Disclaimer: Gundam Seed no es de mí propiedad. Sólo el OC que sale en el Fic.
Al final, Fllay y yo fuimos una de los primeros civiles que estaban hasta el frente de la fila, esperando a que los soldados de la Alianza desearan el querer comenzar a tomar nuestros datos. La peli-violeta seguía aferrada de mí brazo, mirando curiosa para todas partes, examinando a cada persona que pasaba cerca de ella. Hubo una vez que me lanzó una mirada llena de duda, una la cual al instante la ignore por completo.
-Ocupamos de sus credenciales, así que por favor téngalas a mano- uno de los soldados comentó, llamando la atención de los presentes.
No pudo evitar el soltar un leve gruñido. ¿Por qué ocupaban nuestras identificaciones? Éramos civiles de una colonia semi-neutral, ¿Por qué habrían de desconfiar de nosotros? Moví un poco mí brazo izquierdo, tratando de indicarle a Fllay que soltara por un momento de mí brazo. Al parecer, lo había entendido, y se puse frente a mí en la fila. No le di en mucha importancia el que estuviera atrás. Tomé mi mochila y comencé a buscar por mi cartera. No estaba del todo segura si la traía conmigo, pero igual, deseaba el no.
Cuando Fllay pasó, los soldados se habían quedado un poco asombrados, comentando cosas referentes al nombre de "Allster". Al parecer, su apellido era un tanto famoso entre la milicia. Cuando fue mí turno, un soldado me tendió la mano, esperando a que le diera mí identificación. Dudosa, no tuve otra opción más que ceder. Aparte que no había alternativa si soldados te miraban de una forma un tanto extraña. Pasaron mi identificación por esa extraña maquina que tenían al frente, y el que examinaba los datos frunció un poco la boca, arqueando una ceja en confusión.
-¿Eres especialista en mecánica robótica?- uno me cuestionó, y yo simplemente fruncí un poco el ceño.
-Lo soy.- dije en corto.
-No sé si sabrás, pero estamos un poco cortos de personal, ¿pero te gustaría ayudarnos con el mantenimiento de—?- antes de que pudiera terminar con su oración, decidí interrumpirle.
-Perdón,- tomé mí credencial que estaba en su mano, y la avente dentro de mí mochila. –pero no tengo intención alguna de reparar cosas como esas que le pertenecen al ejército. Además, si aceptara significaría estar dentro del ejército.- apenas termine mí largo monologo, me encamine a la misma habitación a la que vi a Fllay entrar.
Sus amigos estaban allí adentro, y por un momento me arrepentí de haber ingresado aquí. Estaba a punto de marcharme pero Fllay nuevamente me jaló del brazo y me indico que me sentara a su costado izquierdo, mientras que a su derecho su novio nos miraba confuso. No lo culpaba. Era estresante estar siendo todo el día jalado. Al principio entre ese grupo de chico, hubo silencio, y eso me ayudo para pensar claramente sobre la situación y sobre la oferta que me habían dado.
¿Qué si me gustaría reparar a los Mobile Suit? Dios, era una oferta demasiada tentadora. Pero lo que había dicho era cierto: ayudar al ejército me haría parte del ejército. Y, siendo lo que soy, sería algo así cómo traición. Además, le había prometido a mí madre él nunca involucrarme en este tipo de peleas sin sentido dónde sangre de inocentes era derramada.
-Me pregunto hacía dónde nos dirigimos…- el chico que antes se había presentado cómo Kuzzuey comentó, llamando la atención de todos, incluso la mía.
-Cambiaron el rumbo una vez, ¿no es así?- Sigh le siguió. –Me pregunto si los de ZAFT seguirán por aquí.
A pesar de que hubiera un cierto porcentaje del cero punto uno por ciento de probabilidad de que ZAFT siguiera otro rumbo, no era bueno aferrarse a esa esperanza. ZAFT no era un grupo de idiotas, nunca era bueno el subestimarles, sino eso te costaría la vida.
-Sus objetivos son esta nave y los Mobile Suit, ¿no?- Tolle murmuro, llamando la atención de Fllay. –Lo más seguro es que aun nos estén siguiendo.
