¡Hola otra vez!

Aquí estoy de nuevo con el nuevo capítulo de este fanfic Algo inesperado.

Tardé más de lo que tenía pensado porque estoy acabando el instituto y, de golpe estas dos últimas semanas he estado todos los días de exámenes.

Sé que el capítulo anterior no quedó muy bien, es que lo único que hubo fueron peleas (Nami se pasó un poco, pero así es su personalidad ^^). Cuantos más capítulos haga, serán mejores. Dentro de poco habrá más momentos ZoNa. Por cierto, los pensamientos van en cursiva.

Estos personajes no me pertenecen a mí, sino a el gran Eiichiro Oda. En cambio, Mistral y las demás paranoias me pertenecen a mí.

¡Ahora lean y disfruten!


En el capítulo anterior...

- Yo... yo... Esto no lo aguanto, Luffy. Nos tratas como si no fuésemos nadie -ahora Nami comenzó a llorar- . ¿Y sabes? Yo no tengo por qué aguantar esto.

Dicho esto, Nami se fue corriendo fuera de la cocina. Iría a cualquier lugar que estuviera lejos de su capitán.

Ahora todos en la cocina estaban perplejos. Sabían que Nami se enfadaría, pero esperaba una paliza o alguna que otra colleja. Lo que no esperaban es que hubiera afectado tanto a la navegante. Le había afectado demasiado y había salido corriendo. Esto era muy raro, no se parecía a su amiga Nami. Y para colmo lo que dijo su capitán lo empeoró todo.

- Bueno... No ha ido muy bien ¿no? -se dirigió a todos con cara de disculpa-.

Todos de repente giraron sus cabezas y le miraron. Todos estuvieron de acuerdo en que lo había hecho fatal, además todas sus caras expresaban odio hacia él. Luffy los miraba como no sabiendo a qué se referían con esas caras.

Y mientras ocurría todo esto, la misteriosa Mistral seguía sin mover ni un solo músculo. Seguía allí. Quieta. Sin decir nada. ¿Quién sabría lo que hacía aquí chica y a por qué venía?


Capítulo 2: Una herida profunda

Después de la tremenda pelea que habían mantenido Nami y Luffy, ésta salió rápidamente de la cocina. No quería estar en esa pesadilla. No comprendía lo que pasaba. ¿Por qué de repente Luffy había hecho su nakama a una desconocida? Bueno, Nami no sabía si para su capitán era una desconocida aunque para ella y el resto de sus compañeros sí lo era. Pero, ¿y ellos también ya la conocía? Lo que había dicho Sanji era: "Nosotros también le hemos regañado, Nami. Pero no podemos hacer nada para convencerlo. Así de cabezota es nuestro capitán." Eso quería decir que se acaban de enterar que la había hecho su nueva camarada, pero eso no quería decir que no la conocían.

Nami se estaba liando demasiado. Le dolía la cabeza de tanto pensar. No sabía nada de esa extraña chica. Parecía que todos le querían gastar una broma. No. No podrían hacerle eso. Nadie se atrevería a hacerle eso a Nami, se arriesgarían demasiado a una colleja, a un regañina o a cualquier cosa que se le ocurriera a la navegante.

Todavía había muchas cosas que le asustaban a Nami, como: ¿Y si era mala?; es decir, podía ser una infiltrada en el barco, haciéndose pasar por una antigua amiga de Luffy. Ahora mismo podía creerse cualquier cosa de esta tal "Mistral".

