Aquí les traigo el nuevo capítulo de la historia, a partir de aquí nos centraremos en el Andy Y Helena de esta realidad así que disfruten.

Mandame Purple quisiera que me mandaras ideas para este fics, solo porque eres la dueña de estos personajes, bueno no de todos, pero sí de tus OC. Espero tus consejos.

Agradezco a todos aquellos que lean esta versión alterna. Muchos dirán que no le gusta este tipo de relación y lo entiendo. ¿Por qué lo hice?, bueno el fics de "El amor de una madre", Helena menciono que quería casarse con Andy, para así volverse reina. En ese instante creí que ambos crecerían sin saber que son hermanos. Pero Madame cambio todo al final de este fics. Entonces pensé. ¿Qué hubiera pasado si nunca lo hubieran sabido?, bueno aquí está la respuesta. Soy un fans de Marvel y como sabrán algunos, esta editorial gira en el concepto del multiverso.

Entonces a la historia.


Capítulo 2: Sentimientos desconocidos.

Uatu miraba con atención el monitor frente a él. Puso una cara de intriga a descubrir el insignificante cambio que provoco que esta realidad divergiera de la Tierra - 4005. Una realidad en donde existía ese príncipe llamado Anders o Andy como muchos le decían por cariño. En ambas realidades, el chico fue producto de una violación. Hasta ahora en la realidad original no ha descubierto ese secreto que guarda su padre Hans. Ese hombre en cada realidad que ha visto, siempre es el malvado, alguien egoísta y con ansias de convertirse en rey. Pero en estas realidades fue reformado gracias a que se casó con una princesa de nombre Liv.

Sus ojos blancos estudiaron a la mujer y a su madre, la Reina Astrid una mujer con una personalidad repulsiva hacia todo aquel que no fuera igual a ella. Le tenía un miedo a la magia de hielo de la Reina Elsa. Le recordaba a las personas que odian a los mutantes de la Tierra-616. Esa mujer fue la responsable que el niño Andy descubriera que Hans era su padre, de una manera tan repentina que el joven escapo de su casa, después de eso se arrepintió y ayudo a la Reina Elsa para encontrarlo, así cambiando su parecer de ellos.

-Es increíble como un pequeño cambio provoque un mundo lleno de muerte y caos- Uatu sabia sobre el efecto mariposa. Un efecto que decía que lo mas mínimo como un aleteo de una mariposa podía provocar un cambio gigantesco. Pero sin ese efecto el Multiverso no existiría. Cada decisión que se toma, crea automáticamente un nuevo universo. Su realidad la Tierra-2696, era un ejemplo claro de eso. Riden era un chico que no tenía más versiones en otras realidades y eso era muy curioso. Alguien como el ocultaba algo único e inigualable.

-Entonces este fue el cambio que creo este mundo, cielos ¿Solo porque el niño que peleo con Andy se enfermó antes de su fiesta, provoco esto?, que curioso-Uatu miro al nieto que durante la fiesta se peleó con Andy, este era el nieto de la Reina Astrid. Está a tratar de defender a su nieto, que según ella del monstruo Andy hizo revelar el secreto frente a él. Pero aquí es el punto que hace que la realidad cambie. El niño se había enfermado de gripe días antes de que la fiesta se hiciera, provocando que no fuera, haciendo que ese evento nunca ocurriera. Este cambio hizo que naciera la Tierra-8845. La realidad en la que viene la niña Jenny.

Siguió mirando como Andy de esta realidad visitaba a su "amiga" Helena después de cenar. Este era el punto donde había huido, pero aquí nunca paso.

-Bueno, vamos a ver que me prepara esta nueva realidad- Otro monitor bajo y se sentó en una silla, para contemplar los acontecimientos que llevaron al fin del Elegido y de la Iluminada.


Andy se encontraba caminando hacia la habitación de su amiga Helena, quería darle las buenas noches. Su fiesta había sido muy buena, pero estar en presencia de la Reina Astrid lo incomodaba. Esa mujer era un completo fastidio. Según lo que le dijo a su amigo Hans, que su nieto no pudo venir porque se había enfermado. Bufó referente a este hecho, seguramente lo obligo a quedarse, esa mujer no toleraba estar cerca de ellos.

-Bueno, lo único que me importa que Helena haya venido, es mi mejor amiga- Andy sabía que la pequeña era especial, algo se lo decía. Siguió caminando hasta estar frente de la puerta, dio un pequeño golpe.

-Ya voy, ¿Quién toca, eres un monstruo o un fantasma?- Andy rodo los ojos por la ridícula repuesta. La pequeña iba a cumplir ocho años dentro de unos meses, pero aun así sus frases era muy estúpidas.

-Soy Andy, el chico más atractivo del castillo, y futuro Rey de Arendelle- Escucho unos extraños golpes detrás de la puerta. Le pareció bastante curiosos, ¿Qué estaba haciendo a altas horas de la noche?. Cuando la puerta se abrió, una almohada se estrelló contra su cara. Después escucho una risa.

-¡Te di, te di, te di! ¡Wu-ju!- Helena soltó otra carcajada- Eres muy malo esquivando una almohada-

Andy gruño por lo que hizo, desarreglo su cabello, se lo acomodo y miro con enojo a Helena, que a notar su cara se puso algo nerviosa. Andy avanzo poco a poco, con un aura algo maligna. La niña retrocedió y salió corriendo a su cama, pero Andy rápidamente la tomo del brazo. Y con la misma almohada le dio en la cabeza mientras se reía.

