DISCLAIMER: Pirates of the Caribbean no me pertenece (por desgracia ¬¬), es propiedad de Disney (que envidia ¬¬) simplemente soy una fan más perdida en el infinito (pero muy feliz de serlo n.n) pero eso no me quita la oportunidad de jugar un poco con mis personajes favoritos (y ponerlos en las situaciones más extrañas que puedan imaginar x3). Para aumentar mi desgracia tampoco poseo los derechos de las canciones que uso en mis fics (pero me gustaría T.T), le pertenecen a los cantantes, cuyos nombres no voy a decir por que seria una lista demasiado larga.

Jack Sparrow estaba al timón del Perla Negra, era media noche y una suave llovizna rociaba el barco. Había algunos rayos a lo lejos, pero todo estaba en calma.

Jack no había dormido desde que habían salido de Tortuga, casi dos meses atrás, lo había intentado, pero cada vez que cerraba los ojos veía a Angelique.

Jack miró que los rayos estaban acercándose y miró hacia arriba buscando hacia donde sería más seguro cambiar de rumbo, en ese momento una rayo iluminó el cielo y Jack distinguió perfectamente el rostro de un bebé en las nubes, la lluvia aumentó, y comenzó a violentar el mar.

Jack corrió a la borda del barco y se asomó, lo que vio en la espuma lo asustó como nunca lo había asustado nadie, vio el rostro de una mujer que lloraba, se parecía bastante a él y a Angelique.

Curiosamente a Jack le pareció la criatura más bella del mundo

–Es tu sangre Jack –dijo una voz junto a él Jack volteó asustado y se encontró de frente con Calipso (o Tía Dalma… como te acomodes)

– ¿mi sangre? –preguntó Jack intentado guardar la compostura

–tu sabes de qué hablo Jack, tu también la viste… y tu conciencia te ha estado torturando –dijo Calipso señalando el agua

–Yo sólo vi un montón de espuma –dijo Jack intentando borrar el recuerdo de la mujer en el agua

–No mientas, Jack… o por lo menos no a mí, yo sé lo que viste –dijo ella con una malévola sonrisa

–Bueno, la verdad no sé como estar seguro de si es mi sangre –dijo Jack regresando al timón

–tu corazón lo sabe Jack… ese bebé que intentas abandonar es tuyo –le dijo Calipso, se adentró en la lluvia y desapareció justo como había aparecido.

Jack se quedó mirando al vacío algunos segundos y luego viró el timón con fuerza de regreso a Tortuga.

Cuando el Perla Negra tocó el muelle Jack saltó del barco y corrió a toda velocidad a casa de Angelique,

Cuando iba en el camino de subida la vio sentada en la terraza de la casa y aumentó la velocidad de su carrera.

Cuando ya estaba muy cerca de la casa resbaló y cayó de cara en el lodo, pero continuó avanzando hasta que puso una mano en el escalón de la terraza, levantó la mirada y vio a Angelique dividida entre la risa y el enojo.

Su abultado vientre de seis meses de embarazo destacaba dentro de su vestido blanco y largo. Jack tomó su mano y la besó sin levantarse

–perdóname, te lo ruego… lo que hice no estuvo bien, no te volveré a dejar, te lo juro –le dijo Jack besando su mano una y otra vez

–Jack, primero levántate –le dijo Angelique cuando le ganó la risa

Jack se levantó bastante avergonzado

–Toma, límpiate un poco –le dijo Angelique sonriendo y dándole un pañuelo

Jack se limpió la cara y la miró a los ojos, abrió la boca para decir algo, pero en ese momento Angelique se llevó la mano al vientre y sonrió

–Espera, siente esto –le dijo a Jack tomando su mano y poniéndola sobre su vientre

Jack sintió un ligero movimiento bajo su mano, bajo el vestido y la piel de Angelique

–Se mueve –sonrió Jack, más feliz de lo que nunca creyó encontrarse y bastante maravillado