Estaba decidida a irse. Salir de aquel lugar. Tenía que hacerlo, si no lo soportaría y explotaría. No tenía adonde ir, todo le recordaba a Luffy... menos un lugar. El gimnasio. Luffy no solía subir allí (al menos que ella supiera), así que ese sitio no le recordaría a su capitán. Pero tenía un problema. Allí se encontraba Zoro (al menos eso pensaba ella. Lo más probable es que estuviera entrenando. No había persona en el mundo que pudiera haber soportado esa pelea, así que si estaba durmiendo ella le habría despertado y se habría puesto a entrenar). Ahora no le apetecía mucho hablar con él ni con nadie (sobre todo porque estaba muy enfadada y seguro que la pagaría con él), aunque alguien tendría que soltarle la bomba. Seguro que él sabría escucharla (a no ser que se pusiera a dormir, cosa rara cuando está en el gimnasio entrenando). No iba a ser él el único mugiwara que no supiera la presencia de "Mistral" en el barco. Aún le seguía sonando raro ese nombre.

También le seguían atormentando la cabeza muchas preguntas, pero hasta ella misma se parecía pesada. La cabeza le dolía demasiado como para seguir hablando del asunto. Lo mejor sería de una vez ir a contárselo al espadachín y olvidarse de... Luffy. Todavía no se había acostumbrado a dejar de pensar en su capitán, sobre todo si no paraba de atormentarle la cabeza.

A veces pensaba que ella misma parecía idiota. En vez de admitirlo y quedarse callada, regañaba

a cualquiera solo para que no le prestasen atención y pasaran de ella. Hasta se estaba regañando a sí misma con su propio método. Esto le parecía sorprendente.

Pero se olvidó de aquello en cuanto se paró enfrente de las escaleras del gimnasio.


En el gimnasio...

Zoro se encontraba en el gimnasio entrenando. Ese era el único lugar que tenía para relajarse (aparte de sus sueños, a no ser que le despertaran) de sus compañeros molestos. No paraban de hacer el imbécil y atosigarle. Solo quería paz en ese momento. El chico peliverde sabía que alguien debía de haber hecho algo malo, porque quien no fuera oído esos gritos de su navegante gritona, tenía ser especial, pues no había nadie que soportara eso. Ahora por fin habían cesado los gritos. "Por fin" -se dijo Zoro a si mismo- .

Estaba entrenando con sus pesas. Le costaba mucho concentrarse para no perder la cuenta de las veces que había levantado esas gigantescas pesas (ya que le ocurría a menudo lo de perderse).

De repente paró de mover esos trozos de hierro y se quedó congelado en la habitación. Debido a su gran perceptibilidad captó algo y se dio cuenta de que alguien estaba subiendo. ¿Quién estaría subiendo? Tendría que ser alguien de la banda de los Sombrero de Paja porque los únicos que se encontraban en el Sunny Go. ¿Pero si no lo eran? Ellos nunca subían al gimnasio. "¿Para qué van a subir? -comenzó Zoro a pensar- . Si ellos lo único que saben hacer es: Luffy: comer; Nami: mandar (de repente cuando pensó es esa chica se puso colorado sin saber el por qué); Usopp: hacer el gilipollas; Sanji: babear detrás de las chicas con esos estúpidos ojitos y cocinar; Chopper: ponerse tonto, creerse las historias de Usopp y también hacer el gilipollas con Usopp; Robin: hacerse la interesante y leer estúpidos libros que no le sirven para nada y Franky: ponerse más metal en su cuerpo, meterse en las conversaciones de los demás hablando como un chulo y preocuparse por si rayamos su preciado barco. No tienen tiempo para subir a entrenarse" -pensó esto Zoro mientras pensaba en si se pasaba o no con sus nakamas, pero en esta situación tan seria, tenía que pensar si eran ellos los que subían o un enemigo- .

Pero no tenía tiempo para pensar en aquello puesto que en ese mismo instante decidió callarse mentalmente y prepararse.

Zoro cerró los ojos, soltó esas insoportables pesas y se puso en posición. Se colocó lentamente la bandana de color verde oscuro en su cabeza peliverde, que antes estaba en su antebrazo. Respiró, se concentró y justamente cuando se empezó a abrir la puerta, dijo seriamente:

-Oni Kiri - lanzó su ataque y abrió los ojos dispuesto a seguir luchando si era necesario, aunque no lo era-.

