Malos entendidos
El vapor del agua ya lo rodea por completo cuando Tony cierra el grifo para detener el caer del agua sobre su piel. Con la frente apoyada contra los azulejos de la ducha, suspira con cansancio mientras observa las pequeñas gotas que recorren lentamente su abdomen perderse en su vello púbico. Posa la vista en la marca violácea alojada en el costado derecho de su cadera y frunce el ceño, el, hora casi inexistente, cardenal es la única prueba que queda de que lo que sucedió con el soldado, bueno eso y los recuerdos que parecen haberse grabado a fuego en su memoria.
Han pasado exactamente 12 días desde aquello, no es que los haya contado o que le preocupe de alguna forma, es solo que le desconcierta la facilidad con que las cosas parecieron resolverse por sí mismas. Si era sincero esperaba verse acosado por un muy arrepentido Capitán América. Muy por el contrario, las pocas veces en las que se habían visto, el rubio parecía muy tranquilo. De hecho, ambos hasta actúan más civilizadamente en público. Al principio se sintió aliviado de no tener que mantener una incómoda charla culpa-pos-sexo con Steve, pero después de algunos días, toda esa actitud relajada y la calma reinante empezó a volverlo loco. La curiosidad y la decepción por la falta de avances o de insinuaciones del mayor, lo mantenían pensando en el evento con regularidad. ¿En serio el anciano solo iba a dejar pasar el tema? ¿Acaso el Capitán había tenido un ataque de culpabilidad por haber dormido con un hombre y ahora estaba en negación? Esperaba por su bien que fuera eso y no que la experiencia le había resultado tan abrumadora que no quería ni recordar el tema. Porque de ser así iba a arrancarle los huevos. ¡Él era Tony Stark, nadie se lo follaba y luego hacia como si nada!
Desde esa mañana, la indignación y el desconcierto pasaron a ser parte de su rutina diaria, pero como si esto no fuera suficiente, no puede evitar empalmarse, cual quinceañero, ante el mero recuerdo del cuerpo del rubio sobre él.
Fue solo sexo, sexo como pasivo, pero sexo al fin y al cabo, y sin embargo, ¿por qué no puedo dejar de pensar en ello?
Un largo suspiro sale de su boca, su cuerpo esta frío, pero su amiguito no parece de acuerdo ¿de nuevo ha malgastado su valioso tiempo en tales nimiedades? ¿Qué es lo que tiene que hacer para volver a la normalidad? ¿Acostarse con Rogers de nuevo?
-Ja, como si fuera a dejar que ese bruto me ponga las manos encima de nuevo- dice saliendo del baño, mientras se soba inconscientemente el trasero. – Nah, lo mejor es dejar de pensar en el tema. Vamos Stark solo necesitas un buen revolcón y asunto arreglado- se dice si mismo frente al espejo.
Ya con una actitud renovada y nuevos planes en mente se vistió y fue por algo de comer a la cocina. Después de todo, siempre que se tenía una idea brillante era bueno acompañarla con papitas. No tarda mucho en encontrarlas, y tarareando una canción se dispone a abrir el paquete cuando ve entrar al arquero en la cocina.
-Vaya, vaya ¿a qué viene la cara feliz Legolas?
-Ja, ja muy gracioso, de todas formas no me importa, porque el Cap me ha dado un masaje que me dejo viendo estrellas- dice sonriendo atontado.
El ambiente se tensa, el paquete cruje con fuerza y las papitas se deshacen a causa del fuerte apriete del genio, quien mira con incredulidad la cara de satisfacción del arquero mientras se acomoda bien los pantalones. La ira sube vertiginosamente por su cuerpo, ¿Qué demonios significaba que el Capitán le había dado un masaje? ¿Qué clase de masaje? ¿Porque un masaje? ¿Es una especie de nombre clave que el rubio tiene para llamar al sexo?, ¡¿por qué carajos se siente tan enfadado, y sobre todo, porque no deja ya de decir la palabra masaje?! Un silencio incomodo llena el ambiente, la mirada asesina que el arquero recibe del genio lo hace temblar.
-¿Qué hice ahora?- se pregunta el agente, tratando de recordar frenético cuál de sus acciones pudo haber provocado la ira del moreno, pero por más que busca no encuentra nada. Después de que Tony lo había regañado por andar lanzando flechas por toda la torre, solo había pasado su tiempo entrenando en el gimnasio.
