Cuentan las historias que la primera generación de los dioses, tuvo que luchar para poder alcanzar el máximo poder. A esas guerras, ocurridas en tiempos muy lejanos, se les llamaron la Titanomaquia, y eso era, una lucha de poder entre los seres superioes a los humanos, los cuales nunca se enteraron de lo que ocurría.
En tiempos inmemoriales, Cronos había derrocado a su padre Urano del poder de todo, por encontrarlo tiránico y terrible. Pero los que estaban a su alrededor tiempo después se dieron cuenta que aquella rebelión había sido un error, ya que Cronos resultó ser mucho peor gobernante que su padre. Temeroso de que le pudieran hacer lo mismo que a él, consultó a un oráculo sobre su destino, y ésta le dijo que el menor de sus hijos iba a derrocarlo irremediablemente.
Y fue por esa razón que, siempre que Gea tenía un bebé, Cronos la obligaba a que se lo diera, para comérselo y así evitar que ocurriera lo que el oráculo le había dicho. Fue así que se comió a todos sus hijos, menos al menor, que era Zeus. Cansada por lo que ocurría con sus pequeños, la titán engañó a Cronos y puso una piedra en vez del bebé, y pasaron años antes que éste estuviera en condicones de poder luchar.
Fue así que Zeus logró liberar a sus hermanos, y después, todos juntos, lucharon en la Titanomaquia. Entre todos los dioses, lograron dejar encerrados a los Titanes en el Tártaro, con ayuda también de los Hecatónquiros.
La lucha fue ardua y todos tuvieron que poner su máximo esfuerzo, pero entre todos los dioses que lucharon, dos fueron los que sobresalieron. Primero, y es obvio, fue Zeus, que con su fuerza y vigor demostró por qué después sería el Rey entre todos los dioses. Y el otro, fue su hermano Hades, reconocido quizás como el más pacífico de todos los Dioses Olímpicos, con el casco de invisibilidad logró dejar sin armas a los Titanes la noche anterior al combate, facilitándole la tarea a todos.
Los Titanes juraron vengarse cuando lograran escapar del Tártaro. Ellos y otros demonios que también habitaban ahí juntaban rencor con el pasar de los años, esperando la primera posibilidad para poder escapar. Y eso ocurrió cuando Hades perdió la batalla, ya que sin el apoyo de su poder, los Hecatónquiros no fueron unos rivales para evitar su huída, y ellos fueron encerrados en el Tártaro, mientras los Titanes tomaban poseción del Inframundo.
Y como a ningún dios reencarnado le interesaba lo que pudiera pasar en el Reino de los Muertos (ni siquiera al cuerpo que utilizó Hades en este ciclo), pudieron trabajar y prepararse para la batalla completamente tranquilos.
Y el momento había llegado. En el momento que menos pensaban, los Dioses Olímpicos que estaban en la Tierra serían atacados.
-
Capítulo II. El ataque titán.
Aburrimiento. Eso era lo que Marron sentía mientras que con su familia se dirigía a la famosísima Capsule Corp. La chica estaba sentada en el asiento con los brazos cruzados y mirada pegada a la ventana, se encontraba terriblemente fastidiada después que sus padres le dijeron que lo que habría en la Capsule Corp no era de esas fiestas grandes que Bulma acostumbraba a hacer, sino que algo más bien pequeño, con los amigos más intimos.
-¿Entonces por qué tengo que ir?- había preguntado. Si le decían que era una fiesta "íntima", ella entendía perfectamente que sólo tenían que estar presente los Saiyajin, no los androides, los humanos ni mucho menos las reencarnaciones de los dioses. Obviamente que sus padres no entendieron razones y la obligaron a subir a la nave, en la que esperaban el maestro Roshi y Oulong, cual de los dos con caras más divertidas.
-No entiendo por qué te niegas tanto a ir a esas fiestas... cuando niña las disfrutabas mucho.
Marron bufó. Por supuesto que las disfrutaba, no tenía que estar aguantando a Trunks ni tampoco tener que demostrar lo "débil" que era en frente de los demás, cuando les daba por hacer los ya nombrado mini torneos. Simplemente se dedicaba a jugar con Bra, Goten y Trunks, a hacer travesuras que los tres disfrutaban luego escondidos un poco alejados del resto, espiando las consecuencias.
