UN NUEVO AMANECER
CAPITULO 1
Los personajes de Inuyasha no son míos, ni nunca lo serán, pertenecen la Rumiko Takahashi
Estaba por despuntar el alba y todos nos encontrábamos reunido en el salón principal, hace dos días habíamos mandado a un equipo de diez Youkais, los más rápidos para analizar los puntos vulnerables de la organización Sáigo y así rearmar nuestro próximo ataque y aún no volvían, el equipo estaba liderado por Toshio hijo mayor de Sesshomaru, a vista de todos era tan solo un niño de 9 años, pero 92 años al entrenamiento de Sesshomaru lo habían convertido en un Hanyou fuerte y de un liderazgo nato, por ello era temido y respetado por todos.
Pasaban las horas y todos retomaron sus labores, en el salón principal tan solo estábamos, yo y mi Kagome, Sesshomaru con su compañera y las familias de los otros 9, todos impacientes.
- Inuyasha saldré a buscar a Toshio – escuché la voz de mi hermano a mis espaldas y lo comprendí por que si fuera uno de mis cachorros, los buscaría hasta en el otro mundo.
- Iremos – aclaré.
- No tú debes cuidar de tu compañera y tus cachorros, además si no regreso quiero que cuides de Rin y Yuji.
Nunca había escuchado a Sesshomaru asegurar que podría morir, él era el más poderoso de nuestra organización y por ende nuestro líder.
- Iré – aseguré – Michio – Llamé a mi hijo – quiero que cuides de tu madre y de tus hermanas le pedí con una sonrisa a lo que asintió – mi cachorro era fuerte incluso más que yo, pues había heredado mi fuerza y la habilidad de su madre.
- No Inuyasha – escuche a mi compañera llorando.
Me acerqué a ella y deposité un pequeño beso en su frente.
- Tranquila pequeña – pedí abrazándola - no moriré, nadie morirá – aseguré
- Te amo – me susurro no podré estar sin ti, si mueres te acompaño a donde sea – la escuche asegurar. Aparte su cabeza de mi pecho y fijé su mirada en la mía.
- Todos éstos años a tu lado, para mi han sido incomparables, eres la mujer más maravillosa que alguien pudiera desear – limpie sus lagrimas con mi pulgar – quiero amarte por 100 años más o quizás mil – le susurré – pero tienes que ser fuerte para luchar por esa libertad, mira a nuestros cachorros Kagome, no quiero que vivan encerrados toda su vida, entiéndeme pequeña no puedo dejar que muera el cachorro de Sesshomaru, o me pedirías que abandone a uno de los nuestros – la observé negando con la cabeza, cuídate y cuida de nuestros cachorros volveré a ti con vida, pues mi vida eres tú - le susurre antes de alejarme de ella.
Nos dirigimos al vestuario, ¡sí! Ahora para salir debíamos camuflarnos, pues todos estaban atentos a la aparición de un nuevo youkai. Nos pusimos unas pelucas negras, unos lentes de contacto marrón, que había traído mi compañera y unos cascos de batalla de los guardias de sáigo, con el uniforme negro con su repugnante logotipo en el pecho. Colocaron el nombre sáigo que simboliza el último aliento de vida su emblema lo demuestra con un soldado sobre el cuerpo de un Youkai en un río de sangre.
Salimos corriendo a toda prisa por el bosque que cubría el catillo, cuando llegamos a la salida de la misma y entramos en una aldea, caminamos de manera regia, y continuamos nuestro camino, pues todos temían a los guardias, a kilómetros de sáigo ya percibimos el olor a sangre, a muerte, cuando divisamos la entrada vimos 5 postes colocados al costado de la puerta principal, con el cuerpo colgando de 5 de los nuestros, exhibidos como trofeos, custodiados por 2 guardias, mostraban signos de tortura brutal pero no estaba entre ellos Toshio, lo que no sabíamos si era bueno o malo.
- Sesshomaru ves en algunos de ellos a los agentes del más allá – pregunté esperanzado
Me miró y en sus ojos percibí un profundo dolor que me dio escalofríos. Puse una mano en su hombro en señal de apoyo, quizás en un pasado creía odiarlo, pero solo eran berrinches de niño celoso, ahora lo respetaba y lo amaba como él hermano que es, y aunque el no lo pronuncie yo sé que el sentimiento es mutuo.
- En Kura y Suro los veo, los demás fueron los primeros en morir ya no los podré revivir – aseguró.