A Zoro se le desvió el ataque, por primera vez, al ver quién era la persona que cruzaba la puerta; aunque eso no evitó que el ataque demoníaco hiciera daño a la persona que estaba ahí.

-¡Ah! - gritó -.

-¡Nami! ¿Qué haces tú aquí? Esperaba que por la puerta entrase un enemigo... Dios mío, te está sangrando el brazo. Deja que lo vea- Zoro soltó de inmediato las katanas para socorrer a su nakama en cuanto la vio sujetándose el brazo en las piernas, sentada y apoyada en el pared-.

-¡Suelta! - dijo Nami retirando el brazo rápidamente. No se esperaba esto de Zoro, ella solo quería hablar con alguien, no que le atacara-. No me toques. Ah...

En cuanto Nami retiró el brazo, ella misma se hizo daño. Levantó la mano que tapaba la herida y cambió su cara a una expresión de miedo y asco.

-Pero no te toques el brazo, tienes una herida muy profunda – dijo esto muy serio y cogió su brazo para examinarlo-.

-¿Y tú sí me lo puedes tocar? – preguntó Nami-.

-Oe, que yo me he hecho muchas más heridas que tú – Zoro echó una risita, que pocas veces lo hacía, lo cual él tampoco comprendió mucho. "¿Será porque estoy con ella o porque es un momento crítico y no puedo dejar que esté triste?" Zoro eligió la segunda opción, aunque algo le decía que lo más probable fuese la primera-. Tengo un montón de cicatrices en todo el cuerpo.

-Te las haces porque te dá la gana, parece que te gusta llenar tu cuerpo de cicatrices – respondió Nami mirándole-.

-Casi todas son de peleas.

-¿Y la que te cruza el pecho? - preguntó Nami; porque en realidad cuando le hicieran esa cicatriz, ella no estaba-.

-Me la hizo Mihawk – dijo secamente sin mirarla-.

-Porque quisiste morir.

-Porque perdí.

-Pero esa no es razón ninguna para querer morirte y que rajen por la mitad – Nami habló francamente sin dejar de mirarle, aunque este evitaba su mirada-.

-¿Por qué no lo es? Si mi sueño es ser el mejor espadachín del mundo y pierdo contra el mejor... ¿qué es lo que me queda?

-Mucho, Zoro. En esa ocasión perdiste, pero no hay que tirar la toalla. ¿Cómo vas a cumplir tu promesa de ser el mejor espadachín si cuando pierdes quieres morirte? Te queda mucho tiempo para entrenar y seguir intentándolo hasta que lo cumplas.

Ahora Zoro miró a Nami a los ojos. Ella había dado en el clavo. Él nunca se dejaría morir, porque tenía que cumplir la promesa de Kuina. Y ella le había dicho lo que jamás nadie le había dicho. Pero Nami notó este momento incómodo y cambió de tema.

-Esto... ¿y las cicatrices de los tobillos? - preguntó rápidamente Nami para que no pensase mucho Zoro en eso-.

-Tú estabas conmigo cuando me las hice, Nami.

-Ya, y momentos después llegaron Luffy, Usopp y Carue.

-Pero yo no sabía que vendrían, tenía que aprovechar el tiempo.

-Cortándote los pies – dijo Nami esto, pero no sin antes soltar una risita en plan de broma-.

-Es que no pude cortar la cera.

-Ja. Tiene gracia.

-¿El qué? - Zoro estaba ahora confuso y la miraba interrogante-.

-Siempre te dá por cortar las cosas.

-Para eso tengo katanas.

-Y por eso te vas haciendo cicatrices a tí mismo y a mí, porque adivina quién me ha hecho esta herida tan profunda – respondió Nami en plan chula-.

-Ya, lo siento, Nami. No sabía que eras tú... - se empezó a disculpar Zoro-.