Pero esos tiempos felices se habían acabado. Había llegado Uub al grupo, y también Pan, aunque era la más pequeña de todos. Ahora a esos dos niños les interesaba más simular batallas y jugar "al torneo", como le decía Pan, que hacer travesuras a los mayores. Qué manera de cambiar las generaciones... cada vez Marron se convencía más que Pan tenía todo lo que a Gohan le falta para ser un Saiyajin, al menos a ella le gustaba luchar.
Y continuaba mirando por la ventana de la nave, cuando algo llamó su atención. Se sentó bien al ver a la distancia un incendio, pero lo más extraño, era que la supuesta ciudad flotaba en el aire. Miró hacia delante, para ver si alguno de los otros tripulantes se daban cuenta de lo que ocurría. Pero nada, se pegó en la ventana tratando de ver mejor, y fue cuando reconoció el lugar...
-Por los dioses...- murmuró, alejándose inconscientemente de la ventana -el Olimpo...
-¡Marron!
Dio un salto, soltando un pequeño gritito, y extrañada vio en frente de ella a Bra, que reía divertida. Confusa miró a su alrededor, tratando de entender qué era lo que había pasado hacía unos momentos. Estaba segura haber visto al Olimpo quemándose y casi destruido, pero tenía a Bra en frente, con una cara de querer molestarla, que llegó a sonrojarse de la vergüenza. Sobre todo cuando vio que Goten y Trunks estaban detrás de ella.
-¿Estás bien?- Goten se acercó a ella. Quizás por su sensibilidad fue el único que se dio cuenta que Marron estaba temblando cual hoja, y sudando frío, algo pálida -¿te sientes mal?
-No... creo que sólo fue el sueño...- murmuró algo confusa la muchacha, poniéndose de pie rápidamente, y evitando las miradas de los hermanos Brief, que más que nada eran de burla -me duele un poco la cabeza, no dormí bien anoche- mintió la rubia, tratando de explicarse esa extraña visión en su mente, la verdad, no le encontraba el sentido.
Si analizaba lo que había "visto"... al menos en esa reencarnación no había tenido la oportunidad de ir al Olimpo (vamos, ni siquiera había ido a ver su templo), pero no pensaba que estuviera destruido o algo así, Zeus los hubiera convocado para detener el ataque o el fuego, o lo que fuera. Llegó a la conclusión, mientras salía de la nave junto a sus amigos, que tenía que ser alguna visión del futuro o algo así, ¿qué más?. Y al llegar a esa conclusión, todo le parecía con menos sentido de lo "normal".
El dios que se encargaba de las profecías y todas las "cosas raras" que tenían que ver con el futuro, era Apolo. Era verdad que a ella se le daban ciertas atribuciones de hechicera, por ser prácticamente la "heredera" de Selene en cuanto a la Luna (la cual, por cierto, ya debería pensar en solucionar su problema... es decir, hacer que volviera a aparecer), no tenía nada que ver con ese don... le entró la duda de si alguno de sus otros hermanos hubiera sufrido lo mismo también.
No se dio cuenta de cómo llegó al gran patio de la Capsule Corp, sólo de un momento a otro Bra le pegó un codazo que le dolió bastante, algo molesta porque Marron parecía completamente metida en sus pensamientos, y no había escuchado nada de lo que la hija de Bulma le había dicho todo ese rato.
-¿Qué?- le reclamó Marron, sobándose su costado dolorido.
-Hace rato que te estoy hablando, y tú no me escuchas- replicó Bra, cruzándose de brazos -me encanta el poder de atención que tienes, Marron.
-Oh, lo siento- la rubia hizo ojos al cielo -me duele bastante la cabeza.
Puso atención a los que estaban presentes en el lugar, tal como suponía, no eran muchos. Sus padres, la familia de Bra (entiéndase, Bulma, Vegeta, Trunks y la misma Bra), la familia Son (tanto de Gokú como de Gohan, incluyendo su suegro), Dende, Piccoro y Uub. Todos estaban repartidos en el patio, conversando entre ellos y algunos comiendo (en especial Gokú y Vegeta, que como siempre, discutían y comían al mismo tiempo)
-Si quieres te doy algo para el dolor de cabeza... ¡osh, Marron!- la rubia quedó mirando a su amiga con grandes ojos -otra vez estás soñando, ¿qué es lo que te pasa hoy?
