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At this level,
If i turn back,
there might be a face i've dearly missed;
hopefully, it could be you
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Ante el hecho de ser el turno del espadachín de ser el vigila por la noche, este mantenía la rutina de verificar todo el Sunny antes de subir a la torre, además de ser una isla lluviosa en la que estaban era terriblemente fría por las noches, tal vez por eso no había mucho movimiento alrededor, bien, sería menos trabajo para él, desde un principio traía una manta por si planeaba quedarse quieto mientras hacia su turno, a veces solo entrenaba, pero se suponía que su vista debía estar puesta en el barco por la seguridad de todos, aunque de todos modos terminaba durmiéndose.
Al subir, al puesto de vigila diviso una sombra, pudo haberse alarmado, pero por la poca luz que proporcionaba la noche noto que era el cocinero acostado en el sillón junto a la ventana, a su lado se encontraba una plato hondo protegido por una tapa de su mismo tamaño junto con un termo conteniendo una de las bebidas calientes que el rubio preparo para todos, ya que el medico la había recomendado para todos. Era obvio que el vendría a buscarlo por el hecho de que no había asistido a la cena, le habían llamado, claro, pero aún estaba pensando cómo resolver el problema del zorro, al cual no le había dicho ni una palabra desde que encontraron al Sunny.
Podía esperar por una respuesta del rubio ya que él jamás podría irse de la tripulación y no volverlo a ver, tenía un trato con Luffy y no tenía la oportunidad de retractarse, ya que el capitán ni siquiera sabe lo que es eso.
Se acercó al cuerpo durmiente del zorro y le cobijo con la manta que traía consigo, se sentó en el suelo enseguida de él y reviso el plato con la porción que le correspondía, aún estaba caliente, le sorprendió ver que era uno de los cuantos de sus platos favoritos, ya que solo hacia platillos individuales cuando estaba contento y cuando poseía tiempo de sobra.
En ese momento podía decirle al zorro lo feliz que le ponía cuando recordaba detalles como esos y hablar entre cada bocado lo delicioso que era, empezó a comer, aún estaba entrenando su paladar para saborear y comer grandes porciones rápidamente, ya que no puedes parar hasta ver el plato vació, aunque solo a la hora de la cena puedes pedir repetición y repetición hasta que él te saque a patadas diciendo algo como "te lo has acabado todo maldito pozo sin fondo" o "deja para los demás".
Al terminar hizo los trastos a un lado, no podía negar que había un silencio absoluto puesto que las olas sacudían al barco y todo lo demás que estaba a su alrededor, la madera rechinaba y el viento silbaba como una temible voz, pero otra más aterradora provenía de la cubierta.
'Ese…es Brook' el peli-verde se levantó y se asomó por la ventana '¿Qué diablos estaba haciendo tan noche afuera?' no había encontrado nada al observar el Sunny desde donde estaba, pero otro murmullo le llamo la atención.
-Zo…ro…- el cuerpo del cocinero había empezado a temblar y sus orejas extra se movían con una expresión de tristeza.
'Estupendo' se dijo sarcásticamente, 'hará que tenga pesadillas', los tenebrosos tarareos del esqueleto le trajeran malos recuerdos al zorro; provocando un nuevo murmuro al punto de llorar.
El peli-verde trato de acercarse sentándose en el sillón y acomodando al rubio en su regazo para que así sintiera su calor, su presencia, se agacho lo suficiente para que su rostro tocara el del cocinero susurrándole las respuestas que quería oír, unos minutos pasaron para que dejara de temblar y sus orejas pasaron a una posición menos dolida, era una buena señal, satisfecho el espadachín tomo un poco de la manta y limpio las lágrimas de quien consolaba y deposito un beso en su mejilla.
Debía tener su atención en el barco, pero también la necesitaba su acompañante, tal vez podría hacer ambas cosas, sí, eso haría.
