Disclaimer:
Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Prohibido copiar, recopilar o adaptar este fanfic sin previa autorización.
Se aceptan críticas y sugerencias, correcciones ortográficas así como cualquier comentario u observación. Todo lo que me comenten será más que bienvenido, por muy negativo que sea.
Esto se desarrolla entre la Cuarta Guerra Mundial Shinobi y Kaguya Otsutsuki ataca.
Gracias por leer y espero de todo corazón lo disfruten tanto leyéndolo como yo lo hice cuando lo escribí.
Capítulo 2.
Construcción.
—Buenos días. —Saludó la chica mientras entraba con muchos papeles encima, unos planos y una taza de café, casi cayéndose —No necesito ayuda, yo puedo sola. —detuvo al Kazekage cuando paraba a ayudarla.
Dejó su taza de café en el escritorio y golpeó en escritorio fuertemente con su montaña papeles, para después dejar los planos.
Tomó nuevamente su taza y bebió café, poniendo su otra mano en el papeleo.
—Bien, acá está todo. Absolutamente todo. —Tomó un sorbo —Bien, a continuación te presentaré el proyecto que hice. Curiosamente a mí me dijeron Jardín Botánico y acá maneja un Invernadero. —
—¿No son lo mismo? —
—¿Lo mismo? ¿Son lo mismo? Dime ¿un lobo y un perro son lo mismo? Ambos son del género Canis, es decir son caninos, entonces ¿son lo mismo? —
—No. —
—Así es, no son lo mismo. Así los Jardines Botánicos y los Invernaderos: uno esta creado para conservar el genoma de diferentes plantas normalmente en extinción y cualquiera lo puede ver aún que son centros de investigación; el otro trata de crear el efecto invernadero, poder manipular la temperatura y ambiente para las plantas con la finalidad de hacerlas crecer y reproducirlas. Ahora, dentro de un Jardín Botánico puede haber invernaderos, así que creo que lo más conveniente es hacer un Jardín Botánico y dividirlo, uno donde se pueda conservar tu florecita mágica, esa Orquídea Paraíso. Así que este es el plan. —
Abarai desenrolló unos planos donde comenzó a explicar cómo sería la estructura del lugar y como lo haría, que materiales utilizaría y en cuanto tiempo, señalaba lugares de un lado a otro con el dedo y de vez en cuando tomaba café hasta acabárselo. Tardaron aproximadamente 3 horas explicando todo el proyecto, para que al final, Gaara solo se limitara a escuchar y de vez en cuando opinar.
—Ese es todo el proyecto. Ahora, los precios como ya viste son bastante buenos pero todavía no son fijos, no te apresures, cuando lleguen los otros dos encontraremos la manera de reducirlos. Con respecto a la gente, valoré todo un mes y no voy a poder trabajar con tan poca gente, necesito más. –
— ¿cuántos?—
—Al menos 25 más. —
—Bien, tienes todo mi permiso. Acá tienes las autorizaciones por escrito, por cualquier cosa. — le decía mientras tomaba varios papeles y los terminaba de firmar, para después dárselos.
—Bien, me pongo en camino. — Comenzó a hacer posiciones de manos y seguidamente desapareció.
Gaara miró nuevamente al cactus en su ventana, preguntándose nuevamente cuando sería su oportunidad de reconciliarse con ella.
—Muy bien, adorables engendros desde ahora ustedes me pertenecen. Me he tomado la libertad de leer un poco acerca de cada uno de ustedes y les asignaré una tarea específica. —
— ¿Con permiso de quién?— Preguntó Ryokan
—Del mismísimo Kazekage... y es permiso directo. —Sacó de sus papeles una hoja que extendía y daba permiso en toda plenitud. — ¿queda entendido? — Sonrío victoriosa —Bien, como les decía, les daré tareas específicas a cada uno porque hay un potencial en ustedes que no han visto, así que vamos a empezar. Lo primero es que tenemos que acomodar es ese material en otro lado y revisar que más tenemos que encargar; seguidamente vamos a escarbar el terreno para poner los alambres de castillo y empezar a armar la estructura. En los días posteriores debemos estar terminando la estructura. —
Bajo el sol abrazador de Suna Eiko explicó rápidamente la dinámica de trabajo y en que se iba a especializar cada uno, dándole a Ryokan unos papeles para que encarguen ciertos materiales y otros de lleno buscándolos en Sunagakure.