-¿Así que quieres jugar rudo?, bueno vamos a jugar rudo entonces.- Ambos comenzaron a jugar a la guerra de almohadas, estuvieron un buen rato jugando hasta que no pudieron más. Los dos cayeron en la cama muy cansados. Andy debía admitir que no se cansaba de jugar con Helena. Muchos dirían que jugar con una niña de siete años, no era común para un niño de su edad. No le importaba que lo vieran con Helena. Era su amiga y eso nunca podía cambiar. Vio como la pequeña soltaba un pesado bostezo, estaba agotada, y ya era hora para irse a dormir. Él también estaba cansado.

Helena se sentó al borde de la cama y clavo esos ojos verdes en él. Eran idénticos a los suyos, podía sentir algo familiar en ellos, pero eso se debía a que su padre también los tenía. Hans era un buen hombre. Quería a veces desear que su padre fuera como él. Era ridículo pensar en eso, ¿Hans su padre?, Por favor, solo podría ocurrir en un mundo imaginario.

Se extrañó ver que Helena tocara sus dedos en forma apenada. Algo no andaba bien. Miro que Helena se acercó más a él. Esto de alguna manera lo incómodo. Solo en mirar a la linda niña acercarse le provocaba una sensación rara.

-¿Andy, te puedo preguntar algo?, es sobre algo que vi haciendo a mis papás-Pregunto Helena algo apenada.

El joven príncipe la miro sin entender a que se refería. ¿Que pudieron hacer Hans y Liv para que estuviera así?.

-Dímelo, soy mayor que tú, por lo que soy más inteligente.- Andy respondió con arrogancia. No era muy listo, pero a comparación de Helena, si lo era. Tenía trece, y eso era genial para él. Un chico de trece años sabía más cosas de una niña de siete.

-Bien, todo pasó cuando fui a buscar a mi mami. Cuando llegue a su habitación ella estaba con mi papi, pero estaban desnudos y mi mamá estaba debajo de él.- Helena estaba muy confundida en ese entonces. Andy estaba rojo como un tomate. Hans le había explicado lo que hacían los hombres y las mujeres para tener hijos.

-Mi mami gritaba, ¡Oh si, más duro! Y mi papi se movía más rápido. ¿Le estaba haciendo daño?, me dio mucho miedo y no quise entrar- Helena se asustó por lo que vio y le dio miedo entrar a la habitación, pensó que su padre estaba molesto y por eso le estaba haciendo esa cosa a su mamá.

Tampoco le quiso preguntar a su mamá después, posiblemente la regañaría por estar espiando. No sabía que estaban haciendo, pero su madre andaba muy feliz y se daban muchos besos.

Andy no sabía qué hacer, esa situación no era buena para una niña de su edad. Hans tenía que ser más precavido. Tenían a una hija que aun pensaba jugar a las muñecas y al té. Le juro a Hans de no contarle a Helena sobre la reproducción, que cuando llegara el momento su madre lo haría. Sintió como su corazón palpitaba sin control, se había metido en un problema que él no podía solucionar. Pensó en llamar a su madre, pero posiblemente ella tampoco quiera hacerlo.

-"¿Qué hago, no soy el apropiado para decírselo?"- Pensó con mucho miedo, a tal punto que el cuarto empezó hacer frio. Helena miro a su alrededor confundida. Y luego miro al rubio que no paraba de temblar. Se acercó y le toco el hombro, haciendo que este cayera de la cama por el susto.

-Andy, ¿Qué te pasa?, ¿Viste a un fantasma o qué?- Helena lo miro con preocupación.- ¿Estas asustado?, ¿Es malo que mi papi le hiciera eso a mi mami?, ¡Dímelo, por favor, no le diré a nadie!

Maldecía que Hans fuera tan irresponsable. Suspiro y se paró con calma, mientras que la niña seguía pidiéndole que le contara. Era demasiado intranquila y no iba a parar hasta que le dijera. O si no iría a preguntarle a alguien más y no sabía cómo le iban a responder. Serian menos sensatos en explicarle algo así a Helena, no tenia de otra, tenía que contarle, pero ya tenía la manera de decirlo. La miro a esos hermosos ojos verdes y respiro profundo. Lo iba hacer no había marcha atrás.

-Helena, esa cosa lo hacen los grandes para demostrar cuanto se aman, él no la estaba lastimando, solo la estaba dando un gusto, ¿Entiendes?-Andy vio como Helena se quedaba viendo, su cara demostraba muchas dudas. Se sentó en la cama esperando que la pelirroja quedara satisfecha por su explicación. Le dio pena en decir eso, no sabía mucho tampoco. Sabía lo básico, pero hacerlo era parte de las necesidades de los hombres y de las mujeres. Helena se sentó a su lado aun pensativa. El rubio la miraba pacientemente. Quería que Helena dejara el asunto a un lado y que volviera a hablar de cosas morales. La pequeña lo volvió a mirar. Pero esta vez con una sonrisa que le incómodo.