Sonreí de lado al escuchar su comentario. No era tan tonto, al parecer él era una de las pocas personas que entendían la situación actual en la que nos encontrábamos.
-¿Huh?- Fllay por fin se decidió al hablar, mirando confusa a todos los que nos encontrábamos aquí. -¿Y qué haremos? ¿Estás diciendo que el estar dentro de esa nave estaríamos menos seguros? ¡No es posible!- y nuevamente sus brazos estaban aferrados al mío. Solté un gruñido.
-Ya es decisión tuya el creer que es seguro y qué no, pero por favor,- hice una corta pausa mientras suspiraba –deja de jalar mucho de mí brazo, créeme que duele.- le mire con unos ojos llenos de aburrimientos, cómo si en ellos no hubiera sentimiento haciéndole casi entender de que ella no me importaba.
Fllay había guardado un poco de silencio, y soltó un poco el agarre que tenía en mí brazo, pero no completamente, aun se estaba aferrando. Los amigos de Fllay me volvieron a mirar de forma extrañada, sobre todo aquel chico Kira y Kuzzuey, quienes parecían ser los únicos que no confiaban en mí.
-Ella tiene razón, Fllay.- Miliaria fue quién quiso romper aquella atención, y me ofreció una sonrisa. -¿Qué acaso prefieres haberte quedado en esa capsula destartalada?
Oh, era que confiaba en mí y deseaba probar que mi punto era cierto, o lo había hecho porque el chico Kira había mostrado tristeza en su mirada. No, yo sólo estoy imaginando cosas. Esta chica de vestido llamativo sólo lo hizo por su amigo el castaño.
-Bueno, eso tampoco…- esta vez ya la habían hecho callar, y deseaba el poder agradecerle a esa chica, pero no dije nada.
El silencio había reinado, y silenciosamente deseaba el poder salir de esta habitación. Podría estar haciendo cosas más importantes, cómo el pasear por la nave, hackear los documentos de este lugar para conocer sus planos, terminar unos pendientes que traía en mi mochila, comer algo…
-¡Kira Yamato!- la voz de un hombre se escuchó, y un señor joven de cabellera rubia se asomó por el marco de la puerta, posándose justo a un lado de Kira.
-¿Sí?- retrocedió un corto paso, sorprendiéndose un poco al ver a ese hombre.
-El sargento Murdoch está furioso. Cómo no hay gente suficiente en el área de mantenimiento.- había un tono sarcástico en su voz, que al parecer, yo fui la única que se había percatado de ello. –Dice que tú mismo tendrás que hacerte cargo de tú maquina.- término dándole un "pulgar en alto" y sonriéndole de forma confiada. Kira nuevamente se había sobresaltado.
Eso había llamado mí atención. ¿Ocupaban quién se hiciera cargo de esas cosas? No… Con un fuerte movimiento de cabeza, esfume aquel tonto pensamiento. La tentación de querer saber su mecanismo cómo el arreglar esas cosas estaba queriendo ganar y dominar mi cuerpo para hacerme acceder, pero debía de hacerme a la idea de que no…
-¿Mi máquina?- Kira le pregunto, un tanto extrañado. Todos estaban mirando al joven castaño con miradas un tanto serias, pero también estaban llenas de preocupación. -¡Espere! ¿Qué quiere decir con "mí máquina"?
¿Huh? E-ese niño…era quién conducía aquella gran máquina… ¿Eso es lo que está tratando de decir? Era sorprendente.
-Digamos que es algo que se decidió, después de todo eres el único capaz de conducirla.- aquel hombre seguía con su tono sarcástico, casi haciendo de la situación una broma. Supongo que él no sabía el cómo me estaba sintiendo, y supongo que el castaño también.
-¡Pero no soy miembro del ejército! ¿Qué acaso no pueden entender eso?- se sentía frustrado. Su voz cómo mirada lo decían todo claramente. Supongo, que esa era la razón por la cual yo tampoco deseaba ser parte de esto. Luego tendría que cargar con esa carga.
