Capítulo Dos:
Inalterable
Hace cinco años.
"No que 'anoche era la última vez' meh meh meeeeh?! ¿Qué carajos haces aquí entonces?! Ósea qu—"
Ya cállate Rafa. Mi mano en su hocico presiona con la suficiente fuerza para que se calle, no le doy pie a abrir su gran boca y quejarse de nuevo. Sus ojos me miran con enojo mortal. Eso me gusta.
Me encanta que se enoje y que me haga cosas... Cosas que digo que no volverán a pasar pero luego, contradicciones como las de hoy se entrometen con mi determinación.
Digo 'mi determinación' pues por parte de Rafael, si él pudiera, estaría en mi habitación todas las noches… Y estaríamos haciendo cosas que de solo imaginarme, me provocan un calorcito agradable en los muslos.
En fin, soy yo el que decide si pasa o no de nuevo. Me quita la mano de su rostro y se hace a un lado, me siento junto a él y solo lo observo. Mi cara de 'juego de póquer' siempre lo confunde. Lo hago solo para no demostrar lo que quiero en realidad pero también para confundirlo y así calmar su enojo, si bien me gusta ver que se enoje, tampoco es mi intención hacerlo pasar un mal rato. "Ya sé... Pero..." Miro hacia la puerta.
"Son las dos de la mañana, nadie está despierto a esta hora…" Finalmente le digo.
"¿Y?" Rafael cruza los brazos.
"Rafa ¿Por qué no...?"
"Vamos, dilo y tal vez." Me sonríe maliciosamente.
Puedo sentir como mi mirada se endurece con fastidio, Rafa es muy bueno ya para leer mis reacciones. Su sonrisa torcida y cínica indica que me está ganando. "Mejor me voy, no sé qué hago aquí." Sé que no me va a rogar, pero decidir que se va a hacer hace que recupere el control de la situación.
"Si lo dices, dejaré que... Tu sabes..." La mano de Rafa se cierra alrededor de mi muñeca, lo miro serio y su sonrisa se torna seductora. Se perfectamente bien a que se refiere, apenas esta semana comenzamos a tener relaciones. Bueno... Solo lo hemos hecho unas cuantas veces; es complicado buscar en donde y eso es en lo único que pienso todo el tiempo últimamente.
El martes fue la última vez que lo hicimos y Rafa me dejó que lo penetrara. De todas las veces que hemos estado juntos, no se había convencido en darme un turno y ahora su oferta es demasiado tentadora, me gustó demasiado estar dentro de él y de ver como disfrutaba cuando...
Odio admitirlo; incluso aunque la admisión solo sea para mí pero, está a punto de salirse con la suya.
"Okey, me arrepiento de haberte dicho el martes que esa era la última vez." Le digo volteando los ojos con fastidio, Rafael me ve con su clásica cara de 'eres un idiota y así no juego' "Muy gracioso. Jajá me muero de risa." Me responde sarcásticamente, tuerzo mis labios en intento de sonrisa pero en realidad, encuentro esto ya muy divertido.
El momento de debates y contradicciones se termina cuando nuestros labios se unen en un beso algo ya desesperado. Rápidamente, Rafa me jala hacia su regazo y termino sentado sobre sus muslos, el beso se vuelve más intenso rápidamente, húmedo; pues cada vez tenemos más y más práctica ya que nos aseguramos de hacer todo lo que podamos el uno al otro durante cada uno de nuestros encuentros tan esporádicos.
Aunque creo que siempre se puede tener todavía más práctica.
Las impetuosas manos de Rafael me tocan por todos lados, el ya sabe en qué zonas de mi cuerpo me excita que me toquen. Nuestros besos se intensifican y evitar los ruidos de placer es frustrante sin embargo eso nos pone todavía más a tono. Las manos de Rafa se posan sobre mis nalgas, me las aprieta bruscamente y en respuesta, aplasto mis labios contra los suyos besándolo agresivamente para evitar gemir de placer... El ruido... Alguien puede oírnos, alguien puede vernos y esto puede terminarse.
A este punto de nuestra 'relación' no sé que más me da miedo; que se enteren y me vean como una vergüenza y pierda el honor o el que estos encuentros nocturnos se terminen para siempre. Si alguien ha de terminarlos, ese seré yo... Sé que en algún momento tendré que hacerlo… Solo que no se cómo; digo, esto es incorrecto, Rafael no lo entiende al grado en el que yo, lo hemos hablado ya muchas veces y no parece comprenderlo en su totalidad.
En mi mente pasan muchas cosas mientras nos besamos y nos tocamos de un modo enloquecedor. Finalmente (casi) sucumbo ante su brusco toque, ahora es extremadamente difícil detenerme sin embargo hago un último intento. Cuando finalmente reúno la suficiente fuerza de voluntad para finalmente ponerle un alto el deja de besarme y me mira con intensidad y adoración; finalmente me rindo. Sus besos me vuelven loco, sus caricias me hacen débil, me pierdo en sus ojos y en su lengua y lo que más me provoca y me deja completamente rendido a la merced de mis instintos es el modo en el que Rafael desesperadamente me hace sentir que no puede estar sin mí.
