Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece. Tampoco todos los OC son míos, me los han prestado amablemente.
Advertencias: Esto fue escrito mientras estaba en un estado medio catártico, medio zombi, así que no esperen mucho.
Aclaraciones: "BalónBook" es una parodia de FaceBook de igual manera que "Tonamu" lo es de
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Cuerdas del corazón
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Capítulo 1
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El día de la Fresa
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"¿Normal? ¿Qué es normal? En mi opinión, lo normal es sólo lo ordinario, lo mediocre. La vida pertenece a aquellos individuos raros y excepcionales que se atreven a ser diferentes."
Mi dulce Audrina
A.C. Andrews.
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Sintió con algo de molestia como alguien movía insistentemente su hombro tratando de sacarla de los maravillosos brazos de Morfeo, manoteo todavía medio dormida, murmurando cosas en contra de aquel despreciable ser.
-¡Mierda, Hina! ¡Ya es tu turno en el baño!
-Solo…solo cinco minutitos más onii-chan…- pidió babeando en el proceso la almohada.
-¡Yo no soy Shun-san! ¡Ya levántate Hina!- dijo Midori alzando más la voz.
La rubia se sentó en la cama y se le quedó viendo a la pelirroja -que vestía una bata de baño y su cabello lucia mojado- analizando cómo demonios había entrado a su habitación, luego cayó en la cuenta de que su amiga había pasado la noche en su apartamento.
-¿Qué hora es?- preguntó perezosamente, suprimiendo un bostezo.
-Las 7:05 am.
Hina volvió a despanzurrarse sobre la cama soltando un suspiro.
-No sé cómo no pudiste oír la alarma, a mi casi me mata de un paro cardiaco, apúrate o se nos hará tarde, hoy tenemos que irnos en metro porque Shun-san entra tarde a trabajar.
-Ya entendí, ya entendí, que molesta eres- respondió tomando una toalla de su armario para luego dirigirse al baño.
Midori cerró la puerta de la habitación y procedió a peinarse, enredando es su cabello los listones verdes que tanto le gustaban, sacó de su mochila unos jeans ajustados, una playera verde que le dejaba el hombro derecho descubierto y unas botas de color café, se los puso para después intentar poner algo de orden en el cuarto.
Hina era un desastre para dormir, y a pesar de que la cama era matrimonial estaba hecha un asco, la pelirroja había compartido lecho con la rubia, y la mayor parte de la noche la había pasado hecha bolita en una orilla porque su amiga se había apropiado de la demás cama al estirarse como si fuera una estrella de mar.
La chica Seto soltó un suspiro y salió de la habitación una vez que se encontraba en mejores condiciones. Al salir se encontró en el pasillo con la rubia, que espiaba la habitación de su hermano.
-Onii-chan aun duerme- susurró con dulzura.
-Es lógico, llego frito anoche.
-Qué bueno que hoy entra más tarde a trabajar- y se dirigió a su habitación a cambiarse sin cerrar la puerta.
Midori se acercó para cerrar la puerta pero se quedó embobada observando a aquel ser que parecía ser una fiel copia de una estatua griega; su respiración era suave y acompasada, los mechones negros de cabello estaban desparramados en su almohada y todos los músculos de su cuerpo se encontraban relajados; aunque al parecer dormir como locos era de familia pues de un manotazo tiró la sábana que cubría su níveo cuerpo.
La muchacha entró a la habitación del mayor, tomó la manta del suelo y lo arropó como si fuera un niño pequeño, inhalo el aroma a lluvia y menta y salió rápidamente del cuarto. Si Hina la veía salir de la habitación de su hermano mayor seguramente la atacaría con un montón de preguntas sin sentido.
Respecto a su hermano, la de ojos verdes era muy celosa; todas aquellas jovencitas que habían sentido atracción por el muchacho y lo habían manifestado habían acabado con un daño físico o psicológico, obviamente cortesía de la joven Kirai na.
Uno de los tantos temores de Midori era que su amistad con Hina termina porque ella se enterará de que gustaba de su hermano.
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Cuando bajo a la cocina Midori se encontraba dando los últimos detalles a los bentos que ese día llevarían a la escuela.
-Prepare bolas de arroz rellenas de salmón ahumado- informó mientras engullía el ultimo trozo de su dona.
-¿Y que hay para desayunar?
La chica le señaló una botellita de yogurt de fresa y una dona de chocolate.
Hina se encogió de hombros, si su hermano se llegara a enterar de que tomaban un desayuno tan pobre seguramente les daría un sermón de órdago.
-¿Pusiste en la caja de bento el pay de fresa que hicimos anoche?
-Sí, puse un buen trozo y aún queda bastante en el refrigerador.
Unos días atrás a Hina le habían surgido unas inexplicables ganas de hacer pay de limón, pero al momento de hacer las compras su hermano había traído fresas en vez de limones porque eran más económicos, resignada invito a Midori a su casa apara que juntas lo prepararan mientras veían el dorama de You are Beautiful. La noche había transcurrido comiendo galletas y mezcla de fresa mientras le gritaban a una estúpida Go Mi Nyu que se girara para que viera al buenazo de Kang Shi Woo.
-¿Por qué solo hay tres cajas de bento?- preguntó Hina.
-Siempre que vengo preparo tres- le respondió extrañada ante la cuestión- Voy por las mochilas para que ya nos vayamos.
Mientras Midori salía Hina rápidamente sacó un topper de plástico de la alacena y metió en él un trozo gigante de pay, de un cajón tomó unas pegatinas y puso una sobre la tapa azul del traste, escribió una nota con la pluma morada que encontró al lado de las pegatinas.
