¡Agh! ¡Akise Aru había descubierto su plan! Ya no podía dar marcha atrás, porque sabía que si fallaba, nunca más podría intentarlo de nuevo. ¡Debía acabar con su vida! ¡Y ahora!

Sus manos temblorosas apretaron con fuerza la empuñadura de la navaja, y sus pies la dirigieron rápidamente hacia el chico detective, pero mientras cruzaba la calle que lo dividía de su objetivo, sintió un fuerte golpe en el costado derecho, lo que la arrojó al suelo y entonces toda su visión se volvió oscura.

¿Qué había ocurrido? ¿Había fallado en su intento de asesinato? ¡Oh, no! Ahora… ahora todo estaba perdido.

Absolutamente todo.

Yukki…


Capítulo 2: Destino accidentado.


Todo su cuerpo le dolía como si hubiera sido aplastada por una manada de elefantes (y no le sorprendería si de verdad ocurriera algo similar). ¿Qué había sucedido? Su mente no era capaz todavía de elaborar pensamientos claros, así que se limitó a removerse un poco en la cama.

Esperen.

¿Cama?

¿Cómo había llegado hasta allí?

Abrió los ojos de pronto, y éstos se encontraron con el techo de una habitación completamente blanca y, casi de inmediato, los rostros de un par de enfermeras se interpusieron en su campo de visión.

- ¡Oh! ¡Ya despertaste! Será mejor que avise al doctor –dijo una de ellas antes de perderse de vista.

La enfermera que quedaba le sonrió de un modo casi maternal mientras le cambiaba el suero al cual su brazo estaba conectado.

- ¿Qué ha sucedido? –consiguió enunciar mientras observaba el trabajo que esa mujer realizaba.

- No tengo muchos detalles, pero al parecer fuiste golpeada por un automóvil –comentó la enfermera realizando un chequeo para asegurarse de que todo estuviera en su lugar- Tuviste suerte de que el chófer te hubiera visto y frenara a tiempo, de lo contrario quizás podrías estar en peor estado- Finalmente se giró a observar a Gasai, oprimiendo una libreta contra su pecho- Y también has tenido suerte de que aquél chico te trajera. Es muy guapo… ¡Oh! Dime, ¿Es tu novio?

Los ojos de Yuno reflejaban plena confusión ¿Chico? ¿Qué chico? ¿Uno guapo? ¿Era Yukki? ¿Yukki estaría allí? La sola idea de volver a ver a Amano le producía un agradable cosquilleo en el estómago y emociones difíciles de explicar. Pero… ¿Dónde estaba él? ¿Por qué no estaba allí, a su lado?

- ¡Oh! ¡Aquí viene! –exclamó la enfermera con una sonrisa de oreja a oreja, haciendo que Yuno se sobresaltara y sus mejillas se ruborizaran.

¿S-Se vería bonita a pesar de estar en ese estado? Ahora que lo notaba, su cabello estaba completamente suelto. Alguien se había encargado de deshacerse del peinado tan elaborado que llevaba puesto esa mañana. Casi sin pensarlo, se dispuso a arreglárselo, notando que su brazo derecho estaba completamente enyesado.

- Si lo que buscas es ponerte bonita para mí, diré que no es necesario. Ya lo eres así tal cual te ves.

Esa voz provocó que un chillido escapara de los labios de Yuno al tiempo que un escalofrío recorría su cuerpo. ¡Esa voz! ¡Esa odiosa voz!

- ¡T-Tú…!

Hizo lo posible por tomar asiento, pero un dolor agudo en su costado derecho la hizo recostarse de inmediato.

- Si yo fuera tú, no haría eso –Akise se acercó a ella luciendo aquella calma que tanto lo caracterizaba, y una suave sonrisa en el rostro, sonrisa que Yuno jamás encontraría el modo de describir el odio que le causaba verla -¿No le han dicho nada, aún? –Los ojos de Akise pasaron de los de Yuno a los de la enfermera, quien se limitó a encogerse de hombros, indicando que había brindado ciertos detalles, pero no todos- Oh, bueno.

Akise estiró una silla y tomó asiento al lado de Yuno, quien sólo deseaba romper una de las barras de acero que tenía la cama, e incrustársela en el estómago a Aru para callarlo para siempre y no tener que ver ese estúpido y odioso rostro nuevamente.

