Capítulo 2 - ¿A Dónde Vamos?

Miranda y Sofía estaban totalmente atónitas, ¿cómo era posible que Amber tuviera tan mala suerte en el amor?, porque las dos estaban enteradas de los varios novios y las verdaderas razones por las cuales ella les terminaba.

Uno era un ladrón, otro tenía una novia mientras salía con ella, otro solo la quería para aparentar, otro más, solo le interesaba ser el rey del reino, el único que se había salvado era Frederick, él muy amablemente le había dicho que estaba interesado en Cleo, ella le agradeció su sinceridad a pesar de que le entristeció mucho.

Y ahora estaba David, él había sido el peor, la obligaba a hacer cosas que ella no quería, la trataba como a una muñeca, su juguete pero cuando se había cansado y dio por terminada la relación él había perdido los estribos y quería obligarla a seguir juntos y en el proceso quiso abusar de su inocencia pero gracias Dios fue más rápida.

Su madre y su hermana la abrazaron para calmarla y decirle que estaban con ella, no le habían dicho nada a su padre solo porque ella misma les rogó que no lo hicieran pero ya había sido mucho, tenían que decirle sobre esto.

"Amber, lo siento pero tenemos que decirle a tu padre" - Miranda siempre había sido una gran confidente de sus hijas pero antes de todo ella tenía que ser una buena madre y velar por su seguridad, aunque tuviera que hacer algo que ellas no quisieran.

"No, no mamá, ya termine con él, se acabo, además con el golpe que le di no se podrá ni centrar en algún tiempo" - No podía permitir que su padre se enterase, el reino y ellos serían la comidilla de todos los demás monarcas cuando este junto a su hermano, busquen escarmiento contra todos sus ex novios - "ya está arreglado, no es necesario, además ya estoy cansada de esto y he decido que no volveré a amar a algun hombre"

Sofía y su madre intercambiaron miradas preocupadas, ¿Amber?, ¿olvidarse de los hombres?, ahora sí lo habían visto todo.

"Pero Amber, ¿estás segura?, algún día llegara a ese hombre que está destinado para ti" - le animaba su hermanita.

"Si, es..algo normal que tengas que pasar por este tipo de pruebas para llevarte con el indicado" - afirmó Miranda, quien mejor que ella para decirlo, antes de casarse con el rey Roland II había tenido dos relaciones que fueron un fracaso desde la muerte de su esposo, Antonio, el padre biológico de Sofía.

"Podrían tener razón pero ya no quiero seguir pasando por esto, ¡es horrible!" - ya estaba decida y nada la haría cambiar de opinión.

"Pero no te puedes cerrar al amor" - a Sofía le daba tristeza ver cómo aquella Amber que conoció desde que se había convertido en su hermana, ilusionada y soñadora, había desaparecido.

"Lo siento, Sofia, Mamá, aprecio enserio que quieran ayudarme, son las mejores pero ya está decidido, ahora, ¿podrían dejarme sola, por favor?"- dijo para dar por terminada la charla, había sido un día muy duro y estaba agotada.

"Bueno, está bien y no le diré nada a Roland pero por favor piénsalo, tu padre, tus hermanos y yo te amamos y no nos importa lo que los demás digan" - Sofía estuvo de acuerdo con su madre, eran una familia y como tal debían protegerse y apoyarse y lo entendía pero era una princesa y tenía que velar por su reino, a pesar de que se tenga que tragar su dolor.

Miranda y su hija le dieron las buenas noches y se retiraron de la habitación.

Suspiro volteando su vista de nuevo hacia aquel cielo estrellado y a lo lejos vio la estrella que había descubierto hace algunos años, Amberina Mayor, brillando en el firmamento.

"¿Podría haber algún hombre que me ame de verdad?" - dejó aquella pregunta en el aire, se acostó y rápidamente cayó en los brazos de Morfeo esperando que mañana fuese un día mejor.

Mientras que en el reino de Albuquerque un Axel muy sonriente apenas iba llegando, ya era muy tarde, seguro ya todos estaban dormidos, no quería tener que soportar otra reprimenda de su padre por llegar a tan altas horas de la noche, les exigió a los guardias que no dijeran nada, estos accedieron pues no tenían más remedio él era el príncipe y tenían que obedecer, abrió la puerta principal muy despacio pero esto no evitó que rechinara un poco, menos mal que su padre tenía el sueño pesado si no ya se le hubiese aparecido, muy confiado camino hacia las grandes y largas escaleras listo para irse a su habitación, si no fuera por una voz muy bien conocida que lo hizo detenerse a mitad de su osadía.

"Por fin llegas" - si, esa voz no podría ser más que la de Hugo.

Maldiciendo su mala suerte volteo su vista por detrás de él y lo encontró sentado en uno de los sillones de la amplia sala, con las piernas y los brazos cruzados además que le dirigía una mirada de pocos amigos, este ya se encontraba vestido con su ropa de dormir, lo que faltaba, ahora su hermanito actuaba como un segundo padre.