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Vagaba sin rumbo, sonrojado, aun repasando constantemente los sucesos matutinos, pudiese ser que su rostro se tonaba más rojo cada vez que recordaba algo, por ahora el rubio estaba de aventura junto con su capitán, pero en realidad Nami le sugirió que fuera a despejar su mente ya que desde que se levantó no podía hacer nada bien, Luffy le dijo que le ayudaría a recolectar lo que le gustara ya que aunque el sombrero de paja fuera despistado, también se preocupaba, el cocinero le seguía, pero solo se quedaba parado en los lugares donde su capitán subía a los árboles a recolectar lo que fuera que se le antojara, a veces le caían todo tipo de frutos encima, en otras el peli-negro no paraba de gritar su nombre cerca de sus orejas para que reaccionara.
-Ne, Sanji, si llenaste tu canasta será mejor que volvamos por otras- le comento Luffy después de verificar cuantas cosas llevaban consigo, el rubio traía una canasta en ambas manos con unos cuantos hongos y hierbas que podrían interesarle al reno, además de una canasta mucho más grande en su espalda como mochila, la del sombrero de paja estaba al tope y la del cocinero tenía aun mitad por llenar.
No queriendo volver aun al barco sabiendo que ahí estaría el espadachín, no encontraba que responderle, miraba alrededor para siquiera señalar algo que le distrajera un poco, al volver donde se encontraba su capitán solo encontró la dichosa canasta que llevaba Luffy.
Sorprendido por su desaparición le escucho entre los árboles frondosos por delante suyo.
-Miraa Saanjii – bajo del árbol con algo en su mano derecha, mientras estiraba la otra para bajar.
El rubio se acercó y el peli-negro depósito una pequeña ave en su canasta de mano, Sanji se quedó perplejo ante el animal, estaba seguro que no servía ni para una mísera sopa.
-¿Eh?- se quedó perplejo ante su capitán el cual solo mantenía la sonrisa más grande que podía, el cocinero solo emitió un quejido de interrogación, lo miro de nuevo mientras movía sus orejas de zorro escuchando como "lloraba" la pobre ave.
-Lo criaremos y será un nuevo Nakama – hablo decidido.
-¡¿Cómo diablos se te ha ocurrido eso, Luffy?! ¡Es un pobre polluelo, devuélvelo con su madre! – reflexiono unos segundos la decisión del capitán, las conclusiones eran obvias, si él estaba en contra, los demás también, con ello, le grito varias veces que estaba equivocado.
-Pero Sanji…. ayer vi miles de pájaros de estos y son geniales- haciendo gestos con sus manos, las estiraba para que le creyera los grandes que eran - quiero que sea nuestro un nuevo nakama – se cruzó de brazos tratando de tener la razón.
De lo que ambos no se daban cuenta mientras discutían, es que la parvada de las afamadas aves que Luffy admiraba les estaban rodeando, más bien, acechándoles.
-Eres un estúpido, es cruel separarle así de su ni…do… –de un instante a otro paso de gritarle a hablar en un susurro, una de las aves que parecía ser el jefe se sentó en la cabeza de su capitán, mirando directamente al polluelo y por supuesto a él, obvio que sería el primer sospechoso, al fin y al cabo tenía el aspecto de un zorro y los zorros comían aves.
El rubio le hablo discretamente al mugiwara que no se moviera, bajando poco a poco el polluelo con todo y la canasta al suelo, empezó a caminar hacia atrás para que lo tomaran pero todas las aves alrededor se a dirigieron contra ellos, Luffy se liberó del ave más grande golpeándola con su habilidad de goma, mientras Sanji se cubría la cabeza con sus brazos, las demás aves a su alrededor se lanzaban en contra del rubio unas cuantas de ellas alcanzaron a morder sus orejas dejando varios heridas.
-¡Sanji!- grito Luffy después de ver como el rubio era atacado, lanzo varios puñetazos a su alrededor liberándole de varias aves que no soltaban sus orejas y cola, cuando el peli-negro se deshizo de ellas el rubio dejo caer al suelo la canasta de su espalda para poder golpearles con más agilidad, lanzo varias patadas dejando noqueados a la mitad de la parvada, fijo su mirada hacia su capitán el cual subió a los árboles para pelear en el mismo elemento que el pájaro que antes se había posado sobre él, la maldita ave se veía bastante ruda de aspecto y peleaba muy bien, al ver el chico del chaleco se enredó entre varias dianas su acompañante asumió que debía subir para ayudarle.
