Aquí recién salido de mi retorcida mente el segundo capítulo de esta misteriosa historia!
Aclaro que nada a excepción de esta historia es mío, el gran manga que es One Piece es propiedad de Eiichiro Oda.
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Una mujer de pelo negro vagaba por las calles de aquella ciudad, parecía no incomodarse con la presencia de marines, y mucho menos con las palabras lascivas de aquellos piratas escondidos entre las sombras le soltaban al verla pasar. Simplemente ella entraba de tienda en tienda y compraba cosas poco comunes en una mujer que afirmaba ser una simple joven que viajaba hacia la central Marina mas cercana ¿Qué mujer compraría cien hojas del papel más fino solo para pasar el tiempo dibujando a su gato? ¿Oh una pluma de tinta permanente? Eso sin contar la cantidad enorme de comida que compro en los mercados.
Aun así la marina tenía un ojo en la mayoría de las mujeres sospechosas, desde que el periódico del día anterior llegara con una orden de cateo a cada mujer que viajara sola. Tenían más de tres barcos bajo custodia por posible piratería y faltaba el de la mujer de cabello negro.
-"Buenos días señorita"- un oficial la detuvo en su camino a un café.
-"Oh Monsieur Marín, bueno días"- saludo con un asentó algo raro –"¿se le ofrece algo?"- cuestiono bajándose la capucha para mostrar su rostro.
Ojos cafés cual chocolate, negro y sedoso pelo, diferenciaba de cualquier mujer que infringiera la ley, era bonita, aunque vistiera con un espantoso vestido del siglo pasado.
-"Sus datos y si es posible poder revisar el barco donde se trasporta"- ordeno.
-"Claro, mi nombre es Cáterin, vengo del North Blue, estoy de visita con mis padres. Trabajan en el centro de inteligencia del East blue, Monsieur"- dijo caminando al lado del marino para sujetarlo del brazo.
-"¿Viene sola?"- indago el oficial caminando con ella.
-"Si, lamentablemente"- se sacó un pañuelo del escote –"mi prometido falleció y ahora me encuentro sola"- replegó los pechos al hombre descaradamente –"y estoy condenada a vestir de luto por la eternidad"-.
El hombre trato de no mirar el prominente escote de la dama, si bien era hermosa, estaba en horarios de trabajo. Resistió por todo el camino hasta llegar al velero, al cual reviso de arriba abajo sin encontrar ni una anomalía.
Al final el oficial solo se disculpó y la dejo en paz, Nami sonrió, su plan iba a pedir de boca, se pasó la mano por el cabello, por el momento estaba libre, y con manchas de tinte entre sus dedos.
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Retomo su ruta hasta el café más decente de la ciudad y se sentó en una de las mesas de afuera en espera de alguien; si bien no le miraba desde hace un rato sabía que estaba ahí, bastaba con echar un vistazo a los barcos atracados en el muelle para confirmarlo.
No pasó mucho tiempo cuando logro verlo, y sin duda negó efusivamente al notar que seguía como antes. Y con las mismas manías, coqueteando con toda mujer que le pasara por enfrente, así que no tardó mucho en llegar a donde ella estaba.
-"Hola dulzura, no te encante a primera vista"- dijo tratando de cerrarle un ojo coquetamente, cosa que la verdad no podía.
-"Duval déjate de bromas"- sonrió la mujer con la taza pegada a los labios.
-¿Me conoces?"- el rubio exclamo sorprendido -"¿pero quién no conocería a este hombre tan atractivo?"- jalo una silla y se sentó frente a la mujer.
Nami rio un poco, la verdad era tan cómica su egocéntrica, bebió un poco de su té y ordeno a la camarera traer algo para su acompañante. Tardo un poco en hablar con Duval, quería saber si la podía reconocer.
-"Por lo visto mi disfraz si funciona"- agrego azúcar a su te -"Duval, soy yo, Nami"-.
El capitán de la banda de delincuentes estuvo a punto de gritar de la emoción, pero como toda una felina Nami reacciono más rápido, embutiéndole uno de los panqueques que había ordenado antes que el rubio se sentara con ella.
-"Cállate idiota"- susurro molesta.
Duval logro pasarse el pastelillo e hizo el intento de guardarse el grito que se quedó ahogado. Aun le sorprendía que la mujer que estaba frente a, el fuera Nami.
-"Nada que ver con Nami"- hablo en voz baja -"¿dime que te trae a la última parada del East Blue?"- interrogo sobándose la garganta -"pensé que estabas en tu isla"-.
-"Así era, por lo visto me buscan más que antes"- se recargo de codos en la mesa -"es frustrante"-.
