Hola a todos!!
Siento mucho no haber puesto nada (Disclaimer o N/A) en el 1er capítulo. El problema es que no tengo todavía mucha práctica en publicar historias :P
Si ni siquiera he puesto el título del capi! La causa es que no se me ocurre ninguno. Con Capítulo 1 me basta.
Total, que aquí está el segundo capi, por fin actualizado (y eso que acaban de empezar las clases). Espero que lo disfrutéis, como lo disfruté yo al escribirlo.
Disclaimer: Los personajes son de Masashi Kishimoto, y no pretendo sacar ningún bien material, sólo reviews (sean buenos o malos). Pido disculpas si he ofendido a alguien insultando a los personajes.
De pronto se acuerda de que después de ir a ver al cliente tiene que ir a su apartamento a recoger sus cosas para el viaje, porque puede tardar varios días. Suelta unas palabrotas a través de la máscara que hace que varias personas se volteen a mirarlo con cara de sorpresa. Él los ignora y sigue caminando. ¿Dónde tiene la cabeza? Su apartamento esta por el camino, pero ya lo pasó hace rato. Y si ahora vuelve, al cliente probablemente se le acabará la paciencia, se largará y Tsunade lo haría picadillo. No es que Kakashi aprecie mucho su vida, pero tampoco la tiraría a la basura de esa manera. Además tiene cierta inquietud por el castigo que le puede poner la vieja. ¡Ahora, que está peor que nunca! Kakashi recuerda el horror por el que pasó al querer pedirle vacaciones. La vieja lo había perseguido por toda la aldea, atizándole por todos sitios. Tuvo que pasar tres meses en el hospital con el 80% de los huesos rotos. Pero al igual que los otros jounins, se acostumbró a las torturas de la quinta. Sin duda es una hokage muy diferente al tercero. Ella los hace trabajar como esclavos, mientras que Sarutobi fue demasiado blando.
Los portones se hallan cerrados, y mientras el jounin llega a ellos, descubre a un viejo jorobado que lo mira con cara de pocos amigos. Es de mediana altura, con calva reluciente. Tiene la cara ancha, los ojos pequeños atentos detrás de las gafas. La nariz ganchuda y las comisuras de los labios curvadas hacia abajo completan su extrema fealdad. Lleva una simple camisa gris de mangas largas que le va grande. El saco a su espalda es bastante grande, pero al abuelo no parece pesarle mucho. Cuando Kakashi está lo bastante cerca, empieza a gritar.
-¡Al fin viene! Ya me iba a ir solo. ¿Se puede saber qué servicio es éste?- tiene la voz ronca y a la vez chillona- Llevo media hora esperando, y tengo prisa.
-Cierre el pico-responde Kakashi de mal humor-si no quiere morir.
El cliente se pone rojo de ira, pero no dice nada. Se cruza de brazos y frunce el ceño.
El enmascarado se gira hacia la casita situada a un lado del camino. Dos hombres vestidos de verde se encuentran en ella, sentados y recostados sobre la mesa con la cabeza apoyada sobre los brazos y soltando ronquidos. Kakashi se acerca a ellos con pasos rápidos.
-Izumo, Kotetsu, ¿por qué coño estáis durmiendo?- y, sin esperar respuesta, les sacude una colleja a cada uno.
Transcurre algo de tiempo hasta que los dos están despiertos del todo. Izumo se arrepiente de haberse quedado dormido y suplica a Kakashi no decírselo a la vieja. Kotetsu, en cambio, no para de quejarse de su falta de sueño y, naturalmente, la poca delicadeza que tiene Kakashi en el trato con sus compañeros de trabajo. Éste, que acaba de tranquilizarse un poco, lo ignora.
Nadie parece percatarse del abuelo con cara de perros que da golpecitos en el suelo con el pie, señal de impaciencia. Cuando se da cuenta de que se han olvidado completamente de él, no aguanta más.
-¡¿Piensan pasarse todo el día aquí diciendo y haciendo memeces?! ¿O alguno de ustedes me va a acompañar?
-Vaya, lo siento mucho, señor…-Kakashi se da cuenta de su fallo, e intenta rectificarlo.
-Señor Tenzako- responde el cliente a regañadientes.
-Muy bien, señor Tenzako. ¿A dónde se dirige?
-A la isla Tortuga. Voy a pasar unas vacaciones con mis nietos. Ellos me esperan allí.
-¿La isla Tortuga? Mmmm…-Kakashi intentaba localizar el nombre, pero nunca se le había dado bien Geografía.
-Isla Tortuga, eso está en el País de la Ola, ¿no? - interviene Kotetsu.
El abuelo afirma con la cabeza.
-Ok. Si no le importa, señor Tenzako, espera un momentito aquí que voy a por mis cosas…-Kakashi se da la vuelta y sale corriendo en dirección a la aldea.
Otra vez este estrés. Está hasta las narices de que lo manipulen como a un tonto a cambio de nada. Y encima con amenazas. A pesar de no querer sentir lástima por nadie, Kakashi reconoce que los demás aldeanos también están sometidos a una gran injusticia. La dictadura de la borracha los cogió a todos por sorpresa. Todo es culpa de Jiraya, ese cerebro de mandril. 'Que sí, que sí, Tsunade es la única persona que puede encargarse de esto. Si yo os la traigo, seré libre, ¿no?'. Y obviamente, todos le creyeron. ¿Quién iba a sospechar que sus problemas alcohólicos hubiesen empeorado tanto? De todos modos, la mayoría esta agradecida que Jiraya no había cogido el puesto. Nadie quiere imaginarse lo que pasaría entonces. Porque al muy cabrón le da igual Konoha. Claro, él no tiene que permanecer allí. El maldito sannin es un pervertido nómada. Kakashi ha rumiado muchas veces la idea de largarse también. Quizás también lo lograse, como Sasuke. Aquel chiquillo es envidioso en todos los aspectos. El problema es que detrás de él no irían cinco enanos perdedores como había sido con Sasuke. No, a él lo seguirían anbus, jounnins de elite, o si no, la propia hokage. Y está seguro de que lo perseguirían hasta el fin del mundo. Servir toda la vida, o morir. Pues vaya mierda.
Al llegar a la entrada del apartamento, se percata de que su llave no encaja en la cerradura.
-¡Qué coj…! ¿Me han cambiado la cerradura?
