Capitulo 2

"¿Cómo que no puedes venir esta noche?, Tam me prometiste que este Halloween a diferencia del año paso seria tu y yo, en mi casa toda la noche viendo pelis de terror y comiendo chuches. Nada de fiestas y alcohol"

"Lo sé Nam, pero las altas esferas familiares han dictaminado que debía acompañar a mis primos pequeños a pedir golosinas a cambio de poder realizar ese viaje que tanto deseo a Machu Picchu"

"Bueno que se le va a hacer, otra ves sera" - Le dije mientras me acostaba en el sofá y ponía el móvil en modo altavoz - "¿Y dime qué tal?"

"¿A qué te refieres, al viaje o esta noche?. Si es por el viaje, pienso encontrar el secreto más oculto posible para dejar en ridículo a esas asociaciones de arqueólogos tan prestigiosas; en cambio, si te refieres a esta noche no va nada mal"

"Tam opción B"

"Ahhh vale... Pues tú como si nunca hubieras escuchado la otra opción"

"A la orden mi capitán" - Entonces escuche desde el otro lado de la linea un "Que disfraz tan original jovencito, toma un extra de caramelos.

"Señora pero si soy un chica... mierda es verdad que este ya es mi octavo cambio"

"¿Se puede saber qué ha sido todo eso?"

"Nada que ya se me había vuelto a olvidar que me he cambiado de disfraz"

"¿Por qué?"

"Que no vaya de fiesta no significa que no pueda disfrutar de ella... además, mama quiere nadar en chuches"

"¿Y por eso te estas cambiando de disfraces?"

"Claro que sí, cada ves que terminados con todas las casas me cambio y empezamos de nuevo. Ahora si me disculpas debo cambiar mi disfraz de Albert Einstein por el siguiente y a comenzar de nuevo"

"Esta bien cuídate" - Y colgué.


"No, no imbécil no entres ahí" - Y grite.

Después de terminar de hablar no iba a desperdiciar toda las películas de terror que tenía para ver. Por lo que se me ocurrió la brillante idea de ponerme a verlas yo sola; encima con toda la casa para mi sola ya que mis padres no estaban en la ciudad.

Y como podréis imaginar el resultado no fue muy bueno, ya que estaba hecha una bolita y enrollada en una manta, como si eso fuera a protegerme, mientras veía como en las pelis de miedo la gente siempre es más estúpida de lo que es. Debido a que en la vida real si estas encerrado en un enorme castillo, lo mejor que se te ocurre es separarte del grupo e irte a la aventura como si nada malo pasara.

"No, no hagas eso" - Y volví a gritar.

De repente el reloj de la casa sonó y yo no tuve nada mejor que hacer, que apagar la tele, tirar el mando vete tú a saber dónde y envolverme con la manta tapando cualquier hueco que supusiera un peligro para mi integridad física.

Cuando supe que ya no había peligro, solté la manta como pude y corrí hasta los interruptores de la luz. Una vez ahí, encendí todas las luces posibles.

"Mucho mejor" - Pensé mientras iba recoger todo el estropicio que hice mientras me refugiaba.

Tras recoger todo, me acerque al maldito artefacto que casi hizo que me diera un ataque al corazón. Nada más y nada menos que el maldito reloj de mi abuela, al que digamos que ahora mismo no tenía mucho aprecio.

"Puta mierda" - Le insulte como si eso pudiera afectarle, pero no hice mucho caso a lo anterior ya que me puse a mirar la hora que estaba marcando - "Las doce y diez"

Entonces a mi mente vinieron todas esas historias de fantasmas, demonios y otras criaturas de miedo; que específicamente en este día tras el reloj marcar las doce, todos estos eran libres de vagar por el mundo mortal atemorizando de esta forma a las personas. Por instinto me abrace a mi misma, tirando de las mangas de cierta sudadera a la cual le había cogido especialmente cariño.

