Declaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Yuusei Maturi.
N/T: Este capítulo será nuevamente Karmanami.
.
Tiempo del futuro: "Sesión de estudio"
.
El fastidioso sonido de la alarma del despertador resonó dentro de toda la habitación. Primero decidió ignorarlo y seguir durmiendo, luego hizo el vago intento de buscarlo a ciegas con la mano para apagarlo, mas no lo consiguió. Hasta que finalmente el desesperante e incesable pitido termino por ganarle y, de mala gana, se levantó y sentó sobre el blando colchón.
Luego de estirarse un poco y bostezar por última vez, Karma observó el anuario escolar y libro de consejos que estaban sobre su escritorio y junto al mueble, colgando sobre la pared, estaba su uniforme escolar.
Ya habían pasado casi tres meses desde que ingresó a la preparatoria de Kunugigaoka, pero aún no se acostumbraba del todo a la idea de ya no ser parte de la clase 3-E. Todo se había vuelto increíblemente aburrido y rutinario en comparación a las experiencias vividas durante la clase de asesinato.
Sin mucho ánimo, se vistió con el uniforme aunque, al igual como lo había hecho durante la escuela media, no respetaba las normas de vestuario y utilizaba un suéter negro abierto en lugar del clásico saco escolar. Tras ello fue a la cocina para prepararse un desayuno rápido, dado que sus padres nuevamente se encontraban de viaje, siendo Tailandia su nuevo destino. No obstante, no era ninguna novedad la ausencia de sus progenitores en casa, pese a ello siempre se preocupaban de contactarlo y bombardearlo de suvenires cuando regresaban.
Como era de esperarse, Karma quedo automáticamente dentro de la clase A debido a sus excelentes calificaciones. No era como si le importara mucho, pero le divertía ver el fastidio que provocaba en Gakushu y los cinco virtuosos a causa de su sola presencia en el salón. Después de todo, la única razón por la que se permaneció en Kunugigaoka fue para derrotar al hijo del antiguo director, pese a que ahora debía luchar con sus propias armas y sin el respaldo de Korosensei.
Se sentía libre de hacer lo que se le daba la gana, ni los maestros ni el resto de los alumnos podía decirle nada al respecto. No solo era inmune por su mente brillante y destreza física, sino que también contaba el hecho de formar parte de los estudiantes que asesinaron al monstruo que amenazó en destruir la tierra.
En un comienzo todo el mundo susurraba a sus espaldas, sin embargo, tras hacer la devolución del resto de la recompensa por el asesinato, los miembros de la clase se reunieron para hacer una declaración pública respecto a la verdad detrás de su año escolar junto a Korosensei. No querían seguir siendo vistos como pobres víctimas por personas que ni siquiera conocían, como tampoco soportaban todas las palabrerías en contra de su querido maestro. Poco a poco el revuelo que causo la noticia de la muerte de Korosensei a nivel mundial fue apagándose hasta quedar como un simple suceso del pasado, pero era obvio que la prensa buscaría la manera de volver a hablar de aquello en algún futuro.
.
OoOoO
Las primeras dos clases fueron suficientes para que el pelirrojo actuara su papel de alumno diligente y le hiciera el favor a los maestros de ir a sus monótonas clases, dándose el lujo de saltarse educación física. Claramente era un chiste en comparación con las lecciones que les daba Karasuma-sensei.
Simplemente le avisó a Endou de su próxima inasistencia, un muchacho bastante sencillo para haber entrado a Kunigigaoka y con una personalidad algo similar a la de Sugino. Aquel chico había sido uno de los pocos con los que estableció una relación amistosa en la escuela.
Recostado en la azotea para tomar una siesta, fue interrumpido por el sonido de su celular cuando estaba a punto de caer en los brazos de Morfeo. Gruño con cierto fastidio, pero su molestia se esfumó de forma casi instantánea cuando leyó el nombre de quien pertenecía el mensaje que le había llegado.
Okuda Manami.
No la había visto desde la devolución de la recompensa, sin embargo, se mensajeaban de vez en cuando. A los únicos que veía con cierta frecuencia eran Nagisa y a Sugino, siendo este último solo de vez en cuando. No obstante, la pequeña azabache era una existencia algo especial a diferencia de sus amigos.
Con una ligera sonrisa procedió a leer el mensaje de la chica. Le causaba gracia la formalidad , propia de ella, que seguía utilizando al momento de escribir. Incluso le era gracioso el simple hecho de pensar cuanto tiempo se debió haber tardado en escribirlo y en decidirse si enviarlo o no.
.
