MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, ME ALEGRA MUCHO QUE LES ESTE GUSTANDO LA HISTORIA, BUENO LES AVISO QUE LA ACTUALIZACION SERA LOS VIERNES!!!!

BESOS Y ABRAZOS Y ABAJO PONGO YA DE QUE PELI SE TRATA

CAPITULO I LA VIDA DESPUES DE TI

FECHA ACTUAL… DIEZ AÑOS DESPUES.

El sol se asomaba por aquel ventanal de ese lujoso departamento; Sasuke abrió sus ojos, se encontraba semi-desnudo mientras que del baño salía una pelirrosa con una toalla amarrada a su cuerpo y otra en su mano secándose su largo y lacio cabello.

¡Ohayo, Sasuke-san! – Saludó la chica. – Tengo que irme. Ahh gracias por lo de anoche… En verdad eres un excelente amante. – Admiró la joven mientras que Sasuke le mostró una sonrisa de superioridad.

Te veré esta noche, pasó por tu casa a las ocho e iremos a cenar a un lujoso restaurante. – Pidió el moreno de manera seria al mismo tiempo que se levantaba de la cama para ponerse su bata de seda.

¡Estas loco Sasuke! ¿Qué no sabes que día es hoy? ¡Hoy es Nochebuena, pasaré la víspera con mi familia! – Grito la pelirrosa haciendo que el azabache hiciera una mueca de fastidio, simplemente Sakura era buena en la cama pero después se volvía una molestia y su principal era su chillante voz.

Cuando la chica salió de su departamento, el moreno se dirigió al cuarto de baño para tomar una relajante ducha, al cabo de quince minutos salió y fue hacia su amplio guardarropa para elegir uno de sus flamantes trajes de diseñador; terminándose de vestir, arreglo su cabello de la misma forma en como solía usarlo desde la adolescencia, una vez más se miro en el espejo para ver que lucía impecable y así fue, cogió las llaves de su lujoso automóvil deportivo, las del de su pent house y salió de este caminando por el pasillo hasta que llegó al elevador.

Apenas llevaba tres pisos descendiendo cuando alguien lo detuvo, adivinando en su pensamiento que se trataba de la misma señora del piso numero veinte, de alrededor de cincuenta años, algo extravagante en su vestimenta, sosteniendo a su perro de raza chihuahueño llamado shukaku, el azabache la saludo amablemente con su ya conocido tono sarcástico.

¡Ohayo, Kurenai-san! ¿Cuándo va a aceptar una cita romántica conmigo? – Preguntó el ojinegro haciendo que la mujer le sonriera de medio lado sin dejar de acariciar a su perro.

Hnnn… Sabe bien que eso no va a pasar Sasuke-kun, Asuma es especial y aunque usted es un hombre sumamente atractivo; por nada del mundo saldría con alguien como usted… - Respondió Kurenai lo que hizo que ambos sonrieran.

Ambos bajaron en la recepción, Kurenai salió por la puerta mientras que Sasuke se acercaba a la recepción a recoger su correspondencia.

¡Ohayo Juggo! ¿Cómo te fue en este año?

¡Ohayo Sasuke-san! Me regalaron $10,000 ryus y un bono extra de $2,000 – Respondió el peli naranja mientras el moreno recogía sus cartas.

Te lo dije, haces un estupendo trabajo… Bueno me voy llegare algo tarde, deseo que pases unas felices fiestas. – Se despidió el moreno dirigiéndose al estacionamiento seguido por las miradas de varias mujeres.

¡Feliz Navidad, Sasuke-san! - Respondió Juggo antes de que el ejecutivo desapareciera por el corredor.

El moreno abordó su lujoso automóvil que era un Ferrari de reciente modelo en color plata, condujo hasta el centro de la ciudad lugar donde estaba la compañía que desde la perdida de sus padres y hermano en aquel terrible accidente hace más de doce años, él había heredado y que cuando estuviera listo para tomar posesión de los bienes; su único pariente: Madara Uchiha – hermano menor de su padre - mejor conocido como tío Tobi le había administrado con gran éxito la empresa de bienes raíces y arrendadora: Uchiha´s Corp. En la que cuando Sasuke termino sus estudios de administración e inversiones en Suna regresó a Konohagure para tomar posesión de su herencia pero al ver que su tío había hecho un excelente trabajo optó por asociarlo a la empresa, y así ambos estaban al frente; llevándola al enorme prestigio que actualmente era conocida.

El azabache llegó al edificio, salió de su automóvil, saludo al joven Suigetsu y le dio las llaves para que lo estacionara en su lugar reservado.

Ya adentro, Sasuke abordó el ascensor que lo llevaría al último piso del corporativo, que cuando las puertas del elevador se abrieron; su secretaria: una chica pelirroja, de tez blanca y que usaba anteojos se le acercó para darle los buenos días y pasarle sus mensajes.