– ¿Por qué te fuiste Jack? –Le preguntó Angelique borrando su sonrisa

Jack la miró muy serio –lo lamento, no pude hacerme a la idea en ese momento, entré en pánico… de pronto era un vago sin compromiso alguno más que una chica especial y al siguiente segundo iba a ser padre –dijo Jack sin sonreír

Angelique lo miró un momento y luego estalló de risa

–Jack… tu siempre serás un vago sin compromiso alguno aunque tengamos veinte hijos más –dijo Angelique tomando su mano y sonriendo

–Jamás creí que tuvieras tan baja impresión de mí… aunque después de lo que hice es de esperarse –dijo Jack, Angelique se carcajeó de nuevo

–Jack… seamos honestos… eres un pirata… desde un principio supe que no ibas a ser un dechado de fidelidad y que tarde o temprano correerías –dijo ella sentándose de nuevo

Le señaló a Jack una silla junto a ella y él se sentó

–Jack, siempre supe que tarde o temprano te irías… pero la verdad es que yo jamás esperé que esto nos pasara, no esperaba quedar embarazada, no esperaba que me propusieras matrimonio… y no esperaba que volvieras… y eso me hace muy feliz –dijo Angelique tomando su mano y sonriendo

–me alegro… te lo juro, y esta vez lo voy a cumplir, en cuanto nazca ese bebé, me casaré contigo –dijo Jack tomando la mano de la chica

–Lo creeré cuando lo hagas Jack –le dijo Angelique

–empezando por que vayas por tus cosas, y las cosas del bebé que tengas –le dijo Jack con una media sonrisa

– ¿de qué hablas Sparrow? –Preguntó Angelique asustada

–No voy a ir contigo al mar… no embarazada –dijo Angelique temiendo la locura de Jack

–no iremos al mar… todavía… sólo quiero que te mudes al Perla conmigo –dijo Jack sonriente

–Jack… mis padres se volverán locos si hago eso –dijo ella

–Creo que ya es un poco tarde para preocuparte de lo que tus padres digan –dijo Jack señalando el vientre de la muchacha

–está bien, me voy contigo –dijo ella

–oyes, ya que tocamos el tema ¿dónde están tus padres? –preguntó Jack

–en el pueblo, no volverán hasta que anochezca… quiero mostrarte algo que había estado haciendo junto con ellos –le dijo tomando su mano

Jack la ayudó a levantarse y entraron a la casa, subieron las escaleras y entraron al cuarto junto al de Angelique, ahí había algunas cosas para el bebé

–Esto es lindo –dijo Jack

–Gracias –le dijo ella sonriendo

–iré por unos amigos, para llevar las cosas al barco –dijo Jack.

Una hora más tarde los piratas de Jack estaban llevando las cosas al barco.

Esa noche Angelique se quedó con Jack en el Perla,

Y así por los siguientes tres meses, en los que fueron consiguiendo la ropa y los muebles necesarios para el bebé.

Jack y Angelique habían tenido muchas discusiones sobre el nombre del bebé,

Jack insistía en que sería un chico y debía llamarse Jack, como su padre, y Angelique le había dicho que sería una chica y que debía llamarse Susan

Pero en un principio Angelique había querido llamarla Elizabeth

–olvídalo, conocí a una Elizabeth una vez… estaba loca, se casó con un muerto –le había dicho Jack, después de eso Angelique había insistido más con Susan.

Estaba anocheciendo Angelique estaba parada en la proa del barco mirando como atardecía, cuando sintió una punzada de dolor en su vientre que la hizo doblarse del dolor

Gibbs se acercó corriendo

–señorita Angelique ¿Qué ocurre? –Preguntó asustado

–Ya es hora –dijo ella sosteniéndose del barandal y apoyándose en Gibbs cuando sintió otra punzada.

La levantó y la llevó al camarote de Jack

–tranquila señorita, iré a buscar a Jack –le dijo antes de salir despedido a buscarlo.

