simplemente daba vueltas en círculos a su alrededor, cual si de predador rondando a su vencida presa se tratara, tal y como lo hace un dragón de komodo cuando su victima se a desplomado tras la mortal mordedura, era como si disfrutara que lo último que vería, era la cara de su asesino. observaba los patéticos e inútiles intentos del monstruo por incorporarse; cualquier otro enemigo, con lo que ella sabía, se habría admirado por que aún a estas alturas le quedara control y fuerzas para intentar siquiera moverse. pero no ella, para ella simplemente era la prueba de la naturaleza demoníaca de la criatura en forma de hombre... de este lobo... o zorro, en piel de cordero...
sin embargo, un poco de miedo se despertó en la mujer cuando vio como el rubio lograba levantarse un poco con sus cuatro extremidades... no lo permitiría. de una patada, no muy fuerte, pero gracias al estado del hombre, bastante efectiva, lo volvió a pegar al suelo, esta vez los movimientos del hokage quedaron reducidos a simples espasmos y temblores... por unos momentos.
como dicho antes, quien supiera las circunstancias se admiraría del hombre, pues luego de su caída y con lo que solo podía ser voluntad se arrastró, tan lenta y torpe mente como un caracol. pero esta mujer no salía de sus conjeturas previas... esta visión, contraria a la anterior, le agradó sobremanera.
"eso es... arrástrate como la escoria que eres... el vientre al suelo como las mas viles sabandijas"
a naruto la voz le llegó increíblemente débil, pero con todo el veneno con el que fue emitida.
había estado en situaciones peores, como cuando pain lo clavó al suelo con aquellas estacas que interrumpían su chacra... se sentía así de débil, pero sintió algo que ni el akatsuki le pudo hacer sentir... una gran necesidad de huir... casi rayando al miedo. era una simple mujer, pero su instinto, ese que solo hasta ahora se despertaba, le decía que justo ahora, era ella mas peligrosa que nadie a quien hubiera enfrentado. sin embargo, no pudo hacer nada, pues ahora el único movimiento que podía hacer era respirar y mover sus os, ya ni siquiera temblaba.
sus esfuerzos por hablar con kurama eran inútiles por alguna causa, tampoco pudo entrar en el modo sennin, y en esos momentos no sabía si era por su estado mental o por lo que fuere que la mujer le hubiera dado.
la siniestra sonrisa en aquel bello rostro creció mas al ver que la bestia ya no tenía ninguna fuerza... lo mejor era que tenía horas para hacer cuanto le placiera... oh, y claro que lo haría; años había tenido para repasar las posibilidades de esta situación...
naruto ya solo sentía los pasos de la mujer por las vibraciones del piso, se detenían a pequeños momentos y variaban en potencia, quizás estaba buscando algo...
sus suposiciones fueron cortadas de tajo cuando una patada, lo suficientemente intensa para dolerle y para voltearlo boca arriba llegó de repente. luego de deshacer su mueca de dolor pudo mirar a esa mujer, siendo sus ojos la única parte de su cuerpo que le respondía ya.
la mujer cargaba una especie de mochila, que lucía un tanto vieja, pero que pudo reconocer como una de uso shinobi. por un momento las miradas de ambos se trabaron, pero en seguida la mujer se inclinó, arreglando después las ropas de hokage, descubriendo de la blanca tela la roja tela interior. lo hizo muy cuidadosamente, sin movimientos bruscos, podía decirse que casi con cariño. pero por alguna razón, esto solo inquietó aún mas al rubio. tal vez por que acto seguido se sentó a horcajadas sobre él...
"es curioso, como doctora se que las cosas que saben mejor son las mas dañinas para la salud"
el sudor comenzó a rodar de la cien del kage, mientras la mujer aún distendía las últimas arrugas de las ropas, paseando sus manos sobre el pecho del rubio, como si quisiera sentir lo que estaba debajo de las ropas mas que arreglar estas.
"como mujer se que las cosas no son siempre lo que aparentan..."
las manos de la mujer ahora se paseaban con suavidad por los ángulos del rostro masculino, apartando su cabello y enjugando el sudor que amenazaba a caer a sus ojos.
