Es un gusto poder saludarles de nuevo, lamento mucho la espera; pero este capitulo me costo mucho ya que el principal protagonista es Hibari, y pues como que no es facil de manejar.

Es por ello que con este capitulo traigo una advertencia, Hibari esta muy Occ; asi que por favor tenedlo en cuenta.

No los entretengo mas y dejo que disfruten de un nuevo capitulo, mil gracias por sus comentarios, me hacen muy feliz.


Primo Capitolo

Nuvole & Cielo

"Amarena"


Realmente, por primera vez en mucho tiempo se sentía cansado, pasaban pocos minutos después de la 6 de la mañana, la verdad no había dormido mas de unas pocas hora al inicio de la noche anterior, ahora ya hacia sentado al borde de su cama, analizando la situación en la cual de ahora en delante debía acostumbrarse; mientras esperaba a que Tetsu regresara de cancelar la habitación en la cual estaban.

-entiende ya tu situación o debo darte mas tiempo para que lo analices?- pregunto el hombre de sombrero que ya hacia apoyado en la pared cercana frente a él.

-Lo comprendo muy bien- respondió mientras alzaba la mirada para buscar a su interlocutor- solo es cuestión de acostumbrarse al hecho.

-estas seguro? No es algo que puedas tratar como siempre lo haces- hablo aun observándolo bajo la protección de su sombrero, como quien analiza la forma de actuar del joven guardián.

-Di mi palabra "bebe" (a pesar de que Reborn ahora tenia la apariencia de un adulto a Hibari no se le había quitado la costumbre de llamarlo "bebe")- respondió mientras observaba a la pequeña jugar con Hibird, aun no se atrevía a tocarla, a decir verdad cualquiera podría decir por la forma en que la veía, tenia hasta cierto punto temor de tocarla.

-Nada de lo que diga o haga te hará cambiar de opinión?- pregunto con una mueca de sonrisa.- después de todo, ya sabes La familia Vongola podría tomarla bajo protección- tras escuchar esto, fue la fría mirada la que le hizo sonreír mas- tomare eso como un no como respuesta.- sonrió ante la actitud tomada, no esperaba menos de el guardián de la nube.- sin embargo- hablo colocando una expresión seria en su rostro- ten en cuenta que entonces no te dejare escapar fácilmente de la decisión que has tomado, aceptare a la bebe como tu hija, pero tu te convertirás en él padre que debes ser, y de eso Hibari, me encargare personalmente si es necesario- dijo mientras colocaba nuevamente la sonrisa en su rostro y caminaba hasta la puerta de la habitación- ya podemos irnos, bajemos de una vez. Dijo mientras abría la puerta.

La pequeña se revolvió entre sus brazos mientras sentía los rayos del sol sobre si, debía reconocer que no era una situación muy agradable para su persona, pero el "bebe" no había dejado que nadie mas que él cargara a la bebe; y ahora que abandonaba el hotel donde se habían hospedado y estaba pronto a abordar el automóvil, aun para si le era un tanto difícil de creer lo que había transcurrido en aquellas ultimas 24 horas, dio una ultima mirada a la ciudad que empezaba a despertar con sus habitantes y subió al automóvil, seguido de cerca por Reborn. de esa manera abandonaba a Roma con su ahora Hija.

Flash Back

Unión Europea; Roma, Italia

Roma, Viale Vaticano 99

Hotel Alimandi Viale Vaticano (1)

10:34 PM, Suite Imperial

La puerta que conducía a aquella espaciosa y elegante, pero a oscuras, habitación; se abrió, permitiendo de esta forma la entrada de una alta figura de porte elegante y apariencia masculina, tras él, otro hombre cerraba la puerta para permitirle privacidad; mientras le confirmaba que pronto traería el té que había pedido. Al cerrarse la puerta aquella habitación quedo sumida por completo en la oscuridad y el silencio; ambas características muy apreciadas por aquel sujeto; mientras caminaba por aquella habitación ha oscuras se permitió relajarse, la tensión que había acumulado en el transcurso del día se notaba en sus facciones y acciones, relajo poco a poco los hombros mientras caminaba en dirección al amplio ventanal para poder apreciar el paisaje que Italia a esas horas de la noche le ofrecía; sonrió de medio lado al llegar hasta su objetivo y pensar por un momento; que aquella singular vista, no se comparaba en nada con la que el podía apreciar (siempre que se podía) cuando viajaba a Namimori.

