En cuanto mis pies tocaron el suelo mi padre abrió la puerta. Había algo plasmado en su rostro que no podía entender, el líquido de sus ojos dorados ahora era sólido.

-Hola Edward.- Jake saludo a mi padre quien acento la cabeza una vez. Nunca lograre entender la amistad entre ellos dos. Un día eran los mejores amigos del mundo al siguiente unos completos extraños. Hoy eran extraños.

Jake puso su mano en la parte baja de mi espalda y me digirió hacia adentro de la casa. Estaba callado excepto por el latido de nuestros corazones y fue entonces que me di cuente que no estábamos solos. Otro corazón latía tan rápido como el mío. No era el abuelo Charlie, el corazón humano no late tan fuerte, solo le podía pertenecer a un chico que conocí hace seis años.

Esme estaba sentada en el sofá sobando la espalda de un chico que de pronto no reconocí. Era fácil imaginar porque era Esme quien consolaba al chico, era la más maternal de todos. Por eso todos la adoraban como una madre pero para mí era la mejor abuela que una chica como yo podía tener.

El rosto del joven estaba escondida detrás de sus manos pero recordé su cabello oscuro, y su piel bronceada. Era Nahuel, mire a mi padre para confirmar. El me miro y acento una vez, estaba en lo cierto.

Todos estaban esparcidos por la habitación, Emmett y Rosalie estaban parados junto al piano, Alice y Jasper estaban junto a las escaleras a lado de mis padres junto a la puerta. Carlisle permanecía junto a Esme parado detrás del sofá. Sabía que para Jasper la habitación se sentía tense, nadie se miraba contento por la visita.

-¿Que pasa?- fue Jake quien puso voz a mi pregunta.

-Huilen, la tía de Nahuel falleció.- había empatía en la voz de Carlisle.

-Oh Nahuel en verdad lo siento.- sin pensarlo cerré el espacio entre nosotros y puse mis brazos alrededor de el, después de un tiempo lo deje ir y puse me mano en su hombro arrodílleme frente de el para verlo directo a los ojos. -¿Que podemos hacer por ti?-

Le trasmite paz y cosas buenas, como la vida que le esperaba por delante que el dolor pasara y que solo quedarían lindos recuerdos de su tía Huilen. Alejo sus manos de su rostro y toco mi mejilla con el dorso de su mano.

- Eres muy noble.- Había lagrimas en sus ojos claros.

Hasta hoy nunca he sabido lo que es llorar la pérdida de un ser querido pero jamás quería experimentar ese sentimiento en mi vida.

-Nahuel se estará quedando con nosotros el tiempo que el lo desee.- Carlisle nos dijo a Jake y a mi.

-Claro,- estaba de acuerdo, Nahuel había perdido a su familia y mi familia no tenía el corazón para abandonarlo en un momento tan difícil,- puedes tomar mi cuarto.- volteé a ver a Bella y mire que ella estaba de acuerdo conmigo.

-Gracias.-

-Deberíamos dejar a Nahuel descansar,- Edward vino a mí y me levanto de mi posición en el suelo,- Jacob podrías dejar saber a Sam y a los demás de nuestro huésped.-

-Claro.- Volteé a ver a Jake, quien no había dicho otra palabra en todo este tiempo. Tenía sus manos en puños y su voz era fría y dura. ¿Que ocurría?

-Renesmee, vamos a casa.- Claro Bella lo notaba también, habían sido amigos desde que ella llego a Forks, Washington. Ella lo conocía mejor que yo y si yo lo note ella también notaria la postura de Jake.

Todos dijimos buenas noches antes de salir a la noche fría. Jake caminaba detrás de nosotros muy callado, algo estaba definitivamente mal.

-¿Bella estaría bien si me quedo en casa de Charlie hoy?- estaba a punto de decir algo pero le gane. –Por Favor.- toque su mejilla con mi mano y le mostré a Charlie abriendo la puerta con una gran sonrisa por la sorpresa de mi visita.

-Solo esta noche.- Papa abrazo a mama y la dirigió al bosque. –Jacob asegúrate de que llegue con Charlie.- Ahí estaba de nuevo ese tono que aseguraba que eran los mejores amigos del mundo. Su espalda estaba hacia nosotros y le susurro algo a Bella que por suerte no logre escuchar.

Los seguí con la mirada hasta que desaparecieron por completo en el bosque. Regrese mi atención a Jacob quien estaba recargado contra su motocicleta con los brazos cruzados sobre su pecho y su mirada en la distancia. Nos quedamos parados ahí ninguno de los dos decía algo. Lo miraba pero el no me miraba a mi. Era sorprendente como no había envejecido desde que lo recuerdo, aparentaba tener unos veinte y tantos pero tan solo tenía diecisiete. Amaba a ese chico como amo a Jasper, o como amo a Emmett.

Repetí la escena de la casa una y otra ves en mi cabeza tal vez hice algo para molestarlo. ¿Pero qué? Odiaba este sentimiento no quería verlo así.

-Jake…- mi voz solo era un susurro pero sabía que él me escucharía.

-Vámonos.- se monto a la moto y miro hacia enfrente como si no hubiera dicho nada.

Suspire, no estaba actuando como el mismo. Jamás se había enojado conmigo. ¿Qué hice? Normalmente con Jake toma hasta media hora llegar a casa de Charlie pero esta noche iba de prisa. Solo hicimos diez minutos de casa de los Cullen a casa de Charlie. Esto me estaba matando.

-Jacob,- intente de nuevo.

-Ve adentro.- El tono de su voz era helada, jamás la había usado conmigo.

Baje de la moto y me posicione enfrente de ella. No lo dejaría ir sin una explicación. ¿Qué estaba pasando? ¿Que había hecho para molestarlo tanto? Esto no era justo, tenia que saber.

-¿Jacob que pasa?- trate de tomar su mano pero la alejo. Mi corazón dio un pequeño apretón.

-Metete a la casa Renesmee.- ¡Renesmee! El jamás me decía así.

-Buenas noches Jacob.- Estire el brazo pero esta ves solo recorrí su antebrazo con la punta de mi dedo recordándole los buenos momentos que habíamos tenido hoy.

Antes de que el pudiera reaccionar me aleje, tome la llave debajo del tapete y cerré la puerta detrás de mi.