Porcelain Dolls
-Pero padre! Yo también quiero ir- Protesto el primogénito del Uchiha. Durante las ultimas tres horas, Sanosuke no dejo de exteriorizar su disgusto frente a su padre, el cual lo ignoraba magistralmente. -No deseo quedarme con la tía Karin; desde que esta embarazada tiene peor carácter de lo normal- Si, en los últimos cuatro meses que tenia de embarazo, Karin estaba peor que nunca. No tenia idea de como el tío Suigetsu la soportaba.
-No iras Sanosuke, esta es una misión muy peligrosa- "Y tu madre me hará dormir en el sofá si te llevo" Lo ultimo se quedo en su mente, claro esta.
-¡Es injusto padre!- Si, era muy injusto. El tenia suficiente edad para acompañar a su padre. Diez años, para ser exactos.
Sasuke miro a su hijo. El era una mini-replica de su persona. Y aún así, ese gracioso puchero que hacía, era tan idéntico a su madre.
-No importa cuanto insistas, la respuesta seguirá siendo no- Sanosuke estaba preparado para replicar, pero una idea se coló en su mente. "A lo mejor...". Se alejó de su padre, subiendo rápido a su habitación.
Sasuke miro a su hijo subir, pero no le dio importancia.
El mini-clon Uchiha corrió hasta sus cajones; Tomo todas las armas que le habían regalado hasta el momento y las puso en el morral que su madre le había regalado en su sexto cumpleaños. Recordó a su madre, con su sonrisa radiante y sus cabellos peli-rosas. Sonrió como bobo. "Cuando sea grande, quiero una chica como mi mama". Estaba decidido, buscaría una niña igual a su dulce madre. Pero mas adelante, no ahora. Ahora, disfrutaría su vida antes de atarse.
Y comenzaría por esto, claro que si. Sonrió internamente. Debía hacer una "llamada".
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Miyuki entro a su casa. No había nadie esperándola. Suspiro; extrañaba tanto a su papi. Aún lo imaginaba, poniendo la mesa, esperando a que ella sirviese la comida.
Porque Kakashi cocinaba malísimo. Sonrió recordando esto.
Se tiro en su futón, disfrutando del silencio.
"~Miyuki! Miyuki~"
¿Quien la llamaba? ¿Sanosuke?. Cerró los ojos, consentrándose en la voz palpitante en el fondo de su cabeza. Voz que se hacia mas fuerte conforme ella entraba en trance.
"~¿Sano-kun? ¿Eres tu?~"
"~Si Miyu, soy yo, y necesito un favor~"
"~¿Que?~"
"~Quiero que le pases un mensaje a los chicos y actúes en consecuencia de este~"
"~¿Porque yo?~"
"~Porque eres la única capas de enlazarnos Miyu-baka~"
Luego de escuchar el mensaje y transmitirlo, Miyuki salto del futón. "Esto será sin duda interesante".
Corrió a su habitación. Cambio su vestido verde por el traje de entrenamiento que su tío/hermano Naruto le había regalado para su tercer cumpleaños. Consistía en una calza un par de dedos sobre la rodilla, una remera sin mangas lisa de un rosa pálido hasta el ombligo, sandalias, un pequeño morral (mismo que el usaba en sus primeras aventuras) y la banda ninja que tanto le había costado conseguir.
No era normal que una niña de casi cuatro años portara una, pero ella no era muy normal que digamos.
Mientras se miraba en el espejo, se pregunto quien era su mama y en donde estaba. Muchos le habían comparado con Kurenai-sensei, pero ella sabia que no era así, lo sentía al respirar. Al mismo tiempo, Kurenai-sensei era feliz junto a Asuma-sensei, jamas se liaría con Kakashi.
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Cando le llego el mensaje, Kazu estaba acomodando sus cosas. Su cabello azabache estaba atado en una cola baja y la banda ninja le apartaba el pelo de sus ojos amarronados. Sus ojos eran una rareza, no tenia pupila y el color perla se mezclaba con un leve amarronado. Simplemente hermoso.
Aunque a el no le importase demasiado.
El conocía muy bien a sus amigos, por lo que su idea no lo perturbo. El ya había elegido.
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Hinaru pataleaba y se quejaba. -¡Yo quiero ir! ¡Yo quiero ir!- Aunque gritara y pataleara, Naruto estaba decidido a no dejarlo ir.
-Escucha pequeño, tu mami esta en peligro- Le secó una lágrima a su pequeño -Y yo y tus tíos debemos ir a salvarlas- Abrazo a su pequeño, el cual correspondió al instante -No quiero que nada te pase- Naruto beso la frente de se hijo. Hinaru era una copia exacta de el, la diferencia eran sus ojos, que si bien no llegaban a ser los ojos perlas de los Hyuga, eran de un celeste translucido que brillaba levemente en la oscuridad. Aparte, solo poseía dos rallas, una en cada mejilla.
Unos segundos después, su hijo salio disparado hacia su habitación.
Hinaru había oído el mensaje de Sano. Le parecía extraño que su primo fuera el de la idea, generalmente el era el de las travesuras. Bueno, ni modo.
Se preparo y se puso la misma chaqueta que su padre había usado toda su infancia. Le quedaba algo grande. Unas mallas ajustadas y las sandalias ninja.
"Esto va a ser muy divertido" Pensó.
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Naomi miro a su padre a los ojos. Sai le devolvió la mirada. negro vs Azul oscuro.
-¿Hay probabilidades de una negociación?- La pequeña de apenas cinco años tomo un vaso de zumo, lo sacudió levemente y lo llevo lentamente a sus labios.
-No, no la hai- Sai cruzo las manos sobre su regazo. Su mirada fría se cruzo con la mirada calculadora de su hija
-Al ser tu hija, conozco muchos secretos de esta casa..- ¿Era lo que el creía? -Y puede que mi lengua se... suelte, un poquito... papi- Su hija, sangre de su sangre, lo acababa de amenazar.
-Te eh dicho, digna hija mía, que no habrá trato- La corto el, parándose de su asiento y dándole la espalda.
Naomi, resentida, estuvo apunto de dar una amenaza directa. Apunto de poner en la mesa su carta; los raros gustos de sus padres. Estuvo a punto.
De no ser, porque la voz de Miyuki resonó en su cabeza. Tenia que morderse la lengua, aún corriendo el risgo de morir envenenada. Figurativamente, claro.
-Oh, querido padre, ya veras quien es Naomi-La sonrisa maquiavélica de Naomi era incomparable.
¡Hola! Soy yo de nuevo, espero les guste el capi de hoy. Este es medio corto, pero quería que se entendiera mejor quienes eran nuestros protagonistas... Necesito tres personas que se copen y quieran aparecer en capítulos próximos. Seria un lindo cambio en la monotonía de mis historias. Y no tiene que tener mucho o nada que ver con los personajes de Naruto.
Goodbye.
Besos helados, con caliente sabor.
Shaina
