Pídeme el corazón

Parte 2

Edward se sintió como un tonto por lo que iba a hacer, él no era el tipo de hombre que seguía a una mujer, pero caminó hacia la sala de descanso de los médicos de emergencias buscando a la hermosa castaña que llevaba el anillo que había vendido a aquellos niños. La encontró en una esquina de la sala mirando fijamente la televisión bebiendo un café que parecía cemento. Ella no se dio cuenta de que Edward estaba en la puerta, por lo que él pudo observarla con detenimiento. Bella tenía los ojos y la nariz roja del llanto, bolsas bajo sus ojos que hablaban de una profunda falta de sueño que, conociendo su profesión, seguramente fuera por muchos turnos dobles en poco tiempo.

—Irse sin terminar una conversión es de mala educación, señorita -dijo Edward mientras se encogía. Había sonado mucho peor de lo que quería hacerlo. Sabía que si era duro con ella volvería a huir y en vez de intentar un acercamiento suave y sutil, él había ido a degüello.

Su padre había hablado mucho sobre Bella, una mujer que trabajaba sin descanso y que tenía a su cargo a sus tres sobrinos, uno de los cuales era una niña que había sufrido mucho cuando era pequeña. Su padre apenas si podía ayudarla, ya que ella no quería porque era muy terca. Edward se había quedado impresionado con ella y solo con lo que le había contado su padre se había sentido atraído hacia ella, pero ahora, que la había visto quería poder acercársele más, ser su bombero o su ayudante, poder ser parte de su vida.

—Esa conversación terminó antes de empezar y le pediré que se retire. Esta es la sala de descanso de doctores y usted no es uno, por lo que no está autorizado para estar aquí -la contestación de Bella lo trajo del mundo de sus pensamientos.

—Mi padre es el dueño del hospital — ¿y por qué no podía comerse la lengua? pensó Edward justo después de escupir esa tontería.

—Entonces la que se va soy yo —dijo una muy molesta Bella mientras se levantaba de un impulso.

Edward la tomó por el brazo sin presionar demasiado, pero con suficiente fuerza como para que no se fuera, pero ambos se alejaron cuando sintieron una pequeña descarga eléctrica. Bella se reprendió mentalmente porque su corazón se hubiera acelerado al contacto con el hombre insolente.

—Lo siento. -se excusó Edward mientras se aclaraba la garganta suavemente. Esta vez quiso ir más despacio, más tranquilo, pero no desistir. Había aprendido de su cuñado Jasper que la perseverancia era un super poder. —Vi a mi hermana sufrir mil noches por pesadillas y yo estuve allí sin poder alejar a los monstruos de sus sueños. Un día ella sólo dejó de sonreír y decidí que sería un super héroe que asesinaba pesadillas. Me vestí con un tonto disfraz y una capa y utilicé una varita mágica, —Bella se sentó y sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente al oír a Edward, sonrojado, contando algo que seguramente le estaba costando su dignidad de hombre — Alice me frunció el ceño y yo me caí porque la capa que había elegido era una cortina roja de mi madre…

Y entonces la escucho reír y fue como una sonata de paz que nunca había experimentado.

—Hay fotografías de ese día y si no me equivoco hay un video vergonzoso que seguramente mi madre estaría encantada de mostrar en venganza por mi mal comportamiento. Le dejaré verlo si quiere. —dijo Edward sintiéndose tonto pero feliz al ver que ya no estaba llorando.

—¿Por qué me ha dicho todo esto? ¿Qué gana con esto?

Bueno, un poco de atención de su parte y tal vez que me acepté un café más sustancioso que ese que bebe. —dijo Edward siendo atrevido.

Bella se sonrojó hasta las orejas y él vio el "no" incluso antes de que se lo dijera.

—Tengo tres hijos —contestó ella queriendo ver su expresión.

—Y yo un perro gigante llamado Sam.

Bella le frunció el ceño e hizo algo adorable con sus labios lo que hizo a Edward querer besarla como si la vida se le fuese en ello.

—Estaba diciendo "no" de forma amable… —Se explicó Bella suavemente poniéndose de pie.

