El caballo galopaba lo más rápido posible alejándose de la ciudad en llamas, agitando la capa escarlata y la sortija dorada de Bakura, que mantenía su vista fija en el enorme ave escarlata que volaba rápidamente sobre él unos metros adelante.

"Dranzer a vuelto a Grecia un infierno de llamas en cosa de minutos, y en aún menos a noqueado 88 caballeros de Atenea. sabía del poder de las bestias guardianas pero no imaginaba que fuera tanto. Con más razón debo sellar ahora a Dranzer, pues puede que sea el más poderoso de los cuatro..."

Dranzer bajó en picada al llegar al final de la alta colina a través de la cual Bakura lo había estado persiguiendo, y para cuando el caballo del ladrón alcanzó la cima y tuvo una vista panorámica del valle bajo esta, Dranzer era tan sólo un cometa rojo, moviéndose a lo lejos.

- y también el más veloz – lanzó un gruñido – si esos estúpidos caballeritos no me hubieran estorbado, ¿por qué Dranzer tenía que llegar justo por allí?...

:::Flash Back:::

Dranzer empieza a lanzar las llamaradas sobre el santuario de Atenea, cuando estas golpean la casa de Tauro, las espadas de luz reveladora se deshacen sin que ni Kai ni Kiki se percaten liberando finalmente a Bakura, pero el fuego ya esta saliendo a través de la entrada a la casa de Aries.

-¡tortuga de Cráneo protégeme! – Bakura activa su disco dorado y una tortuga con forma demoníaca y un caparazón en forma de Cráneo lo cubre por completo.

Las llamas de Dranzer golpean a Kiki y a Kai, pero la tortuga resiste hasta que Dranzer pasa de largo, y en ese instante se deshace, liberando a un ileso Bakura que sale corriendo tras el fénix de fuego.

En la ciudad reina el caos, y la gente que corre no le permite moverse libremente.

" maldición, ese maldito Kai me hizo más daño del que creí, y aún más Dranzer al destruir a mi tortuga de Cráneo... no puedo llamar a Diamante para que se encargue de todos estos estorbos" piensa Bakura mientras intenta abrirse paso entre la multitud... las alas de Dranzer se alejan más y más...

:::Fin del Flash Back:::

"Mahad fue más difícil de vencer de lo que yo creía. No puedo arriesgarme a que los demás sacerdotes sean así o peor, no quiero depender del faraón para destruir al propio faraón. Si reúno a las 4 bestias guardianas del reino de las sombras, no necesitaré los artículos del milenio para despertar a Zork..." una sonrisa macabra surco el rostro del ultimo ladrón de Kulelna, al tiempo que los gritos de los Griegos llegaban hasta él "Quizas ni siquiera necesite a Zork... pero debo encontrarlas ahora, antes de que alguien más lo haga..." su rostro se endureció con esto ultimo.

De repente, los pensamientos de Bakura fueron interrumpidos por su sortija del milenio, había reaccionado y una de sus cuatro puntas brilla de verde y apunta hacía el este.

- mhhh... excelente sortija, has detectado a otra de las 4 bestias guardianas, si capturo a esta, no tendré que preocuparme por Dranzer por un tiempo. Pero... ¿qué es esto? – la punta que señalaba a la bestia bit se movía lentamente, cada vez más al sur – la criatura avanza rápidamente, y... (o.o) ¡y parece que va a Egipto! – la mirada de Bakura se hizo aún más maligna – que mejor que le haga una rápida visita a nuestro amigo el faraón, y sellarla después sin que nadie se de cuenta. ¡de vuelta a Egipto entonces!

Bakura dio la vuelta a su caballo negro para bajar de la colina, y empezó a cabalgar rápidamente hacía el sur.

Lo que el nos sabía era que en verdad estaba siguiendo a unos jinetes encapuchados, uno de los cuales llevaba en su cuello un medallón color verde y plata.

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Los rayos del sol cayeron directamente sobre su rostro, haciendo que abriera pesadamente sus ojos grises.

Kai interpuso el dorso de su mano entre él y los dañinos rayos solares que lo habían despertado, y dio un rápido vistazo a su alrededor.

