Los personajes de Naruto Shippuden no me pertenecen, son obra de Masashi Kishimoto.

Género:
Recuentos de la vida/Romance/Drama.

Autor:
El Chalchuitl

Aclaraciones: Entre comillas ("") y cursiva son recuerdos.


Toska

Capítulo II

Itachi Uchiha buscó entre su bolsillo su teléfono celular, odiaba contestar mientras manejaba, pero al sentir la insistencia de la vibración del aparato dedujo que su hermana menor no se rendiría hasta que este contestara.

— ¿Sasuko, sucede algo? —había optado por aparcar frente a una tienda de conveniencia, si era honesto no había almorzado y no podía llamar desayuno a la desabrida y asoleada barra de cereal que se había encontradó en su automóvil —¿Sasuko?

— Tardaste en responder. —la plana y hastiada voz de la joven hicieron sonreír al joven, quien ya introducía algunas monedas en una máquina expendedora para comprar un té. — He recibido el contrato para las tiendas que instalaremos en la zona de Roppongi, han pedido nuestro visto bueno y sabes muy bien que…—

— Odias visitar los lugares aglomerados —le cortó el mayor, mientras extendía unas bolas de arroz hacía el dependiente de la tienda — Lamento darte malas noticias, pero tu quisiste invertir en esas tiendas, debes ir.

— Es una estupidez, solo quieren fotos de los hermanos Uchiha, suficiente tuve con verte por las noticias hoy… —

— Te aseguro que te verás igual de linda. — sentenció el mayor de los Uchiha.

— No estoy para tus bromas idiotas — un largo suspiro se escuchó en la línea telefónica —Como sea, llama para que alisten el automóvil familiar y al chófer, iremos y volveremos enseguida.

— Bien, te veré mañana entonces, descansa. —

Itachi sonrió débilmente, su hermana era de ese tipo de personas que la gente acuñaba como "workaholics".


Inerio Otsutsuki había insistido en que salieran al cine luego de aquel almuerzo improvisado, sabía que la chica quería convertir el encuentro "ocasional" en una cita, pero no quería darle un mensaje equivocado.

Sonaba como un aferrado, pero no podría salir con alguna persona, es decir, había dejado a Sasuko, la chica que más había querido por la falta de tiempo ¿Qué tipo de hipócrita seria si empezara a divertirse? Merecía esa soledad.

"Eres la cosa más patética y absurda"

Porque recordaba solo aquellas duras palabras, que tóxico podía ser, auto flagelándose, auto denominándose como un buda, como un ser superior, culpándose, queriendo lucir sin culpa. Su estómago se revolvió y solo pudo cerrar sus ojos con fuerza.

— Eres un adulto — se riñó — Basta de una buena vez, terminaron, no eres mejor que ella, ni ella mejor que tú. Continua, debes continuar.

Quizás ese año por fin visitaría a su familia adecuadamente.

Quizás era momento de avanzar, de culparse, de quitarse la culpa, de culparla a ella, de quitarle la culpa, era momento de aceptar que ambos eran responsables.

Se lanzó en el sofá que daba vista a las luces de la ciudad y suspiró, su camisa a cuadros se miraba asquerosa, a decir verdad, todo él lucía asqueroso. Palpó su nunca y luego su cuello, podía sentir lo pegajoso que estaba, se ducharía y revisaría su correo.

La ducha le había servido para aclararse, más calmado pensó en mandarle un mensaje a Ineri, se disculparía con ella, después de todo él la había usado primero para calmar su estado, quizás le llevaría algo al hospital donde realizaba sus prácticas. Tomó su laptop para encenderla, su correo notificaba algunos nuevos mensajes en la bandeja, rebajas de compras, noticias, etc. Solo un mensaje había llamado su atención, un ligero tic bajo su ojo derecho se resistió al leer el correo de Sakuramaru.

Lo leyó lentamente mientras su boca oteaba una y otra vez. Al parecer aquel correo avisaba que Naruko y Sakuramaru iban a casarse, el correo era para aquellos que era difícil enviarles una invitación por físico, rápidamente tecleo declinando ante la oferta, enviaría las dádivas correspondientes, pero no podía permitirse ir a un lugar así y remover el pasado.