Edward suspiró al ver lo hermosa que era y dándose ánimos.

—¿Sabe? Mi cuñado esperó por mi hermana seis años antes de tener un beso. Tres años antes de tener una mirada, cuatro antes de ser su amigo…

—Señor...

—Edward. —La interrumpió este haciéndole sonreír.

Tomó en sus manos un mechón de su cabello para ponerlo tras su oreja sin perder el impulso de tocar su mejilla. Bella miró sus ojos y dio un paso más cerca, ¡joder, era imposible no hacerlo! Puso su mano en el pecho de Edward sintiendo que el corazón de este latía tan locamente como el suyo.

Pero Edward no sería una excepción, ella tenía un compromiso enorme en ese momento con sus hijos, necesitaban una casa y ella estaba a punto de lograr eso por si sola quizás en unos meses más ella diría que sí sin pensarlo, pero Edward era un hombre atractivo, él seguramente encontraría a una mujer y ella sólo se quedaría al margen de todo de nuevo.

—Lo siento —dijo dando un paso atrás.

Edward pareció decepcionado, sin embargo, sonrió con suavidad y tocó su mejilla de nuevo antes de decir:

—Al menos escuche a mi padre sobre la fundación.

Bella asintió y Edward guio su rostro hasta que se vieron a los ojos. Bella le sostuvo la mirada pensando en que quizás iba a besarla y ella quería que lo hiciera.

Quizás el café sí fuera malo después de todo —pensó.

—Es hermosa señorita Swan. —dijo Edward y valientemente tocó sus labios con la yema de sus dedos antes de girarse para irse y dejarla allí con un millón de hormigas y mariposas en su cuerpo…

O quizás el hombre si hacia magia después de todo —pensó antes de dejarse caer en el sofá viendo a la nada.


3 meses después…

.

Bella miró la enorme casa orgullosa de haber logrado comprarla. Aún tenía sus manos tapando los ojos de Nessie así que los destapó diciendo:

—¡Sorpresa!

Y los ojos de su hija se iluminaron y la vio dar un paso antes de girarse hacia ella con mil preguntas en los ojos.

—Supongamos que es nuestra casa, ¿qué habitación querrías?

Nessie chilló antes de abrazar a su tía Bella de una forma muy poco normal, siendo la niña que era por primera vez en años.

—Una que esté frente a la tuya.

Bella sonrió y caminó hacia la puerta de madera.

La vida estaba yendo en el camino que tenía que ir: su Nessie ya no tenía crisis en sus horas de clase y podía ir a la escuela sin problemas, Tyler aún la cuidaba como un león, pero estaba más relajado y había vuelto al fútbol ya que lo había dejado para cuidar a su hermana todo el tiempo posible haciendo que Nessie se sintiera culpable por eso y sumando pesadillas a su mente. Ángela había encontrado su pasión en el dibujo y eso la tenía entretenida mientras que ella suspiraba como colegiala por el hijo de su jefe cada vez que el aparecía en el hospital saludándola de lejos y con cordialidad sin tocar sus labios o si quiera su mano.

Bella sonrió hacia Riley quien dijo:

—Ella solo tocó mi culo y yo estaba con una jodida aguja a punto de ponerle esa inyección…

Bella escuchó a Kate reírse abiertamente y rodó los ojos, esos dos debían buscar una habitación y terminar con su tensión sexual en lugar de contar estupideces en sus horas de descanso. Y es que había visto el intercambio de miradas y sonrisas descabelladas y maliciosas. Suspiró antes de levantarse para ir a ver a sus pacientes por lo que, como todos los días, caminó hacia la sala de emergencias que estaba atestada de gente enferma y se puso los guantes para ayudar a Jane quien aliviada terminó de coser a un paciente.

Bella gritó dando órdenes a las enfermeras a su cargo pidiendo ayuda con una mujer que había llegado en la ambulancia con miles de lesiones y, para rematar, embarazada, por un accidente de auto. Sintió un poco de pena, pero la quitó de su sistema: era doctora y si algo había aprendido era a mantener su objetividad hasta que hubiese salvado la vida de esa pobre mujer accidentada. Ya lloraría como una niña pequeña asustada cuando tuviera tiempo.

