Una perspectiva de Otabek porque why not? (principalmente porque me sirve poner contexto en ambos personajes para darle una buena continuidad a esto xD). El siguiente capítulo será el final y ha de estar pronto. Espero que lo disfruten.
Ch. 1.1
You might want to hurry because tonight… it´s the night.
(Bubble pop electric – Gwen Stefani)*
Otabek´s POV
Recuerdo la primera vez que lo vi, su mirada fuerte que me quemaba al mirarme, pero al mismo tiempo fría… me dejó sin palabras. Su imagen no solo se quedó en mi mente, sino que me obsesionó incluso cuando dejé Rusia. Yuri Plisetsky… Había una sensación abrumadora que me embargaba siempre que pensaba en él, por momentos eso no me dejaba vivir. Al principio creí que era odio, sí, debía ser odio. Odiaba su flexibilidad, su porte perfecto y ese talento que obtuvo solo con haber nacido, aquél del que yo carecía.
Celos.
Lo acepté, quería las cosas que tenía él, ser grácil y transmitir emociones delicadas. Quería ese talento, para mí, nadie quería esto más que yo, ni siquiera ese niño malcriado. Me obsesioné con la idea de ser como él, practiqué lo más que pude, me centré solo en entrenar y eso me llevó a superarme. Lo seguía observando brillando en competencia tras competencia, busqué información sobre él y caí en cuenta de no era totalmente como lo pensaba. Si bien él tenía talento, no se quedaba durmiendo en sus laureles, inclusive su coach lo reprendía por hacer cosas de más.
Mi perspectiva cambió, a estas alturas ya no sabía realmente que sentía hacia él, ideas me atormentaron durante largo tiempo hasta dejarme agotado. Al ver que ello afectaba mi desempeño decidí que era simplemente mejor no luchar contra eso y enfoqué toda mi energía en el patinaje.
A veces sentía que usaba el patinaje para mandarle un mensaje, para intentar llamar su atención y eso me avergonzaba. Él no sabía que existía, se encontraba con los grandes, en el podio, mucho más allá de mis alcances. De lo que yo podría soñar. No podía negar que una parte de lo que hacía empezaba en él y terminaba en él. Iba a luchar lo que fuera necesario para llegar tan alto, para descubrir que era esto. Un día lo tendría frente a frente cuando al fin ambos estuviéramos en igual de condiciones, las cosas serían diferentes y obtendría mis respuestas.
Cuando al fin el momento llegó, le pedí que fuera mi amigo. Lo más lógico para mí. Quería acercarme y conocerlo, saber que era lo que habitaba en la mente de un genio. Encontré en él a una persona normal, apasionada, impulsiva, talentosa, grácil y hermosa… Pero normal. Me quedé maravillado y como nunca antes, atraído… quería descubrir todo sobre él, estar a su lado… luego me pidió ayuda con la gala, ideó un plan loco para llamar la atención y yo le seguí el juego.
Quizá fue un error.
Su coreografía era de lo más provocativa pero nunca esperé que me provocara a mí. Quería dejar huella en el deporte de todos los modos posibles. Podía sentir mi emoción al ser parte de ello y mi erección creciente.
No podía ser cierto.
Al finalizar, pedí tiempo y me hice cargo del problema. No me sentí culpable… esa piel nívea, esa mirada desafiante… quería mantenerlo en mi memoria. Desde eso comencé a tocarme pensando en Yuri, quizá alguien más podría haber resistido por la amistad, pero yo no era tan fuerte. En mi cabeza estaba él, ahí… postrado en la cama, a mis pies, tal y como siempre lo había soñado. Dispuesto, susurrando mi nombre mientras se tocaba frente a mí. Decir que no hubiera dado cualquier cosa para tener ese momento sería mentira. Lo deseaba tanto y Yuri no me ayudaba a restringirme. Constantemente lo sentía cerca. Tan familiar con su toque, con la cercanía de su cuerpo e intentaba ignorarlo, pero la imagen de mi fantasía con su cuerpo grácil pidiendo más… Lamiéndose los labios, mordiéndoselos, provocándome, llamándome... No podía evitarlo. Con vergüenza admito que había follado a una mujer rubia de larga cabellera durante una competencia, porque su similitud me excitó. Pensé tanto en él que inclusive el nombre de Yuri dejó mis labios… temí que eso fuera a ocasionar un problema, pero ella decidió no prestarle atención para mi fortuna.
