Bueno aqui les traigo otro capitulo de 'Un hombre de apuestas', al principio es un poco lento pero creo que les va a gustar. A mi en su mayor parte me hizo reir y soltar uno que otro 'awwww'. Para los que quieran leer la historia original, pueden verlo en mi perfil en historias favoritas 'A Betting Man' Espero que hayan tenido un buen fin de semana y un buen puente (para aquellos que son de México) y que este capitulo les ponga una sonrisa en el rostro en este inicio de semana.

Saludos a todos y no olviden en dejar su REVIEW! :D


Capitulo Dos

Me guía hacía la pista, entre la multitud de cuerpos y sudor y calor. Su mano toma la mía firmemente hasta que encontramos un buen lugar. Se voltea de pronto para quedar de frente, nuestros pechos casi tocándose. Él es casi una cabeza más alto que yo. Miro hacia arriba, a esos intensos ojos verdes, que ahora me ven con sutileza.

Involuntariamente, me sonrojo. ¿Qué esta pasando…? Ningún hombre ha provocado en mí esa reacción antes. Él sonríe. ¿Puede verme sonrojar en la oscuridad? Las luces pasan por nuestros cuerpos, dándome pequeños vistazos de su perfecto rostro.

De repente, me jala contra su cuerpo, y jadeo por el nuevo contacto. Su mano aun esta tomando la mía mientras empieza a moverse, su otra mano moviéndose a mi cadera – y guía mis movimientos. Baila muy bien. Me doy cuenta que bailar es fácil con un compañero conocedor y con la guía adecuada.

Edward nunca rompe contacto visual conmigo. Quiero voltear a mi alrededor y buscar a Rose, pero no puedo apartar la mirada. Sus ojos capturan los míos, implacables y reacios a dejarme ir. Él es el depredador, y yo soy la presa.

Pierdo el balance por un momento, casi tambaleándome hacia atrás en mi tacones – pero antes de que pueda alejarme su agarre se intensifica, jalándome contra su cuerpo de nuevo. Estoy avergonzada, pero agradecida de que él baile bien por los dos. Veo una risa silenciosa en el brillo de sus ojos – creciendo.

Acerco mis labios a su oído y digo, "te dije que no era buena bailando."

Inhalo la última palabra, consiguiendo una bocanada de perfume, especias y hombre. Huele delicioso. Lamo mis labios inconscientemente…

"Lo estás haciendo muy bien," dice, sus palabras seductoras de nuevo. ¿Esta tratando de abrirse paso con pura palabrería? Me imagino que sí – también esta en una misión. No debo olvidarlo. "Créeme, Bella. Te estuve observando por un rato – no podía quitarte los ojos de encima."

Wow. Que línea… estoy segura que la usa con frecuencia. Ciertamente no es un principiante en este juego.

"Gracias," murmullo. Dudo que lo escuche con la música tan fuerte.

"Nunca te había visto aquí antes - ¿vienes seguido?"

"No realmente. Solo un par de veces."

"Supongo que es algo bueno o alguien de seguro ya te habría pescado para entonces."

¿Esta sugiriendo que él me 'pesco'? El presumido bastardo… bueno, dos pueden jugar este juego.

Me encojo de hombros fingiendo inocencia. "Supongo que no soy tan fácil de atrapar." Probablemente esta recordando lo que James le dijo sobre mí en este momento… eso debería darle algo en que pensar.

Antes de que pueda responder, me empujan, de forma brusca por la espalda, otra persona bailando. Me empuja aun con más fuerza contra su cuerpo – si es posible para este punto. Me giro para ver al infractor y veo que es Rose, aun bailando con ese hombre gigante con cabello oscuro y rizado. Me guiña y dice con los labios "Oh Dios Mio…" refiriéndose a Edward y su buen parecido.

Sonrió y me giro a Edward para observarlo tener un intercambio similar con el hombre corpulento… menos el "Oh Dios Mio" de niñas. ¿Se conocen? Esto debería ser interesante…

Me estiro de nuevo, quedando tan cerca de su oído como me sea posible. Inhalo con avidez su aroma ya que estoy ahí. "¿Lo conoces?"

"Si, es un buen amigo mio."

Oh Dios Santo. ¿James incluyo a Rose en esta pequeña apuesta de alguna manera? Necesito advertirle…

Unas cuantas canciones después ambos estamos sudados y jadeando. Es algo… ardiente. No quiero detenerme, deleitándome en la sensación de estar presionada contra este hermoso extraño, pero Edward tiene otras ideas. Me toma de la mano y me jala hacia la barra. Jake y James no se ven por ningún lado.