"se puede saber, ¿en dónde estabas y porque llegas a estas horas? - trato de no alzar la voz, no quería despertar a su papá.

"Haber, me fui a una cita con la princesa Amanda y de allí me fui a pasar el rato con la princesa Támara, solo digamos que tuvimos un encuentro muy ardiente y ahora estoy aquí, teniendo que soportarte, entonces, ¿puedo irme?, "papá" - había dicho con un suspiro cansado y con el peor descaro del mundo para luego burlarse de la madures que Hugo mostraba.

"No es para tomárselo a la ligera Axel, por Dios mírate, juegas con los sentimientos de las mujeres, haces lo que te da la gana y llegas a la hora que se te antoja y quieres que todos hagan lo que tú quieres, ¿cuándo entraras en razón?, papá ya tuvo suficiente de esto, cada día se vuelve más viejo, siempre ha sido un gran padre para nosotros y está muy preocupado por ti"- Ya había tenido suficiente, por un lado estaba triste por ver a su hermano mayor malgastar su vida de esa forma y por el otro muy molesto porque su padre tuviera que soportárselo.

"¡Argsh!, vamos Hugo, estoy muy cansado, ¿no podemos hablar esto mañana?, me quiero ir a dormir" - le aburría tener que ser reprendido por su hermanito.

Suspiro, tal parecía que jamás cambiaría.

"¿Te parece que a mamá le gustaría verte así?" - eso sí que lo trajo a la tierra, si había algo que Axel no soportaba era que metieran a la memoria de su madre en una conversación sobre sus muchos defectos, ella había sido la única mujer más importante para él por lo que odiaba que la usarán para tratar de atraer su atención.

Muy pero muy molesto le dirigió una mirada gélida a su hermano, sin embargo este no se inmutó, lo conocía y sabía que con sus palabras había tocado un punto sensible en él y ahora no se detendría.

"No metas a nuestra madre en esto" - dijo entre dientes sin cambiar su expresión, más le valía a Hugo detenerse o la lamentaría.

"Mamá nos enseñó que un príncipe debe ser bondadoso, velar por el bien de su reino y actuar con madures y sabiduría, ¿acaso se te olvido todo eso? - al ver que este no respondía prosiguió - "lo sé, yo apenas tengo recuerdos de ella pero no por eso olvidó sus enseñanzas y cuánto nos amaba, nos enseñó a ser hombres de bien, a que a una mujer debes tratarla con respeto y amor como a una rosa, su flor favorita, amar a tu familia sin importar que, ser unidos hasta en los momentos más difíciles, respetar a tus mayores" - recalcó la última palabra, si su hermano no quería escuchar por las buenas escucharía por las malas, tampoco le gustaba meter a su mamá en esto pero era lo que hacía que su irresponsable hermano preste atención.

"Mamá ya no está, no tienes porque meterla" - o se callaba o no respondía por sus acciones.

"Veo que ya no te importa su memoria" - ya estuvo, eso sí que le había molestado, lo iba a lamentar.

Presa de la ira se abalanzó sobre él y lo tomo del cuello de la camisa, viéndolo con aquella profunda mirada de odio.

"No se te ocurra volver a decir eso, en toda tu vida, ¡¿me entendiste?!" - Hugo no mostraba miedo más bien lo encaraba, ya sabía que iba a reaccionar así - "¡Por supuesto que me importa la memoria de mamá! y recuerdo perfectamente todo los que nos decía ¡pero ella ya no está!, ¡no la metas en esto!"

"¡Entonces madura!, ¡hazte responsable de tus acciones, deja de tratar a los demás especialmente a las mujeres como si no tuvieran sentimientos!, pero sobre todo, ¡deja de darle dolores de cabeza a papá!, eres un príncipe, actúa como tal, no como un tonto inútil" - la voz de su hermanito era severa y firme, quería golpearlo, hacerle tragar sus palabras pero había algo que siempre hacía que desistiera de esa idea, sus ojos, aquellos ojos verdes oscuro que heredó de su progenitora siempre que los veía recordaba como esos ojos lo veían con amor y devoción y desde que Hugo nació había sido débil ante eso, para él su madre siempre fue la mujer más hermosa de él mundo y cuando sus ojos se serraron para siempre fue el peor golpe que la vida le había dado, por años se apoyó en él, es decir él era el mayor y sentía que tenía que enseñarle lo que sabía y protegerlo de todo mal pero a medida que pasaba el tiempo los hermanos se fueron separando, aunque por lo menos parecía que el amor por su hermano y su padre aún estaba allí, era incapaz de hacerles daño pero eso no evitó que llevará su vida hasta el hoyo en el que se encontraba.

No había sido su culpa, desde pequeño noto que a muchas niñas solo les gustaba su apariencia, título de nobleza y riqueza y pensó que si así era el mundo él se comportaría igual y hasta ahora no había chica común o princesa que no lo quiera más que por su físico o posición social.

