Los personajes son creados por la escritora Kyōko Mizuki, uno de los seudónimos de Keiko Nagita, y la mangaka Yumiko Igarashi, seudónimo de Yumiko Fijii, publicado en Japón por Kōdansha Ltd. desde 1975 a 1979.
El doctor claramente estaba molesto, sólo se contenía porque ella estaba presente, no le gustaba atender a los que no tenía para pagar, y por las fachas de este sujeto seguramente no tenía ni un centavo en sus bolsillos, ella ya lo habia visto como era realmente, ya había tenido muchos problemas por su manera de actuar y ella no estaba dispuesta a soportar que él continuara abusando de la gente indefensa.
-Candy, no puedes traer acuanta persona indigente encuentres en la calle, yo se que tu estas en tu derecho de ... la ira de la rubia se desató enseguida.
-Yo traigo a quien se me dé la gana, cuando se me dé la gana Michelle Leen, poco me importa lo que tu pienses, aquellos ojos verdes se tornaron aún más oscuros.
-Bastante haces con brindar atención médica gratuita a los niño del orfanato ese, una sonora cachetada se escuchó ante aquellas palabras.
-Ese es mi hogar, estos niños son mi familia y no te permito expresarte así de ellos ni de nadie, y ese, ese hombre que está allí no es ningún vagabundo, ese hombre salvó a Petter y a John de morir ahogados, ademas ni sabes quien es para que lo estés viendo de esa manera.
-Esos niños deberían estar en un reformatorio, solo viven dando lata y molestando, no entiendo porque los solapas, aquello acrecentó el mal humor de la joven.
-Lo que no se entiende, es cómo un tipejo como tu puede ser médico, eres un arrogante, bueno para nada, inhumano y sin ética quiero que te alejes de mí, de mis niño y de él, aquello lo decía acercándose a la camilla en donde él aún seguía vomitando.
-Eres una loca, lo poco que te dejó tu padre lo has despilfarrado en tonterías, en esa casa de porquería donde vives como una pobretona, cuando pudiste multiplicar todo ese dinero.
-Date de Santos que estás bajo contrato porque de ser por mi hasta el día de hoy trabajarías en este lugar, eres un mercader de la salud y gente como tu no es requerida en este hospital, ella trataba de ayudar al joven a sostenerse en pie, pero este la superaba por mucho en tamaño y peso, por suerte alguien paso por el cubículo atraído por aquellas voces que interrumpen el silencio y la paz del lugar.
-¿Por Dios hija que está pasando? Ender Martín se apresuraba a prestar ayuda al joven que parecía estar a punto de perder el conocimiento, mientras ese par discutía tan acaloradamente.
-Me duele mucho guuuu, Me duele mucho doctor guuuuu, el hombre seguía vomitando sin control.
-Hija ve por ayuda, este hombre está mal ¿Michelle qué sucede con este paciente? enseguida llegaron dos enfermera, con un carrito lleno de insumos y medicamentos, al pobre hombre no le habían tomado ni una vía, para pasarle medicamentos o un suero.
-No es más que un raspón lo que tiene, es pura actuación para llamar la atención de Candy.
-¿Cómo puedes decir eso? ¿Qué le pasó? ¿Cómo se raspo o golpeo o qué rayos le sucedió a este hombre? al revisarlo Martín pudo ver que no solo era un, tenia un buen golpe en la cabeza y una herida bastante grande que ocultaba su abundante cabello.
-Llamen a un traumatólogo y un neurólogo, este hombre tiene un buen golpe en la cabeza, tomen una vía para pasarle un calmante y para detener los vómitos.
De inmediato Candy se ponía guantes y sin esperar que las enfermeras reaccionan puso manos a la orden, con pericia le tomó la vía y colocó una botella de suero , posteriormente preparó dosis de un analgésico fuerte, para detener el vómito y también para la inflamación, Martín observaba como esa niña se movía como toda una profesional, sus padres estarían orgullosos de ella.
-Listo Martín ¿qué se le aplica primero? ella estaba ansiosa a pesar de saber en teoría que se debía hacer, respetar los protocolos era importante, así se lo había inculcado su padre.
-Primero un protector gástrico, ya tenemos bastante con los vómitos, esta vez era él quien tomaba la medicación y la aplicaba, ella se sentía culpable de toda aquella situación , solo se había descuidado unos minutos para contestar su móvil cuando la corriente del río arrastró a los niños, de no ser por él ahora ellos no la estarían contando.