La risa de satisfacción en el peli-negro le erizaba el pelaje de su cola, al verlo decidido y tan interesado en la pelea el sombrero de paja dijo unas de sus típicas palabras.-Si lo derroto, será nuestro nakama- se liberó de las dianas tan solo para impulsarse contra el mismo suelo donde la restante parvada se reunió para ver a la victima de los "malvados piratas".
Todas las aves a excepción por el jefe, se retiraron a zonas altas, notablemente el líder se haría cargo del ladrón, Luffy, quien estaba frente a frente contra la bestia, estiro sus brazos a diferentes ramas retrocediendo para lanzarse a sí mismo y noquearle, por otro lado, el rubio quien veía la escena desde las alturas observo el lugar donde seria probable que aterrizara.
Un precipicio.
Sanji fue tras él, tratando de evitar serias heridas, sin embargo solo logro tomarlo del cuello provocando que ambos salieran disparados, Luffy renegó ante la acción del rubio pero después de que el ave los esquivo a ambos con facilidad, el peli-negro se percató del porqué de la intromisión del cocinero justamente al caer al precipicio, la altura no era mortal por lo cual el sombrero de paja protegió a su nakama con su propio cuerpo, ambos solo se quejaron del dolor de caer entre ramas y montones de hojas secas, inclusive el rubio maldecía a su capitán mientras el ave volaba por encima de ellos y se reía de forma boba.
Sanji tenía la intención de darle una buena paliza al ave por creerse más lista, y al Mugiwara por obvias razones, pero ni siquiera pudo levantar su puño contra el peli-negro pues el lugar donde yacían cayó a pedazos llevando a ambos a sumergirse en corriente del subsuelo de la isla.
Atemorizado por la filosas rocas que le esperaban al fondo, tomo a su capitán del chaleco y lo desvió lejos del peligro junto con él, al caer, el rio pretendía llevarlos por su corriente establecida pero el rubio se encargaba de que ambos no cedieran, una tarea difícil para el cocinero era mantenerse en un solo lugar puesto que las rocas eran demasiado resbalosas y filosas, sus manos se lastimaban pero se negaban a dejarse llevar, al reforzar su agarre del peli-negro no pudo aguantar más y se dejó llevar lejos del hueco que dejaba entrar solo un poco de luz, ambos no sabían que era lo que les esperaba en la obscuridad pero aun así el rubio recibió demasiados impactos los cuales provocaron que soltase al sombrero de paja.
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Despertó poco a poco sintiendo la humedad en su ropa, la corriente de aire provocaba frio en la piel del rubio, el lugar en el que se encontraba estaba oscuro, parecía una cueva, pero el olor a desinfectante le daba sospechas de estar en un lugar en especial, tenía un silencio demasiado extraño, su cuerpo estaba boca abajo por lo que se levantó con sus brazos esperando ver a su capitán en alguna parte, sin embargo el peso en una de sus piernas hizo que cambiara su vista a ellas, estaba encadenado directamente al muro detrás suyo.
Volvía a dar un vistazo a alrededor, una pequeña ventana cerca del techo daba al exterior, por ese lugar entraban breves venticas frías y un poco de luz natural la cual revelaba los barrotes que estaban a su izquierda, el rubio se sentó tratando de calmarse un poco, aunque después de que uso sus manos para levantarse un poco, estas empezaron a arder mientras un líquido rojizo salía poco a poco de ellas, el cocinero no pudo sino más que maldecir para sí mismo, a pesar de que arriesgo todo por su capitán este no estaba con él, mucho menos sabia donde se encontraba, era demasiado sospechoso que misteriosas corrientes te trajeran directo a una trampa.
