Bueno, aqui tienen el primer capi del fic ^^

Espero que sea de su agrado ^^

Y muchas gracias por sus coment

Shugo Chara no es mio, sino de las peach y algo

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Capitulo 1: El chico que da un giro a tu vida.

Era un hermoso día y entre todas las casas y barrios de la ciudad, había una que era ni grande ni pequeña, pero igual se veía majestuosa, de 3 pisos y de habitaciones amplias. La placa daba a conocer que los dueños eran la familia Tsukiyomi.

Los habitantes de esa casa eran nada menos que los casados Amu e Ikuto Tsukiyomi con sus hijas, las trillizas Misha, Shia y Trisha. Por trabajo, los padres pasaban el 50% total del año fuera de casa y la otra mitad en casa, por eso, los deberes de la casa la hacían las hijas, eso también significaba que ellas estaban viviendo solas.

Se podía ver a una joven de cabello liso, que le llegaba a los hombros y azules como también sus ojos. Vestía en estos momentos el uniforme femenino de la escuela donde hace años, asistían su padre Ikuto y su tía Utau y también un delantal porque se encontraba preparando el desayuno.

-Ya esta-Satisfecha al ver ya todo listo sobre la mesa

-¡Te quedo muy bonito, Shia!

-Gracias Kykio-Viendo a su Chara, una chica de vestimenta ninja y de cabello blanco con mechones rosa, recogido en dos coletas con el adorno de dos shuriken.

-Siempre cocinas delicioso.

-Eres muy amable Notes-Refiriéndose a su otra Chara, una chica que viste un vestido rosa, con tiras en vez de mangas, guantes del mismo color y un lazo blanco alrededor de su cintura. De cabello ondulado, hasta los hombros y con un lazo de adorno.

-Que bien Shia, te preocupaste de poner la comida con las vitaminas necesarias para un día de esfuerzo-Le felicito una tercera voz que era nada menos que su tercer Chara llamado Rapid, un chico de cabello algo largo, liso y recogido en una coleta, con una banda en la frente y vestido estilo deportista.

-¡Misha, Trisha, bajen a comer!-Grito la cocinera quitándose el delantal para ponerlo en su lugar y sentarse.

No paso mucho tiempo cuando se oyó el sonido de pasos bajando las escaleras e hizo acto de aparición una chica idéntica a ella, con el mismo color de cabello y ojos, pero con la excepción de que era como el de su madre cuando tenía 10 años, tocando los hombros y con una coleta en lo alto y vestía el mismo uniforme femenino que Shia, pero debajo se puso una calza negra que le llegaba a las rodillas.

-Buenos días, huele delicioso Shia.

-Gracias Misha, buenos días Eri, Musa y Stein-Viendo a los Charas de su hermana.

-¡Buenos días, Shia-chan!-Gritaron.

Eri, era una chica con el cabello rebasando sus pies y recogido en una coleta alta, cuyo moño tenía una mariposa. Era muy tranquila y su vestimenta es como las de las bailarinas de ballet.

Musa, otra chica, cuyo cabello lo tenía recogido en un tomate y el moño tenía de adorno una gran nota musical, traviesa y viste con una toga, al estilo griego.

Y por último, esta Stein, un chico de vestimenta estilo científico, incluyendo las gafas, por ser inteligente, era algo presumido y orgulloso por eso y su cabello corto y alborotado era de color café oscuro.

-¿Trisha?-Pregunto Notes.

-Debe seguir durmiendo-Murmuro Eri.

-Siempre es lo mismo con ella-Se quejo Musa.

-Eso es porque no come las suficientes vitaminas-Dijo Rapid.

-No, es porque es muy holgazana-Le corrigió Stein como si fuese algo obvio.

-¡Trisha, baja ya!-Grito Misha.

-Es inútil, si esta durmiendo, es más dura que una piedra-Le recordó Shia.

-Es verdad…Así que comamos-Con una amplia sonrisa, se sienta y come el desayuno con su hermana y los Charas.

Estaban terminando de desayunar cuando oye un fuerte grito que inundo toda la casa que llamo toda su atención, luego se oyeron estruendo, cosas caerse, gritos de dolor al golpearse con algo de seguro y finalmente como apresuradas pisadas bajaban la escalera y luego hizo acto de presencia su hermana Trisha.

Trisha, como ellas, tenía también los ojos azules, pero a diferencia de ellas, su largo cabello liso que le llegaba a la cintura, lo tenía de color rosa, es decir, era la única de las tres que heredo el color de cabello de su madre. Su uniforme de la escuela, lo había personificado a su estilo, a uno roquero: guantes de cuero sin dedos en sus manos, una cadena delgada colgando por el lado derecho de su cintura, botas negras hasta las rodillas con agujetas en vez de zapatos y nada de medias o calcetas.

