El Reporte del Capitán
Ciudad de Nueva York, .
Han pasado cuatro días desde el asalto a los cuarteles generales de TerraSave, donde ocho personas fueron sustraídas por parte de un equipo profesional armado, posiblemente de terroristas. Una de las víctimas es Claire Redfield, mi amiga desde hace varios años, con quien he compartido experiencias de vida o muerte relacionadas al bioterrorismo. No hay pista alguna sobre los presuntos responsable de dicho ataque, sólo se tienen los nombres de las demás personas desaparecidas.
Como uno de los principales jefes operativos de la recién creada División de Operaciones de Seguridad del gobierno, fui enviado junto con un equipo de agentes a Nueva York a investigar a más a fondo sobre la situación. La noticia le dio la vuelta al país, fue un incidente bastante escandaloso, tanto que el presidente Adam Benford tuvo que dar un mensaje a la nación en cadena nacional, en donde se comprometió a colaborar con el proceso de investigación de principio a fin.
Él, siendo el único que sabe de mi conexión, y amistad, con Claire Redfield, me dejó a cargo de esta tarea. La Alianza para la Evaluación de Seguridad contra el Bioterrorismo (B.S.A.A.) también está haciendo su parte del trabajo, revisando archivos de posibles grupos bioterroristas que pudieran estar detrás de todo este asunto. A pesar de tener interacciones muy limitadas entre nosotros, por orden de altos mandos del gobierno, nos estamos coordinando muy bien en la búsqueda de los secuestrados.
No he podido contactar con Chris Redfield, hermano de Claire. Me extraña, él habría sido el primero en contactar a medio mundo para dar con el paradero de su hermana. Quizá no está en el país. De ser así, menuda sorpresa y grito en el cielo que va a pegar cuando se entere de lo acontecido. En su lugar, me informaron que el consultor Barry Burton está liderando la investigación. Tampoco he podido conocerlo, era de esperarse, el hombre debe estar tan devastado con la noticia de la desaparición de su hija (justo en su primer día de trabajo) que seguramente no tiene cabeza para otros asuntos.
Mientras la B.S.A.A. hace lo suyo, nuestro trabajo como D.S.O. es entrevistar a los miembros restantes de TerraSave. A todos. Tanto como los que estuvieron presentes y la libraron, como los demás que por alguna razón no estuvieron en el momento de los hechos. Pareciera que esta tarea asignada no tuviera ni pies ni cabeza, pero secretamente estábamos investigando todo su historial dentro y fuera de la organización. Familia, trabajos anteriores, propiedades, todo.
El presidente sospecha que alguien dentro de la misma TerraSave pudo haber estado involucrado indirectamente con el secuestro. Fueron muy específicos con sus planes, no mataron a nadie, únicamente se llevaron a ocho personas. Según los reportes de los testigos, los hombres armados sabían los nombres de las víctimas. Todo estaba planeado con antelación.
En ese momento me encontraba en un hotel cinco estrellas de la Gran Manzana, estancia pagada por el gobierno (otro beneficio de trabajar para ellos), revisando los reportes que mi equipo de agentes había elaborado sobre las personas entrevistadas en estos cuatro días. Eran casi cien sobres con información personal de cada trabajador. Aunque lo que me interesaban eran las conclusiones: sospechoso potencial o persona sin antecedentes relevantes.
Hasta el momento, ninguno de los que había revisado parecía tener algún nexo con grupos delictivos, lo cual hacía que me quisiera dar de golpes contra algo bastante duro, pues no estábamos llegando a ningún lado. Habíamos revisado a casi todos los que trabajaban en los cuarteles generales de esta ciudad. Sabía que TerraSave tenía sedes en varias partes del país, incluso internacionales. Pero era poco probable que algún externo estuviera involucrado, y aunque lo estuviera, tendría que haber complicidad con algún residente de Nueva York.
Pero nada. Ninguna pista. Todos estaban limpios. Todos los presentes durante el suceso ya habían sido investigados, ellos aún más a fondo que los demás.
Y otra cosa que no podía entender, era por qué tenían que llevarse precisamente a esas ocho personas. ¿Pudiera ser que tuvieran información valiosa que pudiera servirles a los bioterroristas? De ser, así, ¿para qué llevarse a un miembro de nuevo ingreso y a una niña huérfana de 9 años?
