Aquí está el segundo capítulo. La historia está yendo algo lenta, voy a intentar que no se vuelva pesada. Por cierto, esta historia se sitúa después de que Bella recuperase sus recuerdos gracias a Gold y antes de que vuelva a perder su memoria cruzando la línea que limita Storybrooke. Por desgracia para Gold, aunque Bella recuerde su pasado y todo lo que ocurrió entre ellos no logra volver a sentir nada hacia él.
Gracias por los reviews, he procurado no cometer muchos errores a la hora de escribir jajajajaja Y gracias por los follows :3 Os animo a dejar más reviews, me anima mucho leer vuestra impresión n.n
Disclaimer: Ni OUAT ni los personajes de la serie me pertenecen.
Ruby llegó a su casa al cabo de un rato, no estaba muy lejos de la cafetería de la Abuelita. Introdujo las llaves por la ranura para abrir la puerta cuando olisqueó un olor que desencajaba en su casa. La camarera se preocupó, no sabía si abrir la puerta e intentar hacer algo en contra del intruso o llamar a Emma para que lo solucionase. Pensó que ya era algo mayor para enfrentarse a cualquier ladrón, ella era mitad lobo así que tenía bastante fuerza. Giró la llave, abrió la puerta con cuidado de no hacer mucho ruido y entró a la casa, cerrando la puerta tras ella.
La casa estaba a oscuras aunque gracias a su visión de lobo pudo orientarse. El extraño olor le resultaba muy familiar, a medida que avanzaba por el pasillo la fragancia aumentaba más y más, inundando sus fosas nasales. La presencia provenía de la sala de estar. Apretó los dientes y los puños, y rápidamente entró a la habitación y dio la luz para ver quién estaba allí. Sentado en un sillón y apoyado sobre su bastón, el intruso sonrió a la recién llegada y acto seguido se puso en pie.
"Buenos días, señorita Lucas." Gold se acomodó apoyando ambas manos sobre el bastón.
"¿Qué te crees que estás haciendo, Gold?" Ruby estaba muy enfadada, su ceño fruncido y una mueca de asco hacia el hombre la delataban.
"Simplemente pasaba por aquí."
"Vamos, Gold, ya nos conocemos. ¿Qué quieres?" La chica permanecía inmóvil en la puerta de la habitación, mirándolo fijamente.
"Oh, bueno querida, voy a dejarme de preámbulos." La sonrisa de su cara se desvaneció y se acercó a la joven sin romper el contacto visual. "Últimamente has estado pasando mucho tiempo con mi Bella, ¿cierto?
"¿Tu Bella? No, no es tuya, Gold, ya no. Y sí, he estado pasando tiempo con ella porque somos mejores amigas. ¿Ocurre algo con eso?" Ahora la que tenía la sonrisa de superioridad era ella.
"Quizás tengas razón y ya no sea mía, pero tampoco es tuya, querida. Y pronto haré volver sus sentimientos por mí, ya lo verás." El mago agarró por la garganta a Ruby, sin intención de hacerle daño pero sí de amedrentarla. "Aléjate de ella, estoy seguro de que sólo le traerás problemas. Como se te ocurra merodear cerca de ella de nuevo…"
"¿Qué? ¿Qué me harás?" La loba se armó de valor y le interrumpió. "No me afectan tus amenazas, Gold, voy a estar con Bella tanto tiempo como ella me permita. Me da igual que hagas lo imposible por separarnos, la voy a proteger de ti y de tus sucios trucos de magia." La cara de asco volvió en ella, ejerciendo con su mano presión en el pecho de Gold obligándolo a separarle y dejarla libre.
"No serás tan valiente cuando me haga con ella, querida. Como sigas por este camino vas a sufrir mucho, ¿sabes?" Una leve risa se escapó de entre sus dientes.
"No la trates como si fuese un mero objeto, Bella es una persona. Ella será la que escoja con quién quiere estar, y dudo que se vaya a ir con un tío que va por ahí haciendo sufrir a la gente y amenazando."
"Yo no hago tales cosas, no te confundas de persona." Gold volvió a recuperar la compostura.
"Sí las haces, es más, lo estás haciendo ahora mismo." Ambos quedaron en silencio mirándose y midiendo sus fuerzas, aunque ambos sabían que si el mago hacía uso de sus poderes poco podría hacer Ruby en su contra. "Ahora, si no te importa, vete de aquí o tendré que llamar a la Sheriff. No vuelvas a entrar a mi casa, Gold." La chica abrió la puerta de la calle dejando vía libre al hombre para irse.