Era nada más que la sudadera de aquel chico llamado Vanitas que conocí el año pasado durante esta misma fecha y que cada vez que pensaba en él, no podía evitar sonrojarme. Ya que todo los recuerdos de aquella noche que parecía un sueño lejano hacían que mi diosa interna diera un vuelco.

De como aquel chico desconocido que además de ser mi salvador, también fue la persona que me hizo tener mi primer orgasmo, y encima en un establecimiento público; de lo cual me arrepentía a horrores. Pero de toda aquella noche tan movidita, de lo que mejor me acordaba era cuando a la mañana siguiente desperté en mi cama, con un montón de marcas moradas en mi cuello, clara evidencia de que lo que había ocurrido no fue un sueño sino real; envuelta en su sudadera negra y con una nota en la que ponía que durante esta misma fecha, el volvería para acabar su trabajo. Ya que me haría completamente suya.

Debo mencionar que al principio de todo me volví completamente histérica y me acuerdo que más de una noche antes de dormirme lloraba, debido a que me sentí sucia no solo por haber hecho aquello con un desconocido sino por sentir que había en cierto modo traicionado a mis padres por el hecho de que ello siempre habían depositado un gran confianza en mi; por creerme como una chica responsable que si en algún momento necesitaba de su ayuda para cualquier problema, no dudara en pedírsela.

Obviamente nunca se lo conté, ni a ellos ni a mi mejor amiga. Que aunque creáis que puede ser alguien que pasa de todo; no es así porque ella y yo no hemos criado casi como si fuéramos hermanas, y cada vez que ella me decía que qué era lo que me pasaba o por qué había estado llorando, sin yo nunca mencionarle nada, yo me veía en la obligación de mentirle. Porque sabía que si se enteraba de lo que paso aquella noche, primero montaría un espectáculo que acabaría con algo destrozado por un ataque de ira descontrolado, segundo se odiaría a si misma por haberme dejado sola y también rompería más cosas. Y para finalizar removería cielo y tierra para encontrar al cabrón que me hizo aquello y partirle la cara. En pocas palabras que me sentía como una completa mierda por mentirle a mis padres y a la persona que consideraba una hermana.

Entonces escuche como llamaba a la puerta.

"¿Quién sera?" - Pensé mientras me acercaba a la puerta y miraba por el agujero, pero nada -

"Lo más probable es que se hayan equivocado"

Pero no fue así ya que nada más dos pasos, volvieron a llamar y cuando a mire ni rastro de un alma.

"¿Quién sera?... sera mi querido príncipe azul" - Pensé algo molesta y con ironía mientras me sentaba. Pero nada más sentarme volvieron a llamar a la puerta, y esta vez salí corriendo a la puerta.

"¡¿Qué coño quieres?!" - Le grite de sopetón nada más abrir la puerta.

"Hola muñeca, cuanto tiempo si verte"

Mi cara palideció.


Lo siguiente que fue, es tras terminar de hablarme, grite y le estampe la puerta en las narices.

Lo escuche reírse.

"No sabía que nuestra relación estuviera tan mal... pensé que te alegrarías de verme después de un año"

"Tu y yo no somos nada"

"¿Segura?, porque lo que hicimos no es algo que la gente desconocida haga así como si nada"

"T-tú me obligaste"

"Princesa si te hubiera obligado ya te habría follado hace su tiempo. Además que yo recuerde, tú nunca opusiste resistencia... ahora que lo recuerdo mejor lo único que hacías era gemir"

"Vete a la mierda, como no te vayas ahora llamo a la policía"

"Guau. No sabía que fueras tan fogosa... eso me gusta"

"Es mi última advertencia, vete ya o llamo a la policía"

"No lo harás"

"Como si me conocieras"

"Da la casualidad de que sí cariño"

"¿Co-Cómo?"

"Los detalles para después de que hallamos follado"

"¡Qué te hace pensar de que aceptaría así de fácil!"