Si no era información, ¿qué poseían entonces estas personas que captó el interés de grupos armados?
Revisé los expedientes de los miembros desaparecidos. Fueron los primeros que conseguimos para poder emprender una búsqueda organizada. Ninguno de ellos parecía fuera de lo normal.
Lo único que tenían en común eran sus experiencias con el bioterrorismo. Neil Fisher, Gina Foley y Natalia Korda son sobrevivientes del Pánico de Terragrigia. Gabriel Chávez, Pedro Fernández y Edward Thompson estuvieron en Kijuju, aunque se encargaron de reubicar a las víctimas, se las tuvieron que ver con los remanentes del Uroboros.
Y Claire sobrevivió al incidente de Raccoon City, el brote de virus en la Isla Rockford y el Aeropuerto de Harvardville.
Pero, ¿de qué podría servir eso? Me recosté en el respaldo del largo y lujoso sofá en el que estaba sentado. Cerré los ojos, estaba cansado de leer y pensar en posibilidades. El sueño me estaba invadiendo, era casi media noche, quizá podría dormir un rato…
Lo importante aquí es que…tú tienes la experiencia que buscamos. Así que si quieres que esto termine en paz, sólo tienes una opción. Trabaja para nosotros.
…la experiencia que buscamos…
Abrí los ojos de golpe, dándome cuenta que había estado dormitando, reviviendo mi sueño de cuando fui, prácticamente, forzado a trabajar para el gobierno de los Estados Unidos debido a mi en ese entonces reciente experiencia en Raccoon City. Los agentes me consideraron útil para sus planes.
¿Y si era precisamente esa experiencia con el bioterrorismo lo que buscaba el grupo responsable del ataque a TerraSave? ¿Era eso lo que les sería de utilidad? ¿Tratarían de obligarlos a trabajar para ellos? Tiene algo de sentido. Los únicos que saben del pasado de esos miembros es la misma gente de TerraSave.
Pero, si gente con experiencia era lo que necesitaban, ¿para qué llevarse a un nuevo integrante? Sus archivos no revelan ninguna vivencia con armas biológicas. Y Natalia Korda tan sólo tiene nueve años, con experiencias pasadas, pero sigue siendo una niña.
A no ser que ellas sean utilizadas para obligar a los demás a hacer trabajos sucios. Como cuando me vi obligado a tomar la decisión que tomé con tal de que Sherry tuviera protección.
Dios,no. No imagino la tortura por la que podrían pasar. Claire es especialmente sensible a eso, aunque su convicción por la justicia es bastante fuerte.
Miré el expediente de ella sobre la mesa que tenía en frente. Fijé la vista en su foto de perfil.
Claire, ¿a dónde diablos te han llevado? ¿Qué estarán haciendo contigo?
Y antes de que mi mente me jugara malas pasadas imaginando escenarios terribles como respuesta a mis preguntas, mi teléfono sonó. Lo saqué de mi bolsillo y revisé la pantalla. Era Ingrid Hunnigan.
Presioné la pantalla en la opción de videollamada.
—Aquí Kennedy. ¿Qué sucede? — siempre respondiendo como agente profesional.
—Leon, tenemos información importante sobre el caso que investigas— mi corazón se aceleró—. Hace unas horas, la Embajada de los Estados Unidos en Rusia se puso en contacto con el presidente Benford. Una embarcación de la marina rusa encontró a una persona naufragando en un viejo bote en el Mar Báltico, en los límites del Golfo de Finlandia. Los marinos la rescataron, pensaron que podía ser una sobreviviente de un hundimiento o accidente aéreo, pues la vieron débil y con heridas, quemaduras y reportaba un dolor en las costillas. Cuando le preguntaron, dijo responder al nombre de Claire Redfield y que fue secuestrada en Nueva York.
Pero. Qué. Mierda. ¿Escuché bien? ¿Claire naufragando en el Mar Báltico? ¿En Europa? ¡Pero cómo y por qué demonios llegó hasta allá! Yo estuve en el país vecino tan sólo unos días atrás.
—¡¿Es esto cierto Hunnigan?! — espeté. No era contra Hunnigan, era por el hecho de que esto se estaba volviendo más terrible de lo que estaba pensando—. ¿Por qué no fui informado antes?
