¡Hola! Ya llegó el 2do capítulo de Amor Artificial. Espero sea de su total agrado y espero con ansias sus reviews tan importantes para mí. ^.^
*Esta historia es mía, pero para darle vida tomé prestados los maravillosos personajes de RUMIKO TAKAHASHI*
Sin mas que decir... Empecemos:
Amor Artificial
Capítulo 2. La talentosa Shampoo y Ranma el despistado.
Hacía muchos años que Soun no sentía lo que era estar acompañado. Desde la creación de su adorada "Akane" no volvió a sentirse solo. Akane siempre permanecía a su lado observando todo lo que su creador hacía en su laboratorio mientras este le iba explicando todo detalladamente. También le contaba cientos de historias y le leía libros de romance, ciencia ficción etc.
Ella le ayudaba con los quehaceres de la casa y cuando Soun se ponía melancólico o triste recordando a su amada esposa, Akane siempre lograba animarlo y robarle más de una sonrisa.
Realmente Akane se había robado el corazón de Soun, era su más perfecta creación y se sentía muy orgulloso de ello. Akane siempre vestía un traje enterizo especial, era ajustado al cuerpo, de manga y pierna larga y cuello de tortuga, con un cierre que iba del cuello hasta el ombligo, de color blanco con franjas azules en los costados de las mangas y piernas, y unas botas azules de punta redondeada que le llegaban hasta media pantorrilla.
Con el pasar del tiempo la personalidad de Akane se fue acentuando poco a poco. Ella era muy dulce, tierna, curiosa y amable, incluso se podría decir que fácilmente herían sus sentimientos. Pero también era un poco torpe, inocente e ingenua. Más de una vez logro darle dolores de cabeza a su creador por ser tan descuidada y romper cosas sin intención. Algunas veces Soun la regañaba, lo que hacía sentir muy mal a la pequeña androide, pero con ese par de ojitos tristes el corazón de Soun siempre era muy fácil de ablandar.
A Akane le encantaba prepararle platillos a su adorado creador pero por desgracia nunca fue muy buena para esta área. Al no tener olfato ni gusto no conocía los sabores y olores de los condimentos y alimentos. Por lo tanto siempre confundía la sal con la azúcar, la harina con el polvo de hornear e inclusive una vez la confundió con talco, y a la hora de la cocción siempre se le quemaba todo. En conclusión, ella era todo un desastre para la cocina.
Las primeras veces Soun veía tan ilusionada a Akane al cocinarle que prefería no decirle nada y a la bendición de Dios probaba lo que le preparaba, era preferible eso que herir sus sentimientos. Pero de un momento a otro Soun cambio su forma de ser, la regañaba cuando intentaba cocinar algo e incluso no le hablaba por largo rato cuando ella en alguno de sus descuidos rompía algo. Eso a Akane le extrañaba y le dolía mucho. No entendía porque Soun había cambiado su carácter. A veces hasta sentía que se enojaba por cosas insignificantes. Y parecía que nada de lo que hiciera Akane para animarlo o devolverle su buen carácter funcionaba.
Soun, como todo buen científico, era un hombre sumamente perfeccionista, por lo que al crear a Akane esperaba que esta fuera perfecta en todos los aspectos. La apreciaba bastante, ella era su única compañía y la que le había iluminado muchas mañanas que antes parecían ser obscuras. Pero al ser un gran científico no podía pasar por alto las imperfecciones de su más importante creación.
Decidido empezó un nuevo proyecto, crearía un nuevo androide totalmente renovado y con muchas más cualidades, eliminando así los errores que tuvo al crear a Akane.
Soun se la pasaba horas encerrado en su laboratorio. Akane tenía prohibido el paso mientras el estuviese trabajando en ese proyecto. No quería ninguna distracción y por supuesto tampoco quería las torpes manos de Akane rondando por ahí.
Así pasaron los días, semanas y meses… Akane se la pasaba todo el tiempo sentada en el suelo con la espalda apoyada sobre la puerta del laboratorio. Esperando fielmente a que su querido creador saliera a jugar un rato con ella. Extrañaba platicar con él y que le leyera cuentos e historias fantásticas. Le encantaban las historias que trataban de feroces dragones, y príncipes que rescataban a sus amadas princesas. Pero el científico nunca salía, se la pasaba todo el día encerrado ahí y parte de la noche. Solo salía en algunas ocasiones para ir al baño o prepararse un rápido refrigerio. Y en esas pocas ocasiones en las que salía pasaba de largo a Akane ignorándola por completo.