-¡¿Por qué no me despertaron?!-Reclamo en gritos.

-Lo hicimos-Dijeron tanto sus hermanas como sus Charas.

-Ya-ne-Dijo Misha saliendo con sus Charas y con unos patines en sus manos, que al ponérselos, se fue hacía la escuela andando en ellos.

-Nos vemos Trisha-Dijo Shia saliendo de la casa también, a pie y con sus Charas.

-¡Moo! ¡Siempre es lo mismo!-Gritaba sentándose en la mesa y comiendo su desayuno con toda la velocidad posible.

Finalmente termina, pesca su bolso y sale de la casa corriendo. Trisha, tenía varias diferencias de sus hermanas: 1-Su cabello rosa, 2-Las calificaciones, 3-El comportamiento refinado no es lo suyo (Aunque es sorprendente en Misha porque se muestra muy inquieta) y 4-…

Ella no tiene un guardián Chara como sus hermanas.

No tardo en alcanzar a Shia y juntas, con Rapid, Notes y Kykio, caminaron hasta llegar finalmente al instituto. Una vez que llegaron, no tardaron en saludaras y ellas respondieron el saludo…y también escuchaban los rumores sobre las trillizas.

-Sus padres son nada menos que la modelo famosa Amu-chan e Ikuto, el famoso violinista.

-Ahh…Ikuto-sama, Amu-san tiene tanta suerte por atrapar a un hombre como él.

-Y las trillizas Tsukiyomi son tan kawai, se nota que son sus hijas.

-Shia-san esta muy hermosa hoy, tan refinada como siempre.

-Hace una media hora llego Misha-san, tan energética y deportista como siempre.

-Ella si que sabe como mostrar el lado fuerte femenino.

-Y no nos olvidemos de Trisha-san, tan genial y sexy con esa actitud de roquera y con esa mirada serena y desafiante.

-Luce tan kawai

-Ya comenzamos con los rumores-Murmuro Misha agotada por eso.

-Animo Trisha-Le animo Shia con una sonrisa y los chicos que la vieron así, no tardaron en sonrojarse y tener ojos de corazones.

-Lo estas haciendo de nuevo Shia-Suspiro.

-¿En serio? Gomen ne.

-¡Esa es nuestra Shia!-Grito Kykio.

-Hermosa como refinada-Le aseguro Notes con una sonrisa.

-Basta, que me apenan-Decía Shia sonrojada y con las manos en las mejillas.

-¡Hermosa!-Gritaron los chicos que iban a su paso.

-Ya paréenle ¬¬-Dijo Trisha cabreándose ante el espectáculo.

-Nos vemos, Trisha-Se despidió Shia, después de todo, estaban en diferentes salones, Shia y Misha juntas, mientras que Trisha estaba sola en otra.

-Sí, sí-Entrando a su salón.

Shia caminaba tranquila, saludando a la gente que iba por su camino con su característica sonrisa alegre que hipnotizaba a cualquiera. Veía divertida como sus Charas hablaban o discutían hasta que la sorpresa la invade al ver un chico de cabello liso, corto y negro, como también sus ojos que mostraban seriedad y distante al mundo, y protegidos por unas gafas redondas De su hombro colgaba su bolso que ella sabía que también iba su ordenador porque por nada del mundo lo dejaba.

Sabía quien era, Koshi Mitsuhiko, es dos años mayor que ella por lo que no estaban en el mismo salón, pero lo conocía "Bien" por así decirlo porque estaban juntos en el club de ciencias, la realidad es que él no se relacionaba mucho con la gente pero gracias a que estaban ambos en "Planetarium" llego a conocerlo mejor que cualquiera.

Al verlo, agacho un poco su cabeza, apenada y cuando estuvieron de lado, se detienen.

-B-Buenos días Koshi-san-Sin alzar su rostro o vería su sonrojo.

-Buenos días Shia-san…Viniste con Trisha, ¿No es así?

-Anno…s-si…

-Su salón tiene un nuevo compañero…debemos estar preparados

-¿Cómo esta eso?

-…aún no estoy seguro, pero no creo que este en buenos pasos

-¿Y Death?-Tratando de cambiar de tema.

-Durmiendo en mi bolsillo.

-Ya veo…-Sonríe-Nos vemos Koshi, debo irme al salón.

-Nos vemos-Y toman su propio camino.

