QUE PASE UN MILAGRO,PASE ALGO, QUE ME LLEVE HASTA TI

El dolor interminable que sentía en mi pecho y en mi alma seria un precio que estaba dispuesta a pagar, con tal de que él vuelva, que me diga que fue un error, que era una broma de mal gusto, no sé cualquier estúpida escusa a mi me hubiera hecho feliz, pero pasaron los minutos, las horas, los días y él no regreso. Seguí aovilladla en mi cama, tapada hasta la cabeza con la frazada, apretando fuertemente mi boca con mis manos para tratar de contener los gritos desgarradores que salían de dentro de mi cuerpo. Un dolor interminable me recorrió completamente, sabía que no podía haber nada peor que esto, no dejaba de buscar una y mil veces en mi mente cual había sido mi error, qué era lo que yo había hecho mal, si le di todo de mi, aun así no había sido suficiente, definitivamente yo no fui suficiente, me repetí una y mil veces sus palabras en mi cabeza, y agradecí internamente que no me haya dicho esas tres palabras que yo estuve tan empeñada en escuchar, porque si me lo hubiera dicho no lo hubiera soportado, me hubiera desmoronado ahí, frente a sus ojos, y todo este tiempo intentando demostrarle lo fuerte que yo podría ser, hubiera sido en vano. Seguí llorando, en silencio, me acerque a la ventana y le susurre al viento, a la luna y a la noche "por favor tráelo de vuelta a mí, es lo que más amo, no sé vivir si él, por favor" y caí de rodillas frente a la ventana. Recostada en el piso me dormí siendo reconfortada por el escaso brillo de la luna que se filtraba por las cortinas de mi habitación. Hoy era el primer día de clases en el instituto de forks, un nuevo año lectivo comenzaba y sin fuerzas ni ánimos me levante de la cama, me puse lo primero que encontré en el ropero, me dirigí al baño, me lave la cara y me volví a tirar en la cama. Desde que él se había ido, no hablaba con nadie, prácticamente no salía de mi habitación y no probaba bocado, por lo que se me veía más pálida, demacrada y delgada de lo que no se me había visto nunca. Agarre mi mochila, me subí a mi camioneta y me dirigí al instituto. Una vez más sentí todas las miradas en mi, ya todos sabían que él se había ido, y gracias a dios nadie se acerco a preguntarme ni a decirme nada. Las horas de clases pasaron rápido, por lo que se acerco la muy temida hora del almuerzo, me senté en mi lugar de siempre, rogando porque nadie me diga nada, pero mi suerte no fue tan grande, ni bien se sentó, el muy estúpido de Mike clavo fijo sus ojos en mí

-Así que tú y Cullen ya no están más juntos?

Asentí con mi cabeza, porque no encontraba ni las fuerzas ni mi voz para hablar.

-me lo supuse. Hace tres semanas lo vi entrar DE LA MANO a su coche con UNA RUBIA DESPANPANANTE...

No sé cual será le expresión que reflejo mi rostro, pero intuyo que no habrá sido muy buena, ya que Mike bajo la mirada, y se hizo un silencio absoluto en nuestra mesa.

-lo has visto con otra? Hace tres semanas? Pero si nosotros terminamos hace una semana…

Termine la frase en un murmullo, casi jadeado, los ojos me comenzaron a arder, sabía que en un momento a otro las lagrimas iban a comenzar a salir, pero por primera vez, no me importo. No me importaba que todos supieran lo débil y desdichada que era, porque después de todo era la verdad, el ser al que yo mas amaba me había dejado, se había ido, con otra. Mike se encogió de hombros

-lo siento, no debí haber abierto mi bocaza.

-no, no Mike, hiciste bien en decírmelo, está bien que lo sepa, si, si está bien, creo que eso me explica muchas cosas

Seguí balbuceando palabras sin sentido en voz baja, la mesa estaba en un silencio incomodo, comencé a sentir que me faltaba el aire, de repente la cafetería me pareció muy pequeña. Con toda la calma que yo no me sabia deña, me levante de la silla y me dirigí al estacionamiento, me metí dentro de mi camioneta y me fui, no me importaba haberme salteado las clases, no me importaba que se lo cuenten a charly, ni quedar castigada, solo necesitaba una explicación, porqué, si yo le di todo, porqué mentirme, porqué engañarme, no era suficiente con el daño que él era consiente me estaba ocasionando. Apreté fuerte el acelerador y me dirigí a su casa, sabía que él ya estaba enterado de mi presencia, que todos en la casa estaban enterados de que yo estaba ahí tocando en su puerta, pero nadie salió a recibirme. Lo llame a su teléfono celular, pero él no contesto. ¿Si comenzaba a llamarlo a los gritos quedaría como una loca? ¿Me humillaría más de lo que ya me había humillado? Sabía que si, pero no me importo, así que exhale fuerte el aire y a pesar de nunca caracterizarme por andar por la vida gritando, le llame

-¡EDWAAAARD! SE QUE ESTAS AHÍ Y QUE ME OYES, SALE POR FAVOR QUE NECESITO HABLAR CONTIGO

Nada, solo se escuchaba el rugir del viento y alguna que otra ave que pasaba por allí cerca.

-POR FAVOR EDWARD, SOLO QUIERO SABER POR QUÈ

No quería llorar, definitivamente no debía, pero no me pude contener, él sabía que nunca fui fuerte y nunca lo seria, así que no me importaba. Por mi mete pasaron todos los momentos vividos a su lado, nuestro primer beso, la primera cita, nuestra primera vez, que no fue hace mucho, me entregue en cuerpo y alma al ser que yo mas amaba, pensando que así el podría ser mío como yo ya era de él, pero no fue así, todo cambio y no para bien, al cabo de unos meses, él comenzó a alejarse, n i siquiera para eso abre sido buena, una buena para nada, una simple e inservible humana. Escuche el leve chirrido de la puerta y levante la vista, sus ojos dorados me miraban, vacios.

-De veras que no tengo mucho tiempo, justo iba de salida.

-a dónde vas?

-a Alaska.

-a ver a Tanya?

-Si!

-Fue con ella con la que me has engañado.

-no entiendo de lo que me hablas- yo sabía muy bien que él me estaba mintiendo, no tenía sentido que me confiese que me había engañado, yo sabía que si lo había hecho, lo sentía dentro mío, siempre supe que yo no sería suficiente.

-estas saliendo con tanya?

-qué sentido tiene que te conteste eso? Tú y yo ya no estamos juntos. De veras Bella, lo siento mucho. Sé que te estoy lastimando y me odio por eso, pero ya no siento por vos ese amor loco y apasionado que una vez sentí, se fue muriendo de a poco. Me tienes que olvidar. Dejar de amarme y dejar de buscarme. Ahora me tengo que ir, lo siento.