Poco a poco el hombre iba relajando su cuerpo, ya tenía más de veinte minutos sin vomitar, su cara se había relajado, un mechón de cabello rebelde caía en su frente, ella con cuidado trato de colocarlo en su lugar, estaba ardiendo en fiebre.
-Martín ven por favor tiene fiebre, debes llenar el reporte hija necesitamos sus datos, necesitamos avisarle a su familia, este joven no es de por estos rumbos, ella bajaba su mirada, culpa nuevamente sentía culpa, su descuido le había causado todo esto.
-Estoy esperando que venga por él, necesito que le hagan placas, que el neurólogo le haga un electrocardiograma y que llegue alguien de traumatología ¿le tomaron las muestras de sangre?
-No, me quede con él todo el rato y no fue nadie a tomarle muestras, si me lo permites yo puedo hacerlo, martín la observaba por lo general ella sólo intervenía cuando de uno de los niño del hogar era el paciente, por lo visto este muchacho le interesaba a la pecosa revoltosa.
-Ve por dos tubos para tomar la muestra, mientras yo tomo su temperatura y le paso medicamento, después que aquel chiquillo presumido y petulante la engañara, la pobre se había negado a relacionarse sentimentalmente con ningún hombre, la verdad tenia un un bendito imán para los fulanos ricos, engreídos y cabeza guacas, como ella misma les decía.
Martín atendió al muchacho, sonreía al imaginar a la pequeña rubia con él, seguramente tendrían unos bebes preciosos, este pensamiento le llenó de alegría, esa niña merecía ser feliz después de todas las tristezas que había vivido.
-¡Dios quiera que este si sea el bueno! Martín levantaba los brazos al cielo suplicando a Dios para que se diera un milagro, ella regresaba y veía como el médico levantaba las manos, no entendía nada.
Con delicadeza tomó el brazo de aquel hombre para tomar las muestras de sangre requeridas para los exámenes de laboratorio y las entregaba a la chica de laboratorio que por fin se dignaba aparecer, después de esto se tomaba su tiempo para detallarlo, así dormido parecía un ángel, sus cabellos rubios junto con aquellas facciones tan masculinas, lo hacían lucir varonil, también era valiente, no pudo evitar inclinarse y besar su frente, luego acomodar su cabello.
-Gracias por todo eres mi héroe, ella seguía acariciando su cabello.
Martín la observaba incrédulo ya habían pasado más de cinco años desde que aquel hombre la engañó con falsas promesas de amor, ante ella se mostraba sencillo e inocente y no era más que un mujeriego y falso, que tenía una doble vida y una doble moral, en Lakewood se mostraba como un novio fiel, tranquilo y comedido y New York vivia un tórrido romance con una compañera de trabajo.
Aquel hombre era rubio como su padre, el verlo le hizo recordarle, su padre era un hombre fornido , alto con ojos verdes como los de ella, en ese momento recordó lo que por tanto tiempo había querido olvidar, los recuerdos la invadieron mientras velaba el sueño de aquel desconocido.
Fue muy triste para la ella viajar hasta allá par ver a su novio esperando sorprenderlo y la que resultara sorprendida resultó ser ella, al encontrarlo con aquella mujer en la cama, en el que se suponía sería su hogar un par de años más tarde cuando se casaran, al regresar al pueblo sus padres se habían enojado con ella pues había escapado después de una fuerte discusión por aquel sujeto que no les gustaba para ella, una semana después sus padres habían salido de viaje, un viaje que no tendría retorno lamentablemente, lo más doloroso fue que ella les gritó a todo pulmón que los odiaba, su padre solo la abrazo mientras la madre lloraba como Magdalena.
-Cuando regresemos arreglaremos todo esto hija, ya tendrás tiempo de vivir y cometer tu propios errores, no quieras vivir antes de tiempo corazón, primero debes descubrir quien eres y qué quieres hacer, ese hombre es mayor que tu y no te merece, eso fue lo último que le dijo su padre antes de partir, nunca hubiese imaginado que seria la ultima vez que los vería con vida, ni que esas serían las últimas palabras que ella les diría.
Después de cuatro horas aún no reaccionaba aquel hombre desconocido y la fiebre le volvía a subir, ella se había quedado dormida sobre él y al escucharle hablar se despertó, la fiebre le estaba haciendo delirar,al principio no se entendía que decía porque aún estaba atontada por el sueño.