Que cliché seria encontrar a Sasuko allí. Se sentarían en mesas separadas, él bebería champagne, tomaría valor, caminaría lentamente hacia ella, la respingona naricita de la joven se arrugaría y él la invitaría a recordar todo lo bonito posible, luego lo malo, habría un silencio amargo. La invitaría a bailar, sonaría alguna canción lenta y él seria torpe, —como cuando se besaron por primera vez— pero ella tomaría las riendas —como siempre lo había hecho— y bailarían pegadito, él sentiría los latidos de Sasuko y viceversa; seria perfecto.

Le diría que la extrañaba, le diría que a pesar de todo aun había una parte de su pasado que tenía atrapada, que quería hacerla cenizas para darle su presente porque su futuro era tan incierto si ella no estaba allí. Ella le diría que era patético, pero sonreiría y pegaría su mejilla a su hombro, y ese abrazo seria todo.

Había pensando todo eso, mando el correo cambiando la asistencia, iría.

Sabía que Sasuko no lo haría, y cuando en su pantalla apareció el aviso de mensaje enviado, supo que era lo correcto.


Sasuko se había levantado más temprano que lo acostumbrado, muchas veces dormir era casi imposible para ella. Deshizo las trenzas de su larga melena y se encamino al baño para asearse. Había pensado toda la noche en como escapar de aquella visita obligatoria, pero no se le había ocurrido nada, acabó rindiéndose y tomando aquello de la mejor manera.

Cogió un Palazzo negro, una camisa blanca con las mangas cortas, algo ligero que la haría respirar, se maquillo ligeramente y su cabello quedo plisado como lo había usado toda su vida, lo cortaría, definitivamente lo cortaría… a veces era difícil de manejar. Unos zapatos negros con un tacón ligero —porque de todos modos irían a ver una ampliación, usar zapatos altos y de aguja era estúpido— y estaba lista.

El sonido de su teléfono la separo de la enorme ventana que daba vista a la calle que llevaba a la zona de comercio y turistas, suspiro, Itachi tan puntual como siempre le esperaba en el automóvil. Tomo su cartera, salió a paso lento y elegante para encontrarse con él.

Suspiro algo agobiada cuando visualizo a su hermano en la entrada y solo atino a sonreírle ligeramente. Ambos subieron al auto y este arranco suavemente al lugar al que se dirigían.

— ¿Pasa algo Itachi? —Sasuko le dedico una mirada lánguida, había algo extraño en su hermano hoy —Tu aura es un poco asquerosa.

— Muy agradable, como siempre —el joven bebió de un café que seguramente había comprado mientras Sasuko bajaba de su apartamento — Pero dime tú a mí si pasa algo nuevo, ¿Si revisas tu email a diario?

— No a menudo —mintió. Sabía a lo que se refería Itachi, Naruko se iba a casar. Su amiga —porque la consideraba como tal— le había llamado y contado con lujo de detalles que iba a casarse con Sakuramaru, y luego la pregunta que sabía que vendría "¿Vendrás, cierto?"

No le había respondido para ser sincera. Odia pensar en la idea de ver a tonto de Hinata, porque ella no era muy buena fingiendo algunas cosas: el odio por, sobre todo. No odiaba a Hinata, de eso estaba segura, pero había más cosas extrañas que pasaban siempre que Itachi le mencionaba que Neji Hyuga —el primo o hermano del chico, los Hyuga eran unos raros con eso de las líneas familiares— le visitaba y hablaba de que era una pena que el hijo principal Hyuga Hinata no tomara el mando.

Itachi sabía quién era y quien había sido Hinata para ella, pero parecía divertirle cada que lo mencionaba, porque todo su cuerpo empezaba actuar fuera de lo común. Si accedía a ir a esa boda seguramente algo dentro de ella se volvería obsoleto, sintió como la idea de verlo le compungía y le daba cierta extrañeza, como si el estómago se le pusiera en una línea de equilibrio, era raro.

— Naruko va a casarse. —le dijo por fin el mayor de los Uchiha, sabía que su hermana se negaba a serle honesta — Y me ha invitado, no creo que sea correcto que desaires a tu amiga.

— No iré. — dijo ella tomando su teléfono entre sus delgadas manos, las uñas ovaladas y brillantes parecían lo más interesante del mundo. — Le enviaré el obsequio y demás, no me apetece ir a lugares aglomerados.

— Oí que ese chico Hyuga asistirá. — comento con voz queda el mayor.