Ese pensamiento le hizo preguntarse ¿cuanto tiempo más debía permanecer en este país? Empezaba a perder la paciencia, y peor aun cuando recordaba que aquel (por el momento, tranquilo) lugar en el que habitaba, pronto se vería plagado de herbívoros que solo sirven para arruinar la paz y tranquilidad de la cual gozaba. En definitiva debía regresar a Japón en los próximos días, y si alguien se oponía seria "mordido hasta la muerte"

Sus pensamientos pronto fueron interrumpidos por un suave murmullo muy rítmico que se apreciaba desde el extremo opuesto de aquella habitación, desvió por un instante la vista de aquellas luces de la ciudad para dirigirla hacia la fuente donde provenía aquella canción tan conocida para él y que a pesar de los años no deja de gustarle y hacerle sentir cómodo y en casa, miro como su emplumado amigo, volaba hasta posarse en uno de sus hombros, claro, sin dejar de entonar las notas del himno que le había enseñado en su primera reunión, por el momento podía relajarse, la poca luz que ingresaba por el ventanal, los vidrios que impedían la entrada de sonidos externos e innecesarios, las sutiles notas del himno de Namimori chuu cantadas por Hibird, y quizás un poco de té verde que él ex vicepresidente pronto le traería era justo lo que necesitaba después de aquel día tan lleno de imprevistos.

Y no, no es Hibari Kyouya no pudiera soportar la tensión de una situación fuera de lo normal, a decir verdad desde su época de instituto estaba acostumbrado a lidiar con situaciones un poco fuera de lo común, y pues a decir verdad, no había cambiado mucho su rutina, después de todo él siempre estaba listo para enfrentar cualquier imprevisto, ya fuese una reunión con alguna persona importante, la prolongación de la misma (después de todo era un milagro que Hibari Kyouya soportase por mas de determinado tiempo el reunirse con alguien), una misión de ultimo minuto; siempre había algo que estaba fuera de la rutina, de "su" rutina, siempre; para él lo extraño era apegarse a lo normal, por lo que ya estaba acostumbrado a las situaciones imprevistas, sin embargo… en esta ocasión…

Frunció el seño al recordar la razón del por que se encontraba actualmente en Roma, y sus puños prontamente se vieron aferrados al frio acero de sus Tonfas, esa era la única característica visible que la gente podía apreciar cuando Hibari Kyouya estaba frustrado, y en esta ocasión no era la excepción, estaba frustrado, enojado y bastante nervioso, si, lo reconocía, estaba nervioso, lo había estado desde el momento en que recibió aquella llamada en el desayuno, era culpa de aquella llamada la razón del por que, él actualmente se encontraba en aquel Hotel en Roma, sin embargo, el enojo y la frustración se debía, principalmente a lo hechos que sucedieron aquel día, no corrigiendo, específicamente a los hechos que "no" sucedieron aquel día.

Fue el sonido de la puerta abriéndose el que le distrajo nuevamente de sus pensamientos, observo silenciosamente como Tetsuya entraba y encendía las luces indirectas, luego caminaba hasta la mesa dispuesta en el centro de aquella habitación y depositaba aquella bandeja con una taza y una tetera, mas un plato con confitados y bocados dispuestos para acompañar aquella bebida.

-Kyou-san, supuse que quisieras algo para acompañar el té, después de todo no has comido nada desde el desayuno- hablo, mientras tomaba la charola e iniciaba su camino rumbo a la puerta, y justo antes de salir añadió- estaremos cerca por si nos necesitas- de esta forma cerro la puerta tras de si, para volver el silencio y tranquilidad de aquella habitación.