El día en el que por fin terminaría a su segundo androide al fin llegó. Soun retrocedió unos pasos observando a su ya despierta creación. La veía ahí tan perfecta, sin ningún fallo. Era una androide de tez blanca y cabellera purpura, con unos hermosos ojos verdes, incluso su figura era mucho más desarrollada que la de Akane. Con mayores atributos y más pronunciadas caderas. Akane no era nada fea y su cuerpo realmente era hermoso y curvilíneo. Pero la nueva androide era mucho más sensual y su rostro no reflejaba la inocencia que Akane poseía. Más bien su rasgos le daban un aire perspicaz, maduro y algo frívolo.
Soun se había encargado de dotarla con infinidad de nuevas capacidades, tales como una hermosa y potente voz capaz de cantar las notas más altas, mayor agilidad para que no sea tan torpe como Akane, lo que le daba el poder de realizar las más complejas coreografías de baile, le había insertado chips que le daban la capacidad de tocar cualquier instrumento musical y hacerla una magnífica cocinera.
Soun decidió nombrarla "Shampoo"…
Al fin la puerta del laboratorio se abrió y Akane se paro impaciente para conocer a su nueva "hermanita". Soun se asomó a la puerta y con una cálida sonrisa la invitó a pasar. Akane entro lentamente al laboratorio y ahí la vio por primera vez, parada en el centro de la habitación aun desnuda. Akane se le acerco lentamente y observó su cuerpo con curvas mucho más pronunciadas que las de ella, su cabello era hermoso y mucho más largo, y sus verdes ojos parecían un par de hermosas gemas. Akane dejo de observarla para después saludarla animadamente.
-¡Hola! Mi nombre es Akane, mucho gusto. –Le dijo animada mientras le tendía la mano para que Shampoo se la estrechara, pero esto nunca ocurrió porque ella solo se limito a observarla de pies a cabeza con cierto aire de superioridad. Realmente Shampoo parecía ser muy orgullosa y fría.
-Hola –dijo desinteresadamente sin darle la mano. –Mi nombre es Shampoo.
Akane bajo lentamente la mano y se sintió un poco intimidada. Al ver esto Soun decidió terminar con la tención entregándole la vestimenta a la aun desnuda joven que consistía del mismo enterizo que el de Akane per con las franjas de color purpura.
Los días pasaron y Soun se encontraba maravillado con su nueva creación. Le compró un costoso piano de cola a Shampoo para que ella tocara bellísimas melodías. También le cantaba hermosas canciones y preparaba los platillos más deliciosos y suculentos que jamás hubiese probado. Ahora toda la atención era dirigida para Shampoo, lo que despertaba los celos en Akane.
Para que Soun volviera a prestarle atención hacía toda clase de locuras, como pintar un cuadro artístico, según ella, en la blanca pared de la sala. Soun al verlo quedó infartado lo que hizo que Akane se ganara otro regaño. También había tomado un costoso violín para tocarlo y así endulzar a Soun con su melancólica melodía pero solo logró reventar las cuerdas al pobre violín y los tímpanos al pobre Soun.
Todo lo que intentaba Akane para que su amado creador le volviera a prestar atención fracasaba e incluso empeoraba las cosas.
Akane se encontraba muy triste. Dejó de tratar de impresionar a Soun y se limitaba a observarlos convivir juntos. Parecían padre e hija. Ella quería volverse a sentir así. Siempre vio a Soun como a un padre. Pero ahora Shampoo le había robado aquel preciado lugar. Akane se quedaba sentada en las escaleras mientras observaba triste a Shampoo bailar grácilmente hermosas coreografías, tocar preciosas notas en el piano, y observaba también a Soun devorar gustoso todos los platillos que le preparaba. Sin lugar a dudas Shampoo era perfecta y ella jamás lograría ser tan buena.
Un día a Akane se le ocurrió una maravillosa idea para recuperar la atención de Soun. Decidió prepararle un platillo delicioso siguiendo al pie de la letra la receta de un viejo y detallado recetario mientras el científico y Shampoo se encontraban ensayando unas complejas notas musicales. Sacó todo los utensilios que necesitaría y puso manos a la obra. Se percató cuidadosamente de que no confundiera los ingredientes. Y que no se le quemara su guisado. Todo le estaba saliendo de maravilla hasta que en un descuido asentó un trapo muy cerca de la flama de la estufa, lo que ocasiono que una pequeña chispa prendiera la inflamable tela. Akane se encontraba dándole la espalda a la estufa mientras picaba unas verduras. La falta de olfato no la alerto cuando el fuego se expandió a las cortinas. No se dio cuenta hasta que un anaranjado resplandor la hizo girarse y notar horrorizada la trágica escena. La cocina había comenzado a incendiarse y debía hacer algo para que el fuego no se expandiera a otras partes de la casa. Rápidamente llenó un cubo con agua y lo hecho al fuego pero esté no mostro signos de debilitarse tan siquiera.