Ohayo, Sasuke-san – Saludo la joven, quien se ruborizaba con ver lo guapo que se veía esa mañana su jefe. Lo que hizo que el ojinegro sonriera de medio lado y le devolviera el saludo de manera acida.

Buen Día Karin… ¿Ya iniciaron la reunión?

Apenas van a comenzar, su tío Tobi y los demás socios lo están esperando en la sala de juntas.

El moreno solo asintió sin responderle a la secretaria, solo le mostró su ya característica media sonrisa lo que hizo que el sonrojo de Karin aumentara más de lo normal, Sasuke se encaminó hacia aquel gran salón, cuando entró saludo a los del consejo de manera amable, siendo asaltado por un chico más o menos de su misma edad, de cabello largo hasta la cintura en color castaño, recogido en una coleta baja, de tez sumamente blanca, muy parecida a la del Uchiha solo que este sus ojos eran tan claros como el agua, su nombre: Hyugga Neji, hijo de uno de los socios de la empresa muy amigos de la familia Uchiha.

¡Sasuke estamos metidos en un gran lío! – Susurró el castaño de manera nerviosa. – La competencia le ofreció un mejor manejo de acciones a las empresas de la familia Yamanaka y los vamos a perder…

El moreno, reviro sus ojos en señal de fastidio, tomo a su amigo de los hombros y mostrándole su tan ya característica arrogancia le respondió:

Ayer ya no te quise hablar porque era muy tarde y supuse que tú bebe recién nacido y tú esposa estarían ya durmiendo, anoche cené con el Sr. Yamanaka y le ofrecí lo mejor de lo mejor en lo que se refiere a financiamiento, arrendamiento y asesoramiento en cada una de sus inversiones y el hombre quedo complacido. Así que deja de estresarte por cosas que no valen la pena.

¿Sasuke pero estás seguro que el contrato ya es de nosotros?

Por supuesto, aún no hemos firmado el pero ya es un "trato de caballeros"

Ya un poco más calmado, Neji sonrió ante lo dicho por su socio y amigo, sabía que Sasuke era excelentísimo en los negocios y confiaba plenamente en lo dicho por el moreno. Y de esta manera ambos se dirigieron a sus lugares para iniciar la junta, que solo trataba de concretar unos asuntos pendientes, un pequeño brindis entre los ejecutivos y desearse una Feliz Navidad y un Prospero Año Nuevo.

Ya habiendo terminado la pequeña reunión, Sasuke se despidió de los miembros del consejo, le dio un abrazo a Neji Hyugga y le deseo lo mejor para él y su familia, lo mismo hizo con su tío Tobi en la cual le agradeció por su ayuda en todo este año y le deseo unas excelentes vacaciones ya que el mayor planeaba irse del país por un par de meses.

Al entrar a su oficina, Karin entró detrás de él lo que causo cierta molestia al moreno.

Suminasen, Sasuke-san… Mientras estaba en la junta, habló un joven por teléfono y me pidió que le diera este mensaje. – La chica le entregó el papel, el Uchiha lo tomó y tomo asiento en su silla.

¿Qué? – Exclamó algo sorprendido. – ¿Uzumaki Naruto?

¿Sucede algo Sasuke-san? – Preguntó asustada la secretaria al mismo tiempo que entraba Madara al inmueble, a lo que la chica hizo una reverencia y salió de inmediato de ahí sin esperar la respuesta del joven.

¿Qué harías si un antiguo novio te llamara? – Le pregunto el menor a su tío.

A ver, muéstrame… - El hombre mayor se acercó hacia Sasuke sin evitar sonreír. – Vamos sobrino no te sientas tan importante, a lo mejor solo quiere desearte Feliz Navidad.

Sasuke leyó el mensaje en voz alta para que lo oyera su tío Tobi.

"Uzumaki Naruto, dejará el país mañana y quiere devolverle algunas cosas"

La desilusión se pintó el bello rostro de Sasuke, tratando de que su tío no lo notara.

¿Qué cosas querrá devolverme? Además. – Se puso de pie guardándose el papel dentro de su saco. - ¿Cómo consiguió mi número de teléfono si hace diez años que no nos vemos?

Ese chico Naruto… ¿Es el mismo niño rubio que fue tu "amor" en la universidad antes de que te fueras a estudiar a Suna? – Preguntó el mayor un tanto curioso.

Sí es el mismo… Pensé que él ya había salido del país porque quería estudiar medicina. – Respondió el joven algo nostálgico.

A lo mejor quiere "recordar viejos tiempos" contigo. ¿Qué harás, le devolverás la llamada? Porque anexo su número en la tarjeta.

Sasuke suspiro; arreglo el saco de su costoso traje y se dirigió hacia la puerta para salir de la oficina. – No tengo tiempo para pensar en fantasmas del pasado. Me voy Tío, salúdame mucho a mi tía Kyoko y disfruten de su viaje.