"mi madre un día me dijo cuando niña..."
el rubio no podía ver, pero ahora una de las manos de la mujer hurgaba en aquella mochila, no podría aunque quisiera, por que ahora aquél rostro una vez mas habían perdido esa dulzura y se acercó tanto que sus alientos se mezclaban.
"... que el demonio es el ángel mas bello de todos..."
en un veloz movimiento, la mujer levantó la mano y la poca agudeza visual que le quedaba al rubio no fue capaz de notar nada mas allá del mismo movimiento. pero cuando un sentimiento muy conocido para todo shinobi le llegó desde su mano izquierda, dedujo de inmediato todo, si hasta se lo había hecho a si mismo algunas veces. hacía tiempo que no sentía el inconfundible y frió filo del acero atravesando su cuerpo. el kunai yacía clavado en su mano y en el piso de madera, el mismo que pronto comenzó a beberse la sangre recién brotada.
cuando ella vio que él cerró los ojos y jaló aire, se sintió jubilosa, sabia que en ese estado poco podía expresar con su cuerpo, pero sabía también que sentía todo lo que le pasara a su cuerpo. no sabía, que aunque no hubiese estado drogado, el habría reaccionado igual o incluso menos. pero ella no veía ni nunca vio, la entereza de este hombre, nunca.
una vez mas levantó la mano al rostro con intención de acariciarle, pero el hecho de que lo hiciera con otro frio kunai, era peor que lo que hizo después, pues ciertamente, la incertidumbre es lo que amplifica cualquier tortura. y una vez mas, sintió el beso de acero, esta vez en su otra mano.
pero lo más horrible no era esto, sino el efecto que estaba teniendo sobre la mente del hokage... no, mas bien sobre su corazón. esta mujer no sabía que si estaba quebrando lo inquebrantable, no era por la vileza de su ataque, no... era por que simplemente, esto era la gota que colmó el vaso, la paja que rompió la espalda del caballo. y no es que nadie supiera, pero nadie sabía toda la historia, solo él... y la fuerza superior que estaba permitiendo todo esto.
por su parte, ella aún podía sentir resonar su mano luego de clavar el último kunai. todo estaba saliendo a pedir de boca, y la mirada en el rostro de su víctima, le agradó aún mas. no era de dolor, ni de terror, ni siquiera de súplica. era pura y llanamente de desconcierto, de negación... de un sufrimiento más allá del físico. y lo mejor... apenas empezaba.
/
el día pintaba bastante flojo, la tienda a reventar de flores pero vacía de clientes era prueba fiel de ello. muchos pensarían que el aroma de tantas flores en un solo cuarto sería molesto, pero la flor mas bella de entre todas las otras sabía muy bien que manteniendo el cuarto fresco los aromas no se propagaban tanto, solo lo suficiente como para que el dulce perfume jugueteara con el aire, aunque, siendo sinceros, eso no era la causa de los repetidos suspiros de esa bella flor.
un nuevo suspiro llamó la atención de la madre de la rubia joven, quien se ocupaba arreglando las flores y distintas plantas que sirven para los arreglos. su mano era casi de santo, pues solo había que mirar a esa joven que era la flor mas hermosa del negocio para saberlo, pero claro, esa flor era la única que no estaba en venta. aunque claro, eso no implicaba que nunca nadie la tomaría... tal vez tanto suspiro era un presagio de eso.
la miró y sonrió, desde que inoichi les faltó, fue difícil encontrar por que sonreír. pero su hija hacia tiempo que encontró una razón, y eso era razón a su vez para ella misma. aún así, el estado de su hija era como el sol al medio día, visible desde cualquier punto, pero oculto y misterioso causa de su propio brillo. desde que esto comenzó, ni una pista había surgido que revelase la identidad del causante. no podían ser sus compañeros choji o shikamaru, pues en sus frecuentes visitas nunca había notado nada fuera de lo normal por parte de su hija... no, era alguien muy diferente.