-¡Solo había venido a hablar contigo, imbécil!

Nami empezó a llorar recordando todo lo que había pasado y eso que ella solo quería hablarle de Mistral. Zoro la miró triste y se sintió culpable por la herida que le había hecho. En seguida reaccionó.

-Oe, Nami. ¿Qué te pasa? - levantó su mano y le limpió las lágrimas que corrían por las mejillas de la navegante mientras los dos se miraban intensamente a los ojos – no hace falta llorar. Lo mejor será que llame a Chopper.

Zoro se levantó y intentó coger a Nami en brazos para llevársela abajo. Pero ella le apartó las manos para que no le cogiera.

-¡No! - gritó todavía llorando – No pienso volver abajo. ¿Por qué te crees que subí?

-Pero Nami, necesitas que Chopper te curé esta herida, necesita puntos... Además es culpa mía y te tengo que llevar, no quiero que te ocurra nada malo.

-No lo hagas. Más tarde me lo curará Chopper, solo véndamelo tú. Tienes experiencia ¿no?

-¿Segura? - quiso saber Zoro-.

-Sí. Tengo que hablar contigo.


En la cocina...

-¿Dónde estará Nami? - preguntó dulcemente Chopper que ya estaba preocupado por su nakama-.

Ahora mismo entraron Sanji y Luffy a la cocina, después de haber estado buscándola. Pero entraron en el momento justo para escuchar la pregunta del renito.

-No tenemos ni idea, Chopper – le aclaró Sanji encendiendo un cigarrillo porque estaba muy nervioso – hemos estado buscándola por todo el Sunny Go.

-Hemos mirado en la cubierta, - Luffy iba contando con los dedos como si fuera un niño pequeño – en su dormitorio, en la biblioteca, en el baño, en proa, en popa, en el laboratorio, en el taller, en la bodega, en el dormitorio de Sanji, en el mío, en en en...

Luffy nombró tantas habitaciones que se quedó sin dedos y se desmayó de lo confuso que estaba.

-Total, que navegante-san no ha aparecido – resumió Robin en unas palabras, para que algunos lo comprendieran-.

-Y entonces ¿d-dónde estará? - preguntó ya asustado Usopp, que se temía lo peor-.

-¡Ow! No pienses mal Usopp – le contestó Franky con su tono de tío chulo-.

-¡No me estaba refiriendo a eso! - le gritó Usopp cuando se enteró de lo que pensaba su nakama que Nami estaría haciendo-.

-¡Eso! ¿Qué te piensas que estaría haciendo ahora mi bella flor, robot de pacotilla? - Sanji ya estaba enfadado por lo mal que estaban hablando de Nami. Él no permitiría que hicieran eso-.

-Je, tú ya sabes... ¬¬ - siguió Franky – y por cierto ¿qué me has llamado, tron?

-¡Vale ya! Dejaros de peleas, que hoy ya hemos tenido muchas... - empezó a llorar Chopper triste-.

-No pasa nada, doctor-san.

Robin estuvo consolando al renito acariciando su pelo con una mano extra. Éste se acurrucó a la arqueóloga y al final se quedó dormido en su regazo. Además, después de haberse desmayado, Luffy se quedó dormido en el suelo a pesar de que con las peleas y el jaleo no se despertó.


En el gimnasio...

Zoro se levantó del suelo mientras se preguntaba de qué le quería hablar Nami. "Seguro que se trata de temas económicos" pensaba el espadachín. Se levantó hacia el botiquín de emergencias del gimnasio para coger un par de cosas como: vendas, agua oxigenada... Nami se fue acomodando en la pared para estar recta cuando Zoro le curara el brazo, antes estaba acurrucada en la pared cogiéndose las rodillas y llorando, pero ahora estaba sentada con las piernas estiradas y apoyada en la pared con la espalda recta. Le había costado mucho ya que se estaba quejando de su herida mentalmente.