-Eh... nada- rió un poco, algo nerviosa -no me siento muy bien hoy.
-Eso se nota...- gruñó Bra, cada vez un poco más cansada de que su amiga no le pusiera la atención que ella consideraba necesaria -¿de verdad que te sientes bien?
-... Iré a lavarme la cara, vengo luego.
Marron no esperó que Bra le contestara, prácticamente corrió al interior de la casa, sin importarle que casi atropella a Gohan cuando pasó a su lado. El mediosaiya por poco cae, pero alcanzó a afirmarse de Piccoro, que estaba en frente de él, mirándolo con cierta extrañeza.
Al llegar al baño, no se sentía mejor. Un mal presentimiento se estaba apoderando de ella y algo le decía que tenía que ver con la visión del Olimpo que había tenido en la aeronave, y mientras se lavaba la cara trataba de ordenar los pensamientos en su cabeza. No podía plantearse siquiera la posibilidad de tratar de hablar con alguno de sus "hermanos" a través del cosmos, todos se darían cuenta y eso era como gritar en medio de ellos que era una diosa... y no, no estaba para eso.
-¿Marron?- reconoció la voz de Trunks, y escuchó unos cuantos golpecitos en la puerta -¿estás bien?
-Sí... espérame un momento...- contestó la chica, secándose la cara y mirándose una vez más en el espejo. Soltó un suspiro, y se dio unos cuantos golpecitos en sus mejillas -vamos, Marron, sólo son malos presentimientos, y no pasará de eso... se supone que con la muerte de Hades tenemos que estar en paz, al menos que se me ocurra a mí atacar a Atenea, y de momento, no tengo ganas.
Al abrir la puerta se dio cuenta que Trunks continuaba afuera, esperándola. Marron lo vio apoyado en la pared, mirando sus zapatos, con las manos en sus bolsillos. Al sentirla cerca, levantó los ojos y le sonrió.
-Goten quedó preocupado después de lo que te pasó- le dijo, parándose bien -me mandó a esperarte y a ver si es que ahora te sentías mejor.
-Sí, gracias- contestó Marron, sonriendo un poco y tratando de disimular que continuaba igual de nerviosa y angustiada que hacía unos cuantos minutos -¿y viniste sólo a buscarme?- le preguntó, sólo por decir algo, y no pudo evitar sonreírle con cierta coquetería. Era innato a ella hacer siempre eso con el primogénito Brief... sobre todo porque nunca le hacía caso, así que desde hacía un buen tiempo que la rubia lo dejó sólo para juego, pensando que nunca tendría efecto lo que ella realmente deseaba.
-Claro, ¿qué más iba a venir a hacer al baño?- contestó el otro, sonriendo con la misma actitud que ella. Lamentablemente para Marron, ella sabía que ese jueguito sólo quedaba hasta ahí, por lo que decidió volver a la fiesta, en compañía de su amigo (igualmente, lamentable para ella) -¿y te ha ido bien?- le preguntó, después de unos momentos de silencio.
-Sí...- contestó ella, vagamente y encogiéndose de hombros -no muchas novedades, las vacaciones en Kame House no son muy novedosas, es demasiado tranquilo.
-Entiendo... ¿y no tienes pensado venir unos cuantos días a quedarte con Bra?, podríamos aprovechar de salir o algo así...
-¿No se molestará alguna de tus novias?- le preguntó Marron, con tono de burla, aunque por dentro estaba que gritaba de la rabia que sentía al tener que hablar una de las tantas chicas con mucha mejor suerte que ella misma... a ratos no podía creer que siendo una diosa, tuviera tanta mala suerte en el amor... si hasta la tonta de Atenea tenía un pretendiente, y ella... nada de nada.
-Ya empezaste- suspiró Trunks, mirando al techo -¿es que siempre tienes que sacar ese tema?, hablas como si fuera un mujeriego...- Marron miró significativamente al pelilila, que sonrió con cierta vergüenza -está bien, tú ganas... suelo salir con varias chicas, pero nunca es nada serio... ¿cuántas novias me has conocido?
-¿Con qué mano empiezo?- preguntó con ironía la rubia -¿derecha o izquierda?
-Me ofendes...
