LO LOGRE! xD bueno, primero que nada lamento no haberme presentado el capitulo anterior, soy la SersiiPearce, pero pueden llamarme Lindsay o Lola xD

Esta historia nacio despues de que una amiga me contara lo que paso cuando descubrio que estaba embarazada de su novio :P y bueno, puse a Rukia-sama embarazada Cx sin mas dejo que disfruten la lectura!


CAPITULO 1: SORPRESA DE CUMPLEAÑOS

El tranquilo parque de Karakura se encontraba casi vacío a excepción de cierto pelinaranja sentado en una de las bancas del lugar. Constantemente suspiraba y jugueteaba con una cadenita plateada que tenia con un dije en forma de corazón. Lo había conseguido apenas la semana anterior en uno de sus viajes al centro comercial por víveres y en cuanto lo vio supo que sería el obsequio perfecto para Rukia y no dudo un instante en gastar un poco más de la mitad de sus ahorros en el.

Hacia cerca de tres meses que tenía una relación formal con la noble, a pesar de que ambos optaron por mantenerlo en secreto para sus compañeros de instituto, especialmente para evitar habladurías. Las primeras semanas pasaron totalmente desapercibidos gracias a las buenas dotes actorales de la morena, pero cerca del mes fueron descubiertos por Tatsuki con las manos en la masa y no tuvieron más opción que soportar los comentarios indiscretos de esta.

*FLASH BACK*

Tatsuki caminaba por los pasillos del instituto rumbo a su aula para buscar el monedero que había dejado olvidado dentro de su bolso. En cuanto estuvo frente al salón se sorprendió de que la puerta estuviera cerrada, normalmente nadie se ocupaba en cerrarla y se quedaba totalmente abierta hasta que las clases se reanudaran, pero simplemente dejo pasar el detalle y la corrió para poder ingresar. Se arrepintió de inmediato.

Frente a ella se desarrollaba la escena más irreal e inverosímil que hubiese presenciado en su corta pero provechosa vida: la inocente y educada Kuchiki Rukia estaba sentada sobre el escritorio de madera con las piernas alrededor de la cintura de Ichigo, quien la tenia firmemente agarrada de la nuca y la besaba como si no hubiera mañana. Siempre supo que esos dos estaba liados, era obvio, dos compañeros de instituto no se tenias aquellas confianzas que se tenía ese par, pero jamás se le cruzo por la cabeza que fueran capaces de besarse durante el receso como si no fueran a verse nunca más. Ese par era de lo más extraño.

-¡Ustedes dos, par de calenturiento!- grito la chica sorprendiendo a los shinigamis.

-Tat…Tat… ¡Tatsuki!- balbuceo el pelinaranja separándose de la Kuchiki y limpiándose la boca con el dorso de su mano derecha.- ¿Hace cuanto estas ahí parada?

-Yo que sé, lo suficiente para ver como se violan entre ustedes.- agrego Arisawa caminando a su asiento para buscar su monedero y salir cuanto antes del salón.- Por cierto, si no quieren que nadie más los descubra enciérrense en el baño o en los vestidores, nadie entra ahí durante el almuerzo.

Ichigo guardo silencio esperando a que Tatsuki agregara algo mas o que Rukia replicara algo, pero esta última estaba más preocupada e interesada en arreglarse el uniforme que en justificarse ante la chica. Durante un minuto, que al sustituto le pareció poco más que una eternidad, nadie dijo nada ni se movió de su lugar, solo intercambiaron miradas entre ellos, acrecentando la tensión del lugar, hasta que Rukia, que se mantuvo sentada en el escritorio, hablo.

-No le digas a Inoue lo que viste… ni a nadie más.- pidió la chica poniéndose de pie frente a la otra presente sin utilizar el falso tono meloso que usaba frente al resto de sus compañeros.