Un par de minutos más tarde Jack irrumpió en el cuarto

–Angie ¿ya es hora? –le preguntó transparente

–sí Jack… ouhgm –gimió ella, Jack la levantó en brazos y entre él y Gibbs la llevaron a un hostal junto al muelle,

En cuanto la instalaron en una cama del lugar entró la partera y los sacó.

Cuando Jack salió vio a toda su tripulación esperando en las mesas del piso de abajo, Jack bajó y de inmediato le pusieron en las manos una botella de ron.

Jack la vació de un trago igual de pálido, en ese momento escucharon un grito proveniente de la habitación,

Jack subió disparado, acompañado de Ana María, y quiso entrar en el cuarto, pero la partera sólo dejó entrar a Ana María

–Dime como va todo –le dijo Jack a la pirata antes de que entrara al cuarto,

Jack bajó mientras un par de prostitutas entraban al lugar acompañadas de unos tipos que probablemente serían sus clientes

Jack las reconoció al instante, ya había tenido tratos con ellas en el pasado y por lo general habían terminado en bofetones,

Las mujeres se sorprendieron al ver a toda la tripulación del Perla Negra ahí

– ¿Qué ocurre¿Hay una fiesta? –preguntó una carcajeándose

–si no la hay ahora la habrá en muy poco tiempo… está naciendo el chico del capitán –dijo uno de los piratas

Las dos se acercaron a Jack, que estaba como ausente y le plantaron un beso en la mejilla cada una

–Tienes que mostrarnos a tu querubín en cuanto nazca –le dijo una, rubia

–Sí, Jack –afirmó la otra, pelirroja

–Si chicas lo que digan –contestó Jack sin prestarles mucha atención

En ese momento irrumpieron al lugar los padres de Angelique, si Jack estaba pálido no se comparaba con su suegro

En ese momento Ana María se asomó con un delantal muy manchado y las manos iguales

–Ya está saliendo –les dijo y regresó al cuarto,

Jack casi se desmaya y el padre de Angelique igual.

En ese momento entró una prostituta de cabello negro y ojos azules, como de cuarenta y tantos años y bastante demacrada que se acercó corriendo a Jack y le pellizcó las mejillas

–Jackie, mi querido Jackie, me acaban decir… vas a ser padre, debes estar muy feliz –le dijo sonriendo

–Sí, Camille –dijo Jack mirándola fijamente

–no puedo creerlo, cuando te conocí eras apenas un grumete de doce años como máximo… y ahora vas a tener un hijo ¿Qué diría tu padre si te viera? –dijo ella muy alegre

–probablemente estaría borracho en alguna esquina y diría que los Sparrow somos demasiada mala semilla como para reproducirnos –dijo Jack mirando ansiosamente hacia la puerta

Dos minutos más tarde se escuchó el llanto de un bebé y antes de que alguien se diera cuenta Jack estaba frente a la puerta

Ana María abrió la puerta y puso en brazos de Jack una pequeña y delicada criatura redonda, intensamente rosa, que movía sus brazos y piernas furiosamente y lloraba con todas sus fuerzas

–felicidades compañero, tienes una hija –le dijo Ana María golpeándolo en el brazo.

Jack apenas escuchaba, estaba mirando ese pequeño pedazo de vida entre sus manos

Envolvió a la niña en el cobertor y la estrechó contra su pecho, la niña dejó de llorar casi al instante.