Estaban llegando al patio, conversando de los más entusiasmados, cuando un pequeño temblor empezó a sacudir el lugar. No era muy fuerte, pero todos detuvieron su actividad unos momentos, mirándose entre ellos hasta que por fin se detuvo, segundos después. La fiesta hubiera continuado normal si es que los guerreros no hubieran sentido un poder manifestarse cerca de ellos, con cierta agresividad, tanto, que todos se pusieron en guardia.
-¿Qué es lo que pasa?- preguntó Bulma, al notar lo tenso que se ponía el ambiente -¿Vegeta?
-Quédate ahí- replicó el Saiya, con seriedad. Bulma se detuvo en seco, frunció el cejo, extrañada -¿¡quién está ahí!?- gritó al aire, tratando de ver al posible enemigo.
-Es un ki poderoso- murmuró Gokú, dejando sobre la mesa el plato que tenía en sus manos -¡sal de donde estés, no seas cobarde!
En actitud protectora, Trunks se había puesto delante de Marron, con actitud protectora. La chica no se movió, había reconocido la energía que había sentido hacía unos cuantos momentos, y trataba de entender qué era lo que estaba pasando. Se daba cabezazos mentales pensando que bien pudo quedarse en Kame House y no tendría que estar pasando esos problemas en frente de todos. No podía creer la mala suerte que tenía.
-Escúchame, mortal- una voz de mujer se sintió en el lugar, y muy pronto en frente de ellos apareció una mujer, alta, morena, cabellos y ojos castaños -no es con ustedes que tengo problemas, así que no interfieran, que no es su asunto.
-¿Qué es lo que quieres?- le preguntó Piccoro, que continuaba con los brazos cruzados, a un lado de Gohan, que también estaba atento a los movimientos de ella. A todos les pareció extraño que ella vistiera un tipo de vestimenta bastante extraña, un tipo de armadura que la cubría en ciertos lugares vitales para vivir. Era de color marrón, y brillaba intensamente.
-Ya les dije que no es su asunto- insistió ella -mis problemas no es con los mortales, no les haré ningún tipo de daño si es que se mantienen al margen y no interfieren.
-Demonios...- murmuró Marron, molesta. Por suerte para ella, Trunks no la alcanzó a escuchar, demasiado atento en la conversación -buena suerte que me cargo.
-¿A quién buscas?- le preguntó Gokú.
-Ella lo sabe, no tengo por qué contestarlo- contestó ella, sonriendo un poco -le doy un minuto para que se decida a salir y dejar de esconderse, me sorprende que alguien como ella esté prácticamente escondida...
Los Guerreros Z se miraron con extrañeza, sin comprender del todo sus palabras. Ninguno de ellos conocía a la mujer que tenían frente, no sabían por qué vestía de manera tan ridícula, ni tampoco a quién buscaba.
-Vamos- insistió ella -¿o es que tanto vivir con mortales te ha pegado su cobardía?- por supuesto que esa frase enfureció a los Saiya -me esperaba más de ti, de verdad, me has desilusinado completamente...
Marron cerró los ojos, terminando por convencerse de lo que debía hacer. Era verdad que deseaba tener una actitud netamente pasiva en esa reencarnación (como ya había dicho, no tenía intenciones de atacar ni a Atenea ni molestar a su hermano Apolo). Pero una cosa era querer aparentar ser netamente mortal, y otra... aguantar que la fueran a ofender en la casa de su mejor amiga. Estaba segura que había muchísima diferencia en eso, y justamente cuando iba a adelantarse unos pasos para salir finalmente al patio, Vegeta se convirtió en Súper Saiyajin, llamando la atención de todos.
-¡Repite lo que dijiste!- gruñó el Príncipe -no te atrevas a llamar a la raza Saiyajin cobardes, porque lo que menos tenemos es eso, ¿¡escuchaste bien!?- la mujer lo miró sin interés -¡si no te vas en este instante vas a ver qué tan cobarde puede llegar a ser el Príncipe!
-No tengo intenciones de luchar en contra de ustedes- insistió ella, esta vez con voz cansada -mi misión es simplemente hablar con la diosa, nada más- de pronto, un aura color anaranjada comenzó a rodearla, a la vez que sonreía -pero... si me das motivo para atacarte, acá te estoy esperando, Príncipe...