—El presidente quería confirmar la noticia, así que enviamos una copia del expediente de Claire Redfield a la embajada para que pudieran corroborar datos personales y apariencia física. Apenas hace unos minutos recibidos la confirmación. El presidente Benford me dio la orden directa de no decirte nada hasta que tuviéramos la respuesta.
Ya entendía, Adam estaba consciente de mi cercana amistad con Claire, si me enteraba sin antes haber corroborado la información, probablemente ya hubiera partido a Rusia así sin más.
—Entiendo. ¿Qué han hecho con Claire Redfield? ¿En dónde se encuentra ahora?—quise saber.
—Hasta el momento ha permanecido en la embarcación, sin embargo, tienen planeado trasladarla en helicóptero hasta el Centro de Diagnóstico y Asesoría Clínica Integral de San Petersburgo, la ciudad y el hospital más cercanos al puerto. La embarcación considera que es mejor tratarla en tierra, donde hay más recursos. Leon — continuó— el presidente quiere que vayas al lugar. Avisará a las autoridades correspondientes de tu llegada.
—Entendido. Por favor, reserva un boleto para el siguiente vuelo a Moscú desde el Aeropuerto JFK. Y de ser posible, otro boleto para San Petersburgo apenas llegue al aeropuerto de la capital rusa. — le pedí mientras me levantaba del sillón y me dirigía a la habitación a preparar todas mis cosas personales—. ¿Qué hay de la B.S.A.A.? ¿Lo saben también?
—El presidente se encargó de informarles, y también les pidió que esperaran la confirmación de los datos. Sin embargo, nos reportaron que su consultor a cargo de la investigación partió hacia Moscú apenas se enteró.
—¿Barry Burton ha partido ya?—vi a Hunnigan asentir—. Lo entiendo, es cercano a Claire, y ella es la única que puede decirle dónde está su hija. Bien Hunnigan, espero la confirmación del vuelo. Avisa a los agentes de mi equipo que vengan a recoger los expedientes de mi habitación—. La vi asentir una vez más antes de cortar la comunicación.
Guardé mi teléfono en el bolsillo y me dispuse a preparar el equipaje lo más deprisa que pude. No importa la hora del siguiente vuelo, yo me iba al aeropuerto apenas viniera mi equipo a llevarse los expedientes.
Claire, voy en camino.
o-o-o-o-o
17 horas más tarde.
San Petersburgo, Rusia.
Mi vuelo desde Nueva York salió bastante temprano, así que pude dormir algunas horas durante el viaje. Llegando, tomé el vuelo a San Petersburgo, otra hora más. A pesar de que dormí bien, la cabeza me daba vueltas. Nada puede hacerse contra el brusco cambio de horario de una nación a otra.
El consulado de Estados Unidos en San Petersburgo estaba al tanto de mi llegada, así que enviaron al mismísimo cónsul a buscar al aeropuerto. Me trasladaría directo al hospital donde llevarían a Claire, él se encargaría de llevar mis cosas al lugar donde me hospedaría.
Nunca había visitado esta ciudad, se veía bastante agradable, a pesar del terrible clima que hacía ese día. Estaba nublado y parece que no hace mucho acababa de caer un diluvio.
Me habría gustado hacerlo en mejores y más agradables circunstancias.
La próxima vez que nos veamos, espero que sea en un lugar más normal.
Recordé lo que le dije a Claire hace unos años, cuando nos despedimos después de arreglado el asunto en Harvardville. De verdad esperaba que nuestro siguiente encuentro fuera bajo circunstancias más agradables y normales. Parece ser que esta vez tampoco será así.
Me pregunto si estará en nuestro destino encontrarnos siempre por razones que tuvieran que ver con el bioterrorismo.
Trabajando para erradicar dicho mal, supongo que sí. Pero vamos, que la excepción a la regla siempre será bienvenida, más en este caso.
—Entonces, ¿ha habido alguna novedad acerca de la sobreviviente?—pregunté al hombre que iba manejando a mi lado.
—Hasta ahora, todo igual. Aunque tenemos el reporte que el capitán de la embarcación envió desde mar adentro. Es algo extraño—dijo.
—¿Puedo leerlo? —estaba muy interesado en saber lo que tenían que decir los rescatadores de Claire.
