como siempre: NARUTO y todos sus personajes son propiedad de Kishimoto sensei

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Y como siempre, llegaron al mismo tiempo, mirándose a los ojos, con fiereza, ternura y pasión desbordada… y como siempre, después del acto, al terminar de temblar, Neji salió cuidadosamente de ella, depositando tiernos besos en su cuello, su frente y sus labios, sin mencionar palabra… con una imperceptible sonrisa adornando su rostro, acariciando sus mejillas y justo en el momento preciso le susurraba al oído:

─ será mejor que me marche

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No es como si realmente quisiese alejarse; por él se tiraría a sobre el pecho de su amada, acariciando sus curvas, deleitándose con su sonrojado rostro, mirándola en silencio para después velar su sueño… Pero bien sabía él que aquellas intenciones en eso deberían quedar. Por más que su corazón le implorara materializar dichas acciones y por más que sabía que de querer hacerlo su prima no iba a poner reparo alguno, su siempre impecable raciocino era el que tomaba el control y muy a su pesar le recordaba que era él quien no cuadraba en esa ecuación: era Él; el codiciado genio Hyuga quien sobraba en la cama de Hinata, era él quien como ladrón en la noche tenía que entrar a aquella habitación sin ser visto no oído, era su relación la que se debía mantener en secreto, porque a los ojos de todo el mundo Neji y Hinata eran solo primos. Neji era el próximo líder del clan y Hinata la flamante novia del futuro hokage.

Maldita sea la hora en la que las hormonas le jugaron una mala pasada, maldita sea la hora en la que su prima comenzó a crecer bajo sus narices, maldita sea la hora en la que juró que dedicaría su vida a cuidarla y se obligó a quedarse a su lado todo el tiempo, maldita sea la hora que sus ojos dejaron de verla como su prima para empezar a verla como mujer, maldita y mil veces maldita la hora en la que dejó que la imagen de ella se plasmara en sus ojos, maldita la hora en la que su mente quiso mal interpretar los " te quiero", las sonrisas y las caricias que ella le brindaba tan inocentemente… Maldita la hora en la que se dio cuenta (demasiado tarde, por cierto), que las miradas, las caricias y los te quiero que su prima le dedicaba, distaban mucho de las miradas, las caricias y los te quiero que esa misma mujer le dedicaba a cierto rubio. Era más que evidente que para Hinata él nunca dejaría de ser su nii-san y Naruto nunca dejaría de ser su verdadero amor.

Bonita hora la del idiota rubio en venir a corresponder a los sentimientos de su prima. Aunque pensándolo bien, la culpa no era de Naruto como tampoco lo era de Hinata, al final de cuentas – y aunque suene horriblemente empalagoso y cursi ─ "nadie tiene la culpa de que el corazón se empeñe en jodernos la vida, esas cosas sencillamente pasan y es parte de crecer como personas el aceptar los buenos y malos designios del destino. El saber sortear las situaciones adversas, salir airoso y aprender de ellas nos forjan un mejor carácter y de aquel aprendizaje adquirimos poco a poco la madurez suficiente para hacer de nosotros más que ninjas: personas invaluables, capaces de trascender a través de la enseñanza y el ejemplo". Esas habían sido las palabras que escuchó de Kakashi sensei el día que éste lo descubrió mirando nostálgico el horizonte…

Claro que en la historia de Neji no era él quien era rechazado… era su castaña compañera quien se desvivía por llamar su atención, quien estaba dispuesta a complacerle en el más mínimo detalle, … y ahora que caía en cuenta ¡que mierda de enredo amoroso en el que estaba!, porque de hecho la historia que él relató al Jounin era completamente cierta; (que la causa de sus desvelos era otra muy distinta) pero era cierto que Ten Ten siempre quería algo más de Neji y era cierto también que él se sentía un poco incómodo en no poderle corresponder como es debido… porque su corazón ya lo había entregado a Hinata, quien a su vez igualmente se sentía algo apenada por su primo en no poderle corresponder como es debido, porque ella a quien amaba ─ y que para su buena fortuna si le correspondía ─ era a Naruto.

