Las gotas caían sobre la ciudad de Magnolia sorprendiendo a un joven de pelo negro, hacía varios minutos que se había bajado del tren y ahora paseaba por la estación entre la gente, camino de la salida. Unos se abrazaban ante un reencuentro, otros solo observaban como el tren marchaba mientras lágrimas caían de sus ojos pero él no. Él caminaba con la mirada fija en sus zapatos, de su hombro colgaba una bolsa de viaje pues había estado de misión por un largo tiempo. Un trueno resonó por toda la ciudad anunciando que la suave llovizna iría a peor. Suspiró y alzó la mirada al cielo ¿Estaría ella allí?

Negó con la cabeza olvidando aquella idea mientras las gotas de agua se esparcían a su alrededor pues su pelo ya andaba empapado. Era inevitable para él pensar que cada vez que llovía ella se encontraba en los alrededores, habían pasado ya algo más de seis años desde que la chica que le acosaba se había ido. Simplemente de un día para otro desapareció con una nota. Una nota que nadie había leído salvo Erza y Mirajane, una nota que había ocasionado una pelea entre la pelirroja y el mago de hielo pues ella no le permitió leerla y, a día de hoy seguía sin saber lo que ponía en el dichoso papel.

Llevó su mano a la cadena que colgaba de su cuello y reposaba en su pecho, sin camisa, claro está. ¡Espera! ¡Llevaba camisa al bajarse del tren! Resopló derrotado. Esto iba a ser así por siempre, aunque él no quisiera, le salía solo y es cierto que tenía cierto encanto. Si Natsu estuviera con él ya se estarían peleando, bueno habrían tardado un poco pues el de cabellos rosados sufría un gran problema con los medios de transporte.

Otro trueno. Comenzó a llover más fuerte. Mucho más, la gente comenzaba a resguardarse bajo los techos de los alrededores de la estación pero él ni se molestó en pararse, no sentía frío, solo las gotas de agua chocar contra su cuerpo. Nunca pensó que esa sensación le agradaría tanto. Tras la marcha de Juvia algo había cambiado en él, gran parte de las noches no las pasaba en el gremio bebiendo junto con sus compañeros si no en bares, con otras chicas que intentaban llenar el vacío que el mismo había ocasionado, solo eran ligues de una noche que desaparecían antes de que despertara. La última vez que había despertado en una cama con una mujer, fue la vez que lo hizo con Juvia.

¿Qué le pasaba? Él era frío, sin sentimientos, no se podía permitir demostrarlos, al menos no en demasía pero aquella maga elemental hacía algo en él. Jamás podría perdonarse el daño que vio en los ojos azules de la joven tras el rechazo que había demostrada aquella soleada mañana, una mañana excesivamente soleada que pasó a ser un día tormentoso en un par de segundos.

¿Y qué otra opción tenía? ¨Es lo mejor que puedes hacer, Gray¨ se lo repitió durante todo el viaje de vuelta en tren. Tenía miedo, toda la gente a la que había amado había muerto y Juvia no merecía eso, aunque él solo deseara volver, besarla y decirle que todo iba a estar bien, secando así sus lágrimas. ¨No, Gray, tú no eres así y lo sabes, nunca serás así¨ su mente volvió a recordárselo, ésta vez mientras caminaba ya cerca del gremio, la odiaba por recordarle que era un maldito tsundere con t mayúscula, tatuada en la frente, mejor.

No estaba bien y lo sabía, la echaba de menos, más de lo que jamás admitiría en voz alta, más de lo que su orgullo le dejaría admitir y no estaba feliz, de vez en cuando sonreía sí, pero no era comparable a lo que ignoraba sentir cuando veía a la peliazul seis años atrás. Lo que ignoraba por miedo a que ella sufriera más de lo que ya había sufrido. Por ello, tras aquella noche (que Gray consideraba un regalo de alguien de los cielos) intentaba ignorarla, dejarle entender que ella estaba más segura lejos de él, lo único que consiguió era que huyera, se alejó de sus amigos, del gremio, de él… definitivamente era un completo gilipollas. Esto último lo pensó agarrando la puerta del gremio, la rabia que le invadía cada vez que se ponía a pensar en aquello se vio reflejada en la fuerza con la que estampó la puerta, que enseguida se hizo añicos contra la pared. El gremio se quedó en silencio, solo llegaba el sonido de las gotas que chocaban contra los adoquines de la calle.