Abarai encargó que se revisarán por última vez las máquinas y se les diera mantenimiento para evitar accidentes, que la seguridad se revisará varias veces antes de hacer las cosas y sobre todo, dejar en claro horarios de trabajo y descanso.
Limpiar el terreno y dejarlo completamente escarbado fue cosa de ese día y trabajo de todos los presentes. Nuevamente se sintió varonil al ser la única mujer y más cuando le tocaba cargar objetos muy pesados para dejarlos en lugares estratégicos.
Todo el material de construcción fue dejado lejos del área de trabajo, limpiando el terreno y dejándolo escarbado, para al día siguiente meter los armex.
— ¡Quiero que esos alambres de castillo bien puestos mañana! — Decía ella a sus trabajadores con referencia a los armex mientras cargaba una viga de acero en su hombro izquierdo.
—Parece que en unas pocas horas has avanzado mucho. —
Eiko estaba tan entrada en su mundo cargando vigas de metal que no vio en qué momento Gaara había llegado.
—Algo así, estos trabajadores son muy disciplinados e inteligentes. Son un verdadero tesoro. —Pausó un momento — ¿a qué has venido? —
—A supervisar. Necesito ver cómo va la construcción. —
—Yo iré a darte el reporte luego, no tienes que venir. —
Gaara no dijo nada, solo asintió y procedió a retirarse.
Así fue el primer día: sol abrasador y trabajo pesado.
8 horas de trabajo con 30 minutos de receso a la mitad del horario laboral. 45 personas trabajando arduamente. Trató de motivar lo más posible a sus trabajadores, recordándoles porque hacían eso.
—Bien muchachos, eso es todo por hoy. Yo terminaré de limpiar la excavadora y engrasare las articulaciones. Descansen, hasta mañana. —
—Hasta mañana. — Se despidieron todos, alegres de volver a su casa.
Eiko se acercó al monstruo de metal que se alzaba y sonrío, a pesar de todo el cansancio le gustaba la maquinaria de trabajo, desde construirla hasta usarla, pasando por darle mantenimiento y cuidarla.
Sonrió mientras tomaba unos trapos y su bote para comenzar a engrasar toda la maquinaria, con cuidado de no manchar más de lo debido.
Termino casi a las 9 de la noche y para nada le importo: estaba llena de tierra, de grasa, con arena en los zapatos y cansada, pero no había nada que le gustará más que construir.
Lo único que le molestaba es que tendría que darle el reporte a Gaara aún.
Se sacudió los guantes de trabajo y los cambió por los que habitualmente usaba; se limpió un poco la cara y se fue rumbo a la torre del Kazekage.
La noche en Sunagakure era fría e iluminada, era linda. El camino era algo largo, pero caminar lento le reconfortaba y a pesar de caminar lentamente, llego a tiempo para dar su reporte.
—Buenas noches. — saludó la mujer
—Buenas noches. — Respondió cordialmente él
—A continuación mi reporte oral: Hoy hemos acomodado el material en distintos lugares y por secciones junto con la maquinaria de trabajo, hemos limpiado el terreno y escarbado. Mañana se pondrán los armex y se comenzará a hacer la estructura. No es necesario expandir el terreno, no hay tanto tiempo. ¿Creo eso es todo? Mañana te entrego el reporte escrito, a primera hora en tu escritorio. —
—Muy bien, pero no te molestes en hacer el reporte escrito, Ryokan lo hará. —
—Que él lo haga pero yo lo superviso. —
— ¿Estás segura? —
—Él es un médico, dudo que sepa de construcción; poco o nada sabe y no le culpo, simplemente que aquellos que no saben tienden a omitir puntos que consideran no importantes y son lo de mas importantes. Prometo solo darle puntos importantes. —
—Bien, ve a descansar. —
—Gracias, buenas noches. — Dijo mientras se disponía a salir del lugar
—Buenas noches. Por cierto, Eiko. —
— ¿Hm? — Se paró y giró
—Si necesitas más gente avísame, hoy llegaron varios voluntarios, parientes de los enfermos. Ofrecieron ayudar en la construcción. —
—Bien, lo valoraré. Mañana te informo. ¿Algo más? —
Gaara dudó, quería pedir disculpas pero quizá no era el mejor momento de hablar de cosas del pasado.
