Disclaimer: Harry Potter y sus personajes pertenecen a J. K. Rowling
Nota previa: Bienvenidos a mi primer fanfic de Harry Potter, saga que sigo desde hace quince años, y que quiero homenajear con esta ocurrencia cuyo origen fue inspirado por otra historia llamada "El nuevo triángulo dorado". Todo esto ocurre un año después de que el Señor Tenebroso acabara siendo derrotado.
"Recomenzar"
Aleksast, 2015
II
Dos semanas han pasado desde que Draco sirvió aquél desayuno en su desesperación por probar bocado, y lo que comenzó como la satisfacción de la humana necesidad de alimentarse, acabó en un acuerdo mutuo entre Harry y él para alternarse tareas, aunque tal acuerdo fue un hito tras varios "estira y afloja" de ambos.
Ahora, en una tarde nublada, ambos leían en la biblioteca mientras dos tazas de té a medio beber humeaban en una mesita, leían para intentar ponerse a nivel con el resto de la generación, mientras Potter repasaba pociones, Malfoy lidiaba con Historia de la Magia. El reloj de pared marcaba los quince minutos antes de las siete de la noche, fue en ese momento cronométricamente exacto cuando el chico de gafas redondas cerró su libro y miró con preocupación a su huésped. ¿Le debía advertir acerca de las visitas venideras? Definitivamente, de lo contrario Draco montaría en cólera y Merlín sabe qué sería capaz de hacer.
– Draco – comenzó con voz severa, grave, sin desviar su mirada – me parece justo decirte esto con suficiente antelación antes de que lo sepas de peor manera – un suspiró pausó su diálogo, suspiro que buscaba proveer a Harry de un valor y paciencia propias de un santo – en un par de días vendrán visitas, dos personas nada más, sabes que no me siento cómodo con multitudes… en fin, esas dos visitas probablemente se extrañen demasiado al saber que ahora vives conmigo.
– Ve al grano, Potter – le contestó sin desviar la atención de su lectura.
– ¿Será mucho pedir que seas un poco comprensivo y te comportes? – fue la solicitud formulada, ¿realmente Malfoy no acabaría por armar un escándalo y de paso otra guerra mágica? Al cielo Harry le rogaba porque accediera.
– Hablas como si fuera una bestia incivilizada, me ofende – contestó el rubio – pero si esa es tu preocupación, "San Potter", puedo encerrarme en mi habitación sin hacer el menor ruido.
– Aquí vamos de nuevo – se lamentaba Harry, otra vez discutiría con Draco, aunque para ser honestos, era mejor discutir con Draco que hablar solo, ya que Kreacher era un elfo de pocas palabras, muy pocas, e intentar entablar una conversación con él sería más difícil como pedirle a Buckbeak que no vuelva a arañar al joven Slytherin como en tercero – quiero que sepan que vives conmigo, que no eres más un mortífago y que estás intentando redimirte.
– Lo dices como si fuera un ex convicto de Azkaban queriendo ser un hermano de la caridad – finalmente Draco también cerró su libro y devolvía la mirada a Potter – no me digas que viene la zanahoria pobretona andante y la sabelotodo sangre sucia.
– A eso me refiero, Malfoy – aclaró Harry, tragándose el enojo de que le dijera a su mejor amiga "sangre sucia" – se llaman Ronald Weasley y Hermione Granger.
– ¿Eres tonto o qué? Por supuesto que sé sus nombres, Potter – le respondió exaltado – Verás, desde niño me educaron con la idea de que los Weasley traicionaron el código de pureza de la sangre mágica y que los mestizos son inferiores a los magos de sangre pura ¿Ahora quieres que me deshaga de esa idea sólo porque tus amigos vienen aquí y quieren ver que intento cambiar? Es como pedirle manzanas al sauce boxeador… pero… – Draco volvió a sopesar las cosas y realmente no estaba en una posición como para echarse de enemigo a Potter – sólo los llamaré por sus apellidos, no me pidas que sonría o que me comporte como tú, y créeme que esto lo hago por la promesa que le hice a mi madre, no por ti.