"¿Me estás retando?... porque si lo estás haciendo, la que va a salir perdiendo eres tú"

Pero yo hice caso omiso y corrí a la donde estaba mi móvil para llamar.

"Última advertencia Vanitas"

"Lo mismo te digo Naminé, no te conviene enfadarme"

Aún así, no perdí más tiempo y marque el número.

"Vamos, vamos"

"Departamento de policía de Nueva York, en que podemos ayudar"

"Si hola necesito su ayuda alguien está intentando acceder a mi casa y..." - La llamada se colgó - "¿Qué demonios?", vamos funciona por favor" - Pero no funciono.

"Bu" - Me dijeron al oído, mientras sentía como mis pies ya no tocaban el suelo.

Grite hasta más no poder. Él había entrado y ahora me tenía en su poder, me tapo la boca para que me callara.

"Shhhh, no querrás molestar a los vecinos" - Me dijo con voz ronca al oído y yo como acto reflejo de cuando era pequeña le lamí la mano para que me soltara.

Y lo conseguí.

"Vayas no sabía esto de ti... ten por seguro que lo voy a utilizar muy bien esta noche"

"¿Co-Co-Cómo has entrado?"

"Un mago nunca rebela sus trucos"

"Vete a la mierda, esto es allanamiento de morada"

"Por ti iría hasta el fin del mundo"

Cuando dijo eso aunque no lo quiera reconocer, hizo que me sonrojara.

"Suéltame por favor"

"No quiero" - Dijo mientras se sentaba en el sofá y a mi en su regazo.

Tras sentarnos sentí como una de sus manos se posicionaba en la parte interna de mi muslo y sin previo aviso él me pellizco, haciendo que un pequeño gemido escapara de mis labios. Por su parte escuche una risa ronca.

Lentamente él empezó a mover su mano, mientras acariciaba mi erizada piel, hasta llegar al rebordillo de mis pantalones cortos.

"Para... por favor" - Le suplique.

Pero como respuesta obtuve un mordisco en mi cuello y como su mano entraba sin permiso alguno en mi pantalón. Posicionándose en mi sexo. A continuación, empezó a acariciar mi intimidad haciendo que todo mi cuerpo se revolucionara y yo intentara callar los gemidos que amenazaban con escapar de mi boca.

"Como vuelvas a callarte, te juro que esta noche te follare tan fuerte que todo el edificio te oirá gritar" - Me dijo mientras aumentaba la velocidad de las caricias.

Yo no pude aguantar más y gemí. Sabía que aunque no lo pudiera ver, él estaba sonriendo; además, me quede completamente estática al sentir su miembro endurecido contra mi trasero. Pero no le di mucha importancia, ya que poco a poco empezó a bajar la guardia porque el brazo con el que tenía mi cintura agarrada empezó a ejercer menos presión.

Sin avisar con las fuerzas que tenía corrí fuera de su agarre a la cocina.

"¿Dónde está? ¿Dónde estás ?" - Decía histérica buscando el teléfono.

"Buscas esto" - Me dijo mientras de su mano balanceaba el objeto mencionado.

"Dámelo ahora mismo" - Le ordene.

"Sabes, no es que estés precisamente en derecho a ordenarme. Además no me gusta nada que me dejen a la mitad" - Me dijo señalando el bulto de su pantalón.

"Vete ahora mismo o te juro..."

"¿Me juras qué?" - Me contesto acercándose a mi.

Y como acto reflejo tire mi mano para agarrar unos de los cuchillos que habían ahí.

"Tengo un... ¿Una cuchara?" - "Mierda, estoy jodida" - "Y estoy dispuesta a usarla contra ti"

"¡No me hagas perder más la paciencia joder!" - Me grito furioso.

Él intento abalanzare sobre mi, pero yo fui más rápida que él y le tirela cuchara a la cabeza. Tras ello, salí corriendo a donde estaban los fusibles de la casa los cuales apagué dejando la casa en una completa oscuridad.