Yuri nunca correspondería a mis sentimientos, a mis deseos y eso dolía. Eso es lo que nos lleva al momento actual. 4 años más tarde y en la misma situación, siendo tan solo amigos.
Había estado distraído durante la fiesta, por alguna razón Yuri se mantenía distante pero yo lo mantenía vigilado a lo lejos. De repente comenzó a tomar lo que parecía champagne y comenzó a interactuar con todo mundo como nunca lo había hecho, quise ir y detenerlo, estaba celoso porque creía que él único que tenía derecho a ver esa parte de Yuri era yo. Pero sabía que no tenía ningún derecho y una parte de mí, en esa donde mis pensamientos oscuros residían, esperaba que Yuri llamara por mí, que necesitara mi compañía... Eventualmente las copas llegaron a un límite para muchos, podía ver que algunos estaban tambaleándose, Yuri estaba bastante mal, podía verlo bostezar mientras un igualmente borracho Viktor intentaba guiarlo a su cuarto.
-Hey Viktor –grité a lo lejos –yo puedo llevar a Yuri a su habitación, puedes ocuparte del otro Yuuri.
-¡Gracias Otabek! Que confiable –dijo guiñándome un ojo, lo cual me dio escalofríos.
Dado su estado somnoliento, preferí simplemente cargarlo al estilo novia. Él no pesaba nada y su cara era de absoluta paz, parecía un ángel. Tan tranquilo dormido y a su vez capaz de ser el mismo diablo en ocasiones. Se revolvió entre mis brazos y entreabrió los ojos, tocó mi mejilla y el toque me hizo estremecer. Sentí vergüenza.
-Hola bello durmiente –dije sin mirarlo y continué caminando. Tragué hondo al sentir que acariciaba mi cabello y su toque por mi pecho.
-Hueles bien –no pude evitar estremecerme y él lo notó. Sus manos siguieron viajando por mi cuello sensualmente.
-Yuri… ¿qué estás haciendo? –fue lo único que alcancé a decir antes de reprimir un pequeño gemido. El poco alcohol que había consumido mostraba sus secuelas en mí, me sentía mucho más sensible.
Llegamos frente a la puerta de su habitación y entre sus caricias me quedé totalmente en blanco.
-Abre la puerta Beka –me susurró y pude sentir la humedad de su boca provocando instintos bajos en mí –llévame a la cama.
Tragué saliva, no sabía que estaba pasando ni cuales eran las intenciones de Yuri. Debía estar muy borracho ¿hacía esa clase de cosas con la gente al emborracharse? El pensamiento me hizo hervir la sangre ¿es qué Yuri solía hacer esto a menudo? No, no… Lo asenté en la cama y a pesar de las copas sus movimientos eran gráciles y sexys. Le daba a todo un toque felino que en ocasiones me quitaba el aliento y él no tenía la menor idea. Comenzó a jugar con su corbata hasta que se la quitó de encima, sus dedos largos que tantas veces he imaginado sobre mi miembro, acariciaban la suave tela.
-Ven –me ordenó mientras me guiñaba el ojo.
-¿Qué?
-Dios, nunca sueles ser tan difícil -¿qué rayos estaba intentando decir? ¿me estaba confundiendo con alguien más? ¿con quién? –vamos –me suplicó, se quitó el saco y la camisa mientras tanto. Su piel blanca sin marca, nívea y perfecta me dejo sin palabras. No es que nunca la hubiera visto, es que siempre era un espectáculo digno de ver. Debía concentrarme, estaba perdiendo el control.
-Yuri, hueles a alcohol… deberías dorm… -sus manos estaban sobre mi miembro que ya se encontraba semidespierto antes de su toque. Comenzó a frotarme, tardé en reaccionar tanto que cuando lo hice, él ya estaba comenzando a desabrochar mi pantalón. Tomé sus manos para detenerlo. Me miro directamente a los ojos con su boca entreabierta.
-Yuri… -lo deseaba pero esto no debía suceder, de ninguna manera debía suceder. No importa si estaba borracho o lo que sea, éste no era mi lugar.
-Yura, dime Yura, Beka… -su voz sonó como un gemido, sentí sus labios sobre los míos, salvajes. Tomé el control dentro de lo que pude, sentí su necesidad y lo mucho que yo también había estado necesitado de esto, de él. Toda clase de resistencia se me desvanecío, no iba a aguantarlo debía irme de su habitación antes de que cometiera una locura.