-Mejor hazte a un lado Bartón, me estorbas el camino- advierte el moreno con voz filosa antes de chocar su hombro con el espía. Clin se hace a un lado inmediatamente, no tiene idea de lo que pasa pero Tony solo lo llama por su apellido cuando está realmente cabreado y no quiere tentar la suerte, incluso si no sabe que es lo que ha hecho mal esta vez.
Sus pasos resuenan con fuerza a través de los costosos pisos de la torre, lleva casi dos horas buscando al rubio, aunque no sabe muy bien para qué, lo que sí sabe es que alguien va a pagar por hacerle pasar un mal rato y tiene un solo nombre en mente. Corrientes de furia lo recorren, cuando finalmente lo encuentra batiendo algo vigorosamente en la cocina. Se ve feliz, tranquilo y relajado, a diferencia de él al que la búsqueda y el subir y bajar a lo largo de la torre, lo han dejado exhausto y eso no ha hecho más que incrementar su mal genio. Días atrás se lo encontraba hasta en la sopa y hoy había perdido 2 horas de su vida.
-Con que aquí estabas Capipaleta- pronuncia en voz alta, haciendo saltar al mayor.
Steve se gira a mirarlo, aun con el bol en las manos, está usando ese tonto delantal rosado, con el enorme estampado de "Super Family", que Clin había comprado.
-Buenas tardes, ¿cómo estas To…Stark?- responde el rubio con voz afable.
Tony frunce el ceño y su mirada es inusualmente dura, sin embargo, no emite palabra. Steve inmediatamente se incomoda, a pesar de que intenta parecer normal, en su interior sabe que aún no está listo para enfrentarse al castaño, de hecho le había parecido una suerte el no habérselo topado en los días pasados. No es que se arrepintiese de lo sucedido, Dios es testigo que no hay nada que pueda hacerle arrepentirse de su único encuentro con el heredero de Industrias Stark. Es solo que la culpa por haberse aprovechado de su compañero "herido" lo estaba comiendo por dentro. Además, el actuar tan tranquilo de Stark le había dejado muy claro que solo había sido sexo y que era algo que el genio no quería ni mencionar. Así que decidió respetar su decisión. El, por el contrario, era un lio de sentimientos, entendía que todo se había desatado producto de un arrebato de pasión, algún tipo de trance donde su cerebro se había desconectado para que otra parte de su cuerpo tomara el control. Aun así, al despertar al día siguiente y ver esos enormes y brillantes ojos castaños mirarlo, algo se había removido dentro de él, un anhelo que había creído extinto o por lo menos perdido en el hielo, junto con su vida hace 70 años, el anhelo de amar, de despertar cada mañana junto a alguien realmente especial. Y eso es lo que más temía, porque sabe que el castaño no comparte sus creencias. Para él probablemente solo había sido un revolcón que ni merecía la pena recordar.
-Te he buscado por toda la torre.
-Estuve casi toda la tarde en mi habitación y luego vine a preparar un pastel, ¿pasa algo malo?
-Eso depende.- responde, mirando la preocupada mira azulina.
-¿Es algo muy urgente?
-Algo así.
-¿Y por qué no me llamaste con J.A.R.V.I.S?
-…
Sus ojos se abren sorprendidos y rápidamente baja la mirada avergonzado. Genial, ahora se siente como un idiota, había estado tan enfrascado en todas las cosas terribles que iba a decirle que, al final, se había paseado por toda la jodida torre en vano siendo que pudo haberlo localizado en un instante con ayuda de J.A.R.V.I.S, e incluso sin su IA ¿Cómo es que no se le ocurrió ir a revisar la habitación del rubio? Se cruza de brazos sintiéndose humillado y estúpido. ¡Todo es culpa de Rogers! De él y de su estúpida manía por estar dando masajes a diestra y siniestra!, lo que le recuerda porque está buscándolo tan desesperadamente.
Alzando la cabeza y con mirada desafiante de acerca al más alto, acorralándolo entre el mueble de cocina y su cuerpo, no importándole la notoria diferencia de alturas y sintiéndose aún más molesto ante la mirada confundida del mayor.
-Tony… ¿Estás bien? ¿Pasa algo malo?- pregunta el estúpido Capipaleta con tono inocente.
-Nada muy especial Cap, es solo que hoy me entere de algo curioso, al parecer eres increíblemente generoso dando masajes, mi pregunta es ¿qué clase de masajes son los que ofreces Steve? Espero que no todos tengan el mismo final de nuestro último encuentro.- dice mirándolo escrutadoramente- Aunque por la cara de satisfacción que se traía Legolas estoy seguro de que lo hiciste ver estrellas.