- ¿Podría dejarnos en privado? Necesitamos intercambiar algunas cuantas palabras –Los ojos de Aru se encontraban firmes en Yuno mientras mencionaba esas palabras. La enfermera, tras hacer una corta reverencia, procedió a retirarse de la sala y cerrar la puerta tras sí dejándolos completamente solos.

A Gasai no le había agradado la manera en la que Aru había mencionado la palabra "privado". ¿Qué es lo que tramaba? Su intento de asesinato había sido fallido, así que lo probable es que el chico la amenazara con delatarla o algo similar, y utilizara semejante acto como un posible chantaje para obtener algo. Cerró los ojos y apretó los dientes con rabia teniendo incontrolables deseos de estirar el brazo y ahorcarlo.

Maldito Akise Aru.

- Has tenido mucha suerte, señorita Gasai –afirmó Akise cruzándose de brazos y piernas- El conductor frenó justo a tiempo, pero eso no evitó que te llevaras unos buenos golpes.

- Ya lo sé, me lo han dicho – espetó sintiendo las uñas clavarse en la palma de su mano. Akise arqueó las cejas y parpadeó antes de continuar.

- Tienes el brazo derecho roto y una contusión en el costado –indicó Akise con naturalidad- El hombre que conducía el vehículo decidió hacerse cargo de todos los gastos que este accidente ha ocasionado, ya que él también había violado una ley al conducir más rápido de lo que está permitido.

- Mph… -Yuno cerró los ojos y giró el rostro. ¿Por qué no cerraba la boca de una vez? ¿Qué no se daba cuenta de lo poco que le importaba esos detalles?

- He conseguido recoger tu navaja antes de que la ambulancia llegara, pero me temo que la peor parte se lo ha llevado tu móvil.

Yuno abrió los ojos como platos al escuchar aquello. La navaja no le importaba.

- ¿Dónde está? –requirió tratando de sentarse, sin conseguirlo. El dolor todavía era bastante agudo.

- Aquí lo tienes –Akise rebuscó en uno de los bolsillos de la chaqueta que llevaba puesta hasta dar con los despojos de lo que había sido un móvil de color verde claro.

Yuno observó el aparato hecho añicos que el albino tenía en las manos, y sintió como si una parte de su vida se hubiera esfumado con los destrozados despojos de una de las cosas que ella consideraba como uno de sus mayores tesoros, el único elemento que le permitía permanecer en contacto con la única persona a la que amaba más que a nada en el mundo. Podía sentir que sus ojos ardían, y que, en consecuencia, las lágrimas comenzaban a invadirlos desenfrenadamente, para sorpresa de Akise.

- Señorita Gasai…

- Yukki –murmuró ella estirando el brazo para obtener el móvil. Aru se lo entregó sin mencionar nada, observando cada detalle y cada movimiento, como si estuviera ante un espécimen nunca antes visto.

Yuno tomó el móvil con el brazo sano, sin ser capaz de sostener todas las piezas y dejando que varias de ellas cayeran sobre su cama, casi hasta podía sentir algo de arena cayendo sobre su rostro, pero no le importó. Sus ojos recorrieron los detalles del pequeño aparato, y confirmó que era el suyo tras ver una marca muy familiar que ella había hecho en él en un accidentado día de marzo.

- ¡Yukki! –chilló con fuerzas, comenzando a llorar sin importarle que Akise Aru estuviera presente.

Todos esos momentos, todos esos mensajes guardados, todos y absolutamente cada uno de ellos se habían desvanecido por completo, y ella ya no era capaz de recuperarlos jamás. Nada se repondría jamás, ni siquiera comprando un nuevo móvil.

¿Por qué?

¿POR QUÉ?

¿Por qué debía tener tan mala suerte en su vida? ¿Por qué no podía ser feliz como ella deseaba? ¿Por qué no podía ver a Yukki? ¿Por qué él tuvo que transferirse de instituto? ¿Por qué todo eso era tan injusto?

Tantas preguntas rondaban la cabeza de Gasai, y Akise no era capaz de hacer nada más que observarla sintiendo un profundo pesar por ella incluso tras haber intentado asesinarlo. Sabía que dedicarle palabras de consuelo no serviría de mucho, así que optó por el silencio, silencio que Yuno agradeció con todas sus fuerzas. Su móvil estaba destrozado, y ahora lo que menos deseaba era escuchar la odiosa voz de Akise Aru dirigiéndose a ella.