—No, nada. Puedes irte. Buenas noches. —puntualizó
Eiko se encogió de hombros y siguió su camino, regresando a su hogar lo más rápido que podía para poder bañarse y acostarse a dormir. Tenía un cansancio sentimental y psicológico mayor al que su cansancio físico; Incluso tantos años después no pudo odiarlo del todo. ¿Dónde estaba Kiri cuando se le necesitaba? Ahora que lo pensaba no había visto a su mejor amigo ese día y el día anterior desde que se separaron tampoco. El día de mañana si llegaba a salir temprano le buscaría.
Debía hablar con alguien de eso. Sabía muy en su interior que el motivo de estar tan a la defensiva con él era que aún había algo de aquello que fue cuando era niña. Aún aquel pequeño sentimiento cálido vivía y se había transformado en dolor aquella noche cuando todo cambio. La noche en que Gaara intentó asesinarla.
Pese al dolor, aún había cariño. Despejo su mente y al llegar a su temporal hogar, se dispuso a dormir después de bañarse. Cerró los ojos e intentó dormir.
Otro día pensaría en eso, otro día que tener que verle la cara al Kazekage no le cansara tanto mentalmente.
Tercer día.
— ¡Pongan bien esos armex! Recuerden que es la base de la construcción. — escuchó el Kazekage que la constructora decía en voz alta
A pesar de su baja estatura todos parecían tenerle respeto ¿o miedo? Gaara no sabía diferencia exactamente qué era. El Kazekage posó su vista en ella: estaba sudada y trabajaba de lo más duro bajo el ardiente sol de Sunagakure y aún así no parecía cansada, molesta o acalorada. Seguidamente comenzó a merodear por el lugar con la mirada, algunos se movían de un lado para otro con cosas y otros se la pasaban poniendo armex en el suelo, incluida Eiko.
Escucho leves palabras atrás de ella, como suaves murmullos de quién cotillea. Con sinceridad odiaba los cotilleos. Volteo solo para encontrarse con el Kazekage mirando y los demás observándolo, sin saber precisamente que hacer. Al menos parecía complacido del avance.
— ¿Qué miran? ¡A trabajar! — Habló y casi por arte de magia todos volvieron a trabajar.
Abarai dejó lo que estaba haciendo y se secó el sudor con una toalla que tenía en el cuello, mirando recelosa al Kage.
— ¿qué sucede? —se acercó, odiaba que le interrumpieran mientras trabajaba.
—Solo venía a comprobarlo con mis ojos: vaya que es un gran avance. Ayer no pude venir a verlo en la noche, pero por lo que me dijiste tú y el reporte, tenía que verlo. —Hizo una pausa —Y tal y como dijo Ryokan, aquí todos te respetan. —Dijo sin más y se retiró.
De alguna manera Eiko no supo cómo interpretar esto, simplemente se encogió de hombros y volvió al trabajo.
Pudo ver que en el costado a Ryokan y pensó en todas las cosas que le pudo decir al Kazekage, de sobra sabía que ella no era de su agrado. "Imbécil" fue lo que pensó al verlo escribir como loco en un papel, casi nervioso; supo al momento que era el reporte de ese día. Luego iría a ver qué había escrito ese día y el anterior.
El día pasó rápidamente para todos, trabajar arduamente hacía que el tiempo se pasará rápido. Ya dicen que el tiempo pasa cuando te diviertes... Al menos ella se había divertido.
— ¡Hasta mañana! —se despidieron sus trabajadores a lo lejos
—Descansen chicos, hasta mañana. —se despidió
No perdió tiempo, se cambio de guantes y salió corriendo a la torre del Kazekage. Quería dar su reporte lo más rápido posible e ir buscar a Kiri para ir a cenar a algún lugar donde no hubiera arena y poder irse a casa.
Traía la cara sucia y las manos ni hablar, se daba asco y quería más que nada una ducha pero tener hambre era cosa seria en ella. Antes de ir a buscar a Gaara entro al baño y se lavó la cara y las manos, así por lo menos se removería un poco de mugre. No le gustaba la suciedad a pesar de ser constructora y estar acostumbrada a ella.
Se miró en el espejo con la cara mojada y solo pudo ver a una cansada versión de ella misma. No era del tipo de persona que se sintiera mal consigo mismo, desde que se había enterado que vería de nuevo a él pelirrojo era algo complicada la relación consigo misma. Los días se le tornaban cansados y cuando no desahogaba sus pensamientos negativos en algo después de que aquel muchacho invadiera su mente, terminaba ofuscada y molesta. Tomó la decisión de que esa noche durante la cena quizá tomaría un poco, le ayudaba a dormir.
Se secó la cara y las manos y salió a la oficina del Kazekage.