Espero el golpe valientemente pero para su sorpresa jamás llegó, en cambio Axel lo soltó sin delicadeza y sin decir nada se fue escaleras arriba directo a su habitación, mientras él lo seguía con una mirada llena de compasión, esperaba que sus palabras le hubiesen llegado, cansado se dirigió a su alcoba para al fin descansar, mañana tenía su último día de clases.

Sin embargo, era ajeno a lo que sucedía en la habitación de su hermano, tan pronto como serró la puerta se pego de espaldas a ella con la mirada baja, apretó los puños y dientes con fuerza, fue a su tocador y tomo lo primero que encontró para luego lanzarlo con furia al suelo y romperlo, a los ojos de cualquiera eso era un berrinche pero si te fijabas bien podías notar las pequeñas lágrimas que empezaban a salir de aquellos ojos color gris verdoso, no quería oír nada sobre su madre porque significaba revivir aquel doloroso secreto.

Si tan solo hubiese sido más rápido, sí se hubiese quedado con ella, la habría protegido pero... ya no estaba y todo era su culpa.

Sin poder apagar su llanto se sentó en el suelo abrazando sus piernas y escondiendo su cabeza entre ellas pasando así el resto de la noche.

Un nuevo día en Enchancia, Sofía y James ya se encontraban desayunando con sus padres, Amber todavía no bajaba, para los hombres de la casa era natural, ella siempre se tardaba en arreglarse pero para Sofía y su madre era señal de que seguro no había dormido bien o no quería desayunar.

"Qué extraño, Amber aún no baja" - había dicho curioso el rey Roland II

"Se habrá quedado dormida" - sugirió Sofía tratando de tapar a su hermana.

"Si, seguramente se quedo despierta hasta tarde viendo las estrellas, ya saben que cuando lo hace nada la detiene" - decía James mientras comía con gusto sus panqueques voladores con arándanos y crema batida.

De pronto oyeron la voz del mensajero real.

"Sus majestades, buenos días" - dijo el hombre haciendo una reverencia para la familia en general - "ha llagado un mensaje del reino de Hakalo"

Todos se vieron sorprendidos, era el reino de la princesa Lei - Lani, la última vez los habían invitado para la prueba que ella tenía que hacer para saber si era digna de ser reina de su pueblo, ¿que sería esta vez?

"Muchas gracias, puedes retirarte" - le había dicho el rey al hombre mientras tomaba el sobre de sus manos y haciendo una última reverencia se retiró del amplio comedor real por la puerta grande, misma por la que llegó Amber.

"Buenos días, ¿qué dijo el mensajero real?" - preguntó al notar que su padre habría un sobre con un sello que se le hacía familiar mientras se sentaba a comer.

"Es un sobre de el reino de Hakalo" - le explico su hermana oji azul la cual aprovechó la distracción para preguntarle bajito - "¿estás mejor?, si no quieres no tienes que ir a la escuela"

"Voy a ir, no puedo simplemente esconderme y si, descuida estoy mejor" - no era muy cierto pero si se sentía un poco más relajada que anoche, sabía que tarde o temprano tendría que enfrentar a los rumores mal intencionados de los demás príncipes y princesas de la escuela.

Sofía le dirigió una media sonrisa a su hermana, estaba orgullosa de su madures pero muy preocupada por su seguridad y sentimientos, de pronto ambas escucharon la euforia de su padre al leer que decía el mensaje.

"Miren esto" - señaló al papel contento - "El rey y la reina de Hakalo se complacen en invitar a la familia real de Enchancia y a otra familia real que inviten para pasar una temporada en el reino"

"¡Oh!, qué bien, podríamos ir allí de vacaciones verano" - se animó la reina pensando que podría ser una buena distracción para Amber y para ellos también.

"Si y podemos invitar a otra familia real para que nos acompañe" - acentuó Sofía emocionada por volver a ver a su amiga, Lei - Lani.

"¿Tenemos que ir todos?" - Amber tenía dos problemas, no tenía ánimos y segundo a pesar de haber estado con las maravillas aún no se sentía parte de la naturaleza y según lo que su hermanita le contó, aquel reino era una isla con una selva inmensa lo cual no le apetecía.

"Oh, vamos Amber, será divertido y lo mejor es que se ven muchas estrellas en

Hakalo" - Miranda quería que su hija rubia se olvidara del dolor y divertirse, además para eso estaban las vacaciones.

La princesa rubia oji pardo suspiro, eran tres contra uno, no podría ganar, así que se rindió.

"Bien, iré" - tal vez esto le serviría para olvidarse de todos sus problemas.

"Entonces, está decidido, pero aún falta invitar a otro reino, ¿quién querría ir de vacaciones con nosotros a Hakalo?" - Roland no tenía idea de a quien invitar todos los que conocía ya tenían planes.