"Así que ahora quieres jugar a escondite. Pues muy bien me se adaptar a los cambios" - Me dijo él desde alguna parte con cierto tono alegre.


A la hora de esconderme, tuve que descartar varios lugares como posibles escondites; entre los que se encontraban mi cuarto, el de mis padres y el baño. Por ello decidí ir al único sitio donde nadie me encontraría, que era un segundo reloj idéntico al mismo reloj que hará un rato maldecía.

Por qué elegí ese escondite, fácil, cuando era pequeña descubrí que aquel reloj que era incluso más grande que el otro, poseía un espacio vacío en su interior. El cual utilizaba para esconderme y en cierto modo a veces huir de los problemas. Lo bueno de todo, era que nadie sabía de aquel lugar y por ello era el idóneo.

No se escuchaba nada del exterior, por lo que tenía la fugaz esperanza de que Vanitas se hubiera rendido y marchado. Pero todo cambio cuando escuche pasos que provenían del exterior; poco a poco esos pasos se acercaban más hasta sentir como se detenían justo delante de mi escondite. Pero entonces escuche como continuaban su camino, sin darle especial importancia al antiguo reloj en el que me refugiaba. Que equivocada estaba.

De repente la puerta se abrió de golpe y dos fuertes brazos jalaron de mi al exterior; patalee, grite y me resistí. Pero ninguna de esas acciones dio su fruto y para cuando me quise dar cuenta, me encontraba suspendida sobre una superficie acolchada; estaba en mi cama.

"Tengo que reconocer que me te escondiste bien, pero no eras rival para mi" - Me dijo mientras se posicionaba encima de mi.

"Es imposible nadie conocía ese escondite"

"Te sorprendería saber las todas cosas que sé sobro ti cariño. Ahora es momento de que te relajes y disfrutes princesa" - Me dijo para terminar uniendo nuestros labios en un beso.

Golpee todo lo que pude su pecho para quitármelo de encima, pero nada, él ni siquiera se inmuto. Por lo que rápidamente pase al plan B, mordí su labio con todas mis fuerzas para que se separara de mi; pero él no se inmuto. Así que repetí la acción unas cuantas veces más todavía con más fuerza, y esta vez si pude hacerlo.

Al separarse de mi, él toco su labio inferior con sus dedos y pudo ver al igual que yo pequeñas manchas de sangre.

"Lo-Lo siento" - No sé porque me disculpe.

"No importa" - Me dijo recuperando su posición inicial - "Vaya te he manchado"

Entonces toque mi labio y vi que tenía restos de sangre.

"Déjame, yo te limpio" - Dijo mientras sacaba un pañuelo y lo pasaba por mis labios.

"Gra-Gra-Gracias"

"No hay de que pequeña" - Me contesto mi entras acariciaba mi mejilla de forma tierna.

Yo me sonroje por la acción. Y digamos de que esta vez yo fui la que le acarició su mejilla.

"¿Puede volver a besarte?" - Me pregunto.

¿Dónde estaba aquel chico que hace nada lo único que tenía en mente era tener relaciones sexuales conmigo?... no sé, porque yo solo tenía ante mi a otro chico que me miraba con cierto cariño; como si me conociera de hace mucho tiempo. Cuyos ojos dorados no hacían más que hipnotizarme y trasmitirme seguridad.

Probablemente penséis que soy estúpida, pero asentí.

Esta vez él agarro entre sus manos mi cara para poder besarme mejor. Debo decir que este beso no era lo que me esperaba, a diferencia del otro, este era más suave, lento y dulce; como para disfrutar del momento. Yo al igual que él me relaje y olvide todo lo ocurrido anterior, para poder disfrutar mejor del beso.

Cuando nos separamos por falta de aire, nos quedamos mirando como si el tiempo entre nosotros se hubiera detenido.

