Disclaimer: Naruto no es de mi propiedad.
Your embrace
Capítulo 2
En lo que pareciera ser la milésima vez en esta mañana, oprimo fuerte y largamente el claxon, con la esperanza de que el idiota de Naruto se apure un poco. Y no es que sea una esperanza muy fuerte, porque dudo seriamente que el irritante sonido del claxon lo apure.
Aunque durante toda mi vida me he distinguido por no ser paciente, las cosas han tenido que cambiar a fuerza de ser amigo del tipo más desesperante de toda Konoha. No, definitivamente el chico más desesperante de todo Japón. Si le doy un tercer pensamiento, Uzumaki Naruto es definitivamente el chico más desesperante del planeta entero. Así que solo puede haber una razón, no, dos razones para que lo esté esperando y estirando al máximo mí estrecha paciencia.
Y por supuesto, jamás me atrevería a revelarle, ni a él ni a nadie, esas razones.
La primera razón es mi coche nuevo. Mi cumpleaños fue hace dos meses y ayer mi arrogante hermano se dignó a darme mi regalo de cumpleaños. Solo se tardó dos meses, nada del otro mundo. Y no, ni siquiera me felicito. El señor "oh-todo-poderoso- Uchiha" me despertó a la una de la madrugada, me entrego un paquetito y me ordenó que me asomara por la ventana, porque era mi regalo de cumpleaños. Ni si quiera se dignó a escuchar mis reclamos (Itachi, hoy no es mi cumpleaños).
El coche es un modelo del año, un Peugeot 308 cc, el coche que llevo rato pidiendo a mi absurdo tío, Madara Uchiha. Es fácil insultar a Itachi por 'olvidarse' de mi cumpleaños, pero lo más seguro es que simplemente estaba esperando a que saliera el modelo más reciente. Estúpido y cursi hermano mayor.
Así, la primera razón está estrechamente relacionada con la segunda, que es precisamente lo que lo hace tan embarazoso (un Uchiha no debería ponerse nunca en una situación embarazosa), y es que, traje el carro porque quiero mostrárselo a Naruto. Y no porque sea un presumido insoportable, sino porque el idiota de Uzumaki Naruto es mi mejor amigo. La única persona que considero mi amiga, honestamente. Y ya pensarlo es embarazoso. Decirlo en voz alta sería como un suicidio moral.
Dirijo una mirada furtiva a mi reloj de mano, para darme cuenta que ya es tarde. Tengo que hacer un esfuerzo considerable para no rodar los ojos cuando el idiota de Naruto sale con esa sonrisa idiota que tiene siempre pegada en la cara, gritando y saludando, tan ruidoso como siempre ha sido.
— ¡Sasuke-teme! — me grita entusiasmado, al tiempo que hace señales con la mano y abre la boca por el asombro — ¿Ese es tu carro nuevo? No me dijiste que era un convertible…. Eres un bastardo afortunado… ¡Increíble!
Sí, le hablé a la una de la mañana para informarle. ¿Y?
—Usuratonkachi… — murmuro entre dientes — ¿Quieres apurarte? Ya vamos tarde.
—¡Oh si! Acerca de eso… lo siento, Sasuke-teme, lo que sucede es que me quedé dormido… y cuando me metí a duchar, salí y no encontré mi toalla— empieza él a excusarse. Y no es que me interese en absoluto lo que le paso en la mañana para no estar listo, sino que cuando empieza, ya no le para la boca — y luego no encontraba mi uniforme… ¿Puedes creer que ni si quiera estaba planchado? Lo tuve que hacer en un santiamén… para colmo…
Se lo que sigue, porque con Naruto, siempre es lo mismo. Yo siempre llego temprano, él siempre sale tarde, y siempre usa las mismas excusas idiotas.
—…No encontrabas tu mochila, porque con toda seguridad un duende o algo así escondió tu lapicera, porque no la encontrabas, ¿Va así, no Naruto? — interrumpo para continuar su frase — y tampoco encontrabas tu libro de física, seguro ese lo escondió el hada de los dientes.
