¡Hola a todos!

Siento la tardanza, pero mi lap se rompió totalmente y tuve que mandar arreglarla de nuevo... Sí, tengo una suerte genial.

Pero bueno, ya estoy aquí de nuevo y prometo una actualización por semana... ¡Aquí de nuevo!


- Tenemos una emergencia señor.- Indicó urgentemente haciendo que Lestrade se levantara de un salto y corrieran hacia los coches de policía con el corazón en vilo.


- ¿Han encontrado algo más en buen estado?- Preguntó Lestrade afectado y sobrecogido.

- No señor… Los forenses ya se han llevado el cadáver del doctor John Hamish Watson para hacerle la autopsia.- Informó el oficial.

- De acuerdo.- Murmuró mirando a la nada.

Primero Sherlock se suicidaba… Ahora John… Sin duda la pérdida de Sherlock le había arruinado la vida…

Parpadeó repetidamente intentando reponerse del golpe, los tomaba por increíbles amigos, cada uno a su manera…

- Saquen todo lo del señor John Watson fuera del bloque y cárguenlo en mi coche.- Ordenó desolado saliendo del piso.

La carta que habían encontrado en el baño, escondida de las llamas lo había dejado mucho más afectado aún. No había sido un descuido suyo, sino que lo había planeado todo para suicidarse… Salió del piso finalmente y se frotó la cara junto los ojos.

- Poned una esquela en el periódico por favor.- Indicó a Anderson con voz algo quebrada y caminó hacia el coche, ¿quién sería el próximo? ¿Él mismo?


Estaba bastante cansado ya de estar encerrado pero no tenía otro remedio, debía de esperar. Resopló cansado haciendo una mueca de desagrado, no era hombre de sentarse a esperar ni mucho menos.

Se dejó caer sobre el respaldo de aquel sofá pensando. Estaba muy alta su actividad cerebral y cerrando los ojos comenzó a recordar los casos que había leído ayer en el periódico y a repasarlos, exprimirlos, destripar todos los detalles, descubrirlos y por último resolviéndolos.

Abrió los ojos de nuevo, esta vez satisfecho y caminó hasta la cocina, era una grandísima pérdida de tiempo. Chasqueó la lengua tomando una de las tazas color verde manzana apagado y comenzó a prepararse un té recordando la manera en que siempre se lo había hecho John…

"Lo echas de menos Sherlock. Lo sé, pero no puedo volver… Todavía."

Siempre tenía el mismo diálogo con su razón, pero no quería imaginar lo que sería ir delante de John y decirle: Eh John, que no estoy muerto, has estado meses encerrado sin salir y pasándolo mal para nada –bendita información de ella-. Además, quizás se hubiese recuperado, no había vuelto a recibir noticias de él desde hacía más de una semana.

Se detuvo un momento mirando la taza. ¿Se habría olvidado de él? Realmente le daba "miedo" y realmente lo aliviaba, por un lado no podía creerse que después de todo se olvidara de él así porque sí… Y por otro lado, pensar que ya no estaría mal le reconfortaba… Pero no podía evitar sentir una especie de vacío de su ausencia después de estar tanto tiempo con él y haber llegado a percibir un mínimo de escasos sentimientos de afecto por su persona.

El pitido que indicaba que el té ya estaba listo hizo que cortara sus pensamientos aunque estos siguieran activos y pululantes. Se volvió a sentar en el sofá y cogió el periódico de hoy, llevaba todo el día con el ordenador investigando acerca de los asesinos que Moriarty había contratado. La red había sido desmontada gracias a Mycroft ayer noche, solo le quedaba esperar y ya está cerca de volver… Muy cerca… Pero ahora quería centrarse en las noticias que acontecían en Londres.

Un político… Una familia… Un nuevo descubrimiento para la cura de un cáncer… Un maltrato… Un informe de economía…

"Un solterito que ahora sí que se marchó, adiós John Watson."

Frunció el ceño al leer el título, ¿adiós? Veloz se dispuso a leer el artículo extrañado.

"Hace cuatro días, nuestro solterito de oro, John Watson, el amante del fallecido y ahora inocente Sherlock Holmes, fue hallado también fallecido en su domicilio, víctima de una explosión de gas que él mismo había provocado para suicidarse al no soportar el dolor que le había dejado la pérdida de su querido y amado Sherlock Holmes, […]"

Sherlock abrió tantos los ojos que parecían salirse de sus orbitas, por un momento el pulso le falló y dejó caer el papel, un dolor muy fuerte comenzó a oprimirle el pecho de forma violenta.