"Sera mejor que me vaya" - Me dijo separándose de mi.

"¡Qué! No, espera" - Le dije agarrándole de la mano - "¿Por qué...?"

"¿Por qué me voy?, porque no quiero hacerte daño. Te voy a ser sincero Naminé, hace un rato venía con la intención de follarte; de hacerte completamente mía y solo mía. Pero cuando nos hemos terminado de besar, he recapacitado y sé que como siga adelante con esto te haré daño; y si eso llegara a ocurrir jamas me lo perdonaría. Porque tú eres lo más importante para mi en este mundo"

Me sonroje cuando él dijo todo.

"Pero y si yo también quiere hacerlo contigo" - A lo que él me respondió levantando una ceja.

"¿Enserio Naminé? Si hace nada huías de mi"

"Lo sé, pero las personas cambian de idea"

"No Naminé"

"¿Cómo puedo hacer para que cambies de idea?"

"No puedes hacer nada para..."

No le di tiempo a acabar, ya que corte la distancia que había entre nosotros para poder besarlo.


Como respuesta del beso obtuve un gruñido suyo y un apretón de mi trasero. A diferencia del beso anterior este fue salvaje y necesitado. Él no se corto ni un pelo a la hora de introducir su lengua y comenzar a explorar toda mi cavidad bucal; yo por mi parte era una completa aficionada a este tipo de besos, ya que únicamente me había besado con un chico en toda mi vida y era él. Así que lo deje tener el control completo de la situación.

No paso mucho tiempo para que él me levantara y yo me aferrara a sus piernas con mi cintura. Tras ello, fuimos directos a la coma mientras nuestras lenguas tenían un vaivén; al dejarnos caer en la cama él se separo de mi.

"¿Estás segura de que lo quieres hacer? Porque una vez que empiece, luego no podre parar"

"Completamente segura"

Y como respuesta tuve otro beso todavía más salvaje. Cuando Vanitas se termino de saciar con mis labios, fue a mi cuello, el cual empezó a chupar tan bruscamente dejando marcas rojas; hasta llegar a la zona que cubría mi camisa.

"Esto está molestando" - Me dijo mientras de un solo movimiento la sacaba.

Y yo al sentir que la prenda que cubría mi piel desaparecía, por reflejo tape mis pechos desnudos de su mirada por vergüenza de pensar que cuantas chicas con un cuerpo mejor que el mio y bien dotadas habrá estado.

"Hey ¿Por qué te tapas? No me digas que tienes vergüenza de que te mire"

Asentí.

"Nami escúchame atentamente. Para mi tú eres la persona más perfecta que existe sobre la faz de la Tierra"

"¿De verdad?"

"Por supuesto, ahora ¿Crees qué podría continuar con mi trabajo?"

"Sí"

Abrí un poco mis ojos que durante ese momento habían estado cerrados, para poder comprobar un como sus ojos me miraban con un cierto brillo lujurioso. Poco a poco él fue separando mis manos de mis pechos, y para cuando estaban al descubierto Vanitas comenzó a acariciarlos; haciendo que yo gimiera por el placer que producía dicho contacto.

Entonces él sin perder más tiempo succiono uno de mis pezones el cual no paraba de morder y lamer, mientras que con su mano empezó a pellizcar el otro pezón.

"Ah" - Gemí cuando su boca y mano cambiaron de pezón.

Después de haberme dejado todavía más excitada por aquellas caricias, beso mis pechos empezando un camino que dejaba pequeños rastros de saliva, que pasaban por mi abdomen hasta llegar a mi ombligo; él me agarro de la cadera para poder bajar mi short. Pero yo fui más rápida que él y nos di la vuelta, quedando arriba de suyo.

"Ahora tengo yo el control" - Le susurré antes de meter mi lengua en su oreja, lo cual se puede decir que lo excito bastante; porque apretó con fuerza una de mis nalgas.

