Capítulo 02: Despertar *Primera-Noche*

Cuando me desperté, sentí una mano en mi frente y mire confundida a Alucard quien me miraba preocupado. Me encontraba, en una habitación desconocida y aunque recordaba lo ocurrido no podía decir con seguridad si me encontraba o no en el lugar a donde quería ir.

-¿Has, despertado… -pregunto.-

Aunque tenía los ojos abiertos, y confundida me senté en la cama donde me habían recostado y me quede preocupada mirando a mi alrededor la habitación de paredes hechas en ladrillos completamente a oscuras y no tarde en notar que me encontraba en un ataúd.

-¿Dónde, estoy… -pregunte, confundida.-

El, se levantó y cruzo los brazos dándome la espalda.

-En el sótano, de la mansión Hellsing. –dijo, el.-

Le mire, preocupada…

-¿Hellsing? –Murmure, recordándolo de repente.-

El, asintió.

-¿Dónde, esta? –Pregunte.- quiero, saber… ¿Quién, es? –pregunte.-

El, me miro confundido.

-Integral Wingates Fairboox Hellsing. Esta, esperándote. –dijo, repentinamente.-

Me levante, y me sentí extrañamente mareada. Le seguí, hasta un gran salón de estar donde vi desde la puerta a dos hombres vestidos de negro inclinándose hasta hacerle al aire una pequeña reverencia y les mire confundida cuando me miraron por un segundo para luego desaparecer tras la puerta.

Escuche unos pasos acercarse hacia el gran salón y escuche una risa agradable resonar en la habitación que me hizo sobresaltarme solo por el hecho de que me encontraba perdida en mis pensamientos…

-¿De modo que tú eres, a quien me ha recomendado Su-Majestad? –pregunto.-

Recordé, la solicitud. Recordé también, que habia ido hasta allí por una entrevista de trabajo que me serviría para seguir adelante después de la muerte de mis padres adoptivos (Que murieron un día antes de decirme la verdad, sobre quien era) asesinados en plena misión por un tal Alexander Andersong. Luego, recordé que mis deseos de ir hasta allí eran mayores a los de una simple entrevista de trabajo. Y también recordé que era descortés, darle la espalda a quien se convertiría en mi futura jefa. Por tanto, me di un golpe en la frente con la mano que ahora que era vampiro no me dolió y esto al parecer le pareció divertido porque volvió a reírse por lo bajo.

Le mire, y me quede sorprendida por cuan parecida era a mí y esto hizo que riera nerviosamente por lo bajo y que levantara las manos con nerviosismo. Aunque ahora era un vampiro, seguía costándome relacionarme con los demás y eso era porque cuando mis padres se encontraban vivos habían decidido que se me prohibía salir de casa. Habia estado tomando clases domiciliarias, y esto me habia dejado como resultado en mi egocéntrica personalidad engreída una extraña fobia hacia las personas. Como única, mala herencia familiar.

-Eh… etto… l-lo siento, l-lo olvide… -admití.-

Pero esto, no pareció ofenderle y pese a que me miró fijamente por un momento como si intentara estudiar algo indescriptible dentro de mi volvió a sonreírme y esto hizo que me sintiera repentinamente mareada por cuan repentinos eran sus cambios de humor.

-Sígueme. –ordeno, a continuación.- y mientras tanto, lee esto en voz alta. –dijo, tendiéndome unos papeles que tome sin que se cayeran en el aire con cierta dificultad.-

Era difícil, seguirle escaleras arriba y leer al mismo tiempo sin tropezar por tanto, me concentre en la letra pequeña y la misma se agrando como si le hubiera dejado caer una lupa invisible alguna y casi caigo de la sorpresa escaleras abajo. Recordando, los anteojos que tenía guardados entre mis maletas.

-Esta es la solicitud de empleo para trabajar de secretaria de Sir Integral… -me detuve, en el apellido que leí a continuación.-

-Wingates. –continuo.-

Pestañee.

-P-perdón… -tercie, tímidamente. ¡Win-gates Hellsing… -tartamudie.- Las tareas a realizar diariamente… -dije, haciendo una pausa para seguirle por el corredor correcto ya que casi doblaba en la dirección contraria a la que se dirigía por el pacillo.- son: Encargarse de firmar recibos, y papeles de las cuestiones que se discutan en la mesa redonda. Los documentos, de presupuesto. Los documentos, y las listas de futuros gastos que se realicen a disposición informando antes sobre ellas a la responsable… -tercie.- bajo las condiciones de que todas las acciones se realicen en secreto y con suma responsabilidad. –Murmuro.- Cualquier cambio en las reglas y traición a su confianza causara el inmediato despido de… -dije, inclinándome más sobre la hoja.- ¿Etcétera? D-digo… ¿T-tengo que leer esa parte? –murmure.-

Se detuvo, frente a una puerta cerrada…

-¿La has entendido? –pregunto.-

Asentí.

