Mi universo – Capitulo 2
— ¿Quién eres tu?— Dijeron los dos a la vez.
El príncipe escalo el hoyo en el que estaba para estar frente al terrícola.
—Mi nombre es Gueitar ABRI EmL, soy príncipe de un planeta llamado Mixlenium donde lo habitan los Monix. He venido a investigar tu planeta para encontrar la cura de la larga vida y si poder salvar mi especie. —Dijo el príncipe —Es mi obligación el…
—Estas desnudo —Dijo Alex.
— ¿Qué?
— ¡Que estas desnudo! –Contesto.
—No me importa, el clima de tu primitivo planeta no es nada, así que…
—Pero estas desnudo, no puedes ir por ahí estando así. Ven, te cubriré —Dijo Alex para ir a hacia el.
Gueitar se encontraba confundido, pensó que aquel terrícola no había entendido ni una sola palabra de lo que le había dicho.
Alex se había quitado su chaqueta para prestársela a el. En el roce de sus manos noto que su cuerpo estaba muy frio así que se sorprendió.
— ¡Estas fri…!
—Eres muy caliente, dime, ¿Qué hacen los humanos para mantener esta temperatura en su organismo?
El príncipe se acerco a Alex, abrazándolo, paso sus manos por debajo de la ropa y tocando toda su espalda. Los toques se hacían más fuertes y en lugares mas privados, en eso, el príncipe se acerco al oído de Alex susurrándole.
—Vamos, dame un poco de tu calor.
El chico se ruborizo demasiado, en eso lo empujo con fuerza para que se alejara de el.
— ¡Aléjate! —Grito.
En eso se percato que por la fuerza que había ejercido en su contra, el príncipe había caído y se había lastimado la pierna.
— ¡Ahh!... ¡Lo siento! —Se asusto al ver la herida y decidió ir con el.
Gueitar, con una mirada seria, toco su herida y la cubrió, en eso dijo…
—No me has dicho quien eres tú.
— ¡Ah! Bueno… Yo me llamo Alex —Contesto.
El príncipe puso una mirada seria en el
—Bien…
— ¡Ah! ¿Cómo dijiste que te llamabas? —Pregunto Alex.
— Gueitar ABRI EmL y soy…
— Te llamare Gabriel
— ¿Gabriel? ¿Por qué?
— Pues porque es mas fácil y son las iniciales de tu nombre —Respondió.
—Gabriel…
Al terminar la conversación, Alex y Gabriel decidieron regresar al camper. Alex saco una tienda de campaña y así armarla afuera, también consiguió ropas para su acompañante ya que solamente tenia puesta una chaqueta.
Metió sabanas y una almohada en ese lugar y lo invito a pasar.
— Bien, ya es tarde, aquí dormirás tu —Dijo Alex
— ¿Solo?
— Claro… —Contesto.
Gabriel bajo la cabeza mostrando algo de tristeza, mientras que Alex cerró el cierre de la entrada mostrando algo de duda.
Después de eso, decidió ir al camper para ya ir a dormir, quito las sabanas para acostarse, pero se llevo con una gran sorpresa.
— ¡Ah! ¡¿Pero como es que…?
— Lo siento, no puedo dormir solo, no estoy acostumbrado.
Alex se había asustado, suspiro y trato de llevarlo de nuevo a la tienda de campaña.
— Lo siento, no puedes dormir aquí —Dijo.
Fueron de nuevo, abrieron el cierre de la entrada y trato de meter a Gabriel ahí dentro.
— Por favor, aquí hace mucho frio, mas aparte, mis sensores detectan peligro y…
— No hay nadie cerca, ya duerme…
Gabriel tomo con fuerza la muñeca de Alex y lo jalo, este ultimo tirado por la fuerza de su acompañante cayo arriba de el teniendo ambos rostros cerca. La respiración de los dos era fuerte y el corazón de Alex palpitaba con más aceleración en su interior. Al sentir las frías exhalaciones su rostro se ruborizo, pareciendo así, a la de un tomate.
— ¡Ah! —Alex grito apartándose rápidamente.
— ¿De que temes? Tan solo fue un accidente —Dijo Gabriel ante la reacción.
— ¡Basta! Eres un tipo muy raro, muy raro.
Alex ya estaba apunto de irse, cuando de repente, ruidos muy extraños, parecidos a la de un oso, comenzaron a escucharse detrás de los grandes pinos que estaban en el lugar.
Alex, teniendo un miedo terrible, retrocedió, temblando de lo que había escuchado quedándose sentado a un lado de Gabriel.
— Mis sensores indican que una bestia gigante de no mas de 3 metros de altura se esta acercando al lugar —Dijo.
— ¿Sensores? ¿Qué sensores? No eres un robot —Contesto Alex con el seño fruncido.
Los ruidos se acercaban, eran más terroríficos lo que hacía que Alex comenzara a temblar de nuevo. Gabriel se quedaba inmóvil cuestionándose de la situación.
— ¿Esa es la reacción de los terrestres cuando tienen miedo? —Pregunto Gabriel.
— Si, pero… ¿Acaso tu…? —Contesto Alex.
— ¿Y qué hacen para solucionarlo? —Volvió a preguntar Gabriel.
— ¡Pues no se! Se calman, se esconden, otros rezan —Dice alteradamente — y pues… Se abrazan fuertemente para…
En eso, Gabriel abraza fuertemente a Alex llevando la cabeza del mismo contra su propio pecho y en una de sus manos, la izquierda, frota levemente la nuca y parte de la cabellera del castaño.
Este último sorprendido comienza a ruborizarse, intentaba alejarse del abrazo de Gabriel pero le fue imposible gracias a la fuerza que ejercía.
— ¿Lo estoy asiendo bien? —Pregunto Gabriel.
— ¿Q-que haces? —Dijo Alex un poco disgustado.
— Solo cumplo con el deber de ayudar, no se mucho sobre las costumbres terrícolas pero espero hacer mi mayor esfuerzo —Dijo —Aparte, de las opciones que comentaste solo pude hacer esta. Es muy difícil calmarse en esta situación, este es nuestro único escondite y no se a quien rezar así que no tuve más opción que hacer lo último.
— Suéltame… —Contesto Alex a punto de enojarse, estaba casi gruñendo.
En eso, ese horrible ruido apareció de nuevo, el chico terrestre correspondió fuertemente el abrazo al extraterrestre por causa del intenso miedo que sentía. Temblaba mucho, cerró los ojos con fuerza pidiendo que el ruido cesara.
— No te preocupes, aquí estaré a tu lado. —dijo Gabriel.
Dichas palabras ocasionaron un estruendo en el interior de Alex, comenzó a recordar todo un flashback de los momentos en los que estaba junto con su padre antes de que este falleciera. Abrió los ojos repentinamente para luego cerrarlos lentamente soltando algunas lágrimas.
— Papá… —Dijo Alex entre sollozos.
Gabriel al ver todo esto siguió con una mirada seria, seguía abrazando a su acompañante.
Aquella bestia ya estaba cerca, el rubio se concentro cerrando los ojos y creó una barrera de energía protectora alrededor de toda la tienda y también al camper, sus sensores habían indicado que solo se trataba de un oso salvaje en busca de comida.
Cuando la criatura se había ido, desactivo los escudos y había notado que Alex se había quedado dormido, trato de acomodarlo y cubrirlo con las sabanas, el también se acostó a lado de él. Le gustaba esa sensación, ese cálido tacto que sentía al tocar la piel del terrícola, lo llenaba de conformidad. Gabriel quedo despierto toda la noche vigilando que otra criatura no llegara a estremecer más.
Continuara.
