Segundo Capitulo. Espero les guste :)
Mabel estaba bastante emocionada. Mientras tiraba afanosamente de mi brazo tarareaba una canción que bien recuerdo, algo molesta, pero me gustaba mucho y no pude evitar seguirle en ritmo, además de que era una canción que me recordaba esos días felices siendo tan solo niños y nada más. Mabel hablaba sin parar, sin pausas, sin tomar aire, hablaba y hablaba como un loro, tal y como recordaba que era, alegre, enérgica, entusiasta; sentí una paz que me envolvió completo, tenía bastante tiempo sin sentir esa tranquilidad, estaba en casa.
- Te va a encantar la remodelación que le hicieron a la casa Dipper!- clamaba entusiasmada- nuestra habitación está intacta!- se detuvo un segundo.
- Sigues durmiendo allí?
- Eh...? N-no! L-lo que quiero decir es que se ha mantenido cerrada con llave desde que te mudaste y solo yo puedo abrirla- se saca la llave del cuello y me la enseña de pronto su cara se hizo algo oscura- a veces cuando me siento triste voy allí y me siento a hablar contigo... como antes... aunque claro tu ya no estás allí, pero el jugar e imaginar que sigues allí y estás para regañarme y consolarme me hace sentir mucho mejor.- replicó y su sonrisa iluminó su rostro. Yo no pude evitar el burlarme.
- Mabel Pines deprimida- dije con sarcasmo- ahora al fin lo he visto todo- ella infló las mejillas como solía hacer y golpeó suavemente mi hombro.
- No es broma!- exclamó quizá un poco molesta- realmente te he echado mucho de menos y te he extrañado como una tonta.- apartó la mirada un poco enrojecida- como si tu no lo hubieses hecho!
- No, a decir verdad- mentí- papá y Helena no están mucho en casa así que casi siempre estoy solo y el silencio le sienta bien a un asocial como yo. Sin nadie gritando o haciendo ruidos raros y fastidiosos al estudiar y la casa muerta a la hora de dormir. Realmente tengo paz allí- seguí molestándole. Ella cerró los ojos con ira fingida y golpeó nuevamente mi hombro esta vez con más fuerza.
- Tonto! Mentiroso! Embustero! Eres un mentiroso, Dipper Pines!- seguía vociferando entre risas mientras golpeaba mi pecho con ambos puños, sabía que estaba bromeando.
- Está bien! Lo admito!- repetía sin poder para de reír ante su rabieta de niña pequeña- solo un poco... Dipper ha extrañado a Mabel... solo un poquito.
- DIPPER!- exclamó y siguió golpeando jactada de risa, así estuvimos por un largo rato.
Más tarde nos quedamos completamente en silencio; durante unos veinte segundos, como si ya nuestras ganas de hablar se hubiesen consumido. Tomé un fuerte y sonoro respiro y me dispuse a empezar otro tema.
- Y Mabel... mamá tiene pareja?- Mabel se detuvo en seco y la ligera sonrisa que tenía en los labios se desvaneció por completo; su cara había cambiado súbitamente, sus mejillas rosadas perdieron el color y sus ojos se oscurecieron; no era mi Mabel.
- Eh... s-si!- dijo forzando una sonrisa- se llama Marcus- su cara se transformó en un manojo de nervios al mencionar el nombre de ese tipo- es un poco mayor que mamá... tiene como... cincuenta y cuatro años- noté como su voz se quebraba, empezó a temblar y el brillo de su mirada murió- es un buen hombre... quiere mucho a mi mamá...- sus ojos estaban cristalinos a punto de romper en llanto, en ese momento me di cuenta de que algo andaba mal. Mabel tenía miedo; casi como por instinto pasé mi brazo alrededor de sus hombros y besé su cabeza. Eso era lo que ella siempre hacía, supongo que era hora de devolverle el favor.
Finalmente llegamos a casa, y ahora que me pongo a pensar, no era un muy largo camino para que una chica de dieciséis años anduviese sola?
Mi vieja casa; la recordaba un poco más grande y toronja, ahora es de un azul muy claro, bastante femenino. Y para mi buena suerte la maldita colección de payasos de porcelana de mamá ya no existía. Dios! como odiaba a esos payasos! Mabel siempre de buena samaritana quebraba unos cuantos payasos por mi "accidentalmente". Ahora la casa está repleta de delfines. Delfines! delfines por toda la casa de todos los tamaños y colores... eso está mejor, me gustan los delfines, al menos no son esos horribles payasos.