"¿Puedo comprarte un trago?" pregunta, cerca de mi oído. Mi mente empieza a girar. Oh no… ¿Qué dice siempre Rose sobre aceptar bebidas de extraños? ¿Caería tan bajo como para… drogarme… para llevarme a la cama y ganar esta apuesta?

Estoy parada muy cerca, seguramente me daría cuenta si tratara de ponerle algo. Pero aun así soy cautelosa, mi subconsciente paranoico tomando el control.

Estoy sedienta.

"Creo que solo voy a tomar agua," lo declino cortésmente.

"Claro. Permíteme." Le habla al barman y ordena – el agua pasa por su mano y directamente a la mía. Veo esto como un halcón y, no encuentro evidencia de nada raro, y tomo un sorbo.

Él ordena un agua para él también, la cual casi se traga. Esta sudoroso, y puedo ver un poco de transpiración en su cuello. Tengo un deseo repentino de lamerlo…

Espera un segundo… ¿Qué? ¡No, Bella! Me regaño. Necesito tener la mente despejada si planeo seguir con esto por dos semanas.

Deja su vaso, ahora vacío, en la barra.

"¿Vives aquí en Seattle?" me pregunta.

"Si… no muy lejos de aquí." ¡Mierda! ¿Por qué le digo eso? Bueno, estoy segura que sabrá donde vivo eventualmente…

Sonríe. "Eso es genial." ¿Lo es? "¿Te gustaría salir algún día?"

Parte de mí – mi lado cuerdo, racional – me dice que salga gritando y corriendo de aquí antes de que algo estúpido suceda. Pero mi otro lado – juguetón y atrevido – esta moviendo las cejas sugestivamente, dándome un pequeño empujón para seguir adelante con esto.

Nunca había visto esta parte de mí. Ahora que esta aquí, su presencia es como un pequeño, bienvenido aire fresco…

Sonrío con coquetería. ¡Coquetería!

"Hay de hecho un lugar cerca que he querido probar - ¿Palisade?" Es un restaurante bastante caro en la marina. Lo digo en forma de pregunta, preguntándome si seguirá el juego.

"He estado ahí," dice, mi elección no le afecto en lo más mínimo. "Es muy bueno. ¿Puedo recogerte mañana en la noche?"

Maldición. Si no logro nada, mínimo podría conseguir una buena cena a sus expensas.

"¿Las siete esta bien?"

"Las siete suena bien," dice, una sonrisa de nuevo. Tengo que ver a otro lado – es mi única defensa. Veo mis manos, frías por el vaso de agua. Me pregunto si James nos esta viendo juntos en este momento, escondido en las sombras como el pervertido que es.

"¿Me puedes dar tu dirección?"

"Oh… claro." Tomo una servilleta, pero no tengo una pluma. Estoy apunto de ir con el barman cuando Edward me detiene.

"Espera - ¿Cuál es tu número?" Saca su celular. "Te llamare para que tengas mi numero y luego me mandas por mensaje tu dirección."

Realmente tiene confianza en si mismo- ¿Qué pasaría si nunca le mando la dirección? Le doy mi número. Cuando le pone guardar, sonríe. "Listo."

Veo a mí alrededor y veo que Rose y Jake están sentados en una mesa. Jake debe de haberla puesto al corriente con todo lo que paso, porque ambos me están observando – genial. No quiero que me arruinen esto – necesito ir a explicarles, pronto.

"Tengo que volver con mis amigos," digo, "Gracias por el baile y el er,… agua."

Se ríe. "No hay problema. Fue un placer conocerte, Bella."

Amo la forma en que mi nombre rueda en su lengua. Puedo imaginarme la forma en que su dulce lengua pasa por su paladar mientras las 'Ls' salen sin esfuerzo y seductoras. Oh dios…

"Igualmente."

"¿Mañana, entonces?"

"Si, mañana." Sonrió a pesar de todo, ya ansiosa por nuestra pequeña cita. Si acaso esto debe de ser… interesante.

Camino en dirección opuesta a él. Puedo sentir sus ojos en mí todo el camino a la mesa. Rose se tensa bajo mi presencia – tan pronto me siento se inclina y dice por lo bajo, "¿Qué putas, Bella?"

Me tenso, a la defensiva. "Puedo explicarlo," digo de prisa. Jake esta moviendo la cabeza, incrédulo.

"Si, por favor," Rose se queja. Se cruza de brazos y se inclina hacia adelante, esperando a que empiece. Mi paranoia hace otra aparición.

"Les explico en el taxi. ¿Están listos?" tomo un gran trago del agua…por favor que no tenga nada… ¿pero como podría ser posible? Vi al barman mientras la servía – ¡ah paranoia, aléjate!

"Si," bufa, levantándose. "Tengo que saber que putas estabas pensando."

Juntos, salimos del club y llamamos un taxi. Nos acomodamos dentro – Jake en el asiento de enfrente, Rose y yo atrás. Rose inmediatamente se me echa encima.