"Buenos días Karma-Kun ¿Cómo has estado?
Lamento si he molestado mientras estabas ocupado, sin embargo, quería preguntarte algo…"
.
Sería una mentira decir que el mensaje no le causaba curiosidad, por lo que respondió de manera instantánea:
Karma: "Ohhh~~ Okuda-san ha tomado la iniciativa para hablarme ¡Un suceso inesperado!"
Okuda: "L-Lo siento ¿Te he interrumpido?"
Karma: "Si por interrumpir te refieres a mi siesta, no te preocupes por ello…Me interesa saber que es lo que Manami-chan quiere decirme para mensajearme durante clases~"
Karma deseó poder ver la cara de sonrojada de Okuda cuando leyera su nombre, después de todo, había adquirió un gusto por tomarle un poco el pelo para ver sus reacciones.
Okuda: "Etto…¿Estas ocupado después de clases?..."
Karma se levantó de golpe tras leer ese mensaje, mientras que sus dorados orbes se abrían de par en par para leer sorprendido el último mensaje de la chica. Aquella pregunta era realmente inesperada.
Karma: "Nunca estoy muy ocupado…¿Necesitas algo?
Okuda: "Pronto tendré un examen de matemáticas…y hay algo que realmente no logró comprender…Por lo que me preguntaba si…"
Karma: "Oh ¿Deseas que te ayude? No tengo problemas al respecto…¿Dónde prefieres que nos encontremos? Mañana no hay clases así que no te preocupes demasiado"
Karma leyó algo avergonzado su propio mensaje, no sonaba para nada como él. Incluso se sintió algo estúpido al estar algo satisfecho con el simple hecho de que Manami confiara lo suficiente en él como para solicitar su ayuda.
El resto del día fue igual de aburrido. Después de su siesta en la azotea cambio de ubicación a la enfermería, para luego dignarse asistir a la última lección del día.
De manera rápida se despidió de Endou, quien tenía actividades en el club de atletismo, y caminó tranquilamente hacia la primera planta del edificio.
Tras cambiar sus zapatos, tuvo la grata sorpresa de ver a lo lejos pequeña figura de la azabache esperándolo junto a la entrada, ya que habían acordado reunirse en la estación. El nuevo uniforme de la preparatoria privada de ciencias y tecnología que escogió, era muy similar al de Kunigigaoka. Un saco azul marino con la insignia de la escuela conjunta a una falta grisácea cuadrille, más un delgado listón rojo adornando su cuello.
Maliciosamente, el pelirrojo aprovechó el momento en que la chica estaba distraída con su teléfono (probablemente tratando de mensajearlo) para acercarse sigilosamente a ella. Situándose discretamente detrás suyo sin que ella lo notara, para luego darle un pequeño susto soplando ligeramente en su cuello.
— ¡K-kyaa! —Fue un inusual sonido que dejó escapar producto a la impresión.
Karma no pudo evitar reírse ante la reacción de Okuda y su rostro ligeramente sonrosado.
— ¡K-Karma-kun! No deberías sorprenderme de ese modo—Comentó la chica.
— Lo lamento Okuda-san, pero deberías saber que nunca dejare escapar una oportunidad para poder divertirme—Respondió el chico con falsa inocencia.
.
El trayecto no fue demasiado largo, dado que basto con solo tres estaciones y caminar una cuadra. A Okuda no se le ocurrió nada mejor que realizar la sesión de estudio en su propia casa, a lo que Karma no pudo hacer más que aceptar. Aunque fue inesperado descubrir que la residencia de la chica no estaba muy lejos de la suya.
— ¡Estoy en casa! —Anunció Manami una vez que estaban en la entrada de la casa—Toma Karma-kun, puedes utilizar estas—Indicó la muchacha tras ofrecerle unas blandas pantuflas color burdeo.
— Gracias…—Fue lo que alcanzó a decir cuando la voz de una mujer los interrumpió. Lo que lo hizo voltearse con curiosidad.
— Bienvenida a casa, Manami—Dijo la suave voz.
Una mujer de largo cabello marrón, peinado en una coleta sobre su hombro izquierdo, y grandes orbes de una tonalidad lavanda ligeramente más oscura que los de su hija. Les sonría con amabilidad.
— Mira mamá, este es mi amigo del que te he hablado—Presentó la chica de gafas al pelirrojo, quien dio una leve reverencia—Ha venido ayudarme con mis estudios.
— ¡Oh! Tu eres Karma-kun ¿No es así? —Exclamó la mujer de mediana edad con una sonrisa muy similar a la de su hija—Recuerdo haberte visto durante la ceremonia de graduación…Mi nombre es Okuda Mayumi, encantada. Muchas gracias por cuidar de mi hija.