…¿Me pregunto si alguna vez le admitiré que yo tampoco puedo estar sin él?
Tiempo presente.
Fue una noche difícil, mis hermanos regresaron casi a las cinco de la mañana. Los esperé con impaciencia y preocupación. Insistí en ir con ellos pero no se me permitió, sigo todavía muy débil y mi frustración fue casi imposible de controlar, intenté meditarla y sacarla distrayéndome con otras cosas pero no pude dominar el enojo que me causó esta situación tan frustrante, no por completo; esperé y esperé hasta que al fin llegaron. Estaban bien, nada de gravedad, más que nada cansados.
Desmantelamos el clan del Pie, una vez más la victoria fue nuestra, Karai está muerta y Oroku Saki está desaparecido sin embargo, hay guerrillas en toda la ciudad, el caos que generó el pleito entre pandillas callejeras y la unión de las fuerzas de la mafia a través de un plan casi perfecto por parte de Shredder para finalmente dominar la ciudad sigue presente, llevará varios meses poner orden en la ciudad.
Y tal vez; sólo cuando el orden reine de nuevo, el regresará más fuerte y siniestro que la vez anterior; buscando venganza y sangre pues su hija falleció en mi espada. Por el momento no queda más que esperar.
¿Donnie? Se le ve bien, cansado pero no deja de parlotear acerca de algo seguramente nerd y que aburre a Mikey de sobre manera, intenta seguir la conversación pero bosteza y bosteza. Mikey también está bien, no les pasó nada. Solo están cansados.
Y luego les sigue Rafa entrando a la sala de una manera rápida y brusca. No disimula su mirada de odio cuando me ve sentado en el sofá. Dejé la televisión prendida pero no miraba nada en particular, era pretexto para seguir esperándolos.
Suspiro con alivio, el también esta ileso, afortunadamente… De pronto mi angustia se disipa, mis ojos siguen a Rafa mientras se aleja rápidamente, su lenguaje corporal nos hace saber a todos su desprecio hacia mi persona.
Ha pasado un mes desde que nos besamos en el Dojo y él aún no me la perdona. Me causa tristeza que después de tantos años, Rafael aún no pueda entenderlo o tal vez superarlo (¿?). La peor parte es lo mierda que me hace sentirme el caer en cuenta que ese beso y las atenciones de Rafa durante la mayor parte de mi recuperación son una indicación de que…
Pues de que, tal vez él nunca aceptó que hayamos terminado.
"Okay mamá gallina, ya llegamos los pollitos a dormir, vamos a tu cuarto a que pongas más huevitos. ¿Sale?" Mikey me levanta de un jalón. El libro, el control remoto, la colcha y todo lo que traía en el regazo caen al suelo, a él le importa un bledo; me hace caminar hasta mi habitación. "Ve a dormir," me empuja hacia mi cama. "Ya ¿Sale? Estás peor que una mamá esperando a su hija adolescente regresar de una fiesta, y la ve llegar borracha y sin calzones ¡Para tu información, nosotros no usamos calzones! ¡Ahora, duerme!" Me sienta sobre la cama y se va. Me rio y lo obedezco.
Pero no puedo dejar de pensar en Rafael, tengo que hablar con él. Tal vez pueda ayudarlo a darle cierre a ese capítulo que pensé ya estaba cerrado desde hace cinco años. Tontamente, yo asumí que lo estaba pero sus reacciones me indican lo contrario. Yo lo hice... Sufrí mucho tiempo pero finalmente sané y seguí con mi vida.
Y nunca me di cuenta que Rafa no… Al menos no del mismo modo que yo, y finalmente salió a la luz después de que nos besamos.
Tal vez ahora que somos adultos, pueda entenderlo. Si bien tiene un temperamento del infierno, le ha bajado de tono a su impulsividad y razona de un mejor modo ante cosas que lo enojan.
El resto de la semana, busco oportunidades para hablar con él pero me ignora, cada vez que logro acercarme, él solo se va y me deja con la palabra en la boca, luego a propósito hace grupo con Donnie o Mikey (o ambos) para evitar que yo lo busque y si lo hago, me manda al diablo. Decidí darle un par de semanas e intentarlo de nuevo; no me gusta esta situación. Su rechazo ha comenzado a dolerme, lo entiendo perfectamente pero eso no evita que me duela. Tal vez me equivoqué al pensar que Rafael iba a razonar de un mejor modo, pues me está probando lo contrario.
Comencé con la intención de hablar y de conciliar; luego esa intención se vuelve un enojo bien infundado, sus groserías cada vez son más evidentes, y ahora solamente me duele sin embargo no dejare que me afecte, no importa lo largo que sea este berrinche, en algún momento tendrá que pasar. No es la primera vez que sus berrinches se prolongan de este modo. Cuando decidí terminar 'lo nuestro' el berrinche fue épico, fue un año muy difícil… Pero Rafael tenía diecisiete años, ahora tiene veintidós.
Al parecer, hay cosas que nunca cambiaran sin importar el paso de los años y la madurez que ambos podamos haber desarrollado.