-Moo, desperdiciaste una oportunidad-Dijo Kykio algo aburrida.

-No la molestes Kykio, ¿No ves que se pone nerviosa?-Le reto Notes.

-Las mujeres en estas cosas son un lió.

-Basta-Dijo Shia apenada-Yo no tengo porque confesarme, ya sabemos que no le gusto.

Cuando entro a su salón, lo primero que llamo su atención fue ver a su hermana Misha discutiendo a gritos con un chico rubio, su cabello era largo hasta los hombros y liso, sus ojos eran azules y su piel era algo bronceada. Su nombre era Kazune Kuroba, capitán del club de karate.

-¡Serás animal, Kazune! ¡Te estoy diciendo que con eso no es suficiente!

-¡No necesito los consejos de una vise capitana!

-¡Te haré puré!

-¡Inténtalo!

A Shia se le escapó un suspiro de resignación e ignorándolos, camino hacía su asiento y una vez sentada, se le acerco sus amigas, una chica de cabello negro y preciosos ojos azules oscuros y la otra era de cabello azul claro y ojos rojos.

-Buenos días Kagome-Viendo a la pelinegra-Buenos días Miku-Viendo a la peliazul.

-¡Buenos días!-Exclamo Miku con una sonrisa.

-Yosh, Shia-Le respondió Kagome-Todavía no empieza la hora del almuerzo y ya pelean…Lo que hace el amor.

-…-Shia se ríe divertida para luego contemplar como también los demás el "show" que les mostraba Misha y Kazune.

Trisha, apenas entro a su salón, fue recibida por un fuerte abrazo de una chica de cabello naranja y sus ojos eran de color rosa oscuro.

-¡Buenos días, Trisha!-Exclamo muy feliz de verla.

-Buenos días Koiko, si que estas animada.

-Siempre lo estoy, sabes, el día de hoy, llega un estudiante transferido.

-¿Un estudiante transferido?

-Y estará en nuestro salón-Dijo otra chica que se les acerco, una joven de cabello ondulado y morado oscuro y sus ojos eran de color miel-Buenos días, Trisha.

-Buenas Sakura, ¿Qué clase de persona será?

-No tengo idea-Sakura y Trisha han sido amigas desde la infancia gracias a la amistad de sus padres con Amu, eran nada menos que Nagihiko y Rima, así es, ella es Sakura Fujisaki, su hija.

Entro al salón un chico de cabello corto, alborotado y de color marrón y sus ojos eran de color café. En cuando entró, Trisha se sonrojo, llevo sus manos debajo de su mentón como si estuviese rezando y sus ojos estaban iluminados.

-Sakuya-san-Decía toda feliz mientras lo veía caminando hacía su escritorio.

-"Mi amado Sakuya, por favor, acepta mi amor"-La joven reacciona y se sonroja de vergüenza cuando oye esas palabras de la boca de Koiko-Eso estabas pensando, ¿No?

-¡P-P-Por supuesto que no!-Grito roja de la vergüenza.

-Si claro.

-¡No molestes Koiko!-Grito mientras Sakura solo reía divertida.

Cuando entró la maestra, de inmediato todos corrieron o caminaron hacía sus asientos. La adulta mira con cuidado y una vez que todo estaba en orden, hablo:

-Bien, como algunos deben saber, el día de hoy tenemos a un nuevo alumno de intercambio. Es japonés, pero en los últimos 5 años, ha estado estudiando en Francia. Ya puedes pasar.

Los alumnos miraron fijamente la puerta, que no tardo en abrirse e hizo acto de presencia el chico nuevo, la mayoría de las chicas no pudieron evitar exclamar de la emoción al notar que era realmente apuesto. Tenía 15 años, pero era un poco más alto para su edad, su cabello corto era liso, pero lo tenía algo alborotado y era de color de un intenso negro, como también sus ojos que reflejaban misterio y seriedad mezclada con ironía. Su chaqueta la tenía desabrochada, por lo que se podía ver una simple pollera negra holgada, hasta su cintura y sin mangas.

-Mi nombre es Giniro Higurachi-Fue todo lo que dijo, sin perder aquellas características ya mencionadas que reflejaban sus ojos y eso provoco conquistar a la mayoría de las chicas.

Trisha quedo en silencio, algo en él le decía que debía tener cuidado, pero no era su manera de ser o su peculiar belleza lo que llamaba su atención, sino lo que estaba sobre su cabeza y que nadie más veía: Aquel chico poseía un Chara. Parecía ser mitad perro por sus patas, orejas, cola y manos, su cabello era corto, alborotado y negro y su vestimenta era unos pantalones y pollera, todo negro.

