LO SIENTO LO SIENTO LO SIENTO LO SIENTO. De verdad siento mucho no haber actualizado hace más de dos meses, es que le cambié varias cosas a este capítulo y escribí los dos siguientes y la verdad no sé porqué no lo hice antes. Pero no crean que me he olvidado de esta historia, por supuesto que no. Aquí lo tienen.
CAPÍTULO DOS: DISCORDIA.
Manipulations on my mind
Expectations well defined
Frustrate me, Liberate mankind
Everything's falling apart
You can't control me, you can't control me
Now I can't see you
Doesn't matter what I do
I can't see you
Cause everything's falling apart
-Falling apart by Zebrahead
KEYSTONE CITY
13 de Diciembre, 10:03 hrs.
Lo primero que vio al abrir los ojos lo hizo sonreír. Ella todavía dormía. Sus párpados estaban cerrados con delicadeza sobre sus rasgados ojos cafés dulces como el chocolate. Las ondas de su cabello negro caían en cascada por su hombro y pecho. Y sus labios llenos se hayaban curvados en una traviesa sonrisa, probablemente por la increíble noche que ambos habían vivido.
Wally sonrió aún más, y quiso reír de felicidad. Era realmente hermosa y era toda suya... para siempre. Sintió la tentación de despertarla solo para fastidiarla y ver esa adorable arruguita de disgusto que se formaba sobre su nariz. Pero no lo hizo, y en lugar de eso le dio un largo beso en la frente. Se dio cuenta de que ella abría despacio los ojos al sentir el roce de sus pestañas.
—Te quiero. —le susurró él con toda la ternura de su ser.
—Yo también. —respondió ella, somnolienta.
El velocista se separó de su amada y se salió de la cama. Se puso los bóxers que la noche anterior se había quitado con tanta ansiedad y se encaminó hacia el baño, disponiéndose a tomar una ducha y siendo lo suficientemente egoísta como para no invitar a su mujer.
—Wally.
El pelirrojo se dio vuelta con una sonrisa.
—¿Qué?
—No me has dado mi beso de los buenos días. —le dijo la mujer sonriendo, mientras se estiraba.
—Acabo de dártelo. —repuso él, extrañado.
—No en la boca.
Wally ensanchó la sonrisa y en menos de un segundo estuvo frente a su esposa. Le dio un acalorado beso en la boca y al apartarse, ella lo atrapó y lo tumbó nuevamente en la cama. La chica rió, se colocó sobre él y volvió a besarlo. Él sonrió contra los labios de la reportera, acariciando su espalda. Ella bajó con ansiedad y le besó el cuello. Wally cerró los ojos, eso se sentía tan bien...
Pero tenía prioridades ese día, así que con el dolor de su alma la apartó y se posicionó sobre ella.
—Linda. Kiyo. Park-West. —sentenció severamente. La aludida rió— ¿Acaso pusiste un hechizo en mí? porque cada día me cuesta más separarme de ti por las mañanas.
—Quién sabe, Wall-man, tal vez haya hablado con Zatanna o tal vez simplemente mi encanto natural se te hace irresistible. —jugueteó ella.
—Tomando en cuenta que no te llevas muy bien con casi ninguno de mis amigos de la Liga, diría que es la segunda. Aunque solo Dios sabe de lo que eres capaz de hacer para llamar mi atención.
Wally arqueó una ceja con arrogancia y ella entornó los ojos. Volvió a besarla y antes de que ella pudiera aprisionarlo en un abrazo meloso, salió disparado en dirección a la ducha. Poco tiempo después, salió del baño con una toalla atada a la cintura y las gotas de agua caliente recorriéndole el cuerpo. Giró sobre sus pies rápidamente y al detenerse se encontraba completamente seco. Se puso uno de sus Slips negros Calvin Klein, se peinó con las manos su cabello rojo levemente largo y caminó lentamente hacia su cómoda.
El tercer cajón estaba lleno de libros, cuadernos, cajas, álbumes de fotos y otras cosas. Había una caja roja con un círculo blanco y un rayo amarillo. La sacó de allí y le limpió el polvo que se había ido acumulando desde hacía un año aproximadamente. La abrió lentamente y los vio. Debían haber allí unos sesenta o setenta anillos dorados con un círculo y un rayo. Cada uno contenía un súper traje rojo y dorado de Spandex. Un traje simbólico y especial. Un traje más que conocido y famoso. Un traje importantísimo y que significaba muchísimo para él.
Era el traje de Flash. Vaya. Había pasado un año desde la última vez que lo había usado.
Habían ocurrido tantas cosas... tantas tragedias, tantas muertes, tantas luchas, tantas catástrofes, tantas emergencias... y se dio cuenta de que estaba dejando de lado a lo más importante para él: su esposa, Linda y sus hijos, Jai e Iris. Así que Wally tomó la decisión de dejar el traje y llevar una vida normal para aprovechar y disfrutar a su familia. Por lo menos hasta que Iris y Jai...
Ah... Iris y Jai.
No existían palabras en este mundo capaces de describir lo mucho que los amaba.
...Y el solo saber que les quedaba poco tiempo de vida... lo destrozaba.
Por eso quería aprovechar la mayor cantidad de tiempo posible junto a ellos. Debido a la Speed Force que le otorgaba sus poderes a Wally, sus hijos habían heredado tanto su súper velocidad como su rápido metabolismo, y además de eso... padecían de crecimiento acelerado, y por ello habían estado a punto de morir.
Al año de vida, Iris se veía de diez años y Jai de ocho. Aprendían rápido, así que actuaban, hablaban y vivían como niños de la edad que aparentaban. Desde aquello habían pasado dos años, lo que significaba que Iris y Jai habían vivido tan solo tres años, pero aparentaban... cuarenta años.
Cuarenta años.
Cada vez crecían más rápido y era indescriptiblemente doloroso tener dos hijos que se vieran de mayor edad que ellos, que incluso parecieran SUS padres. Claro que tampoco tenían mentalidad de cuarentones, pues Wally y Linda tenían tan solo veinticinco años. Por un tiempo el problema de su crecimiento se solucionó, pero después volvió. Creyó que los había salvado, pero no fue así...
Este era un dolor de estómago y un nudo en la garganta que aparecía todos los días, sin falta.