Soun que había sentido el aroma a quemado se dirigió rápidamente a la cocina guiado por la espesa capa de humo que comenzaba a formarse. Shampoo al ver el fuego decidió llamar a los bomberos que no tardaron ni 2 minutos en llegar.
Los bomberos extinguieron exitosamente el fuego y el Jefe le decía a Soun cual había sido la causa del incendio. Soun se sentía totalmente fúrico, estaba sumamente enojado con Akane y decidido la jaló del brazo para llevarla a rastras al coche y subirla a la fuerza. Akane estaba muy asustada por la actitud de Soun quien no dejaba de gritarle cosas como que lo había decepcionado, y que ya estaba harto de sus errores que les podía llegar a costar hasta la vida a todo. Soun manejaba frenético hasta que llegó a un obscuro y sucio callejón que se encontraba entre dos grandes edificios. Freno bruscamente para luego estirarse hasta la puerta del copiloto y abrirla e inmediatamente empujo a Akane para que saliera del auto.
Akane cayó de rodillas al sucio piso y miro desesperada como Soun cerraba la puerta con fuerza y aceleraba rechinando las llantas para alejarse y perderse en el horizonte.
Akane no podía creer todo lo que había pasado y sentía que una profunda tristeza se alojaba dentro de ella. Había perdido al ser a quien más quería… a su padre. En esos momentos su rostro estaría bañado en lagrimas de no ser que no tenía la capacidad de llorar.
Retrocedió a gatas hasta apoyarse contra la fría pared del edificio junto a un contenedor de basura. Rodeo sus piernas con sus brazos y apoyando su frente sobre sus rodillas se hundió en la infinita tristeza y soledad.
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Un apuesto joven vestido con camisa blanca, corbata floja, pantalones y zapatos negros se encontraba caminando cabizbajo por la ciudad mientras sostenía su saco al hombro. Iba maldiciendo su suerte mientras pateaba una roca desde hace varias cuadras.
Justamente ese día lo habían despedido del trabajo por cuestiones de "recorte de personal". Justo cuando mas deudas tenía, y justo cuando su querida novia Ukyo había terminado con él. Sólo faltaba que un perro le orinara…
Detuvo sus pasos y dirigió sus azules ojos al cielo preguntándose si acaso el Señor de los Cielos lo detestaba tanto. Pero lo único que recibió fue una gruesa gota de lluvia justo en la punta de su nariz, la cual fue secundada por cientos más de ellas.
-Genial… solo un pequeño torrencial era lo que me hacía falta… -Dijo sarcástico ante el repentino diluvio mientras volvía a bajar la cabeza en señal de derrota.
Buscó un lugar donde resguardarse mientras la lluvia paraba o se calmara un poco y lo primero que vio fue un callejón maloliente y peligros.
-¡Va! ¿Qué mas da?… -se dijo así mismo encogiéndose de hombros pensando en que no poseía nada de valor que le pudiesen robar. Corrió hacia el callejón para resguardarse entre aquellas dos grandes paredes. La lluvia parecía no querer cesar y por lo contrario arreciaba más.
Retrocedió unos cuantos pasos para que no se le salpicaran más los zapatos y justo cuando se dio la vuelta para observar mejor el callejón, lo notó… Ahí junto a un contenedor de basura se encontraba la silueta de una mujer acurrucada. Preocupado se dirigió hacia ella pensando en que la habían asaltado o algo peor.
Llego donde ella y se agacho para quedar a su altura…
-¿Te encuentras bien? –Le preguntó con genuina preocupación a la joven quien inmediatamente levantó la cabeza y se topo con ese par de hermosos ojos azules. Ranma inmediatamente reconoció aquel hermoso rostro. Ya la había visto antes en un par de fotografías. La empresa donde él trabajaba era un centro de investigación muy prestigioso. El era contador de ahí pero su amigo Ryoga, quien era un científico, le conto el pequeño secreto del famoso Soun y era que había creado un par de androides capaces de adquirir conciencia propia y que en apariencia sean idénticos a un humano. Ryoga le había mostrado un par de fotos de ambos androides. Realmente Ranma no había creído en aquella absurda historia puesto que en verdad se veían humanas las mujeres de aquellas fotografías. Nadie puede crear un androide tan perfecto. ¿O si?