-Entonces, eso no es necesario. –Anuncio.-

Suspire, aliviada. Pues, ya suficientemente nerviosa me encontraba porque no me contrataran y leer la frase causara su inmediato despido, re-ubicación y traslado no era algo que me hubiera animado a confiar más en mi misma y en que podía sobrevivir sola un día allí pese a todo lo que en tan solo unas pocas horas me habia sucedido el día anterior me hubiera deprimido y eso no habría ayudado.

-Bien… -murmuro.-

Le vi, bajar la mirada cuando abrió la puerta de un cuarto conformado solo por una biblioteca llena de libros donde frente a una ventana habia un escritorio. Con una computadora y una fila de papeles al dado. También, me encontré con que habia otro ataúd en el rincón y una mesa para tomar el té donde solamente habia una silla de lado y mire el lugar confundida.

-Esta será… tu oficina de trabajo. –me, explico.-

Señalando, una puerta frente a la misma.

-Y allí, se encuentra mi oficina. –dijo, ella.-

Luego, entro en la habitación y señalo una agenda al dado de un teléfono inalámbrico que se encontraba en ese lugar.

-Allí tienes la lista de… todos los números que necesites, y están ubicados en orden alfabético. –Anuncio.-

-Cualquier duda que tengas… -murmuro.- puedes, preguntarle a Walter… -murmuro.-

Le mire, confundida.

-¿Wal-Ter? –repetí.-

Asintió.

-El, mayordomo. –añadió.-

Palidecí.

Y estaba por irse, cuando lo recordé…

-: Yo… -dije, y se detuvo cuando volví a hablar. ¡n-no le decepcionare… -dije, haciéndole una pequeña reverencia como si fuera la reina Victoria.-

Y ella, rio por lo bajo acercándose a mi cuando le mire confundida...

Y cuando dejó caer una mano sobre mi hombro derecho recordé de repente una estación en donde habia ido a despedir a alguien a quien no recordaba. (Porque tenía oculto el rostro bajo una capa negra) y en ese momento me sentí tan mareada que hice un esfuerzo natural porque esa imagen de la noche anterior al día en que nos mudamos al lugar donde años después fue dicho accidente desapareciera de mi cabeza. Aunque solamente lo hizo, cuando se subió al tren y una sombra negra cubrió todo el vagón hasta que muchos gritos de personas corriendo en distintas direcciones comenzaron a escucharse y la guerra comenzó en Londres

-Por favor, Laura –dijo, ahora trayéndome a la realidad.- No seas, tan formal… -pidió.- harás, que me sienta una anciana. –bromeo.-

Y antes de irse de la oficina se detuvo.

-Luego hay algo de lo que debo hablarte. –Dijo, ahora.- Pero primero, tengo trabajo que hacer. –murmuro.-

Sonreí.

-Entiendo… -murmure.-

Aunque en realidad, no entendía nada.

Palidecí.

Cuando, me quede sola en el gran salón…

-em… ¿S-se supone, que puedo leer eso? –dije, señalando los papeles que habia en el escritorio.-

Pero cuando lo hice, ya se encontraba a medio pacillo y Alucard se unió a su caminata.

-Son dos, objetivos. –le, comentaba.- Uno, es más rápido que el otro. Pero los dos, son dos neonatos. –Anuncio.- Las fotografías, las he dejado entre los archivos… -murmuro.-

Le vi, sostenerse la cabeza como si le doliera y cuando Alucard noto ese gesto rio al ver como lo disimulaba apartándose los flequillos hacia atrás.

-¿Y qué hay de ella, Alucard? ¿Se supone, que ahora sirve para algo? –pregunto.-

Y las voces, se perdieron en el corredor y caí en la cuenta de que no se refería a mí y eso me hizo soltar un leve suspiro. Cerré, la puerta de mi oficina y llamando a los números que habia bajo las hojas iva por la ultima hoja del papelero cuando alguien golpeo la puerta de la oficina justo cuando emití un bostezo que hizo que mis Colmhillos sobresalieran un poco. Pero esto, a la vez me sobresalto.

-Buenas noches, Señorita Wingates. –dijo, el.- Quería decirle, que le espera en su oficina dentro de media hora. –dijo, el.- y que le recomiendo despertarse a las ya que tengo entendido, que puede salir de día. –me, aconsejo.-

Y casi, tiro todos los papeles que ya habia acomodado y los abrase entre mis manos volviendo a acomodar la pila como se encontraba y emitiendo un prolongado suspiro.