-Andy, ¿Y si nos besamos en la boca?-Pregunto la pequeña acercándose más a él.- Déjame ver porque a mi mami le gusta tanto-

El mundo se detuvo a su alrededor, miraba como Helena se acercaba poco a poco a su rostro. Andy se quedó congelado. La petición de la niña le cayó como un balde lleno de agua fría. Pero en este caso sería agua caliente. No sabía qué hacer, su cuerpo no respondía. Se quedó quieto hasta que sintió el cálido aliento de Helena a centímetros de su boca. En un instante sintió lo pequeños labios de la niña unirse con los suyos. Era un beso pequeño pero a la vez muy forzado. La pequeña afincaba más su boca en la de él. Al parecer no le estaba gustado, pero todo cambio cuando sintió algo pequeño y húmedo entrando a su boca. Era la lengua de Helena que había pasado entre sus labios.

Andy estaba completamente perdido en esa sensación, una sensación que no había sentido cuando se besó con Birgit. Ese fue su primer beso, pero no sintió lo mismo que este. Este beso tan raro le estaba provocando una nueva perspectiva con referente a besarse. ¿Por qué no lo sintió con Birgit? Y ¿Por qué no se separaba de ella? Sostuvo la espalda de la pequeña y siguió el ritmo de su lengua. Quería detenerse pero su cuerpo le demandaba que continuara. Algo andaba mal, pero su boca sabia a dulce, algo muy bueno para él. Hubieran continuado así, pero todo cambio cuando alguien toco a la puerta.

-Helenita, es hora de dormir, espero que ya tengas tu pijama-Era Liv. Ambos se separaron de golpe a escucha la voz de la princesa. Helena miro la puerta con una sonrisa, algo que a Andy lo extraño. Helena se limpió la boca y lo miro con asco.

-Fue asqueroso, no debí meter mi lengua, no entiendo porque a los grandes le gusta, no lo volveré hacer y menos contigo.- Helena se bajó de la cama y le fue abrir la puerta a su mamá. Liv entro y se extrañó en ver al rubio en la habitación de su hija.

-Hola Andy, ¿Qué haces a estas horas con Helena?, deberías irte a dormir es muy tarde- Liv miro a la niña que la estaba viendo con una extraña sonrisa.- Y tu jovencita, deberías sabes que no debes jugar a altas horas de la noche-

-Lo se mami, solo que Andy y Yo estábamos jugando a las guerras de almohada y no nos dimos cuenta que hora es, pero ya estoy lista para dormir- Liv la miro con una sonrisa, la levanto y luego miro a Andy, que estaba concentrado viendo hacia abajo, esto le pareció raro. Se veía muy preocupado. Vio como agarro una almohada y una sábana. Se las coloco en el frente y camino rápidamente hacia ella.

-Lo siento Liv, lamento lo que hice, pero no volverá a ocurrir- Andy salió de la habitación, Liv tenía una extraña sensación que algo malo había pasado. Miro a su hija que tenía un dedo en su boca.

-Helenita, ¿Qué estaban haciendo tú y Andy?, se veía muy raro-Pregunto. La pequeña saco el dedo de su boca y la miro con una sonrisa.

-Solo estábamos jugando mami, Andy perdió la guerra de almohada y se puso bravo por eso-Respondió para volver a meter el dedo en su boca. Liv seguía teniendo esa sensación rara. Pero conociendo a Andy lo que decía Helena era verdad, el príncipe a veces era muy enojón cuando no le gustaba algo. Así eran todos los niños. Suspiro y llevo a su hija a la cama. La fiesta había sido muy extenuante.

Corría rápidamente, no podía dejar que alguien lo viera así. No le gustaba lo que había pasado, agradecía que Helena no le dijera nada a Liv, pero aún se lo podía decir a cualquiera, a Kristy, Ellinor e incluso a su madre. Eso le provoco un miedo que iba más allá de cualquier cosa. Si su madre se enteraba seguramente le iba a dar el peor castigo de toda su vida, además que pensarían los demás de enterarse que beso a una niña que era cinco años menor que él. Tenía que hablar con ella mañana y asegurar que no abriera la boca. Le daría todos sus dulces y postres por un año si era necesario.

Sostuvo con más fuerza la almohada. Nadie tenía que saber que su amiguito se había levantado. Lo noto al momento en sentir un hormigueo después que Helena se quitó cuando entro Liv. Tuvo suerte que se concentrara en la pelirroja y no en él. No se imagina a Liv vuelta loca, en saber que se besaron, o peor ver a su madre persiguiéndolo con un ejercito para acabar con él. Andy estaba asustado, su amigo Hans se había contado, sobre aquellos hombres que violaban a las mujeres y se imaginó que estaba entre ellos. Odiaba admitirlo pero le había gustado el beso, incluso trato de llegar más adentro con su lengua. Era un enfermo, si Liv no hubiera llegado en ese instante no se imaginaba lo que hubiera pasado.

-Por lo menos a Helena no le gusto, es demasiado pequeña para entenderlo-Andy tuvo la misma reacción cuando beso a Birgit, pero aún no había desarrollado esa mentalidad. Llego a la puerta de su habitación, pero a tocar la manecilla. Escucho una voz familiar.

-Hola Andy, te vengó a desear las buenas noches-

El príncipe giro poco a poco su cabeza, pero sin voltear completamente. Era Birgit, se había quitado el vestido que tenía en la fiesta y traía uno normal. Tenía su cabello castaño suelto. Y tenía una linda sonrisa en su rostro. Andy la consideraba su mejor amiga.