Steve se encoge ligeramente ante la acusación y la intensa mirada del millonario. Los recuerdos de la noche que compartieron llenan su cabeza redirigiendo la sangre a su zona pélvica. Quería explicarle que todo era un malentendido, tan solo le había sobado los hombros al espía al escucharlo quejarse de como el arco, a pesar de los años, siempre lo dejaba con los músculos agarrotados. A penas y lo había tocado, el arquero ni siquiera se había quitado la camisa, pero el fuego en los ojos del más bajo lo apabulla, ¿por qué Stark parece tan alterado?
-Sabes que el silencio otorga Steve, dime una cosa ¿tan poco placentero te pareció joderme que tuviste a que ir a encamarte con el idiota de Clin? ¡Con Clin, por el amor de Dios!- grita de forma dramática- ¿O es solo que estabas tan desesperado por otro encuentro que no pudiste desfogarte por ti mismo?
Las mejillas del mayor se colorean recordando las largas horas que ha tenido que pasar masturbándose por el solo recuerdo del moreno. Una sonrisa irónica adorna sus labios al tiempo que aparta la mirada, por supuesto que no tiene problemas para desfogarse solo. A Tony la mirada esquiva solo lo enardece más.
-Oh, así que eso es, tanto te ha gustado que no pudiste esperar.- susurra, guiñándole un ojo de forma condescendiente- Mira nada más, incluso ahora tu amiguito parece que quiere salir a saludar- añade tocando sin vergüenza el bulto del mayor.
-¡Tony!
-Tranquilo viejito, yo entiendo, el sexo es placentero y a tu edad es casi una necesidad.- sonríe- Hace unos días tú me ayudaste con mi problema, déjame devolverte el favor, y de paso hago un poco de caridad y borro tú de seguro muy pobre experiencia con Bartón.
Sin demora empieza a masajear con más fuerza el bulto sobre la ropa, sintiendo como va creciendo en tamaño y dureza. Steve cierra los ojos avergonzado de verse descubierto disfrutando de la sensación, sus manos se posan en la cintura del menor, acercándolo a su cuerpo, queriendo sentir su calor. Siente la barba de Stark hacerle cosquillas en el cuello mientras el más bajo va espolvoreando besos a lo largo de su cuello. Solo se oye el sonido de sus suspiros acompañados de la fricción de la ropa.
–Mmm, sabes Steve, acabo de recordar que la última vez me dejaste un muy bonito recuerdo, creo que debería hacer lo mismo por ti-le dice mirándolo a los ojos antes de empezar a darle besos más húmedos a lo largo del cuello, deteniéndose justo por encima de la clavícula y succionando con fuerza. Steve suelta un ronco gemido y las manos en la cintura se afianzan cual tenazas alrededor del cuerpo más esbelto, al tiempo que va dando pequeñas estocadas que alientan a Tony a llevar las cosas más lejos. Poco a poco los besos van bajando hasta toparse con la estorbosa ropa; con habilidad, el moreno deshace el nudo del delantal y separa sus cuerpos solo lo necesario para quitar la prenda dejando al descubierto una camisa cuadrille, le mira negando con la cabeza,- siempre con la misma ropa de aciano - lentamente procede a desabrochar los botones.
-Tony- jadea el rubio sujetando sus manos.
-Tranquilo Cap, voy a hacer algo que va hacer explotar tu anciana cabeza- le sonríe pícaro.
Su lengua recorre ambas clavículas mientras sus manos recorren los fuertes pectorales antes de proceder a besar cada parte de piel a su disposición, aunque no le quita la prenda, el descenso es lento y sensual y los pezones de Steve se levantan con el frio de la saliva, cada porción de piel que Tony toca envía latigazos de fuego sobre la piel del soldado, quien para ese entonces ya respira con dificultad. El moreno delinea con la lengua los abdominales hasta quedar de rodillas frente a la última frontera de lo separa de su objetivo.
El rubio está apoyado contra el mueble, las manos apoyadas sobre la mesa cocina donde están todos los ingrediente, con los ojos cerrados y suspirando entrecortadamente, cuando oye el sonido de la cremallera bajar, y siente las frías manos del hombre de acero amasar sus nalgas antes de intentar bajar las ultimas prendas. Steve lo detiene.
-Tony, estamos en medio de la cocina alguien puede venir- susurra alarmado, mirando alrededor.