"He de irme, pero no te creas que esto acaba aquí. Que tengas un buen día, señorita Lucas." El hombre desapareció por la calle con su sonrisa de superioridad en la cara.
Sobre la cama y dando vueltas en ella estaba Ruby. Intentaba dormir pero no lo conseguía. El viento se colaba por una de las ventanas y susurraba. Además, ya era hora del almuerzo y su estómago rugía de hambre aunque ella no tenía ganas de comer. Sentía náuseas. La conversación con Gold la había destrozado. Estaba encogida, abrazándose las piernas que estaban presas estrujándose contra su pecho. Sentía ganas de llorar y no entendía por qué. Ese hombre le ponía enferma. Sus palabras y su postura antes podrían haber parecido firmes y decididas pero estaba muy asustada, no quería que Bella la dejara sola. Si Bella escogía irse con él… Ruby no se perdonaría jamás el haberla perdido. Estaba decidida a luchar por ella, lucharía con toda su alma, Gold no la conseguiría de nuevo. Sabía que utilizaría sucios trucos para atraerla hacia él, pero ahí es donde ella intervendría. O también podría alejar a Bella de Gold para evitar cualquier intento de 'asalto' por parte de él hacia la bibliotecaria.
La loba se levantó de la cama y fue a por su móvil. Le conectó los auriculares y se los puso. Escogió música rock y la puso a todo volumen. Genial. Ya no escuchaba nada más que sus pensamientos y la canción sonando. Volvió a la cama y se tumbó, de lado, con una mano por debajo de la almohada. Cerró los ojos y se dejó llevar al ritmo de la batería de la canción y tarareando la melodía de la guitarra. En menos tiempo de lo esperado Ruby se durmió, le relajaba mucho escuchar música, fuese del tipo que fuese. Su mente se trasladó a otro lugar, huyó de aquel momento de agonía. Quería buscar un lugar tranquilo, necesitaba liberarse. Cuando quiso darse cuenta, estaba en mitad del bosque. Miró al cielo y había luna llena, lo que significaba que estaba en forma de lobo. Echó a correr entre los árboles, esquivando ramas, saltando piedras. Su pelaje oscuro brillaba bajo la luz de la luna a la vez que dejaba escapar unos aullidos. Tenía que correr, si no corría algo malo iba a pasar, lo sentía. Había demasiados árboles, pensaba que no iba a poder llegar al final del bosque nunca, no se acababa esa masa de vegetación. Sus pies poco a poco parecían volverse más pesados, dejando las huellas marcadas en el suelo. Creía que se iba a hundir entre la maleza. Los aullidos inundaban el bosque, eran aullidos de angustia. De repente, olió a alguien, no había notado su presencia antes. Bella estaba ahí, de pie, al lado de un árbol con la mirada clavada en la loba. La chica se acercó corriendo hacia ella y la abrazó, como si temiese por su vida. Bella acarició suavemente el pelaje de la loba, lo cual la hizo sentir segura. Comenzó a aullar, a cantarle al a luna dándole gracias por haber hecho que Bella la encontrase.
La loba escuchaba a la bibliotecaria decir su nombre, pero sonaba lejano. Sentía una agitación, y de repente abrió los ojos. Bella estaba allí, sentada al borde de su cama y agarrándola de un brazo la movía levemente, intentando que se despertarse. Al ver que lo había conseguido, sonrió y desplazó su mano hasta la frente de Ruby para apartarle unos mechones de pelo.
"¿Bella?" La camarera se sonrojó al notar la situación en la que estaban en ese instante. "¿Qué haces aquí? ¿Cómo has entrado?" Se sentó en la cama y se estiró para despertarse del todo.
"Tu abuelita me ha dejado la copia de la llave." Su voz sonaba un tanto preocupada.
"Ah… Pero, ¿por qué estás aquí?" A Ruby no le gustaba nada ese silencio de su amiga. "¿Qué ocurre, Bella?"
"Tenemos que hablar. Es sobre Rumpelstiltskin." La mirada seria de Bella hizo realmente preocuparse a la loba.