-No, Rosse no te vayas, no me dejes, no quiero ir a ese internado, no dejes que la tía me lleve Rosse, ella podía sentir su angustia, más de una vez le había toca ver cómo las madres llevaban a sus pequeños al hogar para dejarlos abandonados allí, ella misma sabía lo que era separarse de alguien amado.
-Shhhi tranquilo no pasada nada, todo estará bien, no te preocupes no permitiré que nadie te aleje de mi, lo consoló como si de un pequeño se tratara, le hablaba al oído con dulzura, hasta que logró tranquilizarlo, él sentía el calor de sus manos y sus delicadas caricias, hace tanto que nadie lo acariciaba que aquella sensación lo fue llenando de paz, aquella pesadilla se iba disipando hasta que solo escuchaba aquellas palabras que como murmullos llegaban a su oído.
Los niños eran llevados al hogar con algunos rasguños, y un susto de muerte, por suerte para ellos aquel hombre salió de entre los árboles y se lanzó sin más a su rescate, la señorita Ponny y la hermana María escuchaban incrédulas lo que les había sucedido, Candy siempre era cuidadosa cuando los llevaba con ellas, no lograban entender que había pasado, los niños les contaban a sus amigos emocionados como los había salvado su un ángel de la guardia.
En el hospital, Tom llegaba preguntando por la rubia y el hombre accidentado, las enfermeras les indican dónde se encontraban.
-Candy, Candy Tom le llamaba con lo a voz quedita.
-Tom Shii has silencio, él está descansando.
-Te fui a buscar y no te encontré, te esperé por horas como un tonto frente a tu casa, Jimmy me fue a buscar para avisarme ¿Hasta cuándo te vas a dejar de meter en líos corazón? él se acercaba y la abrazaba protector.
-Yo ni los busco, ya parezco imán para atraer los problemas, pareciera que los problemas al verme pasar dicen, aquí va nuestra tonta y me persiguen, yo no fui, ella se levantaba un poco de hombros y Tom soltaba una risa ahogada.
-A ti que te compre quien no te conozca, eres como un huracán que arrastra todo a su paso Candy.
-Esta vez te lo juro, estábamos en el río y sonó mi celular, sólo fue un segundo y los niños ya no estaban, logre agarrar a David y a Isabel pero la corriente ya se había llevado a John y Petter, pensé que los perdería, si él no aparece, no sé qué habría sucedido, en ese momento comenzó a llorar.
-No paso nada gracias a Dios y a ese hombre, esperemos que todo salga bien, no llores ella respiraba profundamente sorbiendo su nariz.
-Tom aún no lo ven los especialistas y el aparato de RX no funciona, debí financiar ese aparato hace meses, ella estaba angustiada se sentía impotente.
-¿Y de dónde? ya no tienes de dónde Candy, te dije que debías mantener algunas inversiones, pero no, nunca escuchas a nadie.
-Ya no me regañes, ya lo hecho, hecho esta, ahora no sólo tengo encima el problema del terreno, sino este también, su mirada se desviaba hacia el rubio que yacía en la camilla
-¿Esté? Ya hiciste lo que tenias que hacer , llama a su familia y que ellos se encarguen.
-Tom no seas uichhh, ¿cómo crees que me voy a lavar las manos? Por mi culpa estas así, no lo voy a dejar sólo en esto.
-¿Y su familia? Tom levantaba una ceja.
-No trae identificación, no se quién o de dónde es, Martín dice que no es de por estos lados, yo creo que lo voy a llevar a mi casa, ella se levantaba de hombros como acostumbra hacer cuando tomaba una decisión, sin importar nada.
-No es un perro o un gato que puedas decir quedarte, alguna veces eres irreflexiva y tan exasperante, no sabes si es un maleante o un violador, sobre mi cadáver lo metes en tu casa.
-Exactamente Tom , es Mi casa, él la veía sin entenderla.
-Es mí casa, y a mí casa llevo a quién yo quiera o lo que yo quiera, tu no eres quién para decidir o interferir, por un momento lo miró fijamente y él se dio por vencido.
-¿Y si es un delincuente? Tom se ponía serio.
-Es un ángel Tom, al escuchar aquello el hombre blanquea los ojos, esta muchacha nunca iba a cambiar.
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Continuará...