La chica miro la almohada y la sabana que traía el rubio. ¿Qué hacía con eso?, llego a pensar que el chico había mojado su cama, algo completamente imposible, era ya un chico de trece años. No podían ocurrirle esos accidentes, ¿o sí?

-Andy, si eso está sucio, deberías dámelo para lavarlo, ¿No crees?-Birgit trato de agarrar los objetos, pero el rubio se apartó, dejándola confundida.- ¿Qué sucede?, ¿te hiciste en la cama?, no te preocupes, no le diré a nadie-

-No es eso Birgit….. Lo que pasa es….. Es que yo, yo-Andy la miro con preocupación, no podía enterarse, la conocía bien para saber que no le diría a nadie, no le importaba que pensara que mojo su cama. Bueno de hecho sí, pero en esta ocasión su situación era más grave. Miro de reojo la puerta y de un rápido movimiento entro a su habitación, dejando confundida a la chica.

-Lo siento Birgit, es algo muy delicado, es cosas de hombres, ya sabes cosas privadas entre los hombres guapos como yo- Andy le explico detrás de la puerta.

-Está bien, entonces buenas noches y espero que mañana hagamos algo divertido, ¿Oíste?-Birgit se retiró. Seguía pensado que Andy mojo la cama. Aun así sentía una extraña punzada en su corazón, se lo toco y sintió un sentimiento de odio. Algo que no era normal en ella. Las punzadas aumentaban, pero le restó importancia. Quizás estaba algo enojada que Andy cerrara la puerta en la cara. Si, era eso. Continuo su camino a su habitación, mañana tenía que hacer muchas cosas. Su trabajo era de tiempo completo. Pero le iba a pedir a su madre que la cubriera para jugar con el príncipe. Ella lo amaba y quería estar con él, sin importar lo que se le atravesara.

Andy estaba acostado en su cama, le dio un gran alivio que Birgit se fuera, ella era una chica confiable, pero no le iba decir que beso a Helena. Le parecía algo gracioso pensar que se pusiera celosa por haber besado a otra chica. Si no se equivocaba Birgit fue la primera en besar. Cerró los ojos, quería terminar de una vez con este día. Iba que tener que hablar con Helena en la mañana, tenía que buscar la manera que mantuviera el secreto cueste lo que cueste.

-Changos, debería a ver sido más hábil, me tomo por sorpresa, ahora tengo un problema que tengo que resolver- Toco su boca. Todavía sentía ese sabor dulce de la boca de Helena. Miro hacia abajo y vio cómo su amiguito aún no se bajaba. ¿Qué le sucedía?, se cubrió con la sabana y dejo que sus pensamientos poco a poco se fueran nublando.


A la mañana siguiente, Andy se levantó con mucho pesar. Tenía mucho sueño, miro a la ventana y noto los rayos del sol, que entraban por ella. En eso noto algo mojado en sus pantalones y a remover la sabana. Abrió sus ojos a ver como lo tenía mojado. Se paró de prisa y fue al baño, cuando entro y se los quito, pudo ver que se trataba de ese líquido que según hacia los bebes. Andy lo tiro a un lado y se lavó lo mejor que pudo. Había tenido nuevamente esa sensación. Esos sueños raros, pero estaba vez fue con su hermana. Se vistió y salió a desayunar. Lo que paso no podía volver a ocurrir.

Cuando iba pasando por un salón, pudo ver que Helena se encontraba jugando con Kristy a las muñecas. Su prima se levantó a buscar otras cosas. Pero vio como Helena lo miraba de una manera algo rara. Le señalo su boca y después hizo una seña de silencio. Eso quería decir que no le había contado a nadie. Andy le hizo la misma seña con la boca, solo que estaba vez le indico que no lo volverían hacer. Helena lo miro por unos momentos para luego sonreírle, hizo una mueca de asco, dando a entender que no le gusto. Andy soltó una risa, su amiga lo había entendido muy bien. Su prima regreso y volvió a jugar con Helena.

-¿Qué son esas extrañas muecas que haces Andy?-El rubio se asustó a escuchar esa voz tan cerca. A voltear vio que se trataba de Birgit.

-Es un….. Un juego que Helena y yo inventamos- Soltó un risa forzada.- Lo empezamos ayer, es una forma de comunicarnos desde lejos-

Birgit lo miro sospechosamente. Algo en esas señas le decía algo muy raro. En especial porque señalaban su boca. Sintió nuevamente esas punzadas en su corazón. Al parecer tenía que ir al médico, iría mas tarde. Ahora tenía que pasar tiempo con Andy.

-Tu desayuno está listo, ven a comer y luego vamos al pueblo-Birgit se retiró rumbo a la cocina, le tenía un rico desayuno para su amado. Se levantó más temprano de lo costumbre para hacérselo, era especial. Muy especial. Sintió otra vez esas punzadas, pero no le importó. Tenía trabajo que hacer.

El príncipe la siguió con sus manos sobre su cabeza mientras sonreía. Ya había resuelto el problema. Ahora solo tenía que procurar no volverlo hacer. Empezó a silbar, estaba feliz. Era la primera vez que hacia algo malo y no lo castigaban. En eso pensó mejor, él no la beso, fue ella que lo hizo. Era cierto, Helena lo beso y metió su lengua. Andy estuvo pensando bien sobre eso. El simplemente se guio por el momento. Soltó un suspiro. Había algo que no había tomado en cuenta, él era el mayor y seguro que lo iban a castigar solo a él. Helena tenía siete y era menor. Posiblemente le iban a dar la razón.

