Inuyasha

Capítulo 2

Afuera de la casa una gran batalla se daba, muchos monstruos de muchas regiones atacaban sin parar. Miroku Kohaku y Inuyasha peleaban con más de los que podían. Frente a ellos el enemigo estaba con un Yukata negro azabache.

-He venido aquí a deshacerme de la sacerdotisa que protegía la perla. Ya que debo construir una nueva con su alma.-

-Malvado, no dejare que toques Kagome…Recibe mi viento cortante- El ataque se dirigió a él pero una fuerte barrera impidió que lo tocara.

-Es inútil mitad demonio, solo conseguirás alargar la batalla. Por qué no acabamos aquí y dejamos todo como deberías ser. –

-Estás loco ¿Crees que te daría a mi esposa embarazada? –

-¿Cómo? No puede ser. Ese bebe no puede nacer en este mundo. Monstruos, míos aquel que llegue a la embarazada y mate al engendro de su interior. El que lo logre Recibirá un deseo de la valiosa perla que cree. –

-Maldito no te dejare tocarla-

-Dime medio demonio ¿Cómo te llamas? Al menos me gustaría saber el nombre de la cosa que matare.-

-JA! Escuche que me mataras no me hagas reír, mi nombre es Inuyasha. Mejor recuérdalo bien porque acabare contigo- Corrió hacia él y empezó la lucha cuerpo a cuerpo con la espada.

Kohaku y Kirara cuidaban la cabaña desde más cerca atacaban a aquellos que pasaban a Miroku.

A pesar que había un capo de protección rodeando la cabaña. No dejaba a ninguno pasar.

Un ciempiés gigante lo traspaso. No podía alcanzarlo ya que estaba luchando con cuatro a la vez. Rodeo la barrera de protección con su cuerpo y comenzó a estrujarla. Hasta que algo la disipo.

Sango salió con su boomerang, y lo destruyo en mil pedazos. No podía permitir que nadie saliera lastimado.

-Kohaku, ve dentro de la cabaña.-

-Sí, hermana.-

Dentro de ella, Kagome estaba acostada con la beba en brazos.

-Hola Kohaku. Escucha debemos salir de aquí Shippo se quedara. Sango nos explicó cómo hacerlo. Ya que Miroku lo diseño. No lo notaran ya que todos son monstruos.-

-De acuerdo. ¿Usted se encuentra bien? Recién acaba de dar a luz, necesita descansar.-

- Si lo sé. Pero no dejare que Izayoi, ni a las niños de Sango ni Shippo o Rin correr ningún peligro alguno. Ni siquiera tú. Además, yo soy sacerdotisa así que no debe suponer ningún problema. Ya que la anciana Kaede me enseño todo lo que sabía antes de morir. Ven por aquí hay un pozo dentro de la casa que nos llevara lejos.- Muy despacio se levantó. Kohaku tomo a la beba de sus brazos. Shippo se levantó y la ayudo a levantarse derecha.

-Deberías descansar aún están muy débil. ¿No quieres que te lleve?- Una de las gemelas se unió a la conversación.

- Nosotras llevaremos a nuestro hermanito y a su bebe. Shippo y Kohaku son muy valientes la defenderán si sucede algo. Así que tía Kagome debes hacernos caso-

-De acuerdo. Gracias. Sumiko-chan Tamiko-chan.

Pasaron por el túnel debajo de la casa. Corrieron hasta llegar al otro lado. Donde estaba cerca el pozo. Detrás de un arbusto había otra especie de campo de protección. Al entrar todos, Rin lo activo tal como le había enseñado Kaede. Para protegerse a sí misma.

-No me dejen atrás en cuanto a protegerlos a todos. Yo también fue discípula de la gran Anciana Kaede.-

Ahí estuvieron por dos días. A medida que pasaba el tiempo Kagome se iba sintiendo mejor en cuanto al parto. Para su sorpresa el lugar contaba con reservas de comida. De vez en cuando Rin cambiaba de lugar con ella ya que se necesitaba un alto nivel de concentración para mantenerlo activado. Al llegar el tercer día, la sacerdotisa decidió desactivarlo. Para investigar la zona con Kohaku. Al ver que no había peligro todos salieron.

