Varios años después:

Eso era un sueño, de eso estaba seguro, porque si no estaría viendo a dos niños de apariensa semejante a él jugando en un oasis, pero pronto vio que la imagen se alejaba conforme el iba avanzando, aun así avía unas vocecitas que escuchaba, lo identifico un poco, unas de las palabras eran un canto, que se entrecortaba para tener una conversación, luego el silencio reinaba y otra vez se escuchaba la canción. Esta era la tercera vez que soñaba con eso, pero esta vez los diálogos eran más audibles.

Allá afuera, bajo la luuna griiis, alguien que me quiere está pensando en mí

-¿Por qué tienes que sacar esa canción?- dijo una de las voces, por su tono pensaba era un niño, -no lo sé- respondió la otra voz que al parecer pertenecía a una niña, -¿Por qué no quieres que la cante?- pregunto la segunda voz, -no, yo si quiero que la cantes, es solo que siempre que la cantamos siento que realmente hay alguien que nos espera o está buscando-dijo la segunda voz,

Allá afuera alguien hallare, nos encontraremos allá afuera en algún lugar

Esta vez avía sido la vos del niño quien siguió con la canción y la niña quien interrumpió- ¿tu crees que sea el abuelo?, o tal vez nuestra familia biológica- la imagen se fue aclarando un poco, para mostrar a uno de los niños en una especie de columpio hecho por las palmeras y el otro con los pies metidos en el agua, -no lo sé, yo creo que son los dos-contesto el niño.

Anqué estamos lejos ase bien pensar, que la misma estrellita nos escucha desear.

-¿no sientes esa presencia cada que cantamos esta canción?- pregunto la niña, -si, ¿tú crees que sean ellos?-respondió la voz masculina, -si-fue la respuesta. Ante esto el joven que estaba escuchando se paro, ¿ellos podían sentir su presencia?

Y cuando el viento de la noche cante el arrullo, bajo este mismo cielo dormiremos tú y yo.

Ellos sentían su presencia, por alguna razón eso le hiso feliz, no entendía bien, pero siempre que se encontraba en ese sueño y escuchaba las esperanzas de los niños, quería llegar con ellos y decirles que ya no tenían que seguir cuestionándose cuando se rencontrarían, pero siempre que trataba de acercarse algo le sacaba de sus sueños y le dejaba con una amarga sensación al despertar, de pronto vio que los niños alzaban su cabeza al cielo, y pronto los escucho, -tal vez si los encontremos, tal vez esta sea la última noche que estemos solos- dijo la niña, -tienes razón, hay que confiar con el corazón que tal vez hoy los encontremos- dijo el niño con un gran entusiasmo.

Allá afuera nos reunirá el amor…

Avían empezado a cantar los dos cuando un ser peludo de color café llego algo alterado con ellos, y empezó a hacer señas con sus brazos, "¿un kuribo?" pensó extrañado el soñador, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por un sonido de preocupación por parte del niño.

-entonces ellos estarán aquí pronto, debemos irnos ¿pero a donde?- dijo el pequeño algo nervioso, -y se supone tu eres el mayor-dijo la niña, -¿Qué hace poco no vinieron a pedirnos ayuda unos comerciantes?-agrego, -cierto, podemos ir a ayudarles mientras "ellos" pasan por aquí- dijo la voz masculina, -entonces ¿iremos a la ciudad con la casototota?- pregunto inocentemente la niña, -si, hermanita, iremos a el Cairo, al pueblo fuera del palacio-respondió el mayor, y con eso los dos niños se levantaron y empezaron a caminar para desaparecer en la distancia, "solo espero no tener que encontrarme con esos tipos nunca más" se escucho el pensamiento del niño como eco de sus pasos, "yo espero encontrar a nuestra familia" fueron los pensamientos de la niña. Y así acabo el extraño sueño del príncipe de Egipto.

El sol ya estaba algo alto cuando el monarca de las tierras áridas dejo su palacio para encontrarse con su homologo en los países montañosos, oportunidad que fue vista por el príncipe y el aprendiz de sacerdote para dejar los lujosos aposentos y aventurarse en el mercado del pueblo para ver lo que necesitaba la gente de su pueblo, encontrarse con unos amigos, y de paso buscar alguna pista de los desaparecidos príncipes.

-por aquí su alteza- dijo un muchacho de cabellos blancos y piel del mismo tono, que los gavia al centro de reunión en el pueblo, -Ryu, de favor aquí llámame por Yami, te recuerdo que vengo de incognito-explico el joven de ojos carmesí, -lo siento, creo que es la costumbre- se disculpo el chico, - no te preocupes- respondió el moreno.

Los tres jóvenes caminaban por algunas calles concurridas del mercado, y se adentraron en una especie de bodega abandonada.

-contraseña- pidió una voz algo áspera.

-el equilibrio nunca se apaga- dijeron los tres de forma suave, casi al instante la puerta de la bodega se abrió, revelando a un joven moreno, de cabellera albina y apariencia similar a Ryu.

-que bien, pensé que tendría que ir a despertarles- dijo el individuo.

-eres algo impaciente ¿no es así Bakura?- respondió el aprendiz de sacerdote.

-nada que te interese Kaiba- respondió el ahora conocido Bakura,-bueno a lo que venimos- agrego.

-¿sabes algo nuevo?-pregunto el ojos carmesí.