—¡Ha! ¡Te equivocaste Teme! — me interrumpe ahora con voz triunfal — ¡No era mi libro de física, sino de química…!
Tal vez lo deje hablando solo, aunque sea un rato. Y es que Naruto podría ser más idiota e inventar excusas más aburridas, pero a veces lo dudo de manera seria.
Naruto es el típico idiota que todos conocen. Siempre se le hace tarde, para todo. Es el tipo más desordenado que ha visto la especie humana desde su padrino. Tiene mala ortografía, es rápido en tomar la botella y demasiado hiperactivo como para esperar a que su cuerpo absorba el alcohol ingerido. O sea que es un borracho. Y un desobligado. Y un cliente asiduo de todas las páginas porno habidas y por haber. Y si algún día, la empresa que fue de su padre cayese en sus manos, más tardaría él en haberla heredado que en hacerla pedazos.
Pero, después de todo, es comprensible. Todos sus defectos y todas sus cualidades tienen una explicación. Y es que su padre y su madre murieron poco después de que nació, en un accidente automovilístico o algo por el estilo, y, sin contarlos a ellos, Naruto no tenía ninguna familia. Así que creció "semi" cuidado por su padrino Jiraiya, un escritor pervertido aun más irresponsable y desordenado que Naruto.
Así que, si hay que decir las cosas directas, yo diría que la verdadera razón por la que Naruto y yo somos amigos, a pesar de ser tan diferentes, es porque ninguno de los dos tiene padres. Los suyos muertos en un accidente, los míos también.
De hecho, no solo mis padres, sino toda mi familia murió en un naufragio hace casi diez años. Y tras tanta tragedia, los únicos sobrevivientes de la familia somos mi hermano y yo, junto con el tío Madara, quién es nuestro tutor legal. Lo que quiere decir que es él quien cuidará de nosotros y la empresa. Al menos lo hará hasta que mi hermano acabe la carrera, y entonces será Itachi quién tendrá que hacerse cargo de todo.
Supongo que en ese aspecto soy ligeramente más afortunado que Naruto. Al menos yo tengo a mi hermano y a mi tío.
Así que, con el volante entre las manos, escucho a Naruto que habla, habla, habla, y habla, e intento concentrarme en sus idiotas palabras y en el camino. No es como si quisiera chocar mi regalo de cumpleaños desde el primer día. Y como no tengo que concentrarme demasiado en el volante, puedo escuchar a medias todo lo que dice el tarado de Naruto y la música en el reproductor.
—¡Detente!
¿Qué demonios?
El grito de Naruto, tan repentino, me obliga a frenar con rapidez, dañando, con toda probabilidad, las balatas. No sé qué es lo que tiene Naruto en la cabeza para ponerse a gritar de esa forma.
—¿Qué demonios…? — empiezo, pero soy rápidamente interrumpido por él, quién no tiene la mirada en mí, sino en la banqueta, donde hay una chica de cabello negro tirada.
—Oye, teme, ¿no es esa la chica freak de la escuela? ¿La amiga de Kiba? — pregunta señalando al lugar donde de todas maneras yo ya estaba mirando.
Kiba. El inolvidable chico aliento de perro. La misma vibra insoportable que Naruto, solo unas cinco mil rayitas más insoportable. Con la mitad de discreción y el doble de suerte con las chicas. Él es el típico idiota que cambia de novia más rápido que de calcetines.
Y en la banqueta, está tirada su 'supuesta' mejor amiga, la que yo supongo es la única chica con la que no se ha liado en el instituto. La chica está tirada de lado, frotándose la pierna con las manos, y como la falda de la escuela no es precisamente discreta, es perfectamente posible ver no solo sus piernas, si no un poco más. Y hay que agregar que la chica tiene muy buenas piernas. Tirada en la banqueta tallándose la pierna, da una extraña impresión, mitad patética, mitad erótica.
Y con tanto patetismo, hasta dan ganas de ayudarla, pero no hay manera de que yo le diga eso a Naruto sin ganarme burlas y cuchicheos suficientes para un mes. Y de cualquier manera, ni si quiera es necesario, porque el complejo de caballero que tiene Naruto clavado en la medula no le dejaría abandonar a una damisela en peligro abandonada y a su suerte.