"¿Te ha hecho algo? ¿Estás bien? ¿Qué pasa con él?" De la exaltación se levantó de la cama y le colocó las manos en los hombros a su amiga. "Más le vale no haberte hecho nada porque te prometo que no le permitiré salirse con la suya, no voy a permitir que Gold te haga daño." Los ojos verdosos de Ruby quedaron clavados en los de la bibliotecaria esperando una respuesta. Sin embargo, los ojos de esta se perdieron en los de la camarera. Examinándolos, comprobando si eran más o menos verdes que los suyos, intentando saber si había algún fondo y queriendo comprender esa necesidad de encontrar una respuesta. "¿Bella?" Ruby insistió al ver que no le decía nada.
"Oh, perdona Ruby. No, no me ha hecho nada. Simplemente ha venido a hablar conmigo. Bueno, no me ha hecho nada físicamente pero me ha amenazado. A vuelvo a insistir con que soy suya y que he de volver junto a él." Apartó la mirada de la loba, mostrando frustración en sus palabras.
"¡¿Qué?! ¡Cómo se atreve! Justamente le he dicho que ni se le ocurriese hacerte el más mínimo daño..." Apretó sus dientes con tal de no decir cualquier barbaridad. Sentía ganas de despedazar a Gold. Recorrió la habitación para tranquilizarse.
"¿Cómo? ¿Cuándo has hablado con él?" Bella hizo una mueca de confusión.
"Cuando vine esta mañana él me estaba esperando aquí, se había colado en la casa. Tuvimos una... charla, sí, eso, una charla sobre ti. Quiere que me aleje de ti, que soy una mala influencia y que entorpezco su camino para volver a conseguir tu afecto." Se sentó al lado de su amiga, abatida.
"¿Realmente él te dijo eso?" Bella quedó callada por un momento. "Yo no quiero que te alejes de mí, Ruby. Ya no me importa Rumpelstiltskin." La bibliotecaria agarró las manos de Ruby y les dio un leve apretón, mostrando cariño. "Quizás en el pasado sí me importó, pero ya no siento nada hacia él. Su comportamiento contigo es horrible, te ha dicho cosas despreciables. No dejes que me lleve con él, por favor." Sus ojos se humedecieron debido a la gran preocupación que sentía.
"Bella, eh, tranquilízate." Subió una de sus manos a la mejilla de su amiga para limpiarte una lágrima que se había escapado. "No te voy a dejar sola, ¿vale? Estoy aquí, contigo, Gold no va a conseguir nada. No se lo permitiré." Ruby abrazó a Bella mientras le acariciaba el pelo, intentando tranquilizarla.
La bibliotecaria hundió su cara en el cuello de la loba, dejando escapar varias lágrimas. "No eres mala, Ruby, no eres una mala influencia para mí. No quiero que pienses eso porque no lo eres. No quiero que Rumpelstiltskin me obligue a ir con él y que te haga daño, no quiero perderte, Ruby." Bella sollozaba en el hombro de la camarera mientras se desahogaba.
Ruby sonrió, un leve rumor asomó por sus mejillas y apretó su abrazo con la chica a la que tanto quería. Pero no, no era momento de volver a esos sentimientos, ahora tenía que ocuparse de Gold y evitar que Bella se fuese. Rompió el abrazo y la miró a los ojos. Besó su frente con delicadeza y le dedicó una sonrisa. "Lo sé, lo sé todo Bella. No hace falta que me lo digas. Te voy a proteger como si no hubiese mañana. Te voy a proteger por encima de todo. Así que anima esa cara y piensa que vamos a hacer que Gold te deje en paz de una vez." Ruby notó que Bella estaba un poco colorada por lo que había dicho, así que eso le provocó un sonrojo a ella de nuevo. Sus manos se buscaron mutuamente, entrelazando los dedos entre ellos. Se perdieron en los ojos de la otra mientras Ruby acariciaba suavemente con su pulgar una de las manos de Bella. En ese momento la loba pensaba que iba a ocurrir algo, pero tras la promesa que le acababa de hacer a su mejor amiga de protegerla no podía traicionarla de ese modo.
El silencio lo rompió Ruby con un hilo de voz un tanto inseguro "Bella, vamos a hablar con Gold. Tenemos que solucionar esto." Se alejó de su amiga y se puso de pie, esperando su respuesta.
"Vale, vamos." La bibliotecaria la imitó y se dirigió hacia la puerta. "Ruby, no hagas nada peligroso, ¿vale?" Le extendió la mano a su amiga.
"Está bien." Le dio la mano y le sonrió tristemente, sabía que no iba a poder cumplir eso.