—El bebé va a nacer llamen a neonatología para que envíen a alguien al quirófano seis.

Empezó a empujar la camilla con ayuda y entró determinada a salvarle la vida a esa mujer e iba a hacerlo.

Edward se ajustó la corbata que su madre le había ofrecido usar y se detuvo frente a la sala de descanso de doctores antes de mirar las flores en sus manos. Había sido evidente cuando había llegado a la tienda y había llamado a la floristería y es que Jasper había insistido en que esperara solamente yendo al hospital a verla de lejos.

—Déjala ser —había dicho solamente puesto que el aparecía de pronto en el hospital.

Su padre lo había pillado viendo a Bella con un rubio parlanchín y una mujer que miraba al rubio como comida. Desde entonces su familia se había vuelto loca al saber que él tenía algo por la doctora más hermosa de ese hospital y su madre cada día llegaba a su tienda con un nuevo invento de que él insistiera en una cita.

Sin embargo, él esperaba a diario que ella se acercara y le dijera "hola" pero eso no pasaba y él ya no lo soportaba. Era por eso por lo que estaba allí vestido con su mejor traje para salir a comer y tontas flores en sus manos.

Bella sollozó despacio y miró sus manos rojas por la sangre.

¡Dios! había tenido tanto miedo —pensó

Pero la mujer estaba viva y su hija también, sin embargo, mil emociones la tenían toda llorona así que, sin mirar hacia donde iba por el pasillo, buscó la sala de descanso antes de chocar con el pecho de alguien vestido de traje que olía delicioso.

Suspiró antes de levantar la mirada encontrándose con un Edward sonrojado y eso la hizo llorar de verdad aferrándose a él, quien sólo la abrazo en silencio reconfortándola mientras hacía círculos en su espalda tensa.

—Mal día.

Bella no respondió, no era una pregunta y lo sabía así que sólo lo abrazo sintiéndose una tonta por lo que estaba haciendo. Lo había visto con las flores y todo arreglado, eso sólo significaba que él seguramente había encontrado a alguien digno y eso la hizo sentir celos. Edward en cambio, solo la abrazó hasta que ella lo miro y ambos abrieron la boca para decir algo, pero el teléfono de Bella sonó y ella le pidió permiso con los ojos antes de contestar.

—¿Tyler...?

Eso llamó su atención, pues Bella empezó a temblar y sus mejillas perdieron color. Él conocía esa mirada: algo malo había pasado y eso le llenó de preocupación.

—Cariño escúchame, en un momento voy yo necesito que te calmes todo estará bien…

Y colgó mirando a los lados sin verlo a él.

Edward le tomó el rostro y preguntó:

—¿Qué sucede?

Bella sollozó fuerte y dijo molesta:

—Royce apareció en la escuela de los niños, yo…tengo que llegar allá... yo necesito...Mi Nessie no está y...

Bella sollozó de nuevo y Edward la condujo casi corriendo hacia el estacionamiento hacia su camioneta diciendo:

—¿Es la misma escuela de Alice?

Bella solo atinó a asentir muerta de preocupación por su niña quien podía estar en manos de ese bastardo sucio y desalmado.

Cuando llegaron a la escuela había alumnos por todos lados y ésta estaba cerrada con cintas amarillas. Alice sostenía a Tyler y a Ángela quienes lloraban aterrados, al ver a su tía, quien ni si quiera espero a que Edward aparcara el auto y se lanzó, ellos corrieron balbuceando que Royce tenía un arma y se había llevado a Nessie a los baños y había iniciado un incendio.

Los policías aún intentaban hablar con él, pero no respondía eso hizo a Bella querer desmayarse pues nadie entraba a rescatar a su niña y los bomberos aún intentaban controlar el incendio.

Edward miró a los niños llorando junto a Bella y sólo eso bastó para golpear al policía que no dejaba entrar a nadie y hacerlo él mismo sin escuchar a nadie ni si quiera a su hermana quien, aterrada, miraba la escuela empezar a consumirse en llamas.

Edward caminó a través del fuego con un hacha, que había encontrado en el camino, empapado de agua y recordando fuertemente sus días como bombero.