Desafortunadamente, la atmósfera se cortó rápidamente.

- Cuando las enfermeras me preguntaron por qué cruzaste la calle sin observar a los costados, tuve que decirles que estabas buscando a tu mascota, la cual hallé yo, y estabas tan feliz de verla, que decidiste acercarte sin pensar en eso.

- ¿E-Eh?

Gasai recordó fugazmente que, antes de que todo se saliera de control, Akise había estado acariciando a un gato que encontró por allí.

- ¿Mentiste? ¿Por qué lo hiciste? –recriminó ella asesinándolo con la mirada. ¿Estaba tratando de ser amable con ella? Sabía que él fácilmente podría denunciarla por intento de homicidio, así que, ¿Qué es lo que esperaba obtener con todo aquello? Si lo más probable es que volviera a intentar deshacerse de él tras ese percance.

La sonrisa del rostro de Akise se hizo un poco mayor tras oírla.

- No lo sé –respondió sin brindar muchos rodeos, ladeando la cabeza hacia los costados y la mirada perdida- Y tú, ¿Tantos deseos tienes por obtener el primer lugar al punto de querer acabar conmigo?

Yuno gruñó por lo bajo.

- Eso no te importa.

- Oh, claro que sí me importa –Akise se incorporó del asiento y guardó las manos en los bolsillos de la chaqueta-. Es mi vida la que has querido tomar –se acercó hasta la ventana y observó a través de ella –Por eso, al menos, necesito una explicación.

- Piérdete.

- Qué amorosa.

Yuno rodó los ojos sintiéndose hastiada de esa situación, y notando que tenía un dolor punzante en la cabeza, el cual incrementaba a medida que escuchaba a Akise. Hizo lo posible por levantarse, incluso a pesar del dolor punzante que sentía en el costado derecho. Maldito cuerpo debilucho, ¿Por qué había tenido que lastimarse de ese modo?

- ¿Qué es lo que planeas hacer? – El albino regresó junto a ella rápidamente tras ver lo que tramaba- Todavía no te han dado el alta.

- Quiero ir al baño, ¿Qué ni siquiera tengo derecho a hacerlo?

Akise se sintió inmensamente incómodo, y permitió que se marchara al sanitario sin ser capaz de despegar sus ojos de ella.

Todo había ocurrido tan rápido, que él ni siquiera era capaz de asimilarlo del todo aún. Todo había comenzado cuando había abandonado el instituto rumbo a su hogar, cuando, al doblar una esquina, le pareció percibir algo de color rosa a través del rabillo del ojo. Por un momento pensó que Gasai estaba simplemente caminando rumbo a algún sitio cercano por allí, a la casa de alguna compañera, quizás, pero de todas formas había preferido optar por tomar una calle no muy transitada para descartar sospechas.

Tras caminar algunos metros, el viento que soplaba llevó consigo un aroma bastante conocido.

Ella definitivamente lo estaba siguiendo.

El encuentro con el pequeño gato fue más que oportuno, ya que, tras inclinarse a acariciarlo pudo notar que una mancha rosa se ocultaba rápidamente tras un poste que estaba justo después de pasar la calle que acababa de cruzar, dándole inicio a todo esos acontecimientos.

- Yukki –repasó Akise tomando nota en la libreta que llevaba consigo a todos sitios- No lo conozco, pero al parecer esas chicas tenían razón. Gasai Yuno tiene pareja… ¿Pero quien es él?

Aru entrecerró los ojos notando que sentía curiosidad hacia esa persona. ¿Qué clase de persona saldría con una chica como Gasai Yuno?

Quizás era momento adecuado para desempolvar su lupa de detective.


Nota: ¡Yay! Ya está listo el segundo capítulo. Muchas gracias por leerlo, espero que haya sido de su agrado, y lamento no avanzar demasiado xDU (No quería que esto se convirtiera en una biblia, así que lo dejé así).

Akise finalmente se pondrá en acción. ¿Qué ocurrirá con Yuno? ¿Qué ocurrirá con su teléfono? ¿Aparecerán más personajes además de ellos? ¿Por qué Yuno odia tanto a Akise, y porqué desea con tantas ansias alcanzar el primer puesto entre los mejores estudiantes del instituto?

Todo eso y mucho más lo descubrirán en…

¡El siguiente capítulo! /o/

PD: Por cierto, de hoy en más, actualizaré todos los días martes.