Capitulo 1: Tomando el Titulo.

"Bienvenido a Inglaterra, Lord Stark." Gendric, era un empleado del ministerio de magia. Trabajaba en la división que se encargaba de llevar el control de quien entraba y salía del país. Su voz tembló ligeramente pues el aura que rodeaba al Lord extranjero tenía algo que le hacía sentirse enormemente intimidado a pesar de que la apariencia del atractivo joven era de un purasangre distinguido y refinado.

"Ah, ¿Planea quedarse mucho tiempo?" pregunto para saber la razón de su visita y en promedio cuanto duraría esta. Pero cuando el de azabaches cabellos entrecerró sus ojos, dejo escapar un gritito y bajo su cabeza, asustado. La verdad, es que nunca había sido muy valiente y prefería evitar los problemas, así que estaba pensando en simplemente dejarlo pasar cuando el joven de ascendencia noble contesto a su pregunta con un todo de voz suave y sedoso.

"Solo lo necesario. Vengo al funeral de un familiar así que solo me quedare hasta que termine de arreglar mis asuntos." Gendric asintió con rapidez. Termino de anotar las cosas en los papeles, sello el permiso y le deseo que sus asuntos quedaran resueltos prontamente.

El joven pelinegro asintió y le regalo una pequeña sonrisa mientras pasaba. No sabiendo porque pero el pobre Gendric se sonrojo y se quedó con la boca abierta mientras el otro hombre se alejaba. Como liberándose de un trance, sacudió su cabeza y procedió a concentrarse en el siguiente visitante que esperaba para ser admitido.


Jason dejo atrás el Ministerio de Magia y procedió a aparecerse en el Callejón Diagon, pues necesitaba visitar la cede de Gringotts en Inglaterra, para poder contactar al goblin encargado de los asuntos de la familia y pedir la "Portkey" que le permitiría accesar a Grimmauld Place, o al lugar que Sirius hubiera escogido para la lectura del testamento.

Con paso seguro se acercó hasta uno de los mostradores.

"Buenos días, amigo goblin. Necesito hablar con Kriptock." Dijo con un tono sumamente respetuoso, inclinándose ligeramente ante el duende de aquella poderosa nación guerrera que ahora controlaba el oro de la mayor parte de la comunidad mágica mundial.

Si había aprendido algo de Orión era a ser respetuoso con aquellos que manejaban tu oro, pues estar en el lado malo de los goblins solo significaba una cosa: Tu perdición.

El goblin asintió y le pidió que lo siguiera, guiándolo hasta una sala privada. Una sala que había visitado varias veces cuando era más joven, la sala donde la Familia Black y el goblin que manejaba su cuenta se reunían para discutir los asuntos financieros de la familia.

Jason se acomodó en uno de los sillones de terciopelo azul obscuro con detalles dorados, adoptando una postura digna de un rey esperando en la sala del trono. Durante mucho tiempo se había negado a admitir su propia naturaleza y se había contentado a ser un seguidor, un beta, pues estaba seguro de que su pareja no apreciaría el que tomara el control como su instinto se lo pedía.

Sin embargo, eso cambio cuando abandono Inglaterra y regreso a Bulgaria. Ahora era el Alfa que siempre debió hacer sido, y eso se notaba en su postura, en la confianza que despedía con cada poro de su cuerpo y en el aura poder que lo rodeaba.

"Bienvenido a Gringotts, Lord Stark"

"Es bueno volver a verte, Kriptock. Espero que el oro de la familia haya seguido creciendo desde la última vez que nos vimos"

"Por supuesto."

Jason sonrió divertido y le hizo un ligero asentimiento al goblin, quien a su vez le mostro los dientes al tiempo que se sentaba frente a él.

"Eres el último en arribar, Lord Stark. Así que te acompañare hasta tu destino para poder proceder con la lectura del testamento"

"Por favor" acepto con facilidad el estamento del duende, pues esperaba algo así. Le había tomado dos días el preparar las cosas para su viaje; aunque no esperaba quedarse en Inglaterra mucho tiempo, había tenido que arreglar que alguien de su confianza cuidara de sus tierras y propiedades en su ausencia y el procedimiento legal, junto al papeleo le había costado mucho más tiempo del que hubiera deseado.

Además de que si bien entrar a Inglaterra era sencillo, el tramite tardaba cierto tiempo, más filas que otra cosa. Incluso si eras una persona importante, como él.