Fue ahora la madre de Okuda quien dio una reverencia de agradecimiento que fue devuelta por Karma. Posteriormente se dirigieron a la habitación de la azabache.
Era un cuarto sencillo; paredes blancas y limpias, un cubrecama lavanda y cortinas del mismo color. Junto al escritorio había un librero repleto de enciclopedias de ciencias que a simple vista se podía deducir que eran de un nivel complejo, y algunos modelos moleculares de adorno. En la última repisa se distinguía fácilmente los libros que Korosensei les obsequió. Mientras examinaba disimuladamente la habitación, los ojos de Karma se centraron en un pequeño marco de fotos con una fotografía de la clase 3-E sobre el escritorio.
— Puedes sentarte aquí mientras voy a buscar algo de té—Dijo Manami indicando la pequeña mesa de centro del cuarto, sacándolo del trance en lo había dejado aquella foto—Enseguida regresó.
Karma espero a que la chica saliera para volver a examinar la habitación con la mirada. Probablemente no era la representación exacta de los usuales gustos de las adolescentes, la decoración era simple y se podía ver a lo lejos el fanatismo de la azabache por la química y todo lo relacionado a ella. Sin embargo, el ligero aroma a lavanda y el cuidadoso orden de todo lo que estaba allí, hicieron que el pelirrojo sonriera para sí mismo al pensar que era algo lindo y propio de ella.
— He regresado, l-lamento la espera.
— Muchas gracias Okuda-san…Por cierto…Es impresionante la cantidad de libros que tienes aquí—Comentó curioso tras recibir la tasa de té que la chica le traía.
— Oh…M-mis padres son farmacéuticos...así que desde niña siempre me ha gustado leer los libros que tenían desde sus años en la universidad—Explicó tímidamente Manami al sentir como su compañero tenía la vista clavada en ella y la escuchaba con atención.
Para Karma, era inesperadamente interesante escuchar aspectos de la vida de su amiga que eran completamente desconocidos para él. Quizás nunca habían tenido un momento de confianza entre los dos desde la prueba de valor del verano pasado.
.
OoOoO
Los estudios fueron productivos y rápidos, mucho más de lo que al pelirrojo le hubiera gustado que fueran. Tan solo fue necesario repasar unos cuantos contenidos que Korosensei les había enseñado para el desquiciado examen de nivel universitario que el director Asano había preparado el año pasado, más realizar nos cuantos ejercicios bajo la supervisión de Karma.
—¡Ahora comprendo! —Exclamó Okuda, con una emoción casi infantil al lograr resolver el último problema— ¡No solo eres muy inteligente, sino que también un gran maestro! ¡Muchas gracias, Karma-kun!
Aquellas palabras fueron inconscientes por parte de la chica, quien continuaba entusiasmada con su estudio y no se percató siquiera de sus propias palabras, pero no se podía decir lo mismo de Karma, dado que trataba inútilmente de cubrir el rubor de su rostro producto a los inocentes cumplidos que su amiga le hizo. Agradecía a todos los dioses que ella no se había percatado.
Sentía como si hubiera sido asesinado en el acto por la pequeña chica de gafas con esas palabras.
Tras unas horas, fueron interrumpidos por el llamado de la madre de su compañera para cenar. Ahí fue cuando se encontraron con el padre de la muchacha, quien no había querido ir a saludar para no molestar con los estudios. Era un hombre alto y de complexión delgada, con un cabello azabache idéntico al de su hija y ojos grises escondidos tras el cristal de sus gafas.
Por un minuto, el terrible deseo de hacer una broma y presentarse como su futuro yerno se apoderó de él. Con tan solo ver el living con varias fotografías de la familia y que mostraban el crecimiento de Okuda a través de los años, era fácil adivinar que el buen hombre adoraba a su única hija como nada en el mundo; lo más probable era que aquella broma le causaría una gran impresión en el minuto y, además, lograría conseguir un buen y satisfactorio sonrojo por parte de Manami. Sin embargo, al contrario de sus deseos, el chico se contuvo y simplemente se llamó a sí mismo un amigo, recibiendo una gentil sonrisa y apretón de manos del padre. Por alguna razón no quería causar una mala impresión en la familia de la azabache, algo inusual para alguien que no le importaba lo que los demás pensaran de él. Lo que lo hizo avergonzarse al descubrir cuanto apreciaba a Okuda como para reprimir algunos malos aspectos de su personalidad.