En eso vio como Hans se acercaba. Este tenía una sonrisa en su rostro.

-Buenos días Hans, ¿Por qué estás tan feliz?- Pregunto.

-Buenos días Andy, estoy feliz por que la Reina Astrid se va, es un alivio que esa mujer tan gruñona se vaya.-Respondió el príncipe de las Islas del Sur.

El rubio entendía muy bien esa sensación. La reina siempre ha sido una molestia para Hans y su familia, en especial cuando está cerca de Helena. Eso no lo dudaba, incluso le daba algo de miedo tenerla cerca. Miro como Birgit seguía caminando, a lo mejor quiso dejarlos solos para que hablaran. Pero noto algo raro en ella. Ponía su mano en su pecho. ¿Estaba enferma?

-Sabes algo Andy, tuve una sensación muy rara a saber que ella venía a tu fiesta- Esto llamo la atención del joven príncipe.- Te parecerá estúpido, pero tenía la sensación que algo muy malo iba a pasar ayer, algo que iba provocar un gran desastre- Andy lo miro con intriga. ¿Un desastre?, La Reina Astrid era por así decirlo, una estirada. ¿Qué podría provocar?

-Entonces nos vemos después, tengo que despedirme de ella junto con Liv, la mujer no para de decir que fue un error venir aquí, unos de sus nietos y que se enfermó. Me imagino que el pobre solo mintió para no venir- Hans se retiró. Su mente aun pensaba en esa extraña sensación que desde ayer lo tenía incómodo. Esta mañana se levantó y ya no la tenía, como si ese desastre no iba a ocurrir ¿Qué desastre iba a provocar Astrid? Conociéndola bien, no iba hacer bonito.

-Cielos y yo que creía que era el único en tener sensaciones raras-Andy volvió a caminar, tenía mucha hambre.- Sera mejor olvidar todo de ayer y comenzar de nuevo, ahora tengo trece, soy más grande y más guapo- se pasó una mano por su cabello. Siguió hasta llegar a la cocina donde Birgit le tenía un rico desayuno.


El vigilante miraba todo lo sucedido en su monitor. Puso su mano en su barbilla. Todo lo acontecido le pareció algo completamente común para un chico de trece. Experimentar sus cambios hormonales e experimentar un beso apasionado. Cualquier persona que viera eso, diría que era algo gracioso. Él no pensaba así, sabía que esos dos eran hermanos. Y habían experimentado algo prohibido entre ellos. Presiono un botón y el monitor le mostro a Hans de esta realidad. Se le quedo mirando como despedía a la Reina Astrid con una sonrisa fingida. Mientras que estaba movía su cara en señal de desprecio.

La mujer no había puesto a la luz la verdad sobre Andy. Y ya no se podía hacer. Este Hans había sufrido algo que él llama, "Instintos temporales". Estos instintos son provocados por la conexión que existe con cada versión de un mismo ser en otros mundos. Este Hans sintió lo que sentía el Hans de la Tierra-4005. Cuando la mujer revelo el secreto. Por esa razón tenía ese mal presentimiento.

Uatu suspiro- La Birgit de este mundo, tiene algo muy malo creciendo en ella, es curioso, la original no poseía eso- Miro uno de los monitores donde veía a la versión futura de esa Birgit, estaba llegando a su destino. No podía permitir que esa mujer llegara a ese mundo. Concentró sus poderes y cambio el rumbo del portal. No iba a llegar con Jenny, eso era seguro. Solo esperaba que Riden se encargara de ella. Si, cambio el rumbo del portal hacia su tierra. Pudo sentir el poder de esa mujer y estaba seguro que nadie en el mundo donde estaba Jenny sería capaz de hacerle frente. La chica podía con ella. Pero no se iba arriesgar en dejar que esa cosa ande deambulando por un mundo que no se merecía su estadía.

-Riden te confió que podrás detener a esa cosa- Uatu solo podía esperar que el peliblanco la detuviera. Vio de reojo el monitor donde veía a Riden jugando con las jóvenes princesas Elsa y Anna, mientras que eran perseguidos por el muñeco conocido como Olaf.- Es un chico demasiado raro, me gustaría saber cómo serán sus aventuras- Sonrió.

-Eso será en otra ocasión, tengo curiosidad como Birgit tuvo esos poderes. Solo me queda ver cómo sigue el rumbo de este mundo- Uatu presiono otro botón, y miro una imagen de Andy y Helena en una tienda de dulce. Pero su apariencia había cambiado mucho. Habían pasado cinco años, desde la imagen anterior. Observo el pequeño archivo que le envió el vigilante de esa realidad.

En este mundo todo había ocurrido igual que en la Tierra-4005, es decir, cada aventura que vivieron los hermanos en la línea de tiempo original, había pasado en esta, bueno casi todas habían pasado, unas no ocurrieron por la misma razón que se creo este mundo. Entre ellas estaban el viaje a la isla de los más poderosos seres mágicos de la tierra. El temporal borrado de memoria de Helena sombre el mundo mágico. La guerra donde Hans y Elsa revelaron su amor. Y sin fin de aventuras con sus amigos y conocidos. Todo le parecía algo extraño, la única diferencia de esta realidad, fue que Andy nunca escapo a Londres. Además que el trato que tuvo con su hermana fue de solo amigos. Supo que esto iba a provocar un gran desastre.