Repitiéndose a sí mismo que el sombrero de paja estaba bien, el oji-azul bajo su perfil, al mirar el suelo donde se encontraba, volvió a maldecir su suerte ya que se encontraba sentado sobre el logo de la Marina.
Estirándose un poco para prepararse ante la fuga, también seco su cola peluda y sus orejas, realmente detestaba tomar baños imprevistos puesto que su pelaje llegaba a oler mal, inclusive llevaba a tomar dos baños al día tan solo para no sentirse como un animal salvaje.
Por ahora; el plan del rubio se dividía en; Fugase de la prisión, no ser atrapado, buscar al capitán, y tal vez armarse de valor y volverle a dar la cara al marimo.
De un momento a otro las luces de todo el lugar se encendieron, sorprendido el rubio tomo su posición inicial esperando por alguien a parecerse puesto que escucho un par de voces aproximándose por el pasillo.
-¿Estás seguro que es quien busco?, ¿verificaste su identidad?-
-Afirmativo capitana, parece que también es un miembro de los Mugiwara- Sanji reacciono molesto ante la respuesta.
-Espero sea la parte de mi trato-
-Le aseguro que si lo es, pero el que él también sea un pirata no estaba en la descripción-
Reconoció solo dos voces, una mujer que parecía tener un rango mayor y un hombre, los pasos estaban deteniéndose en su celda, fingió estar inconsciente mientras los seguía escuchando.
Tuvo la conclusión de que podría derribar fácilmente al hombre pero no podía ni siquiera dejar inconsciente a la mujer.
-¿Está segura de que no le mintieron y resulta ser un tipo Zoan?-
-Me informaron que no posee algún tipo de Akuma no mi, el poster más parecido a él no tiene descripción de poder alguno-
-Aun así, por el hecho de que escape, usamos un poco de Kariouseki-
'pero que malditos hijos de…' pensaba maldiciendo, aunque podría ser un cumplido ya que creyeron que era lo demasiado fuerte para salir sin ayuda de ahí, pero ahora tenía que correr con esa cadenas atada a el.
La chica se acercó a los barrotes, observo atenta las curiosas extremidades del pirata -Abre la celda, me gustaría verlo de cerca-
-Pero capitana… puede que despierte y-
-Son órdenes-
'¿Qué diablos pretenden?' al pensar ello, hizo una mueca de disgusto, tenía que irse ahora puesto que la responsabilidad saber el paradero del peli-negro aun pesaba en sus hombros.
La puerta se abrió, el rechinido molesto hizo que sus orejas se movieran bruscamente tratando de evitar breve dolor al oírlo.
Al entrar la joven miro atenta al supuesto inconsciente cuerpo del rubio, su expresión cambio a una misteriosa -Si lo mantenemos preso podemos obtener un pez más grande-
-¿A quien se refiere?-
-A Roronoa por supuesto, debo pagar mi parte por este favor-
-Qu…Que!?- el rubio dejo escapar las ardientes palabras que denotaban su furia, todos sabían que si el escuchaba el nombre del Marimo le ardía la sangre ya sea por qué le comparaban o donde fuera que estuviera el cocinero, su rival siempre estaba en el tema.
-Ah, parece que estaba despierto- la voz femenina dejo salir una risa burlona mientras intercambiaba miradas con su acompañante, Sanji solo podía morirse de la vergüenza por dejarse descubrirse así.
-Quieto pirata, no tienes oportunidad de escapar- soltó el marine con una voz temblorosa sosteniendo el rifle apuntando a la cabeza del preso, la chica solo lo desvió de su objetivo diciéndole con la mirada que era inútil.
-Qué tal si te levantas y dejas ver ese rostro tuyo-
-Por supuesto~~- con uno de sus típicos torbellinos se arrodillado ante la mujer con corazones brotando y flotando por su alegría, frente a él se encontraba una joven de cabellos cortos y rosados, su piel algo bronceaba resaltaba con el uniforme de marine por encima de su vestimenta, una blusa color crema con una pequeña corbata café al igual que sus pantalones y botas, y sin importancia alguna para el rubio un marine de rostro común le acompañaba.