Arisawa la miro fijamente retándola con los ojos como si intentara hacerla desistir de su decisión, cosa que claramente no sucedió.- No soy como el resto de las chicas de este instituto, Kuchiki, no me gusta saber chismes ni mucho menos contarlos. No me juzgues mal.- bufo dando media vuelta para salir del aula cuanto antes. Una vez debajo del marco de la puerta viro sobre sus talones encarando a la shinigami.- Y por Orihime no te preocupes, tarde o temprano terminara enterándose y no será por mi boca. Tal vez deberían prestar una poquita más atención a los rumores acerca de ustedes dos, últimamente han salido bastantes.- finalizo dejando sola a la pareja con el rostro intrigado, ¿Cuáles rumores sobre ellos?

El resto de las clases pasaron completamente normales con la única excepción de las miradas poco discretas que les dirigía Arisawa… bueno todas las clases menos Lengua, justo después del almuerzo, durante la cual un par de chicas cuchicheaban entre ellas y de vez en vez volteaban a ver a la noble como si le criticaran. Rukia estaba totalmente acostumbrada a que hablaran de ella a sus espaldas, se había vuelto algo normal tras ser adoptada por la familia Kuchiki, pero no pudo evitar sentirse un tanto incomoda de ser el tema de una conversación.

Al final de la jornada escolar, cuando guardaban el material de su última clase para irse a casa, Tatsuki se acerco al chico con una sonrisa burlona en el rostro.

-Oe, Ichigo.- lo llamo.- ¿Hace cuanto que estas liado con Kuchiki?

-Hace como un mes.- Contesto Rukia entrometiéndose en la conversación.

-¿En serio?, un mes me parece demasiado poco para que tengan ese tipo de relación.- agrego la chica remarcando la palabra.

El sustituto no entendía a que se refería su amiga hasta que se percato de cómo lo observaba. Se puso totalmente colorado al captar el sentido de la frase.- ¡OH NO! Nosotros nunca hemos hecho eso que crees, tenemos una sana relación.

-Claaaaaro, y yo soy bailarina de ballet. No seas idiota, Ichigo, alguien que tiene una relación sana no se encierra en el salón de clases para besarse con su novia. Ichigo, parecía que te la ibas a comer de un momento a otro, es más, si no hubiera sido porque les grite la hubieras violado frente a mis ojos, así que no me vengas con tus chorradas de 'tenemos una sana relación' o te dejare sin la posibilidad de tener descendientes, ¿quedo totalmente claro?

El chico asintió reprimiendo una sonrisa provocada por lo pésima imitadora que había resultado su amiga, pero eso no negaba el hecho de que le temía hasta lo indecible, sus golpes definitivamente dolían y si estos estaban involucrados en sus amenazas no se quedarían en simples palabras.

-¿En serio no lo has hecho con ella?

-No, nunca.- contesto con la mirada baja, ¿Qué necesidad tenia Tatsuki de saber sus cosas intimas y personales? Si había tenido relaciones o no con Rukia, era cosa de ellos dos y no tenían por que andarles contando a nadie, ya había bastantes habladurías respecto a ellos.

-Vale, vale, no se por que no te creo, pero dejémoslo así, no quiero que me armes una escenita triple x con tus explicaciones.- agrego en tono burlesco mirándolo a los ojos.- Pero en serio, la próximas vez vayan a darse sus demostraciones de afecto a un lugar más privado o alguien los vera y pensara cosas que no son.

Ichigo suspiro observando a su amiga salir de la habitación con toda la parsimonia del mundo.

*FIN FLASH BACK*

El pelinaranja estaba ensimismado en sus recuerdos que no noto la presencia femenina situada de pie a sus espalda. La chica, al notar lo distraído que estaba el shinigami, poso las palmas de sus manos sobre los ojos del chico, obstruyéndole la vista del parque y del delicado objeto que reposaba en su regazo. Inmediatamente sonrío al reconocer aquellas manos sobre sus parpados, le era imposible no conocerlas, si incluso tenia grabado en la memoria el aroma que emanaba de la propietaria, olía a vainilla, a veces a vainilla y miel. Delicadamente retiro los intrusos de su rostro y se puso de pie para verle después de un mes de ausencia.

Frente a sus ojos estaba Rukia enfundada (N. de la A. no sé si esa palabra este bien empleada, acepto criticas xD) en un vestido blanco de manga larga con detalles rosas en el cuello y al final de la falda que caía poco más arriba de la rodilla, su cabello negro se veía con un tinte azulado a causa del sol, sus mejillas blancas como de porcelana estaban ruborizadas y sus rosados labios estaban entreabiertos y curvados en una sonrisa sincera. Se veía hermosa a ojos del chico, quien le sonrió de vuelta.