Había tirado su bastón hacia días para hacer el ejercicio que el doctor le había recomendado hacia años, su rodilla protestó, él solo la forzó un poco más.

Escuchó el golpe sordo de un cinturón en el suelo y se dirigió al sonido; abriendo la puerta del baño de hombres solo para encontrar a Nessie en el suelo meciéndose y llorando desconsoladamente mientras el hombre, quien sí llevaba un arma, se estaba deshaciendo de su pantalón.

—Anda nena coopera con papá y deja de llorar como una estúpida.

Pero Nessie no lo hizo y eso pareció enfurecerlo más: Royce la pateo, golpeando su estómago y luego azotó su rostro.

Eso fue una señal para Edward, quien se lanzó como toro a taclearlo a golpes. Royce respondió golpeando igual que él, pero aún sorprendido, tirando el arma lejos de ellos, quienes se enfrentaron en una pelea a golpe limpio.

—¡Deberías a aprender a tratar a la gente bastardo hijo de puta! -gruñó Edward cuando Royce golpeó sus costillas casi dejándolo sin aire.

Edward le golpeó el rostro haciéndolo caer al suelo. Y continuaron peleando y golpeando sin detenerse.

Nessie estaba asustada y le dolía su estómago, vómito en el suelo del baño y vio al hombre de la joyería golpeando a su padre. Se asustó cuando Royce se levantó y golpeó fuertemente el rostro de Edward quien sólo gimió de dolor.

Fue entonces cuando vio el arma y sin pensarlo dos veces la alzó en sus manitas y apretó el gatillo descargando toda su furia en contra del hombre que le había hecho tanto pero tanto daño.

Edward escucho los disparos y vio a Royce caer al suelo riéndose.

—¡Bastarda!

Le gritó a Nessie quien volvió a dispararle chillando con los ojos desenfocados y las manos temblando. Royce está vez sí cayó inconsciente, quizás muerto, Edward no lo supo pues la niña se dejó caer al suelo y lloró con fuerza, gritando, haciéndolo sentir más dolor del que sentía por los golpes su corazón.

Le dolió tanto al verla desconsolada llorando que sólo atinó a acercarse lentamente para sólo tocar la mano de ella quien saltó asustada, pero, por alguna razón, al verlo, sólo se lanzó a sus brazos y siguió llorando. Edward, confundido, también lloró intentando consolarla, apretándola fuerte en sus brazos y comprometiéndose con que iba a ayudarla a ser fuerte y, misteriosamente, cuando salieran de eso, él sabía cómo lo haría.

Bella soltó a Tyler y Angela en cuanto vio a Edward salir de la escuela lleno de sangre con su hija en sus brazos quien parecía herida. Los paramédicos se la quitaron de las manos y lo ayudaron puesto que el cayó al suelo también herido. Pero sin dejar de mirarla dijo:

—Ves.

Y ella corrió hacia Nessie mientras que Alice hacia él.

Estar del otro lado de la puerta es algo que odio. —pensó Bella en la sala de espera mientras Nessie estaba siendo tratada por Carlisle quien se había ofrecido a ayudar.

Habían sedado a su hija pues ella no dejaba que nadie la tocara y Bella no podía intervenir, ella no lo haría con objetividad. Sin embargo, eso la hacía sentirse demasiado impotente y culpable: ella debía haber pensado en que el bastardo iba a salir de la cárcel algún día, pero no lo pensó, estaba siendo feliz y se había olvidado hasta de su hermana quien estaba demasiado lejos y un día podía volver y arruinar esa felicidad.

Los tres niños que habían pedido que ella fuera su madre no eran sus hijos eran sus sobrinos, pero ella los amaba como tal como si fueran suyos.

Levantó la mirada al ver a un hombre vestido de policía entrar a la sala de espera junto a Jane, quien no perdía la oportunidad para joderle la vida.

—Señorita Swan…

Saludó Jane sin dejar de mirar a los niños quienes palidecieron. Bella asintió hacia ella quien dijo:

—Necesito llevarme a los niños.