Esta vez fui yo la que lo beso de una forma salvaje, mordiéndole el labio como había hecho antes. Cuando termine con sus labios fui hasta su camisa para quitársela y cuando lo hice; ante mi apareció un cuerpo perfectamente tonificado, sin llegar a ser excesivo. Pero lo que más me llamo la atención fue que en su pectoral izquierdo había tatuado un extraño símbolo con una forma de corazón algo extraño.

"Te gusta lo que ves" - Me dijo orgulloso.

"Mucho"

"A mi también me gustan mis vistas" - Me contesto mientras acariciaba uno de mis pechos.

Pero yo no perdí más tiempo y fui directa a besar su pecho, en donde también me entretuve lamiendo y mordiendo un rato sus tetillas, lo cual hizo que él se excitara todavía más. Al terminar hice , al igual que él, un camino de besos pero con la diferencia de que al llegar a sus abdominales; los mordí, lamí y bese.

Poco a poco mi recorrido me llevo al cierre de sus vaqueros, entonces lo mire y vi que él miro a otro lado algo ruborizado. Eso me provoco una sonrisa e hizo que me olvidara de los nervios que tenía mientras le desabrochaba y quitaba los pantalones.

Cuando termine de sacárselos, pude comprobar que su miembro amenazaba con escapar de sus boxer, así que se me ocurrió una pequeña idea.

"Nami ¿Qué haces?" - Me pregunto al ver que me sentaba encima de su pequeño gran amigo.

"Solo calla y relájate" - Le dije mientras empezaba a mover mis caderas, haciendo fricción entre mi trasero y su miembro.

Él ante el contacto no pudo parar de producir gemidos ahogados, además agarro mis caderas para mejorar el movimiento. Llevábamos como ya como un par de minutos en los que yo aumentaba y disminuía el ritmo, y él estaba completamente loco. Debido a que ya había dejado de ahogar sus gemidos.

Entonces yo me arme de valor y sin más me deje de moverme para poder quitarle su bóxer, y liberar a la bestia. Ante mis ojos apareció un miembro largo y grueso de no más de diecinueve centímetros, y en cuya punta había un líquido blanco y trasparente.

"¡Joder! ¿Eso cabra dentro de mi?"

Me puse nerviosa, pero ya había llegado muy lejos para detenerme; así que sin darle más vueltas al asunto metí su miembro en mi boca. Como nunca había hecho ninguna de estas cosas antes, no sabía muy bien por dónde empezar; así que me decidí por lamer la cabeza haciendo que Van gimiera todavía más fuerte.

Sus gemidos me excitaron a mi también, por lo que poco a poco empecé a hacer movimientos de sube y baja; mientras hacía movimientos con la lengua. También en ciertos momentos, subía y la sacaba de mi boca para poder masturbale un poco y luego antes de volver a engullirlo, lamía la punta saboreando aquel agridulce líquido mientras lo miraba a los ojos. En uno de esos movimientos, el me agarro de la cabeza y me comenzó a embestir.

Hizo eso varias veces, hasta que hundió mi cabeza hasta la base de su miembro. Esto hizo que me atragantara y al sacar su pene un hilo de saliva unía la punta con mi boca. Pero cuando vio que estaba bien, volvió a meter su polla en mi boca, repitiendo la acción anterior; hasta que de repente un líquido caliente, viscoso y amargo lleno mi boca. Así que tuve que tragármelo sin más.

Entonces él me agarró para volver a quedar en la posición inicial,

"Lo siento tenía que haberte avisado de que me iba a correr. Pero te voy a recompensar por tragártelo todo como una campeona"

volvió a realizar aquel camino de besos, esta vez desde mis labios pasando por mis pechos y abdomen, hasta llegar a mis shorts los cuales de un solo jalón quito sin más dejando al descubierto mi vagina; y quedando ya ambos por fin desnudos.