-Llegas tarde, enana.- recrimino Ichigo dulcemente acariciando delicadamente la mejilla de la Kuchiki con su diestra, provocando que el rostro de esta se coloreara levemente.

-Lo lamento.- se disculpo la morena con la vista fija en sus zapatillas de piso.- Tenía que pasar por mi gigai y arreglarme, dijiste que esto era una cita, ¿no es así?

-Vale, vale, está bien, te perdono.- bromeo.

-No estaba pidiéndote disculpas…

-Lo sé… Feliz cumpleaños, enana.- susurro antes de entregarle el estuche de terciopelo azul. Rukia lo recibió entre indecisa y sorprendida por la acción del sustituto.

-¿Qué es?- pregunto acariciando el terso forro del paquete.

-Es un regalo de cumpleaños…

-Eso ya lo sé, pedazo de imbécil, estoy preguntado que hay dentro del estuche.

-¡Ohhh!, averígualo por ti misma.- susurro con una amplia sonrisa.

Rukia rodo los ojos ante el comentario de su… ¿novio?, pero acepto la sugerencia y abrió el estuche de manera delicada. Dentro de este reposaba la fina pieza de joyería, era una austera cadena, probablemente de plata, con un hermoso dije en forma de corazón del mismo color y material con una especie de pestaña en el costado derecho. Kuchiki se atrevió a abrir el dije con la pestaña y observo los dos pequeños huecos que había dentro de este para poner fotografías.

Una gotita salada nació de su lagrimal derecho y viajo por su mejilla hasta que fue interceptada por el pulgar del chico. La belleza de la cadena le había tomado por sorpresa, tal vez era simple, pero comprendía que no era un objeto cuyo precio estuviera entre los parámetros monetarios del pelinaranja…

-Es hermoso, Ichigo, gracias…

-De nada, enana.

La chica curvo sus labios en una sonrisa sincera y tomo el delicado collar entre sus manos, notando que en la parte trasera del dije había una pequeña inscripción. 'Gracias por detener la lluvia' era todo lo que rezaba la inscripción, pero era suficiente para que las lagrimas brotaran nuevamente de los hermosos ojos de la morena.- ¿Me ayudarías a ponérmelo?- logro preguntar entre los sollozos provocados por el obsequio.

El sustito asintió con una enorme sonrisa y limpio unas cuantas lagrimas antes de situarse tras de ella. Tomo el collar en sus manos y lo paso por encima de la cabeza de la morena hasta que llego su cuello, haciendo que esta se estremeciera un poco ante el frio contacto del metal contra su cálida piel.

-Ya esta.- susurro cuando hubo cerrado la cadena.

La chica giro para ver al sustituto a los ojos y le susurro un simple gracias antes de ponerse de puntillas y rozar los labios del chico contra los suyos propios. El pelinaranja respondió el gesto posando abrazando a la teniente por la cintura e inclinándose hacia ella para facilitarle las cosas. Se besaron durante un rato, no sabrían decir si fueron minutos o incluso horas, pudieron ser días y no lo hubieran notado, únicamente se separaron cuando respirar se volvió una necesidad inevitable.

-I-Ichigo… debo decirte algo muy, muy importante.- susurro jadeando después de separarse del chico.

-¿Qué cosa es tan importante?- cuestiono sin soltar a la shinigami.

-Pues, veras, es una historia bastante graciosa… por favor no te enfades…- pidió ocultando el rostro en el pecho de un totalmente confundido Ichigo y se mordió el labio inferior convenciéndose de continuar hablando.- Bueno, veras, yo… amm… ¿Cómo decirlo?... yo… etto…yo… ¡estoy embarazada!- soltó sin más ni más.