-Bien, a ver qué pasa- Se volvió a sentar.


En Arendelle, habían pasado cinco años. El Elegido y su compañera la Iluminada, habían logrado cosas increíbles. Salvado vidas de muchas criaturas mágicas y han hecho azayas que nadie podía creer sobre dos príncipes.

Helena se encontraba mirando algunos dulces en el mostrador, sin saber que elegir, había muchas opciones. Desde chocolates hasta varias galletas. Andy era otro caso, se encontraba hablando con Angelita. Esta había crecido aún más y se veía mucho más hermosa. La sabionda y el habían regresado de una misión del mundo mágico. Que consistía en atrapar a unos duendes ladrones. Fueron al principio una molestia. Pero nada que podía arreglar sus increíbles habilidades. Andy traía un traje típico de su reino pero de un color azul claro. Y unos pantalones negros. Su cabello estaba peinado al estilo de su buen amigo Hans. Por así decirlo lo consideraba un padre, algo que muchos apoyaban ya que realmente se parecía a él. Nunca le tomo importancia. Miro a su amiga que aun trataba de decidir que dulce llevarse.

-¡Sabionda apresúrate, llegaremos tarde!-Andy no le gustaba esperar tanto, solo vino para que la chica se callara. Quería venir aquí porque tenía ganas de comer dulces.

-¡Ya voy Andy, esto es muy difícil, deja de comportarte como un adulto aburrido!- Reprocho la chica que estaba próxima a cumplir trece años. Su apariencia no había cambiado mucho. Traía un vestido rojo, y su cuerpo ya se parecía a de una mujer. Su cabello estaba amarrado en una cola de caballo. La escucho varias veces decir que quería córtaselo. Pero su madre era demasiado estricta y nunca la dejo hacerlo. En si le daba la razón a Liv se veía muy hermosa de esa forma. Andy movió su cabeza rápidamente, no quería pensar en eso, desde que se besaron hace años, le empezó a incomodar estar cerca de ella. Solo en las ocasiones que se ponía fastidiosa.

-¡Mira Andy, tengo suficientes dulces para todos!-Helena se acercó y lo miro con una sonrisa que hizo incomodar al príncipe.-A Kristy le va a gustar, sabes como es. Es idéntica a su madre-

-Sí, sí, sí, vámonos de una vez, sabes cómo se pone Liv cuando no llegas temprano-Andy se despido de Angelita y salió junto a la sabionda rumbo al castillo. Ya era un joven de dieciocho años. Era considerado muy atractivo, bueno según en la perspectiva de sí mismo.

-¡Andy!- Helena lo llamo pero no le prestó atención.- ¡Andy!- Siguió pensando en aquellas sirenas que vio el otro día.- ¡Andyyyyyy!- Se imaginaba como se verían sin sus sostenes.

¡Te lo buscaste!-Helena le dio un golpe en su entrepierna. Haciéndolo caer del dolor, sintió como todo el aire de los pulmones se le escapaba en ese momento. Se retorcía sujetando sus partes privadas.

-¡Espero que a la próxima vez, me conteste cuando te hable!-Helena estaba furiosa. Su amigo siempre se perdía pensado en sus cosas raras.

-¿Por qué lo hiciste?... no sabes que un hombre no se le debe dar en esa parte-Andy se paró con dificultad- ¿Y para que me llamabas?-

Helena vacilo un poco hasta contestar- Uh, lo siento se me olvido que te iba a decir- Dio la vuelta dejando al príncipe con un Ti nervioso en su ojo derecho.

-¡Eres una degenerada, regresa aquí!-Andy salió corriendo tras ella y esta reacciono de la misma manera, huyendo de él. Mientras le sacaba la lengua. Llegaron al castillo, entrando corriendo. Helena se puso detrás de una joven y hermosa princesa. Que estaba leyendo un libro de matemáticas. Andy trato detenerse pero choco contra su prima Ellinor. Haciendo que ambos cayeran al piso muy adoloridos.

-¡Andy mira lo que hiciste, me rompiste los lentes!-Ellinor se paró muy molesta, su estúpido primo había roto sus lentes- ¡Ya tienes dieciocho, compórtate como tal!-

Helena le saco la lengua a la distancia.

-Eso no fue mi culpa Eli, sabes cómo es Helena- Se paró con un gruñido, mientras miraba con enojo a la pelirroja, que no paraba de sacarle la lengua.

-Tú eres el mayor, así que no importa lo que haga Helena, tú debes ser el ejemplo-Ellinor tomo su libro y se fue del lugar.

Andy la miro. Su prima era una gruñona, ha tenido mala suerte con los hombres. Nunca ha conseguido a alguien ideal, se rio un poco, con esa aptitud mucho que menos. Su apariencia había cambiado. Se había convertido en una joven muy hermosa, tenía el vestido tradicional del reino de un color azul oscuro. Y desde hace años empezo a usar lentes, que le daba una apariencia bastante madura y seria. Su peinado era parecido al que usa su madre.