Akane solo se limitó a observarle mientras en su rostro se dibujaba un gesto lleno de tristeza, el cual conmovió a Ranma.
-¿Estas perdida? ¿Quieres que te ayude a regresar a tu casa? –Le preguntó el joven mientras le ofrecía su mano para ayudarla a levantarse.
Akane negó lentamente con la cabeza mientras se le formaba un pequeño puchero en los labios. Ranma no quería verla llorar y de inmediato le sonrió.
-No te asustes, ya verás como todo se soluciona. Necesito saber dónde vives para que te lleve a tu casa ¿Si?
-Ya no tengo casa… -le contesto tímidamente mientras desviaba la mirada hacia un costado.
-¿Cómo que ya no tienes casa? –Le pregunto contrariado… -¿Tu eres hija de Soun? –Preguntó al instante tratando de sacarle información.
Akane lo volteo a ver sorprendida al escuchar el nombre de su creador –¿Acaso lo conoces? -Le preguntó inocentemente.
-Claro que lo conozco, es un reconocido científico a nivel mundial. ¿Quién no podría conocerlo? –Le dijo extrañado de que aquella joven pasara por alto aquel dato importante.
Akane puso cara de no comprender nada. Realmente ella solo conocía a su creador. No sabía que la gente necesita de dinero para subsistir y mucho menos sabía que Soun fuera tan famoso.
-¿Quieres que te lleve con él? –Pregunto Ranma en vista de que la joven se había quedado pensativa.
-¡NO! –contesto al instante. –El ya no me quiere. El me desechó… -Dijo inocente mientras volvía a poner ese gesto de dolor y tristeza.
-¿Pero cómo puedes decir eso? A una persona no se le desecha así como así. –Ranma no entendía como aquella joven podía pensar algo así. –Tal vez se enojó contigo pero ya se le pasara. Vamos te llevo… -Le dijo mientras se ponía de pie y tomaba el brazo de la joven para que se levantara pero ella no hizo el mínimo esfuerzo por moverse.
-El me desechó. Me arrojó a este callejón y se marchó sin mí…
Ranma abrió los ojos de par en par. ¿Cómo alguien podría hacer algo tan cruel como eso? Se sintió sumamente indignado con el doctor Soun. Se volvió a agachar y acarició el rostro de la tímida joven. -¿Sabes? El solo es un completo idiota… -Se quedó pensando unos segundos en lo siguiente que le diría. –Ven a mi departamento, debes de tener mucho frío y hambre. –Le dijo con una cálida sonrisa –Ahí ya veremos cómo te regresamos a tu casa ¿Vale?
Akane quedo perdida en esa hermosa sonrisa, ese joven era tan agradable. ¿Así de buenos serían todos en el mundo? Akane le devolvió la sonrisa y le dio la mano. Ranma quedó embobado con esa carita tan perfecta, tierna, encantadora… en realidad era una joven muy hermosa. En seguida la ayudo a ponerse de pie y puso su saco sobre los hombros de la joven.
-Será mejor que te abrigues si no enfermaras… -Le dijo para después mirar hacia la calle para ver si ya había cesado la lluvia.
-¿Enfermar? ¿Qué es eso? –Preguntó inocente mientras se dejaba guiar por el encantador chico.
Ranma se volteo a verla incrédulo ante tal pregunta, pero se topo con aquel par de achocolatados ojos llenos de curiosidad. ¿En verdad no sabía lo que era enfermar? Sus pensamientos fueron interrumpidos por un fuerte trueno que los dejó sordos por unos segundos. Ranma sintió como Akane le apretaba su mano y se pegaba más a su cuerpo.
-¿Que fue eso? –Preguntó con la voz temblorosa mientras miraba a su alrededor.
-Es solo un trueno… ¿nunca los habías escuchado? –La miro sorprendido, al parecer aquella joven ignoraba infinidad de cosas.
Akane negó con la cabeza mientras se acurrucaba junto al confundido joven. Ranma se quedó observándola sorprendido pero decidió que lo mejor sería irse de ahí lo antes posible antes de que la lluvia vuelva a arreciar.
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Ya dentro del cálido departamento Ranma le ofreció una taza de chocolate caliente a la extraña joven, pero Akane solo se limitó a observarla asentada sobre la redonda mesa.
