Ron POV
Hermione dice que soy un bruto sin remedio.
Bueno,
no sólo dice eso. También que tengo la sensibilidad en
cierta parte trasera de mi cuerpo, y que en ocasiones se pregunta sin
encontrar respuesta, como he podido llegar tan lejos en Hogwarts sin
repetir ni un solo curso.
¿Y qué hago yo?
Ni
me inmuto.
Puede que mi chica se queje mucho pero sigue a mi
lado, así que tan insoportable no debo ser. ¬¬"
La
culpa es de Malfoy. Ese niño pijo es una mala influencia para
cualquiera. Incluso Neville ha caído en su encanto.
Mione
dice que lo que ocurre es que Draco tiene un talento innato para
relacionarse con la gente. Yo digo que en mi casa hay mucho amnésico,
al fin y al cabo, yo no consideraría muy encantador el uso de
adjetivos tipo sangre sucia, pobretón, cara rajada, comadreja,
etc, etc, etc...
Pero ¿qué puedo hacer? Cuando
tu mejor amigo se enamora del enemigo sólo hay dos caminos
posibles: negarte a aceptarlo y perderlo o aceptar el hecho de que
Harry se había vuelto loco, que no había remedio, que
Malfoy se estaba ganado a todos los tuyos, y que eras un apestado por
"no tener una mente abierta y saber perdonar".
Conclusión:
el hurón se pasa años haciéndonos la vida
imposible y soy yo el malo; el que no sabe dejar el pasado atrás
y evolucionar.
¿Y que hice? Es la pregunta que va a
continuación.
Pues me trague el poquito orgullo que podía
quedarme, después de años perdiéndolo a manos de
la legua de doble filo del slytherin, hice de tripas corazón,
y lo acepte.
¿Qué iba a hacer si no? Harry es mi amigo. El mejor. Él me aceptó a mi tal y como era, y en ese momento era mi turno de hacer lo mismo con él a pesar de todo.
No voy a negar que al principio me costo. No es fácil comportarte amigablemente día tras día, y día tras día, y vuelta a empezar, con alguien con ese historial. Pero lo cierto es que solo fue al principio.
Uno de mis hermanos me dijo una vez que hasta un slytherin (del que se puede esperar cualquier cosa) podía llegar a sorprenderte. Malfoy hizo mucho más que eso.
No negare que al principio de la relación estaba convencido que no durarían ni unas semanas. Bueno, hasta ese momento lo único afín que tenían era su mutuo odio; y nunca he oído que ese tipo de relaciones lleguen muy lejos.
Esa fue la sorpresa número
uno. Esos dos tienen una relación tan estable como la de mis
padres.
No es que se pasen el día abrazaditos y estén
de acuerdo en todo. No, no me refiero a eso. Si que hay muestras de
cariño, pero nada empalagoso. Primero pensaba que lo hacían
por nosotros, para que no tuviésemos que soportar ese nivel de
edulcoramiento, luego por propia experiencia descubrí que es
mucho mejor cuando te quedas a solas con tu pareja. Las muestras de
afecto más bellas siempre se dan en la intimidad.
Tampoco
es que nunca discutan. No estoy debajo de su cama para saber todo de
su vida, pero alguna que otra peleilla si que he presenciado.
Recuerdo como en la primera pensé que empezarían a
lanzarse maldiciones el uno al otro, pero eso no ocurrió.
Tienen caracteres fuertes ambos, pero también saben templarse
y rectificar.
Mi madre dice que una relación se fortalece
cuando hay problemas y eres capaz de salir de ellos conservando el
amor. Y su amor debe ser bien fuerte, porque problemas es algo que
nunca les ha faltado. Y con cada uno que surgía descubría
algo nuevo en el slytherin que me sorprendía aún más.
Como cuando le dijo a su padre por donde podía meterse su
obsesión por convertirle en un mortifago, o cuando su familia
lo desheredo por lo anterior y sobre todo porque se enteraron de su
relación con Harry.
No se lo que hubiese hecho en su
lugar.