era curioso, ni siquiera su visión se clavaba en un solo punto como quien fantasea con alguien, pero viendo mejor, si repetían posiciones esos ojos turquesa de su hija, no fue muy difícil triangular lo que ella miraba, pero por un momento se preguntó que tenían de especial aquellas flores que miraba casi en secuencia... eran flores muy distintas entre si, unas tropicales, otras de clima fresco, unas amarillas, otras naranjas, otras azules... jugó un poco con esos colores en su mente, pensando en una relación y haciendo memoria de cuando acá ino hacia esto... de repente todo hizo click... por que tan solo unos días atrás, había sorprendido a su hija en su ventana de su alcoba... mirando al monte hokage... mas bien, al sexto rostro del monte...
no supo que pensar o que sentir de ello con seguridad, pero sintió que tiempos difíciles le aguardaban a su hija. los sentimientos del hokage no eran muy secretos que digamos, y aunque lograra ino ser objeto de ellos... aún quedaba su amistad con sakura... y por mas que redundaba en su cabeza con esas cosas, no podía hallar una solución en que todos fueran a salir airosos... ok, tal vez era mucho imaginarse, ni siquiera estaba segura de que naruto fuera por quien ino suspirara, cualquier conjetura era muy, muy adelantada a estas alturas.
"mamá... que piensas de hokage-sama?"_-.,
o tal vez no...
/
de la bolsa era sacado un nuevo kunai, solo la mujer podía notar su oxidado estado, como el de los anteriores. no pasa una veintena por el hiero sin que se note. el sonido que produjo al deslizarse por las ropas del joven era agradable a sus oidos, la mirada un tanto ida del hombre no era tan satisfactoria, pero ahí radicaba lo divertido, ese rostro simplemente era un lienzo en blanco, listo para ser pintado de los más crudos tonos... hasta llegar al sublime rojo que solo la sangre posee.
en el último desliz hacia arriba, el kunai se recargó ligeramente en el cuello, pero al ver que aquella mirada no se aterraba, de inmediato siguió con su verdadero objetivo, trabándose primero en las rojas ropas y cualquier otra que por debajo hubiera, para luego con algo de fuerza deslizarse una vez mas hacia abajo, pero esta vez a través de ellas.
y lo que vio le dio placer... no recordaba algún hombre que estuviera así de bien, el equilibrio perfecto entre lo esbelto y lo musculoso. y el hecho de que el kunai no hubiera desgarrado nada mas que las ropas, le gustó todavia mas... ella siempre guardaba lo mejor para el final.
apartó la vista de ese torso, paseando sus manos por él como estaba no era tan imperativo mirarlo. pero ver cuando aquella mirada se enfocó en ella, directo a sus ojos, sacó a relucir otra vez aquella sonrisa tan hermosa como maliciosa.
"dime... youkai-kun... a cuantas zorras has seducido, a cuantas inocentes has tomado... cuantas vidas has destruido de esta manera?"
sonrió al ver que aquellos ojos se abrían al máximo.
"no... no me digas que en este aspecto la bestia es un cachorrito? jajjajajajajajajaja"
aquella risa heló a naruto tanto como las burlescas palabras.
"no importa... por que de tantas vidas y muertes que has tomado... ka-san hará que solo con una las pagues todas"
mientras dijo esto, aquel kunai se iba abriendo paso por la tela blanca que hacía de cinturón... las intenciones de aquella mujer, aunque sea por el momento, estaban mas que claras.
/
se tomó unos segundos para seguir arreglando las flores mientras meditaba la pregunta de su hija... se llevaría esto por el camino más largo.
"es un magnífico shinobi, no creo que haya alguien mas fuerte que él... no es muy dotado en el campo de lo intelectual"-dijo riendo un poco, por que genuinamente le causaba gracia y para no enojar a su hija-"pero tiene el don de hacer amigos que llenan sus lados flacos, como shikamaru-kun y sakura-chan..."
oh-oh, eso último no fue prudente, pues si algo odiaba su hija era ser comparada con sakura en cualquier cosa. ya era suficiente que la pelirosa la superara en ninjutsu médico y combate, como para señalarle otros campos. pero para su alivio, ino no sigió ese camino.
"no... me refiero... como persona... como hombre"
sonrió por la verguenza de su hija. nunca pareció ser de las tímidas, una señal mas para notar que esto era algo especial.