La chica tomo el mentón del rubio y el susodicho solamente siguió dejando volar sus corazones que provocaban el tacto, ella movía el rostro del prisionero, revisándolo, verificando si era lo que le fue descrito, sus orejas inconscientemente se movían alegres, el simple hecho de su "instinto", le saco de su trance mirando con su único ojo visible a la chica, esperando como reaccionaria, ella solo sonrió y tomo las orejas del zorro, las acaricio y jalo, no parecían ser falsas, solo el chillido de dolor se escuchó pero ninguna queja de que se detuviera.
-Eres tan lindo- dijo satisfecha, se arrodillo y abrazo al pirata, el cabello dorado del oji-azul se mezcló con el rosado brillante -Eres algún tipo de zorro, ¿no es así?, eres perfecto- 'y actúa manipulable ante al tacto', lo puso entre sus pechos, solo logro emocionar al pobre, lo cual era visible por como agitaba su cola.
-¿Te quedarías conmigo?-
-¡El tiempo que quieras querida!- dijo con la misma voz que usaba para las chicas.
-Entonces ven conmigo- lo jalo de la camisa y lo levanto de donde yacía, mientras el rubio se mantenía en su propio mundo, más bien soñando despierto, la marine ya tenía el destino para el zorro.
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No se dio cuenta de cuando fue que se encontraba afuera, encadenado completamente de ambas piernas y manos, además de que lo hicieron entrar a una jaula como un animal salvaje, peligroso. Ahora solo tenía la cara de desconcierto en todo el rostro, el rubio reacciono al escuchar una voz familiar no tan lejos de donde se encontraba.
-¿Tenías que armar todo un escenario como este?-
-Estoy lidiando con Mugiwaras, y de quien buscas la recompensa es uno de los más problemáticos-
-¿Eso crees?, cuando le vi parecía un idiota que sobrevivía por suerte – dirigió su vista ante Sanji quien solo gruño al verle, como no recordar la cínica y perezosa cara del tipo quien le atendió ayer.
-Que me hace confiar en que no te iras antes de obtener lo mio- Volvió a tener su atención ante la Marine.
-No quiero hacer dos viajes a Impel Down-
'Eso suena como un destino terrible' su interior ardía de enojo por usarlo como señuelo, ahora que estaba sin escapatoria solo podía escuchar a su alrededor.
-No es mala excusa- el chico quedo convencido por el argumento de su ex –amante, -Bien… espero que tus hombre lo soporten y mucho más si provocas al capitán- sonrió burlonamente retirándose del lugar, la peli-rosa se molestó por tales palabras, era momento de hablar seriamente con el zorro.
-¿Donde esta Roronoa, querido?-
-Lo siento, pero no se de quien hablas- sudo ante tal mentira, para un caballero como el, le es imposible mentirle a una mujer.
-Eres terrible fingiendo que no le conoces- se acercó a los barrotes de la jaula – se que eres un pirata, un Mugiwara, pero hoy te convertiste en un Señuelo, un Bountie andante sin cobrar- acerco su mano rápidamente jalando las orejas atentas ante las palabras, le dolió lo suficiente como para tratar de alejarse de la agresora.
-Pronto podrá desatarse una tormenta cubriendo nuestra vista- le aseguro mirando el cielo de reojo -… morirán muchos de mis hombres- aferro más a las heridas orejas del zorro - Dime si él es capaz de volver por alguien como tú, BlackLeg, así me ahorraría el suspenso de la espera y podría arriesgarme a pelear con tu capitán cara a cara-.
-Si se trata de Nakamas, tengo que sellar mi boca- la miro desafiante ignorando su dolor.
-Pero por ser tu una joven y hermosa mujer, dejando de lado que prestas tus servicios al gobierno, puedo hacerte saber un dato - por ahora no tenía ningún plan, pero si necesitaba tiempo para sus compañeros la distraería por el momento.
-Solo dilo- ninguna expresión se hizo notar al exigirle.