Los ojos del chico se abrieron tanto que por un momento pensó que se le saldrían de la cara. No asimilaba la noticia recién recibida, no lo comprendía del todo, ¿Cómo era posible que estuviera embarazada de él?... debía ser un juego, una estúpida broma de pésimo gusto que Rukia le estaba gastando… ¿enserio podría ser posible? No, claro que no, debe ser mentira, se dijo a si mismo soltando a la teniente. ¿De verdad ya no lo recuerdas?, susurro otra voz en su cabeza, probablemente de su maldito hollow entrometido, Serás idiota, deberías recordar aquella noche antes de que volviera a la sociedad de almas… Permaneció estático por un buen tiempo, entonces realmente lo recordó, había sido la mejor noche de su vida, la noche en que se había entregado en cuerpo y alma a la mujer que amaba, aunque más precisamente en alma. Y como si fuera un balde de agua fría cayo en la cuenta de que no habían usado protección, posiblemente porque la situación se dio de manera poco usual o tal vez porque nunca se puso a pensar que Rukia podría embarazarse…

-Te enfadaste, ¿cierto?- la voz de la morena estaba cargada de tristeza y arrepentimiento, incluso se atrevería a decir que tenía un atisbo de miedo.

-No seas idiota, jamás me enojaría.- contesto este acariciándole el rostro a la shinigami.- Aunque debo admitir que cuesta asimilar que voy a ser padre.

Los ojos de la teniente brillaron y sus labios se curvaron en una sonrisa involuntaria tras escuchar las palabras del sustituto, por un momento la idea de que la dejaría le había cruzado por la cabeza, pero se desembarazo de esta, Ichigo no era ese tipo de hombre, el sabia que ella no planeo embarazarse, fue algo que ocurrió por mero accidente.

Ichigo atrajo a la pequeña mujer y la abrazo por la cintura ocultando el rostro de esta en su pecho, con su mano derecha le acaricio el cabello.- Mas te vale que enserio estés embarazada y no sea una falsa alarma.- susurro con los labios en su coronilla.

-Es un hecho.- apunto con una amplia sonrisa.- Te cuento: hace unas dos semanas estaba saliendo de mi escuadrón cuando me encontré con la teniente Koketsu…

*FLASH BACK*

El sol tardío caía de lleno sobre la Sociedad de Almas dándole un tono anaranjado a las calles del Seireitei. Rukia observo la sombra alargada que se proyectaba sobre la acera a las afueras de su escuadrón, producto del atardecer, era la primera vez que salía realmente tarde del escuadrón ya que tuvo que encargarse de los deberes correspondientes a su capitán dado que este había tenido problemas de salud nuevamente. Se quedo absorta viendo su sombra desaparecer lentamente al tiempo que las calles oscurecían y apenas y noto que había anochecido. Comenzó a andar con rumbo a la casa Kuchiki sin prestar mucha atención en el camino, después de todo su cabeza había estado todo el día en otra parte, más específicamente en la ciudad de Karakura.

-¡Kuchiki-san!- llamo una voz a sus espaldas haciéndola voltear.

-¿Teniente Koketsu?- pregunto sin reconocer del todo a la dueña de la voz.

-¡Por fin te encuentro!

-¿Me buscabas?- cuestiono acercándose a la del cabello morado.- ¿Paso algo?

-No… bueno, no sé, la Capitana Unohana me mando a buscarte y llevarte al cuartel del cuarto escuadrón de inmediato.- apunto Koketsu mirando a la Kuchiki.

-De acuerdo…- la morena se situó a la derecha de la mujer y camino rumbo a la cuarta división. 'Tal vez sea sobre el capitán Ukitake' se dijo a si misma a modo de consolación, 'solo espero que no sea nada malo'. Una vez en las instalaciones del escuadrón a cargo de la sanación Isane la condujo hasta la oficina de Unohana.

-¿Unohana-taichou?- llamo abriendo la puerta de la oficina.- Aquí esta Kuchiki-san.

-Por favor hazla pasar, Isane, y gracias por buscarla por mi.- susurro la capitana sin moverse de su asiento tras el escritorio de madera.

-No hay de que, Capitana.