Sasuko no se movió ni un ápice, pero su cuerpo se tenso levemente, quiso preguntarle ¿Cómo lo sabía? La curiosidad le estaba mordisqueando el cuerpo entero, pero se negaba a quitarse aquella expresión de desinterés. Por el rabillo del ojo podía ver a Itachi, ni una muestra de curiosidad hacia ella, vaya desgraciado que era su hermano.

— En el email se confirman las asistencias, deberías ir —le insistió su hermana.

¿Por el email se podía hacer eso? Realmente nunca se había interesado en que tan avanzada estaba la tecnología, pero si revisaba su teléfono para investigarlo por internet le daría gusto a su hermana y se negaba rotundamente a ello. Tendría que esperar cuando estuviera sola.

— Ya te he dicho que…—

— Hemos llegado jóvenes. —la voz del chófer hizo callar a Sasuko repentinamente, la cual solo asintió al igual que su hermano.

El centro comercial era enorme, algunas vallas anunciaban la remodelación del lugar, Sasuko sonrío suavemente, las inversiones estaban siendo provechosas y eso era lo suficiente para mantenerla distraída.

— Buenos días a ambos —un hombre de edad madura se acerco haciendo una ligera venia y sonriendo afablemente —Soy Yamato Tenzo, fue con quien hablo joven Itachi.

— Itachi solamente por favor, debo aclarar que yo solo he sido puente de comunicación — su oscura mirada que para nada hacían, juego con las enormes ojeras que poseía se dirigieron a su hermana— Es Sasuko quien se ha encargado de cada detalle para llevar a cabo este proyecto. —

— Estamos agradecidos por haber sido contratados para este proyecto, señorita Uchiha. —

La joven se limitó a levantar su mano en señal de comprensión, quiso responder que no tenía nada que agradecer, si hacían su trabajo bien, podría guardarse cada palabra zalamera hacia ellos, pero a sabiendas que un contratista no era alguien fácil de encontrar prefirió morderse la lengua.

— Estaré satisfecha si la remodelación termina en el tiempo previsto —acoto ella mientras le dedicada una mirada seria.

— Así será —el hombre cuya ropa denotaba el arduo trabajo que realizaban inclino su cabeza en afirmación — Aprovechando que está aquí señorita, queríamos discutir un ligero contratiempo. —

— ¿Contratiempo? —Sasuko le dedicó una mirada larga, a decir verdad, no se imaginaba que podía ser aquel contratiempo, los hombres contratados parecían trabajar con eficacia, ninguno se detenía a menos que fuese necesario — Itachi puede encargarse de eso, con permiso. —

Itachi bufó resignado y vio a su hermana alejarse, ladeo ligeramente la cabeza, no era al auto al que se dirigía.

— ¿La señorita esta bien? —Yamato observo a la joven y añadió —Es un poco aburrido este tipo de visitas para las mujeres. —

— Los Uchiha somos muy capaces, nos dirigimos por instinto —Yamato alzo las cejas, y sonrió apenado, no le convenía soltar aquellos comentarios fuera de lugar, menos frente al Uchiha —Puede sorprenderle la capacidad de Sasuko. —

— Una disculpa de mi parte —Itachi asintió con elegancia ante la voz del castaño — Me temo que el problema es algo difícil, el material de construcción debe ser de vuelto, es de pésima calidad. —

— ¿Todo? — Itachi se cruzo de brazos observando la ampliación del lugar, lo que menos convenía era un error como ese.

— No, el que llegó esta semana —Yamato observó con seriedad algunas vigas colocadas —Afortunadamente nos dimos cuenta de la mala calidad, por eso quería avisarle que no podemos trabajar con la empresa contratada para la materia de construcción. —

— Está bien, realizaré las llamadas correspondientes. —

Itachi camino junto a Yamato, el cual lo ponía al día con cada adelanto del trabajo, le daban un mes para finalizar con aquella restauración.

Paso repentinamente, escucharon a Sasuko gritar un fuerte "¡Espera!" y luego algo que caía fuertemente. Movidos por el fuerte sonido ambos hombres se encaminaron a trote para ver que sucedía.

Al ver la imagen Itachi pidió que se llamara una ambulancia para Sasuko.

Estaba herida.