-¡Hina, ya vámonos! ¡Ya se nos hizo tarde!- el grito de Midori la hizo tomar 2 cajas de bento y la botella de yogurt para salir corriendo como posesa.
Para: Yuuichi-san :3
De: La chica más guapa del mundo ;D
¡Es delicioso solo porque yo lo hice, así que espero que te lo comas todo! :9
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El peliblanco observó con frustración como el tren se alejaba rápidamente, soltó una maldición al aire y se resignó intentando recuperar el oxígeno que había perdido al correr tan rápido para intentar alcanzar el vagón.
Lo único positivo de haber perdido el tren es que la estación estaba relativamente vacía, con lo cual podía moverse y respirar con mayor libertad. Apretó la agarradera de la mochila que colgaba en su hombro derecho y con la otra mano se aseguró de que la funda con la guitarra no tocara el suelo. Se acercó un poco más al borde de las vías y se quedó mirando hacia la nada.
De pronto sintió que alguien lo empujaba hacia las vías, pero cuando estaba a punto de caer a los rieles del metro la misma fuerza que lo había empujado lo sujetaba con firmeza de su mochila, dejando que su cuerpo formara un ángulo obtuso respecto al borde del andén. Su piel se puso más blanca de lo que era y un grito arañó su garganta sin poder salir.
-Mou, si no gritas no es divertido.
El alma le volvió al cuerpo cuando pudo pararse con normalidad, se volteó a ver al causante de su casi paro cardiaco, encontrándose con una rubia que hacia un puchero de berrinche.
-Buenos días Hakuryuu-kun- saludo la chica que iba detrás de la pelimiel.
Con la mano en el pecho y apretando los dientes contestó el saludo.
-Buenos días Midori-senpai.
-¿Y a mí porque no me saludas Haku-chan?- preguntó Hina socarronamente.
-Deberías de agradecer que no te acuse de intento de homicidio- respondió fulminándola con sus ojos rojizos.
-Mou, sabes que no te soltaría a las vías, te agarre fuerte de la mochila y aunque no lo creas soy bien fuerte- dijo doblando el brazo, intentando mostrar unos inexistentes bíceps.
Hakuryuu la miro intentando suprimir una sonrisa, los brazos de la chica eran delgados y blancos, toda ella aparentaba ser frágil y suave, pero poseía una fuerza ridículamente asombrosa en aquel menudo cuerpecillo. La analizo con detalle: playera de tirantes negra con estampado de una mano blanca sosteniendo un corazón-granada, shorts de mezclilla, converse de bota y mitones negros, el cabello dorado lo llevaba suelto, unos centímetros debajo de los hombros. Lucia muy guapa.
-Midori, no vamos tan tarde si un maniaco obsesivo de la puntualidad como Hakuryuu está aquí- tranquilizó Kirai na a su amiga que se quejaba de que por su culpa no llegarían a tiempo a clases.
-Los tres vamos tarde, yo estoy aquí porque perdí el tren- informó el peliblanco.
La gente se iba acumulando en la plataforma esperando el metro, los muchachos tuvieron que juntarse más al punto de que sus brazos se rozaban, el medio de transporte llego y todas las personas empujaron a los que estaban hasta enfrente para poder ingresar al vagón, Midori logró entrar pero fue separada de sus compañeros que se agarraron del primer tubo que encontraron como si su vida dependiera de ello.
-¡Midori-chan! ¿Estás bien después de que esta panda de idiotas cavernícolas te taclearan?- berreó Hina, pues no veía a la pelirroja. Algunos pasajeros la fulminaron con la mirada.
-¡Si, estoy bien!
Hina iba pegada a la puerta y Hakuryuu tenía los brazos al lado de su cabeza, intentando no aplastarla, una suerte que para bajar se debían de utilizar las puertas de enfrente y no sobre las que iban recargados.
-Y es por estas cosas que detesto viajar en metro- informó Hina sonriéndole suavemente.
-¿Tu hermano no pudo llevarte a la escuela?
-Es viernes, hoy entra tarde.
Una persona empujó la espalda del chico y este recargó su cuerpo aún más sobre Hina, su nariz se posó sobre la cabeza de la chica, ninguno de los dos dijo nada, sabían que eran gajes del oficio. Aunque, con el olor de naranjas y menta enloqueciendo sus sentidos a Hakuryuu se le harían eternas esas siete estaciones a la escuela.
-Mierda, no debí haber perdido ese tren- pensó perdiéndose en esos ojos verdes que lo miraban burlonamente.
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Los ojos rojos de la chiquilla recorrieron con avidez el lugar, esa escuela parecía sacada de una típica película hollywoodense, donde niños ricos y mimados hacen cualquier cosa menos estudiar. Simplemente el estacionamiento era del tamaño del auditorio de la institución a la que ella iba, era ridículamente grande.
-Señorita, para poder usar un espacio del estacionamiento tiene que pertenecer a la escuela- informó un policía que cuidaba el lugar.
La chica sacó del bolso trasero de su pantalón una credencial y se la mostro al hombre, este la inspeccionó minuciosamente y después se la entrego.
-Señorita Izayoi, los salones que han sido acondicionados como habitaciones están a la derecha de aquí, unos 5 minutos caminando, después se encontrara con una glorieta de flores, de ahí tomara el camino de las fresas y caminará otros 5 minutos más. Puede pedir informes a la recepcionista del edificio.
-Gracias.
La castaña bajó de su motocicleta un bolso enorme, se colgó en el brazo izquierdo la funda con su guitarra y en el derecho se acomodó mejor una mochila. Conducir la motocicleta toda la noche con semejante equipaje había sido todo un reto.