No comprendía por qué no había matado a Zoro cuando le alcanzó su ataque. "Supongo que no habré matado a Zoro porque me duele mucho el brazo y no tengo fuerzas" es lo que quería pensar Nami. Lo que habría hecho Nami, sería (aunque le doliese mucho) matarlo a collejas, subirle un 130% su deuda de berries, no hablarle en la vida, coger su querida Wado Ichimonji y tirarla por la borda después de romperla, etc. y un montón de cosas más. Pero no sabía por qué, no quería hacerle tanto daño, aunque se lo hubiera hecho a ella. "¿Será eso? A lo mejor ahora me he encariñado con Zoro porque he olvidado a Luffy, se podría decir que ahora lo considero más un amigo que un simple nakama o quizás más que un amigo. ¡Basta, Nami! No pienses eso. ¿Cómo vas a querer tú a un tío tan testarudo y que lo único es esculpir su bello torso? ¿Pero por qué ahora me pongo a alabar su pecho? Nami se estaba torturando mientras pensaba esto y sin darse cuenta se sonrojó, lo cual no pasó desapercibido para el espadachín.

-¿Sobre qué me querías hablar querida Nami? - dijo Zoro mientras no paraba de sonreír al ver el sonrojo de Nami, y dijo "querida Nami" sarcásticamente para ver cómo reaccionaba ésta-.

-Oe, no te burles de mí – Nami no se podía permitir que Zoro la viera sonreír- Esto es serio, Zoro.

-Me estás preocupando. ¿Qué es lo que ha pasado para que subas aquí y quieras hablar conmigo? ¿Le ha ocurrido algo a alguien de la banda? - Zoro se estaba preocupando. Nami había empezado a ponerse seria y eso le daba miedo-.

-No – respondió secamente Nami. Ya bastaba de rodeos. Se lo tenía que decir ahora, era el momento – A partir de ahora tendrás que preocuparte de alguien más – Nami no podía retenerlo más y lo dijo – Gracias a tu capitán Monkey D. Luffy, te-tenemos u-una...

Nami estaba dudosa , aunque sabía que tenía que contárselo. Pero se le adelantó Zoro.

-Una nueva ¿qué? Nami dilo ya – Zoro ya estaba nervioso-.

-¡Tenemos una nueva nakama! Se llama Mistral y no sé nada de ella – soltó de golpe Nami-.

-¡¿Qué? -exclamó Zoro abriendo la boca para sorprenderse-.

Zoro no podía creérselo. Luffy siempre había confiado en él; además de que era el segundo de abordo, vicecapitán, su mejor amigo... y él no le había dicho nada. Esperaba que al menos se lo hubiera contado a él, esto tendría que tener un truco o algo.


Bien ya ha acabado este capítulo, el segundo.

Este ha sido mucho más largo que el anterior. Es que me vino la inspiración y estuve todo el día escribiendo. Ayer estuve escribiendo otro capítulo de mi otro fanfic "Todo es por tí" y hoy he escrito este. He estado escribiendo más bien toda la tarde. Y ahora son las 11:00 y en vez de cenar, estoy terminando el capítulo. Tengo que dormir mucho porque mañana voy a madrugar para consultar una cosa sobre la matrícula en el instituto y justo después irme a la piscina con mi amiga. ¡Ya es verano!

En este capítulo ha habido mucho momento ZoNa y Nami no ha estado tan histérica con Luffy. Ha estado charlando, como muy buenos amigos, con Zoro ^^. Después en la cocina Luffy y Chopper se han dormido. Usopp preguntando dónde estaría Nami y Franky diciéndole que no piense mal ¬¬ ya sabéis lo que creía Franky... pero Usopp se refería a si le había pasado algo malo a Nami jeje.

Bueno, miles de gracias a aquellos que hayan leído este fic y si lo leéis mandad reviews con agradecimientos, quejas o sugerencias. ¡Seguid leyendo!

Laura9914