Mi familia es una de las cosas más importantes para
mi, pero Hermione también, y aunque se que somos jóvenes,
puedo decir, sin temor a equivocarme, que es la mujer de mi vida, por
muy cursi que pueda sonar. Nunca he dado tantas veces gracias a Dios
por tener la familia que tengo como en aquella época.
Fue
bastante duro para Malfoy; incluso un inepto emocional como yo (según
opinión de Hermione, al menos) pudo darse cuenta. En el tiempo
que llevaban juntos, el rubio se había abierto un poco y,
aunque no era muy dado a mostrar emociones, algo así afecta
hasta a la más fría de las serpientes. Para ser
sinceros creo que la primera vez que vi a Malfoy feliz después
de aquello fue cuando Harry le pidió que tomara su apellido.
Entonces todavía tenia mis dudillas sobre la relación y
pensé que el rubio se indignaría y le diría que
prefería no tener nombre a llevar el suyo.
Que puedo
decir... tan sólo que cuando un profesor pregunta por Potter
tiene que especificar por cual de los dos.
Sorpresa número dos: sospecho que el sombrero dudo entre slytherin y griffindor al colocar al hurón en una casa. Y mis dudas están más que justificadas. No solo ha aceptado que su casa le margine, le insulte, y le considere un traidor de sangre, sino que se ha integrado en la torre como un león más, de hecho vive con nosotros. Y lo definitivo: en más de una ocasión se ha enfrentado con sus ex-compañeros y en la mayoría de ellas para defender a Harry. Valor y nobleza. (No me extrañaría nada que sus colores favoritos fuesen el rojo y el dorado)
Sorpresa
número tres: ¿sabes quien es la otra mitad –en lo que
a amistad se refiere claro- del slytherin? Hermione. Mi Hermione. Es
algo que aún sigue sorprendiéndome.
Un consejo:
nunca te metas con uno de ellos estando el otro delante. Solo diré
que son de los mejores estudiantes del colegio.
Sorpresa
número cuatro: ¿acaso Malfoy no ridiculizaba a mi
familia a la menor oportunidad? La clave es que la pregunta esta en
pasado.
El rubio no sabia lo que hacia cuando se unió a
Harry, jijiji. Mi amigo es como uno más de los nuestros, y
cuando te unes a un Weasley, te llegas la familia al completo. Quien
diría que el prepotente sangre pura se integraría tan
bien entre los míos. Y cuando eso ocurrió, yo ya
disfrutaba de la compañía del rubio como lo hacia con
la de Harry. No negare que durante un tiempo lo achaque a que tanto
guardar las formas con el slytherin lo habían convertido en
algo que salía solo, pero ni yo era tan tonto para no darme
cuenta que Malfoy no era como siempre había creído, y
que seguramente él también tenia una imagen
preconcebida de mi. Aquel día Malfoy paso a ser Draco y me di
cuenta que Harry había ganado con él lo que yo con
Mione, y a cambio yo tenia ahora otro amigo. Y otro hermano; aunque
este político. Y así fue como mi familia siguió
creciendo, aunque esta vez, ganase a un moreno y a un rubiales.
Y así es que uno de mis mejores amigos paso a ser Draco Malfoy.
Corrección: Draco Potter.
La vida te da sorpresas. A mi, en concreto, unas cuantas.
¿Quién me iba a decir que acabaría bromeando por los pasillos camino al entrenamiento, con mi chica y el chico de mi mejor amigo como si nada?
Hablando de mi mejor amigo. No sabíamos donde se había metido y resulta que ya va casi por las grandes puertas camino al campo de quiddich.
PAFF
¡Dios mío!
Que porrazo se ha dado contra Snape.
En que estaría
pensando. Snape no es precisamente de los que pasan desapercibidos.
¬¬
Pobre Harry. Por muy padrino que sea de "su Draco",
me parece que hoy no se libra de un buen castigo.
Insisto ¿En
que iría pensando?
Los tres nos hemos parado a una distancia prudencial a la espera del más que seguro castigo, y con la oreja bien puesta.