—Claro, está en un sobre azul tamaño carta, dentro de la guantera frente a usted— me señaló el compartimento. Lo abrí.
Dentro había pocos papeles, cosa rara para ser un vehículo del consulado americano. No me fue difícil identificar el sobre al que se refería el cónsul. Lo tomé y lo abrí.
Reporte del capitán
Esta mañana hemos rescatado a una mujer naufragando en un bote viejo. Estaba inconsciente, empapada en sangre hasta los huesos, sin embargo, no parecía tener heridas tan profundas que hayan podido causar tan enorme pérdida de la misma.
Pensamos que podía ser una sobreviviente de algún hundimiento o accidente aéreo. Tenía quemaduras leves. Luego notamos una funda de pistola atada a su pierna derecha, pero no había ningún arma en el bote. La mujer abrió momentáneamente los ojos, nos vio, murmuró cosas sobre una autoridad, una isla, experimentos. Después perdió la consciencia de nuevo.
La llevamos a la enfermería de nuestro barco, el personal médico se encargó de atender las heridas con lo que tuviéramos disponible. No recobró el conocimiento hasta varias horas después.
Una vez que estuvo con las fuerzas suficientes para hablar, acudí a la enfermería para averiguar más sobre ella. Dice responder al nombre de Claire Redfield, que fue víctima de un secuestro en Nueva York hace unos días junto con varios compañeros suyos de una organización llamada TerraSave. Despertaron todos en una isla extraña, en distintas zonas. Ella comenta haber escapado de una prisión llena de personas infectadas por un extraño virus, todos ellos producto de experimentos llevados a cabo por una mujer que se hacía llamar La Autoridad.
Noté que llevaba un extraño brazalete en su mano izquierda, al preguntarle porqué contestó que era un artefacto que medía las reacciones fisiológicas del portador, si éste sentía un miedo incontrolable, se activaría in virus dentro del cuerpo. Lo miré bien, tenía una pantalla digital que parecía no servir más.
La mujer comenzó a sentirse nuevamente mal, quejándose de un dolor en las costillas y el pecho. Opté por dejarla descansar otra vez.
A decir verdad, su historia me parece producto de las alucinaciones. Dice que los nativos del lugar eran ruso parlantes, pero no tenemos conocimiento de alguna isla en las coordenadas por donde la encontramos, mucho menos de alguna isla con una prisión. Sin embargo, entre los marinos se comentaba una noticia sobre un escandaloso secuestro en Nueva York hace unos días, así que pensé que probablemente tuviera que ver con la mujer que encontramos, por muy descabellado que eso sonara.
Para estar seguro, envío esta información al gobierno de mi país para que se la haga llegar a la Embajada de Estados Unidos en Rusia y nos confirme si existe relación entre ambos hechos.
Espero su respuesta para proceder con nuestros planes. Queremos llevarla a tierra para que reciba un mejor tratamiento.
Capitán Mihail Zhukovski
Puse de nuevo el papel dentro del sobre. ¿La Autoridad? ¿Virus y experimentos? Así que de eso se trataba. Claire pasó algo parecido en la Isla Rockford. ¿Un brazalete para medir las reacciones fisiológicas? ¿El miedo activaba el virus? Dios, los bioterroristas cada vez tenían ideas más escalofriantes.
Y Claire tuvo que ser el conejillo de indias de una de ellos.
Aunque la razón ahora me quedaba clara, seguía sin entender por qué escoger a esas ocho personas de entre otras. Todos hemos sentido miedo alguna vez. ¿Cuál era el fin de su experimento? Espero que Claire pueda contarme a detalle su vivencia. Esto es un asunto serio, significa una nueva amenaza biológica para el mundo.
—Es extraño, ¿no? —la pregunta del cónsul me sacó de mis pensamientos. Lo miré con las cejas arqueadas—. Es decir, estoy al tanto de las amenazas biológicas, y lo que corporaciones farmacéuticas y grupos terroristas han hecho con tal de crear las BOW's más poderosas. Lo que me parece extraño es que haya dicho que estuvo en una isla. El capitán lo dijo en su reporte, no hay registro de alguna en las coordenadas cercanas a donde fue encontrada.