Si, silencio y tranquilidad es lo que quería, sin embargo no podía obtenerlo, no hasta que finalmente supiera la razón del por que estaba ahí. Tanto trabajo que hacer, tantos herbívoros que eliminar y el había dejado eso en segundo plano para acudir a este llamado. Claro que estaba irritado, Hibari Kyouya no era una persona que se dejase llevar por emociones o decisiones apresuradas, y por lo cual, era la principal razón del por que en ese momento estaba de muy mal humor, ya que ahora que lo pensaba detenidamente, el no había dudado ni un segundo en abandonar la cede principal de Sicilia y viajar hasta Roma para poder cumplir con la petición hecha mediante aquella llamada.

Sin embargo, no podía tampoco culparse de su forma de actuar, ya que después era una deuda de honor la cual solicitaba su presencia en aquella ciudad, pero, mas aun era una petición de alguien que de alguna forma se había sabido ganar su respeto y admiración como persona, se podría decir que era la única persona con la cual valía la pena tener cerca su compañía, y por que no cuando se podía una buena pelea. Era por ello que no había dudado en responder a la solicitud de ayuda, sin embargo, aun así le frustraba no haber podido entablar comunicación con esa persona en todo el tiempo de su estadía, sabía perfectamente que no se dejaría ver con tanta facilidad, pero ella no era de las personas que le harían perder su tiempo.

Cansado se dejo caer sobre aquella cama, a su orden las luces de aquella Suite se apagaron y sabiendo que nadie le interrumpiría, se dijo a si mismo que unos minutos de descanso ayudarían mas que salir buscar a alguien de quien dicho paradero desconocía; una mente tranquila, y un calculo frio para tomar las decisiones es lo que necesitaba en ese momento y unos minutos de relajación podían dárselo; tan solo serian unos pocos minutos…

La sensación de compañía en aquella oscuridad le despertó; sin hacer movimiento alguno se permitió concentrar cada uno de sus sentidos e instintos, no podía definir aun si aquella presencia era hostil o no, sin embargo no; pero en la actual situación en la cual se encontraba, vamos que sabia mejor que nadie cuantos enemigos podría tener y aun cuantos aliados mismos querían verle muerto; un cambio de rutina tan drástico y hasta cierto punto fuera del estricto control de la planificación de la Nube guardia, era la oportunidad perfecta, eso y el hecho de que desconocía la situación actual de las familias lideres de Roma o el por que había sido llamado hasta ese lugar.

Por lo que sin hacer ningún movimiento perceptible busco debajo de la almohada bajo su cabeza, el arma que había ocultado por precaución, detestaba utilizar aquel tipo de artefactos, para él no se diferenciaba mucho de un vándalo común y corriente con los que solía tratar, armamento de herbívoros, como le llamaba con desprecio, sin embargo el bebé había insistido en que todos y cada uno de los guardianes Vongola debían portarlas, para uso personal de su protección, l mismo había dicho que sabia bien que no eran tan efectivas como sus ataques e instrumentos que utilizaban normalmente, pero ya que la mayor parte de ellos trabajaba con armas de corto alcance y combate cuerpo a cuerpo, esto les ganaría los preciosos segundos para alcanzar su estado de combate, segundos que podrían ser de vida o muerte, según palabras textuales del bebé. Y debía reconocer que en mas de una ocasión, como en ese momento, podían llegar ha ser de alguna utilidad.

Espero en silencio, ya había acostumbrado su mirada a la oscuridad, mantenía relajados cada uno de los músculos de su cuerpo, aparentando aun estar dormido, a la espera de algún movimiento de su "enemigo" sabia la ubicación actual de dicha persona, pero no podía ser descuidado, por lo que el esperaba un movimiento que le diera la señal para actuar. Por lo cual espero, escucho la puerta de cristal que dividía aquella recamara de la terraza exterior, moverse lentamente casi sin perturbar el silencio, y luego pudo sentir el aire correr presuroso mezclarse con el cálido ambiente, para segundos después sentir la presencia de aquella persona acercarse hasta él, casi imperceptible, debía reconocerlo, por lo que posiciono su mano en la empuñadora del arma bajo su almohada, dispuesto a dar el primer paso, sin embargo…

-Kyouya-

Inmediatamente abandono el arma, reconocía aquella voz, que aun susurrante podía apreciar el tono de apremio y suplica en ella, sin dudarlo un segundo se incorporo sobre su cama con la clara intención de enfrentar a quien no solo le había nombrado sino le había llamado aquel día, temprano por la mañana; cuando aun estaba en Sicilia.

