*Basado en mi imaginación*

- POV STANA -

-NO,NO Y NoOo! chicos! Ya les dijeee que lo quiero real! Está bien que hagamos tomas falsas pero tienen que darme un poco de realidad. Como si se amarán en verdad. Kate y Rick se aman y ustedes deben transmitir eso... Ahora vamos de nuevo. ACCIÓN!- Estaba harta, de escuchar a David hacernos repetir la escena una y otra vez, estábamos grabando la escena romántica entre Beckett y Castle una donde debían darse un beso, debían transmitirse amor, cariño, comprensión, luego de tener un dia terrible, pero con la discusión que tuve con Nathan, eso me resultaba imposible, no quería ni tocarlo.

- Stana! Reacciona, te estamos esperando!- gritó una vez más. Y eso fue todo, estaba lista si lograbamos la toma podríamos ir a casa. Respiré profundo y esperé la señal.

En el instante en que dieron la señal, sujeté a Nathan de la nuca, lo besé como si la vida se me fuera en ello, al principio lo tomé desprevenido pero reaccionó y correspondió al beso, que fue profundizandose a pasos agigantados, ni siquiera oímos cuando dieron por terminada la escena, solo nos separamos por la falta de aire.

- Perfecto! Maravilloso!... Vieron que si podían.. Por hoy hemos terminado, los quiero aquí el lunes bien temprano, buen fin de semana- se despidió David .

Rápidamente corrí fuera del set, no esperé a que David se despidiera de nosotros personalmente como solía hacerlo, salí de prisa, directa a mi remolque, entré, cuando estaba por cerrar la puerta algo o más bien alguien me lo impidió, no era otro que Nathan.

- Veté! No tienes nada que hacer aquí- grité empujándolo de mi remolque.

- No me iré, deja de gritar que nos oirán-

- Y? Qué me importa que nos, escuchen,? solo les daremos más motivos para que digan que nos odiamos. Salté que necesito cambiarme-

- No me iré ya te lo dije, necesito hablar contigo- entró al remolque y se sentó en el sofá.- Y ya te he visto desnuda más de una vez, por mi cambiate,no te preocupes- terminó de decir ofreciendome una de sus miradas irresistibles.

Bufé molesta y me senté en el sofá a una distancia considerable, cuánto antes terminaba de hablar más rápido estaría conduciendo camino a casa.

- Habla - cruce los brazos, lo miré muy fría y sería- Soy toda oídos, sólo apurate que tengo prisa-

- PERDÓN.. ME COMPORTÉ COMO UN IDIOTA-

Queee! Estaba escuchando bien? Nathan pidiendo perdón...

- Estaba muy celoso, si esa es la verdad, Los celos me cegaron.- Se acercó más, sujetó mis manos... - Me hierve la sangre cada vez que te escuchó hablar de él, eres mía y no quiero compartirte con nadie y mucho menos con ese idiota!-. respiró, me miró esperando una respuesta, de pronto mi enfado se había esfumado.

Eramos muy impulsivos, decíamos las cosas sin pensar, ambos nos heríamos con las palabras, esa era nuestra cruz, bueno una de ellas.

- Nathan, Eeeh.. Yo.. - . trate de decir... - Solo dime si me perdonas? No necesito nada más- interrumpió.

- Te perdonó, perdoname tú también, por hacerte estó, no quiero que sientas celos de Kris, él y yo... -

... - No necesito saber lo que tienen ustedes, sólo que me perdonas, qué me amas tanto como yo te amo a ti-acercó su rostro al mio, sentía su respiración en la cara, su mano apoyada sobre la mía, su cuerpo inclinado hacia el mio, su olor tan varonil, elegante que hacia que dejará de respirar.

Dejé de pensar, deje de razonar, dejé que su colonia, su presencia y nuestro amor sea el que hablara, corté la distancia que nos separaba con un beso, ese beso tan anhelado por los dos, ese beso del perdón.

Nuestras lenguas hacían una guerra sin tregua, degustábamos el sabor del otro, sus manos soltaron las mías, recorrieron mi cuerpo, sentía que ardía, que quemaban mi piel, las mías subieron a su pelo, jugando con él, tirándolo, acercándolo aún más, el beso que nos estábamos dando era apasionado, era el beso de dos amantes que no querían separarse jamás, sentí una vibración en mi cuerpo, no hice caso seguimos con el beso, pero la vibración se intensificaba y fue acompañada por un sonido, sin dudas era una llamada, nos separamos para que pudiera contestar, estamos jadeando, sudando, cojí el móvil, era kris, me separé de Nathan, fui a contestar la llamada, al terminar de hablar con Kris volví al sofá.

- Era.. - comencé a decir.. -

- Ya lo sé, entiendo, debes irte, veté, estaré bien- dijo mirando hacia la puerta.

- Lo siento, en verdad debo hablar con él, si no fuera necesario me quedaría contigo- me incline, lo volví a besar, ambos sabíamos como era nuestra relación, salimos del remolque, partí en mi coche, hacia mi casa donde Kris esperaba y Nathan de seguro iba a la suya.

- POV NATHAN -

Estaba muy molesto, pero no podía recriminarle nada, ambos sabíamos a que nos enfrentábamos cuando comenzamos a relacionarnos pero aún así eso no quitaba el hecho de que me sentía traicionado, conduje a toda prisa, paré a unas cuadras en un bar, el bar al que siempre iba a desahogar mis males, caminé hacia la barra, pedí lo de siempre una botella de Tequila, la tomé en mis manos, fuí a sentarme en una de las mesas, estuve mucho rato bebiendo cuando sentí la presencia de alguien, creí que era ella, giré para encontrarme con un rostro familiar.

- Hola, puedo sentarme!?- preguntó asentí, volví a concentrarme en mi bebida.

- Estas de mal humor? Problemas en el paraíso ?- preguntó Tamala sentándose a mi lado.

- Tal ves - dije encojiendome de hombros- que haces aquí? - pregunté manteniendo la vista en mi copa.

- Mmm, solo vine a despejar la mente, ya sabes un trago no hace daño a nadie, puedo- señaló mi botella.

- Claro...- levanté la mano, pedí al camarero que trajerá otra copa para Tamala.

-Púes Salud!- dije levantando mi copa cuando ella término de llenar la suya.

- Salud, por los amores prohibidos- chocó mi copa, se tomó la bebida de un tirón.

Fuimos tomando el tequila de un sorbo sin siquiera saborearla.

- Creó que debemos pedir una más - dije mostrando la botella casi vacía. - Te parece?- levanté la mano para que trajeran otra botella.

- Por supuesto, me parece una gran idea, la noche es muy joven para desperdiciarla- me ofreció una sonrisa traviesa.

El camarero trajó otra botella de tequila, un plato con limones, un salero, el complemento perfecto para una noche de soledad y amargura.

Juntos tomamos más tequilas, mientras compartiamos un poco de nuestras vidas, en esos instantes solo quería olvidar que ella estaría con kris y la bebida iba a ayudarme con ello, o al menos la compañía de Tamala lo haría.

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