-Debiste de haber pensado bien las consecuencias antes de haberte subido a una cosa como esas.- dije, y no había sido mí intención haber soltado esas palabras. Todos regresaron sus miradas a mí, pero la mirada furiosa de Kira hacia que algo en mí interior doliera un poco.
-¡No era qué tenía otra opción!- trató de contra-atacar ante mí comentario, pero el chico había perdido completamente la cordura.
-Siempre hay otra opción, pero supongo que no la pensaste.- con un corto movimiento de mis manos, solté el agarre que Fllay tenía en mí brazo y me puse de pie. Enfrentando cara a cara a ese chico que parecía más molesto a cada minuto.
Kira estaba apretando los dientes, y leves gruñidos salían de su garganta. Sus ojos de un extraño y especial color purpura habían perdido el brillo de inocencia que tenían hace un momento atrás.
-Vamos, cálmense ustedes dos.- el rubio se puso en medio de nosotros, apartándonos con sus manos. Kira trato de forcejear un poco para soltar el agarre que había en su hombro, pero igual el rubio no lo soltó. –Eres una jovencita interesante para hablar de aquella forma.- me dio una sonrisa, la cual le mire en disgusto.
¿Acaso era un hombre que se aprovechaba de todas las mujeres? No estaba segura si afirmar aquel comentario, pero no era bueno el juzgar a las personas por simples gestos.
-Y tú Kira, debes calmarte.- su mirada regreso al castaño, quién parecía un poco más calmado. –Debes de tener en mente que tú y yo somos los únicos que podemos proteger esta nave,- esas palabras habían tocado algo en Kira, quién al instante se había tranquilizado por completo –Y si te niegas a peleas, ¿permitirás que todos estos civiles que subiste a la nave mueran? Tienes la habilidad de marcar la diferencia, ¿no es así? Pues haz uso de esas habilidades.
Esta vez, él no dijo nada. Kira sólo apretó un poco los nudillos y desvió la mirada. Cundo sintió que no debía de estar aquí, salió corriendo de la habitación. El chico Tolle había sido uno que grito su nombre, tratando de que él chico no se marchara, pero falló por completo. El rubio todavía seguía aquí, mirando a todos los chicos de una forma un tanto más amable. Estaba a punto de marcharse, cuando Sigh le llamó.
-¿A dónde se dirige esta nave?- fue lo único que cuestionó.
El rubio le miro por un segundo, supongo que debatiéndose si decirle o quedarse callado. Cuando no le dio en mucha importancia, simplemente suspiro. –A la fuerza militar de Eurasia.
Ante lo que dijo, me asombre un poco. Ese nombre me parecía un tanto familiar, cómo si lo hubiera escuchado en algún lugar antes, pero no lograba recordar en el momento. Cuando el rubio se fue, los tres chicos volvieron a mirarme.
-¿Por qué dijiste eso?- Tolle me pregunto, un tanto molesto, diría yo. Le mire y sólo arquee una ceja ante su comportamiento.
-¿Qué acaso no debía?- pregunte inocente, y sabía que eso le haría enojar más. Supongo que…era una cosa buena el separarme de este grupo. Luego cabía la posibilidad de que alguien de nosotros muriera, y encariñarse con una persona en épocas de guerra era un error demasiado fatal. Había aprendido la lección con anterioridad, y no quería que cosas así me volvieran a suceder.
-Sabía que no era bueno el confiar en una persona cómo tú.- Kuzzuey le siguió a Tolle, defendiendo a su amigo. Y él tenía toda la razón, no era bueno el confiar en mí. Pero, ¿a qué se refería a "persona cómo tú"? ¿Acaso mis palabras fueron demasiado crueles? Eso era imposible.
-Van aprendiendo, van aprendiendo.- fue lo último que les dije, antes de salir a pasos lentos de la habitación.
-Y creí que era alguien confiable porqué ayudo a Fllay…- aun podía escuchar sus voces, a pesar de que ya estaba a cierta distancia de esa habitación.
-Nunca debes de confiarte de las acciones de la gente…- ese comentario era tan pero tan cierto, que me hacía sentir cómo una mala mujer.