-"Pero no le veo lo malo, siempre te han buscado, eres una pirata"- Duval dijo serio acercándose más a su vieja amiga -"de echo eres La gata ladrona"-.
-"No tienes que repetírmelo, he venido en busca de ti para preguntarte unas que otras cosas"- siseo.
-"Ya sabes, soy la persona con más información en todo el mundo"- se alago reclinando su silla.
Nami sabía que si alguien tendría la información que ella buscaba era el, y no lo decía por decir, ese hombre estúpido y vanidoso era uno de los traficantes más grandes que el mundo pudiera tener. Armas, personas, barcos, comida, frutas del diablo, información. Todo lo tenía.
-"Primero el nombre del nuevo almirante, segundo que se supone que le robe, tercero la localización de mis nakamas"- conto con los dedos.
El rubio se meció pensativo, como buscando en los archivos de su retorcida mente lo que la señorita le pedía. Tordo solo unos instantes donde le robo otro panque a Nami y se lo devoro sin decir más.
-"El nuevo almirante, se hace llamar "el cazador" aunque su verdadero nombre es Remus Moon, originario de una isla cuyo nombre no se sabe, del Gran Line. Tiene una pequeña obsesión contigo, la cual nadie sabe el porqué, solo se rumorea que desde antes de unirse a la marina ya coleccionaba tus carteles de "Se Busca". Sobre lo que le has robado no se sabe mucho, algunas personas afirman que le has robado un tesoro inmenso, otros que le has robado su hombría, pero la que más da el ancho es que le has robado el corazón"- pauso un poco tomando una actitud seria y algo fuera de contexto para con el –"sobre los demás miembros de la banda, no tengo idea de donde se metieron desde hace tiempo"-.
La navegante lo miro escéptica, no dudaba de sus palabras, pero sí de que no supiera nada de su tripulación, repitió de nuevo la pregunta y Duval negó de nuevo. No tenía idea donde estaban los demás miembros de su banda.
-"Hace días Nami recibí un aviso de la isla Kyojin, Franky y Robín los cuales estaban estudiando algo acerca de Noah desaparecieron sin dejar rastro, al día siguiente me avisaron lo mismo de Sanji, Zoro, Chopper, Luffy y los demás"- se balanceaba en la silla nervioso –"según mis informantes la última vez que los vieron fue en sus respectivas casas"- sonrió –"puede que hayan escapado y se reúnan antes en Raftel"-.
-"Si fuera así ya me hubieran llamado"- susurro pensativa –"aparte de que escaparían, veo ilógica la escena Duval"-.
-"Yo también he pensado lo mismo pero así fue, no hay rastro de ninguno"- saco un paquete de su chaqueta de cuero y lo azoto en la mesa –"esto"- señalo el paquete –"me lo dio Robín hace tres semanas, alego que solo tu comprenderías y que si lo hacías resolverías cada acertijo que se te presente"- dejo que la silla se apoyara en sus cuatro patas y se cruzó de brazos.
La chica miro el paquete desconcertada, lo tomo entre sus manos y se fue deshaciendo del papel café que lo envolvía. Un libro con la pasta gastada y un título inentendible era lo que era el extraño paquete; ojeo sus páginas en busca de algo interesante pero nada. Nami bufo exasperara.
-"Bien, no pienso durar más tiempo en esta isla, así que si recuerdas cualquier cosa estoy en el puerto"- azoto algo de cambio en la mesa y se retiró.
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Las cosas no andaban bien, no es que dudara de la información de Duval pero, bueno, nadie se cree que las personas desaprensan de un momento a otro. Al menos de que algo grave les hubiera pasado.
Retomo de nuevo la lectura del libro, desde que llego a su velero era lo único que hacía, y aunque la verdad no entendiera ni una sola cosa del manuscrito no lo dejaba de hacer. Cambio la página para seguir su lectura cuando una hoja del libro se desprendió, Nami la tomo y le echo un vistazo.
Un mapa, un detallado mapa, incompleto, y aun así se le podía entender la mayor parte de las cosas. Lo giro para ver si atrás tenía algo pero no era así. Fue entonces que se fue directo a la última página del libro, ahí con una caligrafía impecable estaba una nota de Robín.
"Nami, quiero pedirte una disculpa por pasarte tal responsabilidad sin habértela consultado, pero creo que eres la única persona a la cual puedo recurrir en estos momentos. Luffy ha mandado pasar este libro a cada uno de la banda en busca de quien lo pueda descifrar, ya que tal vez con esto podamos encontrar algo más grande que el One Piece. Yo sé que estas muy feliz con tu familia pero es algo urgente.