-¡Atrápame si puedes!- Helena le grito, para volver a correr. Este le siguió por todo el castillo. La iba hacer pagar por lo que hizo. Hasta que llego a un punto donde se topó con su mejor amiga. Birgit estaba saliendo con una taza de té. Hasta que Helena choco con ella. La castaña cayó al suelo y la sabionda se le quedo mirando con preocupación.

-¡Lo siento Birgit, déjame ayudarte!- Extendió su mano. La castaña la miro con molestia pero aun así tomo su mano.

Birgit la miraba de una manera que la incómodo. Helena no era muy cercana a la sirvienta. Ese era Andy pero ella siempre tuvo su distancia. Ambas se llevaban bien pero había ocasiones que la miraba extraño.

-Ten más cuidado alteza, no sabe lo puede pasar por andar corriendo en el castillo- Birgit se levantó y con un trapo quito algo del té que le había caído encima. Ahora tenía que lavarlo. Miro con molestia a la joven princesa. Pero sonrío a notar al heredero de Arendelle.

-Hola Andy, ¿Cómo ha estado tu día?- Hizo a un lado a Helena para acercarse a el- ¿Quieres algo?, te puedo traer uno de mis exquisitos pasteles.-Birgit esperaba que Andy notara el hermoso vestido que traía puesto, en especial por que hacía notar mejor sus pechos. Cuando era más joven sus pechos eran pequeños, pero a cumplir los quince empezaron a crecer a un tamaño que hizo que cada chico y hombre del pueblo se fijara en ella.

Parecía funcionar, ya que Andy se le quedo mirando por mucho tiempo. Su corazón latía a cada minuto a sentir esos ojos verdes clavados en ella. Andy camino hacia ella. Ahora estaba muy emocionada.

-Birgit, límpiate esa mancha de té, me imagino que a tu madre no le va a gustar-Andy paso de largo. – No vemos más tarde, tengo que arreglar unos asuntos con la sabionda-

Andy noto como Helena se había escapado y salió corriendo nuevamente, dejando a Birgit parada mirando al frente. Andy la ignoro, la dejo tirada otra vez por culpa de Helena, sabía que eran los guardianes del mundo mágico, ¿Pero siempre tiene que estar juntos?, sintió un dolor en el corazón, siempre que pensaba en ellos le comenzada ese extraño dolor. Le dijo a su madre. Y fueron a muchos médicos. Cada uno le decía lo mismo, estaba sana. Entonces ¿Qué era?, ¿Una enfermedad que la estaba matando por dentro y que los médicos no lo habían descubierto?

Se preocupó por esa posibilidad, en ocasiones Ellinor le había explicado que siempre surgen nuevas enfermedades y no dudaba que lo que tenía fuera una nueva enfermedad. Dejo eso a un lado y se fue a limpiar su vestido. No había funcionado con Andy, pero tenía que continuar intentándolo.

Helena corría a toda velocidad en busca de un escondite. Le gustaba fastidiar a Andy, se ponía divertido cuando estaba molesto. Recordaba las veces que le hizo hechizos muy graciosos. Continuo hasta llegar al salón donde se encontraba las pinturas. Se quedó mirando todo a su alrededor. No había ningún lugar bueno para esconderse.

-¡Ya te encontré sabionda, me las vas a pagar!-Andy entro al salón y congelo el piso haciendo que resbalara .Este se acercó de manera amenazante.

-¡No es justo Andy! ¿Por qué usas tus poderes?- Helena trataba de levantarse pero se volvía a caer- ¡Auch, eso duele!

-¡Tú empezaste, además siempre termino lastimado por tu culpa!-Exclamo el príncipe algo molesto.

-¡Si así quieres jugar, entonces jugaremos!-Helena se paró sobre el hielo y empezó a cargar energías en sus manos. Andy iba hacer lo mismo pero noto algo que lo alarmo.

-¡Helena estas sangrando!-Andy estaba asustado, en especial cuando vio como la chica miraba con horror la sangre que estaba en el hielo. Helena retrocedió con espanto. Tenía los ojos bien abiertos. Su sangre estaba ahí. Andy noto como la parte de atrás del vestido de Helena estaba manchado con sangre. Se dio cuenta lo que pasaba. Ya había visto eso antes, si mal no recordaba le paso lo mismo a Birgit. Sí, eso era. Eli le explico la fase que pasan las chicas cuando maduran a Kristy, ya que hace un año le paso lo mismo. De hecho estaba pegado a la puerta escuchando todo. No sabia muy bien de esas cosas de mujeres, pero sabía lo suficiente para saber lo que pasaba con su amiga.

-Helena, lo que te está pasando es parte de…..

-¡Es tu culpa, me heriste, ahora voy a morir!-Helena le dio una fuerte patada en su entrepierna y salió corriendo del salón gritando. Que Andy la había lastimado. Conocía muy bien a esa chica para saber que iba exagerar. Miro la puerta con algo de dolor y salió corriendo tras ella. No tardo encontrarse con Liv Y Hans tratando de calmar a una histérica Helena. Su madre estaba ahí también y no tardo en acercarse con una cara de pocos amigos.

-¡¿Qué hiciste Andy, que te he dicho de usar tus poderes?!-Elsa estaba muy furiosa. Helena estaba asustada. No iba regañar mucho a su hijo, ya que se dio cuenta de lo que realmente pasaba.