- ¿J… John?- Consiguió murmurar con los ojos fijamente aún en el título del artículo.

¿Sería mentira? El periódico no podía publicar algo de este calibre que no fuese verdad… Tenía que llamar a Mycroft… Él se había enterado de la verdad… Cogió su celular abandonado por un par de días y encontró varias llamadas perdidas, y un par de mensajes. Abrió los mensajes y descubrió uno de Ella, lo siento Sherlock… John ha muerto.

El mundo definitivamente se desmoronó ante sus simples acciones, entonces… John de verdad había… Su mente entró en estado de shock, todos sus procesos se desactivaron, ¿John se había suicidado por él? La culpa, el remordimiento, la impotencia, el dolor, el sufrimiento y la agonía, vinieron por primera vez todas juntas a él y lo estaban ahogando. No se lo creía, no podía creérselo, se puso en pie costosamente sin fuerza alguna… John… John… Llegó hasta su habitación afligido y se dejó caer como si fuera un cuerpo inerte en el borde de la cama sentándose.

- No puede ser…- Susurró llevándose las manos a la cara y apoyando los codos en sus rodillas.

Comenzó a temblar desorientado cerrando los ojos. Todo era culpa suya, si hubiera resuelto antes esa red habría vuelto ya y estaría vivo, con él. No le hubiese importado tanto de ser otra persona, pero John… Maldita sea, no servía para tanto como creía, no era el mejor, no era nada y por él, su único amigo se había suicidado, por necesitar ser mejor…

Un par de lágrimas cayeron por sus mejillas, las dos primeras lágrimas de su vida, felices de poder salir después de tantos años pero no por el momento. Sentía que desfallecía, que en ese momento todo se había acabado, su cuerpo le pesaba y estaba mareado, ahora comprendía muchas cosas acerca de John. Se apretaba la cara con fuerza respirando agitadamente, dejando que sus sentimientos volasen donde quisieran, no sabía cómo afrontarlos ni cómo controlarlos, y un suave sollozo se escuchaba por todo el piso, el sollozo de alguien que nunca había llorado y no sabía cómo llorar más fuerte…


Ataba el nudo de su corbata mirando al frente inexpresivo, ya no hablaba, no salía de su cuarto excepto para lo más indispensable, un círculo de muerte y tristeza se había cernido sobre él, ésta vez de verdad. Se miró un momento al espejo: Traje negro, camisa negra y corbata negra. Todas las lágrimas que había guardado durante toda su vida las había gastado y su cordura disminuía un poco más con cada intento de suicidarse por sobredosis, pero su recuerdo –y su prodigiosa mente- le hacía permanecer vivo para sufrir, se lo merecía.

El entierro ya había comenzado, nadie aún sabía de mi "resurrección", ni lo sabrían. Lestrade trataba de tranquilizar a una Sra. Hudson desconsolada que lloraba por ambos, muchas de sus ex novias estaban allí, todos vestían de luto, todos lloraban por John, pero aquellos ojos que observaban la tumba de John se situaban vidriosos en el mismo lugar donde meses antes había contemplado a un John llorando en su tumba, con el corazón encogido al recordar esa escena… Nadie había llorado tanto como uno por otro.

Sherlock se mantuvo firme y con las manos cogidas detrás de su cintura, mirando la tumba fijamente en señal de respeto. El entierro no duraría mucho, o al menos eso deseó al ver el ataúd que contenía su cuerpo inanimado.

Caminó con el cuello de su gabardina subido y un gorro de cazador… Su gorro de Sherlock Holmes. Se acercó cautelosamente a la tumba, asegurándose antes de que nadie rondara ya por allí y que pudiese descubrirlo. Se sostuvo de pie enfrente de la lápida mirándola fijamente, tenía una inscripción.

"Aquí yace John Hamish Watson, en este mundo de vivos aún contaremos contigo amigo…"


Una actualización para saciar vuestra impaciencia... ¡Jaja!
Espero os haya gustado y ya sabéis... Os leo por las reviews!

Un saludo y hasta la próxima semana mis queridxs sherlockeds.