Los personajes de Inuyasha son creación de Rumiko Takahashi. La historia es mía.
Título: Viernes
El flash de una cámara y el peso en mi pecho fue lo primero que me despertó.
-¿Qué... – susurre.
-Buenos días dormilón. – abrí los ojos y Kagome estaba sentado en mi estomago con las piernas hacia los lados y una cámara de fotos instantánea.
Perdido, somnoliento y lento como estaba, abrí los ojos asustado por la luz parpadeante.
Usaba solo una camisa, mía por cierto. De las que uso para trabajar con los trajes, además los que busque de la tintorería hace 2 días.
-Kagome… - gruñí, ella sonrió complacida. - ¿Qué haces? – refiriéndome a que estaba encima de mi, con una cámara y mi ropa puesta.
-Quería una foto de mi niñero dormido, para demostrar que responsable es. – de nuevo una sonrisa malévola adorno su rostro.
-Levántate, por favor. – pedí con la voz dura.
La jovencita, se bajo de mi y de la cama, camino hacia la puerta del cuarto y se perdió por el pasillo.
En el proceso, no pude evitar notar como le quedaba mi camisa. Demasiado bien para ser una menor de edad, demasiado bien para que yo piense en eso. No fue mi despertar mas agradable, pero mirarla demasiado si lo parecía, y… Demonios, Inuyasha, ¡es una menor, no debes!
Sacudí mi cerebro, quitando los pensamientos que no debía, además de esperando que el sonrojo de adolescente desapareciera. La observe tanto que puse ver el tatuaje que tenia el muslo.
Inuyasha, pervertido.
Gire la cabeza y vi mi closet abierto, note la ropa que había traído de la lavandería tirado sin nada de delicadeza en la silla.
La venita de mi frente despertó.
Joder, entró a mi habitación, tomado mi ropa (que estaba establecida ya para la semana que viene) y de paso tomado una de mis camisas.
Bueno, quizás no fue por sus maletas. Pero esa no era la manera.
Obstinado, me levante de la cama y vi mi reloj de pulsera.
-¡Joder! – eran ya las 11:45 de la mañana. ¿Qué le paso a mi despertador?
La respuesta vino rápidamente a mi cerebro… Kagome.
De acuerdo, en mi itinerario las actividades de la mañana como ir a la feria de antigüedades de aquí cerca, ya no estaban en el plan, pero aun quedaban las actividades de la tarde, aunque simplemente prefiriera meter a Kagome en una maleta y mandarla muy lejos.
Pase mis dedos por el puente de mi nariz y luego camine al baño para asearme.
Cuando salí de la ducha, mi móvil sonó y vi que era Sango. Atendí muy rápidamente.
-Debes estar contenta… - escupí –. En tu muy tranquilo fin de semana, mientras yo aguanto a tu prima, La Diablesa. – susurre cerrando la puerta de la habitación.
-Inuyasha, buenas tardes a ti también. Veo que ya la conociste.
-¿En que me metiste? ¡Tu prima parece una delincuente! – siseé.
-¡Eso ya lo sé!- me devolvió - Pero no es mi problema Inuyasha, es toooda tuya el fin de semana.
-Pe…
-Pero nada, eso te pasa por deberme favores, te advertí que algún día me lo cobraría, esa mujer fue insufrible.
De una vez, colgué el teléfono, sabiendo que esto no nos llevaría a ningún lado. Lo tire sobre la cama, abrí la puerta y camine por el pasillo hacia la cocina para hacerme un café.
Desde mi puerta note como Kagome descubrió mi equipo de sonido y coloco seguramente algún cd que haya traído, no tengo que recalcar el hecho de que no era música clásica exactamente.
Pase por frente al librero del pasillo y por el rabillo del ojo, note algo distinto. Retrocedí mis pasos. Mis libros estaban por tamaño, alfabéticamente y por contenido organizados. Los de derecho por aquí, los de lectura por acá, y así sucesivamente.
¡Pero ya no!
Ahora… ahora estaban todos revueltos, incluso había unos encima de otros, ¡no estaban organizados! Agh, mierda.
La mataría.
La mataría, la colocaría en una de sus maletas, con sus putos cigarros y la mandaría a donde quiera que estuviera Sango.
Tranquilo Inuyasha, bien sabes el cargo por asesinato y mas si es una meno. Además no tienes el plan bien armado, tendrías que buscar guantes para las huellas, unas botas nuevas, bolsas de plástico, etc. Eso querría decir tiempo a solas en tu apartamento para que haga mas desastre.
Respira mi amigo, respira.
A pesar de ver de nuevo el librero, no organizados como yo los había dejado, respire profundo y masajee mis sienes unos 3 minutos. Me mentalice y camine hacia la cocina.