"entonces me hubieras preguntado que pienso de naruto-kun, no de hokage-sama"
esperó una respuesta de su hija, pero aparentemente quería evitarse la pena de decirlo si ya sabía la pregunta, así que respondió.
"ino... lo primero que me viene a la mente... desde mi corazón mejor dicho, es que no podría creer que un hombre así tenga el pasado que tiene si no lo hubiera presenciado todo"-respondió con sinceridad-"con el poder que siempre tuvo y con menos de lo que el a pasado muchos habrían destruido ya esta aldea varias veces. pero a hecho todo lo contrario, a salvado esta aldea tanto como los antiguos hokages juntos, eso sin siquiera saber que era hijo de uno de ellos"-la sonrisa que vió en ino por esas palabras le causó una propia, y continuó-"a hecho tantos amigos, en tantas partes... incluso logró la amistad de esos demonios... a logrado su meta... solo hay una cosa que me sorprende... y es que siga soltero... incluso que ni novia tenga"
por unos segundos miró como su hija meditaba estas palabras, era evidente que buscaba un consejo o un modo de proceder de ella, su madre, pero cualquier cosa que ino decidiera e hiciera con respecto al joven hokage debía de ser puramente de ino misma, si no, nunca podría aceptar un final negativo. no es que le deseara a su hija mala suerte, pero su trabajo como madre era siempre prepararla para todo.
"él... es... soltero?"-repitió ino-"no tiene novia..."-una sonrisa adornó otra vez a la joven rubia-"es soltero... tal vez siga sintiendo algo por sakura, tal vez hinata sienta algo por el... pero aún es libre, aún hay esperanza para una persona nueva..."
la mas joven se echó a los brazos de su madre en un derroche de alegría. esta última por lo pronto, sabía que esto no acababa aún, su hija la necesitaría de hoy en mas, mucho mas que antes. por el momento, sentía simpatía por su hija y su estado, recordando como ella algún dia era feliz solo con pensar en un apuesto y joven shinobi rubio... también, ejejeje
"bueno hija, te encargo la tienda un poco, aún no eh hecho la comida y ya es un poco tarde"
se separó de su hija mirándola a los ojos una vez mas y con una última caricia para después dirigirse a la puerta que comunicaba la casa con el negocio. momentos después, ino se hallaba sola en aquel mar de flores, no tardó mucho en ensimismarse de nuevo... un centenar de planes comenzaron a llenar su cabeza, pero todos acababan de la misma manera y con el mismo sujeto. la joven ya suspiraba de nuevo como una chiquilla a su primer amor...
"niña ¿me ayudas?"
wow, de veras que se ensimismó, ni siquiera había oído la campanilla de la puerta o los pasos de esta persona. incluso volteó al lado equivocado antes de por fin ver a la clienta.
"oh, si, enseguida, solo estaba...!" "fantaseando con el hokage..."
claro que ino no diría, o incluso admitiría, lo último, pero de algún modo esos ojos azules parecían haber oído sus pensamientos.
"cielos... hay epidemia naranja"
ino se sonrojó intensamente, que su madre lo supiera no era tanto, pues podía confiar en su discreción, pero con una extraña... aunque se le hacía conocida esa cara, de algún lado...
"en que le puedo servir?"- dijo ino, haciendo de lado lo anterior.
"bueno... quería que me aconsejaras... quiero llevar unas flores, pero no logro decidirme"-mientras decía esto, la mujer paseaba sus manos separadamente por dos tipos de flores, unas color rosa, y otras amarillas-"me gustan ambas, es decir, son bonitas y huelen muy rico y parecido... no se cual elegir..."
había tomado una flor de cada color, y alternaba entre ambas, mirándolas y acercándolas a su nariz. para ino parecía un poco tonto el dilema tan simple de la mujer, pero era una clienta y la trataría como tal.
"bueno, las flores combinan perfectamente juntas, incluso sus significados son ambos positivos, una representa el cariño y la admiración, otra representa la alegría y satisfacción... no se que es lo que quiere transmitir con ellas, o si es que las va a regalar..."- dijo la joven, dejando que su lado profesional surgiera un poco-" aunque si solo las quiere para adornar, como le dije, combinan muy bien juntas"
tras la nueva información, la mujer pareció contemplar todas las posibilidades, estusiando cada flor.