El pelirrojo sacudió su cabeza, intentando sacar esos horribles pensamientos de su mente y sacó uno de los anillos. Se lo puso en el mismo dedo del anillo de compromiso y lo observó largo rato. Se sentía extraño llevarlo puesto de nuevo, extraño y... bien. Entonces lo presionó y un traje rojo salió disparado a alta velocidad desde el interior de este. Wally se lo puso en menos de un segundo y al detenerse lo primero que hizo fue mirar sus manos.
Estaban completamente cubiertas por los guantes escarlata. Miró sus brazos e intentó encontrar su piel, pero la vio cubierta por el traje del mismo color. Miró a sus pies y a su abdomen y se encontró cubierto de arriba abajo por ese apretado traje que ahora se sentía tan extraño. Caminó hacia el guardarropa y rápidamente comenzó a sacar uno por uno los pares de zapatos que había en el piso. Abajo de todos estos estaba lo que estaba buscando: un par de botas doradas.
Las desempolvó y se las puso. Raro. También se sentía raro. Por último tocó su rostro. Wow... esto era muy, muy extraño... y maravilloso. Oh, Dios, cómo lo extrañaba. Wally sonrió de oreja a oreja y dio vueltas, sintiendo el traje de Flash moldeando su atractivo cuerpo. Era perfecto para él y muy, MUY cómodo. Rió y luego bajó las escaleras tarareando una canción. Se dirigió a la salida de la enorme casa.
—¿Wally? —escuchó la extrañada voz de su esposa.
Él sonrió y se dio la vuelta.
—¿Qué?
—Ah... estás usando el traje...
—Lo sé.
—¿Y por qué?
—¿Porqué qué? ¿Acaso no te gusta? —caminó hacia ella y puso sus manos en su cintura, atrayéndola más a él— Hace un tiempo me decías que te encantaban los hombres con traje...
—Traje de gala.
Wally suspiró y se alejó de ella.
—Voy a casa de Jay y estaré allá en un segundo si voy así. —se indicó a sí mismo. Linda sonrió
—Está bien. Vuelve pronto, recuerda que hoy iremos a la inauguración del nuevo parque con mis padres y los niños.
—Cómo olvidarlo, es lo que he estado esperando toda la semana...
Linda arqueó una ceja.
—¿Qué? ¿No puede un yerno amar a sus suegros?
La reportera se rió.
—Vuelve pronto, Wally. Y recuerda mandarles mis saludos a Jay y Joan.
—Lo haré, Adiós.
Le dio un rápido beso y desapareció. Oh, por Dios...
Más rápido...
Más rápido...
¡Más rápido!
¡Oh, por Dios! ¡Cómo extrañaba esto! ni siquiera se detuvo ante el letrero de "Usted está saliendo de Keystone City, hogar de Flash" ni ante el "Usted está entrando a Fawcett City" No... Solo quería correr más y más rápido. Adoraba esa velocidad... no podía creer que no había hecho esto en un año... un año sin ser Flash, un año sin utilizar su súper velocidad, un año sin ser quien realmente era... un velocista.
Rió con fuerza y luego decidió que ya echaría una carrera con Bart más tarde, por ahora solo quería ir a lo importante. Salió disparado en dirección a la casa de Jay y Joan y en pocos segundos apareció frente a la puerta, que estaba abierta. Entró sin tocar ni preguntar nada y sonrió ante la exuberante —y quizás exagerada— decoración navideña...
—¡Barry! ¡Qué agradable sorpresa…! —Jay se detuvo a mitad de oración y entrecerró los ojos, después de unos segundos lo observó, extrañado— ¿Wally? ¿Qué…? ¿Porqué…?
—Jay. —el pelirrojo se acercó a él y sonrió, radiante— Es asombroso estar de vuelta.
—Entonces… ¿Volviste?
El anciano lo miró, esperando una respuesta, pero Wally se tomó su tiempo.
—No lo sé…
—¿Que no lo sabes? Debes tener una explicación para haber venido aquí usando ese traje.
—Claro que la tengo… o eso creo… solo vine porque quería hablar contigo y Max, ¿Está él aquí?
—Sí, está allá, desayunando.
—Bien, entonces… ¿Podemos hablar?
—Encantado, chico. Encantado.
10:40 hrs.
—Déjame ver si entendí. ¿Quieres volver a ser Flash, pero no quieres volver a ser Flash? —dijo Max Mercury.
—¡Sí! ... ¡No! —suspiró— Es... es complicado.
—Ya lo creo que sí, muchacho, pero aquí nos tienes a nosotros, para escucharte y aconsejarte.
Jay puso su mano en el hombro de Wally y le dirigió una comprensiva sonrisa. Ese simple gesto le dio confianza al pelirrojo. A pesar de que para Wally, Barry era su padre, temía hablar con él sobre esto. En cambio le era muy fácil hablar sobre ello con Jay, después de todo, era su segundo padre y también había sido su mentor alguna vez.
—Lo que pasa es que… es esto. La súper velocidad, la fuerza, el poder… el mundo moviéndose a mil kilómetros por hora bajo tus pies, el viento golpeándote la cara, las imágenes fundiéndose en una sola mancha borrosa, la adrenalina que corre por tus venas… es increíble, es… es lo que soy. Lo extraño. —admitió compungido.
—Lo entendemos a la perfección, Wally. —lo consoló Max— No hay razón por la cual sentirte culpable.
—Sí la hay. —bajó la mirada. Los dos hombres esperaron— Linda y los niños.
Sabía perfectamente que sus hijos ya no tenían edad como para llamarlos niños, pero por más edad que aparentaran, ellos siempre serían sus niños.
—¿Temes volver a dejarlos de lado? —preguntó Jay.
—Sí. Más que nada.
—Ese es el problema, chico. Jamás los dejaste de lado, jamás hubo problema. Jamás hubo una verdadera razón por la cual debieras abandonar lo que realmente eres. Estoy seguro de que Linda habría entendido.
—Sí, ella siempre entiende… —sonrió embobado. De pronto analizó bien las palabras de Jay. No estaba de acuerdo— Claro que lo hubo. Jay, yo casi no veía a mis hijos. Ni a Linda. Fue cuando llegué tarde al cumpleaños de los gemelos que me di cuenta de que estaba haciendo algo mal… ahora ya no me siento culpable. Disfruto a mi familia, los amo, me divierto con ellos y estoy ahí cada vez que algo importante sucede.
—Lo único que tuviste que hacer, fue dejar de lado la razón por la cual viniste a este mundo.
—Fue un precio que estuve dispuesto a pagar.