Mientras caminaba observaba las instalaciones de la Academia de Artes Central de Inazuma, algo enfurruñada notó que eran de mejor calidad que las de Osaka, Nara, Hokkaido y Okinawa. Bueno, no por nada era la academia central. Los alumnos se dirigían despreocupadamente a sus respectivas clases, aún era temprano.
-Hola- dijo una muchacha de ojos morados y aire distraído e inocente.
-Hola- le respondió analizando las ropas de la otra castaña, su playera, mallones y zapatos rojos estaban llenos de pequeños lunares amarillos, un sombrero verde que parecía estar formado por hojas decoraba su cabeza. Parecía una fresa gigante.
-Me gustan tus aretes, son lindos- hablo señalando las 12 perforaciones de pico en total, 6 en cada oreja.
-Gracias, a propósito ¿tú no sabes dónde puedo comprar más piezas?- cuestionó recordando que había olvidado los piercing para su labio y lengua.
-Claro que si, Tobitaka-san tiene una tienda al lado de la escuela, es algo extraño pero es muy amable y vende cosas de calidad y baratas.
-Bueno, gracias por la información.
-Toma, es para ti, ¡feliz día de la fresa!- dijo sacando de su bolso un vaso de plástico tapado lleno de fresas con crema.
La chica se alejó antes de que pudiera darle las gracias, repartiendo los botecitos a la gente que se cruzara por su camino y deseándoles a todos un feliz día de la fresa.
-¿Cuándo demonios se inventó el día de la fresa?- pensó Sakuya divertida.
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-Oh mierda, creo que me enfermaré de gripa- maldijo la pelirroja tocando su garganta.
-¿Por qué demonios sigues comiendo la paleta?- preguntó su compañera mientras mordía la paleta de hielo sabor fresa.
-Es que sabe muy bien- contestó alzando los hombros para restarle importancia al asunto.
Ambas jovencitas tenían hora libre y se encontraban tiradas en el pasto, observando las nubes y el cielo azul, mientras comían los dulces que les habían regalado por ser el día de la fresa.
-Akane me dio 2 botes más de fresas- informó la chica Seto.
-Yo le pedí a Haruna 4 bolsitas más de chocolates con fresa, pero solo me dio 2.
En la academia estaba la tradición de tomar cualquier día del mes y convertirlo en algo especial celebrando cualquier cosa que a los estudiantes se les ocurriera. Se turnaban la tarea por departamentos, y en aquella ocasión los chicos pertenecientes al departamento de Artes plásticas y Fotografía habían decidido repartir pequeñas muestras de comida con la fruta que celebraban. Obviamente todo financiado por la misma institución.
-Recuerdo el día del zapato, ese día fue sublime- dijo Hina soltando una risita.
Aquel evento había estado organizado por el departamento de Música clásica, en un principio había estado bastante tranquilo, pero alrededor de la tarde Hina junto con otros compañeros de clase decidieron improvisar y organizar un juego en el que tenían que robar los zapatos de las personas, fue un completo caos. Algunos chicos jamás volvieron a ver los zapatos que llevaban aquel día.
-A mí me gustó más el día de la nutella.
-Oh si, ese día también fue muy bueno.
-Oye, ¿Qué planeas hacer para la audición?
-¿La verdad? No tengo ni la más mínima idea, ¿y tú?
-Tampoco sé que hacer.
-Solamente han pasado 5 días desde que lo anunciaron, cuando falte una semana para la fecha comenzaré a preocuparme.
-¿Y de qué crees que tratará el festival?
-No lo sé, siempre ha tenido el mismo nombre, pero los eventos presentados cambian.
-¿No sería genial que la temática fuera de Harry Potter?
Hina sonrió ante la ocurrencia de su amiga.
-¿Y que todos fuéramos asignados a las diferentes casas?
-Sí, algo así como nuestras vidas normales pero adaptadas a Hogwarts.
-Sin duda alguna Fudou, tu y yo seríamos asignados en Slytherin.
-Sí, intentemos ver en qué casa serían seleccionados nuestros conocidos, ¿Endou?
-Hufflepuff- respondió la rubia sin dudarlo.
-¿Tsurugi?
-Tiene facha de Slytherin, pero a veces parece un Gryffindor; o podría ser un león con aires de reptil, cualquiera de las dos está bien para él.
-¿Goenji?
-Gryffindor.
-¿Manabe-sensei?
-Ravenclaw hasta la médula.
-¿Minaho-sensei?
-No lo sé, es bastante inteligente, pero de igual manera es astuto, pero creo que tiene más pinta de águila.
-¿Aoi-sensei e Ichinose-sensei?
-Ambos gryffindor.
-¿Aki y Akane?
-Hufflepuffs.
-Definitivamente el trabajo del sombreo seleccionador es horrible- musitó Midori con algo de cansancio.
-Él conoce los pensamientos de la persona que se lo pone, no creo que en base a eso tenga muchos problemas para asignar a alguien a una casa. Aunque la verdad es que creo que en la casa roja y dorada ponen a cualquier tonto.
-Haz hablado como toda una serpiente- dijo burlonamente la pelirroja.
-¿De qué aburrido tema hablan estas dos señoritas escupe sarcasmos?- interrumpió Fudou llegando de repente- Esperen, olviden la parte de señoritas- finalizó socarronamente.
-Jodete Fudou- murmuraron ambas al mismo tiempo.
El castaño ignoró el comentario de sus amigas y las movió un poco con su pie para que lo dejaran sentarse en medio de ella, las muchachas rezongaron pero acabaron abriéndole un pequeño espacio en el pasto.
-¿Por qué Fudou tiene ese genial gorro y yo no?- preguntó la rubia con curiosidad al ver la prenda que portaba su amigo.