-Higurachi-san, siéntate al lado de Tsukiyomi Trisha-Indicando la mesa.

La joven se sorprende y gira hacía su derecha, viendo aquel asiento vació que estaba a su lado y maldijo por eso. Volvió la vista al frente y notó que aquel chico ya estaba frente a ella y eso la sorprendió un poco más y solo atino a quedarse en silencio e ignorándolo mientras disimuladamente lo veía como tomaba asiento y sacaba su cuaderno de la mochila mientras su Chara, de un salto, cayo sobre el escritorio y se sentó allí y miraba todo a su alrededor muy curioso.

-Lo ves, ¿No es así?-Susurro el chico nuevo.

-¿Eh?-Sorprendida y confusa.

-Ves a mi Suke…Me sorprende que puedas verlo, considerando que tú no tienes ninguno.

-No los tengo, además, eso no es asunto tuyo.

-Entonces deja de mirarme a mí y a mi Chara-Girando su rostro para verla con una sonrisa de superioridad-¿Oíste?

-Eres despreciable-Dijo furiosa y tratando de no abalanzársele encima y matarlo a golpes.

-Gracias.

La clase paso como una tortura para ella, sentía las penetrantes miradas del chico nuevo como el de su Chara y eso la estaba poniendo los pelos de punta, tenía ganas de gritar, pero las cosas se pusieron peor cuando las clases terminaron entregando los exámenes…y de nuevo había reprobado, ¿Qué acaso todo el mundo debía causarle un mal día precisamente hoy?

En el almuerzo estaba amargada por aquel examen y por mucho que tratase de olvidarlo comiendo su almuerzo favorito, la imagen de Giniro sonriéndole con ironía la hacía enojar como nunca. Para no preocupar más a sus amigas que intentaban subirle el ánimo, les dijo que iría al salón de música, que tenía unas estrofas de su nueva canción que debía arreglar.

No detuvo su caminata hasta que llego al salón de música, una vez que entró, se sentó en el piano y se lo quedo mirando mientras pensaba en sus calificaciones y las comparaba con las de sus hermanas, no siempre reprobaba, siempre tenia sus altas y bajas, aunque era la única de las 3 que debía hacer de nuevo los exámenes que suspendió. Shia era un genio, en todas las materias le iba bien, pero su única debilidad eran los deportes, o se lastimaba o lastimaba a alguien. Misha, en cambio, era una maestra en los deportes y cualquier cosa humanista, cualquier cosa que se relacione con números, le va horrendo, pero la verdad es que en los exámenes, justo de pelos se salvaba.

-Estoy maldita-Concluyo para luego tocar. Mientras tocaba, pensó en los Charas que tenían sus hermanas, Sakuya, Kazune, Koshi y ahora Giniro, no es que sentía envidia, pero era un motivo más para sentirse inferior a todos, especialmente hacía sus hermanas

Termina asustándose cuando repentinamente vio un par de manos extras tocando aquel instrumento, de inmediato gira su rostro y ve que era su hermana Misha.

-Shia y yo llegaremos tarde, por lo que deberás preparar la cena, bueno, Shia llegara mucho más tarde…

-Y como tú incendias la cocina, yo tendré que cocinar.

-Muy graciosa…Aunque es verdad, nos vemos-Se va.

Finalmente su larga tortura dio fin cuando la campana que daba fin a la clase de hoy sonó. Caminaba de vuelta a casa con la compañía de Sakura y Koiko, hablando muy alegres de sus planes para ir el domingo al cine, pero a mitad de camino, se separan porque tenían desde ese punto, rumbos diferentes.

Trisha continúa con su camino hasta que se sorprende al ver a una distancia de pocos metros a Giniro con su Chara, pero no estaban solos, estaban hablando con una mujer adulta, lo único que atinó en esa situación fue esconderse. Intentaba oír de la conversación, pero no hubo caso, las únicas palabras que logro oír fueron: Embrión y Robar el Humpty Lock. Y eso realmente la sorprendió, especialmente por lo último, ya que conocía ese candado y le pertenecía exclusivamente a su madre.

Se atrevió a echar otro vistazo, pero notó que ya no había nadie, creyendo que ya se habían ido mientras pensaba, se disponía a irse a su casa, pero a penas dio la media vuelta, se sorprende al ver que Giniro estaba detrás de ella, muy cerca y con esa sonrisa de superioridad que había odiado, iba a hacer algo, pero el chico fue más rápido porque antes de que se diese cuenta, él la había arrinconado en la pared, poniendo sus manos en cada lado de la cabeza de ella y su rostro se acerco peligrosamente al suyo.