Bella negó, pero ella sabía que ellos no podían estar allí y había dejado de llamar a sus padres desde hacía demasiado tiempo y no iba a hacerlo ahora.

Ellos le recriminarían haberse hecho cargo de sus sobrinos, eso la dejaba sin quien cuidara bien de los niños y, en ese momento, Nessie necesitaba atención y cuidados.

—Puedo encontrar a alguien que los cuide. -susurró Bella al sentir a Angela aferrarse a su cintura

—Bueno debido a lo bien que usted los ha cuidado hoy…- Jane soltó mordazmente sonriendo sarcástica

—Estaba trabajando.

—Oh sí puedo verlo muy bien.

—No se me notificó que Royce había salido de prisión…

—El señor Prince está muerto y tenemos evidencia de que fue Renesmee quien le disparó.

—¡Él la secuestró y la golpeó Jane! -gruño Bella con la voz entrecortada por la furia.

—Yo puedo cuidar a los niños.

Bella y Jane se giraron al ver a una hermosa mujer ojos verdes entrando en la habitación, sonriendo suavemente, interrumpiendo su discusión.

—Bueno si no te importa querida…-dijo la mujer caminando hacia Tyler para abrazarlo protectoramente un poco a la fuerza ya que no sabía quién era ella.

—¿Y usted es…? - preguntó Jane sin dejar de ver a Bella quien no respondió.

Esme sonrió aún tranquila.

—Soy Esmerald Cullen, la madre del prometido de Isabella. Y también apoyo a la Fundación contra la violencia infantil. La esposa del alcalde es una muy buena amiga mía, puedo darle su número y usted puede verificarlo con ella o ¿quiere el número de Michelle Obama? porque también puedo dárselo, creo que me lo dio en su última conferencia…

Bella abrió la boca y la cerró sin decir nada y pudo ver lo pálida que se puso Jane cuando Esmerald levantó su teléfono enseñándoselo.

—Puedo hacer tal excepción si usted se lleva a los niños ya. -dijo entre dientes Jane yéndose ruidosamente molesta.

Antes de salir se detuvo y le dijo a Bella:

—El oficial Warren necesita interrogar a Renesmee y se necesita a un adulto, supongo que puedes hacerlo ¿no, Isabella?

Bella asintió y Jane se fue.

Tyler negó cuando vio la mirada de Bella

—No. -dijo y Bella intentó alejar las lágrimas del rostro de su pequeño sin lograrlo.

—Tienes que cuidar a Angie por mi cariño…

Tyler abrazó a su tía y tomó la mano de su hermana pequeña quien no paraba de llorar. Los tres se abrazaron antes de que Bella los viera irse.

Carlisle salió en ese momento cuando ellos ya se habían ido y su rostro preocupado hizo a Bella querer desmayarse, sin embargo, se sostuvo lo más que pudo, en esos momentos ella tenía que ser fuerte sin importar que.

—Renesmee tiene dos costillas rotas, tuvimos que dormirla porque tuvo dos crisis y varias contusiones que tenemos que tener en cuenta. De momento estará en observación.

Bella sollozó despacio y Carlisle la abrazo intentando reconfortarla.

—¿Puedo verla? -preguntó.

Carlisle se hizo a un lado dejándola entrar. Bella nunca se sintió tan impotente como ahora al ver a su niña con su rostro morado y su labio partido. Sollozó despacio para no despertarla y tomó una silla para tomar su mano diciendo:

—Estaré aquí siempre pequeña Ness.

La niña se quejó, pero no despertó y Bella rezó en silencio una oración de agradecimiento, aferrada a la mano de su hija.

—¿Mami?

Bella abrió los ojos sin saber en qué momento se quedó dormida. Nessie apenas podía abrir sus ojos, pues estaban más hinchados y morados; sus labios estaban partidos a pesar de que ella ya los había mojado casi toda la noche con agua para no verla tan mal.

—Estoy aquí cariño contigo. —susurró apretando sus manos al mismo tiempo que tocaba el botón llamando a una enfermera.