-Matsuno-sensei me obligo a ponérmelo- respondió el ojiverde tocando el gorro con forma de fresa- Hace calor, ¿Cómo demonios soportan estar tiradas al sol?
-Tenemos paletas de hielo- contestó sencillamente Midori.
-Denme- ordenó el chico, pero en el instante en el que pronunció la frase las dos chicas metieron de inmediato en su boca lo que les sobraba del dulce.
-Malditas- gruñó en respuesta a las burlonas miradas de las chiquillas.
Por alguna extraña razón que estaba fuera del alcance de la lógica, Hina siempre tenía las manos frías, así fuera el día más caluroso de la historia del mundo la rubia tendría las manos heladas; Akio sabía esto y por eso tomó con brusquedad las manos de la ojiverde y las puso en sus mejillas. Al principio ella frunció el ceño, pero después soltó un suspiro de resignación.
-Y por estas cosas todo mundo piensa que son novios- murmuró Midori acostumbrada al excéntrico comportamiento de sus amigos.
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-Se supone que tenías que haber llegado mañana, junto con tus otros compañeros- señaló la mujer con algo de frialdad.
-Sí, bueno, respecto a eso, como ya se lo dije anteriormente, no podía esperarlos por asuntos familiares, así que me he venido yo solita, avisé a la escuela y se supone que les tenían que avisar a ustedes.
Sakuya le llevaba repitiendo eso un buen rato a la mujer que parecía no comprender que ella solo quería dejar el pesado equipaje en un lugar para poder descansar.
Con un bufido la mujer tomó un llavero del que colgaban un montón de llaves y un ridículo muñeco de goma, y le ordenó algo arisca que la siguiera, no sin antes decirle que anotara sus datos en un cuadernillo de registro. Subieron unas cuantas escaleras y la mujer le abrió la puerta de un salón en el que reposaban 4 futones bien acomodados y un roperito bastante amplio a cada lado.
-Puedes tomar el lugar que quieras, mañana conocerás a las chicas con las que compartirás dormitorio y será cuando le de las llaves a todas, te recomiendo que no salgas del campus, si quieres comer algo tenemos una cafetería lo bastante buena para que puedas ir allí, solo tienes que mostrar esto- dijo dándole un pequeño sobre.
Y salió del lugar dando un portazo.
La castaña solo se encogió de hombros y tomó el futon de color turquesa para recostarse, no sin antes botar su equipaje a un lado. Acostada procedió a abrir el sobrecito, en su interior se encontraba un tríptico que se parecía bastante a los de los ferias donde trazaban un mapa para que pudieras encontrar sin dificultad el juego que uno quisiera, la diferencia es que este marcaba los sitios de la enorme escuela, además contenía 2 tarjetas de color rosa, una tenía la frase "Comida" y la otra "Baño".
Observó el techo blanco y cerró los ojos, entrando en un estado en el que dormitaba pero a la vez sus sentidos estaban alerta, duro así como una hora hasta que su estómago le gruñó indicándole que necesitaba comer. Con algo de flojera se levantó, tomó el folleto y buscó la condenada cafetería.
Cuando la encontró se volvió a asombrar por la arquitectura tan lujosa que presentaba, era ridículamente grande, moderna y sofisticada. Soltó un bufido y se acercó a la muchacha pelirosada que atendía para pedirle un sándwich de queso y un jugo de durazno, ella tomó su orden distraídamente, estando más atenta a su celular que a su persona, le extendió la mano para recibir el dinero y ella le dio la tarjeta correspondiente, la muchacha solo la pasó por un aparato y se la devolvió sin más ceremonias, volviendo la vista a su celular.
Engulló de prisa los alimentos y decidió dar una vuelta por aquel monstruoso campus, todo era diferente a comparación con la academia de Osaka, que es de donde ella venia, desde las instalaciones hasta los profesores, hace poco había visto a un maestro con un gorro de fresa repartir más gorros iguales a sus alumnos, con la amenaza de que si no se los ponía los iba a reprobar.
Siguió caminando distraídamente hasta que choco con un chico castaño, este la fulminó con sus oscuros ojos verdes pero no le dijo nada, y antes de que ella pudiera decirle que era un idiota el chico siguió caminando, por simple y sana curiosidad lo siguió con la mirada, le llamaba la atención la vestimenta del chico, parecía sacado de un concierto de metal y aquel estilo lo hacía ver muy atractivo.
El muchacho se acercó a dos chicas que estaban tiradas en el pasto y se sentó en medio de ellas, ambas eran bastante guapas y parecían llevarse muy bien con el joven, de la nada el castaño tomó las manos de la rubia y las puso en su cara.
Sakuya rodó los ojos y dejó de mirar.
Todos los chicos guapos y con estilo tenían un defecto enorme y repugnante.
Una novia.
Y al parecer ese chico no era la excepción a la regla.
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Era un estúpido, un completo estúpido, el ser más imbécil de todo el jodido universo.
Al principio cuando vio en su perfil que ya no eran amigos le pareció bastante gracioso que el muchacho estuviera dolido por lo que había pasado entre ellos, luego se sintió molesta por la actitud de él, era muy inmaduro de su parte haberla borrado de BalónBook solo por esa tontería, y finalmente la embargó una tristeza pesada, preguntándose si no debía de hacer algo para retomar aquella amistad.
Una chica castaña le pidió una orden y ella la despacho rápido y fríamente, normalmente no atendía así a los clientes de la cafetería, pero aquella situación que estaba viviendo merecía ser analizada profundamente.