Eran alrededor de las nueve de la noche cuando Sasuke salió de aquel gran edificio, despidiéndose del encargado de la seguridad del turno de la noche, se había quedado a trabajar en su oficina hasta tarde ya que él no festejaba la Navidad, no contaba con su familia, a pesar de que su Tío Madara lo había invitado a cenar a su casa y pasar la Noche buena, simplemente el azabache no quiso ir ya que para él era más importante el trabajo que las festividades. Sasuke a pesar de ser rico, exitoso en los negocios, porte, clase, galanura, ser sumamente atractivo y tener a tanto a hombres como a mujeres en su cama, sus conquistas eran solo aventuras de una sola noche, el joven continuaba con su andar y vio que las personas que circulaban por ahí se les apreciaba alegres y felices.

Decidió irse caminando y mañana mandaría con uno de los choferes por su auto, se cubrió más con su abrigo ya que la nevada comenzaba a hacerse más tupida, cruzó la calle y encontró una tienda todavía abierta, entró para comprar una botella de sake, según él para festejar la noche en su departamento.

Saludó cortésmente a los dos empleados del lugar, que eran un hombre de unos sesenta años y el otro que le llamaba "abuelo" rondando apenas los veinte años. El azabache se dirigió a la estantería de los licores y tomó una botella, cuando se dirigió a la caja a cubrir el importe de su compra, Sasuke y los demás vieron entrar a un joven de unos veinticinco años, de cabello algo largo en color blanco sujetado en una coleta baja y de anteojos. El joven se acercó al par de hombres encargados de la tienda y les entrego un boleto, argumentando que se había ganado un premio y venía a reclamarlo.

¡Hey necesito que me cambies mi boleto, aquí dice que gane $100 ryus! – Decía el chico mostrándole el boleto al joven tendero quien miraba algo extrañado el boleto.

Pues a mí esto no me convence como para canjeártelo, además esto se ve que lo alteraste. – Respondió el joven un tanto altanero a lo que el hombre mayor se acercó hacia su nieto para verificar el boleto.

¡¿Cómo diablos va hacer alterado?! – Preguntaba algo cabreado el chico de anteojos. - ¡Sí yo mismo lo compre en esta maldita tienda hace dos días!

Tiempo suficiente para que lo hayas alterado. – Aseguró el mayor, fijando su vista en la mirada del peliblanco.

¡Pues entonces altera está, cabrón hijo de puta! – Dijo al mismo tiempo que les mostraba un revolver.

Los dos encargados se asustaron al ver el arma en la mano titubeante del chico de anteojos, los demás compradores que eran una señora mayor y una joven rubia se echaron al piso boca abajo cubriéndose con las manos su cabeza.

Sasuke mantuvo la calma en ese momento, sin embargo a pesar de ser un experto en artes marciales dejó la botella sobre el mostrador y se acercó hacia el chico quien al verlo; desvió el arma de los otros dos y se la apuntó al Uchiha.

Oe… Tranquilízate, no te voy a hacer daño. – Le habló el moreno mostrando sus manos para darle seguridad al otro de que no venía con ninguna mala intensión.

¡Pues sí sigues acercándote el que saldrá dañado serás tú!

Vamos amigo, no por un estúpido boleto vas a cometer una tontería y vayas a prisión.

¿Y eso a ti que te importa? ¡Yo hago lo que se me pegue la gana! – Bufó molesto el chico, pero bajando el arma ya que pensó en las palabras que le dijo el pelinegro.

Mira, hagamos una cosa… - Habló el moreno al mismo tiempo que sacaba su billetera de su abrigo. – Yo te compraré el boleto.

Los demás presentes, incluyendo al peliblanco se quedaron viéndolo de manera incrédula ante lo dicho por Sasuke.

Sí te lo compraré, es más te daré $150 ryus. – Dijo sacando dos billetes; uno de cien y el otro de cincuenta. - Así tú obtienes una ganancia extra y yo puede que lo cambie en otra tienda donde si me lo valgan.

¿Y porque harías eso? - Le preguntó el joven mirándolo algo extraño.

Simplemente para evitar todo un lío, vamos toma el dinero, dame el boleto y sal de una vez de aquí antes de que den la alarma a la policía. – Le pidió Sasuke entregándole el efectivo y tomando el boleto.

El peliblanco sin mirar a los demás agarró el dinero, le aventó el ticket y salió corriendo del lugar, el azabache dio un largo suspiro señal de que ya había pasado lo peor, miro el boleto y haciendo una mueca de disgusto, tomó su botella de sake y dejo el importe sobre el mostrador junto con el ticket.