—No lo entiendes, Wally. Jay y yo respetamos tu decisión de dejar el negocio por un tiempo, pero jamás creímos que duraría tanto… ha pasado casi un año. Nosotros no te detuvimos porque creíamos que debías hacer lo que creyeras correcto, pero nunca estuvimos de acuerdo, incluso Barry discrepaba de ti. Fuiste y eres un buen padre y un buen esposo. No entiendo cómo es que no lo puedes ver. —respondió Mercury.
Wally no quería seguir escuchándolos. No estaba para nada de acuerdo con ellos y no estaba de humor como para discutir o iniciar un debate, por lo que prefirió cambiar rápidamente el tema y limitarse a hablar de lo importante.
—Lo único que sé es que tomé la decisión correcta al dejar el traje, pero ahora... no me parece tan correcta. Ya no aguanto más, quiero volver a ser Flash.
—De eso es de lo que estamos hablando, chico. —Jay se alegró y le palmeó la espalda.
—Eres demasiado joven para declararte fuera, Wally. —concordó Max.
—Lo sé. —hizo una pausa, reflexionó algo y continuó— Pero... a pesar de que siento que DEBO volver a ser Flash, no puedo evitar sentirme culpable...
—No puedes hacer feliz a los demás a costa de tu propia felicidad, West. Simplemente debes aprender a equilibrar tu tiempo y tus prioridades, como hicimos Jay y yo.
—Exacto, muchacho. Ya lo verás, todo va a salir bien. —Jay volvió a sonreírle, esta vez con tristeza.
No. Nada iba a salir bien. Dentro de un año —o menos— sus adorados hijos iban a... ni siquiera quería pensar en eso. Lo hacía sentirse débil y enfermo. Volvió a cambiar el tema.
—¿Ustedes creen que mi tío va a...? —pensó en algo que expresara bien lo que quería decir— ¿Aceptar mi regreso? —sí, eso era.
Max Mercury y el Flash de la era dorada intercambiaron una mirada y luego volvieron a mirarlo a él.
—¿De verdad tienes alguna duda? —preguntó Jay finalmente.
—Es tu tío, Wally, él te adora y quiere lo mejor para ti, y si esto te hace feliz, pues él será feliz. Además, estoy seguro de que extraña echar carreras contigo, el viejo Jay ya no es capaz de seguirle el paso. —se burló Max mirando con malicia a Jay. Este se rió y le dio un golpe en la calva a su amigo.
—Eso no es cierto y lo sabes. —le reprochó. Se volvió hacia Wally— Ahora que lo has decidido, solo queda hablar con Batman para anunciarle tu regreso.
—¿Hablar con Batman?
—Sí, supongo que si vuelves a ser Flash, también querrías volver a ser un miembro de la Liga de la Justicia, ¿No es así?
Vaya... no había pensado en eso, tal vez no era una mala idea. Aunque su tío estaba allí...
—¿Y qué hay de mi tío Barry? —preguntó.
—¿Qué pasa con él? —replicó Jay.
—Que ya hay un Flash en la Liga, ¿A dónde se supone que iré? ¿Con los Global Guardians?
Flash se echó a reír.
—Muchacho. ¿Crees que yo soy miembro de la Sociedad de la Justicia porque ya había un Flash en la Liga de la Justicia? ¡Claro que no! Yo pertenezco a la JSA, mi corazón está allí, al igual que el tuyo está en la Liga. Además, ¿No hay cuatro Linternas Verdes en ella?
—Tienes razón. —Wally sonrió y de pronto todos sus temores e inseguridades desaparecieron— Muchísimas gracias, chicos, no tienen ni la menor idea de lo que significa su apoyo para mí.
—Tú harías lo mismo por nosotros. —le respondió Max Mercury— Ahora, solo nos queda una cosa...
—¿Qué?
—Encontrar una fecha en la que todos estén disponibles para celebrar que estás de vuelta.
JUMP CITY
15:00 hrs.
Suspiró. Cerró los ojos, respiró profundamente y sonrió. Volvió a abrirlos y se encontró con la cosa más maravillosa del mundo. No supo porqué, pero sabía que estaban hechos el uno para el otro, sabía que ambos se habían estado esperando, sabía que ambos se pertenecían, sabía que debía ser suyo... Jinx observó cada detalle de aquél vestido púrpura que la había hecho ensoñarse y se imaginó en él. Volvió a suspirar, y fue cuando lo pagó en la caja registradora y se lo entregaron en una elegante bolsa con el logo de GUCCI que se sintió ella misma. Sintió que después de todos esos años de tristeza, volvía a ser feliz.
Y eso era lo que sentía cada vez que compraba una prenda bonita, la verdad.
Habiendo terminado la difícil tarea de encontrar un vestido formal para la fiesta de navidad que ofrecerían Dick y Kory, las cinco chicas buscaron un lugar en el cual sentarse a descansar y a disfrutar de algo que le devolviera el calor a sus cuerpos, helados con la nevada. Todas pidieron un chocolate caliente, a excepción de Raven, que optó por un té de hierbas y Jinx, por un café.
—¿No adoran las vísperas de navidad? todo está lleno de pinos navideños, y luces de colores, y pequeños renos con narices rojas, y muñecos de Santa Claus, y galletas de jengibre, y caramelos con forma de bastón, y regalos con enormes moños, y gente feliz riendo, y...
Sin duda era conmovedor el júbilo que emanaba Starfire en estos días, pero aún así, Raven no pudo evitar hacer uno de sus típicos comentarios.
—Y capitalismo. —completó la frase de la tamaraneana, sintiéndose algo mal.
Las chicas rieron y la pelirroja le dirigió una mirada acusadora.
—Raven. —sentenció— ¿Acaso crees que la navidad es solo acerca de recibir cosas materiales?
—No, pero ellos sí. —apuntó a una pareja que salía de una tienda cargando varios paquetes enormes.
—¿Qué hay de malo en querer obsequiarle cosas a los demás?
—¿No acabas de decir que la navidad no es acerca de eso?
Y entonces ambas se adentraron en una acalorada conversación. Troia, Argent y Jinx pusieron los ojos en blanco y se dispusieron a iniciar una conversación por su cuenta.
—Y dime. —Donna sonrió— ¿Cómo van las cosas con Ryan?
Si no la hubiera estado mirando, Jinx no se habría dado cuenta de que la ex Wonder Girl le hablaba a ella.
—¿Ryan? —preguntó.