-Oye clazoncilloman córtate un poco que ya es la quinta puerta que rompes es seis meses…-comenzó Natsu rompiendo el silencio mientras se levantaba posicionándose tras de él, con ganas de pelea.

-¡AYE!- berreó el gatito alado mientras revoloteaba, lo de las puertas era cierto. Acercarse a un Gray malhumorado desde la marcha de Juvia era el infierno con cartel de bienvenida y más si este estaba furioso consigo mismo. Pues por alguna razón la furia acudía a él cuando se daba cuenta de que ningún ¨Bienvenido, Gray-sama ¡Juvia le echó tanto de menos¨ le iba a recibir al cruzar las puertas del que era su hogar. Todos habían superado la marcha de la maga elemental pero él no. No podía dejarla en el olvido aunque nunca lo admitiría pero todos lo notaban aunque solo Erza se animara a decirlo.

-¿Qué me has llamado, llamita? –inquirió el azabache para darse la vuelta y mirarle con desafío- ¡Lo que me tienes es envidia! –rió el mago de hielo picando al de fuego

-¿Envidia yo? ¡Jamás, stripper de poca monta! ¡Ahora verás!- exclamó el joven tirándose hacia él para propinarle una ¨paliza¨

-¿Stripper de poca monta?- preguntó el chico mientras esquivaba los golpes de Natsu congelándole una mano, que éste descongeló al instante- ¡Soy el mejor de este gremio!

-Eso es porque eres el único… - la joven Alberona suspiró con una sonrisa mientras daba un trago largo a su barril, entretenida con la situación.- Espero que Erza no llegue pronto… - murmuró dejando escapar una carcajada al ver que medio gremio atendía a la tabla de apuestas que Happy había improvisado.

Juvia cerró la última maleta y suspiró. Estos dos últimos días habían sido agotadores, Erza no había respondido muy bien a la noticia del traslado y andaba enfurruñada, inflaba los mofletes cada vez que su madre le dirigía la palabra pero enseguida se cruzaba de brazos y corría al dormitorio que compartía con su hermana. ¿Por qué se había enfadado? Muy fácil, había conseguido ser la mejor aprendiz de su maestra y ahora se iría dejando camino libre a sus compañeros, compañeros contra los que competía. Era demasiado orgullosa como para dejar su fama, pues aunque solo tenía seis años su poder era asombroso. Juvia le había explicado que en Magnolia también tendría una maestra pero no era suficiente para calmar a la pequeña Lockser.

Arrastró la maleta hasta el montón que había en la entrada. Estaba separada de las cajas que unos operarios iban bajando al portal del edificio, de ahí serían llevadas a un tren con destino a la famosa ciudad, éste llegaría antes para así hacer más amena la mudanza.

-¡Erza! ¡Mirajane! –llamó alzando la voz mientras terminaba de colocar unos papeles- ¡Venid, que nos vamos!

Mira apareció por el pasillo con Miu entre los brazos, daba saltitos de forma casi hiperactiva dejando que sus cabellos celestes se despeinaran pero daba igual, iba a montar en tren. Era la primera vez que montaba en tren y mas emocionada no podía estar. Juvia rió al ver a su hija pequeña y se agachó besando su frente una vez hubo parado de dar saltos cual cabra peliazul.

-¿Y tu hermana? –Inquirió mirando los ojos de su hija, que eran iguales a los suyos- Juvia y las niñas han de salir ya a la estación si no quieren perder el tren…

-¿PERDER EL TREN?-la hija del mago de hielo puso cara de horror y se deshizo del abrazo de su madre- ¡No dejaré que Erza se pierda el tren! –de nuevo la cara de Mira se iluminó, le dio a su madre la muñeca y salió corriendo mientras canturreaba ¨El tren, el tren, que viene el tren¨

Juvia no pudo evitar reír al ver tan emocionada a su hija. Se volvió a levantar, pues estaba de rodillas, y abrazó a la muñeca contra su pecho. ¿Qué haría ella sin sus dos hijas? Posiblemente nada. Resopló y tras juntar sus manos se dispuso a bajar las maletas, dejando todos los abrigos y prendas de abrigo sobre el mueble de la entrada. De un momento a otro comenzaría a nevar. ¿Por qué había huido al lugar más frío de todo el país? Ahclaro… era el más lejano.