"mmm, crees que estaría bien ponerlas en el mismo vaso? no crees que haya algún problema"
a ino la pregunta le pareció mas tonta aún.
"em... no, no debe de haber ningún problema"
"es decir... no por que elija una quiere decir que es mejor que la otra cierto? simplemente es la que me llamó mas, verdad?"
"si... supongo"- la señora ya estaba espesando a molestarle, y parece que se dio cuenta pues la miraba un tanto pícara.
"bien... me llevaré las dos"-dijo la mujer, con una flor de cada una en cada mano.
"solo esas dos?"- la mujer asintió, e ino sintió su molestia crecer un poco-"sabe? solo tómelas, van por la casa"
"oh, eres muy amable pequeña"- dijo sonriente.
esa sonrisa... apenas ino la vio su enojo desapareció por completo y un cálido sentimiento se despertó en ella... era casi como estar viendo a...
"bueno, recuerda lo que te dije, aunque no hubiera llevado ambas, no significa que una sea mejor o mas bella que la otra... recuérdalo ¿si pequeña?"
ino apenas registró aquellas palabras, pero no dejó de mirar a esa mujer, solo hasta que la última hebra de aquel largó cabello rojo desaparecía de su vista.
con esa conmoción aún, ino miró donde la mujer había estado tocando la flores... luego solo de unos segundos notó algo peculiar... en medio de los dos grupos de flores, rosado y amarillo, había un grupo de flores naranja... con una flor amarilla y otra rosa insertada en el; se acercó sintiendo un poco de esa molestia surgir otra vez, pues tenía que acomodar las flores donde pertenecían y por que al final la mujer trató de darle un consejo sobre flores; con una sola mano tomó las flores ajenas al parche naranja, pero sin notarlo, solo hasta que las contempló de cerca, vio que también había tomado una flor naranja; quedó justo al medio, y quedaba perfecta, pues si combinaba rosa y amarillo tendría naranja... era curioso, así deberían de combinar los colores si algún dia sakura y naruto estuvieran con ella, claro, si es que lograba sacar al rubio de sus ropas de hokage y vestía su infame traje naranja... juntos los tres...juntos...
"¿eeehh?" debía estar loca por pensar siquiera eso, vamos, eso nunca funcionaría, ya de por si ella y sakura discutían por nada, casi arruinan su amistad por sasuke en el pasado, no quería pensar a donde escalarían las cosas si discutían por él... es decir, claro, de ese modo no perdería a su mejor amiga ni ante ella... pero no, no era posible... él no querría nunca... aunque dicen que es el sueño de muchos hombres... no, sakura no querría nunca, sería imposible que aceptara algo así... por dios ¡nadie lo aceptaría!... y lo primordial, ella misma no podría compartirlo... siempre estaría esa duda de si quiere mas a una que a ala otra... pero debía admitir... que ella siempre fue un tanto traviesa y ahora esa idea se resistía a irse.
suspirando un tanto triste ino volvió tras el mostrador, pero ahora junto a esas tres flores, las que puso en un vaso con agua y eran su foco de atención ahora.
"tal vez nosotras incluso romperíamos el vaso, ba-san...-dijo ino, recordando a la señora y sus palabras-"... y le sacaríamos los pétalos a la pobre flor naranja..."-rió un poco al imaginarse al pobre naruto entre ella y sakura, recibiendo los golpes de ambas, pero de inmediato volvió su tristeza-"tendría que pasar un milagro para que fuera posible... no importa que pase, una flor se quedará sola para marchitarse mientras las otras darán fruto. y por ahora tengo todas las de perder"
y así quedó la joven, jugando con su dedo las tres flores, contando cuantas veces quedaban juntas la naranja y la rosa, y la naranja y la amarilla... se juró que nunca deshojaría margaritas... de este modo no rompía su promesa... y sin notarlo, sus dedos jugueteaban en sus labios, como si inconscientemente buscaran hacerle cosquillas de un modo especial y subconsciente.
lo que ella no sabía, es que las cosas a veces no pasan luego de un milagro, a veces también lo hacen luego... de una tragedia.