—Disculpe, el Kazekage no está, pero me dijo que lo esperara adentro si gusta. Si no, me dijo que podía venir mañana en la noche y dar los dos reportes. — informó el asistente
—Gracias, pero lo esperaré adentro. —
Entró en el lugar y dio vueltas, acercándose a la ventana y visualizar todo Sunagakure. Sonrío. Recordó cálidamente que aquel había sido el lugar que más deseaba visitar cuando era niña. Todas las vacaciones, sin falta, ella llegaba a Sunagakure porque su difunta madre extrañaba sus raíces y ahí era donde había conocido a quien de niña se había convertido en su único y gran amor, Gaara. Recordó las veces que habían jugado, que ella había sido la única persona que no le tuvo miedo y aún después de todos los momentos lindos vividos, después de todo, ella no había significado nada. Él se había burlado de ella y la había intentado matar cuando crecieron.
De repente, se frustró y apretó los puños. Recordar eso no le gustaba. Sintió ganas de golpear la pared, pero si lo hacía, iba a provocar que la pared se rompiera.
Suspiró molesta mientras una leve brisa comenzaba a correr.
"De milagro no tiene arena, como todo en este lugar" pensó refiriéndose al viento que corrió sin arena.
Sacó de su bolsillo un puro y con un encendedor que traía comenzó a fumar. Era reconfortante la nicotina entrando en su organismo.
—No está permitido fumar acá. —habló alguien a su espalda
—No me interesa. —respondió
—Así que ¿ahora fumas? —preguntó Gaara mientras se acercaba
—Desde hace algún tiempo. No es muy común pero a veces lo hago. — se volteó y huyó de la ventana, poniéndose enfrente del escritorio.
—Nunca vi una mujer fumando puros. —se puso del otro lado del escritorio, sentándose —Aquí no está permitido fumar. —
—Pues ahora ya lo viste. —Pausó para fumar una vez —No me importa. A continuación mi reporte oral. — dijo haciendo caso omiso a la advertencia mientras dejaba por un momento de lado el puro y comenzaba a explicar, llenando el ambiente de humo.
Gaara comenzó a escuchar, mirándola directamente a los ojos. Ella hablaba pero él no escuchaba, solo la veía fumar.
Se paró de su escritorio y camino lentamente hacia ella. Abarai lo siguió con la mirada desconcertada. El pelirrojo se plantó justo enfrente de la joven, haciéndola sentir agredida.
— ¿Qué estás haciendo? —preguntó a la defensiva cuando vio que acercó su rostro. La expresión de la chica era seriedad y enojo pero sus nervios estaban a flor de piel.
Gaara levantó una mano y la acercó al puro. La arena comenzó a aglomerarse en los dedos del Kazekage, para después apretar la punta del puro con sus dedos, apagándolo.
—Dije que aquí no está permitido fumar. —le dijo mientras la miraba a los ojos.
Regresó a su postura erguida y lentamente a su asiento, dejándola anonadada.
Eiko gruñó por lo bajo. Le molestaba esa clase de actitudes: cuando su rostro estaba serio y sus acciones la ponían nerviosa. Apartó su vista y terminó de explicar lo que había hecho aquel día.
—Eso es todo. Pasó a retirarme. Buenas noches, Kazekage. —volvió a hacer un énfasis irónico y burlón en la palabra "Kazekage"
—Buenas noches. Descansa. —
Abarai salió del lugar, intentando esconder su vergüenza, su pena ante tenerlo tan cerca. Supo, tan solo por el tono de su voz, que Gaara se sentía victorioso. En su tono apenas cambiante, su sutil victoria. Otro cualquiera no lo habría notado pero ella que lo conocía desde niños sabía que en su interior él estaba regocijándose.
Camino pesadamente y cerró la puerta de la oficina del Kazekage tras de sí, aventando con toda su fuerza el puro al bote de basura al lado del escritorio de la asistente, enojada.
Siguió su camino hasta fuera de la torre, queriendo deshacerse de los pensamientos que la atormentaban.
—Hijo de puta. —refunfuñó por lo bajo mientras caminaba algo más tranquila por las calles de Suna al recordar lo que había pasado.
En realidad solo fumaba cuando estaba muy nerviosa, de hecho no era algo que le gustara mucho o que hiciera frecuente, pero era la manera más rápida de relajarse. Era como quien se come las uñas y no le gusta hacerlo. Un mal hábito.