"Vaya que mojada estás" - Me dijo acariciando mi sexo - "Muy bien, no perdamos más tiempo"

Sin más el hundió su cabeza en mi intimidad, donde comenzó a lamer haciendo que yo gritara de placer. Mientras lamía y mordía mi sexo, comenzó a dar caricias y suaves pellizcos haciendo que el placer aumentara.

"Esto te va a doler un poco pero ya veras como te va a encantar" - Dijo mientras introducía dos dedos en mi vagina.

Dolió un poco, pero en el momento en el que Vanitas comezó a mover sus dedos en mi interior alternado las velocidades; todo lo demás dejo de importar. Me avergonzaba de mi ya que no podía para de gemir como una loca, hasta que empecé a sentir como el calor se acumulaba en mi vientre; y entonces supe lo que iba a ocurrir.

"Van creo que..."

"¿Qué cosa?"

"Que me voy a...a..." - La vergüenza me impedía decirlo.

"Dilo" - Me ordeno.

"Me voy a correr"

"Genial" - Dijo mientras sacaba los dedos dejándome a punto de estallar - "Nunca me podre aburrir de tu sabor" - Me dijo mientras se lamía los dedos.

A continuación volvió a retomar su posición encima de mi.

"¿Preparada?" - Me dijo posicionando la cabeza de su pene en la entrada de mi vagina.

"Sí"

"Que conste que te va a doler"

"No me hagas pensármelo más que me arrepentiré. Métela ya"

"Como mi princesa ordene" - Y de un solo movimiento, entro dentro de mi.

No dolió tanto como imaginaba, fue mucho peor. Para no gritar tuve que morder su hombro, Vanitas por su parte espero un momento a que yo me acostumbrara; para luego comenzar a embestirme.

En el momento en el que comenzó a moverse sentí que estaba en el cielo, sus movimientos eran lentos para que no me doliera tanto; pero para ese momento el dolor había desaparecido de mi mente y lo único que hacía era gemir más. Para profundizar todavía más, yo envolví mis piernas al rededor de sus caderas.

"Vani... más...más...rápido" - Le dije entre suspiros haciendo que todavía se excitara más.

Y como respuesta a mi petición, él aumento la velocidad de sus movimientos haciendo que yo lo único que dijera fuera su nombre. Sumado a eso, ambos no podíamos parar de besarnos; hasta que volví a sentir la misma sensación de hace un rato.

"Vanitas me voy a correr"

"Esta bien, yo también estoy a punto de llegar"

Cuando ya casi estábamos llegando a la recta final, él cambio de posición y me dejo a mi encima. Entonces comenzó a embestirme de una forma todavía más rápida y salvaje que antes; hasta que que no pude aguantar más y sentí como me venía haciendo que todo mi ser se revolviera. Por otra parte Van aguanto un par de embestidas más, para luego meter completamente su polla dentro de mi y correrse llenando mi interior de aquel caliente y viscoso líquido.

Me desplome encima de él agotada y sudada, sintiendo como sacaba de mi interior su miembro para luego abrazarme; y ambos quedar dormidos en los brazos del otro.


Sentí unos suaves movimientos y como alguien me llamaba. Al abrir mis ojos, él estaba ahí, mirándome de una forma dulce y cariñosa; para luego besarme la frente.

"Nam tenemos que hablar"

"¿Qué ocurre?" - Le pregunte bostezando, ya que serían como las seis de la mañana.

"Me voy a sincerar contigo, pero antes que nada tienes que prometerme que no huirás"

"Esta bien, lo juro"

Él se tomo su tiempo antes de contestarme, se notaba que estaba nerviosa.

"Veras por increíble que parezca esto, yo no soy humano"

"¿Cómo?"

"Conoces la historia esa de los pequeño ángel y diablo que se posan uno a cada lado de un hombro y te intentan convencer de que hagas la acción buena o mala"

"Sí"

"Pues digamos que yo soy tú diablo"

"Es imposible, te estas riendo de mi verdad...¿Verdad?"