- Saya- hablo en el momento en que visualizo la sombra parada frente a él a escasos pies de la base de su cama. Tras aquel reconocimiento mutuo un profundo pero pacifico silencio cayo dentro de aquella habitación, ella de pie delante de él y el ahora, también de pie frente a ella.

-Ha pasado tiempo, Kyouya- fue aquella sutil voz la que rompió el silencio entre ambos, que ahora amenazaba con ser un tanto incomoda la situación ahora ahí, presentada.

-Aa, ha pasado tiempo- respondió el; dando paso a otro corto silencio, que pronto fue irrumpido por la suave risa de la mujer presente. La cual cortó pronto para poder hablar con él.

-Es bueno verte, Mio care amico (1)- saludo, seguramente con una sonrisa en su rostro pensó Hibari al escuchar el tono utilizado.

-lo mismo digo- contesto, y a pesar de que fuese tan impropio de él, también sonrió y hablo con una voz muy agradable para el oído de quien le visitaba- Il mio única amica (2)

-No has cambiado nada, a pesar de los años sigues siendo el mismo antisocial que intente matar en el pasado- hablo ella mientras daba lentos pasos hacia él.

-no veo la necesidad de rodearme de Herbívoros, suficiente tengo con "Vongola"- contesto él restándole importancia al asunto.- y tu tampoco cambias, entrando sin ser llamada.

-Reborn, ha hecho un magnifico trabajo, realmente eres un "Carnívoro" de escasa existencia- bromeo ella mientras se detenía hasta alcanzar unos mechones del cabello de Hibari y así acomodarlos mejor para poder ver mejor los ojos fríos de este. Sonrió abiertamente para que él también pudiera ver aquella sonrisa, el recordar su desastroso primer encuentro le había traído gratos y a la vez frustrantes recuerdos.

-Y pensar que eras mi enemigo, eres la única presa en mi lista que aun vive- comento mientras retrocedía unos pasos, pero súbitamente la sonrisa en su rostro se desvaneció, recordaba lo que había venido y para su desgracia y tristeza no tenia mucho tiempo.- pero sabes, ahora me alegro que así sea- contesto mientras buscaba el apoyo en la pared cercana.

Ese comentario causo una gran sorpresa en él, no es que no estuviera acostumbrado a oírlo, después de todo en sus platicas siempre salía dicho cometario a relucir, mas bien fue el hecho de cómo lo dijo, el tono cansado y hasta cierto punto resignado; frunció el seño al ver las acciones de su visitante, la conocía lo suficiente como para saber que no actuaba de manera normal, a pesar de que ella actuara como comúnmente lo hace; no fue necesario que la observara mucho tiempo o que hablara con ella para confirmar lo que sucedía; su rostro se contrajo en una fracción de segundo, sus ojos se opacaron levemente por una tristeza sutil, la cual no duro mucho, pues sabia lo que sucedía, y ahora sabia que ese frágil olor metálico provenía de ella.

-Sabia que responderías a mi llamado- hablo ella aun si verle directamente- me alegra haber confiado en ti desde el principio, ahora se que no me fallaras nunca- hablo

-Saya- su voz se endureció cuando la llamo por segunda vez, pero ella no respondió a su llamado- Saya- llamo una segunda vez, pero en esta ocasión si respondió, sin embargo no era lo que él quería saber.

-siempre supe que llegado el momento serias mi mas grande aliado y a pesar de que se que has venido mas para pagar tu deuda con migo que por ser yo quien te llamaba- agrego- se que puedo confiar en ti como mi amigo, mi mas confiable amigo.

-Que paso?- pregunto mientras la obse4rvaba moverse nerviosa en aquella habitación

-"Amarena" ha muerto casi en su totalidad- hablo con sentimiento de tristeza en su voz- pocos han sobrevivido, pero no tardaran en caer.

-"Amarena" es fuerte- contesto mientras la miraba mas aferrarse a algo que abultaba en su pecho, no lo había visto antes, pero ahora en la oscuridad podía distinguir el cambio de volumen en sus ropas.- han sobrevivido junto a los Vongola- respondió.