- ESTOY EN CASA!- vociferó Mabel haciendo estremecer cada rincón de la casa, desde la puerta de la casa hasta el último vitral de vidrio y unos balcones que antes no estaban allí.
Una mujer delgada, poco agraciada, de cabello corto hasta los hombros y castaño un tanto más claro que el mío, grandes ojos azules, unas mínimas arrugas en su cuello, frente y ojos, una mirada nerviosa y armada hasta los dientes de joyas se asomó desde la cocina. Mamá, por lo que veo el tiempo nunca te ha afectado. Ella se vino acercando lentamente y con nerviosismo hacia donde estábamos Mabel y yo, sus ojos no se apartaban de los míos observándome de arriba a abajo, algo intrigada, como si estuviera loca.
- Mabel...- dijo casi susurrando- tu también puedes ver a Dipper?- preguntó con miedo de parecer una loca. Mabel no pudo contener la risa.
- No estás loca, mamá. Es nuestro pequeño Dipper- mi mamá no cupo en la emoción que sentía, no dudó ni un segundo en estrecharme en sus brazos con una fuerza que no recordaba que tuviese y rompió a llorar de felicidad.
- Mi niño... Dipper. Cuanto tiempo sin vernos, cuanto te he extrañado; no soportaba la idea de que mi otro hijo estuviese tan lejos de su casa- las palabras de mamá eran suaves, sus manos rozaban mis mejillas y me sacó los anteojos para ver los mismos ojos que veía todo el tiempo en el rostro de Mabel. Es curioso, yo siempre fui el favorito de mamá (quizás porque realmente me parezco más a ella de lo que quisiera)- que alto te has vuelto! y que fuerte!- reclamó con verdadera emoción tanteando mis hombros y brazos, presionando ligeramente mis bíceps y viendo como se marcaban por debajo de mi camisa- como has crecido y que galán te has vuelto- repetió cien mil veces con una sonrisa juguetona y pícara- seguro que tienes muchas admiradoras.
- Por favor, mamá! y-yo no soy esa clase de chico- dije riendo y totalmente colorado; Mabel se abrazó a mi espalda y se notaba bastante la diferencia de tamaños y dimensiones entre ella y yo, al final, yo fui el más alto.
- Quien lo diría?- bufó- Dipper Pines, el niño debilucho de Gravity Falls, el pequeñín con voz de gatito convertido ya en un hombre, con una vocesota, alto y guapo- se acercó a mi oído- que diría Wendy si te viese ahora?- yo me la sacudí de encima como pude algo enojado.
- Cierra el pico, tonta.- Mabel esperó a que yo me calmara y me plantó un beso tibio en la mejilla, de nuevo ese escalofrío recorrió mi espalda, ese que siento si estoy tan cerca de ella.
- Esto hay que celebrarlo- dijo mamá todavía entusiasmada, parecía una niña pequeña- tan pronto llegue Marcus saldremos los cuatro a cenar- rápidamente sentí como las manos de Mabel se helaron sobre mis hombros y sus ojos se volvieron a vaciar.
- Si... Hurra...- replicó con un ánimo extremadamente fingido.
- Que te pasa, Mabie? te noto algo desanimada- preguntó mamá ajena a la situación.
- No es nada...- respondió fríamente y se dirigió a su habitación con paso lento pero sin pausa. Yo me dispuse a seguirle.
Segundo piso a la derecha, una puerta blanca adornada con una gigantesca margarita rosada que decía "Mabel" en brillantes dorados y rosados, tan de ella. Indeciso toqué la puerta tres veces y para mi sorpresa estaba abierta. Así sería la confianza que tenía en mi como para saber que la iba a seguir.