Ella, ignorándonos inconsciente o deliberadamente, murmura varias maldiciones en inglés. Maldiciones dedicada prácticamente a todo el mundo, a la banqueta, a la piedra con la que tropezó, a su padre, a su celular, al chico Uchiha, a su hermana y… ¡hey! ¿Qué demonios he hecho yo para ganarme el dudoso privilegio de que me maldiga a mí?
Si por mí fuera, la pondría en este instante en su lugar, pero ya está Naruto a su lado.
—Hola. ¿Estás bien? — pregunta Naruto con su misma estúpida sonrisa de siempre.
Y sin querer extremadamente perezoso ni mucho menos, me bajo del automóvil, para estar a lado de Naruto. Pero si la muy absurda cree que lo voy a dedicar una mirada o cualquier gesto de amistad después de haberme maldito por Kami sabe qué razón, está loca. Y sin embargo, ella ni lo nota. Mira a Naruto fijamente, sonrojada y baja la mirada. Supongo yo que su intención es esconder el sonrojo tras el largo flequillo negro, pero, viendo su piel blanca brillar como jitomate tras la mata de pelo negro, dudo mucho que lo logre. Eso y el hecho de que parece que estaba llorando…
—U-Uzumaki san–tartamudea de manera débil, con el rostro más rojo que un jitomate maduro, y luego me mira para susurrar, también tartamudeando — U-Uchiha san.
Claro, la chica Hyuuga, la mejor amiga del inútil de Kiba Inuzuka.
Ahora lo recuerdo. La muy tonta tropezó, Kami sabe cómo, dejó caer su celular, y yo lo aplasté con mis zapatos negros por accidente. Y esa, debe ser la razón de las maldiciones hacia el pobre y destruido aparato, y hacia mí. ¿No le prometí que se lo iba a pagar? Que chica más problemática y rencorosa. Chica con la que, por cierto, comparto todas mis clases de tronco común, al menos este semestre.
Hinata Hyuuga, tonta y patética como ella sola. Con tartamudeos cada cuatro o cinco palabras, sonrojos hasta porque voló la mosca, y disminución de capacidades motoras ante la presencia del dobe, entrega menos trabajos que su amigo y Naruto juntos, aun si los completa todos, se congela el examen, aun cuando cinco segundos antes se las decía al Inuzuka en voz alta y de memoria. Y no, no soy un acosador.
Es solo que la chica se sienta frente a mí y a la que observó durante nuestras clases juntos. Y no porque me atraiga ni nada por el estilo, es terriblemente simple, sino porque las otras chicas formarían un escándalo si yo me atreviera a si quiera mirarlas de reojo, mientras que la Hyuuga ni se entera, ocupada como está en mirar a Naruto. Se tiene que ser verdaderamente estúpido para mirar todo el día al usuratonkachi, verdaderamente retrasado para estar enamorada del idiota de mi 'amigo'.
—¡Hey! ¿Sabes mi nombre? No tienes que decirme Uzumaki, Naruto está bien para mí — dice, o más bien grita Naruto, sin perder su sonrisa de tarado — ¿Qué estás haciendo aquí? ¡Se te hace tarde para el colegio!
La chica lo mira a los ojos, ligeramente sorprendida por la, francamente absurda, pregunta y se sonroja un poco más.
—C...Creo que me desguincé el tobillo… — susurra a nadie en particular, mirando las raíces de un árbol cercano —… n…no puedo c…caminar.
Naruto se le quedó mirando con cara de idiota unos momentos.
—¡Tienes unos ojos muy extraños! — grita, luego hace una pausa y de ignorar lo que ella acaba de decir — Creo que son bonitos. ¿Tú qué opinas bastardo?
Dejo escapar el insulto de Naruto contra mi persona, cosa que rara vez hago, solo para ver los ojos de la chica. Ojos que, dicho sea de paso, en realidad son bonitos. Grises, tan claros que parecen blancos y dándole un poco a tonalidad lavanda. Me distraigo unos segundos con ellos, no lo suficiente para olvidar que la muy tonta no puede ni caminar.