Jack quiso entrar al cuarto a ver a Angelique, pero la partera se lo impidió

–déjala, por ahora, está cansada, podrás entrar a verla cuando yo te llame… ahora hay una tripulación esperando conocer a tu hija –le dijo la mujer y jaló hacia adentro a Ana María

¿Es Jack o Susan? –preguntó uno de los piratas

Antes de que Jack contestara Ana María abrió la puerta y lo jaló hacia adentro

–Jack ¡Es una chica! –dijo Angelique sonriendo desde la cama, con el cabello desparramado sobre la almohada

–Sí, es una Susan –dijo Jack sentándose en la cama

–No… es una Jacqueline –dijo Angelique sonriendo y tomando a la niña de brazos de Jack

En ese momento los padres de Angelique entraron a la habitación

–es una niña, mamá –dijo Angelique más feliz que nunca

–con que una niña ¿verdad Sparrow? Parece castigo divino, solo espero que no te de muchos dolores de cabeza –dijo sonriendo el padre de Angelique

–bien, ahora bajen a repartir los chocolates, déjenla descansar… Jack, ve a presentar a tu hija –le dijo la madre de Angelique, poniéndole a la niña en los brazos a Jack

–Ahora, tu y tu Jacqueline salgan de aquí –le dijo Ana María sacándolo del cuarto

Jack salió del cuarto y se paró en la cima de las escaleras mirando a su tripulación y a las tres fulanas que estaba ahí

–Es una chica –les dijo sonriendo.

Bajó seguido del padre de Angelique, la primera en abalanzarse sobre la niña fue Camille

–Dame a mi ahijada –le dijo quitándole a la niña de los brazos

– ¿a qué te refieres con tu ahijada? –Le preguntó Jack

–a eso mismo, esta niña va a necesitar que a guíen muy bien… su padre es pirata, ella ha nacido pirata, va a necesitar la guía de alguien con experiencia si no quiere terminar en un burdel, como lo haces casi todas las mujeres que nacen entre piratas –le dijo a Jack

–sí, hermosa, tu vas a ser la más grande de todas, y yo te voy a enseñar, te voy mostrar como cuidarte de los hombres y de las víboras… y tu vas a ser la mejor, la reina de los piratas, ya eres una princesa, y tu gobernarás todos los mares –le dijo la mujer a la niña

–No creo que mi nieta vaya a convertirse en pirata –dijo el padre de Angelique tomando a la niña en sus brazos

–yo ya lo he dicho, su padre es un pirata, el mejor de una larga familia de piratas, lo lleva en las venas… le aconsejo que no la presione como si fuera una princesa y le abra las puertas, o terminará saltando por la ventana –dijo Camille sonriendo

–bueno, lo que ella decida estará bien, si es una princesa que sea la más dulce y si es pirata que sea la mejor –dijo Jack mirando a la niña

–y bien, si Camille será la madrina de la pequeña Susan ¿Quién será el padrino? –Preguntó Gibbs esperanzado

–Jacqueline –dijo Jack, todos lo miraron sorprendidos

–Su nombre no es Susan, es Jacqueline –dijo Jack sonriendo mientras tomaba a la niña de nuevo.

En ese momento Ana María se asomó por la puerta, increíblemente pálida

–Jack, sube ahora… Angie te necesita –dijo la pirata y Jack subió corriendo con la niña en brazos.

Cuando entró casi se desmaya, Angelique estaba increíblemente pálida y la cama estaba muy manchada de sangre

–Angie ¿Qué ocurre? –preguntó Jack corriendo junto a la cama, se sentó y tomó la mano de Angelique

–Esta niña esta muy mal, tendremos suerte si sobrevive, ni hablar de tener otro bebé –dijo la partera intentando ayudar a Angelique

–Jack, lo siento… quería darte más niños –le dijo Angelique tomando su mano, estaba cada vez más débil

–Está bien, lo que me importa eres tú, con Jacqueline soy feliz –le dijo Jack, blanco de miedo

–Cuida bien de Jacqueline, cuídala con tu vida, quiérela mucho Jack –le dijo Angelique sonriendo mientras acariciaba la cabeza de su hija

–lo haré, lo haremos los dos, juntos, tu vas a estar bien –le dijo Jack desesperado

Angelique cerró los y sonrió –no mientas Jack, no a mi por lo menos –le dijo Angelique

Un par de segundos después volvió a hablar

–Jack, prométeme que no me vas a olvidar… y que le hablarás de mi a nuestra hija… agrh… duele… prométeme que la vas a cuidar bien, que la convertirás en la princesa que es –le dijo Angelique demasiado débil para abrir los ojos

–Lo prometo –dijo Jack acariciando los cabellos de Angelique, que dos segundos más tarde murió.