Regresa a Gran Line, ve a Arabasta, encuentra el otro tomo del libro y descifra el dialecto en el cual esta escrito.
Otra cosa evita buscarnos, tal vez cuando llegue esto a tus manos sea demasiado tarde"
Nami dejó caer el libro, un rayo cruzo el cielo haciéndola saltar, una tormenta se avecinaba y no podría irse, salto hacia su bolsa y rebusco hasta encontrar lo que quería. Una Viver Card. Espero a que se moviera y salió a deshacer los amarres para partir inmediatamente.
La lluvia lavaba su tinte mostrando sus risos rojizos, las cosas se estaban tornando negras para la navegante, ya que los marines aun vagaban por el puerto, no tardaron en verle y lanzar varios gritos de advertencia.
Subió lo más rápido al barco para darse a la fuga, el mar se estaba embraveciendo, y los refuerzos de la marina llegaba dispuesta a tirar sin importarle nada.
Los primeros disparos los pudo eludir mientas lograba hacerse al mar, lo malo fue cuando noto que un buque de la marina iba tras ella, en ese momento su suerte se había desvanecido. Dos disparos certeros le penetraron la piel; uno en la pierna derecha y uno en el hombro izquierdo.
El mar hambriento amenazaba con devorarse todo, fuese un barco tan diminuto que apenas soportara a una sola persona o un barco tan enorme que cargara con más mil almas. El océano reclamaba por lo menos una buena perdida.
Nami había manejado el Sunny en peores condiciones, y con toda una armada detrás, pero siempre con su equipo. Las velas desplegadas le daban velocidad, pero también corría más riegos, de ser arrastrada a donde ella no quería ir. Miro de reojo hacia atrás, ya no se veía Loguetown, si caía al mar no podría nadar a tierra.
Las olas fieras se azotaban contra el casco, filtrándose una gran cantidad de agua, Nami estaba nerviosa, los cañonazos amenazaban con hundirla, la mayoría pasaba rozando el pobre velero. Desespera simplemente dejo el timón y entro al camarote, saco su clima tact y metió unas cuantas cosas a una extraña bolsa que parecía ser echa de una clase de burbuja. Cuando salió se dio cuenta que ya casi tenia al par al buque de marines.
Un rayo, la navegante necesitaba un rayo, poderoso y certero, con su arma formo una especie de Y si las cosas salían bien, saldría ilesa, sino, sufriría una descarga eléctrica mortal. Miro el cielo, y levanto su brazo derecho sosteniendo su clima tact, y comenzó la cuenta regresiva.
3- Las nubes se comenzaron a juntar sobre su cabeza, se cruzó la bolsa y se aferró a ella como si su vida dependiese de ello.
2- La marina ya estaba al par de ella, sentía sus piernas temblarle, quizás por el frio, solo quizás.
1-Las armas apuntaban a hacia Nami, las sonrisas payasas de todos los marinos la estaban poniendo mas neviosa.
0-El rayo surgió tan potente que el gran navío estallo en llamas.
El impacto fue tanto que incluso el pobre velero estallo, lanzando a Nami al mar, completamente inconsciente; ambos barcos ardían, los gritos de los marinos en llamas opacaron los truenos y el sonido de un mar enojado.
En medio de la tempestad un submarino emergió, el capitán de aquella nave salió con paso sereno y estoico mirar, aquello le parecía demasiado divertido, aunque no se le viese en el rostro. Miro a su alrededor, cuerpos calcinados, pedazos de madrera aun incendiándose, los que aún estaban vivos y sobre el barco gritando de dolor.
-"¡Capitán mire!"- un oso blanco señalo detrás de él.
La dirección señalada no estaba lejos, de hecho estaba a pocos metros a la derecha, era una simple mujer sobre lo que parecía ser restos de la vela principal. La miro por unos momentos y se giró a ver a su tripulación.
-"Shachi, Pinguin"- dijo girando a ver a la mujer desfallecida –"acerquen la nave hasta el naufragio"-.
Sin chistar ambos piratas entraron para acatar la orden de su capitán; la nave fue lentamente acercándose hasta donde se encontraba la pelirroja desmayada, lo único que hizo Law fue tomarla de los cabellos para levantarle el rostro y sacarse de dudas. Claro sus sospechas estaban en lo cierto.
Basto darse la vuelta y ordenar a Bepo que subiera a Nami a bordo, el oso rápidamente obedeció, con cuidado de no rasguñarla con sus garras, la tomo en brazos y corrió e llevarla a la enfermería. Parecía que tenía la mano derecha con una quemadura severa.