Su modesta habitación en el santuario estaba igual que siempre, exceptuando por el bulto de tela que se encontraba junto a su armadura de fénix, ambos recargados frente a la entrada.

Había acomodado todo para salir inmediatamente en la mañana (N/A: digo, el pobre necesita dormir antes de hacer un viaje tan largo), la mañana había llegado y era hora de partir tras Dranzer, aunque primero debía sacarle toda la información a Bakura.

Mientras salía del santuario, sentía las acusadoras miradas de todos con quienes se cruzaba, mas ninguno de ellos se atrevió a interponerse en su camino. Aparentemente Kiki había cumplido con lo que prometió, pero desafortunadamente también había tenido la cortesía de informar a todo el santuario de el porque de su partida.

- ¿a dónde vas Kai de fénix?

Un viento frío se interpuso entre Kai obligándole a cerrar los ojos y cubrirse, cuando abrió los ojos, había tres siluetas frente a él, dos de ellas llevando cajas como la suya en la espalda, sólo que una era dorada

- Camus de Acuario, Jabu de Unicornio , y Níger...

- ¿no pensabas irte sin despedirte de tus amigos verdad? – le reprochó Niger.

- eres muy arrogante si quieres considerarte mi amigo Niger, eres sólo un niño y ni siquiera has llegado a caballero...

Níger era un chico de piel muy blanca, con un cabello muy negro que lucía como si estuviera mojado y caía siempre sobre la frente de su dueño, sus ojos eran bastante singulares, y siempre le habían traído muchos problemas. A donde quiera que iba, consideraban sus ojos señal de mala fortuna y lo echaban a pedradas... excepto en el santuario, el único lugar donde se sentía seguro, donde lo habían acogido desde el principio...

Sus ojos eran rojos...

- tenemos la misma edad...- reprochó Níger a Kai

- pero yo si obtuve la armadura.

- esta discusión no tiene ningún sentido – interrumpió Camus a ambos. Camus se mantenía idéntico al que todos conocemos, con su porte fría y su largo cabello azul cayendo sobre sus hombros

- ¡pero maestro Camus!

- Camus tiene razón Níger, no tiene sentido discutir – intervino Jabu. La primera reencarnación del caballero de unicornio, había cambiado muy poco en el pasar de las épocas

- ni tampoco el que estén aquí... ¿qué intentan? ¿detenerme acaso? – se mofó Kai

-mucho cuidado con quien tratas fénix. Yo sólo vine a acompañar a mi discípulo.

- lo que digas Camus. Y en cuanto a ti Níger. Mejor apártate, no me detendré ni por ti...

- ¿y quién dice que vine a detenerte?

Kai se sorprendió ante esto ultimo.

- fuimos tus compañeros de entrenamiento Kai. Para nosotros eres importante, y cuando escuchamos a Kiki hablar de lo decidido que estabas, pedimos permiso para escoltarte hasta un barco que tenemos listo para tu "misión"

- ¿en verdad prepararon un barco?

Hubo un incomodo silencio ante esto. Kai había sido muy grosero con Jabu y Níger, y ellos sólo querían ayudarlo. Afortunadamente, Camus rompió el hielo (N/A: ¿qué ironía verdad?)

- mejor síguenos Kai de fénix, tu tienes que abordar un barco y nosotros prepararnos para una guerra santa.

Los cuatro siguieron a Camus y su discípulo Níger por la ciudad hasta el muelle. Kai procuró no decir ni media palabra y mantener su semblante lo más frío posible, no le gustaba mostrar remordimiento a los demás.

- y helo aquí – dijo Jabu señalando un barco apenas más grande que una lancha. Kai lo miró de arriba abajo y finalmente no pudo evitar sonreír. Quizás el barco no lucía muy imponente, pero era justo lo que necesitaba para llegar mucho más rápidamente de lo que esperaba a Egipto.

- ¡HOLA!

Una cabellera rubia y unos ojos azules saltaron tan repentinamente del barco que causaron que los 4 caballeros se fueran de espaldas. Un joven, de la misma edad de Kai, con un cabello igual de incontrolable y con varias pecas en su rostro se colocó frente a ellos.