Las palabras anteriormente dichas fueron con tal tono de burla, que el orgullo de Vegeta no lo soportó. Apretando los puños se lanzó hacia ella, dispuesto a golpearla hasta hacerla pedir perdón. Algunos de los presentes contuvieron el aliento, otros miraron con atención, casi compadeciéndose de la mujer, que continuaba con la sonrisa en su rostro. Un instante antes que la alcanzara, ella desapareció de la vista de todos, Vegeta sólo golpeó el aire y cuando apoyó sus pies en la tierra nuevamente, ésta comenzó a temblar, y en menos de un segundo el príncipe Saiya estaba aprisionado.
-Tratas de pasarte de listo- escucharon la voz de la mujer, burlona -pero esos trucos tan simple no funcionan con seres tan antiguos como los Titanes... eres muy orgulloso, príncipe, apuesto que en más de una ocasión eso mismo te ha puesto en graves problemas...
-¡Suéltalo!- Trunks se adelantó unos pasos, furioso. Vegeta por más que luchaba por liberarse, no lo lograba -parece que la verdadera cobarde aquí eres tú, te escondes para atacarnos...
La Titán, en menos de un segundo, apareció detrás de Trunks. Éste pudo sentir el frío ki detrás de él, y sintió un escalofrío.
-Escúchame bien, estúpido mortal- le dijo, con frialdad -nadie ofende a un Titán y sale libre de castigo, ¿me escuchaste?. Te mataría aquí mismo si es que no fuera más fácil cumplir mi misión... y no quiero estorbos- la energía volvía a emanar de ella, y sin darse cuenta casi, todos los presentes, de un momento a otro, se vieron aprisionados por la tierra de sus pies, sin poder moverse. Bulma, Gohan y Dende perdieron el equilibrio y terminaron en el suelo, haciendo lo posible por soltarse.
Debido a la confusión, nadie se dio cuenta que sólo una persona no fue afectada por el ataque... y que ella misma avanzaba unos cuantos pasos, molesta.
-Suéltalos- dijo Marron, utilizando un tono tan serio que todos, sin exepción, la quedaron mirando con la boca abierta -ya me escuchaste, hazlo.
La otra sonrió, alejándose un poco más de ella. Hizo una graciosa reverencia que más sonó como burla, y miró desafiante a la muchacha, que no se movía para nada y miraba a la Titán con una gran frialdad.
-¿Tú crees que me vas a detener?- le preguntó la mujer -¿acaso quieres intentarlo, chiquilla?
-¿Piensas atacarme?- Marron sonrió -¿de verdad crees que podrás siquiera tocarme?
-¡Marron, ¿qué estás haciendo?!- la voz de Krilin sonó angustiada, y en parte reflejaba el temor de la mayoría de los presentes. Ellos sabían que Marron supuestamente era muy débil, ni siquiera era capaz de mantener una batalla decente con Bra, mucho menos podría luchar contra alguien que dejó inmovilizados a todos los Saiya -¡vete de aquí!
Pero Marron no contestó, ni siquiera lo miró. Se adelantó unos pasos hasta quedar en frente de todos los prisioneros, como protegiéndolos, y con suavidad, una energía comenzó a rodearla. Era dorada, irradiaba paz, y era extremadamente poderosa. Todos estaban con la boca realmente abierta.
-Muy bien, Artemisa- dijo la otra -serás la rival de Gea, Titán de la Tierra, y próxima causante de tu muerte.
Por toda respuesta, Marron se limitó a sonreír. Ella estaba dispuesta a luchar, ya a esas alturas no había marcha atrás.
---------------------------------------------------
Hola!, ¿qué tal?, ¿les va gustando cómo va quedando el fic?. Espero realmente que sí ^^.
¿Qué les cuento?, espero no haber demorado exageradamente mucho tiempo, jejeje. Pero bueno, mi justificación es la misma de siempre: la universidad, el trabajo y los otros fics hacen mi tiempo más cortito, pero no se preocupen, que esta historia no la dejaré botada. Esperé demasiado tiempo como para hacerlo.
Ah, sí, quiero aclarar algo. En las notas del texto anterior, señalé que Kirano salía en el 28 torneo (es el rubio) pero lo que no salía, era su lucha con Goten. Quiero pedir disculpas porque no me expresé bien y al final no sé si todos entendieron el punto. Bueno, en caso que no, acá está la explicación.
Agradecimientos a Adickdelta, rukialzp, Marby, Abela, por sus comentarios y por esperar pacientemente. Espero que todos estén bien.