El atardecer llego ella tomo a su beba en brazos, cuando un monstruo con forma de serpiente con cuerpo de mujer apareció. Y los ataco. Kohaku lucho con él, pero lo esquivo y se fue directamente a Kagome. Kohaku la volvió a atacar para pararla.

-Es inútil Humano, esa beba debe morir.- Kagome corrió hacia el pozo. Y justo antes de que pudiese saltar, la cola le atravesó el vientre. Camino hacia el borde del pozo, y con sus últimas fuerzas, conjuro para devolverle el ataque. Y al verlo explotar cayó hacia el vacío.

Al abrir los ojos se encontraba en el fondo del pozo con la beba en brazos. Llorando. Por suerte la había despertado.

-Debo salir de aquí. Los demás deben estar preocupados. Shippo!, Rin!- tocio le dolía moverse siquiera sus heridas eran graves.

-Kagome?

-Mama? …Ayúdame por favor…Mi beba. Está llorando…Estoy herida. Llama a una ambulancia.- Había vuelto a su época. Entonces, seguro todos la daban por muerta. No podía volver así no con esas heridas en su cuerpo. Y menos con su beba en brazos tan frágil como estaba.-

-Sota! Llama a una ambulancia! Tu hermana está mal herida!

Luego de eso. Todo paso rápido. La ambulancia llego casi al instante con un helicóptero. Al ver la gravedad las heridas de la joven. No podían esperar que perdiera más sangre. La beba se quedó en la casa de su familia. Ya que no podían, arriesgarse a ver si tenía orejas como su padre.

Al mes Kagome se recuperó completamente. La idea de volver la asustaba de sobremanera. No podía aún estaba muy débil y no podía darse el lujo de llevar a su hija a un mundo tan peligroso. No! Ella moriría al llegar apenas. Era hija de una sacerdotisa y un mitad bestia. Por lo que decidió no decirle nada de su padre a la niña. Tendría que inventar una historia de que había huido. O que había muerto, sabía que era muy cruel de su parte pero su bebe. Esa parte, de él y de ella no podía ponerla en peligro. Y si volvía él no tendría que saber que vivía. Vendría a buscarla para llevarla a esa época de nuevo. Donde casi la mataban. Inuyasha por favor perdóname. Lloro y lloro mucho tiempo durante ese mes. Le había dicho a su Madre y hermano acerca de su decisión. Por ellos también supo que su abuelo se había ido hace más de un año. Ambos aceptaron su decisión y la apoyaron.

Y así pasaron cuatro años. La hermosa Izayoi crecía de manera sorprendentemente bien. Era muy alegre. Su pelo era de color negro como su madre. Pero sus ojos eran de color ámbar como su padre. Curiosamente no había heredado sus orejas. Pero tenía un olfato súper desarrollado. Le encantaban las artes marciales con espada. Y tiro al blanco con flechas. Su vida escolar era, muy común no era rechazada ni la dejaban de lado. Tenía personalidad bastante fuerte. Por lo que nunca pasaba desapercibida. Se parecía mucho a su padre pensaba con nostalgia su madre. En su cuarto cumpleaños, la niña le pregunto a su mama por su padre. Ella lo describió como un hombre muy valiente. Que había muerto salvándole la vida.

Esa noche la niña estaba acostada a punto de dormir.

-Mami, ¿Crees que me parezco a el?- En sus ojos las lágrimas estaban a punto de salir.

-Más de lo que crees, mi amor. Sé que te hubiese amado. Si te hubiese conocido. Te hubieses llevado muy bien con él. –

-Eso me hace muy feliz. Buenas noches Mami.-

-Duerme bien mi cielo.- Le dio un beso en la frente. Y ahí dejo a la niña. Busco a su madre.-Madre, debo volver. No espero que lo entiendas. Pero no puedo vivir más sin él. Necesito verlo.-

-Kagome, sabes que ese mundo es muy peligroso. La última vez que vinist….

-Lo sé pero correré ese riesgo. Quiero que le cuentes la verdad a Izayoi a los quince. Ella ya sabrá qué decisión tomar después. Podrá protegerse sola para ese momento. Entrégale esta carta que le escribí. Por favor, protégela querida mama. El pozo ya se puede usar debo apresurarme- Se acercó a ella, la abrazo así estuvieron por un tiempo.

-Ten un buen viaje hija mía.-

Con esto dicho, corrió al pozo y salto para volver a su época. A donde estaba el amor de su vida esperándola.