- hola, supongo que ustedes son los caballeros de Atenea de los que hablaba el señor Aristeo. Es un honor que uno de nuestros botes les sirva en sus misiones, mi nombre es Max, y tendré todo listo en unos instantes para que zarpemos, quizás estemos algo apretados pero cabremos perfectamente los 5.

Max volvió a subir al bote tan rápidamente como había bajado, y siguió trabajando en el barco sin que los demás vieran que hacía.

- sólo uno de nosotros viajará en el barco, ¿dónde está Aristeo?, se supone que cerraríamos el trato con el – preguntó Camus

- temo que el señor Aristeo está en una de las islas cercanas, arreglando algunos asuntos con los pescadores. Pero créame que yo soy perfectamente capaz de manejar este barco.

- eso no lo dudo, pero Aristeo es el jefe de los pescadores, y es quien más trata con el mar. Necesito hablar con él.

Kai sintió algo de ira crecer dentro de él. Camus no había conseguido el barco para ayudarle, sólo buscaba un pretexto para sacarle información a Aristeo, posiblemente sobre Poseidón.

- lo siento, pero el señor Aristeo estará muy ocupado todo este mes. Es por eso que prefería verlo a usted a la hora de pagar el barco

Camus lanzó un suspiro

- pues entonces no tengo otra opción. Los acompañaré hasta la isla en la que esta Aristeo, regresaré al santuario después de eso, Níger, ven conmigo, Jabu, regresa al santuario ahora mismo.

- como usted diga señor Camus, nos vemos Kai, suerte en tu misión.

- déjalo ir contigo hasta la isla Camus – intervino una voz

- Milo de Escorpión... ¿qué se supone que haces aquí?

Kai volteó rápidamente, había escuchado mucho sobre el caballero de escorpión, y sabía que era el único que había ganado la amistad incondicional del caballero de Acuario. Y finalmente, el joven siempre arrogante de largo cabello azul oscuro y piel morena se encontraba frente a el.

- Milo, ¡hola!

- hola Camus, ¿espero que no esperaras partir sin despedirte de tu mejor amigo ¿verdad?

Camus sonrió de la forma más cálida que todos habían visto hasta ese instante

- no me voy Milo.

– si de acuerdo. Lo que importa aquí es que el patriarca me mandó a ver que Kai abordará con bien, parece que considera la misión del fénix mucho más importante que los demás. Así que sería mejor que llevara tanta compañía como pudiese, lo más lejos que pudiese.

- si el patriarca lo considera así, debe ser verdad. ¿pero no es demasiado dos caballeros dorados?

Milo sonrió

- yo no iré con ustedes, sólo vine a ver que zarpará...

- TODO LISTO!

Otra vez, los 5 caballeros se fueron de espaldas ante la sorpresiva interrupción de Max.

Después de un tiempo, finalmente el barco zarpó con Camus, Jabu, Níger, Kai y Max abordo, con un Milo que los despedía desde el muelle.

"suerte con tu aventura Kai, aunque no tienes porque preocuparte, ya que sin que tu lo sepas, doce caballeros dorados estamos pendientes de ti. claro que ni falta que hace, ya que Camus cuidará bien de ustedes" Milo sonrió pensando en su pobre amigo de la casa Acuario que había sido enviado con Kai sin que siquiera se enterara " y desde luego, Saga de Géminis los espera en la isla..."

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El mismo sol que había nacido unas hora atrás en Grecia, brillaba con intensidad sobre Egipto cuando el faraón Atem se asomó por el balcón de su palacio para mirar su ciudad.

- Egipto, tierra de dioses... No puedo dejar que Bakura mantenga su amenaza sobre esta bella tierra, debo mantener la paz a como de lugar. No dejaré que otro de mis amigos caiga.

- luce triste faraón...

Atem volteó ante esta llamada, y miró a una joven de cabellos castaños y piel morena, con el gorrito que reconocía a los aprendices de hechiceros del rey.

- podría decir lo mismo de ti Mana, y puedo suponer que es por la misma razón...