-Una pequeña y linda gatita fue atrapada por un perro.

-No te me acerques-Tratando de parecer como si nada, pero aquella cercanía la había puesto nerviosa, incluso oía como su corazón latía y no pueden culparla, a excepción de su padre, nunca antes había estado tan cerca de un chico.

-Tsukiyomi Trisha, ¿No? Conozco a tus padres…le causaron grandes problemas al mío hace algunos años.

-Eso no me interesa, escucha, se que espiar esta mal, pero peor es robar. El Humpty Lock es de mi madre, así que escúchame bien para que no se te olvide nunca-Su cuerpo había reaccionado y tocando su pecho con sus temblorosas manos, lo aleja de ella-No voy a permitir que robes el candado de mi Okasan-Y se va corriendo.

-¿Causará esa chica problemas, Giniro?

-Lo dudo Suke, es solo una pequeña molestia.

Era de noche, una vez que estaban las trillizas en casa, la cena no tardo en comenzar, comían en silencio, Trisha porque estaba aún pensando en los dos encuentros que tuvo con Giniro, causándole una ira absoluta, en cambio, Misha y Shia, era porque estaban preocupadas por su hermana menor por verla así.

-Trisha-Hablo finalmente Shia-¿Hay algo que te molesta?

-¿Eh?-La mencionada sale de sus pensamientos-¿Por qué lo dices?-Comiendo.

-Si las miradas matasen, tu cena quedaría hecho picadillo-Fue la respuesta de Misha.

-Estoy bien, en serio-Volviendo a comer.

-¿No estarás así por que volviste a reprobar un examen?-Pregunto Shia.

-¿De nuevo?

-No es eso, en serio, no me sucede nada-Se pone de pie-Me voy a mi cuarto, buenas noches-Se va antes de que alguien más dijese algo.

Cuando llego a su cuarto, cerró la puerta con seguro para que nadie entrase a molestarla. Al acercarse a su cama, se sorprende al ver que había una pequeña caja blanca encima, de seguro, uno de los Charas de sus hermanas lo fueron a poner. Curiosa por el contenido, toma aquel pequeño objeto y al abrirlo, se sorprende al ver un candado de oro, con cuatro corazones rodeando la cerradura por donde debería pasar la llave.

-Es… ¡El Humpty Lock!-Tomando el objeto con su mano derecha para alzarlo al aire, vuelve a mirar la caja y notó una pequeña nota. Dejó el candado sobre su cama una vez que se sentó para luego tomar la nota y dejar la caja en el suelo.

Trisha, ahora tú debes usarlo, cuídalo bien y recuerda que no debes juzgar a una persona por la actitud, sino por su verdadero Yo.

Te quiere tu madre, Amu Hinamori.

Leyó la nota muchas veces, sin creer en su contenido, su madre le había dejado el candado a ella, volvió a tomar el candado y lo contemplo por largo tiempo y tendida en su cama. Por una razón, su mente le hizo pensar en Giniro, cosa que la hizo sonrojar al recordar la cercanía, pero no tardo en enojarse por sus comentarios y de un movimiento, termino de pie y camino hacía su balcón.

-De seguro cuando se enteré que yo tengo el candado, no tardará en robármelo. No entiendo el por qué mamá me dio el candado a mí y no a mis hermanas, yo no tengo ningún Chara por lo que no podré protegerme o al candado de ese idiota-Lanza un suspiro para luego apoyarse en el barandal de su balcón-Deseo con todo mi corazón ser fuerte para proteger a los que quiero, tener valor para lograrlo, poder cumplir mis sueños…Y también encontrara mi Yo Verdadero.

Era un nuevo día, como a Trisha se le olvido cerrar las cortinas, la causa de su despertar fueron los rayos del sol, que la penetraron tanto que no tuvo otra opción que despertarse.

-Maldito sol-Se quejo aún adormilada y moviéndose en su cama-¿Eh?-Su movimiento causo que sintiese algo en su cama que no estaba bien. Creyendo que se había dormido con el candado entre las sabanas, se pone de rodillas con las intenciones de encontrarlo.

Pero no fue así, en vez de pillarse el candado, se encontró con tres huevos tendidos en su colchón. Atónica, no se había dado cuenta de que el Humpty Lock, que en realidad posaba sobre su escritorio, comenzaba a brillas.

-E-Esto es… ¡¡AHH!! ¡¡EH PUESTO HUEVOS!!... ¡¿QUE PASO CON LAS LEYES DE LA FISICA?!