—Sí. Ryan... tu novio. —le contestó la pelinegra lentamente, como si fuera obvio.
—Oh... bien, supongo.
—¿Supones?
—Es que está en un viaje de negocios. —explicó la pelirosa— De nuevo.
Bajó la mirada y la clavó en la mesa y en la espuma de su café. Donna y Toni se encogieron de hombros y siguieron hablando. Pero ella ya no tenía ganas de hablar. Hablar de su novio no le gustaba para nada, y no se suponía que fuera así.
Lo conoció hace cuatro años. Se hicieron buenos amigos y él estuvo allí para ella cuando nadie más lo estuvo. De a poco la fue conquistando con su encantadora personalidad, su excelente físico, su carisma, sus regalos y atenciones. En el momento en que él le pidió que fuera su novia, el tiempo se detuvo para la hechicera. No había salido con nadie en tres años —o más— y tampoco quería. Quizás era porque, en el fondo, siempre creyó que Wally se arrepentiría. Que volvería y que todo sería como antes. Serían novios, se casarían y se amarían por la eternidad.
Desafortunadamente no fue así. En el momento en el que el joven empresario se fijó en ella, Jinx se sintió muy confusa, no solo sobre sus sentimientos, sino sobre su futuro, su pasado, sus decisiones, su vida. Lo único que supo, fue que no era capaz de romperle el corazón a ese dulce chico que había sido tan empalagosamente amable con ella. Y aceptó. Así había sido durante los últimos años. Aunque a ella le gustaba mantener sus dos vidas separadas, por lo que él no tenía ni la menor idea de que Nicole Diaz, la bella y enigmática mesera de la que se había enamorado era Jinx, la superheroína.
—Hey, tierra a Jinx. Ya nos vamos.
Ella se reincorporó de golpe. Miró a su alrededor. Las cuatro chicas se habían parado y estaban dejando el restaurante. Sonrió con inocencia, seguramente alguien le había pagado el café. Corrió hacia ellas con la bolsa en la mano y las alcanzó afuera.
—¡Hey, gracias! —exclamó— ¿Quién de ustedes pagó mi café?
—Nada de eso. —Toni se apresuró a contestar— Saqué el dinero de tu billetera.
Se echaron a reír y Nicole le dio un suave codazo a su mejor amiga. Las cinco caminaban por el centro comercial, riendo y hablando animadamente. De pronto Jinx divisó un Jamba Juice. De inmediato una escena se reprodujo en su cabeza. Ella sentada de un lado de la mesa, con un enorme batido de fresa, y Wally al otro lado, ambos bebiéndola con pajillas. Sonrió. A él no le gustaba el batido fresa, pero lo bebía de todas formas por ella. Siempre que veían un Jamba Juice hacían lo mismo.
—Espérenme aquí. —les dijo a sus amigas— Voy por un batido de fresa.
Escuchó algunas protestas, pero para entonces ya estaba al frente del local. Pidió lo de siempre y esperó. Al cabo de unos minutos le entregaron su batido. Succionó de la pajilla y gimió al saborear la delicia helada de la ácida y dulce fresa. Definitivamente, los batidos de fresa eran una de las mejores cosas de este mundo. Al darse la vuelta vio a las chicas hablando con dos hombres. Uno moreno y el otro castaño, ¿Quiénes eran? Se acercó al grupo.
—Oh. —exclamó Donna al ver a Jinx— Nikki, te presento a Hal y John.
Ella los observó de arriba abajo. Por el orden en que los había presentado, supuso que el moreno era John. Tenía un corte al rape y una pequeña barba y bigote. Usaba unas gafas oscuras, una elegante camisa azul oscuro y unos pantalones negros, al igual que los zapatos. Y Hal era el castaño. Su cabello era corto y algo ondulado y su vestimenta era bastante más casual que la de su amigo. Usaba unas botas de combate, unos vaqueros desgastados y una chaqueta café, de esas que usaban los pilotos, con una etiqueta que decía Jordan. Ambos eran bastante guapos, a pesar de que eran varios años mayores que ellas.
Aguarden un momento... ¡Hal Jordan y John Stewart!
—Dos Linternas Verdes en un solo día, debe ser nuestro día de suerte. —bromeó ella, coqueta.
La risa fue colectiva y luego todos la miraron desconcertados.
—¿Los conoces? —preguntó Kory.
—He visto a John varias veces en el Atalaya, no usas máscara. —le sonrió y él le correspondió a la sonrisa, entrecerrando los ojos— Y Hal y yo ya nos conocíamos.
—¿En serio? —preguntó él— Qué extraño, usualmente recuerdo a las chicas bonitas. —la sonrisa galante que esbozó le resultó aterradoramente familiar.
—Fue hace años. —especificó ella.
El resto los miró expectantes. Hal la miró de los pies a la cabeza, intentando reconocer algo que pudiera recordar. Hace años... mmm. Oh, esos ojos. Sí, la chica no se equivocaba, estaba completamente seguro de haberlos visto antes. Abrió aún más los ojos y sonrió complacido al acordarse.
—Oh, claro. Ya te recuerdo. Eres Jinx, el amuleto de la suerte, ¿No? —su sonrisa se torció de lado, con galantería.
La reacción de la chica fue inmediata. A pesar de que lo intentó, no pudo contener una mueca. Otro momento se vino a su mente como si fuera un flashback.
—Tío Hal, ella es mi novia, Jinx.
—Es un placer conocerte, Jinx. Y vaya que sí eres muy bonita y… exótica. Debe ser una en un millón, ¿No? tuviste suerte en encontrarla, chico.
—Mmm... algo así. Digamos que ella es mi amuleto de la suerte.
Mi amuleto de la suerte.
Mi amuleto de la suerte.
Mi amuleto de la suerte.
Mi amuleto de la suerte.
La suerte te duró dos años, Wally.
—Disculpa, ¿Dije algo malo?
La ex villana, absorta en sus pensamientos, regresó a la realidad, deshizo la mueca y la reemplazó por una forzada sonrisa de desentendimiento. Sacudió su cabeza, buscando sacar ese —ahora— doloroso recuerdo de su mente.
—No, no. Claro que no. —le respondió rápidamente— Sí, esa soy yo.
—¿Tú eres Jinx? —John habló antes que nadie pudiera decir algo— ¿La ex villana?
—Sí.
—¿La que era la líder de una pandilla de delincuentes y que luego se transformó en una Joven Titán?