– En serio necesitas relajarte, Malfoy, haces tormenta en un vaso de agua… bien, ahora la siguiente noticia es que… tú y yo seremos prefectos este año, llegó una lechuza en la mañana firmada por la Directora McGonagall, al parecer debido a la guerra, Slytherin va a compartir casa con Gryffindor y créeme que nadie está contento con eso. Los motivos que expuso para nuestra designación es que somos algo como líderes de nuestras casas… y debemos dar el ejemplo al resto de alumnos – Harry le daba vueltas al asunto en su cabeza, y a su juicio, sería capaz de petrificar al que dijera que esa propuesta era una buena idea.
– ¿Esto acaso puede ponerse peor? – Malfoy se cubrió la cara con el libro, realmente le atemorizaba volver a ver a los Slytherins, pues probablemente para ellos él tendría tatuada en la frente de por vida la palabra traidor, y ahora verlo junto a Potter como prefecto… tenía que ser una broma de pésimo gusto – Si me matan en Slytherin será culpa de la directora, y tuya también… diablos ¡Debí morir de hambre antes! ¡Ahora seré linchado por todos ellos!
– Sabes Draco, quizás no sea tan mala idea después de todo… quizás, sí, haya quienes rechacen categóricamente una reconciliación de tu casa con el resto, pero tú… serías el artífice, el ícono de la concordia entre estudiantes… y mira que te he perdonado todas las veces que me has querido matar… el perdón es más honroso y valioso que el rencor… lo escuché por ahí… – Harry cruzó los brazos en su silla, torció la boca y prosiguió, maquinando el plan – serías digno heredero de Slytherin, quien sabe, tal vez en un futuro la casa de la serpiente lleve tu apellido.
Esto último entusiasmó al ego interior del rubio, sería la forma en que el apellido Malfoy pasara a la historia y se redimiera ante el resto del mundo de magos y magas… la idea lo estaba convenciendo gradualmente – te la compro, Potter, pero… ¿Qué es eso de compartir casa? ¿Acaso este año nuestro emblema será una quimera mitad león y mitad basilisco? ¿Rojo, plata, verde y oro? Créeme que la combinación no me simpatiza.
– De hecho… este será nuestro escudo… ¡accio carta! – el papel membretado y escrito con elegante caligrafía llegó a manos de Harry y éste lo volteó para ver el dibujo que se mostraba al final de la carta, un escudo de fondo blanco con dos flancos de color, uno verde y otro rojo, el león rampante ahora era rodeado por la serpiente que lo rodeaba en círculo, casi alcanzándose la cola.
– Bueno, al menos no hicieron una mezcla de bestias que se vería mal – contestó al observar detenidamente el emblema, volvió a ponerse cómodo y algo mágico sucedió entonces – bien, Harry, tal parece que no hay opciones… vayamos a cenar algo.
El aludido sonrió sorprendido, se levantó y ofreció su mano para que el otro se pusiera de pie también, y al fin ese gesto de camaradería fue aceptado, con tal agrado, Harry se permitió colocar el brazo en los hombros de Malfoy mientras reía discretamente, causando que éste lo mirara con confusión en los ojos – Al fin me llamas por mi nombre… eso merece una cerveza. Sé de un lugar cerca de aquí donde podremos beberla sin contratiempos.
Malfoy fue que entonces notó que Harry lo tenía cercano como si fuese un amigo de años, quizás involuntariamente, pero sorpresivamente él se sentía diferente, algo adentro de él, un sentimiento que hace mucho no experimentaba lo invadía… ¿Acaso era que había olvidado lo que era compartir con un amigo un momento de felicidad? Quizás, y tal vez por eso no se quitó el brazo de Potter de los hombros y puede ser que por esa razón ahora mostrara una ligera sonrisa.
Ya dentro del lugar, con dos cervezas de mantequilla, el par imposible comenzó a reír de los recuerdos gratos de años anteriores en el colegio. Era obvio que Malfoy era quien reía menos sonoramente, pero lo hacía, como cuando haraganeaba con Crabbe y Goyle tras hacer alguna travesura a algún novato de otra casa.
– Definitivamente el té debe haberme embriagado como para haber aceptado venir contigo, Potter – Malfoy tenía la ligera sospecha de que algo tenía el té o la comida, algo que lo estaba cambiando.