De repente Sofía se levanto de su asiento como resorte, asombrando a todos.

"¡Lo tengo!, Hugo me había contado que su familia aún no sabe a dónde ir de vacaciones, así que podríamos preguntarle a su papá si quieren venir" - todos la observaron con una sonrisa cómplice, todos menos el mismo príncipe Hugo sabían lo que Sofía sentía por él, era muy fácil notar su felicidad al mencionarlo o con cualquier cosa que tuviera que ver con él.

La peli castaña oji azul se sentó muy sonrojada.

"He,,,.bueno...es que..pienso que..sería divertido..¿no?" - concluyó sentándose de nuevo con una risa nerviosa mientras jugaba con su cabello.

"Bien, haré que envíen una carta al rey Garrick para saber si les gustaría ir, Baileywick" - llamo el rey a su fiel mayordomo el cual apareció al instante.

"Dígame, su majestad" – Baileywick seguía siendo el mismo mayordomo leal y servicial de siempre, los años solo le daban más sabiduría de la que ya poseía -

"Por favor envía una carta al rey Garrick, para preguntarles a él y a sus hijos si desean ir y que sea para hoy, la carta dice que debemos salir mañana para llegar pasado mañana" - Roland sabía que siempre podía contar con Baileywick , le entregó la carta de Hakalo para saber qué escribir.

"De inmediato, su majestad" - y así, el afable y respetuoso mayordomo salió directo a cumplir la orden de su rey y amigo.

"Bien, creo que es hora de que vayan a la escuela" - así los chicos se despidieron de sus padres.

Se montaron en el carruaje volador directo a la Academia Real al llegar vieron a varios de sus amigos y compañeros, Vivian se les acerco para saludarlos pero la verdad había algo que le preocupaba.

Se acerco a Sofía para hablarle sin que alguien las pudieran oir - "Sofía, escuche los rumores pero sé que ella y tú son las únicas que me pueden contar la verdad de lo que pasó"

"Bueno..." - Sofía no pudo terminar lo que iba a decir ya que en ese momento llegó el carruaje del príncipe Hugo, normalmente llegaba junto con su hermano Axel ya que este se iba a ver clases en el ala oeste, puesto a que en esa parte de la escuela tomaban clases los príncipes y princesas desde los 17 hasta los 20 años para luego ir a la Universidad Real, donde se estudiaba para todo título de la nobleza,

Según sabían a Axel, Astrid, hermana de Hildegard y Leena, hermana mayor de Maya y Kahlid ya solo les faltaba un año para graduarse pero ellos ya habían salido de vacaciones hace tres días por lo cual él no tenía que venir con su hermanito.

Vivian pudo notar muy bien lo roja que se ponía su amiga al ver al peli negro acercarse hasta donde estaban y no pudo evitar soltar una pequeña risita, Sofía no era muy buena ocultando sus sentimientos por uno de los príncipes más cotizados de la escuela.

"Hola, Sofia...ah y hola Vivian" - era normal que Hugo solo notase a la princesa más joven de Enchancia y los demás pasarán a segundo plano, a Vivian y al resto de sus amigos no les molestaba más bien les divertía.

"He...Ho..Hola Hugo" - como ya era costumbre no podía dejar de tartamudear cuando lo tenía en frente, su mente no dejaba de pensar en lo lindos que eran sus ojos verde, únicos y comparables a un par de esmeraldas, esa piel blanca como la nieve, ese cabello negro que brillaba con la luz del sol y su perfecta y dulce sonrisa que casi la hacía desmayar, si, lo aceptaba, estaba locamente enamorada de su gran amigo pero lo que más amaba de él es ese gran corazón que le había demostrado que poseía.

"¿Como estas, Hugo?" - preguntó Vivian tratando de iniciar una conversación pues el par de tórtolos no dejaban de mirarse como si estuvieran hipnotizados.

La voz de la chica los trajo de vuelta a la realidad y se sintieron apenados al darse cuenta de que llevaban casi 10 minutos viéndose a los ojos como un monumento al romance, se disculpó con la chica por no haberla notado.

"No, descuida, después de todo es lindo ver cómo te le quedas viendo a Sofía con ojos de borrego enamorado" - la peli negra se río de su comentario, lo había logrado, esos dos ya podrían hacerle competencia a los tomates maduros por lo rojos que estaban sus rostros.

"¡Vivian!" - le regañó su amiga pero solo logró que esta se riese más.

"Bueno, bueno, ya en enserio, lo que pasa es que te vimos un poco extraño cuando llegaste, ¿qué pasa?" - el oji verde dejo el sonrojo para sacar una cara de tristeza, ¿sus emociones eran tan obvias?

Serró los ojos pensando, decidiendo si decirles o no - "Es..mi hermano"

Eso fue todo lo que necesitaron para entender por dónde venía el asunto, para ellas no era un secreto lo mujeriego que es el príncipe Axel, Hildegard y él habían tenido su historia.