Nessie negó y dijo de nuevo:

—Mami…

Bella lo entendió entonces y suavemente la abrazó, era eso lo que su niña estaba pidiendo en ese momento y ella se sintió tan impotente cuando su pequeña empezó a llorar y a llorar sin detenerse y casi sin voz le dijo:

—Le disparé a Royce…

—Cariño…—susurró Bella, pero Nessie negó y entonces entendió que ella necesitaba hablar.

—Él me tocó y me hizo daño. Yo...lo vi…él iba a por Angie y le grité que le dejará. Entonces fue a por mí, pero no corrí demasiado rápido. No fui rápida… —hipó y se limpió los ojos.

Bella limpió sus propias lágrimas diciendo:

—Él no te hará más daño cariño, lo prometo.

Nessie suspiró y, en ese momento, Carlisle entró haciéndola tensarse y verlo asustada. Bella la reconfortó tomando su mano y Carlisle se quedó en la entrada para no asustarla junto a una enfermera.

—¿Cómo te sientes Renesmee? Necesito que me digas que te duele, ¿de acuerdo? No voy a tocarte, pero necesito mucha ayuda de tu parte ¿Puedes hacerlo?

Nessie asintió y Bella preocupada salió a la puerta, el oficial se había ido y eso le extraño. Carlisle en cambio parecía relajado cuando ella volvió a entrar.

—Me duele mi pecho y mi brazo derecho.

Carlisle le sonrió aún lejos de ella diciendo:

—Tienes dos costillas rotas cariño ¿quieres ver?

Eso iluminó los ojos de Nessie quien asintió despacio y Carlisle puso a la luz unos rayos X que le habían sacado.

—¿Ves aquí? —dijo asombrando a Nessie quien asintió tocando su costado izquierdo y estremeciéndose de dolor.

—Si tienes dificultad para respirar tienes que decírmelo ¿está bien?

Nessie asintió y Carlisle le sonrió suavemente.

—Mi hija pasó lo mismo que tú, otra persona le hizo daño. Quiero que sepas que eres la niña más valiente que he conocido después de ella.

Nessie sollozó despacio y se estremeció de dolor. Carlisle alzó su mano preguntando:

—¿Puedes apretar mi mano? Sólo si quieres hacerlo.

Nessie asintió con miedo y extendió su mano, pero la bajo porque le dolió. Carlisle se acercó con cautela hasta llegar a su altura y Nessie lo apretó sin dejar de verlo con miedo.

—Te diré algo muy importante y necesito que pongas atención ¿de acuerdo?

Nessie asintió y Carlisle continuó aun sosteniendo su mano.

—Eres hermosa y adorable y muy fuerte nadie puede hacerte pensar lo contrario, ¿está bien?

Nessie asintió de nuevo y Carlisle le sonrió

—Muy bien, ahora hablaré con tu madre un momento ¿está bien si te dejo sola un momento?

—Sí. —dijo Nessie segura y Carlisle le encendió la televisión en donde estaba un programa de dibujos, pero antes de verlos salir ella preguntó:

—¿Cómo está el señor?

Carlisle frunció el ceño sin saber por quién preguntaba la niña y antes de que él pudiera hablar Nessie dijo:

— Él me salvó, no es un hombre malo, él es como usted: muy bueno, como un super héroe.

Bella abrió los ojos afligida de haber olvidado a Edward. Carlisle sonrió y respondió:

— Él está recuperándose bien cariño y ha preguntado mucho por ti desde que pudo levantarse.

—¿Cuándo puedo verlo?

Carlisle sonrió aún más y dijo:

—Pondré la super señal y el vendrá a verte, ¿te parece bien?

Nessie se rio suavemente e hizo un gesto de dolor diciendo:

—Reírse duele.

Carlisle guio a Bella al pasillo y le dijo:

— El oficial Warren se fue hace rato. Le di un informe de las lesiones de tu hija y le dije que sufría de estrés post-traumático, creo que eso, y el hecho de que mi yerno es fiscal de distrito lo hizo retirarse, al menos por ahora. Royce será cremado y creí conveniente pedir que tirarán sus cenizas a la basura, aunque no soy familiar directo, al menos hice lo posible porque esto no llegue a ustedes aún.