-Kagome… - mi voz salió seca y bastante carente de tranquilidad. - ¿Qué hiciste con mis libros?
En frente de la cocina, estaba la sala y mi estimada visitante, tirada a lo largo del sofá negro, desordenando los cojines rojos o aplastándolos con su cuerpo. Su cabeza estaba en uno de los posa brazos y a lo largo su cuerpo, la camisa a penas y tapaba un poco las debajo de su zona intima, por tanto sus piernas, que adivinaran, con uno que otro tatuaje, ocupaban el resto del sofá, estiradas y perfectamente visibles y seducibles.
En un caso normal, siendo una mujer normal, con las que alguna vez salí, ya la hubiera corrido de mi casa por desordenar los cojines del sofá o haberlos arrugado como justo ahora ella estaba haciendo. Pero me quede estático viéndola detenidamente, me sonroje, de nuevo y se me seco la garganta al notar mi hormonas revolotear.
Por Dios, no tengo ni 15, ni 18, ni 20, pase la pubertad hace mucho, soy un hombre perfectamente adulto y que se controla. Tengo 26 años.
Cerré mis ojos y apreté mis puños.
-Estaba viendo que tenías para leer, pero solo hay libros de abogados y novelas de misterio. – contesto sin verme, revisando las fotos de la cámara instantánea.
Camine hacia ella y palmee sus piernas.
-Siéntate bien, así no se sientan las señoritas en casas ajenas. – parecía un viejo, pero era por mi salud mental. – Y arrugas los cojines.
Kagome me miro con los ojos atravesándome como si acabara de decir una enorme estupidez, alzo una ceja y se empezó a reír.
A reír y mucho.
-¡señorita! – se quejó entre risas. - ¡pensé que era broma, pero lo dices en serio!
-¡¿Qué tienes de malo? ¡Lo eres, si tienes 20 años es mucho!
Se enderezo en el sofá y se sentó con las rodillas pegadas pero los tobillos bastante separados. Se limpio las lágrimas por la risa.
Más que molestarme, su risa sonaba muy bonito, melódica y alegre, sincera. Casi contagiosa.
-Ay, Inuyasha. Yo soy todo menos señorita. – seguro. – Y para que sepas, tengo 19.
Ella se levanto y camino a la cocina, yo me quede viéndola. Tratando de evitar lo que me acaba de decir, había confesado abiertamente, que no es… bueno, inocente. Me sonroje de nuevo.
Vi en el piso un montón de cd's que supuse son de ella y junto a la mesilla, mi despertador.
Allí estaba la razón de que no me levantara temprano.
-¿Robaste mi despertador? – la acusé.
-Empezó a sonar cuando estaba buscando una camisa, así que lo apagué y me lo trajé.
-¿tus maletas? Pensé que las buscarías.
-Y lo hice, están en mi habitación. – asomó su cara por el marco de la puerta de la cocina y me sonrió divertida.
-¡¿Entonces por qué tomaste mi ropa? – camine a la cocina para mirarla enojado.
¿Era necesario? ¡Ya tenia su ropa!
-Porque quise. – contesto con veneno.
Cuando entre a la cocina, como era de esperar, estaba toda sucia y montón de trastos en el fregadero.
La venita de mi frente, vibro.
-¡Kagome! ¡Limpia la cocina! – no me tome la molestia en decir, "por favor" simplemente lo ordené. Estaba enojado, iba a escupir fuego en cualquier momento.
Ella no me observó, abrió la nevera y saco una cerveza, la destapó y me miró con los ojos serios.
- Soy visita. ¿No? – contesto tranquila y tomó otro sorbo de la botella.
-¡Eso no tiene nada que ver! –momento. - ¿de donde has sacado cerveza?
-tome la camisa y cuando baje por mis maletas compré cerveza.
¡El colmo!
Camine hacia Kagome teniendo como objetivo quitarle la cerveza pero me resbale con la espuma que salió de la botella.
-¡ahh!
Caí sobre mi compañera, por suerte antes de poder aplastarla coloque mis brazos alrededor de su cabeza.
Lo próximo que escuché fue la botella de cerveza romperse, por suerte lejos de nosotros, pero el olor a la bebida junto con el líquido llego hasta nosotros, mojando mis manos y de seguro a Kagome.
La típica escena de un acoso accidental. Veía mi juicio de abuso a menores muy, muy cerca.
Abrí los ojos. Claro que lo primero que vi fueron dos fuertes orbes chocolate observándome con una expresión dura.
-Joder – susurre. - ¿estas bien?