Nos acercamos sigilosamente no podíamos demostrar nuestros poderes y menos quedar en descubierto, pues aún no teníamos el paradero de Toshio. Nos acercamos y les saludamos con el "saludo secreto", que solo los integrantes conocían.
- Hasta las garras del infierno te guiaré – dije lo que llamó la atención de los guardias.
- El gran señor ordenó que saquemos a ésta basura de aquí pues traerán a los otros 5, además ya empiezan a pudrirse y no hay nada más nauseabundo que el olor a Youkai en putrefacción – aseguró Sesshomaru.
Los guardias asintieron Sesshomaru cargó a Kura y yo a Suro en la primera vez que transportamos los cadáveres a la fosa de cadáveres, Sesshomaru agitó a tesseiga y los revivió.
- ¿Donde está Toshio? – preguntó Sesshomaru cuando despertaron.
- Los tienen adentro en los laboratorios, están examinándolos para encontrar alguna poción que nos transforme en humanos o nos mate con solo olerlo.
Vi el rostro de Sesshomaru contraerse y pronunció.
- Vayan a casa, corran lo más rápido que puedan que no los vean, no informen de esto a nadie en el palacio, solo que mi orden es que Mishio será el líder si no volvemos con vida. Asintieron y se perdieron en el bosque. Fuimos a buscar los tres cuerpos restantes, merecían un entierro digno, pero no podíamos dárselos.
- Hasta las garras del infierno te guiaré – musité frente a la puerta de metal la que se abrió de inmediato dejando ver una cantidad exorbitante de soldados, todos con armas de fuego en las manos, cualquiera se intimidaría por la escena, pero solo caminamos para perdernos entre el gentío, yo solo seguía a Sesshomaru, él ya había percibido el olor de su cachorro.
Llegamos a una habitaión completamente blanca y ahí se encontraban Toshio y los 4 restantes, eligieron a los más niños y los tenían amarrados a una camilla, sujetados por el cuello, muñecas y tobillos, eran la viva expresión de un cuadro Dantesco, Suno yacía muerto, y los demás desmayados a causa del dolor, solo Toshio se mantenía despierto gruñendo y tratando de pelear.
Miré a Sesshomaru y me indicó acabar con los 10 de la derecha a lo que asentí, cerramos la puerta y atacamos. Trataban de inmovilizarnos con una vacuna con la posición que paralizaba nuestro cuerpo, pero nos movíamos más rápidos, ya había matado a 4 con un puñal que traía, ya no peleaba con mi tessaiga pues era difícil de pasar desapercibido uno de sus ataques. Sesshomaru con su látigo había eliminado a 10 de una vez, estaba furioso ya tenía los ojos rojos temía que se transformara y nos aplastara.
- Papá – pronuncio Toshio antes de caer inconsciente. Me dio tanta tristeza saber que lucho hasta sentirse protegido, que hubiera pasado si no llegáramos.
El blanco piso quedó teñido de rojo con la sangre de esos malditos, como pudieron torturar así a unos niños, destruimos todas las computadoras, papeles y pociones que tenían, solo tomamos una posición que nos estaba exterminando para que mi compañera averigüe de qué se trata. Sesshomaru se acerco a Suno quien había muerto y lo revivió, este despertó desesperado sacudiendo su cuerpo en shock, me recordó a mi Michio por ello lo abracé.
- Shiii tranquilo ya están a salvo - le susurré
Levantó la mirada y sonrió, yo le sonreí en respuesta.
- Suno – escuché la fría voz de Sesshomaru a mis espaldas – encárgate de trasladar a uno de tus compañeros, tenemos que escapar de seguro podrán la alerta en minutos, saldremos por el techo – informó a lo que asentimos. Sesshomaru cargó a toshio y a reiko, yo me encargué de los sobrantes eran pequeños y por ello muy livianos.
Aún no habían sonado la alarma lo que era un punto a nuestro favor, subíamos apresurados por la escalera que llevaba al segundo piso, todo era concreto, no nos permitía acceso al techo como lo suponíamos.
- ¿Qué haremos ahora Sesshomaru? – pregunté desesperado.