—La misma.
—¿Eres esa chica que solía salir con Wally?
Sus cuatro amigas ahogaron un ¡No! y la miraron con tristeza, dispuestas a consolarla si se echaba a llorar. Hal, que ahora recordaba todo con claridad, logró entender y deducir varias cosas, así que le dio un fuerte codazo al moreno y observó con la misma expresión de lástima a la chica.
Así que ahora solo era esa chica que solía salir con él. Reprimió su furia, después de todo, no era su culpa; y le contestó.
—Fui su novia durante dos años. —aclaró, dolida.
—Oh. —se limitó a responder él.
—Y... ¿Qué están haciendo en Jump City? —Argent fue la más rápida.
—Batman nos envió aquí a investigar. Al parecer le han llegado indicios de un posible doble agente que podría estar sacándonos información. —contó el piloto— Y decidimos detenernos un momento a almorzar.
—Además planeamos quedarnos hasta este sábado. Hemos escuchado que el Festival de Jump City es sensacional. —John sonrió.
—¡Es increíble! —Starfire se entusiasmó— Habrá juegos, música, comida y mucha diversión. Sin duda es una de las mejores festividades humanas.
—Nosotros iremos todos juntos, con los chicos. Quizás podríamos encontrarnos allá. —Propuso Troia.
—Me parece estupendo. —el arquitecto se entusiasmó.
—Bien, entonces ya está todo listo. —Hal hizo una pausa— Bueno, nosotros ya nos íbamos. ¡Adiós, chicas!
—Adiós, Hal. Adiós, John.
—Y saluden a Kyle de mi parte. —agregó la amazona en el último momento, recibiendo un de acuerdo de parte de uno de los hombres.
Los dos les hicieron una seña y se dieron la vuelta, dirigiéndose a la salida. De repente el castaño se volteó hacia ellas y se quedó mirando a Raven. Esbozó una sonrisa socarrona.
—Hey, tú, muñeca. Con esa bella boquita debes tener una linda voz. En tu lugar la luciría y hablaría más.
—Por fortuna, no estás en mi lugar.
—¡Bien, sabes hablar! —aplaudió burlonamente, le guiñó un ojo y se dio la vuelta.
Cuando los dos desaparecieron tras la gran entrada principal del centro comercial, Raven dejó escapar un bufido.
—Idiota. —murmuró, malhumorada.
Al instante las cuatro heroínas se rieron.
—No entiendo qué es lo divertido.
—Lo divertido es que el Linterna Verde más guapo y grandioso de todos los tiempos acaba de flirtear contigo y tú lo ignoraste por completo. —respondió la chica mitad-alienígena, dando pie a otra risa.
—Ni siquiera lo noté.
—Cariño, no quiero ofenderte, pero no notarías que un chico quiere ligarte ni aunque tenga un letrero que lo diga, después de todo, ¿Cuanto le tomó a Garfield convencerte de que de verdad le interesabas y no estaba bromeando? ¿Unos seis años?
Y entonces, hasta Raven se rió.
17:11 hrs.
Fueron varios minutos después que las chicas decidieron que era hora de volver a casa. Starfire comenzaba a ponerse nerviosa con el pensamiento de que la pequeña Mary ya llevaba cinco horas al cuidado de Garfield. La culpabilidad volvía a embargar a Argent junto a un pensamiento: "¿Qué clase de novia sale a divertirse todos los días mientras su novio trabaja durante diez horas seguidas para mantenerla?" claro que no era su culpa que al pobre Zay lo abusaran laboralmente, pero por lo menos quería estar en casa para cuando él llegara, agotado, a estudiar doscientas páginas para el examen de mañana. A Raven la estaba sacando de quicio el ambiente de aquél centro comercial, después de todo, creía que ir de compras era fácilmente comparable a esas horribles torturas medievales. Y Donna quería volver a Jersey lo antes posible, pues podía pasar cualquier catástrofe mientras ella no estaba y no se encontraba dispuesta a sentir sobre sus hombros el peso de algo como eso por el resto de su vida.
Pero Jinx no quería volver. Al ir de compras con sus amigas se sentía auténticamente feliz, y no solo por lo de comprar ropa, sino porque era una agradable instancia de hablar y compartir con sus mejores amigas.
—¡Hey, chicas, miren! Allí está la pantalla publicitaria que el alcalde anunció que instalaría.
Y efectivamente, una enorme, ENORME pantalla luminosa se lucía al frente del centro comercial. Las imágenes que pasaba se podían ver a muchos metros de distancia. Estaba pasando las noticias del canal 8.
—No puedo imaginar lo desagradable que debe ser vivir por aquí. —Raven agradeció para sus adentros vivir en su bonito departamento cuyo enorme ventanal de la sala de estar daba una excelente vista panorámica del lago y de la torre-T y no un potente y exageradamente luminoso y distractor televisor pantalla plana.
Las demás chicas estaban más pendientes del tema del que se hablaba. Al parecer un nuevo parque se había inaugurado en Keystone City, y ¿Cómo no iba a ser noticia? el alcalde de KC era conocido por no cumplir ninguna de las promesas que anunciaba.
—Esperen un momento... ¿Ese es Carr? —Troia sonrió.
Y efectivamente, sí lo era. Lucas "Snapper" Carr era un viejo amigo de la Liga de la Justicia. Estaba entrevistado a personas que habían asistido al evento y la verdad se veía mucho más serio de lo que en realidad era, aunque sin perder esa chispa de alegría tan característica suya. Era un tipo simpático, divertido, elocuente y muy carismático.
—"… ¿Qué opina del nuevo parque?" —preguntó a una chica.
—"Me parece fantástico que el alcalde se haya animado por fin a cumplir con algunas de sus promesas. Mi esposo y yo teníamos que hacer un viaje en auto para llevar a los niños a jugar al parque. Ahora solamente tendremos que caminar un par de calles."
—"Así es cómo ciudadanos de los alrededores podrán al fin disfrutar de una agradable tarde en familia sin tener que viajar hasta el otro lado de la ciudad."
La pelirosa dejó de prestarle atención a la noticia al sentir un dolor en la sien. Había bebido demasiado rápido su batido y ahora sentía los efectos del hielo molido corriendo a alta velocidad por su garganta hasta enfriar su estómago.
—"Parece un lugar perfecto para celebrar el amor, ¿No?" —volvió a hablar Carr.
—"Creo que cualquier lugar es perfecto para celebrar el amor cuando estás con la persona que amas." —esa voz…
Esa voz.