Se levantó y siguió al goblin hasta detrás del escritorio, donde este tomo una pluma y un sombre entre sus manos, para después extender la mano en la que sostenía la pluma de búho. Jason tomo la pluma con cuidado, y en el momento en que sus dedos tocaron el objeto la magia embutida en este se activó.


En un momento estaban dentro de Gringotts y al siguiente aterrizaban en los umbrales de los terrenos de la Mansión Black, donde su abuelo Arcuturus había vivido después de regalarle como obsequio de bodas Grimmauld Place a Orión y a Walburga.

Jason frunció levemente su ceño ante la elección del lugar, pues no tenía mucho sentido, pero se limitó a encogerse de hombros en su mente y seguir a Kriptock hasta las puertas, donde las barreras de sangre le permitieron el paso a él y a su acompañante.

La mansión estaba tal y como la recordaba de las aburridas cenas de Navidad, lo cual le saco una sonrisa. Era bueno estar de regreso, pues aunque Bulgaria era su lugar de origen, Inglaterra era su hogar. Lo había sido desde que se quedó huérfano a los seis años y los padres de su pareja lo tomaron como si fuera suyo.

Siguió su instinto y dejo a la magia guiarlo hasta uno de los salones privados de la mansión ubicado en el segundo piso, pues era ahí donde se encontraba el resto de su familia esperando. Jason lo sentía en su sangre, estaba acercándose con cada paso que daba a los otros miembros de su familia, su magia resonaba. Estaba seguro que las personas dentro de aquella habitación también podían sentirlo, por ello no le resulto sorprendente que antes de que pudiera tocar el pomo de la puerta esta se abriera y dejara ver a una bella mujer de cabellos rubios, quien le regalo una sonrisa de lado antes de hacerse a un lado y dejarlos pasar.

Dentro de la habitación había tres sillones, dos dobles y uno individual. Además un escritorio con una silla, donde era evidente que su manejador iba a sentarse durante la lectura

Al ver los asientos, Jason experimento un mal presentimiento y el miedo asentarse en su pecho, pues no veía por ningún lado a Sirius o a Harry.

Sin embargo, se tomó el tiempo de saludar a sus primas y a sus sobrinos. Dándole un beso en la mejilla a Cissy y a su hijo –quien era una copia al carbón de su padre, pobrecito– un apreton de mano, manteniendo los protocolos propios de los purasangre.

Para después dirigirse a donde se encontraban Andrómeda y su hija. Andrómeda le envolvió en un abrazo, el cual regreso con ganas, ella era más expresiva que sus demás parientes y seguramente esa era la razón por la cual se había casado con Ted, la pequeña Nymphadora también lo asalto con un abrazo de eso que hizo crujir sus costillas.

Solamente lo soltó cuando Kriptock carraspeo para llamar su atención.

No hubo tiempo para hablar o hacer preguntas. Todos se sentaron en sus lugares y prestaron atención a lo que el goblin tenía que decirles, puesto que una lectura de testamento es un asunto importante y si algo les molesta a los goblins es perder su tiempo, así que aunque Jason estuviera ardiendo en preocupación por su pareja y el cachorro de James y Lily tomo asiento y cerro la boca. Ya tendría tiempo para preguntar una vez que concluyeran con el asunto.


"Perdone, ¿puede repetir eso ultimo?" pregunto con una cortesía que desentonaba con la cara de tonto que se estaba cargando en esos momentos. Sus ojos abiertos hasta sus límites y su boca tan abierta que podía meterse un bicho en cualquier momento.

Es que no tenía sentido.

Ningún sentido.

Se suponía que Sirius era el heredero. Aun "desheredado", a la muerte del patriarca, era Sirius quien debía heredar el título. No él.

El miedo en su pecho creció ante lo que podía significar que Sirius no pudiera heredar el titulo, pues las implicaciones eran aterradoras. ¿Qué era lo que le había pasado a su pareja?, ¿Acaso habría muerto?

Oh, Morgana, no.

No me digas que nuestro lazo se hizo tan frágil que se rompió y no me di cuenta de que algo malo le había pasado. Por favor, Merlin, que no haya muerto.

El dolor y la desesperación de que eso fuera lo que había pasado casi hace que tenga un ataque de pánico, pero la dura voz del goblin lo detuvo de sumirse en la miseria.

"Dije que su abuelo, el anterior Lord Black, lo apunto a usted como su heredero. Así que ahora que su abuelo ha fallecido, usted es el nuevo Lord Black" la voz del duende no dejaba espacio a más preguntas. Su tono retaba a Jason a seguir haciendo que perdiera su tiempo.