Tony levanta la mirada y sus ojos están cargados de deseo y convicción, algo le dice al rubio que en este preciso momento podría estallar otra invasión alienígena y al castaño le importaría una mierda, hay algo en su mirada, algo que quiere probar ¿pero qué? Stark lo mira con picardía antes de restregar su mejilla contra el vientre bajo del soldado igual que un gato.
Cristo Santo
Entonces el moreno se levanta y cruza los brazos alrededor del cuello del rubio acercándose tanto que sus alientos se mezclan, el rubio siente la necesidad animal de estrellarse contra esos labios carnosos y respondones que tantas veces le han causado dolor de cabeza, sabe que es solo cuestión de centímetros, pero Tony no lo besa, el castaño a penas y roza su nariz contra su barbilla antes de posar los labios sobre el punto donde había succionado con anterioridad, depositando un beso tan suave que parece una caricia, cuando vuelve a mirarlo sus ojos sonríen traviesos antes de dejarse caer al suelo bajando de un tirón pantalones y ropa interior. De inmediato queda al descubierto una enorme y rosada erección coronada por abundante cabello rubio. Es gruesa y nervosa, a Tony se le hace agua la boca, frente a él, en todo su esplendor, estaba la capi-anaconda.
Traga saliva admirado y deseoso antes de buscar los ojos azules. Aun todo sonrojado el cabrón se las arregla para verse todo sexy. Con lentitud pone sus labios sobre la punta para luego preceder a lamerla como si de un enorme caramelo se tratase, sus ojos se cierran y delinea los contornos de la cabeza antes de acomodar su boca para lamer el tronco a medida que baja. Se siente embriagado, la cabeza le da vueltas y le hormiguean las piernas, cuanto más lame más en trance se siente, entonces sus manos acunan los suaves testículos. Se la chupa nuevamente y es simplemente glorioso, las piernas de Steve tiemblan con violencia y dirige una de sus manos a la boca en un intento inútil por acallar sus sollozos.
Se ve tan jodidamente adorable ¿de verdad este el mismo hombre que me cogió unos días atrás? Stark se maravilla, él tenía razón, Rogers es un volcán dormido, muy pacífico e inofensivo por fuera pero lleno de fuego por dentro. Es una caja de sorpresas que puede pasar del hombre más adorable e ingenuo al más apasionado en un instante. Las manos del rubio le jalan el cabello, duele un poco, pero aun así le excita, sabe que eso solo significa que el soldado ha perdido el control. Steve arremete con más fuerza contra su boca y gime con fuerza su nombre elevando el ego del millonario, piensa darle la mejor mamada de su vida.
Sin previo aviso aumenta la velocidad y la mano que antes masajeaba los testículos ahora se dirige a su muy dolorido miembro, se abre la cremallera y deja, por fin, su confinamiento, se toca frenético, el mundo se ha reducido solo al calor de su cuerpo, gemidos ahogados y el embriagante sabor de Steve.
-¡AHH…AHNN Tony me… Ahh!
-Mmnn
-¡Ahh! To…Tony es enserio me voy a venir!
El castaño se prepara para ser arremetido con violencia pero para su sorpresa el tirón en la cabeza no lo dirige más cerca de la cadera sino todo lo contrario, el rubio lo aleja para evitar ahogarlo y no hacerle daño, sin embargo, no es lo suficientemente rápido y termina eyaculando sobre la boca y parte del rostro de Tony. El castaño terminó casi al mismo tiempo sobre el piso de la cocina. Agotado y agitado el rubio se desliza hacia el piso, con los pantalones a media pierna y la camisa abierta. Tony, que aún permanece en el piso, lleva los restos de semen a su boca y con la mejor imitación de un gato gatea hasta los labios ajenos.
-Espero que esto te deje claro que ningún arquero entrometido, puede superar a un Stark- dice con ojos fríos antes de posar los dedos manchados en los labios semi-abiertos del rubio haciéndole probar un poco de su propia semilla.
Steve aun flotando entre los estragos de un orgasmo demasiado poderoso, se pierde entre la mezcla de sabores, quiere explicarle a Tony que no ha pasado nada entre él y Clin, nada sexual, pero el moreno apenas y lo deja respirar para juntar algo de cordura, antes de que pudiese decir algo el moreno se levanta, acomoda rápidamente su ropa y emprende la retirada, dejando a un sudoroso, avergonzado y muy caliente rubio en el piso. Tony le sonríe desde la puerta, el pene de Steve le tira ¿Debe levantarse y seguirlo? ¿O debe quedarse a arreglar todo ese desastre?