Bella asintió y Carlisle la abrazó para luego decirle:

—Quería pedirte permiso para traer a Edward…

—¿Cómo está él? —preguntó sonrojada.

Carlisle tocó su cabello y sonrió abiertamente.

—Como un super héroe.

—No soy Nessie, Carlisle…

—Lo sé y doy gracias a Dios por eso. No podía considerarte mi nuera si tuvieras ocho años. Además, no entendiste lo que quise decir: el super héroe espera por su linda chica y tú no le das ni la hora.

Bella se sonrojó hasta las orejas y le contestó:

—Él no es un super héroe para empezar…

—Bueno, mi hijo ha sido super héroe por años. Es como Bruce Wayne en versión mortal y eso… ¡hasta tiene un perro gigante y tonto! — dijo Carlisle y luego la tomó por los hombros. —Todo irá bien a partir de hoy. La custodia de los niños será tuya y me asegurare de ello. Jasper nos ayudará y, si dices que no voy a golpearte, y no golpeó mujeres, quiero verte feliz Bella y eso sólo será posible si tú quieres serlo.

Bella abrazó a Carlisle y se giró hacia la habitación en donde estaba su hija, quizás Carlisle tuviera razón y ella tenía que querer ser feliz. Pero Nessie la necesitaba mucho en ese momento; era demasiado para pensar en un día.

Edward movió el trípode para no desangrarse de nuevo por décima vez en lo que llevaba encerrado en esa habitación. Nadie le decía como estaba Nessie, nadie le decía nada y eso lo tenía furioso. Alice despegó la vista de su revista y rodó los ojos diciendo:

—Harás un agujero en el suelo si sigues así…

Edward siguió caminando ignorándola y su rodilla protestó haciéndolo sentirse un idiota

—¿Estás segura de que no sabes cómo está la pequeña?

Alice negó y de pronto la puerta se abrió.

Carlisle suspiro aliviado al ver a su hijo de pie, generalmente él se comparecía de su rodilla, pero cuando Bella había aparecido en sus vidas y él había decidido encaminarse, eso lo había hecho feliz. Edward era un hombre terco y le recordaba a su padre en todo hasta en su físico: él era igual que Anthony.

—Bueno, me alegro de verte mejor hijo.

—Kate estuvo a punto de atarlo a la camilla. —sonrió Alice.

Edward le lanzó una mirada y ella sólo volvió hacia su lectura.

—¿Cómo está la niña? —preguntó preocupado.

Carlisle suspiró un poco agobiado y respondió:

—Royce la lastimó mucho y ella le disparó, pero parece no recordarlo o finge no hacerlo. Jasper está haciendo todo lo posible para que esto no le afecte. Las leyes no son igual que antes y podríamos enfrentarnos a un caso de homicidio.

—Ella es menor de edad. —gruñó Edward.

—No hablo de ella Edward. Tú estabas en esa habitación también.

—No maté al bastardo papá, aunque debería haberlo hecho. Se merecía eso y más.

—Eso no significa que ella podía ocupar a su padre como un blanco…

—¿Qué demonios? ¡Él jodidamente iba a hacerle daño!

—Escúchame hijo, Jasper se está encargando de eso, ¿está bien? Mientras tanto Nessie pidió verte.

Edward sonrió abiertamente y Carlisle rodó los ojos diciendo:

—Sígueme.

Bella suspiró tranquila al colgar el teléfono, Tyler la había llamado diciendo que su nueva Abu Esme les había comprado helado y una película de dibujos animados. Ellos se oían más tranquilos, aunque lo primero que habían hecho era preguntar por su hermana y cuando podían verla. Angie ya le había dibujado un enorme cartel con brillos que mandaría con Abu Carlisle en algún momento y Tyler le prestaría su balón favorito le habían dicho.

Se sostuvo de la camilla de Nessie y todo el peso del mundo pareció empezar a caer sobre sus hombros haciéndola dejarse caer al suelo demasiado débil. Con Nessie dormida ella podría darse el gusto de llorar y sacar todo el dolor, pero unos brazos fuertes la sostuvieron para que no lo hiciera.