Ninguna de mis fantasías me preparó para lo que siguió, mordió mi labio y sentí como volvía a acariciar mi virilidad que estaba cada vez más dura. Lo miré mientras se separaba de mí, ponía su cabello de lado con un movimiento sensual, miré su largo cuello lo que me distrajo para ver que se encontraba arrodillado y sin aviso intentó meter todo mi miembro en su boca.
-Ah, fuck, Yura… -sentí todo el placer que se apoderaba de mi cuerpo, aún borracho su técnica era buena, no iba a tardar mucho. Succionaba y sentía su lengua palpando mi miembro, tuvo una arcada intentando tomarme profundamente, pero eso no lo detuvo. Este Yuri insaciable era exactamente con el que soñaba cada día antes de dormir, ése que estaba deseoso de mí que no podía controlarse. No podía evitar gemir, quería mantener el control pero él lo tenía. Lo había tenido desde el comienzo, desde que lo cargué para venir aquí, desde que nos conocimos…
-Creo que voy a… -le advertí pero era demasiado tarde, me había derramado en su boca y él solo me miró mientras tragaba todo. Algo animal se apoderó de mí en ese momento, me sentí duro nuevamente solo de mirarlo relamerse los labios.
Lo levanté y lo empujé a la cama, me puse sobre de él. Su cuerpo se erizó ante mi toque, besé su cuello y suspiró, ah pero yo no quería que él suspirara quería que se volviera loco ante mí. Clave mis dientes en su cuello, en esa piel blanca que siempre había querido marcar, gimió. Seguro que esto le gustaba, me sentía nublado de placer pero aún tenía que preguntar.
-Yura, no deberíamos, estás borracho… -la última pizca de mi cordura se fue al demonio cuando tomó su mano y la dirigió a su erección. Me besó, apreté las manos y gimió entre dientes.
-Bekaa… -jadeó intentando que mi mano hiciera más fricción –por favor… -no podía creer lo que estaba pasando, era demasiado bueno para ser verdad. Me dio un beso en la mejilla y cerca de mi oído firmó mi sentencia –Házmelo tan fuerte que no pueda caminar mañana…
Todo lo que había reprimido por tantos años se fue, todos los celos que había sentido, la necesidad de hacerlo mío… todo aquello salió de mi cuerpo de repente. Lo besé apasionadamente sin control. Recorrí con mis manos todo su cuerpo intentando adueñarme de él, él era mío. Mío y lo haría suplicar por ello, haría que nunca pudiera olvidarlo.
-Espero que no te arrepientas de esto Yuratchka, has cruzado mi límite y voy a hacer que lo recuerdes aún con el alcohol –me miró ansioso al observarme desnudarme. Miró lascivamente mi miembro despierto, me hubiera excitado más si eso hubiera sido posible –voy a llenarte tanto que no volverás a sentirte completo de nuevo – intenté usar lo que encontré a la mano como lubricante y lo extendí en mi erección. Un sonido gutural salió de mí ante mi toque y al verlo salivar, intentó tocarse –oh no Yura, él único que va a tocarte voy a ser yo.
Metí mi dedo índice y medio en su boca y los lamió con avidez. Se mostraba tan manso y vulnerable, esto era mejor que cualquier sueño que hubiese tenido antes.
-Esto me trae recuerdos –gimió –tenía tantas ganas de hincarte y follarte sobre el hielo esa vez. –Dije haciendo alusión a su primer Grand Prix, recuerdo lo excitado que estaba durante la práctica y como tuve que tomarme un momento para liberarme después de ello ante la mirada extrañada de Yuri.
-Relájate –comencé a lamer sus pezones para tranquilizarlo, intentaba prepararlo con mis dedos pero podía sentirlo oprimirme desde dentro, apretado. Me sonrojé ¿era ésta su primera vez? No podría aceptar sin vergüenza lo mucho que la idea me hacía excitar, tomarlo por primera vez… dominarlo y que esa parte de él fuera únicamente mía. Tomé su miembro para alejar la sensación de incomodidad que podía sentir, gimió.
-Buen chico –le susurré lamiéndole el oído. Mordí el lóbulo de su oreja y al introducir el tercer dedo encontré su próstata. Tembló. –mírame a los ojos –le ordené y el obedeció. Estaba sonrojado, su cabello desordenado por todas partes. –Eres tan hermoso, no sabes cuanto he fantaseado con esto. -Presioné su próstata de nuevo y la fuerza de la corriente eléctrica que lo invadió lo hizo desviar la mirada.
-Mírame… quiero ver tu cara cuando entre en ti –puse mi pene en su entrada y acaricié su apertura con la punta. Comenzó a respirar entrecortadamente por la expectación, me sentí en control –te gusta –asintió con la cabeza –no te escucho.
