Jacob

Esto es estúpido

–Jacob, no me cuestiones solo hazlo, por favor-. Me dijo Bella cuando le volví a preguntar porque tenía tanta prisa de que la llevara con Charlie, al parecer la llamada que le acababan de hacer era de él, pero era algo extraño que, cuando la recibió, me pidiera que saliera por la chaqueta que según ella había olvidado en la playa, y aun sabiendo que solo llevaba puestos un top y una camisa lo hice… ¿Por qué? Bueno… la amo, y haría todo lo que ella me pidiera siempre… bueno casi todo.

Era un poco más temprano a la hora a la que acostumbraba llevarla, pero ya había oscurecido, hoy había tormenta y quizá por eso el aire estaba más denso, las nubes grises se acercaban a la costa peligrosamente, era un alivio que regresara a la casa de Billy y me encontrara con Bella dentro o de lo contrario, tendría que ir por allí en busca de ella. Ya habían pasado bastantes semanas desde el ultimo día que pasábamos juntos y me dolía no poder estar con ella, y aunque tenía mis razones (la principal era atrapar a la perra de Victoria) no soportaba la idea de alejarme de ella.

Pero aun con esa brisa espesa del mar pude encontrar un olor que me resultaba repulsivo, un olor que en un mar de rosas me sería fácil de encontrar, y con ese olor encontré algo que hubiera preferido mejor no encontrar, algo que no tenía previsto y algo que me mataría de ser humano como Bella.

Le lancé una mirada envenenada pero ella oculto su rostro húmedo en su pelo enmarañado, después me detuve, el Volvo ya se veía fácilmente desde nuestra posición pero aun nos separaba la frontera del territorio de los Quileutes con el de los chupasangres…

Aunque eso no importaba, hoy estaba escrito un final y estaba dispuesto a enfrentar el que se pusiera en mi camino con Bella… era el mío, el de Edward o el de los últimos 5 meses en que Bella fue feliz conmigo. Ese era el que más me dolía, no soportaba la idea de que se alejara de mí, no soportaba ver nuestro final… no estaba preparado para… nada, esto me iba a destruir y no tenia alternativa.

–Parece que esta algo impaciente no… no hay que hacerlo esperar-. Le dije disimulando el odio y la rabia en mi vos y tratando de controlar el calor que corría debajo de mi espalda, esperaba que ella entendiera mi mensaje, tanto ese bastardo como yo habíamos esperado este momento durante meses y ahora estaba frente de mí la posibilidad de acabar con él.

–Jake, créeme que esto no lo esperaba… solo pasó, perdóname si es que alguna vez fuimos los mejores amigos-. Me dedico una sonrisa radiante, en verdad quería que no dijera más y solo la dejara ir sin dar pelea.

– ¿Que te hace pensar que te dejare ir así, Bella? –Ahora no pude evitar que ni maldita vos aguda se quebrara.

–Que somos amigos, no. Por siempre y por sobre todas las cosas verdad… Jacob. –Seguía con su sonrisa y parecía feliz… pero de todas las cosas que ella me pudiera pedir esta era una excepción.

–Recuerda lo que él te hizo-. Y ahora mi vos pareció demasiado lúgubre y profunda. Ella se puso la mano izquierda sobre el pecho y con la mano otra intento abrir la puerta, yo le tome las 2 y las puse sobre mi rostro. –solo te pido que reconsideres lo feliz que eres y pudiste ser conmigo, solo hazlo.

–No hay nada que considerar, Jacob… mi destino está al lado de él y solo con él. –Se zafó de mis manos y huyo, yo salí al mismo tiempo que ella y ella se quedo plasmada a unos centímetros de la línea fronteriza.

–No me hagas luchar por ti, Bella-. Le dije tratando de ponerle una amenaza en mi aviso. Sonó la bocina del carro, así que él no estaba de acuerdo con mi idea… eso era alentador.

–Vete ya, Jacob, déjame en paz… ¡alguien te espera! –Por un momento me sentí fatal…

De repente me inundo un miedo terrorífico, la idea de perder a Bella me dolía más que nada en este mundo y tenía que hacer algo que la retuviera… su vos sonaba tan convencida, no le importaba lo que dejaba atrás o por lo menos no era lo más importante en estos momentos

– ¿Qué pretendes, Bella, irte con él, así de fácil? ¿Por qué no me diste mi merecido cuando tuviste la oportunidad?-. Mi vos sonó con rabia y melancolía, y fue en ese momento cuando se abrió una herida en mi pecho y el calor bajo por mi espalda, recupere el control de mi mismo antes de que pudiera notarlo… no quería a una humana horrorizada por mi falta de autocontrol.

La herida comenzó a hacerse pesada dentro de mi pecho así que invadió mi cabeza y en un momento después se adueño de mi cuerpo… ardía en una hoguera verde y en mi pecho desbordaba sangre que quemaba… ardía a fuego lento.