Pudo entender perfectamente porqué las cuatro chicas se quedaban paralizadas y la miraban, y aún así se rehusó a mirar a la pantalla. Esa voz era imposible de no reconocer. La recordaba energética, alegre, no tan ronca y con un timbre único y especial. Ahora se escuchaba más pasiva, aún más ronca, más seria, pero conservaba aquél timbre y esa infaltable alegría. Las palabras no fueron necesarias para que quienes lo escuchaban supieran que estaba enamorado. La forma en que lo había dicho y cómo había sonado su voz denotaba que amaba a ese alguien al que se refería.
Y cómo hubiera deseado que Wally se dirigiera a ella, no a esa.
—"Bien dicho, ¿La amas?"
—"Por supuesto que la amo."
—"¿Y dónde está tu chica?"
—"Por allá. ¡Linda! ¿Podrías venir un segundo?"
Oh, Dios. Una cosa era decir que estaba enamorado de ella, pero santo cielo, ¿TENÍA que decir SU nombre?
No miraría a la pantalla, no lo haría.
—"¡Hey! ¿Pero si no es mi colega, Linda Park?"
Oh, Dios. Dos. Veces. Dos. Malditas. Veces. Y nadie tenía idea de cómo demonios dolía.
—"Así es."
—"¿Porqué no se dan un beso para la gente que los está viendo en casa?"
—"Claro, ¿Por qué no?"
Fue demasiado para ella.
¿Qué diablos era esto? ¿Una especie de broma cruel? Porque no era para nada divertida. Su mente precavida le dijo que no mirara, pero su corazón masoquista la instó a que lo hiciera. Así fue.
Una mujer morena, guapa, de cabello negro y con rasgos asiáticos, succionaba por la boca a un hombre de cabello rojo, piel ligeramente bronceada y pecas. Se aferraban el uno al otro como si fueran lo único que tenían. Jinx alejó la vista de la chica y se centró en el chico. Era tremendamente guapo, guapísimo en verdad. Era tierno, sincero y estaba loco por la mujer a la que estaba besando. Esa pareja despilfarraba amor.
Sabía que ellos se besaban, pero era distinto saberlo a verlo con tus propios ojos. El tiempo se detuvo en aquél instante y la imagen del pelirrojo la consumió de una forma que jamás había sentido. La ansiedad al no verlo desde hace siete años, la curiosidad por saber cómo luciría ahora sin máscara… Luego de todo ese interminable tiempo pudo volver a ver ese cabello rojo alborotado. La barrera de sus párpados le impidió ver sus hermosos ojos que tanto extrañaba… siempre cerraba los ojos al besar. Era un romántico empedernido. Sabía exactamente la forma en que besaba.
Al principio lento y tierno, con caballerosidad. Sus labios se movían con dulzura en busca de una respuesta recíproca. Al recibirla, una mano iba a la barbilla o a la nuca, buscando atraer más a su contraparte, y la otra a la cintura o a la espalda. Acariciaba suavemente mientras profundizaba el beso, haciéndolo más íntimo al introducir su lengua levemente. Movía su cabeza con delicadeza, saboreando la calidez de la boca de la chica. Todo, con mucho amor.
Era una de las cosas más maravillosas que había sentido y ya no le pertenecía más a ella, sino a Linda. Aquello que alguna vez creyó único, especial y exclusivo hacia ella, ahora él se lo hacía a otra mujer, frente a las cámaras. Como si todo lo que alguna vez hicieron —y sintieron— ya no tenía ni importancia ni significado para él. Ese pensamiento la perturbó más de lo que hubiera querido.
Su pecho se contrajo con la angustia renovada, sintió un horrible dolor de estómago y un desagradable nudo en la garganta. Quería gritar, pero no podía. Quería chillar, desahogarse. Apretó su malteada en un intento de liberar algo de exasperación. Frunció el ceño y no pudo quitar la vista de la pantalla, de aquella pareja besándose. Se concentró en Wally y lo miró de tal manera que sus amigas comenzaron a preocuparse.
Lo miró como si le echara la culpa de todo lo malo que había en su vida.
Recordó todo lo que le había dicho, las promesas rotas, las disculpas falsas, las peleas, la ruptura, todas esas chicas con las que había salido, a Linda.
Recordó lo sola que se sentía en su departamento, que jamás podría amar a nadie más y por primera vez en su vida, sintió que de verdad lo odiaba.
Lo-o-dia-ba.
Una llamarada de ira y odio se encendió en su interior, ansiosa por ser liberada. Incapaz de contener aquellos horribles sentimientos dentro de ella, apretó aún más el batido y lo hizo añicos con sus poderes, mientras una luz rosada llenaba sus ojos. Todavía no terminaban de volar los pedazos del vaso de plástico y los restos del helado, cuando algo horrible sucedió.
Fue casi en cámara lenta. Algo horrible, aterrador, terrible, monstruoso.
Un horrible y fuerte sonido que provenía desde abajo del centro comercial llamó la atención de todos y antes de que la gente pudiera voltearse a verlo, había estallado. Era algo increíble y muy impactante. En un segundo, el centro comercial estaba intacto, y al siguiente, había volado en mil pedazos. El estruendo fue insoportable y terriblemente fuerte, dejando a todos con los oídos dolidos y palpitantes.
Era el sonido de la muerte.
Durante un instante lleno de pánico, gritos y llantos, nadie pudo ver nada. El espeso humo y las llamas no dejaban ver casi nada, pero no era necesario verlo para saber que aquellos que se encontraban allí adentro estaban muertos. Era imposible sobrevivir a una explosión de tal magnitud.
El humo se disipó un poco y las cinco heroínas se juntaron un poco más. Era algo espantoso. Starfire contenía las lágrimas al ver a esas personas que lloraban desconsoladamente porque alguno de sus conocidos seguía adentro de aquella masacre. De inmediato, Raven, Starfire, Troia y Argent se voltearon a mirarla. Y Jinx sabía perfectamente porqué lo hacían.
En sus rostros había horror, incredulidad, miedo.
Ella simplemente negó con la cabeza, sin poder creer lo que había visto. No, no, no. Ella no lo había hecho. Imposible.
—¿Qué estamos esperando? ¡Tenemos que sacar a esta gente de aquí! —exclamó Donna.