Kagome me miro duramente pero luego sonrió de medio lado.
-Mi cabello tenía mucho sin oler a cerveza. – su sonrisa fue picara y por un momento me pareció notar unos dedos finos subiendo por debajo de mi camiseta, me tensé.
Sorprendido es poco al notar que no fue un presentimiento. Eran de hecho, los dedos finos de Kagome y su sonrisa picara no fue mi única pista.
Inmediatamente me quite de encima de ella y me senté en el piso.
No, no es correcto, ella es una menos de edad. Yo soy adulto y mi ideal de vida no es estar en prisión.
Kagome se levantó del piso, con el cabello goteando cerveza, la camisa también se había mojado. No era sorpresa poder ver a través de ella la misma lencería de anoche, pero decidí no fijarme en eso de nuevo. Viré la mirada.
-No hagas eso de nuevo. – ordené, firme.
-¿el que? – su voz parecía inocente, pero ambos sabíamos a que me refería. La mire desafiante. Me observo un momento y luego sonrió divertida. –Si que eres entretenido, Taisho.
Me levanté del piso sin querer fijarme demasiado en el tema, ofrecí mi mano pero Kagome se levanto sola.
A las 4:27 p.m. logré que Kagome saliera del apartamento para ir a uno de los museos que tenía planeado enseñarle ese día. Cuando pensaba que era uno chica buena y todo eso.
Cuando salió de la habitación con una camisa de rombos de colores, shorts de yean, unas medias negras hasta la mitad de los muslos y sus botas de militar; recordé que ella no era nada normal o tímida.
- No apagues ningún cigarro en la chaqueta de nadie. –le advertí al entrar al museo.
Kag me miro y sonrió.
-Yes, ser. – se burló.
No basta decir, que fue un desastre.
En lo mínimo de segundo que me distraje, se me perdió. Y cuando llamé a su móvil, estaba en un bar a la siguiente cuadra del museo. Eso fue suficiente para matar mi paciencia y devolverme al apartamento con ella amarrada a mi hombro.
OOO
Este capítulo no tuvo mucho en especial, pero el Sábado. Sera interesante xD.
Antes que nada, quisiera pedir disculpas por mi tardanza, estoy trabajando y el horario es insufrible. X_x ni siquiera he podido terminar Veneno.
Alguno habrá visto la buenas- nuevas, y es que soy "un caso" en el foro Malos Fics y sus Autores. Si, si, por esta historia me han colocado la fama. Más que enojarme la situación, me da risa.
No con intenciones de ofender a nadie, mucho menos a las chicas q dirigen el foro, que con todo el valor del mundo se afrontan con su florida y buena vibra a nosotros los malos autores a corregirnos y ayudarnos.
Solo tengo que decirles: gracias por la publicidad gratuita.
Me sacaron muchas sonrisas cuando leí las correcciones que ustedes me hicieron. Se tomaron ese valioso tiempo en mí y no puedo más que sentirme halagada de que tomen un espacio de su vida y dedicarlo en un caso tan perdido como yo, debió tomarles un montón de molestias. Sobre todo pq no ganan absolutamente nada con esto, ni siquiera el derecho de borrar o cerrar mi fic. :c
Me enseñaron cosas como que toda la vida he escrito mal: Ispano, agreCiva o compenZar. Además de enseñarme que mis gustos de ropa y vestimenta son de una zorra.
Muy mal de mí.
Les pido me tengan paciencia ya que, no tengo tanta experiencia como los demás y no tengo un guía que me diga como funciona todo. Soy algo lenta para ese tipo de cosas.
Pensé, además que esta página se llamaba "fanfiction . com" no, "sigue el manga con tu narrativa . com " creo que me equivoque de página ¿entonces? Digo, pensé que si es para fans, pues, lo escriben los fans a su manera. Además de que pensé, equivocada por supuesto, que era algo por diversión, ya que nadie ganaba nada aquí.
Todas las criticas que se me hicieron las leí detenidamente, es más invite a una amiga a que las leyera conmigo. Oh, como nos divertimos. Hubo unas que no sabía eran cosa de obligación, como lo del Declaimer y todo eso, gracias por anunciarlo, pero las otras ya las olvide. :c
Tengo mala memoria o no se si es por los cambios ortográficos que ustedes hacen que sigo algo enredada, y como yo suelo escribir con muchos, muchos coloquialismos de mi país /: creo que me confundo más rápido, pero a la final les puedo decir que me quedaron, umm, unas 2 cositas de todo eso. No creo que lo demás sea demasiado relevante entonces, ¿no es así? ;D
Gracias por su tiempo, consideración, amor, y demás.
Se nota que tienen vidas muy ocupadas.