-Me gusta –alcanzó a decir entre jadeos –más por favor.
Me enfilé en su entrada y comencé a introducirme lentamente en él. La sensación era abrumadora, estaba tan apretado que tenía que esperar a que se acostumbrara. Sentí sus uñas en mi espalda arañándola, quemándome… Su entrada intentaba tragarme, una vez completamente dentro me sentí en el cielo, en el infierno… con ese manojo de placer que me miraba. Comencé a embestirlo lentamente, intentando encontrar ese punto nuevamente, intentaba distraerlo de la molestia mientras se acostumbraba besándolo y mordiéndolo. Suspiraba con confort, pero eso no era lo que yo quería. No. Un grito involuntario salió de su garganta, lo había encontrado otra vez. Busqué la posición para seguir pegándole a esa posición guiándome de la reacción de Yuri, hasta que mi propio placer me dominó impidiéndome pensar coherentemente. Lo penetraba con estocadas profundas, sin delicadeza, jadeaba, la sensación y la imagen de Yuri dominado por mí me abrumaban llevándome al límite. Comencé a masajearlo, nunca había visto una expresión como la de su rostro.
-Mírame –volví a ordenar. Su rostro solo decía "por favor, por favor, más…".
-Bekaaa –suplicó –dentro de mí… dentro… -se vino sobre de si mismo, era tal el deseo que sentía hacia sus palabras que… continué embistiéndolo alargando su orgasmo hasta el límite y me vine dentro de él. Se estremeció ante el acto, nunca había sentido un placer más intenso en mi vida nunca…
La tempestad terminó y entonces, una inevitable sensación de ternura me invadió, acaricié su mejilla y por un segundo pensé ver amor en sus ojos…
-Te amo –le confesé por primera vez sin pensarlo. Le besé la frente, lo besé en los labios. Nunca me había sentido tan feliz…
-Gracias –respondió revolviéndome la caricia –ha sido perfecto, como siempre.
¿Cómo siempre? Esas palabras me regresaron a mi realidad ¿cómo que siempre? ¿Es que me había confundido con su amante? ¿Él tenía uno? Furia, celos me invadieron. ¿Qué había hecho? Me había aprovechado de Yuri en esa situación… no, él había dicho mi nombre…
Pensé que a quien quería era a mí.
Se quedó dormido rápidamente, mi labio tembló ante la culpa ¡él estaba borracho! Yo también había tomado un poco, pero eso no era justificación. Bien sabía que aún sin una gota de alcohol, quizá no hubiera sido capaz de soportar tal tentación. Era un salvaje.
Me vestí rápidamente y salí corriendo de ahí, la culpa me carcomía por dentro. No solo había abusado de Yuri, lo había perdido, perdido cualquier oportunidad de estar con él para siempre. Caí en el suelo de mi habitación preso del pánico, mi vuelo salía hasta el día siguiente pero no podía seguir aquí. Busqué cualquier vuelo que me sacara de ese lugar rápidamente. Empaqué todo y llamé un taxi, hui… como el cobarde que había sido.
A punto de tomar el vuelo de regreso a casa, miré la hora y el fondo de pantalla de mi celular; una foto de Yuri y mía… me produjo un dolor profundo en el pecho. Otra nueva oleada de culpa me acosó, me fui sin dejar ninguna explicación, Yuri se levantaría desconcertado pensando quien le habría hecho eso.
No podía hacerle eso.
Escribí un mensaje y luego lo borré, no sabía que decir, no había nada correcto por decir. Golpeé la pared cercana exaltando a la gente a mi alrededor, debía mantener la calma. Después de mucho pensarlo lo único que pude escribir fue "lo siento", lo sentía desde el fondo de mi corazón… aún con ese lado oscuro de mí mismo que disfrutó de todo aquello y que me atormentaría por siempre. Había tomado una decisión, desaparecería de la vida de Yuri por su propio bien, bloqueé su número.
-Espero que algún día puedas perdonarme… -susurré al teléfono besando su imagen en la pantalla.
Sabía que nunca podría hacerlo.
-:-:-:-
Continuará…
*Nota: Es una canción que va demasiado bien en toda esta historia y parte de las que me inspiró a ello, por si les sirve jaja.
La siguiente vez será el desenlace de la historia, había comenzado con ello pero me pareció divertida la idea de tener la versión de Otabek de lo que había pasado.
Espero que les haya gustado y comentarios son bien recibidos.
L. A.