-éramos fuertes y a diferencia de tu familia; en el pasado no pudieron visualizar un prominente futuro, la traición y el deshonor nos han asesinado - respondió ella mientras le miraba de reojo- ahora solo seremos el recuerdo en las historias de la mafia- concluyo.

-Sorrento esta muerto, verdad?- pregunto, a pesar de saber que podría ser un tema delicado para ella, no vio reparo en preguntarlo directo. Y su silencio fue mas que suficiente.- te siguen?- pregunto luego, de lo cual obtuvo una afirmativa silenciosa.

Guardaron silencio otro momento, mas que por no saber que decir, si no como decirlo, el tiempo se estaba acabando y los pocos minutos que había ganado para despistar al enemigo pronto se terminarían

-Buscas Venganza? Por eso me has llamado?- pregunto de repente Hibari, por un momento ella pareció meditarlo, pero fue la sutil sonrisa de consuelo en su rostro lo que le dijo que había errado el motivo.

-No Kyouya- hablo mientras negaba con la cabeza- busco alguien con honor y fe en su palabra- hablo- busco alguien que pueda terminar el "trabajo" que yo inicie; alguien que a pesar de no tener ningún deber con migo, pueda yo confiar en él por siempre- concluyo.

Aquellas palabras le confundieron y así lo expreso en su siguiente comentario.

-no te entiendo Saya.

-No necesito que lo hagas Kyouya- respondió- solo quiero que me des tu palabra.

-Estoy aquí para cumplirla, no es suficiente para ti?- pregunto.

-No es esa palabra la que quiero que cumplas, con ella me juraras a mi, necesito que jures tu palabra parea con alguien mas- hablo- necesito saber que esa persona podrá contar con tigo cuando la situación lo amerite, necesito saber que tu estarás para esa persona cuando yo no pueda hacerlo, cuando yo ya no este para hacerlo- concluyo.

-Saya, a donde quieres llegar?- cada frase dicha por ella, terminaba confundiéndolo mas.

-Kyouya, prométemelo, júrame que tu cumplirás con lo que yo no pude terminar- alzo un poco desesperada la voz.

-Saya, no se que me estas hablando, no se que debo prometerte- afirmo Hibari.

-Kyouya, se acaba mi tiempo, por favor prométemelo, te aclarare todo cuando lo hagas, pero por favor prométeme a mi que le protegerás- pidió casi en suplica.

Hibari estaba en un dilema, no era su naturaleza el prometer cosas sin saber la situación en pleno control de su persona, pero era su palabra de honor la cual debía cumplir por medio de ese juramento; le miro extrañado una vez mas y si sus sospechas eran ciertas, tal vez, su palabra podría brindarle un poco de paz, al final.

-Saya, en verdad no se de que hablas, pero estoy aquí para cumplir mi palabra, y si eso es lo que me pides así lo hare; puedes confiar en mi, si la situación lo amerita podrá contar con migo- afirmo serio y sin ningún cambio en su voz- terminare tu trabajo por ti- afirmo

Por su parte saya, parecía estar complacida, ya que sonreía mientras le dedicaba una tierna mirada, parecía que para ella esas simples palabras le bastaban, y así lo expreso prontamente para asombro de Hibari

-Entonces, ahora puedo realmente confiarte mi mayor tesoro a ti- hablo mientras se acercaba a el y retiraba el manto que portaba sobre su ropa- esto es lo que quiero que protejas, no por mi, no por "Amarena", sino por ti y por ella- hablo mientras depositaba en los brazos de un consternado Hibari aquello que había estado cargando desde siempre.