–Bella, permíteme demostrarte que te amo, que conmigo serias incluso más feliz que con él, por favor. –La garganta me ardía mientras intentaba contener las ganas de llorar, los ojos de me humedecieron y cayo una lagrima pero se secó antes de llegar a mi nariz… no creía (después de descubrir lo que era incluso antes de nacer) que algo o alguien pudieran dañarme… hasta que conocí el amor –Recuerda todos nuestros momentos felices, todas las veces que estando conmigo eras feliz, dime ahora si lo necesitas a el envés de a mí.

Sonó de nuevo la bocina.

–Jacob… yo no… puedo estar contigo, no ahora... te pido me perdones- se dio media vuelta y yo me quede helado. Esto era demasiado.

La tome del brazo intentando no lastimarla después le tome la nuca con mis manos, junte mis labios húmedos con los suyos… la bese desesperadamente y con una pasión que nadie se atrevería a sentir antes… todo se derrumbo dentro de mí, el paraíso sin duda era poco comparado con lo que sentía en esos momentos… en mi corazón se incendio una llama que apago mi agonía, por un segundo todo se calmo. Esto es amor.

–Perro idiota –me dijo una vos o eso parecía, lo suficientemente bajo para un humano y después le siguió una risa malévola y siniestra… me quede petrificado e ido en medio de la nada.

Deje de sentir a Bella pero no pude hacer nada, estaba hundido en mis pensamientos, tenía que hacer algo pero no tenía idea de que era exactamente, no podía pelear con él, no ahora, ella seguramente trataría de interponerse o la expondría convirtiéndome en lobo… o sufriría por vernos pelear, quizá ella y yo deberíamos huir, lo suficientemente rápido y lejos como para no ser encontrados pero ellos vendrían en busca de nosotros y entonces debía morir o dejarla ir… Bella tiene que estar conmigo me dije a mí mismo y un segundo después estaba listo…

Una milésima después sentí sus manos empujándome hacia atrás y estampándome contra un árbol… fue entonces cuando la realidad me encontró, me abofeteo con una mano y con la otra me puso enfrente de ella… era un lobo joven, lo suficientemente inexperto como para acabar con él y aunque debía intentar… no estaba listo, no me sentía listo en esos momentos.

– ¡No! –Se escucho un grito, si seguramente era Bella, me voltee enfrente de él que tenía una sonrisa idiota de un demente cuando descuartiza a sus víctimas.

–Me da algo de lástima que presencies la debilidad humana mi querida bestia denominada Jacob –dijo Edward al encontrarse con mi mirada, casi pude verme asustado en sus ojos oscuros… -aunque la verdad debes estar acostumbrado –y después me vi inundado por la ira.

Estábamos de pie y el tenia su brazo encima de mi cuello, con una de mis manos libres le di un puñetazo… o eso intente, el tomo mi mano y la apretó con la suya después me tomo de los hombros y me arrojó de nuevo con el mismo árbol partiéndolo, lo que origino una ráfaga de viento que atrajo desde las oscuridades del bosque un olor pero que no pude distinguir… uno de los suyos, sin duda… cada vez se ponía peor.

No estaba muy seguro de que iba a pasar o que estaba pasando, no sabía si hacía o solo veía, no sabía si empezaba o terminaba, no sabía nada. En esos momentos se manifestó la presencia de Bella; tomo el brazo de Edward, el me dio un topetazo y me quede más atónito que antes, no tenia oportunidad contra él.

Después el se volteo dándole la cara a Bella, ella puso una cara de horror y aunque lo que paso después fue muy rápido para mis sentidos aturdidos pude ver como zafaba el brazo con el que me tenia atrapado contra el árbol y pude verlo aventar a Bella hacia la nada, ella sollozó y después todo quedo en silencio…

Solo afuera, en mí estallaron voces que pronunciaban solo una maldita cosa: Mata, sálvala y vive lo que queda de tu eternidad.

Lo tome del cuello pero él se pudo zafar… solo quedaba una maldita cosa que me mataría, pondría a Bella en peligro, me haría ver más patético que antes por no controlarlo y… tenía que hacerlo, deje correr el calor por mi espalda hasta que llego hasta todo mi cuerpo que tembló por la rabia y el amor a Bella…

–Me temo que no te daré esa oportunidad perro estúpido, ella me pertenece y, como tú mismo me lo has demostrado no hay nada ni nadie que me la quite… es una lástima que la ames, ella jamás será la misma… será solo mía. –Dicho esto pateo mi pierna derecha de tal modo que casi la rompió en ese momento… y con otras dos termino ese trabajo. –Saluda a la nueva señora Cullen, Jacob y ruega por qué no muera en el intento-. La rabia se me subió por cabeza de tal manera que solo sentí calor, un calor asfixiante que no me dejaba pensar.

Tome una pequeña bocanada de aire por la boca y le lancé un puñetazo que, para su sorpresa empezó en su cara y termino en su costado derecho… sentí jubilo y una fuerza que nacía de mi interior tan poderosa e incontrolable que ni siquiera el mismo Sam sintió alguna vez… aun siendo humano era poderoso, quien lo diría. Lo peor era que él se dio cuenta de eso. Me arremetió la pierna una y otra vez lo que me hizo caer, dijo algo que sonó como un hasta luego, embistió mi cabeza con mas patadas… y de nuevo no supe nada.