Comencé mí camino por los alrededores de la nave, no sabiendo exactamente qué era lo que iba a hacer. Ya lo había pensado, y me había dado a la idea de buscar mecanismos y cosas relacionadas a los Mobile Suit como a esta nave cuyo nombre aun desconocía, pero en el momento ninguna de esas cosas me daban ganas de hacer.
Mirando hacia el frente, me encontré con una pequeña plataforma que parecía llevar a alguna parte. No estaba segura del lugar al que esa cosa me llevaría, pero igual decidí subir sobre ella. Fue elevándose, un un poco de oscuridad fue lo que me rodeó. Después de unos pocos segundos la luz se vio, y me encontré en un gran lugar. No pude evitar el soltar un corto grito de sorpresa.
Me encontraba en lo que parecía ser el lugar dónde mantenían los Mobile Suit entre las herramientas que ocupaban para su mantenimiento. Mucha gente se encontraba caminando de un lado a otro, reparando esas dos maquinas que estaban sujetas a cables. Allí estaba esa máquina que había llamado mí atención. Seguí caminando por el puente en el que me encontraba, y me pose frente a ese gran Mobile Suit, mi cara llena de admiración. Daba por seguro que si alguien del ejército me cachaba aquí arriba viendo su "alto secreto-militar", iba a estar en grandes problemas, pero eso no me importaba en este momento.
Deseaba el poder tocarlo, el saber cómo se sentía esta cosa que parecía puro metal. Fui alzando un poco mí mano, queriendo lentamente moverla sobre ese gran brazo mecánico. Cuando estaba a pocos centímetros de distancia del poder tocarlo, aquella voz que era imposible confundir me había llamado la atención.
-¿Qué se supone que estás haciendo aquí?- Kira Yamato se encontraba a mí costado, su voz nuevamente llena de ira. Seguía molesto. No lo culpaba.
Aun y a pesar de su quejo, eso no me detuvo el querer tocar su brazo. Y cuando logré mí cometido, me asombre. No se sentía exactamente frío, cómo una simple pieza de metal normal. Esta máquina…parecía como sí…
-¡Te pregunte el que haces aquí!- esta vez Kira tomó de mi brazo, apartándolo de ese Mobile Suit, haciéndome girar un poco y mirarle a los ojos.
Se asombro un poco, supongo, ya que estaba segura que la cara de confusión que tenía en mi rostro era algo nuevo que él había visto. Con anterioridad, sólo conocía mi aborrecida fachada, esos ojos amarantos que no deseaban mostrar sentimientos. Pero ahora conocía una parte vulnerable de mí.
-P-perdón…- traté de forzar una sonrisa, la cual a pensar y me salió un tanto convincente. Me solté del agarre de Kira, y desvié al instante la mirada. Mis ojos aun posados en ese Mobile Suit. Estaba más que asombrada.
Kira seguía sin decirme nada, aun confuso sobre la mirada que le había dado, sobre todo porque me disculpe sin razón alguna ante él.
-E-éste…adiós
Y antes del poder escuchar algún otro comentario de él, salí corriendo del lugar, tomando rápido aquella pequeña plataforma y regresando a dónde había comenzado.
Mi corazón latía demasiado fuerte ante mi pecho, y comenzaba a sentir un poco agitada mi respiración, además también que conforme pasaban los segundos se me hacía más difícil el mantenerme de pie. Me adentre a una habitación que parecía no ser utilizada por nadie, y me desplome sobre la cama. Cerré aquella cortina que estaba junto a la cama, y me dispuse a dormir. Era lo único que me quedaba por hacer, no deseaba él seguir pensando sobre ese Mobile Suit, ya que si lo hacía, la idea de querer ser quién lo arregle incrementaría cada vez más…
…Está máquina, parecía emanar una sensación cálida…cómo si se tratara de un ser humano…
Siendo honesta, no espero que nadie lea este Fic. Se que no hay mucha gente fan de los fics que contengan un OC, pero igual seguiré escribiendo hasta terminar. GS ha sido una gran obcesión para mí, y siento que si no termino esto jamás podre de dejar GS a un lado para seguir con más series.