– Vamos Malfoy, deja de preocuparte por eso… mira, hace un mes estaríamos discutiendo hasta por el color del cielo, quiero que sientas lo que es tener amigos de verdad… vas a decir que es ridículo, pero siento, no… estoy seguro de que los dos necesitamos dejarnos de pleitos y beber una cerveza… ignora por una vez lo que hemos sido, y deja de mirarme como a un demente – Harry realmente no creería lo que acababa de decir y hacer, pero todo salía natural, Malfoy negó con la cabeza, sonriendo, para luego beber de su tarro… o ese lugar tenía la mejor cerveza de mantequilla del mundo, o por primera vez no se sentía con la presión de ser observado, vigilado y reprendido.
– Tú ganas… ¿recuerdas la vez en que ese… Hagrid, nos llevó al bosque prohibido a los cuatro? La cara de terror de Ronald no tenía desperdicio, me acuerdo y me da risa aún – confesó el rubio.
– Quizás ese fue el momento mejor que hemos tenido nosotros dos, a pesar de que fuiste a acusarnos con nuestra directora de casa, no eras tan insoportable – contestó Harry – debiste haber visto cuando Ron fue a ver a la mascota de Hagrid, Ararog, una araña gigante…
– Recuerdo algo… la verdad es que la zanahoria andante… digo, Ronald, era muy gallina en aquél entonces… por cierto, el pollo súper desarrollado de Hagrid no murió, según recuerdo que mi padre me dijo. ¿Qué fue de él? –
– No lo sé, probablemente ande por ahí buscándote para darte otro arañazo – bromeó Harry, carcajeándose con ganas, contagiándole su risa a Malfoy – pollo súper desarrollado, me matas, Draco…
– Era un pollo feo y grande – prosiguió él, apenas podía hablar tras tanta risotada – con unas malditas garras tan filosas que me duele el brazo de acordarme.
Esto último causó que Potter escupiera su cerveza por impulso, empapando la barra y de milagro no alcanzando al barista que lo miraba con cara de pocos amigos.
– Tergeo – secó la barra con su varita, volviéndola a esconder, mientras Malfoy reía a pierna suelta al ver la desgracia de Potter.
– Siempre tan afortunado, Potter – el caso es que Draco no podía dejar de reírse de Harry, pues éste tenía restos de cerveza en la túnica y se lo hizo saber señalándole los puntos donde el líquido había llegado a mojarle – sécate, vamos a ver si todavía eres bueno con la escoba.
– ¿No lo he probado ya las veces que te he ganado en Quidditch? – respondió Harry tras asearse y salir del lugar, tras pagar y dar una buena propina por el espectáculo accidental que dio.
– Ya veremos, Potter, ya veremos… ¡Accio Saeta de Fuego! – al parecer Draco se había comprado una nueva escoba, el mismo modelo que la de Harry al no haber otra superior. Tenía ganas, de cierto tiempo atrás, de competir en una carrera contra él, y ahora era momento. Potter también llamó a su escoba, y una vez montados en ella comenzó la carrera.
La noche londinense era fría, quizá más que de costumbre, pero eso no era impedimento para ambos. Al tener la misma potencia, todo quedaba en la habilidad de quien montara la escoba, y ambos iban casi a la par. La estación de trenes fue el lugar elegido para la meta, y con apenas unas milésimas de segundos, Malfoy se hacía con la victoria, para luego indicarle que se devolvieran a Grimauld Place, bajando de sus escobas en la entrada, al amparo de la noche solitaria.
Malfoy y Potter parecían más relajados, pero la sonrisa en ambos desapareció en el momento en que, frente a la puerta estaba una chica de pelo marrón con una enorme valija a su lado, al parecer estaba llorando, cosa que no podían asegurar porque los mechones de pelo ocultaban su rostro, ella, cabizbaja, se veía sollozar amargamente y fue Harry quien la identificó.
– Hermione… llegaste antes de tiempo – dijo él mientras se acercaba con cautela a ella – ¿Sucede algo?
– ¡Harry! – exclamó ella, atrapándole en un efusivo abrazo, sin pensarlo, procedió a explicarse – otra vez peleamos, pero fue lo peor haberme enterado de que él… él… tiene algo con Padma Patil – sin embargo, ese aire de confidencia se rompió cuando al abrir los ojos se encontró con Draco Malfoy, quien tenía dos escobas en las manos y miraba hacia otra parte, totalmente descolocada por esta situación, con la mirada le pidió a Harry que le diera una buena explicación que justificara la presencia del ex mortífago ahí.
– Granger – saludó Malfoy, absteniéndose de decir algún improperio respecto de que ella no era de sangre pura.
Continuará