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─ Pffffff… Bufó molesto para sí mismo, ahora solo faltaba que algún imprudente miembro del clan lo encontrara merodeando en los patios de la mansión, mirando la luna cual cándida quinceañera, helándose hasta los huesos para poder olvidar aunque fuera por un momento la tibieza del cuerpo que acababa de abandonar. Idiota, se sentía totalmente idiota seguir pensando en ella cuando sabía de antemano que ella solo lo usaba para satisfacer sus instintos primarios… cosas de las hormonas, ¡malditas bastardas!, ellas eran las únicas culpables de lo que pasaba casi cada noche entre el heredero del clan y su prima… únicamente a ellas culparía por el comportamiento de su amada, porque Hinata igual nunca dejaría de ser la dama inmaculada de la cual se enamoró.

Lavó su cara con el agua helada de la fuente y soltando un suspiro de resignación tomó rumbo a su habitación, hacia su triste, fría y solitaria cama; pasó caminando elegantemente por los pasillos silenciosos, con la dignidad que solamente un caballero como él podía irradiar. Y se tumbó cansado por el exigente ritmo que su amada le reclamaba, y una sonrisa se pintó en su cara… benditas hormonas… gracias a ellas podía morir sabiendo a qué sabía cada centímetro del cuerpo que lo enloquecía… gracias a ellas podía tener el muy pequeñito consuelo de saber que aunque otro poseía el corazón de Hinata, era él: Neji Hyuga, el legítimo dueño de su cuerpo… porque había que aceptar que era ella quien no se resistía a buscarlo cada que se presentaba la ocasión, era ella quien en las noches le llamaba en búsqueda de su calor, y Neji se encargaba de que cada vez que ella llegara al orgasmo mirara su rostro y gimiera su nombre; para asegurarse que Hinata Hyuga se grabara en su mente quien era el hombre que la hacía sentir realmente mujer.

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No lejos de allí, en otro cuarto la hermosa muchacha de ojos de Luna miraba a la nada, aunque su cuerpo se encontraba satisfecho, no podía sentirse bien del todo… y por otro lado aunque sus acciones nocturnas distaban mucho de lo que haría una señorita fiel a su novio, el hecho es que tampoco podía sentirse totalmente mal por ello. ¡Demonios! ¿Por qué tenía que sentirse tan jodidamente bien cuando intimaba con su primo? ¿Por qué el despistado de su novio no podía poseerla de la misma manera en que lo hacía Neji? ¿Por qué sentía ese desespero por ser suya cada noche?.

Porque una cosa era en el día, cuando paseaba de la mano de su amado novio, cuando se perdía en el cielo de sus ojos y se alegraba con sus sonrisas: un sentimiento limpio y puro se acomodaba en su pecho; pero al separarse de Naruto y llegar a su casa, comenzaba una metamorfosis inexplicable en ella… La pasión corría desbocada en sus venas y un fuego interno hacía palpitar todo su cuerpo, amenazando con sofocarla, entre cortando su respiración, provocándole temblores y cosquilleos indecibles; simplemente con ser consciente e que a pocos pasos de ella se encontraba el hombre que la satisfacía por completo... ¿Qué luego los desenfrenados y pasionales no eran los miembros del clan Inuzuka? Ellos tenían un instinto digamos… más animal; no como los miembros de su clan; quienes eran la personificación misma de la sobriedad en todos sus aspectos. ¿Cómo se podría explicar entonces el creciente descontrol que ella venía viviendo desde hace unos cuantos meses?

Un suspiro abandonó sus labios… ¡sí!... ella recordaba muy bien como inició todo… negó suavemente con la cabeza mientras una sonrisa surcaba sus labios, de veras que la vida a veces sí que sabe cómo sorprenderte…

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hola nuevamente... como siempre, se agradecen los reviews y quedo atenta a ideas, sigerencias, correcciones.

Sayonara