Había conocido a Hayato Matatagi al inicio del año, y a la mayoría de sus compañeros de salón no les había agradado aquel chico tan extraño, ella estaba consciente de que era raro y diferente, pero no tenía problema alguno con ello, compartían un amor hacia las letras y la lectura y eso era suficiente para Nozaki Sakura. Volvió a checar su perfil de BalónBook en su celular.
Puso el cursor en el nombre del chico y le apareció una pequeña ventana que le preguntaba si quería enviar una solicitud de amistad a ese usuario. Soltó un suspiro profundo, no había duda alguna de que él la había bloqueado.
Releyó los últimos mensajes que se habían mandado, tenía un mes que no hablaban por BalónBook, por eso ella apenas notaba que ya no eran amigos.
*Hayato Matatagi: ¿Me cuentas un cuento?
*Chica Cerezo: Mmm…. ¿de qué tipo?
*Hayato Matatagi: Mmm…el tipo que más te guste… podría ser nuestra historia (:
*Chica Cerezo: ?
*Hayato Matatagi: Si, como desde tu punto de vista, la historia que nosotros dos contamos y como nos enlazamos
*Chica Cerezo: Mmm...te he dicho que cuando me piden escribir específicamente sobre algo me bloqueo y pienso en otras cosas totalmente diferentes? xD
*Hayato Matatagi: Si, me lo has dicho. Pues escribe lo que piensas. Solo quiero una historia.
*Chica Cerezo: Lo intentaré, pero no prometo nada.
*Hayato Matatagi: *3* :D No olvides que te quiero, solo para recordar *3*
Desde lo que había sucedido entre los dos no habían hablado, esa era su última conversación que habían tenido y cuando se cruzaban por los pasillos de la escuela ambos se ignoraban, fingiendo que no se habían visto.
Volvió a su perfil y le apareció una imagen que sintió como una pedrada o una patada en el estómago.
Es divertido como un extraño en un año significa mucho.
Es terrible cuando alguien que significó tanto hace un año, es un extraño ahora.
Es increíble lo que en un año puede pasar.
Maldijo entre dientes a aquellos idiotas que se sentían filósofos y publicaban sus pensamientos amargos en BalónBook. Dio click al Tonamu de Matatagi y seleccionó la opción de pregunta anónima.
-¡Nozaki-san, es tu turno de estar en la cocina!
-¡En un momento voy!
"¿Qué debe de hacer la gente para que la elimines de balónbook o porque lo harías?"
Le dio enviar y acudió a la cocina donde necesitaban su ayuda.
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Matsukaze Tenma frunció el ceño, había dormido horrible en el viejo colchón que tenía en su departamento y ahora le dolía la espalda con cada movimiento que hacía, y la situación lo ponía de muy mal humor, a su lado su asistente caminaba con elegancia, ignorando su problema y ganándose miradas apreciativas de las chiquillas que pasaban cerca de ambos.
-Eres bastante popular entre las niñas Kidou- murmuró mientras el mencionado lo miraba fastidiado.
-Es por eso que uso lentes- dijo colocándose los anteojos verdes que anteriormente había limpiado.
-Aun así llamas la atención.
-No es como si yo quisiera que las cosas sean así.
Tenma soltó una risita, el ver como su amigo se molestaba por su situación- que varios hombres envidiaban –lograba mejorarle el estado de ánimo.
-Aclárame a donde vamos y de que vamos a hablar- pidió el mayor de ojos grises.
-Te lo dije ayer- le reprochó el chico de rastas.
-Sí, pero no me acuerdo bien de todo lo que me dijiste.
El de ojos rojos soltó un suspiro antes de empezar a hablar.
-Vamos a hablar con Souichiro Raimon, director de la academia, para ponernos de acuerdo en cómo vas a dirigir el festival.
-¿Volví de Europa solo para dirigir un festival escolar?
-No es cualquier festival escolar, además la paga es muy jugosa.
-Vale, vale, confió en ti, después de todo nunca me has decepcionado al elegir mis contratos.
Yuuto Kidou quedó conforme con esa afirmación, y los dos hombres entraron a un edificio donde la recepcionista los mando directamente a la oficina del director. Cuando entraron se dieron cuenta de que había otra persona en la habitación, una mujer muy bella de ojos azules y cabello corto del mismo color.
Tenma sintió un nuevo pinchazo que recorrió todo su cuerpo, aunque no sabía si el dolor provenía de la espalda o de su pecho.
Mierda, debí de haberme quedado en Europa como el cobarde que soy
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Shun soltó un largo suspiro de cansancio, tenía los hombros bastante engarrotados y sentía que sus pies pesaban una tonelada. A pesar de que había entrado tarde a trabajar se sentía sin una gota de energía en su cuerpo, pero no le costaba nada esperar diez minutos a que su mejor amigo saliera para irse juntos a casa y cenar algo.
Yuuichi apareció antes de lo esperado con una cara de zombi con la cual bien pudo haber ganado un concurso de Halloween, ambos parecían muertos vivientes, pero no se quejaban mucho de su situación, después de todo ellos eran los que habían decidido dedicarse a la medicina.
-¿Nos vamos?- preguntó el pelinegro suprimiendo un bostezo.
-Quede de verme aquí con Kyosuke, no creo que tarde demasiado.
-Vale, vamos a esperarlo.
El chico de orbes ámbar se recargó en la pared más cercana, sus ojos se quedaron analizando el suelo como si fuera la cosa más interesante del mundo, la verdad es que aún estaba algo avergonzado por la nota que la hermanita de su amigo le había enviado junto con el postre, ella llevaba un tiempo haciéndole el favor de mandarle algo de comer, pero con los paquetes siempre venían papelitos que lo hacían sonrojarse cuando los leía y aun no sabía que pensaba Shun al respecto.