Rukia entro a la oficina entre asustada y confundida. Si lo pensaba bien, ¿Qué podría ser tan importante para hacerla llamar a esas horas? La teniente del treceavo escuadrón tomo asiento frente a la mujer de la trenza limpiándose el sudor de las manos con el pantalón de su traje de shinigami. (N. de la A. ya no recuerdo como se llama xD)

-Lamento haberte hecho llamar tan tarde, Kuchiki-san- se disculpo la mujer sonriendo ampliamente-, pero me temo que es un asunto de máxima importancia y no puede esperar a mañana.

-¿Le sucedió algo al Capitán Ukitake?- de acuerdo, ahora si estaba totalmente preocupada, ese tono de voz empleado por la Capitana no le gustaba en lo mas mínimo.

-No… al menos no al capitán Ukitake.- aclaro Retsu confundiendo a la chica. Al ver la expresión en el rostro de Kuchiki se vio obligada a ofrecer una explicación.- Como sabrás, tras llegar a la Sociedad de Almas las almas conservan las mismas habilidades que poseían cuando eran humanos, tales como concebir un hijo, ¿lo sabías?- la chica asintió a pesar de que no tenía la mas mínima idea de lo que decía.- De acuerdo, en tal caso también debes saber que los shinigamis poseen la misma habilidad, haber muerto no quiere decir que se pierde esa posibilidad, se vuelve un poco más difícil, pero nada más…

-Unohana-taichou, todo esto es muy interesante, pero ¿Qué tiene que ver conmigo?

-Déjame terminar, Kuchiki-san.- pidió la mujer y continuo con su charla.- Como sabrás, las almas no tienen que sufrir ciertas... incomodidades que sufren las mujeres humanas, por lo tanto nuestros periodos de fertilidad son impredecibles… además hace unos días sentí un ligero cambio en tu reiatsu pero lo deje pasar, lo interesante es que dicho cambio de hacia mayor cada día y al parecer soy la única que se percata.

-¿Y que hay con eso?

-Kuchiki-san, el cambio en tu reiatsu lo conozco perfectamente, y para ser clara no es un cambio, es una segunda fuerza, el reiatsu que emana de ti no es otra cosa que un síntoma de un obvio estado de gestación, y no habrá manera de que me lo niegues. Felicidades, Kuchiki-san, vas a ser mamá.

Los ojos de Rukia se abrieron desmesuradamente ante lo dicho por la mujer de la trenza y de manera inconsciente sus manos viajaron hasta su vientre ejerciendo un poco de presión. Estaba claro que no se esperaba ese tipo de noticias.

-Kurosaki-san va a sorprenderse bastante, ¿no te parece?- la broma de la Capitana trajo de nuevo a la shinigami al mundo real.

-¿Por qué Ichigo debería estar involucrado en esto?

-¿Es que acaso me equivoco y el padre es alguien más?- pregunto sonriendo abiertamente.

Rukia únicamente soltó un sonoro suspiro y se golpeo la frente contra el escritorio.- ¿Somos tan obvios, Unohana-taichou?

La sonrisa de Retsu se ensancho, haciendo que la shinigami se apenara todavía más y los colores le subieran a la cabeza.- Yo no usaría la palabra obvios.- apunto.- Aunque tampoco se les ven grandes intenciones de ocultar su relación.- finalizo aun sonriendo.

Rukia volvió a suspirar y se golpeo nuevamente contra el escritorio. ¿Y ahora que demonios iba a hacer?, no podía ocultárselo a Byakuya y mucho menos a Ichigo, pero tampoco podía llegar y decirle "Oe, fresita, estoy embarazada de ti", tendría que hallar una manera adecuada para decírselo a pesar de que en ese momento su cerebro no funcionaba en absoluto. Comenzó a rememorar la anterior explicación de la Capitana responsable del cuarto escuadrón hasta que un comentario la hizo alzar la vista hacia la mujer.

-Capitana Unohana.- le llamo acomodándose en su asiento.- ¿A que se refería cuando dijo que conocía a la perfección los síntomas que presentaba?

La sonrisa de la mujer se desvaneció e inmediatamente fue reemplazada por una expresión seria que asusto un poco a la noble.- Veras, como dije anteriormente las almas conservan la habilidad de procrear aun después de haber muerto y llegar aquí, pero los miembros de familias nobles o shinigamis son los únicos que hacen uso de dicha habilidad, por llamarla de alguna manera, cuando alguien dentro del Seireitei presenta estos síntomas son llamados inmediatamente a mi oficina para realizar los estudios necesarios y explicarle la situación, pero para ser sincera hace unos cincuenta años que no se presenta una situación así.- apunto con la mirada fija en los orbes violáceos de la morena.