- questo cielo mi protegge, la mia vita, per favore ... non è mia, non per essere una parte di me e lui, lo proteggono per essere voi, che ormai può contare solo con te, e che ora non è più davanti, ma il mio cielo, ma la tua, i loro sogni sono i tuoi sogni, il vostro tempo sarà per lei, e si finisce per quello che ho iniziato con questa vita, si prega di protezione per te, per lei e non io. Ho solo dato vita a voi affidato (3)- hablo mientras depositaba a una preciosa nena que no cumplía el año en brazos de aquella persona, y luego alzaba la mirada para ver detenidamente al hombre al cual ahora le confiaba su mas grande tesoro, por no decir la razón de su vida; lo observo detenidamente mientras el aun no salía de su estupor

-siempre dije que tu mirada y la él eran la misma; el mismo color, la misma seriedad, el mismo hielo en ella, era como ver un mismo mirar en diferentes personas- sonrió mientras hablaba y acariciaba delicadamente con una de sus manos el rostro de Hibari- Fui feliz con Sorrento, pero nunca pude evitar preguntarme, Si fueses un poco mayor o si tan solo hubieses aparecido antes de que yo pusiera mis ojos en él, si nuestra historia fuera otra.- sonrió tristemente al comparar a la persona frente a ella con su ya fallecido esposo

-Saya…- hablo sin embargo ella le corto con otra triste mirada.

- tal vez, entonces, ella realmente fuera tu hija ahora, Kyouya- comento mientras se alejaba de él y vertía su atención a la bebe aun dormida. Pero fue la afirmación de Hibari la que hizo devolver su atención al rostro de él

-No lo es ahora?- afirmo mas que preguntar; por un segundo la sorpresa en los ojos de ella opaco tenuemente la tristeza que vertían, para luego ser sustituida por un agridulce mirar.

-Lo es- respondió ella mientras acariciaba por ultima vez la mano de su pequeña hija.- se que la protegerás, se que en un futuro la veras como tal.- afirmo ella mientras le sonreía. El silencio que ella impuso no dejo de incomodar a Hibari.

-Credo che questo è un addio(4) Kyouya- hablo mientras retiraba un collar en forma de estrella de su pertenencia y lo colocaba en las manos de él- mas que un recuerdo es la llave que solía ocupar para mi uso personal de mi bóveda en el Banco de Italia, en esa caja que ahora estará a tu nombre, esta todo lo que necesitaras saber de ella, de mi, de Sorrento o de "Amarena", y se que llegado el momento te serán de utilidad, solo te pido que en un futuro cualquiera se la des a ella, aunque no le hables de mi; solo quiero que ella la tenga.- concluyo mientras cerraba la palma de él alrededor de la estrella; ambos sabían a lo que se refería, y mejor que nadie ella sabia que por la seguridad de su propia hija lo mejor es que ella no supiera pronto de ella.

-Crecerá y en un futuro ella misma podrá saber por su propio esfuerzo de ti- afirmo Hibari, mas por darle paz a quien se despedía que por ser verdad.

-Kyouya, una cosa mas; Sorrento…- hablo

-Yo me hare cargo- afirmo; mientras ella sonrió para si- tu hija tendrá una lapida sobre la cual llorar a sus padres, tal vez no lo haga ahora, pero en algún momento deberá hacerlo y para entonces, la lapida existirá- concluyo amargamente, pero eso no borro la sonrisa en el rostro de ella.

-Lo se-hablo Saya mientras sentía un nudo en su corazón aflorar por la cruel realidad que pronto se avecinaba- se que lo harás- no pudo evitar quebrar su voz en la ultima afirmación.

-algún día, ella sabrá de ti, yo, "La Fundación" y "Los Vongola" protegerán al futuro de "Amarena"-

-Soukyuu- dijo mientras se alejaba mas aun sin apartar la mirada de ellos- ese es su nombre; y se que portara orgullosa tu apellido.

-un "Cielo azul y abierto"-

-Hai, un cielo muy hermoso, tan azul y extenso- afirmo mientras sentía que su tiempo había llegado al final.

Pero justo cuando iba a despedirse y llevar a fin todo lo que era su vida, fue el llanto sordo de la bebe quien distrajo la atención de Hibari de Saya, quien ya había despertado, sin embargo para cuando Hibari busco nuevamente la figura femenina dentro de aquella habitación, solo la puerta de vidrio a medio abrir y las cortinas moviéndose gentilmente con el viento era lo que quedaba.

-Sayonara Nikaydou Saya- fue lo último que dijo mientras volvía su atención a quien ahora necesitaría de la mayor parte de la misma.