Jack comenzó a temblar con la niña en sus brazos, estaba más pálido que un muerto, salió del cuarto y bajó corriendo las escaleras

–preparen todo… zarpamos mañana por la tarde –le dijo Jack a Gibbs más serio que nunca y luego salió del lugar con la niña en brazos,

Todos miraron a Ana María que estaba increíblemente pálida

–Angie acaba de morir –explicó ella deprimida,

Todos se quedaron mudos y el padre de Angelique se desmayó.

Jack se dirigió directamente a los acantilados en las afueras del pueblo, trepó por algunas rocas y llegó a un lugar desde donde lo único que se veía era el mar,

Jack escuchó las olas romper contra las piedras a algunos metros por algunos minutos, y miró a la niña dormir en sus brazos.

Su hija, la criatura más hermosa del universo, según él

–supongo que estamos solos, pastelito –dijo Jack estrechando un poco a la niña, que comenzó a despertar y a mirar a su alrededor buscando algo: a su madre.

Jack miró los grandes ojos azules de la niña, idénticos a los de Angelique

–lo lamento, amor, tu madre ya no está aquí… pero yo voy a cuidar de ti, con mi propia vida –dijo Jack sonriéndole a la niña,

Era lo único bueno dentro de lo que había pasado ese día.

Jack sentó a la niña en su brazo y la apoyó en su pecho, de frente al mar

–todo eso te pertenece… esos serán tus dominios algún día, no voy a dejar que termines como una simple mujerzuela, o una pirata mediocre… te lo prometo –dijo Jack besando la frente de su hija

–Cuídala bien Will, ella lo es todo –murmuró Jack mirando el mar.

Estuvo en las rocas hasta muy entrada la noche, cuando vio unas antorchas y lámparas acercarse por la costa.

Jack saltó algunas rocas de regreso y se encontró con sus hombres

–vamos Jack ¡no te puedes quedar así! –le dijo Gibbs

–Jack, ven. Yo sé que duele… pero si no te despides de Angie, si no dejas que Jacqueline lo haga… te vas a arrepentir el resto de la eternidad –le dijo Ana María

–Cierto capitán –dijo otro de los piratas

–Jack, escúchalos, tienen razón –le dijo Camille

–Está bien, iremos –dijo Jack.

Los siguió a la casa de Angelique.

Jack miraba el camino que tantas veces había recorrido con Angelique bastante triste, entraron en la casa y Angelique estaba en un ataúd en el centro de la sala.

Jack sintió como le temblaban las rodillas, se acercó al ataúd más pálido que un muerto y miró a la muchacha

–Angie –murmuró Jack tomando la mano de la chica, estaba helada.

Jack estrechó más a su hija contra su pecho, en ese momento se acercó la madre de Angelique

–Jack, esto ha estado por generaciones en las mujeres de mi familia… era de mi hija, y ahora debe ser de Jacqueline –le dijo la mujer poniéndole un pequeño camafeo en la mano del pirata,

Jack lo abrió y vio que en un lado tenía el rostro de Angelique y en el otro había un espacio en blanco

–gracias, esto será muy valioso para ella –dijo Jack atorando el camafeo en la manta de Jacqueline

–sí, espero que sí, cuando sea mayor, espero poder mostrarle los anteriores retratos del camafeo, cuando su rostro esté junto al de su madre… Jack… por favor, antes de irte… déjame sostenerla –le dijo la mujer tomando a la niña en sus brazos.

Al siguiente día se hizo el entierro en el cementerio del pueblo.