La cena fue acogedora y cálida. Ya había pasado un buen tiempo desde la última vez en que estuvo en una comida familiar como esa, lo que lo hizo sentirse algo extraño.
Mayumi, la madre de Manami, era una mujer dulce y animada que se preocupaba del hecho que no faltara comida en el plato del pelirrojo y hacerlo sentir lo más a gusto posible, mientras que su esposo Masao era un hombre introvertido que se limitaba a escuchar atentamente la conversación y participar algunas veces.
Una vez que terminaron de comer y recoger la mesa, ambos chicos cayeron en cuenta de la hora y Karma decidió que era momento de irse a casa, a lo que Okuda insistió en acompañarlo hasta la estación. Por un minuto el chico pensó en decirle que sería peligroso para ella regresar sola en la noche, no obstante, al volver a replantearse la situación y considerar el hecho de que ella también había sido entrenada como asesina durante el año anterior, sus preocupaciones disminuyeron. Después de todo, no quería subestimar sus capacidades y aún no estaba demasiado oscuro, ya que era verano.
— Tu familia es agradable—Comentó Karma con desinterés mientras caminaban en dirección a la estación.
— M-me alegra que te agradaran—Respondió feliz la chica de trenzas—A ellos también les agradaste…
— Mmmm pocas veces les agrado a los padres, la madre de Nagisa pensó que era una especie de vándalo que sería una mala influencia para su hijo la primera vez que me vio— Recordó con diversión la primera vez que visitó la casa de su mejor amigo.
— !Mis padres están muy agradecidos por que me hayas ayudado!…Incluso me dijeron que te invitara otra vez.
— Casi no hice nada para ayudarte, solo te recordé algunas lecciones del pulpo—Rio algo divertido, no recordaba cuantas veces le había agradecido durante el día.
— ¡D-d-de todos modos quiero agradecerte de alguna forma! —Se esforzó en decir Manami, algo avergonzada—Etto…¿No hay nada que quieras o necesites?...
Karma en primer lugar dijo que no era necesario, pero ante la débil insistencia de su compañera, detuvo su caminata para pensar en algo. Fueron unos cuantos minutos hasta que una idea iluminó su mente y una sonrisa maliciosa se vislumbró en sus labios.
—Ya sé que puedes hacer por mí, Okuda-san—Fueron las palabras del chico con fingida inocencia.
—¿Q-que cosa. Karma-kun?
—Primero que nada…Necesito que cierres tus ojos…
La azabache, aunque no entendía del todo la razón, no dudo lo que el chico le pedía. Incrédulo de que de verdad lo había hecho, el pelirrojo se aseguró de que no viera nada agitando reiteradamente su mano frente a ella sin obtener reacción alguna de su parte. Fue difícil tratar de contener la risa al ver lo inocente que era la chica por hacer lo que se le pidió sin aparente razón alguna, quedando completamente indefensa.
Manami comenzó a dudar del plan de su compañero al ver que no sucedía nada, hasta que sintió como la fría mano de Karma levantaba su flequillo para luego depositarle un dulce beso en la frente. Haciendo que abriera sus ojos de golpe producto la impresión.
— Entonces mañana a las 10 al frente de la estación…Esa será mi recompensa por haberte ayudado, Manami-chan~— Declaró Karma con una amplia sonrisa de diversión al ver el rostro confundido y violentamente sonrojado de Okuda—Más tarde te enviare un mensaje confirmando el lugar…Ahora deberíamos caminar sino se hará muy tarde cuando regreses.
No obstante, no obtuvo respuesta alguna de parte de la azabache, dado que murmuraba palabras inentendibles mientras trataba de aclarar en su mente lo recién sucedido.
Karma rio disimuladamente entretanto continuaba caminando seguido de la confundida chica. Quizás había desperdiciado la oportunidad de presentarse a sus futuros suegros como el novio de su hija. Ahora lamentaba no haber aprovechado la situación, dado que no dudaba que en algún tiempo las cosas realmente fueran así.
.
Bueno y creo que eso es todo
Tenía planeado subirlo antes de que terminara el anime, pero los exámenes no me dieron tiempo hasta ahora que salí de vacaciones
Espero que no haya quedado demasiado Ooc, dado que trate de demostrar un poco más de confianza entre los dos y algo de como ha evolucionado el afecto de Karma hacia Manami…Ojala no me haya salido demasiado de los personajes
En fin, espero que les haya agradado aunque sea un poco…Estaba pensando en escribir el próximo capitulo de Nagikae
Trataré de hacerlo lo más pronto posible
¡Muchas gracias por leer!
P.D. Lamento faltas de ortografía y/o redacción.