-Ya es tarde y no creo que encontremos buena comida en un restaurante, mejor vamos directamente a mi departamento a cenar.
-No lo sé…seguramente Kyosuke querrá ir a casa.
-No pongas escusas, se quedan a dormir en la habitación de huéspedes y ya, lo más probable es que en su casa no haya nadie y tengas que cocinar tú.
El mayor de los hermanos Tsurugi no dijo nada, pero hizo una mueca como si no estuviera totalmente de acuerdo con su amigo de la infancia.
-O que, ¿es que acaso temes encontrarte con Hina?- cuestionó burlonamente el de ojos verde oscuro.
Yuuichi alzó bruscamente la mirada ante la mención de la chica y un pequeño y tierno rubor empezó a aparecer en sus mofletes.
-Mira, te hablare sinceramente, no soy tonto y se lo que mi hermana planea al enviarte esas notas, tu eres mi mejor amigo y yo no podría estar más feliz de que finalmente termináramos siendo familia- dijo Shun con una sonrisa en su rostro.
-N-no es tan sencillo, a veces siento que solo lo hace jugando- murmuró el peliazul algo preocupado- Y la verdad siempre creí que si terminaríamos emparentando sería porque nuestros hermanos se casarían.
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Ese día Aoi-sensei había estado comportándose muy rara, parecía como si un fantasma se le hubiera aparecido anunciándole las peores catástrofes que azotarían el mundo. No podía evitar preocuparse por su mentora, después de todo la mujer siempre se mostraba ecuánime y alegre, pero esa tarde había estado despistada y ausente, además de que su piel se había puesto más pálida de lo normal.
Bajó con cuidado del camión y buscó con la mirada a su hermano, habían quedado de verse afuera del hospital, cuando lo localizo con la mirada se acercó a él con paso firme y silencioso, y escuchó como su hermano le decía algo a su compañero de trabajo.
-Y la verdad siempre creí que si terminaríamos emparentando sería porque nuestros hermanos se casarían.
Reconoció de inmediato a Shun-san, pero frunció el ceño al digerir las palabras que su hermano decía.
-Lo lamento, pero Hina no es mi tipo, y yo tampoco creo ser del suyo- dijo interrumpiendo la plática de los otros dos chicos que le sonrieron a modo de saludo.
-¿Por qué no? Hina es muy bonita y harían una pareja muy mona- contestó Yuuichi mientras que Shun le mandaba una mirada que indicaba que era un caso perdido.
-A ti te parece atractiva, a mí solo me cae bien.
Su hermano no dijo nada más y volteó el rostro intentando ocultar su sonrojo, pero Kyousuke alcanzo a verlo y se permitió sonreír divertido ante la situación.
-¿A dónde iremos a cenar?- preguntó acomodándose la funda de la guitarra en el hombro.
-A mi casa- respondió el pelinegro agitando las llaves de su auto, con una voz que no daba lugar a réplicas.
Su hermano soltó un largo suspiro de cansancio y se encamino mansamente a un automóvil color plata.
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Hina podía asegurar sin temor a equivocarse que jamás de los jamases, ni aunque fuera el fin del mundo, se encontraría con alguno de sus ex novios en la biblioteca, y aquello por alguna razón la deprimía pensando qué demonios les había visto a esos idiotas como para aceptar salir con ellos. Con ninguno de los dos había durado más de una semana, pero las experiencias le habían ayudado a convencerse de que tenía que buscar a su chico ideal, sin importar que estuviera totalmente estereotipado.
Obviamente tenía que ser atractivo, más grande que ella, amable, atento, dulce, divertido, maduro, inteligente, y debía de soportar todos sus defectos y tonterías; y al pensar en todas esas cualidades un solo nombre se le venía a la mente: Tsurugi Yuuichi.
Así que en sus propósitos de año nuevo había anotado "Conquistar a Yuuichi-kun", pero después de unos meses no estaba segura de cómo hacer eso posible, no estaba segura de sí era lo mismo enamorarse que querer enamorarse. Por lo pronto su plan era sencillo, ser encantadora sin dejar de ser ella misma, y esperar a que eso surtiera efecto.
Con lo que ella no contaba es que los planes no siempre salen como uno quiere.
El sonido que indicaba que alguien estaba entrando al departamento la saco de sus cavilaciones y salió rápidamente de la cocina para recibir a su hermano, encontrándose con la sorpresa de que no venía solo.
-Buenas noches- saludó Yuuichi.
-Hola- contestó simplemente, yendo de vuelta a la cocina para buscar algo que servirles de comer.
-¿Ya cenaste?- preguntó Shun preocupado.
-Yap, hice sopa miso, voy a servirles un poco.
Los tres hombres fueron a sentarse al amplio sillón de la sala, y prendieron el televisor para buscar un programa que ver mientras comían la sopa. Kyosuke fue a ayudarle a la rubia, ambos decidieron no protestar ante la poca ayuda que sus hermanos ofrecieron al servir la cena, lucían bastante cansados.
Encontraron en un canal de películas algo que les interesó, así que decidieron dejarle a ese canal mientras engullían un trocito de tofu, Hina a su vez se sentó a un lado de su hermano mientras picoteaba una rebanada de pay de fresa.
-¿Se quedarán a dormir?- cuestionó la de ojos verdes al menor de los Tsurugi.
-Si, en casa no hay nadie y ya es tarde para volver- respondió mientras escuchaba al dragoncito rojo deshonrar a la "vaca" de la protagonista.
La rubia notó que los chicos ya iban a terminar la sopa, por lo que nuevamente fue a la cocina para preparar los tazones de arroz y el pescado frito, alimentar a aquellos tres era algo que implicaba grandes cantidades de comida, Hina estaba segura de que uno solo de ellos cenaba la misma cantidad que ella engullía en todo el día.