La segunda y caprichosa princesa de Freezenberg tuvo algunas citas con el chico, sin embargo no llegaron a nada puesto que a Axel no quiso casarse con ella, dicen que la chica ahora estaba detrás del hermano menor, Hugo pero la verdad era que él solo podría querer a Sofía y eso todos lo sabían, todos menos la misma Sofía.

"¿Ya has intentado hablar con él?" - preguntó la castaña muy preocupada.

"Si y no funcionó, no quiere madurar y eso lastima a mi papá, creo que Axel jamás cambiara" - suspiro derrotado.

Sofía se sentía muy mal, si Hugo estaba triste ella también, le dolía verlo así pero luego llegó el recuerdo de lo sucedido esta mañana llego a su mente y entonces tuvo una idea.

"Hugo, ¿ya saben a dónde irán de vacaciones de verano? - preguntó muy esperanzada.

Este la vio un poco sorprendido, no porque le molestara si no porque no esperaba que le interesara.

"He..no, estábamos buscando algún lugar ayer pero no nos hemos decidido" – era cierto, su padre y él se la pasaron toda la tarde tratando de elegir un lugar pero no lograron decidirse.

"Bueno, mi padre, recibió esta mañana un mensaje de el reino de Hakalo" - Hugo y Vivian sabían de la historia de la princesa Lei - Lani ya que ella se los había contado.

"¿Lei - Lani? Y ¿que decía?" - preguntó la peli negra.

"Su familia nos invitó a pasar las vacaciones en su reino y nos dio el permiso de invitar a otra familia que quisiera venir con nosotros, y ya que me contaste que tu papá no sabía a dónde ir de vacaciones por lo que pensé que podría..gustarles ir..,mi papa ya le envió un mensaje al tuyo para preguntarle..,aunque..,claro...,si no quieres...ir...,está bien.." – tenía miedo de que él se enojase con ella por pensar en eso.

El peli negro lo pensó por un momento, la familia de ella y la de él juntos en un reino que era una gran isla, podría verla todo los días y quizás un cambio de ambiente le vendría bien a su padre.

"Me encantaría Sofía, es una gran idea" - y allí estaba otra vez aquella sonrisa que la mataba y la enviaba directo al cielo, la chica enrojeció con una sonrisa que denotaba claramente su emoción al saber que él quería ir.

"¡Dijo que si!" - se había dicho mentalmente - "bueno, espero que...tu papá y tu hermano también..estén de acuerdo"

"Descuida a mi papá le encantará y en cuanto a mi hermano, no te preocupes él irá de tomos dos, ¿cuándo saldremos?" - preguntó muy entusiasmando.

"La carta dice que debemos salir mañana puesto que muy temprano llegará uno de sus barcos con la llave Esmeralda pues es la única forma de encontrar el camino hasta allí y así llegar pasado mañana" - informó recordando lo dicho por su padre respecto al mensaje.

"Ok, seguro que papá ya recibió el mensaje de tu padre y no creo diga que no" - dijo muy seguro, pues este quería ir a un lugar al que jamás habían visitado.

"Bueno, apuremos, porque si no llegaremos tarde a clases" - les aconsejo Vivian y así los tres chicos entraron al plantel.

Amber ya se encontraba dentro del salón de clases de arte ya que era la primera clase que tenía hoy, saco sus utensilios y se propuso no pensar en nada más que en las actividades escolares pero era difícil cuando todo el mundo te veía y susurraba a tus espaldas y lo peor de todo es que sabías de que se trataba.

Cualquier persona se pararía y gritaría en medio de la clase buscando con ello acallar aquellos murmullos malintencionados pero no ella, ella era una princesa, se paró recta y se dedicó a actuar como si no hubiera nadie en la sala hasta que algo llamo su atención.

"Hola, Amber" - esa voz la conocía muy bien, era el príncipe Frederick, el único novio que tuvo que se había comportado como caballero con ella.

"Hola, Frederick, ¿cómo has estado?" - preguntó más tranquila, el chico y ella se habían hecho amigos después de que él le había dicho sus sentimientos por la princesa de Corinthia muy amablemente.

"Bien" - respondió más no lo parecía y la rubia lo noto.

"¿Enserio?, no lo parece" - lo conocía y sabía cuando le mentía.

El castaño suspiro - "me atrapaste, si,..Cleo y yo terminamos" - comentó cabizbajo y triste.

"Oh, lo siento mucho, ¿qué sucedió?" - Amber los veía como la pareja más feliz después de su hermanita y Hugo, a pesar de que aún no eran una pareja pues ella sabía que solo era para cuestión de tiempo para eso.

"Bueno, ¿qué puedo decir?, Cleo solo le hace caso a Hildegard y bueno se volvió muy extenuaste así que decidimos dar por terminada la relación" - era cierto Hildegard había vuelto a las andadas y Cleo al no querer dejarla sola se le había pegado de nuevo y ahora eran muy pocas las cosas que ella hacía que la princesa del reino más frío no.