-¿Qué cambios presentare durante el embarazo?- las manos de Rukia seguían afianzadas a su vientre plano.

-Ninguno en especial, los mismo que una humana- puntualizo sonriendo de nuevo.-, pero he de advertirte, Kuchiki-san, que esta criaturita será fuerte, tanto física como espiritualmente, así que deberás tener cuidado de no exponerte y guardar tanto reposo como puedas, así como dejar tu puesto como teniente hasta que el pequeño nazca para evitar riesgos.

La morena asintió con la mirada perdida en algún sitio de la habitación, estaba totalmente inmersa en sus pensamientos. Unohana noto que unas lagrimillas comenzaban a brotar de los hermosos ojos de la shinigami y una extraña sensación la invadió.

-¿Pasa algo, Kuchiki san?- pregunto con la voz cargada de preocupación.- ¿Te sientes mal?

-No, nada de eso.- respondió con una enorme sonrisa.- Es solo que acabo de caer en la cuenta de que tengo un bebe dentro de mi… mío y de Ichigo…

Retsu sonrió tiernamente. Hacía mucho tiempo que no veía a alguien llorando de felicidad, en especial en los últimos tiempos que todo era caos y guerras, y la única buena noticia que había recibido había sido la derrota del traidor Aizen.

-Unohana-taichou, ¿Podría no decirle nada de esto a Byakuya Nii-sama?- pidió enjugándose las lagrimas con el dorso de la mano.- Quiero que Ichigo este conmigo cuando se entere.

La capitana asintió aun mirando a la teniente de la treceava división de manera tierna y maternal.

*FIN FLASH BACK*

-… y eso es todo.-susurro la de pequeña estatura dando por finalizado su relato.

-Wow.- el sustituto no pudo decir nada mas, la noticia lo había dejado completamente en blanco.

Rukia aferro su agarre en la espalda del pelinaranja escondiendo el rostro en el pecho de este con las lagrimas brotándole de los ojos, estaba feliz, no podía negarlo, se sentía totalmente completa entre los brazos del chico, sabia que ahí era donde pertenecía, a su lado, era como si el la fuera a proteger del mundo entero de ser necesario; no podía negarlo, estaba locamente enamorada del sustituto, tal vez de una manera exagerada, rosando con lo irracional y estúpido.

-Ya no llores, enana, ya te he dicho que no me gusta verte llorar.- le susurro el chico al oído acariciando su espalda delicadamente.

-Son lágrimas de felicidad, idiota.- replico limpiándose el rostro con la camisa de este.- Y yo ya te he dicho que no soy ninguna enana.

Ichigo solo atino a sonreírle a la teniente. El ultimo mes había sido extremadamente tedioso y largo sin la presencia de de Rukia cerca de el. Su relación seguramente era la mas extraña de todos los mundos existentes: se insultaban, se golpeaban y rara vez tenían alguna muestra de afecto hacia el otro, pero sabia que la morena lo amaba y que ella sabia que el la amaba de la misma manera descontrolada, y eso les bastaba a ambos.

-Vamos por un helado, ¿vale?- sugirió el pelinaranja separándose un poco de la shinigami, solo lo suficiente para verla a los ojos.

-Vale.- acordó la chica soltando al sustituto y sonriéndole ampliamente.

El chico la tomo de la mano y comenzó a andar rumbo a la heladería. Era la primera vez que cogía a Rukia de la mano públicamente, no era porque no le preocupara que los vieran, era porque sabia que todos sus compañeros estaban en el instituto y nadie los veria. Camino despacio y sin prisas con la morena siguiéndole el paso a su lado derecho con sus manos entrelazadas hasta que llegaron al local y Rukia lo solto para ver los sabores de los helados.

-¿Qué vas a querer, enana?- pregunto el sustituto observando a la teniente elegir.