"Rafa ¿Hasta cuándo vas a seguir enojado con Leo? Ya paso mucho tiempo desde que me gritoneaste que ya te habías cansado y que ibas a dejar de ayudarlo a recuperarse ¿No crees que ya es tiempo de que dejes ir el coraje?"
Estaba a punto de entrar a la cocina cuando escuche la voz suave y circunspecta de Donatello, su tono es paciente y calmado, no creo que sirva de mucho pero hace un intento que quizás nadie podría a estas alturas de la situación. Me detengo antes de entrar y me pego a la pared, tratando de escuchar que dirá a continuación.
"Si, ya cansa..." Mikey esta ahí también, Rafael gruñe levemente, trato de verlos pero solo alcanzo ver a Mikey. Diablos. "Ya estamos hartos de tus desplantes, no es la gran cosa ya. Bájale tres rayas ¿No? Además, la cara que pones de que traes la mierda atorada ya me fastidia verla."
Ah Mikey, tan coloquial. Me asomo un poco más y al fin veo a Rafael, su mirada asesina no necesita mayor descripción, si pudiera, ahorcaba a Mikey en ese mismo instante. "Bueno, si a ustedes les molesta, igual y dejo de hablarles también!" Se levanta de la silla, Mikey lo mira con cara de fastidio.
Siento una presencia junto a mí, mis ojos muy abiertos cuando finalmente lo veo, Splinter silenciosamente parado a mi lado. Me mira directo a los ojos y no dice nada. Sus ojos me piden silencio. Asiento con la cabeza muy levemente y acto seguido, Splinter entra a la cocina. "Rafael!" Su fuerte voz, resuena en toda la cocina de un modo autoritario.
"Uuy nos cayó el chamuco." Mikey dice con una vocecita baja y algo chillona, luego acto seguido, Donatello le da un patadon por debajo de la mesa pero Splinter ni los mira, sus ojos están sobre Rafael y por un momento, mi hermano le sostiene la mirada desafiantemente pero luego baja la guardia.
Luego noto que sus ojos están sobre mí, ya que sin darme cuenta me acerqué para ver mejor y ahora estoy parado en la entrada de la cocina. Mikey me sonríe y me saluda, solo lo miro de vuelta por un breve instante y luego veo a Donatello todo serio, probablemente pensando que es un alivio que Splinter se ha aparecido para mejorar las cosas. Últimamente, nuestro padre, Sensei y Maestro cada vez se mete menos en nuestros asuntos pero si decide que ya es tiempo, interviene.
"Sígueme, Rafael." Le ordena, me mira rápidamente antes de salir de la cocina y se va como siempre, con su presencia imponente y seria, Rafael se queda ahí un breve momento y luego lo sigue, se asegura de mirarme con odio una vez más antes de irse. Solo ellos dos sabrán de lo que hablaron, así siempre ha sido desde que tengo uso de memoria. *
Me disponía a meditar cuando me interrumpieron, la puerta de mi habitación se abre y escucho pasos hacia a mi, sin abrir los ojos continúo en mi posición de flor de loto, pretendo meditar cuando todavía estaba a punto de hacerlo en intento por evitar que me 'interrumpan' pero sé que no servirá de mucho, Rafa me interrumpirá de todas formas. Por largos minutos antes de que él llegara me la pasé pensando en mil cosas, mi mente no lograba aclararse.
Sin embargo, justo cuanto estoy a punto de lograrlo, Rafael llega y me interrumpe. Que curioso, pues era precisamente él, Rafael. Era el que no me dejaba aclarar mi mente hace unos momentos no podía dejar de pensar en él y ahora está aquí, interrumpiéndome y de nuevo presente si bien no en mi mente pero con su persona. Abro los ojos finalmente y miro hacia arriba. Su mirada llena de desdén y desprecio sin disimular, está demasiado enojado pero 'algo' lo obliga a estar aquí. Yo sé bien 'que' o más bien 'quién' es ese 'algo'.
Splinter.
"¿Qué me ves? Sabes bien porque mierda estoy aquí, así que vamos a comenzar en vez de estar con sandeces. No QUIERO hablar contigo de otra cosa que no sea lo que tenemos que hacer juntos. Maestro Splinter me pidió que te ayudara a ejercitarte para regresar al entrenamiento, en pocas palabras... Para que dejes de estar de decrépito. Ambos SABEMOS bien porque lo hace pero no se saldrá con la suya, sin embargo bien sabemos que tenemos que obedecerlo así que..."
"Te veo mañana a las cinco de la mañana, en el Dojo." Lo interrumpo y vuelvo a cerrar los ojos. No tengo que decirle que sea puntual, Rafa llega incluso antes que yo a los entrenamientos.
Rafael hace un sonido entre gruñido y suspiro, acto seguido le sigue un portazo que resuena quizás por todo el pasillo. Puedo verlo irse enojado aún con los ojos cerrados, inhalo y exhalo lentamente varias veces sin embargo….
Sin embargo se que pensaré en él al menos otro par de horas.