Kyosuke volvió a ingresar a la cocina para ayudar a la chica con los platos, juntos los llevaron a donde se encontraban los demás.
-Oye, ¿formarás parte del grupo de bienvenida de mañana?-curioseo Kyosuke.
Hina rodó los ojos antes de contestar.
-Sí, le cambie el lugar a Midori porque ella tenía otras cosas que hacer.
Shun notó el resentimiento que había en la voz de su hermana, consciente de que estaba preocupada por su amiga y de que detestaba la idea de tener que levantarse temprano en un sábado.
-¿Bienvenida de qué?- se atrevió a preguntar.
-Tenemos que recibir a los alumnos de las otras escuelas que participarán en el festival.
-¿Qué festival?
-La danza de la flor de cerezo.
El pelinegro se giró a su hermana y la fulminó con la mirada.
-Muchas gracias por no decirme nada- dijo sarcásticamente, ella solo le sonrió.
-Bueno, el punto es que yo también tengo que ir, así que vayamos juntos.
-¿Te obligaron a participar?- preguntó Yuuichi.
-No.
Los tres se le quedaron viendo como si le hubiera salido otra cabeza.
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Yuuka soltó un suspiro profundo y demasiado pesado como para ser emitido por alguien de 13 años de edad. La razón era simple pero a la vez complicada.
Cuando era pequeña y su querido hermano le leía cuentos de lindas princesas siendo rescatadas por apuestos y rubios príncipes, pensaba que el amor era sencillo, donde todos los involucrados vivían felices por siempre. Pero su versión rosa del amor se rompió cuando su amigo Saku Kabeyama decidió confesarle sus sentimientos por ella.
Su visión del amor perfecto se acabó porque en los cuentos los enamorados nunca reciben un "No" por respuesta, y había sido ella misma la destructora de su propia e infantil perspectiva.
Había rechazado a Saku. Pero a pesar de eso, a pesar de todo, el muchachito seguía empecinado en que no perdería la posibilidad de que ella lo amara. Yuuka ya no sabía qué hacer para dejarle en claro que no tenía y dudaba tener ese tipo de sentimientos hacia él.
A veces se le pasaba por la mente el contarle el problema a su hermano, pero estaba segura de que si hacia eso su hermano ahuyentaría a Saku de la peor manera posible, y ella no quería eso, pues era su amigo.
Su hermano asomó la cabeza a su cuarto y ella le sonrió en respuesta cuando lo vio.
-Acabo de llegar.
-¿Por qué tan tarde?
-Aun no logramos acabar de componer la canción, nos está costando mucho más trabajo de lo que pensé.
La castaña soltó una risita al ver la expresión enfurruñada de su hermano.
-¿Por qué no le pides ayuda a alguien?
-Primero muerto- gruño Shuuya.
Yuuka rodó los ojos ante el comportamiento orgulloso del peliblanco.
-¿Y papá?
-Aun no llega- contestó intentando que su voz no sonara triste, pero al ver la mueca de su hermano comprendió que había fallado estrepitosamente.
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A Natsumi no le gustaban los chicos de su edad, los consideraba tontos, inmaduros y unas completas bestias incivilizadas.
Quizá todo había empezado porque su padre la mimaba mucho, al ser la única hija de papi obtenía todo lo que ella quería, su progenitor nunca le había negado nada, pero para cumplir todos sus caprichos tenía que trabajar arduamente en la escuela que dirigía. No pasaban mucho tiempo juntos, y cuando Natsumi estaba aburrida leía manga, pero no cualquier tipo de manga, ella era muy selectiva respecto a todo lo que ella deseaba.
No le gustaba el shonen, y detestaba con todas su fuerzas el gore.
Pero amaba el shojo, en especial aquellas historias donde la protagonista se enamoraba de alguien mayor a ella, que comúnmente era su profesor.
Quizá, y solo quizá, por eso no le llamaban la atención los chicos de su edad.
Además todo mundo tenía una idea equivocada acerca de ella, hasta su mismo padre parecía no conocerla bien. Porque nadie en todo el mundo se hubiera podido imaginar que la correcta Natsumi Raimon se estuviera preparando apara escaparse de su casa e ir a un bar.
Ya era tarde pero aquello no le importaba en lo más mínimo, no era la primera vez que huía en medio de la noche para ir al bar.
Solo quería ver aquellos ojos oscuros que hacían que su corazón latiera como loco.
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Los grandes ventanales dejaban ver que estaba lloviendo; no era una lluvia fuerte, de esas en las que parece que el cielo se iba a caer, pero tampoco era una lluvia débil, era una lluvia molesta que les obligaba a llevar un paraguas para cubrirse si no querían enfermarse.
Hina hubiera preferido quedarse en la camioneta de la escuela, arropada con la chamarra y bufanda de su hermano a estar parada en un bullicioso pasillo de la terminal de autobuses, recargó su cabeza en el hombro de Midorikawa intentando dormitar, a su lado Tsurugi no apartaba la vista de Aoi-sensei, en ese instante la rubia entendió porque alguien tan antisocial como el peliazul se había ofrecido para ser parte del grupo de bienvenida.
Handa platicaba tranquilamente con Kazemaru, aunque de vez en cuando se unía a la charla Matsuno-sensei, mientras que Ichinose-sensei acababa de escribir en una cartulina "Academia Inazuma" para que los estudiantes que buscaban los localizarán fácilmente.
Saliendo de entre la multitud se les acercó una señora de cabello azul claro, labios gruesos y ojos grises, a ella la seguían 2 chicas, una que parecía su copia solo que con piel morena y otra de cabellos y ojos color miel.