"Si, Hildegard y yo fuimos amigas y tenía la esperanza de que cambiara pero ya veo que no" - ahora sentía alivio de haberse salvado de ser la otra de las ovejas de la azabache - "descuida, eres muy atractivo y ahí muchos peces en el mar"

El chico se rió un poco, lo cierto era que aún le dolía el no tener a la princesa morena pero hablar con una buena amiga le hacía sentir mejor.

"¿Y tú?, ya escuche los rumores pero descuida jamás le creería a nadie más que a ti - era cierto sabía que David era un idiota y que si la oji pardo le había terminado fue por una de sus estupideces.

"Si, es cierto, el nefasto se atrevió a..." - miro todos lados asegurándose de que nadie los escuchase, confiaba en él así que podía decirle. - "intento abusar de mi"

Frederick habría tanto la boca de la sorpresa que bien podría entra una mosca y ni decir que sus ojos parecían un par de platos para luego fruncir el ceño.

"¡¿Cómo se atreve?!, ¡ya verá cuando le ponga las manos enzima!" - y estaba por buscarlo si no fuera porque la rubia le puso una mano en el hombro.

"Por favor, no, no quiero que la gente se entere ni tampoco quiero más conflictos, te lo pido" - él no podía resistir esa mirada llena de súplica que le dirigía, siempre había sido débil ante sus ojos.

"Bien pero si se atreve a hacerte daño otra vez, no dudes en llamarme y le daré una lección" - la chica río ante el orgullo del joven príncipe.

"Si, muchas gracias mi gallardo caballero" - se burlo en broma ella.

Continuaron charlando hasta que la señorita Flora entro y la clase comenzó.

Mientras tanto James, Hugo, Sofía y Vivian se encontraban en clase de danza con el profesor Popov, como ya era costumbre el viejo profesor entraba bailando.

"Po,po,po..buenos días alumnos, hoy es nuestro último día de clases así que vamos a bailar el..tango" - las chicas se emocionaron al escuchar eso, más que todo cierta princesa azabache, si, Hildegard no perdía la oportunidad de atrapar a Hugo y esta era la oportunidad perfecta, solo necesitaba que el profesor la colocará de pareja con él - "bueno, como sabrán, trabajarán en pareja y..."

El viejo profesor no pudo continuar ya que se vio interrumpido por la llegada tardía de un alumno y a pesar de que era el último día, era bien sabido por todos que nunca debes llegar tarde a la clase de Popov, los estudiantes se voltearon a ver al recién llegado, era Zandar, príncipe de Tangu".

"Lo siento señor Popov llegue tarde porque..." - iba a continuar si no fuera por qué el hombre le pone una mano en frente para que se detenga.

"No, no quiero escuchar excusas, el que sea el ultimo día no le da la frescura de venir tarde a mi clase, no lo castigaré pero ahora le tocará hacer equipo con la princesa..." - Popov escaneaba el salón buscando a su víctima.- "oh, sí, la princesa Hildegard."

Decir que la chica sintió como si un balde de agua fría le cayera encima era poco, su plan había fallado.

"Pe..pero.." - intento ella refutar pero el maestro no le permitió, se iba hacer lo que dictó y más nada.

El maestro ordenó que la música empezara y la orquesta comenzó a tocar las tonadas del aquel romántico y sensual baile llamado tango, las parejas comenzaron a bailar una por una, cuando pasó el turno de Hildegard y Zandar tuvieron varios tropiezos que les robo una que otra riza al resto de los estudiantes y una molestia al profesor por lo que tuvo que pedirles que regresaran a sus lugares.

Cuando llegó el turno de James, a este le tocó con Vivian, la chica se sonrojó de solo pensar que estaría bailando con el chico que le gustaba desde los trece, porque si, Vivian estaba enamorada de James pero se había tratado de resignar al saber que el chico se había enamorado de Jade la mejor amiga de Sofía y se habían hecho novios pero parecía que no podía borrarse aquellos ojos pardo de su mente y corazón, definitivamente el joven rubio se había metido en lo profundo de su ser sin darse cuenta.

James sonrío dulcemente y le ofreció su mano para que la tomara y está un poco dudosa la tomo, puso su otra mano en su cintura y comenzaron a bailar, al principio la peli negra no sabía qué hacer pero al verlo a los ojos fue como si todo cambiara y todo tomaba otro color y muy felizmente se dejó llevar por la música robándole una sonrisa al viejo Popov y el aplauso de muchos de los estudiantes, incluidos Sofía y Hugo, los dos intuían que la princesa de Zumaria estaba enamorada del joven príncipe de Enchancia.