"Suelta la sopa, Swan."

Dios… dame un momento. Veo al conductor de reojo, preguntándome si quiero divulgar esta loca, desastrosa parte de mi vida con él aquí. Al diablo.

"Bueno, Jake me dijo lo que él dijo, por supuesto… sobre James. Y yo solo creí que… no se… que podría seguirle el juego por un rato. Entonces tendría una cita para la boda…"

Rose pone los ojos en blanco. "¿Es todo lo que te importa? ¿Tener una cita para la boda?"

"¡No! Quiero decir, seria agradable tener una…"

"¿Vas a acostarte con él?"

"¡Rose! ¿Hablas en serio? Me conoces."

"Si, ¡pero nunca creía que harías algo como esto!"

"¿Cuál es el problema? Lo dejo que me lleve a cenar un par de veces, actuó como si estuviera interesada. Luego después de la boda, lo pateo fuera de escena donde pertenece."

"Es solo que no quiero que te lastimen, Bella."

Pongo los ojos en blanco. "No te preocupes, Rose. Se como es… no soy lo suficientemente estúpida como para encariñarme con él. Solo será por diversión."

No luce convencida. Esta viendo sus manos, pensativa… y luego inesperadamente su rostro se rompe en una gran, tonta sonrisa. "¿Sabes que? Tienes razón. Realmente puedes divertirte con esto. ¡Deberías de ordenar lo más caro del menú! ¿Ya sabes a donde irán?" Es como si fuéramos adolescentes de nuevo – ella esta brincando de alegría en su asiento. Jake pone los ojos en blanco.

"Bueno, yo creo que no es una buena idea," gruñe.

"Créeme – planeo hacerlo," confirmo, sintiéndome malvada. "Vamos a ir a Palisade…si es que puede conseguir una reservación. No lo sé. Y no te preocupes, Jake. Es solo por dos semanas. Puedo cuidarme yo solita."

"Si te pone un dedo encima, dímelo. No dudare en darle una paliza."

"Te tendré en marcación rápida," le prometo con una sonrisa. Me estoy sintiendo bien respecto a mi plan de nuevo – parece mucho mejor ahora que tengo a mis dos mejores amigos apoyándome. Esto será divertido.

"Palisade – buena elección. He ido una vez. Es muy fácil acumular una cuenta grande." Rose aprueba mi elección.

Le sonrió y le doy un pequeño golpe en el brazo. "¿Y que hay de ti y el corpulento?"

Ella enarca una ceja. "¿Corpulento?"

"El tipo con el que estabas bailando."

"¡Oh! Su nombre es Emmet. Parece bastante bien – le di mi número de teléfono." Es toda sonrisas de nuevo, luciendo ligeramente tímida. Esto es tan poco característico de ella – nunca le afecta ningún hombre y raramente da el número de teléfono, prefiere que se lo den a ella. De esta forma, si cambia de parecer en la mañana, puede tirarlo y olvidar que todo pasó.

Whoa – este Emmet debe de ser especial. Odio tener que bajarla de su nube, pero como su amiga no tengo opción. Todo viene con el propósito de protegerla de los planes malévolos de James. Ella al menos merece ser prevenida.

"Odio decirte esto, Rose, pero él es amigo de Edward. Así que… vete con cuidado, ¿de acuerdo?"

Luce confundida. "¿Quién es Edward?"

"Edward…el tipo…" me doy cuenta que nunca les dije su nombre.

"¡Oh!" luce ligeramente apagada, pero rápidamente recupera la compostura y pone un intento de sonrisa. "Esta bien," me asegura. "Yo también puedo cuidarme sola." Su brillo de felicidad aun esta ahí, pero ahora es un brillo opaco.

El conductor, que se mantuvo profesionalmente callado, me deja a mi primero. Tomo el elevador y voy a mi apartamento. Es un lugar pequeño – pequeño y acogedor, con un juego de muebles y muchísimas fotografías en las paredes. Amo las fotografías – es lo único que enmascara la soledad que esta acompasada aquí. La soledad que me grita – 'Bella, tienes veinticuatro. ¿Por qué no puedes conseguirte a un tipo decente?'

Checo mi teléfono y me doy cuenta que tengo un mensaje de Edward. Lo mando hace tiempo ya – probablemente después de que le di mi número.

Guarda mi número, hermosa. Iré a recogerte a las siete en punto, solo manda la dirección. – E

Sonrió, a pesar de mi misma – estoy ansiosa por nuestra pequeña 'cita' – y rápidamente le mando la dirección antes de dejar el teléfono en la barra de la cocina.

Me dirijo a mi habitación, ignorando la soledad – solo por ahora – y me voy a dormir.