-Un gusto conocerlos, soy la señora Urabe de la academia de Osaka- dijo saludando con energía a toda la comitiva.
-Un placer, nosotros somos los maestros encargados de llevarlos a la escuela- hablo Aoi por todos los profesores presentes haciendo una leve inclinación.
Las dos chicas lucían cansadas y algo fastidiadas por el viaje que acababan de realizar, pero la morena no despegaba la vista de Ichinose Kazuya. Las mujeres no pudieron seguir conversando ya que una voz masculina las interrumpió.
-Soy Zaizen Sousuke de la academia Nara, un gusto conocerlos- el hombre era de piel algo tostada, cabello azul oscuro con un mechón blanco en el flequillo que estaba de lado, sus ojos eran negros y profundos.
Matsuno Kuusuke le extendió la mano para saludarlo, intentando parecer formal a pesar de llevar su típico gorro a rayas rosas y azules.
-Academia Central Inazuma, un placer tenerlos aquí.
Detrás del hombre venían dos chicas y un chico, que al igual que los anteriores parecían estar cansados y adormilados.
-Pues ya que todos estamos aquí, vamos a la camioneta para ir a la escuela y que puedan descansar- indico el profesor castaño con una sonrisa.
Midorikawa se acercó a una de las chicas de Nara para ayudarle con su equipaje, Handa copio su acción y ayudo a la pelimiel, mientras que Hina intentaba mantener una conversación con el muchacho que parecía ser un poco tímido.
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La lluvia había provocado que las calles de Tokio se congestionarán más de lo que normalmente lo hacían, Tsurugi miraba con desinterés como las gotas habían bajado de intensidad. Iba en el asiento del copiloto y atrás sus compañeros platicaban con los desconocidos estudiantes.
Ryuuji iba sentado con una linda chica pelinegra de impactantes ojos rubí y piel blanca, la muchacha era algo seria y estaba cansada con el viaje, por lo cual el peliverde solo pudo sacarle algunas frases cortas. Su nombre era Kurayami Takahashi, cursaba el tercer grado y pertenecía al departamento de música occidental.
Atrás de ellos se encontraba Handa y Akeru Shinoda, la guapa chica pelimiel que hablaba animadamente con el castaño, el cual parecía que a veces no podía seguir de todo a la simpática ojimiel.
Touko Zaizen iba durmiendo en el hombro de su progenitor, Rika Urabe discutía con su madre sobre alguna tontería que ninguno de los presentes alcanzaba a entender y Tachimukai Yuuki iba sonrojándose a cada pregunta que le hacía a la rubia, que no se detenía por más que Kazemaru la regañaba diciéndole que no fuera tan confianzuda con alguien que apenas acababa de conocer.
Kyosuke giró la vista para encontrarse con los brillantes ojos azules de su profesora, que a pesar del tráfico parecía conservar su buen humor. Aunque no lo admitiera en voz alta era consciente de que todas las mujeres que iban en el vehículo eran tan guapas que podrían hacerle fácilmente la competencia a cualquier modelo profesional, pero él solo tenía ojos para una.
Pero esa chica no lo miraba de esa forma.
Y con el inicio de la preparación del festival sus pocas posibilidades morían definitivamente.
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26 de junio de 2014. 4:11. (primera vez que termino un escrito a una hora decente)
¡Hola hermosos seres de la creación!
Bien, el primer capítulo ya está arriba, el principio no me costó trabajo, pero el final lo sentí algo forzado. En fin, como notaron no todos los OC aparecieron, no quise meterlos de sopetón, ya que quiero desarrollar bien las personalidades de cada uno, los OC que faltaron aparecerán en el final de ca principios del cap 3, aun no estoy muy segura. Esto de trabajar con OC que no son míos me está resultando más pesado de lo que pensé, pero no pienso echarme para atrás en mi decisión y continuaré con este fic.
Además en este fic aparecerán personajes que ni si quiera recordaban que existían, (¿alguien recordaba a Saku o a la mamá de Rika?).
He tenido una idea que no me puedo sacar de la cabeza, es algo así como un mini concurso, la primera persona que me diga correctamente todos los nombres de los personajes que aparecen en las escenas del prólogo (todos son mencionados o aparecen en el cap 1) podrá hacerme la pregunta que quiera sobre el fic (si quieren preguntar en que terminará o algo así).
*Personaje desconocido 1
*Personaje desconocido 2
*Personaje desconocido 3
*Hina y Shun
*Personaje desconocido 4
*Kazemaru y Akane
*Ichinose y Personaje desconocido 5
*Akio Fudou, Tsurugi Kyosuke, Endou Mamoru y Personaje desconocido 6
*Personaje desconocido 7
*Personaje desconocido 8 y Personaje desconocido 9
*Hina, Midori, Fudou y Midorikawa.
Gracias por sus preciosos review a Zetta Inverse, Laura Excla Red Racer, Valentine-J, Hope Simons, SkyBlue05, Paooo, Ferny Goenji, TatiaOtaku y Mayra 1D.
Las amoro a todas *3*
Bien ahora las preguntas:
-¿Hina mataría a Midori si se llega a enterar que gusta de su hermano?
-¿Fudou cambiará la idea equivocada de Sakuya?
-¿Qué fue lo que paso entre Sakura y Matatagi? ¿Qué responderá Matatagi?
-¿Yuuichi es muy tímido con respecto a las leves insinuaciones de Hina? ¿El plan de Hina saldrá bien?
-¿De qué película es el dragoncito rojo que deshonra a una "vaca"? ¿A qué chica se refiere Tsurugi?