-¿Qué ocurre? ¿No te gusta el chocolate? –Le preguntó Ranma al ver que la chica no mostraba la mínima intención por probarlo.
-El doctor Soun dice que no puedo comer, que mi cuerpo no lo necesita. –Le contestó inocentemente.
-¿No te deja comer? ¿Y cómo te alimenta? –Preguntó sorprendido.
-¿Alimenta? –Akane se quedó observándolo curiosa.
Ranma solo la observó esperando a que todo esto fuera una broma. Estaba más confundido que nunca… -Emm si, necesitamos alimentarnos para estar fuertes y saludables… -Le explicó sintiéndose la persona más tonta por definir algo tan absurdo.
Akane seguía mirándolo con esos ojos llenos de curiosidad. Ranma decidió desviar el tema…
-Bueno, aun no sé cómo te llamas, yo soy Ranma Saotome… ¿Y tú?
-¡Hola! Yo soy Akane, mucho gusto… -Dijo mecánicamente mientras se ponía de pie y le ofrecía su mano a modo de saludo.
Ranma quedó sorprendido ante tal acto y sonrió enternecido mientras le estrechaba su mano.
Akane volvió a tomar asiento sonriente mientras Ranma tomaba su taza de chocolate entre sus manos.
-Oye, ¿Y cuál es tu edad? –Pregunto trivialmente mientras se llevaba la taza a los labios para dar un pequeño sorbo.
-¿Mi edad? –Preguntó confundida –Ah sí, te refieres a cuando fui creada. Pues en ese caso tengo 8 meses, 3 semanas, 2 días y 5 horas de edad. –Contestó sonriente.
Ranma quien se encontraba sorbiendo su chocolate se atraganto escandalosamente al escuchar la edad de la joven.
-¿Estás bien? –Pregunto preocupada.
-Cof… Cof… Si… Cof… Es solo que… Cof… ¿Cuál me dijiste que es tu edad? –Volvió a preguntar pensando que tal vez había escuchado mal.
-8 meses, 3 semanas, 2 días y 5 horas. –Volvió a repetirle.
Ranma asentó su taza en la mesa y se le quedo mirando con los ojos entrecerrados. Algo no estaba bien o simplemente le estaban tomando el pelo.
-¿Sabes? Después del doctor Soun, tú eres el segundo humano al que conozco. –Le platicó animada.
-Ajaaaa. –Ranma la seguía mirando como a un bicho raro. –Claaaro.
-Siii, estoy muy emocionada. El doctor Soun siempre me decía que los humanos no son de fiar… y la verdad es que tú te me haces un humano muy agradable.
-Claro, claro… emmm solo tengo una pequeña pregunta… -Preguntó desconfiado. –¿Esta es una broma de Ryoga?
-¿Ryoga? –Preguntó inocente.
-Si, Ryoga. El me había contado que el doctor Soun había creado un par de robots muy parecidos a los humanos.
-¿Robots? Pero que absurdo… -Contestó mientras Ranma asentía corroborando que eso no podía ser posible… -Nosotras somos androides. –Le contesto sonriente.
Ranma se cayó de la silla estrepitosamente al escuchar tal afirmación...
Continuara...
¿Que les pareció el 2do capítulo? ¿Les gustó? ¿Lo odiaron? Déjenme su opinión en los reviews que con mucho gusto leeré. Este capítulo ya es un poco mas largo. Pobre Akane :s Tal vez odien un poquitín a el doctor Soun pero es necesaria la decisión que tomó para que pueda desarrollarse la trama.
Agradecimientos:
Bueno pues muchísimas gracias por sus reviews y a los que la agregaron a favoritos y a Follow, y a los que me leyeron en general. En verdad muchísimas gracias a todos ^.^ y en especial a:
º Fernando: (Muchísimas gracias y ojala que este capítulo también te haya gustado y espero no decepcionarte. Saludos!)
º 97pupi
º L-na012
º Mininahermosa29: (Jajaja siii pobre Soun, se desesperó un poquitín. Me alegra que te haya gustado a pesar de que te desagraden los prologos. Gracias por tu review y te mando muchos saludos!)
º Nabiki-san
º mechitas123
º Guest o Anónimo: (Hi! Excuse me but I suck for English as you will see, although I would put it in your language. Still thank you very much for your review and I'm glad you liked the concept of my story. Kisses and hugs!)
Muchas Gracias a todos en general por pasarse por mi Fic!
Recuerden que sus Reviews es lo que le da razón de ser a mis Fics...
Ciao!
Atte: CrisSs-LunaBell