- Tendremos que derribar la pared y correr lo más rápido que podamos, una vez que suene la alarma, pues ahí todos entraran dentro del predio – aseguró – Nos refugiaremos en la cueva detrás de la cascada, no podremos ir al palacio por muchos días, no podemos poner en peligro la seguridad de los demás – expuso a lo que asentí
Esperamos impacientes hasta que por fin sonó la alarma aprovechando el ruido para minimizar el impacto del nuestro
- Bakusaiga - musitó Sesshomaru y agitó su espada lo que efectivamente derribo la pared, pero para nuestra desgracia si se percataron de nuestra huida – empezaron a dispararnos con sus armas y lanzaba redes que apestaban de seguro impregnadas con veneno, no eran los suficientes por ello pudimos escapar, corríamos a toda prisa por el bosque hasta que divisamos la cueva, entramos por la cascada, era un lugar seguro pues también lo habíamos modificado tenía doble entrada y solo lo de los nuestros conocían como entrar.
- Toshio no ésta bien, ni los otros muchachos – expuse llamando la atención de Sesshomaru, podemos matarlos y los revives para mejorar, pero en éste momento de guerra no nos conviene hacerlo, sabes muy bien que tessaiga solo revive una vez, por ello tenemos que tratar de mantenerlos con vida – aseguré.
- Que necesitamos – musito serio.
- Leña para el fuego, necesito unas hierbas que sirven para cicatrizar y evitar la fiebre y comida para recuperar fuerzas – aseguré
- Iré a buscarlo – dijo Sesshomaru
- No iré yo, no encontraras las hierbas que necesito además aún no nos alcanzaran hasta dentro de una hora volveré antes de eso - aseguré.
Iba saltando sobre los árbol toda velocidad, hasta que divisé el río baje y busqué las hierbas que necesitaba, todos estos años alado de mi compañera me habían enseñado mucho, sonreí al encontrarlos, lo recorté, entre dentro del agua y saqué dos pescados, corrí a toda prisa buscando algo más para comer, encontré un árbol de manzano, subí a la copa juntando todas las que cabían en mi casco, salí corriendo en dirección a la cueva en el camino recogí las leñas y en 20 min ya me encontraba en la entrada de la cueva nuevamente, miré a mi alrededor y olfatee el aire en busca de algún intruso, luego entre, creí ver un brillo en los ojos de Sesshomaru ¿Estaría preocupado por mí?
- Necesito que los desvistan – musite – todos éstos años junto a mi perra me habían servido de mucho.
- Suno – prende la fogata ordené mientras sacaba el casco de mi cabeza, come ordené pasándole dos manzanas, a lo que asintió feliz, de seguro en éstos 2 días no habían comido nada.
- Necesito tu casco Sesshomaru – ordené
Se lo quitó y me lo dio, metí adentro de éste todas las hierbas que recolecte, coloqué un poco de agua y los aplaste con una roca al cabo de 5 min repitiendo la operación quedó un ungüento pastoso verde.
Saqué las manzanas restantes de mi casco lo llene de agua en la cascada y lo puse sobre el fuego, cuando se entibio lo saque y remojé un pedazo de tela que había roto de la ropa de uno de los niños y limpie sus heridas, luego coloqué el ungüento en los cortes profundos, un humano con la mitad de sus heridas ya estaría muerto, ahora tan solo era cuestión de esperar. Puse a cocinar los 2 pescados para que lo comieran al despertar.
La espera ya parecía eterna, habían pasado 4 horas y aún estaban inconscientes. Pasaron 2 horas más y por fin despertó Toshio, era un niño en verdad fuerte, desvió la cabeza hacia donde se encontraba Sesshomaru y sus ojos se le llenaron de lágrimas.
- Perdóname padre te he fallado – susurró dificultosamente. Sesshomaru negó con la cabeza.
- Es así padre, por más que me esfuerzo nunca dejaré de ser un Hanyou, soy débil, ni me puedo trasformar como tú – aseguró limpiando sus lágrimas.
- No es así Toshio, Inuyasha es fuerte y también lo es tu primo Michio – aseguró
- Padre yo se que tu odias a los Hanyous, me odias por ser una raza híbrida, y te entiendo pues hasta yo odio ésta mezcla – aseguró
Y por primera vez en mi vida vi llorar a Sesshomaru abrazando a su cachorro.
Continua…
Como siempre me dice mi madre, palabras y piedras sueltas no tienen vuelta, nunca juzguemos a los demás por alguna condición física o mental, pues el futuro nadie lo tiene escrito en la palma de su mano, éste transmuta con cada acción o decisión y cuando menos pensamos nos cobra nuestros errores.
Ok. Espero que les guste el cap. Y lo continúen leyendo.