"Sí no fuera tu diablo guardián, como crees que fui capaz de entrar a tu casa, de cortar la llamada telefónica o de encontrarte en aquel reloj. Fui capaz porque tengo poderes y además te conozco desde siempre"

"Van hay muchas formas científicas que pueden hacer lo que tú hiciste"

"Esta bien, te voy a decir dos cosas que se supone que solamente tú sabes"

"Esta bien"

"La primera es cuando tenías cuatro años, en la casa de tus abuelos; tú estabas de vacaciones cuando tu perrita falleció. Aquel día huiste al bosque, donde te escondiste en aquél viejo roble que tenía un enorme hueco; lloraste tanto que te quedaste dormida ahí y a la mañana siguiente despertaste en tu cama. Yo fui el que te dejó en tu cama y cuando mis padres se enteraron de que había interferido en el mundo mortal, bloquearon una parte de mis poderes; por lo que ya no podía materializarme, excepto en la noche de Halloween "

"Por eso sentía como si alguien me vigilara"

"La segunda vez, fue después de nuestro primer encuentro. Toda las noches veía como llorabas por mi culpa y eso me partía el corazón, literalmente me sentía como una por haberte hecho eso"

Me quede completamente estática, él sabía algo que yo nunca en mi vida le había revelado a nadie; por lo que ya me empecé a creer que todo era verdad. Pero a diferencia de cualquier persona normal que hubiera salido corriendo, yo me quede ahí porque me sentí protegida.

"Pero ¿Cómo?"

"Veras cuando los diablos y ángeles tenemos cuatro años se nos asigna un humano al que debemos guiar hasta su mayoría de edad. Tú me fuiste asignada junto con mi rival, tu ángel guardián Roxas. Digamos que antes de conocerte mis planes eran convertirte en la persona más malvada, pero la primera vez que te vi; sentí que no te podía hacer daño y aunque al principio me negué, me estaba enamorando de ti. A medida que pasaba el tiempo me fui cada vez más encaprichando contigo, por lo que hice un trato con Roxas de que yo le dejaría llevarte por la senda del bien a cambio de que pudiera estar contigo sin que él se entrometiera"

"¿Y lo hizo?"

"Sí, él cumplió su parte del trato. Pero él día que decidí conocerte en aquella discoteca él se entero de lo que ocurrió entre nosotros y digamos que el resultado un fue nada agradable"

"Entonces para concluir, los ángeles y diablos existen, y tu eres el mio"

"Correcto"

"Entonces todo el mundo posee los suyos"

"Exacto"

"¿Incluso Tamara?"

"Digamos que tu amiga es un caso a parte. Por su carácter y forma de ser, solo le asignaron un ángel para que la controlara; pero el pobre de Sora no puede con ella"

"¿Y cuándo crees que podre conocer a Roxas?"

"¿Por qué quieres conocerlo?" - Me contesto un tanto celoso.

"Es mi ángel guardián y me hace ilusión"

"Tal vez lo conozcas mañana, porque lo más probable es que haya hecho hablar a Axel y este le dijera que era lo que iba a pasar. Y como no es casi nada histérico, se presentara aquí a primera hora de la mañana para joderme un rato"

"Pero Vanitas mañana ya no es Halloween y volverás a hacerte invisible"

"Tranquila, como ya te dije tú has cumplido la mayoría de edad y mi trabajo contigo a terminado. Por lo que mis poderes volverán a su totalidad y podre estar contigo"

Yo le respondí con un beso en los labios.

"Que conste que ahora eres mi novia"

"No me cave ninguna duda de ello"

Y tras responderle, le volví a besar antes de quedar dormidos. Deseando despertar para ver el nuevo cambio que se produciría en mi vida.


Bueno e aquí el capitulo final. Espero que les haya gustado,