/
ya hace decenas de minutos que sentía su cabeza dar vueltas, su vista se nublaba o se apagaba... ya no sabía bien cual de las dos. apenas y sentía lo que la mujer le estaba haciendo... no imaginaba que mas tarde desearía eso.
sintió que el calor de su sangre no dejaba de percibirse por sus manos... de seguro la sustancia con la que lo envenenó tendría algún anti coagulante, también un supresor de chacra, pues kurama no lo estaba curando. a decir verdad no podía sentir su propio chacra en absoluto.
sintió como fue tomado con rudeza de la cara, era esa mujer, que le obligaba a mirarle, tanto como su visión en decadencia le permitía.
"oh, no, aún es muy pronto para morir, no querrás irte de este mundo sin saber lo que es una mujer... kyuubi-kun"
naruto ya no podía cavilar muy bien, solo sintió barios piquetes en sus brazos, pero la otra persona si que sabía lo que pasaba. con soberbia precisión, había clavado varias senbon en los brazos del rubio, parecería una tortura mas... pero no era exactamente eso.
las palmas atravesadas por los kunai dejaron de sangrar poco a poco, y fue de esa misma manera que la consciencia volvió al rubio hokage.
"eh onstruido los principales flujos de sangre de tus brazos... así tu cerebro estará bien despierto ya que... ahora la fiesta puede seguir"-
ya ese tono era tan esperado, pero siguió helando el corazón del hokage.
ahora podía sentir claramente las manos de la mujer recorriendolo con lentitud y sin respetar ningún pudor. sin embargo algo sirvió de consuelo al rubio, para lo que ella intentaba hacer necesitaba excitarlo, y eso nunca sería posible. y tras largos minutos de infructuosos intentos la mujer se frustró y el enojo se reflejó en aquel rostro, pero de inmediato pasó a dar lugar a la satisfacción.
"me molesta que no respondas, pero que te hagas el fuerte me ánima mas... por que ahora voy a quebrar lo único que te queda... tu voluntad"
mientras decía esto la mujer buscaba una vez mas en su bolsa, tardando en encontrar lo que quería por que nunca dejó de mirar directo a los ojos azules del hombre. por su parte naruto sabía que pronto otro objeto atravesaría su carne, pues su vista periférica veía como el brazo de la mujer se movía, aunque su mano estuviera fuera de su rango; pero si esta mujer quería quebrarlo, no habría suficientes kunai en esa mochila para hacerlo. y contrario a otras veces, aquella mano delicada pero certera sacó lentamente lo que buscaba y lo puso entre sus miradas trabadas y desafiantes. lo que vio el rubio le pareció peor que un kunai, aunque el pequeño piquete no era nada comparado con los clavados en sus manos, ni siquiera con las senbon en sus brazos. cuando sintió el líquido de la jeringa introducirse en su cuerpo, y lo que sintió apenas segundos después, le hicieron cerrar los ojos, la única señal que podía dar del gran dolor emocional que le causaba.
"que te parece kyuubi-kun? no se siente mejor todo de repente?"-aunque fue un susurro, pudo oírle con gran claridad, pues aquella boca, maestra en lastimar con sonrisas y palabras, ahora mordisqueaba el lóbulo de las orejas de su presa-"puedes pensar que puedes resistirte, pero la verdad es que desde que entraste aquí, el poder a sido solo mio-"ahora los mordiscos y lamidas los recibía en el cuello-"tu falta de sangre hará que los efectos sean mas intensos... y por si las dudas, el afrodisíaco iba acompañado de ese maravilloso compuesto que te mantiene indefenso... oh...-"exclamó al final con sorpresa y picarda-"parece que tu amiguito ya a despertado..."
ella nunca había apartado su mano del miembro masculino, como si no quisiese perderse ese justo momento para anunciar lo que dijo recién. él ya no pudo ignorar las acciones de la mujer, no importó cuanto quisiera concentrarse en sus manos clavadas al piso, no podía, la interrupción al flujo sanguíneo se las había dormido hace rato,eso sin mencionar los efectos de esa inyección, quien sabe que mas le hubiera agregado. y no pudo enfocar su mente en nada que le impidiera sentir esa impotencia... y ese asqueroso placer.
tenía cerrados sus ojos fuertemente, tanto que era la única razón por la que no lloraba, al fin todo lo que había en su corazón fue demasiado para contenerlo y se abrió paso irreflenablemente, lo malo es que esto solo hizo peor su actual suplicio. abrió sus ojos y esta vez aunque pudiera hablar, no sería mejor en expresar lo que quería que su mirada... era simple ver lo que quería decir...