—Quizá sea un lugar olvidado. La República Eslava Oriental pasó por lo mismo cuando se disolvió la Unión Soviética—comenté. Mi reciente experiencia en la guerra civil de ese país me dejó en claro que las naciones olvidadas podían ser muy rencorosas.
—Es una posibilidad muy alta. Tendríamos que pedirle al gobierno ruso que envíe flotas aéreas para una búsqueda. Aunque dudo mucho que acepte, ellos consideran que no si no está en los mapas, entonces no existe—dijo con sarcasmo—. Hemos llegado Agente Kennedy. Los directivos del hospital ya están al tanto de su visita, el personal también debe saberlo.
Fijé mi vista al exterior y me encontré con un edificio que parece haberse construido hace dos siglos y que se ha conservado hasta la actualidad. Muy parecidos a los grandes hospitales de Estados Unidos.
—Gracias señor cónsul. Me reportaré con el presidente apenas me actualice de información—le dije y me hizo un gesto de despedida con la mano. Tomé mi equipaje de mano y abandoné el vehículo.
Era un trayecto bastante largo hasta la recepción del lugar. A mi alrededor habían muchas áreas verdes, enfermeras acompañando a los pacientes en silla de ruedas a dar un paseo, aunque fuera sobre el asfalto, los jardines estaban inundados. Al entrar al edifico, pensé que me iba a perder con tanto señalamiento en ruso, pero afortunadamente los tenían también en mi idioma.
La sala de espera estaba casi vacía , sólo un hombre barbudo de aproximadamente cincuenta y tantos años estaba sentado en uno de los largos sillones. El tipo se veía algo deprimido.
Me acerqué a la recepción.
—Buenas tardes,madam— saludé a la mujer que atendía en ese momento. Para mi alivio, parecía entenderme—. Mi nombre es Leon S. Kennedy, vine desde Estados Unidos por encargo del gobierno — saqué mi placa de agente oficial—. Quisiera que me proporcionara información sobre la llegada de una paciente llamada Claire Redfield.
—Esperábamos su llegada señor Kennedy — me impresionó lo bien que hablaba mi idioma—. La señorita Claire Redfield llegó dos horas antes de lo previsto, tuvo que entrar a cirugía de emergencia.
¿Qué? ¿Qué le había pasado?
—¿Por qué motivo entró en cirugía? —pregunté, tratando de calmarme lo más que podía.
—La señorita Redfield presentó fractura en la costilla, eventualmente, éstas fueron perforando uno de sus pulmones provocando colapso pulmonar. No saben todavía la gravedad de la lesión, pues apenas llegó fue llevada directo al quirófano.
Apreté los puños ante esta declaración. Así que por eso tenía esos dolores en las costillas.
No sólo tuvo que librarse de las garras de maniáticos de los virus. Ahora tenía que librar esa operación.
—Disculpa, ¿conoces a Claire? — escuché una voz detrás de mí. Me volví y vi al hombre barbudo que estaba sentado hace unos minutos. No parecía un residente de este país.
—Sí, soy Leon Kennedy, un amigo cercano—contesté.
—¡Leon Kennedy! —exclamó—, sé quién eres. Claire me ha hablado mucho sobre ti en estos años. Me presento, yo soy Barry Burton, consultor de la B.S.A.A. — me extendió la mano.
Vaya lugar, tiempo y forma de conocer por fin al legendario Barry Burton.
o-o-o-o-o
Por fin les traigo el segundo capítulo :D disculpen que lo deje hasta ahí, pero debo tener consideraciones para conmigo misma. Estoy escribiendo este fic en inglés, y entre más largo, más tiempo invierto traduciendo y me atraso más continuando xD.
Intento apegarme lo más posible a los eventos del juego, aunque ya sabemos que Capcom no es de dar más detalles. Había leído que la isla Zabytij estaba en el Mar Báltico, y dado que los habitantes eran ruso parlantes, supuse que debía estar cerca de una ciudad Rusa, por eso escogí San Petersburgo (porque me puse a ver mapas y todo jajaja). El nombre del hospital lo tomé de uno que sí existe, modificándolo un poco jeje.
Bien,ahora a empezar la traducción. Espero sigan leyendo esta historia hasta el final,sin importar qué tanto me tarde x). Estoy abierta a sus opiniones,no muerdo jeje.
¡Nos vemos!