Ewdard olvidó que estaba conectado a un suero en cuanto vio a Bella casi caer al suelo. Se soltó el catéter y casi escuchó a su padre maldecir antes de que él atrapara a Bella evitando su caída.

Los dos se miraron por lo que pareció una eternidad antes de que a Bella se le llenarán los ojos de lágrimas, así que sin decir nada, Edward la sacó de la habitación y encontró una vacía en donde la metió y la atrajo a su regazo dejándola llorar y Bella lo dejo abrazarlo porque lo necesitaba, necesitaba a Edward más de lo que quería admitir. Se abrazó a él desesperada y lloró- Edward no dijo ninguna palabra, sin embargo, acarició su espalda de arriba a abajo intentando reconfortarla.

—Todo irá bien nena.

Bella sollozó despacio y luego buscó su mirada. Edward tenía unos cuantos moratones, pero nada parecía demasiado grave. Suspiró y escondió su rostro en el cuello del hombre que se había convertido en un héroe en tan poco tiempo para ella y su hija.

—Salvaste a Nessie. —hipó.

Edward atrajo su rostro para ver sus ojos y limpió sus lágrimas.

—Lo haría mil veces y dos mil más solo por evitar que tú llores.

Bella tomó su mano y se acercó a Edward, tanto que sus narices se rozaron y la respiración de ambos se hizo pesada.

—Quiero besarte. —susurró Bella.

Edward sonrió antes de inclinarse más cerca tanto que se rozaban los labios.

—Y ni si quiera me aceptaste un café. — susurró Edward sonriendo antes de besarla.

Ninguno de los dos esperó lo que pasó cuando sus labios se conectaron. Una corriente eléctrica los recorrió, era como si se lanzaran al vacío y su estómago doliera en buena forma.

Llenos de adrenalina, Edward bajó su mano desde su mejilla hasta su cuello para profundizar el beso. Bella suspiró profundamente al sentir su toque: era un excelente besador y, en ese momento, sólo existían los dos.

Cuando terminaron el beso por falta de aire, Edward dejó besos cortos hasta que se aseguró que Bella había recuperado el suficiente para volver a besarla y lo hizo de nuevo hasta que los dos estuvieron demasiado calientes como para pensar coherentemente…

—Doctor Gules a Urgencias Doctor Gules a Urgencias…— dijeron por el altavoz.

Bella soltó a Edward y se sonrojó haciéndolo reírse a carcajadas.

— Bueno no sé si sentirme ofendido o halagado. —dijo levantándose para llegar a ella quien levantó su mano diciendo:

—Halagado. Iba a tener una crisis.

Edward sonrió y se acercó para besarla de nuevo.

—Estoy a su merced señorita Swan.

Bella apretó su mano y suspiró esperando que el querer ser feliz esta vez fuera suficiente.

—Espero que sepas lo que dices... —dijo antes de hacer un amago de sonrisa…


Una historia muy cortita pero que llega al corazón. Y solo falta el epílogo.

Muchas gracias a todas las personas que habéis dejado vuestra opinión y me he dado cuenta de que hay mucha gente conocida que han seguido las historias de Ann con anterioridad.

Estas son las palabras de ANN:

Estamos a muy poco del final nenas, esta historia es corta, pero tenemos una historia en camino, Agradecer a todas y todos por sus comentarios. A Clara por su trabajo y a Joana quien me dice cuando estoy dejando volar muchísimo mi imaginación y que lo hago seguido.

Queremos dar las gracias a todas aquellas personas que siguen la historia, tanto sin dejan un comentario como sino. Y para las que lo dejáis, nombraros en agradecimiento:

Bbluelilas; jolie love; nayelihernandez126; cavendano13; supattinsondecullen; Maryluna; myaenriquez02; Zellideth76; solecitopucheta; krisr0405; sandy56; Mary de cullen; Jade Hsos; Tata XOXO; Veb95; Wendy andino; saraipineda44; Tecupi; patymdn; Pili; Nadyx; Lilia; Merce; claudia hrnandez; Naye15; Cari; Moni; Bree; Paula; zafiro lcullen; Anna Mariea F;

Muchas gracias otra vez y nos leemos la semana que viene!

Jpv22