"¿por qué?"
era algo que desde el día que supo sobre el kyuubi dentro de él, no había tenido necesidad de preguntar. sin embargo, fuera por máxima crueldad o ínfima misericordia, esta vez su agresora, a diferencia de los de antaño, le daría su respuesta.
"no me mires así... no tienes derecho a mirar así"-dijo con calmada furia-"me lo quitaste todo y ahora tengo que vivir con la villa que casi borras del mapa adorarte como un héroe, sin que los idiotas vean que eres solo como las orcas..."
y una vez mas, las miradas trabadas impidieron que naruto viera lo que hacían las manos de la mujer, que con otro kunai rasgaban sus propias ropas como tiempo atrás hizo con las del kage.
"yo no seré estúpida como el tercero, ni ciega como la quinta... a mi no me engañará el rostro de un niño llorando... no funciona en mi... no cuando mis oídos nunca escucharon siquiera el llanto de mi bebé"
ya libre de ropas de la cintura para abajo, se posicionó para lo inevitable, sintiendolo firme y cálido debajo de si.
"me los devolverás... la intimidad con mi esposo... mi bebé... de una u otra manera... los tomaré de ti como tu los tomaste de mi..."
él pudo sentir sus palabras, no solo escucharlas, por que su aliento ya rosaba su rostro con su cercanía... muy subconcientemente nunca pensó que pudiera haber un recuerdo peor relacionado con los besos que ese de sasuke... como deseaba que sus amigos le estuvieran haciendo burla sobre eso... así estarían con él, así esto no sería posible... así esta mujer no lo estuviera besando con amarga ternura ni tomando su cuerpo lentamente, bajando sobre él, prolongando cada momento para enfatizar su impotencia para evitarlo... ni siquiera se le podía llamar beso a esto... un beso debería ser como... como..
"como un capullo que florece de repente... espontáneo, único, irrepetible..."
ese bello recuerdo... ni siquiera en estas circunstancias puede algo, así sea el sufrimiento, ser absoluto, pero era un guijarro contra el mundo al otro lado de la balanza.
su mente ya le comenzaba a traicionar como su cuerpo, subconciente a todo aquello se debatía entre si maldecir esa substancia que no lo dejaba mover o agradecer por que con lo que el afrodisíaco le hacia sentir, tal vez sus acciones lo traicionarían también. la academia no los preparó para esto como a las kunoichi, y solo sintiendolo sabía que para esto no se podía preparar nunca.
su corazón le dolía... literalmente, con la poca sangre y el exceso de trabajo parecería que estaba trabajando en seco, solo su historia como shinobi estaba previniendo al músculo de ceder ante las drogas, la actividad, las heridas y sobre todo la conmoción.
el sudor lo cubría y hacía que el agarre de la mujer en él fallara, causando que se desplomara sobre él en ocasiones. a veces aumentando la intensidad de los gemidos y gritos que escuchaba por la mayor cercanía de su boca.
Ella tocó, apretó, rasguñó y mordió cuanto le plació; ya ni siquiera se podía describir como malvado el acto aquel... simplemente... animal. pero no por eso la crueldad era menos ni el daño menor, las ropas desgarradas del hokage ya casi teñidas de rojo por complero, pues como el piso primero, se habían bebido la sangre de su portador, las heridas, todo menos su rostro... ese que hace segundos estaba ya en blanco, con esa azul mirada perdida en el vacío... era como si no hubiera un alma detrás.