Sin darse cuenta camino tanto que llego a su temporal casa. Estaba tan confusa que solo quería bañarse e irse a dormir, pero para su sorpresa, al llegar a casa visualizó una silueta parada enfrente de su puerta. Agudizó la vista apretando los ojos y sonrío seguidamente: Era Kiri.
Se había olvidado de ir por él pero casi por cosa de telepatía él había ido. Era como si supiera que lo necesitaba.
—¿Qué haces aquí? —le dio un suave golpe en el hombro, como saludo de camaradas.
—Vamos a cenar. En dos días no nos hemos visto, para mí que ya acostumbraba a verte todos los días es extraño. —dijo mientras sonreía
—Bien, pero déjame bañarme. Doy asco. Espera en la sala. —se apresuró a abrir la puerta, dejándolo solo en la sala mientras ella se bañaba.
Le hubiera gustado disfrutar más su baño pero tenía a su mejor amigo esperando, no tenía tiempo para pensar en Gaara.
Se apresuró a cambiarse y a peinarse. Su vestuario no cambio mucho, traía ropa igual a la anterior pero limpia. Aparte de la higiene, el único cambio notable era que el suéter lo traía puesto. Las noches en Suna le resultaban algo frías y es que a pesar de venir de un lugar donde nevaba, le gustaba estar en calor.
—Ya. —dijo al salir de su cuarto, mientras se amarraba el cabello en una cola alta.
Kiri asintió y ambos salieron del lugar, caminando tranquilamente. No supo si contarle de lo sucedido con Gaara o no, así que tomó la decisión de esperar para contarle. Ya habría oportunidad.
Kiri volteo a verla mientras ella estaba pensativa. Siempre le había parecido linda. Se sonrojó cuando se dio cuenta que ella se había percatado de la mirada y preguntaba confusa "¿qué sucede?".
— ¡Gracias Kiri! Hasta luego. — se despidió mientras abría la puerta de su casa.
— ¡Oye! —Chica volteo a verlo, el continuo —Mañana si gustas paso por ti a la torre del Kazekage. Digo, si gustas podemos cenar juntos mañana también. —
— ¡Seguro! Hasta mañana entonces. —
Eiko cerró la puerta tras de sí dejando a un sonriente Kiri afuera. El médico metió sus manos en los bolsillos y se fue caminando alegre de ahí.
En el techo del edificio contrarío una persona se quedaba enojada al haberlo visto todo. Un ojo marrón en la ventana había presenciado cómo llegaban juntos de cenar.
Por un momento Gaara se cuestionó si estaba bien que la vigilará por las noches, pero no la había visto en muchos años y ahora que la tenía ahí, el pasado llegaba a interponerse en el presente.
Quería recuperar su confianza, quería disculparse y no sabía cómo; aunado a eso, algo en su interior le decía que tenía que tener cuidado con Kiri.
Deshizo el ojo de arena y se acerco al borde, miró a ambos lados y con cuidado, se acerco a la ventana tan solo para verla dormir. Se preguntó si ella estaría interesada en Kiri o si sería demasiado tarde para recuperar su confianza. Si ella lograría perdonarlo.
"Tú y tu tonta madre muerta no merecen estar aquí" recordó Gaara que le había dicho antes de irse a los examenes chunnin.
Si, ella tenía motivos para odiarlo. Grandes motivos.
Vio a Eiko revolverse en su cama y por un momento sintió celos de Kiri, quien podía salir con ella, ser amigos e incluso pretenderla; en cambio, él no tenía ese lujo. Ella le odiaba.
No todo era malo, por lo menos tenía el recuerdo de que a pesar de ser mayor que él, ella fue la única que jugó con él de niños. Recordó con nostalgia como de antaño ella llegaba corriendo a él con comida, de la manera más alegre y casi siempre jugaban. Nunca le tuvo miedo a su arena y se llevaban bien porque tenían mucho en común: en Kirigikure todos tenían miedo de su Kekkei Genkai, mientras que en Sunagakure, todos tenían miedo a Gaara. Ninguno había sido precisamente feliz, era seguro, pero ambos habían encontrado algo bueno en el otro, algo que él en un dado momento había olvidado y enterrado por completo y ahora su acción le pasaba factura.
La recuperaría. Tenía que hacerlo.
Pido sinceras disculpas por todos los errores que se puedan apreciar con respecto a los espacios y cambios de escenas, apenas estoy aprendiendo a usar todo este desmadre y con sinceridad no creí que sería tan difícil administrar una cuenta de estas xD Pero pues todo tiene su chiste.
Mil gracias por leer.