Pronto volvió al semblante y al porte estoico de siempre, la bebe parecía haberse dormido de nuevo, por lo que la deposito suavemente en la cama que ocupaba; camino hasta la mesa de noche donde había dejado su celular y lo abrió en busca de un numero en especifico, de paso observo la hora, la 1:10 am marcaba el reloj de aquella habitación, era tarde para hacer esa llamada, pero la situación apremiaba.

-Hibari- escucho el saludo del otro lado de la línea

-"Bebe"- hablo- puedes viajar a Roma ahora?- pregunto sin darle tiempo a contestar mas. El silencio al otro lado de la línea le dijo que consideraba las opciones.

-Es urgente la situación?- escucho preguntar a lo que contesto con una afirmación- estaré ahí en un par de horas- fue todo lo que dijo Reborn al otro lado de la línea para luego cortar comunicación. Una vez hecha la llamada a Sicilia, marco otro número conocido por él y espero que le contestaran.

-Tetsu- hablo- Ven- fue todo lo que dijo y tras escuchar la afirmación de su segundo al mando, cerró el celular, así en silencio y de pie donde estaba se quedo un momento observando aquel pequeño ser dormir plácidamente en aquella cama, ignorante de lo que acontecía en ese momento a las personas que le dieron la vida.

-Solo nos queda esperar- hablo mas para si que para la bebe mientras se sentaba al lado de la pequeña en aquella habitación.

Fin del Flash Back.

Miro por la ventanilla del auto, la niña en sus brazos se había dormido hacia mas de una hora justo después de haber descendido del jet privado de la familia y haber abordado las limusinas personales que le esperaban, la verdad empezaba acostumbrarse a sentir el peso en sus brazos y al parecer la bebe era una muy tranquila, ya que o bien no pareció notar el cambio de su madre a un extraño, o era demasiado pequeña para notarlo.

Miro de reojo al "Bebe" llamar por su celular, suponía que hablaría con Sawada, ya que solo con el hablaba de esa forma, pronto reconoció la vereda que conducía a la entrada principal de la villa de los Vongola, era cuestión de unos cinco minutos para llegar; y a pesar de que lo ultimo que quería era dar explicaciones, sabia que tendría que darlas a quien estuviese en la mansión en aquel momento.

-La mayor parte de la familia nos espera- hablo el "bebe"- Cavallone también viene en camino, por lo que será mas fácil de explicar- concluyo mientras jugaba entre sus dedos con León. El en respuesta solo asintió; lo siguiente que supo fue que los coches habían atravesado la verja principal y se habían detenido en la entrada.- llegamos- hablo Reborn

Era verdad habían llegado, y ahora una vez atravesadas esas puertas seria el inicio del cumplimiento de su promesa, y como Hibari Kyouya era, el no daría marcha atrás de ahora en delante. Con cuidado abandono el automóvil y miro en dirección de las puertas principales que se abrían para darle la bienvenida, observo un momento al pequeño bulto formado en su capa, para luego caminar decidido e ingresar en aquella mansión.

En sus pasos presurosos, no pudo distinguir el brillo casi segador que brindo un cristalino dije en forma de estrella que de ahora hasta que la niña tuviera la edad suficiente, colgaría imperceptible de su cuello, era tan brillante como la sonrisa complacida de su ahora fallecida amiga.


Y bien? como lo hice? fatal?

Igual, esta historia aun tiene mucho que contar, la proxima vez entrara a escena Dino san, asi que esperadlo un poco; no hay mucho que decir de este capitulo, solo me resta agradecer por haberlo leido, y dejarles unas traducciones por si no entendieron el italiano, nos vemos y cuidense.

(1) Mi querido amigo

(2) Mi única amiga

(3) protege este cielo mío, que es mi vida, por favor... no por ser mío, no por ser parte mía y de él, protégelo por ser tuyo, por que de ahora en adelante solo podrá contar con tigo, y por que de ahora en delante ya no es mas mi cielo sino el tuyo, sus sueños serán tus sueños, tu tiempo será para ella, y tu terminaras lo que yo inicie con esta vida, por favor protégelo por ti, por ella y no por mi. Yo que solo le di la vida te lo confió a ti.

(4) Supongo que esto es un adiós.