- Mabel...?- entré algo angustiado y la vi tirada en el suelo con una cobija rosada sobre ella que la cubría completamente solo podía ver sus calcetines de rayas púrpura y verde. - puedo pasar?- pregunté estando de pie frente a ella. En seguida se abrió una compuerta en su campo de fuerza invisible y me dejó entrar junto con ella; me tiré en el suelo y cubrí mi cabeza con la cobija (un pequeño mundo de nosotros dos). Tomé una de sus heladas manos entre las mías a pesar del mismísimo miedo que me daba el estar mucho tiempo cerca de ella, que me hacía sentir raro e inseguro, no me importó tenía que hacerlo, si no era yo entonces quién? la miré fijamente a sus ojos verde intenso y ella me imitó, solo que no estoy seguro si realmente me estaba observando, su mirada se notaba completamente extraviada.
- Lo siento- logró decir forzando una sonrisa; de pronto se quedó callada como si estuviese analizando meticulosamente lo que diría en continuación- realmente me siento feliz de que al fin estemos juntos de nuevo pero... pronto lo sabrás... cuando tenga el valor de contarte- sin mencionar otra palabra levantó el edredón de sobre nosotros y se sentó en el suelo abrazando sus rodillas, me miró de reojo y sonrió de la misma forma de siempre- bienvenido a casa, Señor Pines- me dijo y se volvió a lanzar al suelo, se acercó a mi rostro y besó suavemente mi nariz. Yo me ruboricé tanto que me vi en la necesidad de esconder mi cara, esperando a que mi corazón y mis ansias se calmaran.
Pasó media hora. Mamá, Mabel y yo estábamos los tres alrededor de una mesa comiendo pan caliente con mantequilla y leche; tuve la sensación de regresar a esos días en los que los cuatro vivíamos juntos y todo era normal.
- Entonces, hijo...- empezó a hablar mamá al mismo tiempo que comenzaban a temblar sus manos; ahora entiendo quién tiene la culpa de mi nerviosismo- co-como están tú y tu padre?- su cara empezó a tornarse algo extraña, se retorcía con algo de resentimiento; parecía una psicópata de cuidado.
- Estamos bien- dije rápidamente- vivimos tranquilamente, aunque realmente ya no le veo mucho, supongo que nos hemos distanciado.- mamá empezó a articular una mueca que parecía una sonrisa y tomó un sorbo de café casi triunfante. Mabel y yo nos vimos las caras y ninguno de los dos se atrevió a explotar la burbuja de mamá.
- Y que te trae por aquí?- cambió rápidamente- por qué has querido visitarnos tan repentinamente- yo me dispuse a responder esa pregunta según mi versión, pero Mabel me ganó y se adelantó.
- Papá y Helena salieron de viaje y dejaron a Dipper solo. Yo decidí traerlo- la mirada de mamá se hizo penetrante y dura, algo parecido al resentimiento y la indignación se notó en ella.
- Como se atreve?!- replicó furiosa- como se atreve a largarse con esa idiota de piernas largas y dejar a mi hijo a la buena de Dios?! ya entiendo porqué te veo tan delgado! estás famélico!- seguía vociferando con furia mamá, sus brazos se batían de un lado al otro y los músculos de su cuello se contrían con cada inhlación- v-voy a llamarle!- exclamaba nerviosa- voy a decirle todo lo que pienso de él! que es un irresponsable! que es un cretino! que es un inútil!...- de pronto y de la nada mamá se tranquilizó como por arte de magia, volvió a sentarse y a tomar otro sorbo de café largo y sonoro. Mabel y yo estábamos estupefactos con la escena que había montado sola mi mamá y como de repente ¡poof! aquí no pasó nada.
Mamá se levantó de la mesa nuevamente y se salió de la cocina, vimos como un pequeño móvil salía de su bolso, supongo que estaba decidida a cumplir sus amenazas. Una sensación extraña volvió a correr por mi espalda. No me atreví a ver a Mabel a los ojos, me sentía inseguro, creo.
Mis pensamientos auto-destructivos se quedaron atrás cuando siento la tibia mano de mi hermana acariciar mis nudillos con la punta de sus dedos; se paseaba lenta, suave, delicadamente por cada uno de mis dedos. La sensación de calor subiendo por mi rostro y mi respiración entrecortada evidenciaban lo nervioso que estaba pero... De qué? Mabel se detuvo un segundo (aunque yo no quería que se detuviera) aún con su mano sobre la mía, esperando tal vez que yo me dignara a devolverle la mirada. Me negué. Me negué tanto que dolió, pero, no estaba seguro de lo que podría pasar si lo hacía. Pensé que mi corazón se saldría de mi pecho.