Así que asintió. Su instinto tomo el control al realizar de forma inconsciente lo que significaba ser el nuevo Lord Black, que el resto de su familia era su manada. Ahora, era su responsabilidad el procurar su bienestar y felicidad. Había fallado una vez en el pasado, no pensaba volver a hacerlo.

"Excelente." Kriptock volvió a generar una mueca que era más dientes que sonrisa. "¿Desea hacerlo aquí?, ¿O prefiere realizar el ritual en un área más privada?"

"Aquí está bien, no hay necesidad de movernos a otra habitación." Para su sorpresa su voz no se quebró y sonó segura, severa, pero suave.

Mientras hablaba se levantó de su asiento y se encamino hacía el escritorio. Viendo, pero no registrando de verdad, las miradas emocionadas que los miembros más jóvenes le dedicaron ante la posibilidad de ver en asientos de primera clase la magia familiar de la que sus madres les habían hablado.

El ritual para tomar el control de la familia no era secreto. Así que no había problema con dejar que los demás miembros de la familia asistieran, simplemente que era más eficaz hacerlo en solitario pues generalmente el rito se llevaba a cabo en las oficinas del banco.

Kriptock coloco sobre el escritorio un recipiente de piedra tallada y una daga de plata. Ambos ítems habína sido propiedad de los Black desde el inicio, eran sagrados de cierta manera, pues estaban bañados en la sangre de incontables generaciones y cubierto de la magia familiar. Una magia antigua y poderosa, obscura y cruel, cálida y gentil, la magia que estaba en las venas de todos los Black.

Jason sabía qué hacer. Había realizado un ritual parecido cuando tomo el título de Lord Stark. Sin embargo, él era el último de los Stark. No había la presión de tomar el liderazgo de una familia numerosa, de ser nuevamente el líder de una manada

Tomo la daga con reverencia, estudiándola cuidadosamente. Era antigua. Bella y letal.

"Antes de que proceda, Lord Stark. Quiero hacerle una pregunta, ¿gusta que juntemos las casas?"

La pregunta tenía mérito. Jason sería el lord de dos grandes y poderosas casas, por lo que sería sensato unirlas y que sus descendientes gozaran el poder de ambas bajo un solo apellido. Sin embargo…

"No. Por ahora, mantendré las casas separadas. Jason Stark será Lord Stark, líder de una de las cinco más influénciales casas en Bulgaria y Antares Black será el nuevo Lord Black." Explico mientras sus ojos brillaban dorado por un momento y una sonrisa predatoria se abría paso por sus labios.

Pudo sentir la satisfacción vibrar en la magia de sus primas al escuchar sus palabras, pues captaron el significado de estas. Si dejaba las casas separadas, Jason contaría con la protección de ser un Lord extranjero y tendría muchas más libertades que un Lord local, pues ni el Ministerio o el Wizengamot podrían tocarlo ya que atacarlo podría significar guerra.

Los ojos de su manejador brillaron con malicia y asintió en apreciación. "Entonces, proceda, por favor"

Antares empuño la daga con su mano derecha. Sin dudarlo, trazo una línea en su palma izquierda, creando una cortada profunda que inmediatamente procedió a sangrar. Levanto su mano y la posiciono sobre el recipiente, procediendo a derramar siete gotas de su sangre.

"Yo, Antares Jason Black, reclamo por sangre, por ley y por magia, el liderazgo de la Antigua y Noble Casa de los Black. Juro liderar con honor y justicia, proteger y cuidar a los que pertenecen a nuestra casa o son aliados a nuestro nombre ya sea por sangre, por magia o por juramento. Prometo por mi magia que llevare justicia a aquellos que nos han traicionado y castigare a quienes nos han hecho daño. Así como lo he dicho, que así sea."

Una vez que termino de hablar una niebla color plata se levantó del recipiente, alzándose y tomando la forma de un cuervo, el animal que representaba a los Black y la forma de su guardián. El cuervo lo miro a los ojos y emitió un potente graznido antes de estamparse en su pecho, atravesándolo y disipándose en su interior.

La magia de la familia había aceptado su juramento.

Estaba hecho.

Jason era el nuevo Lord Black.


Bueno, este es el primer capitulo.

Como siempre, espero que les agrade. Dejen Rewies.

Estos son importantes para mi y me dan animo para continuar la hisotoria.