Raven, Toni y Kory asintieron y se separaron en busca de gente que pudiera haber quedado herida. En ese instante Jinx maldijo ser la única que no podía volar y la verdad es que aunque hubiera podido, tampoco se habría movido de allí. Estaba demasiado conmovida para hacer algo. Este día había sido especialmente desagradable. Primero aparecía Hal para recordarle a Wally, luego John hacía ese comentario, después lo de la pantalla gigante y ahora esto.
Un ventilador gigante de color plateado, creado por Argent, se alzó en el aire y con potentes ráfagas de viento el humo comenzó a hacerse menos denso de a poco, dejando a la vista la catástrofe que se había vuelto aquél lugar. Algunos autos habían chocado, atropellando a personas o destruyendo locales. La gente corría de un lado a otro desesperada, sin saber qué hacer. Pronto llegaron autos patrullas, ambulancias, bomberos y los Jóvenes Titanes.
Jinx no sabía si habían pasado segundos, minutos u horas, pero no podía moverse. Donna y Starfire volaron hacia ella. La primera no se veía para nada feliz.
—Jinx, escúchame. ¿TÚ DESTRUISTE EL CENTRO COMERCIAL? —la tomó por los hombros.
Miró a Starfire. Se veía angustiada. Se dio cuenta de que no era la única que observaba, sino el resto de los Titanes y la policía. Miró a la pelinegra a los ojos y en el fuego azul que había en ellos pudo ver que creía fervientemente en su lema, que lo vivía.
El gobierno quiere la verdad. Yo quiero la verdad. Y de una forma u otra, vamos a obtenerla.
Bien, ¿Quieres la verdad, Donna?
—NO. —bramó— Yo no lo hice.
KEYSTONE CITY
20:04 hrs.
Suspiró, agotado. Este había sido un día especialmente bueno. Primero esa agradable charla con Jay y Max, luego el día de campo con Linda y los niños y luego esa deliciosa cena en la casa de sus suegros. Había sido un día fenomenal y ahora se sentía bastante cansado, pero muy feliz. No podía quejarse. Estos eran los momentos en los que dudaba si volver a ser superhéroe o no.
Por un lado, volvería a ver más seguido a sus amigos, dejaría de perderse tantas aventuras y misiones y volvería a correr. Pero por otro lado ya no pasaría tanto tiempo con su familia y se perdería de varios momentos. No quería eso. Suspiró nuevamente. Esta no era una decisión que podía tomar de un día para otro. Le tomaría meses decidirse.
Pero se suponía que ya lo había decido, ¿O no? ¿Porqué ahora se sentía tan inseguro?
De pronto escuchó un sonido que no oía desde hace mucho tiempo. Qué agradable sorpresa. Corrió en busca de su comunicador-T y lo encontró. Lo abrió para encontrarse con Red Arrow. Sonrió y antes de que pudiera hablar, él se le adelantó.
—¿Todavía conservas tu comunicador? Creí que lo habías enterrado, igual que tu traje y tu sentido del humor.
—Já-já. —el sarcasmo en su risa fue evidente— ¿Qué pasa, Roy?
—Solo quería asegurarme de que irás este sábado.
—¿A dónde?
—¿Cómo que a dónde? Al festival de Jump, viejo.
—¿Acaso alguna vez te dije que iría?
—Al parecer la paternidad está afectando tu memoria. —se burló. Contuvo la risa al ver el ceño fruncido del velocista— No.
—No iré.
—Oh, vamos. No seas aguafiestas, todos estaremos allí.
—¿Con todos te refieres a Donna, Dick y tú? —Wally alzó una ceja.
—Sí. Y a Starfire, Vic, Gar, Ollie, Hal, John, Raven… —susurró este último nombre y él se estremeció.
—No lo sé, Roy. ¿Qué hay de Linda, Irey y Jai?
—Tráelos. Yo llevaré a Lian. Dick llevará a Mary.
—No lo sé…
—Está bien. Piénsalo, llámame más tarde y me dices tu respuesta. Pero si nos fallas, no despertarás esta noche. —sonrió con inocencia.
—Lo dices como si no tuviera opción.
—Exacto.
—¿Es una amenaza? —sonrió Wally.
—Me alegra que nos estemos entendiendo. —El arquero le guiñó el ojo tras las gafas— Cuídate, Wally.
La pantalla del comunicador-T se tornó negra y la cerró. Se sentó en el sofá durante un momento y disfrutó del silencio, mientras lo guardaba en su bolsillo. Pensó en sus amigos, en su familia. Quizás no sería mala idea ir… pero seguramente estaría más concentrado en su círculo-social-superheroico —que no veía hace varios días— que en Linda y los niños, y no quería eso. Ese era otro punto en contra.
Esto era más complicado de lo que pensaba. No se trataba de ser o no superhéroe. Se trataba de cuál de las dos vidas sería la más importante, a cuál se dedicaría más, y no estaba para nada seguro de cuál elegiría.
Nuevamente sonó el comunicador y lo abrió. Para su sorpresa, no era Roy.
—¡Dick! ¿Cómo estás, amigo?
—Hola, Wally. Estoy muy bien, ¿Y tú?
—También. ¿Y qué tal está Gotham?
—Bueno… da mucho que hacer, como de costumbre. ¿Y Keystone?
—Genial. Ni un solo villano, ni bandido, ni nada durante todo el día y pude disfrutarlo con Linda y los niños. —sonrió.
—Me alegro mucho por ti. ¿Qué tal están?
—Muy bien, ¿Y qué hay de Mary y Star?
—Gar me trajo a Mary hace un par de horas y ahora duerme como un ángel y Kory… fue de compras con las chicas en la mañana y todavía no ha regresado. Estoy comenzando a preocuparme. Pero ya la llamaré más tarde.
—Seguramente se quedó en la Torre-T con los chicos. No creo que debas preocuparte.
—Gracias.
Se produjo un silencio incómodo. Y Wally no era precisamente una persona de silencios.
—Eehh… ¿Dick?
—¿Sí?
—¿Hay alguna razón en especial por la cual me hayas llamado?
—La verdad… sí.
—Anda, dispara.
—Roy me llamó y me dijo que no estabas seguro sobre ir al Festival de Jump City.
—Ese bocazas… —susurró, entrecerrando los ojos.
—No lo culpo. Últimamente estás algo… distante. Si hay algo que te está molestando… algo de lo que quisieras hablar, puedes decírmelo, Wally. Para algo están los mejores amigos, ¿No? —le sonrió.