- Dipper... te encuentras bien?- me dijo en tono de preocupación. Yo tomé las fuerzas de donde no tenía para poder encararle, se veía preocupada, no, mas bien angustiada.
- Debería ser yo quien pregunte eso! Mabel, que te ocurre? te noto extraña!- me sonrió e intentó cambiarme el tema.
- Eso que tiene de malo?- bufó- yo siempre he sido extraña.
- No. Tu eres rara, pero me refiero a que hay algo que te preocupa, algo te angustia, hay algo, algo, no se qué... pero necesito saberlo, por favor, hermana, que te pasa? es la primera vez que te veo así- Mabel apartó la mirada y apretó mi mano bajo la de ella, luego se volvió de nuevo hacia a mi y cuando se dispuso a hablar escuchamos en crujir de la puerta principal. Su cara se puso pálida como un papel y buscó refugio en mis brazos como una chiquilla asustada e indefensa, se sentó sobre mis piernas (yo rogando por no reaccionar) y enrolló sus brazos alrededor de mis hombros y metió la cara en la curva de mi cuello, estaba temblando.
- Hagas lo que hagas... no me dejes sola- exclamó con un hilillo de voz temblorosa, jamás la había escuchado tan asustada; vi la puerta de la cocina abrirse seguido de mamá acompañada por un viejo más viejo que Stan, y, ciertamente, sentí un odio tan intenso por hacia él; no lo conocía y aún así sentí un odio y un resentimiento tan profundo (intuición de gemelo?). Mabel lo miraba fijamente con una larga mueca en su cara, pude sentir como clavó sus uñas en mi nuca a la defensiva. Mamá se quedó mirándonos algo extrañada, probablemente por la posición tan bochornosa en la que estábamos mi h-e-r-m-a-n-a y yo. Pero antes de que si quiera pudiera abrir la boca y reclamar Mabel se le adelantó y excusó rápidamente.- le estaba contando un secreto- una brillante y cómplice sonrisa salió de su rostro iluminándole por completo.
- Ah si? y cuál?- preguntó mamá poco convencida. Mabel rió.
- Tonta! si te digo entonces ya no sería un secreto! es un secreto entre Dip y yo. Verdad, Dippy?- me miró de reojo y me guiñó dándome a entender que tenía que seguirle la corriente.
- Ah... uh... si! si! algo... un secreto de gemelos- dije un poco nervioso. Ese hombre no apartaba la vista de Mabel; empezaba a molestarme.
- Un nuevo amigo, Mabel?- se dignó a preguntar; un viejo verde y asqueroso con voz gruesa y pelo en las orejas y nariz, el cabello negro y gris por los años, algo más bajo que mamá y arrugado como una pasa, una mirada cínica y desagradable que seguía la mirada de mi hermana no importa a donde se volviera.
- No, cielo!- agregó mamá divertida- no notas el parecido?.
El hombre se acercó a mi rostro y me miró detalladamente; que asco! pude sentir el hedor de su boca y el caraterístico olor a viejo casi cadáver.- ya veo!- exclamó el mal nacido- entonces tu eres el tan famoso Dipper Pines! ni tu madre ni tu hermana dejan de hablar de ti! empezaba a sentir celos!- que fue eso? un chiste? se suponía que debía reírme?.
- Y usted... debe ser Marcus- objeté sin ganas de hablarle.
- El mismo! tu hermana te habló de mi?- preguntó el desgraciado y le brindó una mirada penetrante a Mabel, ella seguía clavando sus uñas en mi cuello señal de su angustia.
-Si... algo me ha dicho...
Mamá se acerca a su arrugado rostro y le planta un beso en la mejilla, yo me aguanto las ganas de vomitar.- conejito, le estaba diciendo a los chicos que deberíamos salir a celebrar que estamos juntos de nuevo y... que tal si salimos a cenar?
- Grandiosa idea, mi pastelito- agh! pero que horror!- saldremos juntos en una cena familiar- relamente me inquietaba la forma en que miraba a Mabel, recorriéndola por completo, sentí una gran necesidad de... arrancarle esos malditos ojos.
Comments=Nuevo Capitulo ;)