Por tu ignorancia o tal vez por tu avaricia al dinero, este boleto si era real, se los dejo y hagan con él lo que quieran. – Arremetió el ejecutivo llevándose el licor entre sus manos, abandonando aquel lugar siendo observado por el par de hombres y las dos mujeres que fungían como compradoras, quien al escuchar lo que Sasuke dijo, decidieron abandonar la tienda murmurando algo entre ellas y haciéndoles mala cara a los encargados.

El moreno caminaba por la banqueta, deteniéndose un momento mientras abría su botella de sake, dándole un sorbo a licor, tratando de mitigar un poco el frío que se sentía esa noche. El pelinegro sintió que alguien venía detrás de él, dándose cuenta que era el joven de los anteojos quien lo había alcanzado desde el otro lado de la calle.

¡Hola! – Saludó el chico.

Hmn… - Respondió el azabache, dándole otro sorbo a su botella.

Quiero agradecerte por lo que hiciste allá atrás y también deseo hablar contigo un momento.

¿Conmigo? – Preguntó Sasuke algo sorprendido, claro sin darlo a notar ya que no era su "fuerte" mostrar sus emociones. El chico asintió a lo que el moreno le habló, preguntándole su nombre. - ¿Cómo te llamas?

Kabuto.

Ok Kabuto, dime una cosa… ¿Por qué actuaste de esa manera? ¿No te diste cuenta de lo que pudiste haber causado si se te sale un disparo y llegas a herir a alguien o inclusive matarlo? – Le dijo el ojinegro mostrándose molesto, a lo que el chico solo lo veía de manera serena.

¡Esta bien, esta bien; lo lamento; sé que actué mal, pero lo hice para darle un escarmiento a esos dos! Además, no te alcance ni cruce media ciudad para que me reclamaras por algo tan simple. – Respondió Kabuto alzando la voz a lo que Sasuke solo se llevo una de sus manos a su cabello echándolo hacia atrás.

Espero que seas consiente de lo que te acabo de decir. Pero bueno como has dicho; ¿Qué es eso que querías decirme? – Preguntó el moreno ya que sabía que si seguía "regañando" a Kabuto sería el cuento de nunca acabar y para decir verdad el ojinegro esta muy cansado, lo único que quería era llegar a su pent house y echarse a dormir.

Es que desgraciadamente la gente nunca va a cambiar; necesitan un escarmiento para que asimiles las cosas. ¿Oh que, tú nunca has pensado de esta manera? ¿Nunca has afrontado las consecuencias de tus decisiones?

¡Claro que lo he hecho, por eso he conseguido todo y no me falta nada! – Respondió un tanto ofendido el Uchiha.

Kabuto solo reviró sus ojos detrás de aquellas enormes gafas, sintiendo que también discutir con el moreno sería algo interminable, así que decidió dar por terminado aquel acontecimiento en la tienda por el dichoso boleto, observo por un momento de pies a cabeza a Sasuke queriendo analizarlo. Se llevó sus manos a la altura de su barbilla y le hizo una pregunta que desconcertó algo al moreno.

Dime algo… ¿Sí hubiera la posibilidad de cambiar algo, que sería?

El hubiera es algo inexistente… - Respondió el Uchiha usando su porte altanero y de orgullo.

¿Eres feliz? – Nuevamente preguntó erizando la piel del ojinegro, quien lo miraba desconcertado.

No tengo porque responderte eso.

¿Y porque no? – Cuestionó Kabuto acomodándose sus gafas con dos de sus dedos.

Simplemente porque no te conozco. – Finalizó dándole la espalda y emprender su camino hacia su departamento.

Tal vez ese hubiera te daría lo que has anhelado desde siempre… - Le respondió el joven peliblanco a pesar de que Sasuke le daba la espalda y caminaba por aquella oscura calle.

Una ventisca helada caló hasta los huesos de aquel pelinegro, pero no por el inminente frío que se sentía aquella noche del 24 de Diciembre; sino por la última frase que aquel desconocido le había dicho, ¿Qué carajos decía ese idiota después que prácticamente le salve el pellejo de ir a prisión? Era la pregunta que tambaleaba en su mente. Y decidido se giró sobre sus zapatos para encarar a aquel "imbécil" y reclamarle porque le había dicho eso. Pero Sasuke no contaba con que Kabuto había desaparecido sin dejar rastro alguno, el moreno volvió a sentir un escalofrío en su cuerpo y nuevamente se dirigió hacia su casa, acelerando el paso; cuando llegó se fue directamente a su habitación y durmió profundamente, llevándose en su sueño aquella última frase que Kabuto le respondió: Tal vez ese hubiera te daría lo que has anhelado desde siempre…

CONTINUARA…

Les hago otra vez la misma pregunta: ¿¿Me merezco un review??

Ahh y para los que adivinaron de que película era pues muchas felicidades, la película es HOMBRE DE FAMILIA, protagonizada por Nicholas Cage y Tea Leoni…