-¡Mira déjame!- la de cabellos azabaches intentaba deshacerse del agarre de su hermana pero esta no cedía, llevaba agarrada en una mano a Deliora y sus pies se resbalaban por el suelo de madera del pasillo- ¡No quiero ir!- se quejó aferrándose al marco de la puerta mientras negaba con la cabeza repetidas veces.

-¡Pero Erza! ¡Es el tren! ¡EL TREN!-su hermana se tumbó sobre la alfombra esparciendo su larga melena por esta, no cabía en sí de la emoción, era impresionante la cantidad de energía que cabía en ese pequeño cuerpecito. De repente se sentó en la alfombra.- Oye… sin pantalones no te dejarán entrar en el tren…-razonó la de ojos azules de forma razonada.

-¿Qué dices? ¡Yo llevo los pantalones puesAHH- la primogénita de la familia pegó un salto de la impresión al darse cuenta de que no llevaba pantalones- ¿Pero cuándo?- resopló derrotada mientras se sentaba en el suelo junto con su hermana. Juvia apareció por la puerta y miró a ambas.

-Erza ponte unos pantalones…-le lanzó una mirada de advertencia a la niña y después agarró el abrigo azul marino de Mira arrodillándose frente a ella para ponérselo, la hija mayor de los Lockser se dio media vuelta tras gritar un ¨¡Aye!¨ y desapareció por el pasillo en busca de sus pantalones- ¡Juvia te quiere aquí en dos minutos!- dijo elevando la voz para que la escuchara mientras se levantaba una vez hubo abrochado el abrigo de su hermana. Colocó sobre sus cabellos celestes un gorro estilo ruso, como el que ella usaba a su edad y sonrió acariciando sus mejillas-Espera a Juvia abajo ¿Vale, cariño?- le dedicó una sonrisa a la pequeña que imitó su gesto asintiendo y salió por la puerta una vez hubo recuperado la muñeca, Miu.

La maga elemental resopló caminando por el pasillo al ver que Erza no aparecía, no sin antes agarrar la gabardina blanca y el gorro que usaba su hija como prenda de abrigo. Al llegar a la puerta del dormitorio llamó un par de veces y se decidió a hablar-Hey… -murmuró como saludo al ver a la niña de pie frente al gran ventanal, al menos ya llevaba pantalones. Observaba como caían los copos depositándose en la calle dejando un colchón helado como resultado. Entró acercándose a la pequeña maga y se sentó en el borde de la cama que daba al ventanal, la cama de Mira.

-Mamá… -Erza bajó la mirada a sus zapatos- No quiero irme…-murmuró con a voz rota mientras cerraba sus puñitos con fuerza, no quería llorar.

La joven madre sonrió de forma triste dejando la ropa de abrigo a un lado, se levantó y acogió a la niña entre sus brazos, se volvió a sentar en la cama mientras ésta sollozaba en su pecho- Lo sé pequeña pero Magnolia te va a encantar, hay parques y magos por todas partes… con lo lista que eres seguro que enseguida vuelves a ser la mejor aprendiz- dijo susurrando en su oído como si fuese confidencial. No le gustaba ver a sus hijas llorar y menos por algo a lo que ella se atribuía la culpa, que era sacarlas de su entorno.

-¿Seguro?- inquirió la pequeña aún con lagrimitas en sus mejillas, acto seguido sonrió con orgullo al escuchar a su madre decir que iba a ser la mejor aprendiz. Claro que lo iba a ser.

-¡Claro que sí!- dijo Juvia con entusiasmo y acto seguido comenzó a hacerle cosquillas para que la sonrisa se mantuviera en su rostro.- ¡Y si no Juvia irá a demostrárselo!- las carcajadas de la niña se oían por toda la habitación. Enseguida Mirajane apareció por la puerta atraída por las sonoras carcajadas.

-¡Yo también quiero!-gritó con alegría mientras se tiraba sobre su madre y hermana, uniéndose a las risas que recorrieron todos los rincones de la que había sido su casa por más de seis años.

El sol relucía en el cielo de Magnolia, Natsu, Happy, Gray y Lucy paseaban por las calles aprovechando el buen tiempo. Gray andaba feliz y tranquilo, la lluvia le mantenía alerta y eso no era bueno para su poca salud mental. De repente el mago de fuego se paró frente a lo que parecía ser un gran local en construcción. Por la que ya se podía ver era una de esas cafeterías/restaurantes pertenecientes a aquella cadena tan famosa.