Mmm… quizás era tiempo de que compartiera con él su dilema. Era como su hermano y siempre sabía cómo hacerlo sentir mejor, al igual que lo había hecho con Donna y Roy en algún momento. ¿Qué harímos sin ti, Dick?
—Tienes razón, yo…
—Espera un minuto.
La voz del pelinegro lo perturbó un poco. Se escuchaba sorprendido, pasmado. Luego de unos segundos, volvió a mirarlo.
—Wally, sé que no estás bien y que no es el mejor momento, pero creo que deberías encender la televisión y ver el canal 7.
—¿Qué ocurre?
—Solo hazlo.
Chan-chan...
Espero que hayan disfrutado de este capítulo, después de todo lo que los hice esperar...
Me gustaría decir algunas cosas. Lo de "Wall-man" no lo saqué de Young Justice, sino de los cómics The Flash. Linda llama así a Wally a veces. ADORO el lema de Donna, es una célebre y "apasionada" xd frase que aparece en Deathstroke the Haunted: the road to salvation (un cómic).
Sobre Ryan, el novio de Jinx... ya lo conocerán mejor más adelante. Creo que es imposible que una chica tan hermosa como ella (se le describe así en varias wikis, con esa palabra, HERMOSA) permanezca soltera dentro de siete años, y creí que no sería muy realista emparejarla con otro superhéroe (una de mis opciones fue Kyle Rayner, pero naahh) que no fuera Cyborg, pero a él lo amo demasiado como para romperle el corazón.
Jay (Jay Garrick) es el primer Flash y fue mentor de Wally cuando este era Kid Flash, y Max (Max Mercury) es algo así como el mejor amigo de Jay, y también es un héroe con súper velocidad. Hal Jordan y John Stewart son Linternas Verdes, el segundo es el que aparece en la Liga de la Justicia/Liga de la Justicia Ilimitada (la serie) y creo que eso es todo...
Hechicera de la noche: Te pido perdón por no haberte contestado un review antes, es que la verdad no estoy acostumbrada a hacerlo :/ muchísimas gracias por todos tus adorables reviews que siempre me sacan una sonrisa y por seguirme siempre en todas mis historias :) significa mucho para mí. Me alegra que el primer capítulo haya superado tus espectativas, ahora espero no desilusionarte con el resto jajaajaja sí, perdóname si te enrredé mucho con toda la información, pero a lo largo del fic verás que se te será más fácil acordarte de todas esas cosas. Espero que hayas disfrutado este capítulo y que disfrutes el siguiente!
Anonimo : Sí, a mí también me dio pena separar a Jinx y a Wally, pero creo que así es como tenían que pasar las cosas, aunque en las mejores historias de amor siempre hay dramas y tragedias, así que para allá voy xd y creo que a todos nos encantaría tener una amiga como la maravillosa Zatanna.
FranElle: Muchísimas gracias, me alegra saber que te gustó :) de nuevo, perdón por confundirte tanto, espero no hacerlo en el futuro!
masg: Ni siquiera te daré el saludo de vuelta porque a estas alturas del año es mala suerte, muchas gracias igual xd me alivia mucho no haberte decepcionado. Lo cierto es que esperaba tu review ansiosa porque sé que al igual que yo sabes muchas cosas sobre el DC Universe y de verdad esperaba no fallar. Muchas gracias por lo de la ortografía y la forma de escribir :) me costó trabajo y creo que todavía puedo mejorar. Debo admitir que me es muy difícil escribir al mismo tiempo sobre tantos personajes, pero he leído taaaaantos comics y taaaaaantas biografías y taaaaantas cosas que creo que por lo menos sé escribir un diálogo más o menos descente entre dos personajes.
Me alegra que te guste la trama, es lo más importante de una historia, después de todo. Sí, no sale mucho sobre Jinx en ningún sitio, así que traté de capturar lo mejor posible a su personaje y a su personalidad según cada uno de los segundos que apareció en los capítulos de TT! y en sus apariciones del cómic, y luego lo proyecté hacia el futuro según las cosas que le habían ocurrido y voalá, solo espero no haberlo hecho mal, porque la adoro :3 ¿Qué rayos hace Jinx en Gotham? Pues ella viaja a Gotham a tener sus sesiones de regresiones con Zatanna. Ahora, ¿Cómo se las arregla para ir y venir de Gotham y Jump todos los Viernes? quizás le pide ayuda a Mal Duncan, o a Raven, o a J'onn, o quizás hasta la misma Z le presta ayuda con sus poderes. Lo dejo a tu imaginación ;) porque no es muy relevante.
La razón de la visita y las sospechas de Bats se verá más adelante...
Jajajaja a mí también me encanta Damian. Al principio creía que era un chiquillo odioso y maleducado, pero luego empecé a comprender mejor su personaje y ahora es uno de mis favoritos dentro de la Batfamily. Me encanta la relación que tiene con Dick y me hacen mucho reír sus peleas con Tim y Steph xd Sobre lo de si tomé eventos de líneas alternas, pues... algo así. Yo amo a Babs, me parece un personaje adorable, uno de los mejores de DC, pero creo que Star y Dick están hechos el uno para el otro, así que se supone que aquí ellos después de la crisis por la que pasaron de todas formas se casan y tienen a Mary. Y por consiguiente, comprenderás que no planeo emparejar a Nightstar con Damian hasta que la chica sea mayor de edad xd ya que ahora Mary tendría algo así como un año y medio y Damian tendrá al rededor de once, doce, trece? la verdad es que las edades en el mundo de DC son muy confusas :/ nunca ponen nada sobre eso.
Efectivamente, Wally se casa con Linda Park y tienen a Iris y Jai. A mí me duele mucho escribir sobre la separación de Wally y Jinx, pero creo que las cosas tenían que ser así. Y no te preocupes, porque habrá Liga y Batfamily para rato! :) Muchas gracias por tu adorable review!
PD: No sé si estás en conocimiento o no de esto, pero en el próximo capítulo comentaré una anécdota que involucra a Bruce y a un GL (cual de todos será? xd) y que yo vi y no pude parar de reírme. Será muy corto, pero TENÍA que mencionarlo.
ConyTa DlJB: Espero que eso sea bueno xd
Muchísimas gracias a todas las personas que se dieron el tiempo para leer el primer capítulo, espero que les haya gustado este. Prometo actualizar más seguido de ahora en adelante, y esperaré sus reviews con ansias!
SALUDOS, Nikki.