-Probablemente el nunca dé con este lugar- con un solo movimiento se liberó de su molestia –Ese idiota me odia y nunca volvería por mí pero solo haces que, Monkey D. Luffy , aumente su odio por ustedes los marines y su hiriente justicia absoluta contra los inocentes- Soltó con la seriedad y confianza necesaria para atemorizar a la mujer, nunca estuvo a punto de gritarle, era una de sus reglas, pero esperaba a que se retractara, si podía, evitaría la pelea para que nadie saliera herido cuando alguno de los chicos viniera a buscarle, pero probablemente toda la tripulación estaría presente.
¿Pero cómo diablos se enterarían ellos se encontraba cautivo?.
¿Cómo lo encontrarían?
Además se preguntó como iba a ser posible que Zoro acudiera a él, pues no podía negar que el seria quien le salvaría.
Ella solo lo miro con desprecio, se suponía que el rubio sería un buen señuelo, lo conquistaría y se quedaría con el hasta que le cansase y lo entregara a sus superiores, sin embargo se volvió una molestia después de haberse revelado.
-¿Sabes que nadie puede tomarte seriamente con ese aspecto?- soltó una risa característica de ella – si Roronoa no aparece…- hizo una seña con su brazo izquierdo hacia otro Marine, repentinamente la jaula de sacudió y se elevó dejándole ver el lugar entero desde las alturas.
-Entonces vamos a esperar a que alguien reclame por ti- susurro para ella mientras observaba como el lugar de cautiverio del rubio se elevaba.
La jaula se sacudió dando por terminado el ascender, pudo ver como las cadenas que le sostenían se conectaban a un navío, Observo alrededor, estaba en medio de una explanada gigante junto a los muelles, eran varios los marines que vigilaban alrededor, grupos en cada punto cardinal, incluso a sus espaldas en las alturas de las torres tenían francotiradores, Sanji solo se decía para sí, que eran lo demasiado exagerados para lidiar con pocos piratas, ¿Tanta organización para detener a un espadachín idiota?, no servirían para nada, el no vendría, tal vez se perdería, o solo aparecería por órdenes de Luffy, '¿Luffy? ¡LUFFY!, ninguno de los marines dijo que lo había visto', 'lo que significa que él está en algún lugar de la isla reuniendo a los demás o simplemente la corriente hizo su trabajo y lo hundió por alguna parte de la isla', eran cosas posibles, sin embargo el dueño del sombrero de paja sobrevivía por cualquier estupidez.
Temía admitirlo pero probablemente Zoro seria quien lo rescataría, el hombre de alga estaba demasiado metido en su vida, y desde el momento en que su desgracia comenzó el peli-verde fue el que más mostro apoyo, inclusive cada vez que sus dedos tocaban sus labios, sentía la atracción que incito al espadachín a tomarlo por sorpresa, al principio creyó que sería en contra de su voluntad pero el mismo se dejó llevar, inclusive suspiro en el momento en que el peli-verde mordió uno de sus labios mientras se alejaba para verle detenidamente, definitivamente tenía que admitir por sí mismo que aunque pareciese que todo lo que sucedió era como una vez describió en su libreta de apuntes, el hombre que etiqueto como un idiota desde el día en que se conocieron, conseguiría llegar a comprender sus sentimientos.
El cocinero volvió a suspirar, en forma de anhelo y enfado, reconocía que no podía hacer algo en su posición, por lo que se conformó a recostarse contra los barrotes a esperar algo, a lo cual surgió el comienzo de una tormenta, fijo un poco de su vista debajo de él, los vigilantes no rompían filas ni ninguna formación, Sanji rio por sus adentros, era determinación, pero todo ello era en vano, 'todos van fracasar'.
Tomo una posición cómoda y cerró los ojos ante la tonada que tomaban las gotas que caían al techo, por el momento solo rogaba por un cigarrillo.
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Okay, esto va a quedar como un multi con solo tres capítulos, estoy pensando un poco en como terminar la última parte por lo cual solo subiré esto.
Hasta yo me siento mal de que esto todavía no se termine, y es que todo era por dejarlo para el siguiente día, gracias por ver y por los reviews.