-¡Ya era hora de que abrieran este local aquí!- dijo Natsu con una gran sonrisa, solo oía maravillas de aquel lugar, por fin se habían dignado a traerlo a Magnolia.

-No te lo recomiendo… si Mirajane se entera no habrá lugar en Fiore en el que podamos escondernos… Mira que cambiar su comida por la de una cafetería- Un escalofrío recorrió la espalda de todos, incluyendo la del gato alado. El mago de hielo negó con una sonrisa burlona mientras caía en la cuenta de que ya no llevaba camisa- Uh…¿Y mi camisa?

Lucy entrecerró los ojos mirando a Gray mientras murmuraba un sutil ¨eres un exhibicionista en toda regla¨ y después se acercó a Natsu riendo al ver la mueca que su cara había tomado.

-Venga llamita, vayamos al gremio antes de que te tragues toda la comida y haya que arrastrarte… -se burló Gray mientras pasaba de largo y seguía caminando.

-¡Oye tú! ¡Pervertido sin camisa! ¿A quién llamas tu gordo?-inquirió el de cabellos rosados mientras alzaba un brazo y le perseguía. Lucy y Happy solo se limitaron a resoplar pero ambos dejaron escapar una sonrisa, estos dos nunca cambarían.

La noche había caído ya pero el tren no paraba por ello. Juvia se encontraba despierta mientras observaba el panorama mal iluminado por la ventana. Ambas niñas habían caído rendidas hacía varias horas atrás, las dos estaban muy cansadas. Mira se había pasado gran parte del viaje emocionada, cuando no pegaba su cara al cristal para ver el paisaje, se paseaba por el vagón contándole a todo el mundo que era la primera vez que viajaba en tren. Era una niña tímida pero cuando empezaba a hablar no había quien la parara.

En cambio Erza simplemente se había dormido tras haber perdido los pantalones dos veces más. Era un hecho interesante saber que la mayor de las mellizas se podía quedar dormida en cualquier lugar a cualquier hora.

La joven de cabellos celestes sonrió una última vez antes de caer vencida por el sueño. Pronto estarían en Magnolia, bueno, quedaba una noche para llegar a aquella ciudad que tantos recuerdos le traía.

¡Y volví!

Vuestros comentarios me emocionan, sois simplemente geniales y me encanta este apoyo que mostráis.

Aquí que vengo a responder a los comentarios.

Por favor, creo que soy la reina del drama o algo xDD

No, no habrá Natsu/Juvia pues el fic es Gruvia pero es muy posible que haya Nalu.

¡Muchas gracias!

Eso intento :D

Noriko Ishida

Ahhhhhhhhhhh gritemos juntas XDDD

¡Aquí tienes un nuevo capítulo!

Sonatika

¡Muchas gracias por leerlo, en serio!

¿Verdad? Tengo a Gray como un mal bicho asqueroso pero verás como cambia e.e

Rikket

¡Muchas gracias!

La personalidad me hace a mi también mucha gracia y creo que los nombres son los perfectos ¿No?

Tengo algo mucho mejor y tiene que ver con Happy y Erza (la niña)

Naku

La continuo, hombre no te preocupes e.e

¡Muchas gracias!

hikariiii94

Jo.. gracias en serio.

¡Claro que no es mucho pedir! Es mas tomaré muy en serio esa idea y hay un 99% de probabilidades de que salga en el fic. Pero mas adelante.

Visitante

¡Me alegra que te haya gustado tanto!

Era hora ya de una Juvia independiente, eso creo yo y las niñas es que son adorableees *-*

46

Jo no me digas eso que me haces llorar de la emoción, siempre he estado un poco marginada porque la que escribe bien es mi hermana y ahora vienes y me dices esto*-*

Cuando se encuentren posiblemente haya bronca pero habrá mucho Gruvia en un futuro porque Gruvia es

Ale

¡Tendrá que trabajar, de ello no te preocupes!

¡Muchas gracias por leer!

Guest

Aww muchas gracias *-*

¡Gracias!

Tsukiko

Habrá (o al menos lo intentaré) representación de todas las correspondientes OTP´s

¡Muchas gracias por comentar! ¡Me alegro que te guste!

Hasta aquí, disfrutad de este capítulo. Nos vemos en el siguiente.

¿Ya sabéis, no? ¡Decidme vuestra opinión!

Toulouse :D