-¡Un cono de fresa!- respondió sonriéndole al chico, se veía un tanto extraña dado que aun tenia los ojos irritados y la nariz colorada por el llanto anterior.

El Kurosaki se acerco al dependiente y pidió el helado de su novia. A veces la veía como una niña pequeña y sentía que el era su niñero… tal vez si estaba preparado para cuidar un hijo después de todo…

Karin observo a su hermana servirle al cena a cada uno de los presentes en la mesa, podía sentir como si una enorme burbuja de tensión los rodeara desde que su hermano volvió a casa acompañado de Rukia. No había que ser un genio para saber que algo había pasado entre esos dos, en especial cuando pasaron toda la tarde encerrados en la habitación del chico haciendo sabra dios que cosas y únicamente salieron cuando Yuzu aviso que la cena estaba lista.

La cena transcurrió en una paz y tranquilidad totalmente extraña en la residencia de los Kurosaki, nadie hablaba con nadie, simplemente se dedicaban a comer en silencio con la vista fija en su platos. Ichigo de vez en cuando miraba a sus hermanas o a las shinigami sentada junto a el. La tensión en el aire era palpable pero nadie sabia por que demonios se sentían de esa manera.

-Esto parece un maldito funeral.- bufo Karin mirando a todos despectivamente.

Rukia levanto el rostro hacia la niña, pero inmediatamente volvió a concentrarse en su cena. Por alguna razón desconocida las manos le sudaban y los labios le temblaban, era como si estuviera nerviosa o asustada sin razón alguna… ¡oh, espera!, sí había una razón.

Ichigo observo a cada miembro de su familia debatiendo internamente si decir lo que tenia en la punta de l lengua, fijo la vista en la chica sentada a su lado comiendo la comida que su hermana había preparado.

-¡Rukia esta embarazada!-la repentina confesión del pelinaranja provoco una reacción diferente en cada miembro de su familia.

Rukia estuvo a punto de ahogarse por tragarse un pedazo de zanahoria sin masticar, Yuzu dejo de caer los cubiertos al suelo, Karin escupió el agua que había estando tomando y su padre comenzó a sufrir un repentino ataque de risa.

Apenas termino de decirlo se arrepintió, se supone que su familia no sabia que salía con Kuchiki, pero tampoco eran idiotas, lo habían sospechado desde que esta llego a vivir a su casa.

-¡Eres un idiota!- espeto la shinigami una vez recuperada de su asfixia.

El pelinaranja se limito a bajar la vista totalmente apenado y susurro un 'lo siento' con la voz temblorosa.

-¿Y tu de que te ries?- le pregunto Karin a su padre que no paraba de reir.

El mayor de los Kurosaki respiro un par de veces para tranquilizarse antes de contestarle a su hija.- ¡Ichigo, hijo mio, por fin te hiciste hombre! Karin, tu hermano va a ser padre y me va hacer abuelo. ¡Oh, Rukia-chan, gracias por hacer hombre al idiota de mi hijo y darme un nieto!

Para ese momento Rukia tenia el rostro completamente roko haciéndole competencia al cabello de Renji, los oídos le zumbaban y estaba apenada a mas no poder. Apenas noto que Ichigo y Karin golpeaban a su padre tachándolo de inmaduro y estúpido.

-¡Viejo estúpido!, un padre normal no se suelta a reir cuando su hijo adolescente le dice que embarazo a su novia, deberías estarlo reprendiendo, no felicitándolo.- replico Karin dándole puntapiés en el estomago.

-Es… que… tu… hermano… ya… no… es… ningún… niño.- pronuncio Isshin a duras penas entre patadas que le propinaba su hija.- Ademas a mi no debería temerme, sino a la familia de Rukia-chan…

Ichigo trago dificultosamente al tiempo que una gota de sudor fio resbalaba por su nuca, volteo a ver a la pelinegra, quien negaba con la cabeza dándole a enterder que el líder del clan Kuchiki no tenia la mas minima idea de la condición te la teniente.

-Demonios…


Y bien! acepto de todo! xD y bueno si tienen alguna queja, peticion, comentario, amenaza, etc no duden en mendarme un review o un e-mail a sersiipearce _ fanfics rocketmail . com xD (sin espacios)