Ineri Otsutsuki se observó en el enorme ventanal que daba entrada al hospital donde realizaba sus prácticas médicas, llevaba el turno de la mañana junto a otros compañeros, aunque para ser honesta a ella solo le interesaba Hyuga Hinata, el joven de piel clara, cabello azulino, sonrisa suave, voz maravillosa y de personalidad jodidamente hermética. Le gustaba desde que habían sido colocados en grupos para las practicas, le interesaba, pero el muchacho parecía darle de largas a toda invitación mas allá de la académica.

Suspiró cansada, había invitado al joven el día anterior al cine, pero este se negó suavemente diciendo con una sonrisa empática: mañana debemos estar temprano en el hospital. Ni si quiera insistió, eso no estaba en su agenda.

— Buenos días Ineri —una joven de cabellos castaño y sonrisa infantil le sonrío a mientras le saludaba — Te vez algo molesta. —

— Imaginas cosas Matsuri. — la joven de cabellos blancos atados en una coleta alta rio con seguridad y se encaminó a su zona de atención seguida por la chica de nombre Matsuri.

— Ineri, buenos días — ambas jóvenes se detuvieron al ver a Hinata justo al girar por una de las esquinas —Buenos días a ti también Matsuri, y-yo lamento interrumpirlas, me preguntaba si podía hablar con Ineri… a s-solas —dos tartamudeos se le habían escapado al joven Hyuga quien se observaba algo contrariado por aquella petición.

— En todo caso yo voy tarde, con permiso chicos —Matsuri captó inmediatamente aquel extraño ambiente y desapareció casi dando saltitos por el pasillo.

Ambos observaron la pequeña espalda de la joven. Hinata boqueo suavemente pero no logro pronunciar palabra alguna, por supuesto Ineri no se quedaría a esperar y ambos caminaron hacia la sala de emergencias.

— Quiero pedirte disculpas, Ineri —soltó Hinata con suavidad y fue hasta ese momento que la joven que encaminaba a su lado observó el rostro algo pálido del muchacho. —Ayer me comporté como un completo repelente, lo siento. —

— Olvídalo Hinata —aquello la había tomado por sorpresa, pero sonrió, no se podía esperar menos de Hinata, era demasiado sensible a quienes lo rodeaban. — Me debes la cita. —

— Que cosas dices —el joven hizo un leve mohín ante la chica — Hablaremos de eso más… —

La voz de Hinata quedó en el aire.

— Otsutsuki tienes paciente en la camilla cuatro —un joven con un tapabocas le hablo a la joven que llegaba al centro donde los demás estudiantes de medicina atendían y recibían pacientes. —Suerte. —

— Gracias, hablamos luego Hinata —la joven desapareció por una cortina que seccionaba las camillas para mayor privacidad.

— Hyuga tienen a un paciente en la camilla seis —el mismo joven que había llamado a Ineri le señala la cortina —Parece un poco dramático. —

— Gracias, con permiso. —Hinata al igual que la joven desapareció por la cortina que era señalada por el joven.

Ineri observó a la joven que reposaba en la camilla, enrojecimiento en su brazo derecho y un ceño completamente fruncido, apartando todos esos detalles la joven era a primera vista una de las más hermosas que había visto en su vida. Boca pequeña y labios carnosos, cabello lacio y negro, piel blanca y una figura frágil.

— Buenos días señorita … —Ineri reviso el formulario que la joven o algún familiar había llenado antes de entrar.

— Uchiha Sasuko — la voz molesta de la joven llamo la atención de la joven de cabellos blancos — Le diré a usted lo mismo que le dijo a mi hermano, solo necesito de un analgésico. —

— Mal día cierto, tranquila se lo que hago —Ineri observó a la joven y tomo el brazo para examinarlo —¿Te caíste de algún banquillo? —

Sasuko bufó hondamente, lo menos que necesitaba era perder el tiempo con una doctora que hacía preguntas estúpidas. Se cruzó de brazos tratando de no rozarse el golpe que una tabla le había dado al caer por el descuido de uno de los obreros, porque para nada admitiría que se distrajo al estar revisando su correo y claro no había visto cuando aquellos hombres desplazaban unas tablas y sin querer acabaron por estrellarlade frente al cruzar una clara zona de peligro. A penas reaccionó para cubrirse con su brazo y gritar una voz de alerta.

— Creo que ya no eres una niña — Ineri comenzó a perder la paciencia, cierto que debía serlo, pero con los niños, la joven frente a el solo era una mujer testaruda — No estás cooperando. —

— No planeo "cooperar" con nadie —la joven se levanto de la camilla, tenia una terrible jaqueca, quería largarse y ponerse a trabajar en los documentos que tenía pendientes.