ella estaba ya eufórica, las circunstancias tuvieron un efecto que no podía ser mas opuesto al de su víctima, tal y como sus roles. simplemente mirarlo como estaba le daba placer, la lujuria solo era una parte mas del sadismo, y le supo dulce como miel y gruesa como la carne. perdida en sus trémulas sensaciones alzó la mano una vez mas, la que todavía sostenía el último kunai que había usado en sus propias ropas, y lo dejó caer, sin importarle donde golpeara... en el piso, justo junto a ese rostro sin expresiones. al recoger su mano, el filo se encontró con piel del hombro, luego del pectoral, luego del abdomen y luego de dejar ese rastro de serpenteaste rojo sangre, volvió a levantar esa mano y esta ves cayó al otro lado, pero esta vez justo entre el espacio bajo la clavícula: no le importó no obtener un grito, ni una mirada siquiera ¿para que?. la mano volvió a retraerse y esta vez cortó la base del cuello, solo la piel, pues el ángulo del filo no permitió mas.
lo que hizo, lo que hacía, y las palpitaciones que sintió dentro de su vientre a pesar de su furioso ritmo le decían que venía el final. sintió cual infernal fuego liquido derramarse en su interior, y esta vez el kunai se elevó una vez mas, con un grito primitivo y una expresión del mas retorcido placer. esta ves el kunai bajó, tan ciegamente como las otras veces, pero aún con esa mano temblorosa por el orgasmo, llegó precisa, al centro, mas bien un poco a la izquierda, sin siquiera tocar costillas, sobre ese corazón agonizante, atravesándolo, dando ese beso de acero como si fuera un broche de oro para todo aquello. aquellos ojos que ya no se enfocaban en nada, se fueron quedando a obscuras poco a poco...
se levantó de él, lo miró, pausadamente y con una calma que era despistada por la agitada respiración que decrecía muy lentamente. no supo cuanto tiempo exactamente lo estuvo mirando, pero luego se movió del lugar y se perdió en otra parte de su casa. a los momentos salió, vestida otra vez completamente, y lo miró unos segundos mas; luego hizo la mesa a un lado y de ese lugar jaló una puerta del piso. no llevaba maleta, ni siquiera se había arreglado el cabello, solo llevaba un morral apegado a su pecho con sus manos. descendió por el hoyo en el piso y justo antes de que su cabeza desapareciera al ras del suelo, lo miró por última vez, sin embargo, esta vez su mirada se trabó perfectamente a diferencia de las anteriores con la de su víctima, y aunque aquellos ojos azules no miraban ya nada... por pura coincidencia habían quedado clavados justo en ella; sin reproche, sin miedo, sin dolor... sin, sin vida...
descendió por fin, sería la ultima vez que lo viera. pero esos ojos azules, los vería por el resto de su vida.
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bueno, está hecho, ahora son libres de comentar sus opiniones, cualesquiera que sean, las respetaré así como uds respetaron leyendo. este fic a tomado inspiración de muchas muchas partes, las cuales luego les compartiré.
no tenía pensado incluir a ino, al menos no de esta manera, pero e leido muchos fics, y muy buenos, en donde me a gustado como se relaciona con naruto y sakura. también , la mujer que aconseja a ino es la misma que habló con sakura, ahorrense comentar quien es por que aunque sea correcto la historia requiere anonimato por el momento, y si la charla con ino y la mujer fue tan corta, es por la inclusión de la madre de ino, recuerden que cuando sakura habló con ella, estaba sola. ojo, en este punto no decido si mi fic será narusaku o sakunaruino, solo digamos, que como se dijo en el capitulo anterior y por lo que se leyó en este, naruto va a necesitar de mucho amor, del bueno, no del pervertido que algunos piensan, jajaja. sinceramente no se por que llegué a estos extremos, y se que a muchas y muchos no les agradará, pero los mensajes que quiero dar después lo valen. advertido de una vez, si bien como dije, no se de ino, lo que si se es que no se incluirá a hinata o a otra chica, al menos no tan especialmente, simplemente la pareja no me gusta, ojo, la pareja, no el personaje. en este punto solo sakura e ino han tenido un espacio especial, y en un futuro quizás otro de los amigos de naruto aunque no decido cual. y si, se que se dejan muchas interrogantes, como la de como pasó todo esto sin que nadie se enterara y por que de ese modo, todo tendrá su explicación, y veremos que los problemas del rubio van mas allá de los presentes. bueno, dicho esto, solo me queda agradecerles y esperar sus comentarios y dudas a las que responderé lo mas pronto posible, saludos.