El ladrón asintió, -hace poco me tope con dos niños, muy parecidos a ti, a excepción de que son menos morenos, y ojos color amatisa, al principio pensé que eran hechizos fallidos de Mana, pero, luego de verlos bien me di cuenta que no lo eran, aparte que poseen gran luz-informo.

La información hiso revivir la esperanza en los corazones de los otros tres, y mas específicamente a el príncipe.

-eso no es todo, según algunas informaciones que pude conseguir, son hermanos, mas específicamente gemelos, y tengo entendido que viven solos en un oasis, constantemente perseguidos por los asesinos de sus padres adoptivos- agrego.

Esta nueva información dejo algo pensativo al moreno menor, ¿oasis?, ¿perseguidores?, ¿adoptados?, todas esas preguntas le llevaron a recordar el extraño sueño que ha estado teniendo recientemente, -¿serán ellos?- se pregunto en voz baja, para después ver al ladrón, -Bakura, ¿crees que podamos verlos?- pregunto.

El aludido asintió, -justo hoy los vi llegar al mercado, parece que prestan ayuda a comerciantes, tanto para sobrevivir, como para refugiarse de sus persecutores- respondió el joven. "Definitivamente son ellos, los niños que veo en mis sueños" pensó el futuro gobernante.

Mientras en alguna parte del mercado dos niños, de apariencia similar, corrían por las calles del concurrido lugar para poder atrapar a unas gallinas escurridizas que se avían escapado de un comerciante.

Tras 3 medias horas y millares de raspones los chicos regresaron con el comerciante y le regresaron todas y cada una de las gallinas.

-Muchas gracias niños- dijo el hombre, -aquí tienen su recompensa- agrego y les dio algunas monedas, frutas, y panes.

-gracias a usted por dejarnos ayudar, y los suministros- dijeron los dos niños mientras asían una reverencia, y luego se dirigían a otro puesto, a preguntar si sus servicios eran requeridos.

Tras un rato sin nada los chicos se sentaron en una especie de plaza, se vieron uno al otro.

-hoy tuvimos un buen dia, pero parece que nadie más necesita ayuda- dijo la niña.

-en eso tienes razón Yui- dijo el chico revelando por fin el nombre de la niña.

-Yugi, ¿tenemos pociones?-pregunto Yui al ahora conocido niño.

-mmm… creo que queda poco, sería buena idea ir por algunas- contesto este, y acto seguido ambos niños se levantaron y empezaron su recorrido con dirección a la parte baja del mercado, pero alcanzaron a sentir unas presencias conocidas para ellos, y que no eran de su agrado, /Buyistas/ se dijeron a través de su lazo mental, /y no están solos, al parecer alguien les ha puesto presio a nuestras cabezas/ dijo el niño, /¿Cómo le hicieron?, yo no veo ninguna etiqueta en tu cabeza ni en la mía/ le dijo la niña, esto saco una risita del varón, /no importa, más vale caminar más rápido/contesto, y tuvo un asentimiento de parte de la chica.

-¿A dónde creen que van?- pregunto un chico de aproximadamente metro y medio de alto con una anchura que tapaba fácilmente el estrecho callejón, los chicos se voltearon pero se ayaron radiados, -íbamos a ver a la anciana de las pociones- dijeron los niños, -pues me temo que no irán- respondió el muchacho mientras se acercaba peligrosamente a la chica, y le tomaba el rostro con su fuerte mano, -eres preciosa ¿sabías?- dijo en un susurro, -¡oye deja a mi hermana!- grito el niño mientras intentaba alejar al gorila de su hermanita, -¡tú no intervengas!- dijo el maleante y le propino un fuerte rodillazo en el estomago, y después con suma facilidad le levanto y lanzo a la pared, lográndose escuchar como algunos huesos del pequeño se rompían, -¡YUGI!- grito la niña, y le dio un puntapié en aquella parte sensible a su acosador, el cual la soltó por un momento, -hija de la nada- dijo el chico en tono enojado, y la tomo del cabello para después proporcionarle un golpe, en la cara que le saco un diente y algo de sangre- espero eso te enseñe a respetar- dijo el joven, -yo solo doy respeto a quien se lo merece- dijo la niña y acto seguido le patio el rostro, para después correr asía su hermano, -yugi, yugi, por favor levántate- dijo la pequeña, al cuerpo inconsciente de su hermano mayor, pero luego sintió que algo era clavado en su piel y luego quitado, -¡KYAAA!- grito de dolor, y voltio a ver que sus agresores tenían cuchillos en mano, -eso es por estropearme la cara- dijo el maleante, mientras la tomaba del pelo y la levantaba del suelo, para después azotarla contra este, - debes respetar a tu amo- dijo el chico, -¡KURIBHO, AYUDA!- grito la niña en pánico, -jajajajaaaa ¿no lo sabes?, estas en una zona donde es imposible invocar creaturas- dijo su agresor.


yop: pues como ven por fin suvi nuevo capi de esta historia, y antes de cualquier cosa dejenme aclaro que aqui lo unico mioes Yui, y la historia.

Yami: ¡dijiste que en este capi nos reuniriamos!

yop: nope, yo dije que no te asegurava nada.

bakura: porque soy informante de este enano.

yop: mmm... la verdad es que eres algo asi como el ladron oficial del faraon.

Bakura: *ahogandose en risas*

yami: bueno nos vemos en la proxima.