-Es, un placer. –Dije, yo.- Dígale, que enseguida voy por favor. –Dije, tomando los papeles entre mis manos.-

El, me sonrió.

-Es la primera, que logra terminarlos a tiempo. –Anuncio.- Integral, se alegrara muchísimo. –Murmuro.- ¿Por qué, no me acompaña? –Murmuro.- Estaba a punto, de llevarle el té de esta noche. –sugirió.-

Asentí.

-De, acuerdo. Con, su permiso. –pedí.-

Siguiéndole, luego de cerrar la puerta de su oficina.

Primero, espere a que Walter le sirviera él te de la tarde y luego cuando vi que terminaba de conversar con ella y se retiraba golpee la puerta con mi mano libre. Haciendo un esfuerzo por calmarme y recordar todo lo que debía decirle sobre los nuevos arreglos que hice intentando concordar con su agenda y esto hizo que recordara que ya habia logrado volver a hablar normalmente y que me sintiera mejor…

-¿ ? –pregunte.-

Ella, le dio un sorbo a su taza de té y me miro por un momento.

-Adelante. –dijo, ahora.-

Y entre, cerrando la puerta de su oficina detrás de mí y entones lo recordé.

-He terminado, de ordenar esto. –Conseguí, decir.- ¿Dónde, debo dejarlo? –pregunte.-

Ahora, soltó sorprendida su taza (Que por suerte ya habia terminado de beber) y se hizo añicos en el suelo. Solo entonces recordé lo que habia dicho Walter sobre las otras empleadas y me sentí extrañamente bien conmigo misma al no haberlo arruinado todo el primer día. Aunque estaba segura, de que arruinaría todo al día siguiente y la frase a las seis am. Trabajosamente resonaba en mis pensamientos para alguien, quien acostumbraba a despertar a las tres de la tarde todos los días (Cosa que ya, hacia trabajosamente) y… ¿¡A las, seis am.!? ¿¡Qué diablos les pasaba a los ingleses!?

-¿Estas segura, de que has terminado? –me, pregunto sorprendida.-

Asentí.

-Le he dicho ya al senado que encargue los trescientos sesenta y ocho cartuchos que llegaran esta tarde. –Empecé, a decir.- He avisado a la mesa redonda, que el horario se cambia para el mismo día la semana entrante a las tres ya que el representante tardara más en su vuelo y… -murmure.-

Me miro, confundida.

-Lo habia, olvidado… -admitió.-

Sonreí.

-Luego, he llamado al mi5 para recordarle que el área estaría reservada y algunas cosas más de encargos de armas, el mantenimiento del helicóptero y la reparación de la ventilación que se resolverán mañana es lo pendiente de hoy. –Recordé, de repente.-

Ya habia vuelto, a su expresión normal.

-De, acuerdo. –Murmuro, simplemente.- luego, lo revisare. –añadió.-

Asentí.

-Lo he puesto, en orden alfabético. –añadí.-

-La ventilación… ese, Alucard otra vez… -murmuro.-

Luego, pareció recordar que me encontraba aun en su oficina porque dejo los papeles a un lado junto a otro montón en su escritorio…

-¿Otra, Vez… -repetí.-

Luego, señalo la silla que se encontraba frente a mí.

-Por favor, siéntate. –Dijo, ahora.- Hay algo, que debo contarte… -murmuro, levantándose.-

Y cruzando los brazos, frente a la única ventana en aquella oficina. Donde, me detuve por un momento a mirar el candelabro incrustado en diamantes cuando escuche mi propia risa provenir desde el. Cuando comencé, a verlo algo borroso y desvié de él la mirada…

-NOTA DE LA ESCRITORA: Mi hermana, siempre me recomienda que nunca borre los ficks que escriba. Este, es uno de los que más enserio me estoy tomando y unos de los que con más ganas estoy escribiendo porque cuando comencé no creí llegar con él a ningún lado. Y ahora de la nada, ¿¡Diecisiete páginas, en un día!? Mi consejo es que nunca borren nada de lo que escriban porque en algún momento podrían necesitar esas palabras y bueno. En fin, gracias a todos los que pasan a leer y espero recibir algún review. Pronto, agregare las historias que sigo en el celular a favoritos y les escribiré. Saludos, y cuídense mucho ;) nos vemos en el próximo relato :3

*Laura Wingates*

PD: cuando empecé a escribir esto pensaba ponerme Laura Wingates de Kohta pero Tsuki insistió en que quedaba mejor así de modo que lo termine dejando como me ha pedido. Ya que Laura es mi nombre real, para quienes me preguntaron en MP. ;) ¡Que tengan, buen día! :3