- Mahad... – la mirada de la castaña se lleno de tristeza al mencionar el nombre del que fue su maestro, ahora sellado por siempre en la piedra - ¡su caída no será en vano mi faraón! Cuando Bakura intente aparecer de nuevo, será él quien salga derrotado!

- eso espero Mana, en verdad eso espero... pero hay otra cosa que me preocupa, tengo un presentimiento, eh tenido sueños constantes... siento que algo se acerca a Egipto, una amenaza aún mayor que Bakura, algo que viene de afuera.

- es lo mismo que me a dicho Isis. A eso venía precisamente, Isis dice que necesita verlo de inmediato. El collar del milenio le a mostrado algo, y por lo que me dijo, era parecido a lo que usted me acaba de decir.

- (o.o) ¿en verdad?, iré de inmediato Mana, muchas gracias...

Atem salió apresuradamente de allí. Si el collar confirmaba los presentimientos del faraón, entonces estos eran más que presentimientos.

Sin embargo, mientras bajaba una de las escaleras que llevaba de los aposentos al vestíbulo, algo atrajo su atención. Aunque aún estaba muy arriba, podía notar por las ventanas una confrontación en las puertas del palacio, los guardias parecían intentar detener a 5 extraños encapuchados que intentaban entrar. Sin embargo, algo diferente tenían estos encapuchados, Atem no sabría decir que, pero estaba seguro que esos no eran vasallos de Bakura, de que eran algo más.

Siguió bajando escaleras aún más aprisa, llegó a otro piso más abajo y a otras escaleras, y volvió a asomarse por la ventana. Seth había llegado y también encaraba a los intrusos, aunque estos no parecían dispuestos a luchar. Por sus gestos, intentaban convencer a los guardias y el sacerdote de que los dejaran pasar.

Continuó su recorrido, ya faltaba muy poco para llegar al piso de abajo

" ¿porque diablos le pusieron tantos pisos al maldito palacio si sólo vivimos yo y mis sacerdotes?"

cuando alcanzó otra ventana, se quedó sin aliento,

Todos sus guardias estaban noqueados en el suelo, Seth se sostenía el hombro herido y uno de los encapuchados estaba en posición de guardia con una espada en su mano.

Bajo los últimos escalones de dos en dos, y los 5 finales se los brincó, y salió corriendo al patio, mientras corría pudo empezar a escuchar lo que decían los encapuchados.

- necesitamos ver al faraón, no queremos seguir peleando, tan sólo llévenos con el rey Atem.- dijo el líder que era quien tenía la espada

- Si no me dicen para que, no pasaran jamás a menos que sea sobre mi cadáver – respondió Seth - ¡poderoso Duos yo te invocó! – Seth activo su disco dorado, y su espadachín púrpura le hizo frente al encapuchado - ¡ataca ahora! ¡muéstrame su rostro!

Duos sujeto con fuerza su espada y se lanzó contra el encapuchado, sin embargo, este fue actuó rápido y lo esquivó de un salto, aunque el filo de la espalda, logró romper los broches de la capa, haciendo que esta saliera volando, revelando la identidad del guerrero.

Era un joven de la edad de Atem, con rizos de cabello negro revueltos cayendo por doquier y una larga coleta en su espalda. Una cinta roja sobre sus ojos miel cubría su frente, y vestía un kimono blanco. El impacto de Duos hizo que no se apoyara bien al caer y se diera de bruces contra el suelo.

- ¡Rey! – dijo con voz femenina una de las figuras encapuchadas y corrió a ayudar al de cabello negro. Al correr la capucha que cubría su rostro se echó para atrás, revelando a una joven morena, de ojos y cabellos rosas.

- estoy bien Mao – dijo el que se llamaba Rey poniéndose de pie, haciéndola a un lado y volviendo a encarar a Seth. – bien, si así es como lo quieres – Rey arrancó el medallón que colgaba de su cuello, y sacó un extraño instrumento de plata de su bolsillo. Era un lanzador primitivo, con una larga rendija donde iría en un futuro la guía. - ¡ Déjate ver guardián de la tierra...! – Rey pasó rápidamente y de un jalón su medallón por la rendija - ¡Driger!