—¿Puedo ver tu tobillo? — pregunto a la chica — Tal vez deberíamos llevarte a la enfermería.
Ella asiente, mirándome a mí por primera vez. Así que me acerco, tomo el tobillo entre mis manos, y empiezo a tocar distinto puntos, mientras ella suelta pequeños gemidos a causa del dolor.
—¿Duele si toco aquí? — le pregunto, lo más amable posible, y ella asiente, de nuevo.
Hago lo mismo con otros puntos de su pantorrilla y su muslo, recibiendo repetidamente la misma respuesta.
—Sasuke-teme… — llama Naruto —… creo que sí deberíamos llevarla a la enfermería. Tal vez debería cargarla y subirla al auto.
—Deja eso. Eres tan torpe que seguro la tiras. Yo la cargo.
Y bastan esas palabras para que el tonto de Naruto, que es incapaz de callarse por un segundo, arranque con un nuevo repertorio de insultos. Mientras tanto yo tomo con cuidado a la chica por la cintura, y él no puede parar de insultarme ni una sola vez. Sin contar con su ayuda, que me hubiera venido de perlas, llego hasta el auto, y con cuidado la siento en la parte de atrás. Miro a la chica de reojo. Ella tiene la cabeza baja, y parece estar llorando en silencio. Enciendo y arranco el carro.
—¿Puedes dejar de hacer eso? Me desconcentras.
Ella me mira con los ojos muy abiertos, sorprendida por alguna razón que no conozco a ciencia cierta pero que debe ser mi descortesía.
—¡Hey! Chica freak, ¿Cómo te llamas?
Yo no me puedo contener. Y es que la expresión el rostro de la chica Hyuuga tras ser llamada de esa manera tan… original, es invaluable. Lo más increíble es que ni si quiera está enojada, sino intensamente sonrojada por el hecho de que Naruto le hablo directamente a ella.
—Hyuuga… Hinata — responde ella en un susurro prácticamente inaudible.
—¡Wow! ¿Hyuuga como…. De los Hyuuga? ¿De la familia de Neji?— le pregunta, brillantemente Naruto, para agregar– Hyuuga…. ¿Puedo decirte Hinata? Odio llamar a la gente por sus apellidos…
Ella asiente en silencio mientras intenta limpiarse las lágrimas de los ojos sin que nos demos cuenta. Claro.
—M-me encantaría q-que me llamaras H-Hinata, Naruto — se detiene un momento y me mira a mí, sus grandes ojos grises mirándome directamente—. Usted t-también, Uchiha San.
—Hn–yo asiento de manera casi imperceptible al tiempo que enciendo el carro.
Como Naruto, yo también odio las formalidades, odio llamar a las personas por sus apellidos, y odio que lo hagan conmigo. Es una lata. Además, el único 'Uchiha-san' existente para mí, fue mi padre.
—Heey, Hinata…. ¿No eres tú la niña a la que Sasuke le rompió el celular? — ella ni si quiera lo mira mientras asiente — Sasuke te va a comprar otro igual, no te preocupes… ¿Cierto Teme?
De nuevo la miro de reojo. Su sonrojo es totalmente cómico.
—Sí. Es por el celular que me estabas maldiciendo hace rato, ¿o hay otra razón en particular?
La chica me mira alterada. Empieza a murmurar cosas, como "lo siento, que vergüenza…." Y se pone aun más roja. Bajo la velocidad un momento para verla mejor, y entonces ella se desmaya. Eso es justo lo que me faltaba el día de hoy. Ya son las siete cuarenta. Vamos muy tarde. Cuando bajo del automóvil, Shizune me mira de manera desaprobatoria, luego mira a Hinata. Yo la bajo en brazos de nuevo, Naruto me sigue hasta la entrada.
—Uzumaki, Uchiha, ¿Se puede saber porque llegan tan tarde? ¿Y qué le hicieron a Hyuuga?
Gracias por leer. ^^
Lilamedusa