— Espere por favor — Ineri se acercó, pero Sasuko le dedicó una mirada cargada de hastió. — Debo revisarla… señorita por favor… —

— Aparta. —Sasuko tiró de la cortina, y salió dando grandes pasos. Ineri marchó tras ella con el ceño fruncido.

"Furimuku hitomi ni
Moyuru wakaba yo
Haru kaze ni soyogu"

Sasuko se detuvo abruptamente, haciendo que la joven que la seguía chocara suavemente con ella, recordaba esa canción porque no existía otra como ella, porque no había otra persona que la cantara con ese tono de voz, buscó con la mirada de donde provenía la voz.

"Aoki daichi o
Itsuka kimi to kuru
Sukoshi otona ni natta hi ni"

Ineri observó a la joven, ¿Qué podría estar buscando? ¿Algún familiar? ¿Su esposo? Aunque no recordaba haberle visto un anillo, reconoció la voz de Hinata, cantaba siempre —muy desafinadamente a su parecer— aquella canción cuando un niño estaba muy nervioso para dejarse revisar, sus ojos azules viajaron de nuevo a la figura de la rebelde paciente y la observó paralizada.

"Sono toki mata kimi no
moyuru wakaba no
utsuru me ni aitai"

Sasuko se movió lentamente frente a la cortina número seis, fue durante el tercer verano de estar en una relación, lograron tener un fin de semana largo para estar juntos, fue en el primer apartamento —diminuto apartamento— que Hinata rentaba, olía a nikugaja que Hinata cocinaba, el sonido de las campanillas de las bicicletas, los jóvenes que salían a jugar y ella observando a Hinata que cantaba esa canción.

"— Me la enseño mi madre — le dijo él con una sonrisa. — Siempre la canto a solas, pero no pude evitar cantarla contigo aquí.

Eres demasiado infantil — murmuró Sasuko, acto seguido reposó su cabeza sobre el regazo de Hinata — Cántala si quieres de nuevo…—

Gracias. —"

— Lo ves, no tenias nada que temer — la cortina seis se abrió lentamente mostrando a un sonriente Hinata y a un pequeño con una gasa en su rodilla.

— Hinata. —

El susodicho abrió los ojos y la observó, claramente no iba cambiar en algunos años, allí estaba Sasuko Uchiha, con una mirada entre sorprendida y molesta. El niño se separó y se encontró con su madre, está no supo si interrumpir aquel duelo de miradas. Encuentro que Hinata tuvo que romper para entregar la receta a la madre, pero durante ese pequeño segundo, podía escuchar un agudo sonido en sus oídos, su estómago pesado y unas inmensas ganas de escapar.

Sasuko en su lugar se dio cuenta, que, si no se decían algo pronto, ambos concluirían que ese silencio era la representación de toda una vida juntos desperdiciada.


N/A: A pasado mucho tiempo, les debo una disculpa enorme. Pensaba que podría publicar semanalmente, pero primero tuve un bloqueo terrible, y aunque sabía cómo quería continuar era difícil encontrar las palabras adecuadas. Todo fue cliché, lo sé, pero es algo que deseaba hacer, todo es adrede. Obviamente hay recuerdos, en este capítulo fueron pocos, pronto habrá más. Mientras escribía quería golpear a Hinata, quería golpearlo como no se imaginan, no quiero darle ese aspecto de Mari Sue, sino que se vea lo que sufre alguien cuando los círculos en una relación quedan abiertos o inconclusos. Sasuko estuvo bien, ella es "cool" bajo cero. Normalmente no uso tanto japones al escribir (por la cuestión de no usar el denominado "japoñol" no lo crítico, simplemente buscó desaprender su uso al escribir fic´s) Lamento enserio la espera, sé que muchos pusieron en alerta la historia, lo agradezco como no se imaginan. Aún quedan dudas que debo responder y pronto serán respondidas.

Por cierto, la canción es de la pelicula llamada "Classmates" es hermosa (es shonen ai)

Gracias a los reviews: , KnL y Miskischan.

Por último y no menos importante, Honduras el país donde vivo está en medio de una batalla en contra de un fraude electoral, pongan la lupa en este país, dependiendo de muchas cosas que pasen acá, publicaré, pero les aseguró que ya no será espera de meses.