-¡Quédate aquí mientras hablamos con Helena!-Elsa se dirigió junto a Liv que llevaba a Helena a su habitación en el castillo- Mantelo afuera, Helena cree que Andy la hirió- Elsa ordeno a Hans y este se unió con su hijo.

-En verdad Andy, te metes en mucho líos, si fueras mi hijo te daría un buen escarmiento-Hans estaba bromeando, pero aun así lo que decía era verdad. Andy era su hijo, pero aún era muy inmaduro. Elsa le sugirió no revelarle la verdad hasta que fuera un poco más responsable.

-Si lo sé, quiero ver cómo sale todo, no me imagino como se tomara la noticia Helena-Andy junto a Hans siguieron a las mujeres a la habitación. Se quedaron fuera hasta que todo se calmara. Pronto llegaron los demás. Kristoff le reclamaba que usara sus poderes con más cuidado, igual que no fuera su culpa, algo así podría causar muchos problemas.

-Helena es muy madura seguro que se tomara bien de donde vienen los bebes, yo casi le digo hace meses, pero tuve que aguantar las ganas, saben que todo es una locura referente a eso- Kristy seguía hablando de sus cosas. Esa chica era la viva imagen de su madre, y literalmente lo era. Tenía casi la misma altura y si llegaba a colocarse un vestido de su madre, juraría que no sabrían quién era quien.

Podía sentir la tensión en el ambiente. El capitán Escarcha no le paraba de hablar del deber de un hombre. Algo estúpido viniendo de un muñeco de nieve. Olaf y Susy seguían hablando de cosas referentes a los bebes. Algo como, si los dos podían tener uno.

-Estas segura que no podemos tener uno, me gustaría ser padre, imagínate como serian- Olaf estaba perdido en sus pensamientos- Sería fantástico tener muchos como yo por aquí-

-Olaf no necesitamos tener hijos, y si llegáramos a tener seria por medio de Elsa o Andy-Susy se molestó por ese asunto.

El rubio rodo los ojos, esos dos eran siempre un caso. Se fijó en la puerta, solo quería saber cómo estaba Helena. Sabía que no la había dañado, pero su corazón estaba inquieto. Quería entrar y saber que todo estaba bien. Helena era su mejor amiga, la cargó cuando era pequeña y han tenido tantas aventuras que perdió la cuenta. Pensaba en lo hermosa que era, una chica valiente y de un gran corazón. Algo rebelde, pero eso la caracterizaba como tal. Su madre siempre ha tratado de cambiarla varias veces para volverse una princesa como tal. Y siempre se salía con la suya, en las fiestas era obligada actuar como es debido y cuando terminaba todo, volvía hacer la misma.

Su mente estaba confundida, ¿Qué era este sentimiento hacia ella? Escucho la puerta abrirse y la primera en salir fue Liv y junto a ella su madre. Ambas esperaban que Helena saliera. Todos los presentes miraron como la joven salía con un vestido negro con rojo. Andy no pudo evitar sonrojarse por lo linda que se veía. No sabía que pasaba, pero ahora tenía unos sentimientos que nunca había sentido hacia su amiga. Se acercó poco a poco. Helena lo noto y camino entre las mujeres hacia él.

Miro esos ojos verdes, que no paraban de mirarlo con seriedad. Era raro ver a la princesa del caos con esa cara.

-Cielos Helena, me tenías muy preocupado, lo que te paso es normal en la chicas de tu edad, me imagino que ya sabes donde viw…. ¡Agh!-Andy volvió a sentir que el aire se le iba.

-¿Así que de aquí vienen?- Helena pregunto seriamente, mientras mantenía su pie entre las pierna del príncipe de hielo. Andy cayo inerte al piso nuevamente. Y Helena se marchó dejando al rubio ahogándose en su dolor. Dejando a todos con la boca abierta. Las mujeres mirándolo con lastima y los hombres con un claro "Hasta yo lo sentí"


Uatu miro con la boca abierta la situación.

-¿Cómo fue que Jenny nació, después de recibir tres golpes el mismo día?-Uatu pensó que la niña tenía que ser una de esas máquinas que vio en otro mundo. Si recordaba bien, se llamaban "Terminator"


Fin del capítulo.

¿Qué les pareció?, pobre Andy lo puse a sufrir desde el primer capítulo. Les diré varias cosas referente a esta realidad.

-Las Islas del Sur nunca se enteraron que Andy es hijo de Hans. Por lo que nunca tuvo contacto con Elliot, y eso significa que Ellinor nunca interactuó con él.

-La Reina Astrid sigue odiando a Elsa y a Andy.

-Casi todas las aventuras de Andy y Helena ocurrieron como en El Príncipe De Hielo, solo quiten aquellas donde sale Elliot.

Les pido algunas sugerencias, ya que esta realidad es diferente a la original, por lo que puedo meter cualquier cosa loca y de hecho ya lo hice.

Se dieron cuenta que no tome en consideración la niñez de Helena y decidí brincar cinco años. La razón fue que no quería alterar la historia que cuenta Mandame Purple, que aun esta cuando Helena tiene ocho. Así que por esa razón quise saltar ese tiempo. Otra cosa que vieron fue que Devil Birgit va ir a parar al "Guerrero de Blanco". Si señores veremos a esta versión maligna contra Riden. No les aseguro que sea en los próximos capitulos, pero si va aparecer. Saludos a todos.