Cabe destacar que James se sentía extraño, no sabía porque pero al mirar a la oji verde mientras bailaban lo hacía sentir bien y libre, de repente deseo que esto nunca acabara y seguir bailando por siempre pero la música paro y difícilmente regresaron a la normalidad por lo que algo sonrojados se fueron a sus puestos sin dejar de observarse de reojo de vez en cuando, él se estaba regañando mentalmente por lo que su cabeza pensaba, era el novio de Jade no de Vivian, ¿qué le pasaba?, por su parte la chica no cabía de la emoción había bailado como nunca con el chico que le fascinaba aunque se sentía culpable porque él no le pertenecía.

Y así continuó la clase hasta que por fin llego el turno de Sofía y le tocó con el único príncipe que quedaba y a que no adivinan quién es, ¡así es!, nada más y nada menos que Hugo, decir que ambos miembros de la realeza no se morían de los nervios era mentir, ¡estaban más rojos que una cereza!.

Hugo le ofreció su mano a Sofía y está la tomo tratando de ocultar su sonrojo, lo mismo hacia el peli negro mientras colocaba delicadamente su otra mano en la cintura de su amada princesa, se vieron a los ojos y tal como les sucedió a Vivian y James fue como si los esmeralda se concatenarán con los azules haciéndolos brillar y fue como si no existieran nadie más que ellos dos.

Mientras se movían al compás de la música no pudieron evitar rememorar aquel primer baile sobre hielo, ese día había sido mágico y único para ambos y como aquella ves la sincronización entre ellos fue más que genial, los demás estudiantes estaban maravillados por la destreza que mostraban y podrían jurar que de nuevo percibían aquella química que rodeaba a la pareja, todos estaban muy contentos por ellos, todos excepto cierta azabache que estaba que se moría de los celos y el hermano mayor de Sofía, James estaba enterado de los sentimientos del joven príncipe de Albuquerque por su hermanita, del mismo modo sabía de qué está los correspondía y no quería que le rompiera el corazón y si lo hacía se las vería con él.

Cada giro, cada movimiento, solo los unía más y más, fue tanto el ensueño que no se dieron cuenta cuando la música se detuvo, se quedaron viendo fijamente por un largo rato por lo que el Sr. Popov tuvo que llamarles discretamente la atención causando que la realidad les cayera de golpe haciéndoles enrojecer de sobre manera al verse observados curiosamente por todos en la sala, hasta los músicos estaban asombrados de tanto romanticismo.

"Bueno, gracias princesa Sofía y príncipe Hugo" - les agradeció muy feliz y algo divertido mientras ambos se daban una tímida reverencia para regresar a sus puestos -"párese que algunos se han dejado llevar por el ritmo de la música y estoy muy contento por eso, la música es magia, poesía, recuerden eso jóvenes príncipes y princesas, la clase ha terminado, los veré el próximo año, felices vacaciones"

Después de que el profesor saliera del aula los chicos salieron directo a sus próximas clases, Vivian tenía clase de música, mientras que James, Hugo y Sofía tenían gimnasia por lo que tratando de evitar la mirada del rubio la chica se despidió de sus amigos casi corriendo del lugar, la oji azul sabía porque su amiga le huía a su hermano y suspiro deseando que la vida de sus dos hermanos pudiera arreglarse, el peli negro la miro preocupado así que armándose de valor se acerco y puso una mano en su hombro.

"¿Estás bien Sofía?" - preguntó aún algo nervioso ocasionando que la chica casi brincara al notarlo y al observarlo el sonrojo volvió a su rostro.

"S..si..si, estoy..bien,..es..s..solo..que .." - Sofía estuvo a punto de decirle a Hugo sobre lo sucedido con Amber ya que ella le tenía mucha confianza, además él también tenía problemas con su hermano pero fue la voz de James la que los interrumpió.

"Sofí, mejor apurémonos, ya sabes cómo se pone el profesor si llegamos tarde" - informó este tomando del brazo a su hermanita y casi arrastrándole hasta el salón de gimnasia mientras le dirigiría una muy seria mirada al oji verde y este le respondía con otra igual disponiéndose a seguirlos, después de todo tenían la misma clase.

"Pe..pero..¡James!, ¿qué pasa?" - preguntó, pues el rubio llevaba casi como muñeca de trapo hasta el gimnasio.

"Solo no quiero llegar tarde, vamos" - eso era una mentira, no quería a su pequeña hermanita cerca del príncipe de Albuquerque, para él ningún hombre era bueno para sus hermanas y Hugo estaba en su lista de los que menos se merecían a Sofía.

Los tres llegaron al aula y se fueron a sus respectivos vestidores para cambiarse a su ropa de deportes y al rato la clase empezó.

En el palacio de Albuquerque el rey Garrick todavía seguía buscando algún lugar a donde ir con sus hijos y pasar unas merecidas vacaciones familiares, porque a pesar de todos los disgustos que su hijo mayor le daba, lo quería, a ambos, Axel y Hugo y quería compartir todo lo que pudiera con ellos por lo cual quería ir a un lugar al cual jamás hayan ido y tal vez pasar una buena aventura que por pura suerte ayude a cambiar al necio de Axel y hacerlo madurar pero se le estaba haciendo muy difícil.