-Potter, ni me voy a molestar en castigarle. Si lo hiciera el castigo sería para mí. Con tenerle en clase ya tengo bastante.
No me lo puedo creer. Me choco yo contra Snape y ni el mismo Merlín me libra de la ira del profesor. Ya me estoy viendo, con canas y limpiando todavía el suelo de pociones con un cepillo de dientes.
Y luego Harry se queja. Ya me gustaría a mi que mis suegros fuesen tan comprensivos.
Snape se aleja por el pasillo mientras nosotros nos acercamos a Harry.
-No deberías enfadar a Sevy. Así nunca vas a ganártelo, y te recuerdo que es lo más parecido a un padre que tengo- Draco tiene razón, aunque yo añadiría que tendría que estar agradecido de que no lo castigase.
-Draco, vamos a llegar tarde, date prisa.
-Voy Hermi. Me voy que tengo clase. Pórtate bien ¿vale?
No puedo evitar sentirme un poco raro, al fin y al cabo, son como mis hermanos, y es un tanto incomodo que se pongan a coquetear delante de la familia.
-Harry, que tú y yo tenemos entrenamiento. Venga- Puede que no haya sido muy delicado por mi parte pero la verdad es que ya llegamos tarde.
Me despido de mi chica, y Draco y ella se van a clase (donde sino), clase que indudablemente tiene juntos. Empiezo a salir por las grandes puertas, cuando oigo que Draco llama a Harry.
Suspiro.
Se
pasan todo el puñetero día juntos y tienen que esperar
a que lleguemos tarde para hacerse confidencias.
Veo como Harry
se da la vuelta confundido y Draco se acerca a él corriendo.
Se miran a los ojos, o eso veo yo desde aquí, y de forma
insegura se abrazan.
Que cursis, ni que fuera el primer abrazo
que se dan.
Creo que Draco le ha susurrado algo al oído, y a debido de ser algo impactante porque Harry se ha quedado con la boca, literalmente, abierta.
¿Qué le habrá dicho?
De repente se besan, y no puedo evitar sentirme un poco como un intruso, robándoles un momento tan intimo. Miro hacia los lados y me aseguro de que no hay nadie espiándoles (aparte de mi claro), ni nadie que pueda ser testigo de la sonrisa estúpida que se me ha quedado en los labios.
Draco se va corriendo, aunque se vuelve varias veces para mirar a Harry. (Y luego dice que no es afeminado) --"
Harry sigue como pegado al suelo, mirando embelesado como se aleja Draco. Se ha librado del castigo de Snape pero nada nos va a librar del de el entrenador por llegar horriblemente tarde.
Me acerco a él para llamarle porque intuyo que no va a salir de su alelamiento por si mismo.
-Tierra llamando a Harry. Hay que ir al campo ya, y cuando digo ya me refiero a que deberíamos haber llegado hace bastante.
Parece que reacciona porque me mira alarmado después de echar un vistazo al reloj.
Corremos hasta el campo de entrenamiento y al llegar el profesor nos dedica una miradita nada amistosa.
-Estas como ausente- Y es verdad, Harry está como en otro mundo con una sonrisilla tonta en los labios.
-Sabes Ron, Draco me quiere- Le miro sin poder creerme lo que oigo. El golpe debió de ser más fuerte de lo que pensaba.
-Me ha dicho que me quiere- Me dice con una expresión que recuerda mucho a la de un borracho feliz. Definitivamente el golpe debió ser muy fuerte.
El entrenador nos ha pillado hablando, y entre eso y la "pequeña" falta de puntualidad nos ha tocado limpiar los vestuarios después del entrenamiento.
-Sabes Harry. Si hubiese sabido que te iba a hacer tanta ilusión se lo hubiese pedido yo mismo a Draco- me estaba empezando a cabrear. El día había empezado bien, pero no podía acabar así, oh no, no al menos cuando tu mejor amigo es Harry Potter.
¿Qué he hecho yo para merecer esto?
-¿Qué le hubieses dicho?-me pregunta confundido
-DILE QUE LE QUIERES