"Su majestad" - de repente oyó unos golpes suaves en su puerta, era el mensajero real.

"Adelante" - el hombre abrió la puerta y entro haciendo una reverencia.

"Buenos días mi rey, ha llegado un mensaje de parte de el rey Roland II de Enchancia" - el señor le entregó el sobre con la carta.

El rey tomo el sobre y lo abrió para leer el mensaje, al leerlo se asombró un poco.

"Así que Roland quiere saber si nos gustaría ir con su familia de vacaciones a un reino misterioso llamado..Hakalo..mmmm.." - esto lo puso a decidir, pasarse todo el día buscando a donde ir sin éxito alguno o aprovechar la oferta que su viejo amigo el rey de Enchancia le estaba proporcionando - "A Hugo le e encantaría ir al mismo lugar que la princesa Sofía y Axel..bueno, él irá a donde sea que vayamos, así que si, Albert"

Albert era el mayordomo del palacio, era algo parecido a Baileywick pero más joven, era uno de los pocos sirvientes reales que todavía creían que el joven príncipe Axel podría cambiar, algún día, por lo que no dejaba de tratar a los hijos de su jefe como si fuesen los suyos, no importaba cuan mal se portara el joven príncipe, todavía se mantenía allí para ayudar a su rey y cuidar de sus dos hijos, no por nada los conocía desde que nacieron.

"Dígame su majestad" - dijo con mucho respeto mientras hacía una reverencia.

"Por Favor, envíale al rey Roland II una carta de respuesta, dile que aceptamos su invitación y que nos veremos en el puerto de Enchancia mañana temprano y además manda a preparar el barco real" - ordenó recordando que debían salir temprano para seguir al barco con la llave Esmeralda para poder entrar al reino de Hakalo.

"Así será rey Garrick" - de esa forma el hombre salió del despacho de su jefe junto con el mensajero.

En unos minutos su hijo mayor entro.

"Hey, padre, ¿qué quería el mensajero?" - preguntó el oji gris verdoso, después de la noche que pasó luego de que su hermanito lo regañara había vuelto a ser el mismo, como si nada pasara.

"Bueno, el rey Roland II me envió un invitación a un viaje hacia Hakalo, para pasar las vacaciones allá y acepte" - le informó esperando una reacción de parte de su primogénito.

"¿Hakalo?, creía que ese reino era un mito" - él también había leído sobre aquel reino que solo podía abrirse gracias a la llave esmeralda que posee la familia real de este.

"Así es pero Roland ya me había contado que la princesa de ese reino se quedó en su castillo hasta que sus padres fueron a buscarla y le creo" - afirmó preparándose para cualquier negativa por parte del peli castaño cobrizo.

"No estoy muy seguro, no iré a esa tontería" - Axel no podía creer en algo que nunca había visto y menos quería ir, había formado planes con otras tres princesas de su escuela.

"Pues lo lamento mucho porque tú vendrás con nosotros y no es sugerencia, es una orden" - Axel lo miró con el ceño fruncido.

"¡No puedes...!" - iba a exigirle que no tenía porque decidir por él, que no quería ir a ese dichoso viaje pero su padre no le dejo, más bien se le adelantó.

"¿Qué?, ¿que no pudo decidir qué vas a hacer?, soy tu padre y puedo hacerlo, así que iras te guste o no" - el joven refunfuñó ante aquella respuesta - "además, ¿quién sabe?, tal vez termine siendo una buena experiencia para tu hermano y para ti"

"Lo dudo" - Axel estaba molesto, le habían arruinado las vacaciones.

"Más vale que te pongas a empacar desde ya, salimos mañana temprano si queremos seguir al barco de Roland y el que está con la llave Esmeralda que nos abre el paso hacia ese reino" - Con un "grrr" salió un Axel muy enfurecido del despacho de su padre hacia su habitación, no le gustaba la idea pero si intentaba huir sería peor y no estaba de humor como para soportar una queja de su progenitor y que además su hermanito se le uniera.

Mientras, el rey daba un largo suspiro, se esperaba esa reacción por parte de Axel, después de la muerte de su madre se había negado a creer en cosas que no tenían explicación, como en el reino de Hakalo, con una mirada llena de tristeza se fue hacia el retrato de su esposa, añora ver a ese niño dulce y gentil que le encantaba estar con su madre y jugar con su hermano menor, protegerlo y enseñarle muchas cosas, serró los ojos, rezando, pidiendo porque aparezca alguien que haga que lo traiga de vuelta.

"Todo es mi culpa" - decía al mismo tiempo que sus ojos comenzaron a humedecerse, por su culpa su hijo mayor había perdido la única ilusión que tenía y el menor, el calor de una madre, por su culpa su esposa...pero ya era inútil recordar, lo hecho, hecho esta y no se puede remediar, solo espera que sus hijos lo perdonen cuando sepan la verdad.